Capítulo 15: Envíame lejos.

Sólo el más fuerte sobrevivirá
Llévame al cielo cuando muramos
Soy la sombra en la pared
Soy el que nos salvará a todos.

Benjamín Burnley.

Mares de la Muerte, Protectorado de Costas del Cráneo. A las catorce horas con treinta y cinco minutos, el primer contacto por radar con la flota de los Cazadores apareció en como una línea de cuentas verdes en las pantallas del Conde Dracula. La sala de radares del buque se convirtió en una frenética oficina en donde todo el mundo trabajaba en ubicar la posición del enemigo. Un par de cazas Mig-29k[1] salieron de la cubierta impulsados velozmente por las catapultas del portaaviones.

En todos los barcos de la flotilla que se enfrentaría ese día a los terroristas ondeaban banderas piratas negras con distintas marcas sobre ellas. Ninguna de esas banderas era igual a otra. La del Cipactli había sido colocada en el mástil principal y era algo más grande que las demás. Tenía a una calavera que descansaba sobre un símbolo azteca de Ollin.

— ¿Por qué llevar bandera pirata? — le preguntó Abbey a Mick.

— Porque al no serle fieles a ninguna nación — le explicó el almirante — somos como piratas.

— ¿Pero no se supone que ustedes proteger Costas del Cráneo?

— Específicamente esta flota, no. — Le explicó él — Hay una división de la Flota Condenada del Pacífico comisionada a estas aguas, pero a nosotros no nos toca. Lo nuestro es internacional.

— ¿Y qué significar las marcas de la bandera?

— Cada uno de los cráneos que ve en ella simbolizan un barco que ha sido hundido por este acorazado — dijo Mick — y el número de estrellas representa los combates a los que hemos entrado. El símbolo del cráneo y la "flor de cuatro pétalos" vendrían a significar algo así como ollin mic "muerte en movimiento", en náhuatl.

— Señor, — dijo uno de los oficiales del Cipactli por el radio — los tengo en el radar.

— ¿Cuántos son? — le preguntó Mick.

— Detecto una línea de vanguardia de diez naves. — Le respondió el oficial — Murciélago 1 informa que tienen el tamaño aproximado de una fragata.

— Bien, comuníquenme con el contraalmirante. — Dijo el marino, luego se dirigió a su timonel — Bien, Abbey, aquí vamos. — y finalmente habló por el radio al resto de la flota — ¡Si nos batimos con estrategia y valentía el día de hoy, habrá más calaveras y otra estrella en esas banderas cuando lleguemos a puerto! ¡Hoy los humanos recordarán porqué solían temerle a los monstruos!

Ella simplemente sonrió, agarró con fuerza la gran rueda del timón y miró directo al horizonte por las ventanas blindadas del puente.

— Contraalmirante — dijo Mick por el radio — envíe a tres destructores a que vayan abriendo brecha, y que todo el resto de la flota se prepare para cortar la T[2].

— Recibido — respondieron al otro lado de la línea

Las flotas se encontraban estacionadas a sólo unas decenas de millas de la Bahía del Cráneo, y con relativamente poca distancia una de la otra, pues apenas alcanzaban a tener contacto visual entre sí. Al cabo de unos cuantos minutos, los destructores Cthulhu, Kappa y Leviatán se adelantaron en la formación para interceptar a las tres fragatas que se aproximaban desde el otro lado del campo.

— No sean los primeros en disparar — les dijo el almirante a los tres capitanes de aquellos barcos.

Tres siluetas negras y retorcidas se dibujaron en el horizonte. Los observadores de los buques les apuntaron con los binoculares y detectaron banderas negras con el característico cráneo de los Cazadores. Conforme los navíos se acercaban entre sí la tensión crecía; tanto que parecía que aquellas naves estaba a punto de sufrir una explosión espontánea.

Un arco dorado se dibujó en el horizonte tras las naves. El combate había comenzado. El Phalanx[3] antimisil abrió fuego inmediatamente y con su ametralladora logró destruir al cohete en el aire antes de que impactara al Cthulhu, detonando a la amenaza. Los oficiales de la sala de control de armas del barco se apresuraron a contestar la agresión e hicieron un disparo con el cañón de proa. El proyectil impactó justo bajo el puente del navío enemigo, arrancando un alud de metal y chispas.

