A/N: Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas, de la cuál esta colección de Omakes forma parte. En específico, este Omake se ubica dos días después del fin de Nihil Novum Sub Sole. Por favor, quienes dejan reviews anónimas, dejen un mail de contacto para que pueda responder sus comentarios con más agilidad… o de lo contrario no podré responderles.

Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. El personaje de Selene Ishikawa pertenece a Fanny Shadow y cuento con su autorización para usarlo. No estoy sacando beneficio económico de este escrito: nada más hago esto para relajarme y entretener a mi imaginación, eso es todo.

ADVERTENCIA.

Del Manual del Villano Para la Malvada Conquista de la Galaxia, Artículo Primero: Mis Legiones del Terror tendrán cascos con visores de plexiglás transparente, no con visores que tapen la cara.

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.

"Colección de los Omakes Perdidos."

(Omakes de lo Cotidiano: Shion, Docko e Idril)

El último en enterarse.

Casa de Libra.

15:58 pm.

Fue todo en cámara lenta. Aquella ramita comenzó a caer de su punto de origen con lentitud, y se la vio como si fuera el único objeto iluminado sobre un fondo negro. Cuando tocó la superficie, rebotó con notas dramáticas que no parecían terminar nunca. Todo quedó en el más profundo de los silencios…

… Hasta que los ojos desorbitados de Docko, y su expresión de más sublime pánico, aparecieron en el horizonte de aquella mesa de trabajo. Aquella ramita yacía a los pies de uno de sus bonsáis que hasta entonces había estado podando y que por accidente había cercenado. ¿Accidente? JA. Más bien accidente provocado por una sorpresa demasiado sorpresiva y ¡VALGA la Redundancia! El santo de Libra se mordió el labio inferior al tiempo que se jalaba los cabellos con ambas manos. Se irguió en su 1.84 de altura y su expresión mutó en la más enconada de las iras. Empuñó la mano y la vena de su cuello alcanzó pronto el punto de peligro. Giró la cabeza hacia atrás y sus ojos, enardecidos de furia, se posaron sobre Shion.

El Patriarca apenas alcanzó a tragar saliva y a retroceder medio paso cuando el Anciano Maestro de Rozan le sujetó de las solapas y sacudió sin misericordia alguna.

"¿CÓMO, POR TODO EL MAQUILLAJE DE ATHENA, SE TE OCURRE DECIRME ALGO ASÍ MIENTRAS ESTOY PODANDO?" Bramó Docko. "¡TE DIJE QUE TE ESPERARAS UN MINUTO! UN MALDITO MINUTO. ¿QUÉ NO PUEDES ESPERAR 60 PU#S SEGUNDOS?"

Docko no era un hombre que dijera palabras soeces muy a menudo. Es más, no las decía a menos que realmente estuviera realmente encabronado, como sucedía en esta ocasión. El atribulado y enfurecido dorado soltó al lemuriano y se abalanzó sobre su bonsái.

"¡MIRA LO QUE ME HICISTE HACER!" Gimoteó derramando gruesas lágrimas. "¡MI BONSÁI!"

"Disculpa, creí que había esperado dos minutos, de verdad." Se confesó Shion arreglando su túnica, entre divertido e incómodo. Al menos ya no estaba tan nervioso. Idril le puso una mano sobre el hombro a Docko.

"Deberías tomar esto como señal para liberar al pobre arbolillo." Dijo con una sonrisa, que se reflejaba en su máscara de mithril. La elfa nunca perdía oportunidad para hacer propaganda a los aspectos negativos de tener un bonsái.

Docko giró de golpe la cabeza hacia Idril y se irguió de golpe, fundiendo a su amiga en un emocionado abrazo que la elfa devolvió sin mayor apuro. Cuando la hubo soltado, se abalanzó sobre Shion y volvió a tomarlo por las solapas y sacudirlo.

"¿POR QUÉ NO ME LO DIJERON ANTES?"

Mejor me detengo a explicar lo sucedido. Temprano esa mañana, al despertar, Shion e Idril se habían quedado viendo a los ojos largo rato, tras el cuál asintieron. Habían pasado poco más de dos meses desde que se habían casado y nadie aún sabía nada. Ambos compartieron un beso tiernísimo y estuvieron de acuerdo en que ya era hora de divulgar la noticia. Pero, ¿Cómo y por dónde comenzar? Bueno, optaron por comunicarle la buena nueva a los dorados de la generación de 1743.

