CAPÍTULO 20

Alec se apartó de Magnus para mirarlo, el moreno además de devastado se veía pensativo.

-¿Te sientes mejor?- Le preguntó, pero él no respondió.

-No entiendo nada- Intervino Nora.

-No hay nada que tengas que entender- Dijo Marbas y miró a Asmodeus- Señor ¿Puedo quedármela? Hace mucho no me divierto con humanas- Nora se cruzó de brazos y bufó.

- Supongo que ser mi niñero no te da tiempo- Le dijo Magnus con molestia. Marbas le sonrió.

-Al contrario, me llevabas a los mejores sitios. Fue justamente en esta vida en la que empezaste a tornarte aburrido-

-No puedes quedártela, Marbas- Respondió Asmodeus, cortando aquella conversación- Regrésala a la tierra- Nora lo miró ceñuda.

-No voy a regresar sin una marca- El príncipe levantó las cejas hacia ella y se encogió elegantemente de hombros.

-Entonces quédate, toda tuya Marbas-

-¿Qué?- Preguntó ella. El demonio azul sonrió, se estiró tanto que unas alas azules nacieron de la piel de su espalda, y antes de que alguien dijera algo emprendió el vuelo y se llevó a Nora con él. La chica se alejó gritando, pero Magnus y Alec estaban demasiado sorprendidos como para reaccionar.

-Ahora, ustedes dos- Asmodeus llamó su atención. Ambos inmediatamente giraron la cabeza para verlo- Se supone que hoy estaría lista la conciencia de Magnus, pero fue esparcida por todo el mundo y la tarea de recogerla no es sencilla- Alec lo miró confundido, no tenía idea de lo que estaba hablando- Pasarán la noche aquí, pero como comprenderán no puedo dejarlos libres por ahí, así que los encerrarán en calabozos. Magnus- El demonio miró al moreno- No te tomes esto personal, espero que entiendas por qué voy a encerrarte-

-Espera un momento- Habló el aludido- ¿Encerrarnos para qué? ¿Qué es lo que pasará con la conciencia de… tu Magnus?- Alec pasó la mirada del moreno al demonio.

- Él eres tú- Dijo Asmodeus- Esa primera vida, y todas las que han seguido después, siempre has sido tú. Solo que has perdido tu memoria cada vez que vuelves a nacer- Asmodeus unió las manos frente a él, como si fuera un importante empresario hablando de un negocio- No puedo devolverte tu conciencia de todas tus vidas, ni siquiera sé si podrías soportarlo, pero te devolveré la de esa primera vida-

-¿Y qué pasará cuando me la devuelvas?- Asmodeus le sonrió.

-Recordarás todo lo que viviste, pensaste y sentiste. Volverás a ser tú- Magnus estaba confundido, no solo porque aún no terminaba de procesar el hecho de que estaba hablando con un demonio, sino tampoco el hecho de que antes había amado a ese demonio.

- No quiero recibir eso- Asmodeus borró su sonrisa.

-Vas a recibirlo. Entiendo que ahora esto te debe parecer extraño, pero una vez que hayas recuperado tu conciencia terminarás agradeciéndomelo. Finalmente las cosas estarán donde deben estar-

-Dices que recuperaré mis sentimientos, pero no quiero cambiar los que tengo ahora- El demonio miró a Alec.

-¿Hablas de los que tienes por este chico?- Asmodeus volvió a mirar al moreno, y parecía enojado- Una vez que vuelvas a recordarme me costará mucho hacer que me perdones, pero por ahora es la única opción que tengo para convencerte: Vas a recibir voluntariamente la conciencia que perdiste, y yo lo enviaré a él a la tierra- Alec iba a replicar ante eso cuando Marbas entró volando y aterrizó en el suelo elegantemente -Marbas- Llamó el príncipe- Encierra a ellos dos, y hazlo en calabozos separados por favor- Marbas abrió la boca ante sus señor y pasó la mirada por Magnus y Alec.

-Pero mi señor, es su última noche para estar juntos ¿No me dejará alimentarme de ellos una última vez?- La mirada de Asmodeus era implacable.

-No, ya se acabó el alimento- El demonio miró a Alec y después a Magnus- Llévatelos de aquí- Marbas avanzó hasta ellos y les hizo una señal para que avanzaran, Magnus miró hacia donde el demonio le indicaba, pero antes de dar un paso se volvió a dirigir hacia el príncipe.

