Capítulo 20

Caminamos por una calle poco concurrida. Nunca he estado en este lado de la ciudad. Es una de las zonas más pobres de Nueva York. Hay gente en la calle y la mitad de las casas y edificios están en ruinas.

-Rick, -digo, tragando saliva.

-No tengas miedo, no va a pasarte nada. Puede que sean pobres pero son buenas personas. –Me sonríe y asiento. Si fuese peligroso no traería a su hija. Además, la niña parece tranquila, como si hubiese estado muchas más veces.

Separa delante de un gran edificio, comparado con los otros, este está mejor conservado.

-Es aquí –musita, tirando de mi mano hacia dentro.

Nada más pisar la entrada, escucho voces y risas de niños. Muchos niños.

La mujer que está ahí, delante de un ordenador, saluda a Richard por su nombre y este hace lo mismo.

-Es el orfanato donde me crie –me susurra, mirándome a los ojos. Noto que me aprieta más el agarre de nuestras manos.

Yo sonrío. –Me gusta –contesto, recordando lo que me había dicho él antes de salir de loft.

Ahora es Castle el que sonríe y se acerca a besarme.

-Vamos, ven, voy a enseñártelo todo.

Entramos en un pequeño patio lleno de flores.

-Antes no había nada –me dice, señalando nuestro alrededor, mostrándome las macetas y la pequeña fuente que hay en el centro. –Siempre quise que hubiese más vida, que pareciese más un hogar que a una prisión. –Se encoge de hombre y tira de mí para seguir con el tour.

Muchos niños se acercan hasta nosotros para saludarle y enseñarle sus nuevos juguetes.

Maia, una niña de 8 años, le muestra que se le ha caído un diente y le dice que está nerviosa por ver lo que le trae el ratoncito Pérez.

Daniela corrió hasta una niña de unos 15 años, nada más estuvo en el suelo. Sigue con ella mientras Richard me sigue mostrando todo. Contándome los cambios que ha hecho en el edificio y algunas de sus travesuras por esos pasillos.

-Ricky –una mujer de unos treinta y tantos se para delante de nosotros con una carpeta entre sus manos.

-Hola, Tessa. –La saluda mi novio, porque es mi novio, a pesar de la mirada de esa mujer. Me mira de arriba abajo sin disimulo alguno. En respuesta, me acerco más a Richard que pasa uno de sus brazos por mi cintura. –Tessa, ella es Kate, mi novia. –Me sonríe falsamente y me ofrece su mano. Se la doy con algo de recelo.

-Encantada. –Escucho que dice entre dientes. Yo solo finjo una sonrisa.

-¿Sabes dónde está Julia? Tengo que hablar con ella. –Le pregunta MI novio.

-Creo que en su despacho. –Le sonríe y juega con su pelo.

Aprieto la mandíbula, aguantándome las ganas de decirle unas cuantas cosas, pero no es el lugar. Hay demasiados niños alrededor.

-Gracias –oigo que le contesta Rick y me empuja levemente para que comience a andar.

-¡Ah! –exclama, agarrándolo del brazo con el que no me abraza. Yo aprieto los puños cuando veo cómo lo acaricia. -¿Y Daniela? Quiero verla.

-Con Susan –responde, algo tenso.

-Voy a buscarla. –le dice, sonriendo y acomodándose la camisa entre comillas. Sí, entre comillas, porque lo único que ha hecho ha sido bajársela para mostrarle a Castle su gran escote.

Cuando cruza la esquina, me separo de él, colocándome en frente y cruzándome de brazos.

-¿Qué ha sido eso? –inquiero, apretando la mandíbula.

-Na… nada –tartamudea.

-¿Nada? –ladeo la cabeza - pues no parecía NADA.

-Kate…

-¡Te ha acariciado y ha coqueteado contigo delante de mí y no le has dicho nada! –grito entre dientes.

-¿Estás celosa? –pregunta, divertido.

-No es gracioso. –Me quejo al ver su sonrisa en su cara.

Da un paso hacia mí pero retrocedo.

Me ha sentado mal que no le parece los pies y dejase que siguiese como si nada.

-¡Rick! –escucho una voz a mis espaldas.

-Julia, te estaba buscando.

