Un nombre. Un solo nombre rondaba por la mente de Akihiro. Comían en silencio en la mesa del gran salón, salvo por algún que otro cuchicheo de las estudiantes. El ex policía intentaba almorzar tranquilo, aunque en realidad lo que le apeteciera fuera gritarle a pleno pulmón a la persona que había hecho que se agobiara tanto con el misterio de la urna. En poco más de media hora, todos habían terminado de comer y Akihiro pidió que se acomodaran en los sofás y sillones de la sala. Mena, por su parte, se colocó de pie delante de las que serían sus oyentes. Miró con detenimiento a todas y cada una de las personas que tenía frente a él. Estaba claro que querían conocer la verdad a toda costa, sin importar lo dolorosa que ésta fuera. Akihiro se preparó para hablar.
- Una reliquia familiar robada el pasado martes, sin razón aparente. Una falsificación que se llevó a cabo cuatro días después, el sábado. El mismo día que se encontró el cadáver de la chica. ¿Todo esto es.. casualidad? No. Por desgracia, no lo es. Y voy a destapar hasta el último suspiro del ladrón que se esconde entre nosotros.
- Y asesino. Jamás perdonaré a quien ha matado a Matsumoto, lo juro.- dijo Nishigaki.
Akihiro asintió y continuó su exposición.
- Reconozco que cuando llegué aquí y descubrí que la urna que habían devuelto era falsa, había algo que me resultaba extraño. ¿Para qué colocar la falsificación días después de haber robado la verdadera? No tenía ningún sentido... Y era exactamente eso.
- ¿No tenía sentido? Entonces, ¿por qué lo hicieron? ¿Por qué falsificaron la urna días después, cuando más personas estábamos aquí? Eso es muy arriesgado, ¿no?- preguntaba Kyoko.
- Cierto. Pero es que a esa persona no le quedaba más remedio.- dijo Akihiro.
- ¿Por qué?- volvió a preguntar Kyoko.
- Porque yo estaba aquí, investigando la desaparición de la reliquia. Y sabía que no pararía hasta encontrarla. No le quedó más remedio que traer una falsificación para intentar engañarme y que pensara que la habían devuelto. Pero, para su desgracia, cometió un error que me permitió descubrir que la urna era falsa.- dijo Akihiro.
El ex policía se dirigió a donde se situaba la urna. La cogió y la llevó hasta la mesita que había delante de los sofás.
- Como podéis observar, esta urna falsa no tiene el símbolo de la familia Matsumoto. Pero si os fijáis en las fotografías que hay en este libro..- Akihiro entregó a las estudiantes el libro que había obtenido de la biblioteca.
- Bueno, por el ángulo de las fotos, aquí tampoco aparece el símbolo.- dijo Chitose pasando páginas y mirando las imágenes.
- ..Y eso fue precisamente lo que la delató. Ahora mirad esto. Es el expediente que me dieron para la investigación. Como veis, también hay una foto, y tampoco aparece el símbolo.- dijo Akihiro sonriendo.
- No lo entiendo, Akihiro. Tú ya sabías que tenía ese símbolo, te diste cuenta de que era falsa al ver aquel dibujo de Furutani.- dijo Takako.
Flashback:
- Ah, un dibujo de la urna.
- ¿Le gusta? Lo hice hace un rato.
- Es muy bonito, pero no está acabado, ¿no? Le falta el símbolo de la familia Matsumoto.
- Estaba totalmente convencido, a pesar de no haber visto una sola foto de ello. Aunque en realidad, yo no debía saber ese dato.- dijo Akihiro.
- No le entiendo, Mena-san. Dice que desconocía que la urna tenía el símbolo pero, aún así, lo supo cuando vio el dibujo.- dijo Ayano.
- No debería saberlo, pero ese mismo día lo supe. Porque ella misma me lo dijo.
Flashback:
- Eh, Akihiro.
- ¿Sí?
- Tienes cara de cansado, quizás el tema de la urna te está afectando un poco.
- Totalmente..
- Ve a dormir un rato, te sentirás mejor. No vale la pena dejar de dormir por una urna hortera sin más adorno que el símbolo de la propia familia.