- ¿Y esto es todo?- Preguntó- ¿Nos vas a encerrar, mañana me obligarás a recordar cosas de una vida que ya pasó, y después me obligarás a quedarme aquí? Creo que me conozco lo suficientemente bien como para saber que yo odiaría un plan así- Magnus creyó que el demonio se enojaría por sus palabras, pero Asmodeus le sonrió melancólicamente.

-Lo odiarías- Concordó- Pero al menos tendría la oportunidad de hacer que me perdonaras- Magnus frunció el ceño.

-¿Y de que serviría? Yo volvería a morir-

-No, una vez que recibas tu conciencia serás inmortal- Ahora el moreno arrugó la nariz.

-Te aburrirás- Predijo. Asmodeus lo observó en silencio, y después levantó la palma de su mano, revelando una limpia y pálida piel.

- Una vez que me convertí en príncipe, mi marca se borró- Explicó- No si pueda amarte de nuevo, pero sé que quiero tenerte conmigo. Unas horas antes de que por mi culpa murieras, te juré que lograría traerte a Edom- Magnus negó con la cabeza.

- Olvida ese juramento- La mirada de Asmodeus se tornó sombría.

- Creeré esas palabras cuando salgan del Magnus que amé, no de ti- El príncipe volvió a mirar a su sirviente- Marbas- El demonio azul chasqueó la lengua y tomó a Magnus del codo para obligarlo a salir del salón.

Edom, o al menos el lugar en el que estaban, parecía un castillo medieval solo que tenía un aire siniestro. Marbas guió a los chicos por algunas escaleras y corredores antes de llegar finalmente a los calabozos, donde los encerró el celdas separadas.

Revisó que ambos chicos estuvieran asegurados dentro de su celda, e iba a retirarse de ahí cuando escuchó su nombre.

-Marbas- Dijo Magnus. El demonio se giró y lo miró. Secretamente quería a Magnus, lo había visto nacer, crecer, cometer errores, enfermar, y morir tantas veces que le había tomado aprecio.

-¿Si?-

- Te vi en los recuerdos de Asmodeus- Dijo el moreno- Él me dijo que solo rompería el juramento si su Magnus se lo decía, ¿Hay alguna posibilidad de que recupere esa conciencia, y aun así yo quiera romper el juramento?-

-¿Y por qué te lo diría?- Magnus frunció el ceño.

-Has estado alimentándote de mis emociones, creo que al menos podrías hacer esto por mí- Marbas asintió hacia él, después pasó una rápida mirada hacia Alec quien tenía sus manos pegadas a los barrotes escuchando, y volvió a ver al moreno con una idea maquinando en su mente.

- Si quieres que sea sincero, no- Magnus soltó un suspiro, pero Marbas continuó- La primera vez que conocí a Asmodeus, cuando él aún era un humano, pude oler mucho odio en él. Pero la segunda vez que lo conocí fue cuando tú empezaste a enfermar, y de repente todo el odio se había ido. El amor que se tenían, que tú le tenías, fue tan grande que le perdonaste haberte envenenado, y después de eso continuaste amándolo. Tú crees que no te quedarías en Edom por él, pero yo estoy seguro que si recuperas tus sentimientos entonces nada ni nadie te impedirá quedarte a su lado- Marbas dio un paso hacia atrás y miró al ojiazul- ¿O no lo harías ahora por Alec?- Y con eso el demonio se dio la vuelta y se marchó. Alec lo observó irse antes de volver su mirada de advertencia hacia Magnus.

- No me mires así- Pidió el moreno.

- Te lo prohíbo-

-¿Entonces qué quieres que haga? ¿Qué te deje aquí?-

-No volveré sin ti, así que no pierdas tu tiempo considerándolo- Magnus soltó un sonido exasperado.

-Alec, tú y yo ni siquiera tendríamos que estar juntos. Tu marca debió decir el nombre de otra persona, y la de Jace también; ambos debieron amar a alguien más, y yo debí haber muerto hace muchos años- Alec apretó entre sus manos los barrotes de hierro.