"¡Cálmate, Docko!" Intentó serenarle Shion, al tiempo que se zafaba del agarre de su amigo. "¡Te dije que dejaras las tijeras en paz! No me hiciste caso."

"¡Te Lo Dije! Te Lo Dije Más De Una Vez, Te Lo Dije. Y Me Cito A Mi Mismo: si es muy importante, por favor, espera a que termine con esta poda." Reclamó Docko angustiado.

"¡Docko! Si nos quedábamos hasta el final esperando que terminaras de podar, hubiera comenzado el verano." Afirmó Idril muy divertida, aunque sin perder la dignidad. Se sentía un poco apenada.

"Pero… ¿Cómo Se Les Ocurre Darme Una Noticia Así Estando Yo Tan Desprevenido?" Insistió pasándose las manos por el rostro.

"Con razón siempre te enteras de última, Docko." Se burló Shion. "Estás más pendiente de tus bonsáis que de los seres vivos. ¡Mira no más lo que te pasó!" Añadió fingiendo desdén.

Docko entreabrió los dedos y miró a sus amigos por entre aquellas rendijas, dejó caer los brazos emocionado y se contuvo de hacer un puchero.

"Disculpen Ustedes Dos, Pero No Todos Los Días Uno Se Entera Que Dos De Sus Hermanos De Armas Se Casaron." Docko no pudo evitar más la sonrisa, por lo que ésta decoró con prodigalidad su rostro. "¡BIEN CALLADITO Se Lo Tenían! No Saben Como Me Emociono. ¡Tengo que abrazar a la novia otra vez!"

"Está bien, pero no te hagas el listillo." Gruñó Shion entre dientes.

Haciendo caso omiso del Patriarca, Docko volvió a abrazar a Idril, sintiéndose contentísimo por su amiga. Además estaba aún más emocionado, pues era el único ser humano vivo que conocía TODA la relación que habían llevado estos dos, desde prácticamente el inicio, allá por el verano de 1733, cuando Shion, de por entonces 8 años, le contó en secreto que había conocido a la aprendiza dorada de Cáncer.

"¡Ya Era Hora, De Verdad!" Volvió a exclamar, soltando a Idril, pero mirándola a los ojos. "¡Hasta Que Atrapaste Al Carnero, Cangreja!" Docko se volvió hacia Shion. "¡Y TÚ!"

Idril hizo una mueca de dolor cuando Docko, en un abrazo, casi le reventó el espinazo a su pobre marido. La elfa se echó un poco de viento con las manos, sintiéndose más y más apenada, pero contenta. Tanto que hasta se permitió el lujo de sonreír.

"¡ASÍ SE HACE, SHION! No Puedo Creerlo Llevan Ya Dos Semanas De Casados Y Ni Cuenta Me Di. Si Que Lograron Esconderlo Bien. ¡Ya Sabía Yo Que Estabais Más Regalones De Lo Normal!"

"La verdad llevamos unos dos meses." Confesó Shion apenado, con una gota sobre su cabeza, cosa que le extrañó a Docko. Idril carraspeó.

"Creí que el secreto de las bodas lemurianas no duraba más de dos semanas." Comentó el santo de Libra, muy intrigado.

"Digamos que nos resultó divertido guardar el secreto." Afirmó Shion, con una sonrisa autosuficiente, recuperándose ya del tremendo golpe en la espalda, pasándose una mano por la nuca.

"Sin mencionar que no sabíamos a quién contárselo."

Unos segundos de sobra se tardó Docko en procesar la nueva información, al cabo de los cuales rió a carcajadas. Shion tan solo levantó las cejas… digo, puntos. Idril… se sonrojó bajo la máscara: ambos sabían muy bien porqué el santo de Libra reía.

"¡Con razón los regaloneos esos!" Se burló Docko divertido. "Al paso que van, seguro no se tardan en decirme que seré padrino." Esto hizo que la pareja riera divertida: no… eso como que de momento no estaba en los planes. Es más, ni siquiera se lo habían planteado.