- Tú, Takako...- dijo Akihiro dirigiendo su mirada hacia ella.
Todas las estudiantes y la profesora la miraron de repente.
- ¿Qué? ¿Yo? Yo no lo hice.- dijo Takako.
- No mientas.- contestó Akihiro.
- Ni siquiera tienes pruebas.
- Al revés, tengo demasiadas.
- ¿¡Qué!?
- Dame tu teléfono.
Takako obedeció y le entregó su móvil a Akihiro.
- ¿Recuerdas cuando te pedí que grabaras la conversación que tuviste con Sugiura e Ikeda?
- Sí, pero.. ¿qué tiene eso que ver?
- No solamente era para escucharlas a ellas.. sino también a ti.
Flashback:
- Bien. Otra pregunta, ¿sabían de la urna antes de venir aquí?
- Había oído hablar de ella, pero no conocía muchos detalles..
- ¿Conocías al menos su apariencia de jarrón? ¿Su color? ¿O los 150 años de antigüedad que tenía? ¿Algo?
- Bueno.. sí sabía que tenía forma de jarrón y que tenía más de 100 años de antigüedad.
- Vaya. Cuántos detalles sabes de la urna, compañera.- dijo Akihiro sonriendo.
Takako lo miró sorprendida. Había podido comprobar por sí misma ese último día que el ex policía tenía cierta habilidad para captar los detalles, pero jamás imaginaría el verdadero motivo de esa grabación.
- Vamos, Akihiro. Sabes que yo nunca robaría nada.- dijo Takako.
Akihiro rió.
- Claro que no, pero fuiste tú la que colocó la falsificación. Sé que el jefe está pensando en despedirte y que necesitas dinero desesperadamente, Takako. Puedo hacerme una idea del miedo que sentiste al pensar que podrías ser despedida, así que le pediste ayuda a alguien que tuviera más experiencia que tú cometiendo robos. Solo había que robar la urna, pero para tu desgracia, el señor Matsumoto llamó a nuestra empresa y el jefe me encargó a mí el caso. Con todo ello, no te quedó más remedio que comprar un jarrón que se le pareciera, pintarlo y llevártelo contigo hasta aquí. Aprovechaste que todos estábamos desconcertados con el cadáver de la chica y en tu paseo inspeccionando los alrededores, la colocaste allí.
- Te recuerdo que yo acompañé a Nishigaki al salón, ¿ya se te ha olvidado?- dijo Takako.
- Por supuesto que no, pero a ti sí parece que se te ha olvidado lo que me dijiste sobre ello.
Flashback:
- Sí. Ikeda, Toshino y Funami eran las que estaban en habitaciones que no eran suyas.
- Y Nishigaki, que estaba en el salón cuando yo la llevé allí. Estuvo sola todo el tiempo. Además, en su estado ni se daría cuenta si alguien entraba y ponía la urna falsa en su sitio.
- Tú sí sabías que Nishigaki estaba en shock, ya que fuiste tú la que la acompañó. Supongo que no te fue muy difícil poner la reliquia allí sin que ella se diera cuenta.- dijo Akihiro.
Takako inclinó la cabeza hacia abajo.
- Pero lo que más me duele, es que empezaba a confiar en ti. Te tenía como a una amiga, y me engañaste.
Todo el salón se quedó en silencio. Akihiro volvió a colocar la urna falsa en su sitio y volvió a dirigirse a las demás.
- Y ahora, os explicaré cómo llevó a cabo el asesinato.
- ¡Me niego..! ¡Eso sí que no te lo voy a consentir, Akihiro!- gritó Takako.
- ¡Cállate, ya has hecho bastante daño a Matsumoto, no tienes perdón!- contestó la profesora Nishigaki enfadada.
- La verdad es que tengo mucho que agradecerle, Nishigaki. Sin usted, no habría conseguido descubrir cómo sacaron a la chica de la habitación. Esta mañana, encontré una botella de refresco de las que bebíais la noche del asesinato, incluida Matsumoto, claro. Botella que contenía un pequeño porcentaje de alcohol.
- ¿Alcohol..?- dijo Yui.