-No, Magnus, olvida las marcas. Esto ya no se trata de a quien el destino eligió para estar con nosotros, se trata de a quien elegimos –

- Y tú me elegiste porque tu marca dice mi nombre-

-¿Enserio crees eso?- Magnus se fijó en Alec cuando el nombre de este aún no estaba formado, así que no había manera de saber que ese chico de ojos azules terminaría siendo su alma gemela. Pero Alec si lo sabía, y Magnus se lo iba a recordar cuando sintió la quemazón en su clavícula. Las celdas estaban totalmente vacías, así que no había nada que pudiera hacer salvo soportar el dolor. Alec observó como el moreno se cubría su marca con una mano y se giraba para esconder una mueca. Se sentía inútil porque Magnus estaba sufriendo a unos pocos metros de distancia, justo frente a él, pero no podía alcanzarlo.

Magnus cerró los ojos, se obligó a regular la respiración, y esperó. Unos minutos después bajó la mirada hacia su marca descubierta, donde se leía "ALEXANDE".

-No me importa mi marca- Escuchó que Alec dijo a su espalda- Me importas tú- Magnus lo miró en silencio- Si aceptas lo que Asmodeus te pide, tu dejarías de amarme. Me enviarían a la tierra, y encima de todo sin ti. No puedes ser tan egoísta- El moreno lo escuchó pero no sabía que responderle, no quería que Alec volviera solo pero tampoco quería que se quedara para siempre en Edom- ¿Vas a decir algo?- Magnus agarró los barrotes mientras miraba a Alec, deseando poder acercarse y tocarlo.

-Sí- Dijo mientras miraba fijamente a los ojos azules- Pase lo que pase, sin importar lo que vaya a sentir o lo que haya sentido antes, tú eres el gran amor de esta y de todas las vidas que haya tenido- Alec lo miró sorprendido, claramente no esperaba esa confesión- Hace un momento no viví lo que sentí en el pasado, pero no necesito hacerlo para saber que si tu hubieras estado ahí, yo te hubiera elegido. Asmodeus pudo haber sido mi alma gemela en mi primera vida, y Jace en esta. Pero ahora mismo, en Edom, donde se supone que no hay amor o vida, yo sigo amándote a ti. A nadie más- Magnus observó como una lágrima caía de los ojos azules de Alec, y sintió su corazón encogerse al recordar aquella vez en la que Alec había caído de rodillas, solo deseando ser correspondido en sus sentimientos.

-Y después de esto, ¿Crees que voy a aceptar lo que quieres hacer?-

- Solo entonces podremos irnos- Insistió él- Yo creo en lo que siento por ti, y estoy seguro que si recupero los sentimientos de mi primera vida nada cambiará. Seguiré eligiéndote a ti- Alec tenía esperanza, pero también miedo.

-¿Y si no? Ya escuchaste a Marbas-

- Marbas en este momento se está alimentando de nosotros- Replicó Magnus- Él es un demonio, sabe lo que hace. Pero no me importa lo que me haya dicho, yo confío en lo que siento, y necesito que tú también lo hagas-

-Es que…- El chico dudó- Lo que me dijiste hace un momento sonó tanto a una despedida que tengo miedo-

-Alec- Llamó- No te asustes, deja que yo me haga cargo de esto. Y una vez que rompa el juramento que Asmodeus le hizo a su Magnus, tú y yo volveremos a la tierra. Yo hablaré con Jace, hablaré con tus padres, hablare con quien tenga que hacerlo, pero no dejaré que vuelvan a separarnos. Y entonces usaré cada día de vida que tenga para hacerte el hombre más feliz del mundo, tú te lo mereces- Alec soltó un suspiro antes de hablar.

-Voy a confiar en tus palabras- Dijo- Solo espero que sea verdad, y no hayan sido creadas solo para tranquilizarme hasta que ya sea demasiado tarde- Magnus le sonrió dulcemente.

-No sabes ahora mismo cuanto me gustaría besarte- Pudo ver un leve rubor extendiéndose por las mejillas de su Alec, y sonrió encantado. Iba a salvar a Alec, lo iba a regresar al mundo, y nunca más dejaría que lo apartaran de él.

-Creo que no tenemos otra opción diferente a la de dormir- Le dijo, y Alec asintió estando de acuerdo. Ambos se giraron hacia sus celdas vacías, se acostaron en el suelo, y duraron un buen rato mirando al techo antes de lograr dormirse; Magnus acariciando con su dedo la marca de Alec en su clavícula y este último haciendo lo mismo con la de Magnus en su brazo, ya que de ese modo y a pesar de la distancia sintieron como si estuvieran juntos.