-Y yo a ti. Me he enterado que estabas por aquí y necesito informarte sobre algunas cosas. –Se gira hacia mí cuando ve que Richard no deja de mirarme. –Tú deber ser Kate –me sonríe.

Yo entrecierro los ojos.

-Rick me ha hablado tanto de ti que ya es como si te conociera. –Castle se encoge de hombros, sintiéndose pillado.

-Encanta –le ofrecí la mano. Julia, a diferencia de Tessa, me inspiraba confianza.

-Lo mismo digo. –Me sonrío. –Me alegra conocerte en persona, por fin. Las fotos de tus libros no te hacen justicia, eres mucho más guapa en realidad. –Sonrío tímidamente.

-Gracias.

-De nada, solo digo la verdad. –Deja de mirarme a mí para volver a enfocarse en Castle. -¿Podemos ir a mi despacho?

Asiente y, al pasar por mi lado, entrelaza sus dedos con los míos para que los acompañe.

XXX

-Hemos tenido algunos problemas con la red eléctrica. Vamos a necesitar más dinero –tuerce la boca cuando le da la carpeta a Rick con los papeles de la obra. Por lo visto, Castle está construyendo otro edificio en una mejor zona. Se está asegurando que todos los niños tengan un lugar mejor en el que vivir. Y por los planos, será un sitio agradable, mucho más grande que este y con todo lo necesario para los niños que tienen discapacidad. En estos momentos no puedo sentirme más orgullosa de él. Y, para rematar, se ha asegurado que los encargados de trabajar en la obra sean las familias de esta zona humilde.

-Esto es mucho dinero. –La mira por encima de los papeles.

-Lo sé. Además, hay otro problema.

-¿Más? –pregunta con preocupación. –No sé si voy a poder hacerme cargo de todo en estos momentos. –Dice con pesar.

Le pasa más papeles, donde hay una gran lista con los diferentes gastos adicionales.

Castle bufa. Me acerco a él con cautela para poder leer.

-¿Para cuándo lo necesitas? –inquiere, tapándose la boca con una mano, frustrado.

-En un par de días para que las obras no se tengan que paralizar.

-¡Joder! –exclama. –No voy a poder conseguir todo el dinero. -¿Qué es lo más importante?

-La red eléctrica. Rick, -dice con voz más calmada –tranquilo, es muy generoso todo lo que estás haciendo por estos niños. No pasa nada porque las obras se tengan que retrasar. Ellos ya te agradecen todo lo que haces por ellos.

-Lo sé, pero… -suspira.

-Yo,-inspiro - yo puedo ayudar. Si queréis –añado al ver cómo me miran. –A mí me gustaría hacerlo. –Me coloco un mechón de pelo detrás de la oreja.

Suelta los papeles encima de la mesa y me coge ambas manos entre las suyas.

-No tienes que hacerlo, no quiero que te sientas obligada…

Lo interrumpo. –No me siento obligada, quiero hacerlo. Quiero ayudar a estos niños –digo, mirándolo a los ojos. –Tengo el suficiente dinero para poder hacerlo. ¿Puedo? –pregunto, aguantando una sonrisa. La forma en la que me está mirando ahora mismo es… no podría definirlo con palabras.

-Claro. –Me dice, sonriendo.

-Entonces, -dice Julia –voy a necesitar que me des algunos datos para la transferencia.

Acepto, sonriente.

XXX

-Gracias. –Me agradece, besándome en los labios cuando salimos del despacho de la directora del centro.

Yo niego con la cabeza. –No, Rick, no hay nada que agradecer. Si puedo ayudar a estos niños a tener una mejor vida, ¿por qué no? Además, me gustaría seguir contribuyendo ya sea con dinero o con cualquier cosa que haga falta.

-Por supuesto. –Me acaricia la mejilla. –Siento mucho lo de antes –se disculpa, cambiando de tema. –No quise incomodarte ni…

Bufo, dando un paso hacia detrás. –No quería volver a recordarlo –digo molesta.

-Kate –me llama al ver mi reacción –yo…

-Nada, no hiciste nada, así que, ya está, déjalo. –Asiente, cabizbajo.

-Vamos a buscar a Daniela. –dice.

Acepto y camino detrás de él.

XXX

-Susan, ¿y mi hija? –le pregunta a la chica que se quedó a cargo de la niña.

-Con Tessa. Vino a buscarla. Creo que están en el patio de la entrada.