- Como sabéis, el alcohol no solo puede causar dolor de cabeza o embriaguez, sino que también puede provocar... ganas de ir al baño. Los efectos suelen ser más severos cuando la persona que lo consume tiene poco peso. Y fue así como se consiguió sacar a Matsumoto de la habitación. Bastó con mezclar una reducida cantidad con el refresco y que vosotras lo bebierais. Con un poco de suerte, la chica que pesaba menos de todas vosotras tendría que ir al baño en mitad de la noche. Takako solo debía esperar a que eso ocurriese.- dijo Akihiro.
- ¡Yo no maté a la chica!- gritó Takako.
- ¡Tú falsificaste la urna y mataste a la chica para que no se diera cuenta de la falsificación! Y encima, te pones a ayudarme con la investigación como si nada. ¿¡Te crees que soy imbécil?!- dijo Akihiro enfadado.
- ¡Estás muy equivocado, Akihiro! ¡Yo no he matado a nadie!- dijo Takako defendiéndose.
- Eso tendrás que decírselo al juez, pero estoy seguro de que pensará igual que yo al ver las pruebas.
- ¿Akihiro-san, qué hay de Akari?- preguntó Yui de repente.
- Akaza.. En ese aspecto no estoy del todo seguro.. Lo que sí puedo asegurar.. es que ella también sufrió los efectos del refresco que bebió. Ella pesaría incluso menos que la chica asesinada, así que esos efectos le duraron toda la tarde y noche de ayer.
- Pero ella fue la única que no bebió refresco esa noche, es imposible.- dijo Yui.
- Ella lo bebió ayer al mediodía, Funami. Mientras todos estábamos distraídos socorriendo a Ikeda por uno de sus sangrados nasales.
Flashback:
- Akaza-san, Toshino Kyoko y yo te protegeremos.
- ¡Guaaay!
- ¿Oh? ¿Cómo dos madres que cuidan de su hija?
- ¡¿Ehh?! ¡P-para nada!- dijo Ayano mientras Akari se levantaba a beber algo de refresco.
- ¡Toshino-san, protege a Ayano-chan!
- ¡Chitose, no es lo que parece!
- No era algo que había comido como tú pensabas, Funami. Eran los efectos del alcohol en su sangre.- dijo Akihiro.
Yui miró a Takako con una mirada asesina.
- ¿Pero dónde está?- preguntó Kyoko.
- Eso aún no lo sé, lo siento..- contestó el ex policía.
- Espera, Kyoko. Si Takako-san es la culpable.. Akari debería estar...- empezó a decir Yui.
Kyoko al momento se dio cuenta de lo que pensaba su mejor amiga. En cuestión de segundos, las dos salieron corriendo fuera del salón sin mirar atrás.
- ¡Vosotras dos! ¡¿Adónde vais?!- dijo Akihiro siguiéndolas.
Las dos chicas fueron directas al pasillo de las habitaciones, concretamente la que ocupaba Takako en compañía del ex policía. Nada más entrar, corrieron hacia el armario y abrieron las puertas de golpe.
- ¡Akari!- dijeron ambas.
Akari se encontraba en el interior de aquel armario con sus ojos cerrados. Inmediatamente Kyoko comprobó su pulso y respiración. Yui miró a la chica rubia, esperando que le diera una buena noticia.
- Está viva, ¡está viva!- dijo Kyoko feliz.
- Gracias a Dios, Akari..
Akihiro entró en la habitación mientras las dos chicas sacaban a la pelirroja del armario.
- ¡¿Cómo es posible?! L-lo siento de verdad, no he estado muy inteligente.- dijo Akihiro disculpándose.
- No se preocupe, Akihiro-san. Lo importante es que está salvo.- contestó Kyoko.
- K-Kyoko-chan.. Y-Yui-chan...- Akari empezaba a recuperar la consciencia y pronunciaba los nombres de su amigas.
- Akari, ¿te duele algo? Tranquila, todo está bien. Nadie te hará daño.- dijo Yui.
- ..C-cicatriz...- balbuceaba la pelirroja.
- ¿Cómo?- tanto Kyoko como Yui no entendieron bien lo que decía.