Marbas mantuvo los ojos cerrados un momento más. Después se puso de pie y se alejó de los aposentos mientras limpiaba su boca con su brazo. "Delicioso" Pensó con una sonrisa. Nunca nadie en todos sus cinco mil años de vida le había dado un alimento tan exquisito como se lo daban Magnus y Alec.


Jace miró hacia el pentagrama.

-¿Dónde están?-

-En Edom- Respondió Liam.

-Debe haber algún modo de sacarlos de ahí- Jace miró al de ojos grises- ¿Hay algo que podamos hacer? ¿Alguna forma de llegar hasta allá?- Liam abrió los ojos.

- ¿Irías hasta Edom?-

- Alec y Magnus puede que me necesiten-

-No creo que pudieras hacer mucho, de todos modos- Jace gruñó ante eso.

- Por ellos haría cualquier cosa- Liam lo miró fijamente, Jace ignoró la mirada juzgadora sobre él y continuó- Últimamente he sido el peor idiota del mundo con Alec, creo que él no merecía muchas cosas que le dije, pero estaba muy enojado con él. Ahora todo ese enojo se ha ido, solo quiero recuperarlo, tener de vuelta a mi hermano y mejor amigo. Y en cuanto a Magnus… también quiero que regrese. Y si ellos dos quieren estar juntos, yo seré el primero que voy a apoyarlos- El de ojos grises levantó su celas sorprendido por lo que escuchaba- Viste lo que hizo Alec, él se lanzó al pentagrama sin importarle nada excepto Magnus. Estaba tan ciego que no me había dado cuenta de que él lo ama. Realmente lo ama-

-Yo creo que si lo sabías- Comentó Liam- Y si ellos deciden estar juntos ¿No te dolerá?- Jace pensó en ello, y finalmente negó con la cabeza.

- Creo que me darían celos por el tiempo que dejaría de pasar con Alec, pero Magnus… no sé, ahora solo puedo pensar en él como un bonito recuerdo- Jace se pasó las manos por el cabello rubio, sorprendido de lo que estaba diciendo- No puedo terminar de creerlo, pero así es. Lo amo, pero no como si fuera la persona para mí, sino como si fuera la persona para alguien más. Para Alec- Liam lo miró atentamente, al parecer el hecho de que Magnus haya viajado a Edom había roto la conexión física que tenía con Jace, y no pudo evitar preguntarse si en ese caso aquello si había sido amor realmente- Me siento vacío. Creo que… creo que me falta sentir que en algún momento de mi vida me entregaré por completo a alguien. Necesito sentir eso, esa esperanza, sin ella me siento incompleto-

-Así es como me he sentido cada día de mi vida- Respondió Liam en un suspiro. Jace lo miró, al parecer no sabía que responderle, por lo que el de ojos grises decidió cambiar de tema- Si mal no recuerdo, era el abuelo el que tenía el libro cuando desapareció- Miró en la dirección donde antes había estado el anciano, pero que ahora estaba desolada- Si tan solo pudiéramos recuperar ese libro, entonces podríamos hacer un pentagrama e invocar a Marbas-

-Suponiendo que tú no fueras a desaparecer en cualquier momento-

- Esperemos que eso no pase- Liam lo volvió a mirar- ¿Estas bien? ¿Ahora puedes regresar por ti mismo al auto?- Jace levantó la barbilla hacia él.

-Claro que puedo regresar por mí mismo, ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?- El rubio, dando crédito a sus palabras, esquivó a Liam y salió firmemente del depósito. Al parecer ya estaba totalmente sano.

Una vez que ambos estuvieron en sus asientos, Liam encendió el motor, pero no avanzó porque de todos modos no sabía a donde irían.

-¿A dónde vamos?-

- Si tu fueras un abuelito ¿A dónde irías?- Liam no pudo evitar reírse de aquello.

-Recuerda que Marbas los envió, dudo que ellos hayan podido elegir su destino- Jace asintió.

- Eso es perfecto, nos deja unos… cinco continentes como posibles opciones. Menos mal volveremos temprano para la cena- Liam volvió a reír.

- ¿Siempre eres tan sarcástico?- Jace estiró sus dedos como si aquello hubiera sido un cumplido.