-Gracias –le sonríe y comienza a caminar de nuevo.

La pequeña comienza patalear cuando nos ve para que esa mujer –aprieto la mandíbula- esa mujer la deje en el suelo. Rápidamente sale corriendo hacia nosotros. Se abraza a mis piernas y, luego, alza sus brazos. La cojo y me sonríe enseñándome sus pequeños dientes.

-Mia –me dice, mostrándome lo que tiene en una de sus manitas.

Le sonrío y le pasa una mano por el pelo. –Es una flor muy bonita.

-Sí –dice sin dejar de sonreír.

-¿Quién te la ha dado? –le pregunto.

-Su –contesta, ofreciéndomela a mí.

-No, cariño, es tu regalo. –Beso su mejilla. –Pero muchas gracias.

Aunque he estado centrada en Daniela no me ha pasado por alto que Rick y Tessa están hablando.

-No, Tessa. ¿Qué te hace pensar que si no te he hecho caso antes, lo voy a hacer ahora? –Ella le sonríe insinuante y se acerca más a él. Castle se aleja. –Tengo novia. Kate. Y estoy muy enamorado de ella. Deja este jueguecito ya –le pide enfadado.

-No tendría que… -susurra.

-¿No tendría que enterarse? –termina de decir él por ella. –No, claro que no se va a enterar porque no va a pasar nada.

-Podríamos pasarlo bien juntos. –Coloca una mano a la altura de su pecho. Richard se la quita casi al instante.

-No quiero pasarlo bien contigo. –Espeta muy molesto. -Ya te lo he dicho, estoy con Kate y solo quiero pasarlo bien –recalca –con ella. Ella es la mujer a la que quiero. Y deja ya esto o tendré que tomar medidas. –la mira muy serio.

Tessa da un paso hacia atrás y levanta sus manos.

-Está bien. –Se rinde.

-Espero que te haya quedado claro. –La deja allí parada y se acerca a nosotros. Le sonrío y él le da un beso a su hija.

-Rick –lo llamo cuando coge a Daniela, me mira serio.

-Vamos.

Salimos del edificio. Se ha molestado conmigo y, después de escuchar esa conversación, me siento mal por haberlo tratado así.

Caminos hasta el coche sin decir nada. El silencio solo es roto por Daniela, que intenta explicar lo que ha estado haciendo con Susan.

XXX

-Siento haberte hablado así –rompo el silencio. Estoy cansada de esta situación. Se gira para mirarme. –Tenías razón, estaba celosa, muy celosa y… lo siento.

Se pasa la mano por el pelo, despeinándose.

-Kate, -suspira y me coge las manos –yo no quería que esto pasara. Tessa lleva buscándome desde que entro pero nunca ha pasado nada. Tú ya estabas en mi vida. Tenía que haberle parado los pies antes. Yo… me han rechazado tantas veces que me cuesta hacerlo.

-Rick –me acerco más a él –cuando vi cómo te miraba, cómo se insinuaba y –bufo –te acariciaba… quería decirle algo pero yo no iba a ser tranquila y había niños alrededor. Yo no quería que esto acabase contigo y conmigo enfadados. Estaba celosa y las hormonas no ayudan. -Sonrío tímidamente.

-Entonces, -me dice ahora en un tono divertido –estabas celosa. –Alza las cejas y yo sacudo la cabeza, reprimiendo una sonrisa.

-Sí –afirmo y ahora no puedo evitar sonreír al ver su expresión de niño travieso. –Muy celosa. No quiero que nadie te acaricie, solo yo. –Coloco una mano en su pecho y acaricio su torso.

El ríe y me coge de la mandíbula para besarme.

XXX

-¿Qué pasa? –me pregunta. Estamos acostados en la cama de Castle, o en nuestra cama. Daniela está con nosotros. Estoy apoyada en su pecho y él tiene un brazo alrededor de mi cintura. La niña está sentada entre sus piernas, jugando con uno de sus muñecos.

-Mi madre –digo solamente.

-De eso quería yo hablar. –Me incorporo para poder mirarlo mejor. -¿A qué hora es exactamente cuando llega su avión?

-A las 13.00 ¿Por?

-Para llevar a Daniela con la vecina.

-¿No quieres llevarla?