En ese momento, escucharon algo a lo que no estaban acostumbrados ese fin de semana: la puerta principal de la residencia había sido abierta. En pocos segundos podían escuchar las voces de dos personas conversando tranquilamente mientras entraban. Eran los padres de Matsumoto, que habían vuelto de su viaje. Los tres se quedaron inmóviles en la habitación hasta que Akihiro reaccionó.
- Chicas, vamos. Llevaos a Akaza al salón. Yo debo hablar con los padres de la chica.- propuso Mena.
Kyoko y Yui obedecieron llevándose a Akari en brazos. Akihiro tenía una conversación pendiente con los padres de Matsumoto. Conversación que no sería nada agradable, puesto que debía decirles que su hija había sido asesinada.
Cuando las dos estudiantes aparecieron con Akari en el salón, todas las rodearon felices de que la hubieran encontrado con vida, era una de las pocas alegrías que habían tenido ese largo fin de semana. Poco tiempo después, Akihiro fue a una de las cabinas fuera de la residencia y llamó a la policía y a una ambulancia para Akari. Todo había terminado. La policía, en cuanto llegó, arrestó a Takako por robo y asesinato, y trasladaron el cadáver de la joven presidenta para realizar la correspondiente autopsia. Por último, las chicas volvieron a sus casas sanas y salvas y Akihiro volvió a su apartamento en Tokio.
En los días posteriores, Akari consiguió recuperarse por completo y volvió a ir a la escuela. Como Akihiro había dicho, el alcohol en sangre le había provocado los mismos síntomas que a Rise. Chinatsu, Sakurako y Himawari le dieron la bienvenida a su clase con los brazos abiertos. Habían estado muy preocupadas por ella y estaban realmente felices de tenerla de vuelta. Chitose y Ayano volvieron a seguir trabajando en el consejo estudiantil e informaron a los profesores del trágico suceso que se había llevado la vida de su senpai ese finde semana. Kyoko, a petición de la chica de las gafas, declaró oficialmente su amor por la vicepresidenta en presencia de ella. Después de recuperar la consciencia, pudo sentirse satisfecha de ver su sueño al fin cumplido. Por su parte, Nishigaki volvió a su laboratorio un poco cabizbaja, sabiendo que Matsumoto ya no volvería por allí. Echó un vistazo a su anuario de la universidad. Tanto tiempo había pasado y lo poco que había cambiado desde entonces, con sus experimentos ilegales, sus enormes explosiones y su fiel aliada. Ni siquiera se percató de la persona que acababa de entrar por la puerta.
- Nishigaki.
- Ah, Akihiro-san. No lo vi entrar.- dijo la profesora.
- No se preocupe, es normal que esté así después de todo lo que ha pasado.- contestó el ex policía.
- Gracias por venir. ¿Le apetece un café?
- Me ha alegrado mucho su llamada. Y sí, me encantaría tomar un café con usted.
- Bien, espéreme en el consejo estudiantil. Tengo que terminar de recoger aquí.
- Por supuesto, no se preocupe.
Al salir, pudo ver a Yui en la puerta, a punto de entrar.
- Funami, qué alegría de verte.
- Muy buenas, Akihiro-san. Yo también me alegro de verle por aquí.
- Espero volver a verte y hablar contigo antes de volverme a Tokio.- dijo Akihiro con una sonrisa.
- No lo dude.- contestó Yui.
Mena se dispuso a ir a la sala del consejo estudiantil y Yui se quedó con Nana. La profesora miró a la estudiante con una sonrisa. Acto seguido, las dos salieron del laboratorio. Nishigaki caminó hasta el pasillo del consejo para encontrarse con Akihiro.
- Siento haberle hecho esperar.- dijo Nana entrando en el Seitokai.
- No hay problema. Había pensado que podríamos ir a cenar esta noche si tiene usted tiempo, me encantará que me cuente cómo hace sus experimentos aquí en la escuela.
- La verdad.. es que eso no va a ser posible, Akihiro-san.
- ¿Por qué?
En ese momento, entró Ayano en el consejo acompañada de Kyoko y Yui. Las tres se colocaron detrás de Nishigaki, mirando al ex policía.
- Porque, aunque ya no esté, yo jamás engañaré a Matsumoto. Y mucho menos... con su asesino.- dijo finalmente la profesora.