- Creo que he vuelto a la época en la que solo me amaba a mí mismo, y aunque no lo creas ya me echaba de menos- El rubio sonrió- Ahora que veo mi pasado en retrospectiva, no puedo creer todo el drama en el que me dejé hundir; ahora eso se lo dejaré a Alec, definitivamente el romance no es para mí. No puedo creer que tu familia haya hecho tanto solo por una marca-

-No tienes idea- Comentó melancólico, y Jace lo notó.

- ¿Qué pasa? ¿Hay algo que no me has contado?-

-Sí, es la razón por la que tendremos que aferrarnos al libro del abuelo sin esforzarnos en buscar otro- Liam apagó el motor y bajó las manos del timón. Después miró a Jace- Yo tenía un hermano, ambos éramos iguales, pero a él lo entregaron a Edom. Después pudimos invocar a Marbas y conseguir el libro. Por eso estoy seguro de que no podríamos conseguir otro como ese- Jace parpadeó sorprendido y se acomodó mejor en su silla.

-Déjame entender algo, ustedes eran dos hermanos idénticos ¿Y lo escogieron a él?- Liam asintió- ¿Por qué?-

-Yo tuve suerte- Respondió- Ese día me había quedado dormido- Jace negó con la cabeza mientras sonreía.

-Y Alec dice que dormir hasta tarde no sirve de nada- Después lo miró seriamente- Liam, pero no es tu culpa-

-Lo sé, no me culpo. Es que te escucho hablar de Alec, de tu hermano, y no puedo evitar recordar de que yo había tenido uno también- Jace recordó algo.

-Por eso habías defendido a Alec cuando me ibas a llevar a casa de Magnus-

- No traté de defenderlo, lo que él hizo estuvo mal, pero sí quería que te preguntaras si enojarte con él valía la pena. Después de todo es tu único hermano, y no sabes cuándo podrías perderlo-

-¿Cómo ahora mismo?- Repuso Jace.

- Lo vamos a recuperar- Aseguró Liam- Alec, Magnus y Nora volverán sanos y salvos-

-Ah- Jace no pudo evitar reírse- Me había olvidado por completo de tu encantadora hermanita- Su celular vibró en su bolsillo, por lo que lo sacó y leyó el mensaje de su hermana.

"Mamá y Papá volvieron, tú no contestas y Alec tiene el celular apagado. Les doy diez minutos para reportarse o ya verán como decoraré sus cuartos"

Jace hizo una mueca ¿Cómo le explicaría a su familia que Alec había viajado a un reino demoníaco al lanzarse sobre un pentagrama, siguiendo a Magnus quien había sido llevado por un demonio que quería entregarlo a un príncipe del infierno? Liam leyó el mensaje de texto sobre el hombro del rubio y sonrió burlón.

-Y hablando de encantadoras hermanitas- Repuso, y encendió el motor del auto- Entonces hacia tu casa… ¿Podrías indicarme el camino?- Jace miró al frente e iba a hablar cuando un nuevo mensaje llegó. Esta vez era de Catarina.

"¡¿Cómo demonios sabías de esa pareja?! Tienes muchas cosas que explicar"

Hizo una nueva mueca, ¿Por qué Magnus tenía que tener amigas tan mandonas? Debía confiar en que Magnus y Alec podrían arreglárselas solos, porque ahora él ya tenía suficientes problemas.


Asmodeus estaba sentado en su trono pensando, recordando cosas del pasado, cuando sintió la presencia de Marbas.

-Marbas- Llamó. El demonio entró volando, aterrizó en el suelo, y escondió sus alas azules dentro de su piel antes de hincar una rodilla.

-Mi señor-

-¿Ya está listo?-

- Acabamos de terminar- Asmodeus se puso de pie, levantó sus manos, y las giró como si estuviera delineando un balón invisible. De sus dedos empezaron a salir chispas rojas que se fueron fusionando y cambiando a color azul, hasta que al final quedó un remolino azul brillante con forma circular. Parecía un faro. Asmodeus sonrió al tiempo que la luz hacía que sus ojos de gato brillaran.

- Después de tanto tiempo- Marbas admiró maravillado la luz flotante, había costado mucho esfuerzo y cientos de años, pero finalmente habían logrado recuperar todo lo que su príncipe había esparcido por el mundo. Ahí estaba el resultado de su trabajo- Al fin podré cumplir mi juramento- El demonio azul sintió que ya no tenía nada que hacer allí, así que hizo una reverencia y se retiró a descansar para estar bien despierto al amanecer.