"Bastante tengo ya con Ranita, Docko. Eso suple mi instinto maternal por los próximos 50 años." Rió Idril.

"Y de ser ese el caso, nadie te asegura que seas el padrino." Apoyó Shion.

En vista de estos comentarios, cierta diosa del destino carraspeó divertida al escucharles decir tal cosa. Docko levantó los brazos en señal de paz.

"¡Esto Hay Que Celebrarlo A Lo Grande!" Anunció entusiasmado. "No Todos Los Días Nos Enteramos Que El Patriarca Se Casó Con Su Cangreja. ¡Ya Me Imagino Las Caras Que Van A Poner Los Demás! ¿Athena Lo Sabe? ¿Y Mu?" Docko frunció el ceño. "¡No Me Digan Que Soy El Último En Enterarme!"

Shion e Idril intercambiaron una mirada y sintieron una tremenda gota orbitarle la cabeza. Docko tenía la maldición de nunca enterarse a tiempo o si lo hacía, recibía las noticias distorsionadas. Eso era su maldición desde que había nacido y no sabían como romperle la burbujita de felicidad. Idril se mordió el labio inferior.

"Lo sabe la Princesa Athena." Dijo la elfa. Docko suspiró.

"Ah, pero eso es de esperarse, por lo que no me enojo…"

"Y también los demás." Continuó Shion muy serio. Docko se congeló.

"¿Cómo que los demás? ¿Los dorados?" Preguntó el Anciano Maestro indignándose. "Puedo comprender que Athena o Mu se hayan enterado antes que yo, pero…"

"No, tranquilo." Le dijo Shion. "La princesa es la única aparte de ti que lo sabe… Idril y yo fuimos primero a decírselo a nuestros compañeros."

"Fuimos al cementerio, a las tumbas de 1743." Puntualizó Idril. "Se lo dijimos a los demás… de los dorados vivos… eres el primero en enterarte."

Docko volvió a suspirar de alivio y sonrió de oreja a oreja. ¡Eso lo consolaba! Al menos lo habían considerado de modo que él fuera el primero entre los dorados actuales de enterarse de las nuevas noticias. ¡Tremendo Fiestón Que Se Iba A Armar! Conociendo a la diosa seguro ya tenía algo preparado de antemano. ¡Cómo se iban a poner los demás!

¡MOMENTO!

El santo de Libra abrió los ojos como platos y un tic se apoderó de sus ojos. ¿Qué acaso había escuchado bien? ¿Acaso Shion, su compadre, e Idril ya le habían dicho a los demás?

"¿ME ESTÁN DICIENDO QUE PRIMERO LE DIJERON A UNA PILA DE HUESOS DE MÁS DE 243 AÑOS QUE SE HABÍAN CASADO ANTES QUE A MI?" Bramó de mal humor. "¿PORQUÉ SIEMPRE ME ENTERO DE ÚLTIMAS?"

Shion e Idril se miraron sin saber qué decir. Miraron a un indignado Docko, que esperaba una respuesta convincente, y suspiraron.

Esto daría para largo.

Fin del Omake.

Por

Manquehuito (Misao–CG)

PS: ;O; No merezco vivir. Ya se que para estas alturas ya debería tener todo el nuevo fic listo, pero no he podido sacarlo adelante. He tenido problemas con mi Musa y no logramos ponernos de acuerdo… pero algo ya estamos alcanzando. De momento, escribí este omakito: debí poner uno de Alde, pero aunque ya está escrito, no me gusta, pero tampoco me animo a borrarlo. Ya veremos que pasa con eso. Ojalá que este calambre de neuronas les haya gustado. De nuevo con mi mala manía de no pedir por una lectora de pruebas para mis omakes, y una vez más, el omake está recién salido del horno (literal). Faltas de ortografía, de gramática y redacción no son intencionales y si descubren alguna, por favor, sean buena leche y avísenme para poder corregirla, lo mismo si tienen quejas o críticas respecto de la historia, para poder ver como lo soluciono (en tanto sean educadas y civilizadas) ¡GRACIAS POR HABER LEÍDO EL OMAKE!