Hey, gracias de nueva cuenta a todos los que me leen, el día de hoy desperté con la grata sorpresa de tener algunos reviews de Gabiusa Kou, lo cual es un gran honor, espero que llegue pronto a este apartado para que vea su mención.

Ojalá que les guste este capítulo, lo hice con mucho cariño para ustedes.

:)

CAPÍTULO 21 El inicio de la Batalla Solar.

- Bombón, antes de subir quiero decirte que haré todo lo que esté en mis manos para ayudarlo, y para protegerte.

- Seiya, aprecio tanto que a pesar de saber quién es Darién, confíes en mí, te amo.

El chico la abrazó con fuerza, aspirando el dulce aroma de su cabello, temía por lo que pudiera suceder, aún no tenía idea de cómo usar sus poderes, si es que eran necesarios, pero sabía que arriesgaría todo con tal de ayudarla.

- Vamos, dame la mano. Era ya de madrugada cuando los dos entraron al edificio de Andrew, al llegar, les abrió el joven completamente asustado.

- Pasen, pasen, dijo algo nervioso.

- Andrew, ¿en dónde está Darién, acaso pudiste calmarlo?

- Serena, yo estaba en la sala, hablando por teléfono, él gritaba y golpeaba la puerta, hasta que dejé de escuchar ruidos y decidí abrirle. Él… él, ya no estaba, al parecer se salió por la ventana.

- ¡¿Cómo que no estaba?! Los ojos de la rubia voltearon a ver su novio desconcertada, Seiya ya estaba en pie a punto de dirigirse a la recámara.

- ¿Hace cuánto pasó esto Andrew, por qué no nos llamaste? Se notaba molesto, Andrew no lo sabía, pero ahora todos corrían peligro, incluso el mismo Darién.

- Pasó hace menos de cinco minutos, no entiendo qué sucede, él no es así, ¿verdad que no Serena?

- No Andrew, Darién no es así. Por ahora no podemos explicarte bien lo que pasa, pero te prometo que te diré todo, ahora es necesario que vayamos a buscarlo y que tú estés al pendiente por si regresa, llamarnos inmediatamente.

- Serena, ¿esto tiene algo que ver contigo y tu otra identidad? La rubia que ya estaba en la puerta se quedó fría cuando escuchó a su amigo, se dio la vuelta para verlo a cara.

- ¿A qué te refieres Andrew?

- Pues ya sabes, Sailor Moon…

- Así es que lo sabes, le espetó Seiya muy tranquilo.

- Hace tiempo que lo sé, en alguna ocasión te vi transformarte cerca del parque, luego supe que habías salvado a mi hermana y siempre estuve agradecido contigo.

- ¿Es todo lo que sabes Andrew? Serena se preguntaba si también conocía la identidad secreta de su amigo.

- Sí, es todo lo que sé, pero intuyo que Darién tiene algo que ver, pero eso no es relevante, ya me contarán después todo, si es que pueden hacerlo.

- Gracias Andrew, te prometemos que todo estará bien, ahora sólo haznos ese favor, quédate aquí y llámanos si sabes cualquier cosa.

Seiya tomó de la mano a su novia, ante la mirada de Andrew que prefirió no hacer más preguntas. Salieron casi corriendo hacia el pasillo, ni siquiera tenían idea de hacia donde debían dirigirse, pero algo les decían que tenían que salir de ahí para pensar con claridad.

== Parque número 10 ==

Como dos flechas surcando el aire, así atravesaron las Sailors Scouts exteriores la primera parte del Parque.

Una creciente luz rojiza las hizo detener la marcha.

- Es justo ahí, en medio del parque. Sailor Neptune estaba señalando en dirección a los árboles más grandes, de entre el follaje se alcanzaba a divisar la potencia de los colores rojos y naranjas que parecían danzar como si se tratase de una gran hoguera.

No perdieron mucho tiempo, debían dirigirse hacia allá, algo les decía que Amaterasu tenía que ver en eso.

En efecto, un círculo de fuego rodeaba a la chica que cargaba algo.

- ¡Sailor Uranus, espera! La Scout del viento rodeo el circulo para alcanzar a divisar a su enemiga entre las llamas, al tenerla de frente pudo observar que era lo que cargaba.

- ¡Darién! ¡Sailor Neptune, tiene a Darién!

Parecía que Amaterasu no prestaba la más mínima atención a las recién llegadas. Tenía los ojos cerrados, sus largos cabellos rojos se veían levantados por una poderosa corriente de aire imperceptible, se trataba de toda su energía concentrada.

- Debemos entrar cuanto antes, Sailor Neptune, abre un hueco para que yo pase. La Sailor del Agua sólo asintió a su compañera, sabía perfecto lo que pretendía hacer.

- ¡Maremooto de Neeeptuuunooo! Una gran oleada pegó directamente sobre el fuego haciendo que este se disipara, dentro alcanzaron a ver el cuerpo de un segundo individuo tendido en el piso.

Amaterasu ni siquiera volteó a ver el gran agujero que se había formado producto del choque del agua con las llamas. Uranus corrió a toda velocidad para atravesarlo, pero como si se tratara de una enorme cápsula invisible, su cuerpo fue rebotado haciéndola caer violentamente contra el pavimento.