Se encoge de hombros. –No es eso, solo que no sabía si tú querías que la llevásemos.

-Yo sí quiero, Rick. Daniela es parte de esta familia. Es tu hija y yo le tengo mucho cariño.

-Lo sé, -me dice. –Pero –suspira –también sé que tú no has decido…

-¿Qué me quieres decir? –inquiero, seriamente. –Puede que no sea mi hija y puede que yo no haya sido parte de su adopción pero la quiero, Castle. Es una niña increíble y cuando ayer empezamos nuestra relación, lo hice sabiendo que ella estaba dentro y no me importa. Es más, me encanta tener una personita así en mi vida. Y me encantaría estar ahí para ella pase lo que pase entre nosotros. Sé que no soy su madre y que no tengo ningún derecho en su vida, pero si tú quieres yo… -decido callarme, a lo mejor estoy hablando demasiado. No hace ni 24 horas que somos "pareja" y…

-Kate, -me toma de la barbilla para obligarme a mirarlo –a mí también me encantaría que fueses parte de su vida –me dice con una sonrisa. -¡Dios! –exclama, sonriente. –Estaba preocupado por eso. Cuando nazca Amy… ella te llamará mamá y Daniela será demasiado pequeña para entender…

Acaricio la mejilla de la niña, haciendo que me mire. Le sonrío y paso mis manos por sus axilas para ponerla sobre mis piernas.

-Cariño, -beso su frente. La niña se pone de pie entre mis piernas y me da un beso en la mejilla. Sonrío. -¿Ves? –Le digo a Rick –es imposible no quererla. –Ahora acaricia él la mejilla de su hija. -¿De verdad, estás preocupado porque pueda hacer diferencias entre Amy y Daniela –Asiente como respuesta. –Castle –ahora soy yo la que lo obligo a mirarme-, no va a pasar. Escúchame, lo que te he dicho antes va en serio. Y si Daniela quiere llamarme mamá, yo no la voy a corregir. –Sonrío imaginándome ese momento. A Daniela pronunciando esa palabra para referirme a mí. –Me encantaría que lo hiciera pero sé que no es solo cosa mía. Estás tú. –Agacho la cabeza.

-A mí también me encantaría –me dice y yo vuelvo mi mirada a él. -¿Sabes? Yo ya me había imaginado a nosotros cuatro siendo una familia, a Daniela siendo nuestra hija. –Sonríe tímidamente.

-Pues, entonces, -le dio un beso a Rick y luego a la niña –no se hable más. Mañana Daniela vendrá con nosotros y…

-Ya no solo será mi hija, sino nuestra. Nuestra hija. –Termina de decir Castle.

-Sí, -sonrío y él me besa.

-Daniela –la llama -, ¿quieres que Kate sea tu mamá? –le pregunta.

-Mamá –dice solo ella.

-Sí, cariño, ahora soy mamá –la estrecho entre mis brazos, algo emocionada. Castle se abraza a nosotras.

XXX

-Tranquila –me dice, cogiéndome las manos.

-Ya casi es la hora. –Llevamos como más de media hora en el aeropuerto esperando que aterrice el avión de mi madre. –Rick, -acaricio su mejilla y le sonrío a Daniela que está en sus brazos-prométeme que nada de lo que diga mi madre te va a afectar. –le pido.

-Kate…

-Prométemelo, por favor.

-Está bien, te lo prometo. Pero voy a ganarme a mi suegra. –me dice con un aire de suficiencia.

Yo solo sonrío, pidiendo interiormente que sea así.

XXX

-Katie –oigo la voz de mi madre detrás de mí, me giro y la veo. Está como siempre, tan igual que hasta aprieta contra su mano el mismo rosario de la última vez que la vi. Hace un año.

-Mamá –me acerco a ella, nerviosa y me abraza. Veo que mira por encima de mi hombro. Sin darme la vuelta, sé a quién, o quiénes, está mirando. –Mamá, -doy un paso hacia atrás y cojo de la mano a Rick. –Él es Rick, mi novio y ella es Daniela.

-Señora Beckett es un placer conocerla –dice dando un paso hacia delante, esperando que mi madre le ofrezca la mano o hago algo. Pero no hace nada, tan solo los mira de arriba abajo.

-¿Tienes novio? –me pregunta, dirigiéndose a mí e ignorando completamente a Castle.