- ¡Sailor Uranus, nooo! De pronto una mano cayó el grito de desesperación.

- ¡Bombón, espera! Debemos transfórmanos y avisar a los demás.

Seiya detenía a su novia que intentaba zafarse para correr hasta donde estaba su guardiana y amiga mal herida. Habían visto también la gran llamarada y decidieron acercarse.

Serena dejó de luchar contra la fuerza masculina de Seiya, tenía razón podía ponerlas en mayor peligro si decidía acercarse como civil.

Volteó a ver a su amada estrella con los ojos llenos de lágrimas, detestaba pelear, consideraba que esa debía ser la última opción, y, además, ahora estaba él con ella, no quería que nada malo le ocurriera.

Se puso de puntitas para darle un fugaz beso y llenarse de valor para lo que seguía.

- ¡Te amo Serena, hazlo ahora!

- Sí, dijo ella empuñando su medallón. – ¡ETERNAAAAL SAILOR MOON, TRAAAANS-FOOOR-MA-CIÓÓÓN! Una brillante luna creciente apareció en la frente de la chica, dando inicio a su transformación.

Seiya sabía que no tenía tiempo que perder, sacando su medallón dorado lo alzó gritando al mismo tiempo. - ¡Poder de estrellas fugaces! ¡TRANS-FOOOOOR-MA-CIÓÓÓN!

Una vez que ambos estaban como Eternal Sailor Moon y como un Guerrero Estelar, corrieron en dirección a Sailor Uranus que ya estaba siendo auxiliada en ese momento por Neptune.

- ¡¿Qué hacen aquí?! les gritó la Sailor en tono molesto intentando ocultar el dolor que le producía hablar.

Sailor Moon no hizo caso al comportamiento de su guardiana y se arrodilló junto a ella para sostenerla, junto con Sailor Neptune.

- Te dije que no permitiría que esto se te saliera de las manos, yo pedí que le llamaran a Sei… Al Guerrero Estelar si teníamos dificultades.

- Ya veo, dijo poniéndose de pie mientras se apoyaba en ambas chicas. – Y fuiste tú quién debió traer a nuestra Princesa para exponerla.

- Basta Uranus, no es momento de pelear, sabes perfecto que yo debo estar aquí. ¡¿Ahora díganme qué es todo esto?!

- Eso, querida, es nuestro enemigo, tiene a Darién consigo.

- ¡Darién! Los ojos de la rubia voltearon llenos de pánico hacia el círculo de fuego, cuya pared se hacían cada vez más alta.

- ¡Hay alguien más con ellos, pero no alcanzamos a ver quién es! Dijo Sailor Neptune.

De pronto como si el círculo explotara, una inmensa luz blanca cegó por un instante a todos, Sailor Moon sólo alcanzó a cubrir su rostro con el dorso de su brazo.

Las llamas habían desaparecido, pero en su lugar un campo energético seguía rodeando la chica. Se apreciaba a Darién, vestido como Endymion flotando justo a un costado de ella, y del otro lado a un hombre viejo cubierto apenas por unas mantas.

Amaterasu continuaba en trance, las cuatro se acercaron para ver más de cerca e intentar hacer algo.

Desconocían quién era la otra persona, entonces lo vieron abrir levemente los ojos y voltear hacia la Princesa.

- Amaterasu, dijo con voz cancina, he intentó tocar el cabello de la chica extendiendo su mano temblorosa.

- Amaterasu, hija, no lo hagas. Pero, en ese momento la energía se vio intensificada y el viejo ahogó un grito de dolor mientras se llevaba las manos al pecho.

- Está sufriendo, gritó la rubia con franca desesperación.

- Detente Sailor Moon, ni siquiera sabemos quién es. Sailor Uranus estaba casi repuesta y había tomado a la chica por el brazo.

- Es su padre, ¡qué acaso no lo escucharon! Debemos ayudarlos, por favor Guerrero Estelar, llama a todos.

- Sí, el chico sacó un comunicador que les había entregado Kakyuu antes de regresar a la Tierra, y con él, llamó a sus dos hermanos. Lo que no sabía es que además de llamarlos a ellos, Kakyuu recibía el convoco también, por lo que en esos momentos la Princesa de Kinmoku sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, el momento de luchar había llegado, por su mente pasaron como viejas fotografías las imágenes de los cuerpos inertes de sus hermanos, lo que la hizo levantarse sobresaltada.

- Sailor Neptune, llama a las demás ahora mismo, solos no podremos con esto.

- Sí, dijo sin objeciones, sin duda su Princesa había madurado y ahora debían tratarla como lo que era, su líder y soberana.

No tardaron en llegar todos acompañados de Luna y Artemis, incluso Sailor Saturn estaba ahí.

- Sailor Moon se puso frente a ellos, se veía tan segura y fuerte, que el Guerrero Estelar rojo la vio orgulloso.

- Ha llegado el momento de luchar una vez más por la Tierra, hagámoslo en el nombre del amor, de la justicia, y de la Luna.

Y se dio la vuelta para quedar de frente al campo magnético que seguía manteniendo la Princesa del Sol, quien de súbito abrió los ojos, su mirada se clavó en Sailor Moon.

- ¡Al fin, la hora de mi venganza ha llegado!