Las otras dos fragatas se adelantaron y comenzaron a disparar contra los destructores. Dos proyectiles cayeron cerca del Kappa, explotando en el aire y consiguiendo balancear la torre de radar. Un tercer impacto se registra en el Leviatán; los obuses son demasiado rápidos como para ser interceptados por el sistema antiaéreo. Tres misiles salieron del sistema de lanzamiento vertical del destructor e impactaron directo en la popa de las tres fragatas.

— ¡Le dieron al Leviatán! — dijeron por el radio del acorazado.

— ¡Todos calmados! — Dijo Mick — El barco resistirá.

El Leviatán, que iba en el centro de la formación se aproximó aún más al barco enemigo, pudiendo esta vez ver su nombre: Escorpión. Otro misil salió del Leviatán, pero el buque enemigo, más ligero, consiguió maniobrar para evitarlo y sólo resulto con daños ligeros en su popa. Podrían estar construidos clandestinamente, pero quien quiera que hubiese sido el arquitecto de aquellas infernales máquinas, al parecer había hecho bien su trabajo.

Por su parte, el Kappa viró a estribor para perseguir a la otra fragata, que intentaba sacar la vuelta a los destructores para llegar a la flota principal. Cuando estuvo uno justo al lado del otro, los cañones de estribor del Hunter, el buque enemigo, abrieron fuego contra el Kappa. Causa de la gran cantidad de proyectiles, el CIWS no pudo interceptarlos todos, por lo que el buque recibió varios impactos en su costado en babor, en la superestructura y en el casco. Chispas y metal fundido salieron volando en todas direcciones, vaporizando el agua salada al caer. Dos misiles salieron de los silos detrás del destructor, dibujaron una estela de humo sobre el Pacífico e hicieron blanco justo en la popa y el puente del Hunter. La nave enemiga comenzó a escorar mientras el Kappa continuaba disparándole con su cañón de popa.

Del otro lado de la acción, el Cthulhu parecía repetir exactamente la misma escena. El destructor había girado hacia babor y perseguía a la otra fragata. En cuanto se encontraron costado con costado, el barco cazador hizo lo mismo con el Cthulhu. Los cañones del enemigo, pequeños en calibre y número, pero efectivos debido a la estrategia, envolvieron a la otra nave en un abrazo de fuego que el CIWS no pudo evitar completamente. Cuando el humo se disipó, dos misiles salieron del Cthulhu e impactaron en el casillaje del barco contrario. Los cohetes ingresaron con tanta velocidad a su objetivo que perforaron toda la capa de blindaje artesanal que los terroristas le habían colocado al buque pesquero. Dos tremendas explosiones lanzaron por los aires miles de fragmentos de acero y demás materiales, dejando una lluvia de restos incendiarios en el medio del océano.

El Cthulhu y el Kappa habían conseguido hundir ya las dos primeras naves enemigas, pero la lucha por la libertad de Cabo Calavera apenas comenzaba. Desde el extremo trasero de la formación enemiga, dos destellos áureos fueron divisados por los observadores monstruos. Los misiles cruzaron el aire tan rápidamente que los CIWS no pudieron detenerlos. Ambos cohetes se impactaron en cada uno de los infortunados destructores, haciéndolos escorar como un par de volcanes marinos que se derrumbaran sobre sí mismos.

Sólo había un arma capaz de hacer tal destrucción sobre unas naves tan preparadas como los destructores clase Kraken: los misiles del amotinado Hidra. Mick ordenó como prioridad para los aviones el hundir el crucero secuestrado: era la única amenaza verdadera para la flota monstruosa.

Abbey contemplaba las columnas de humo alzarse sobre las aguas del Pacífico. En ese momento recordó el fuego que los Cazadores le prendieron a su aldea el día en que ella y su hermana fueron secuestradas. La batalla por el honor de su pueblo y el de todos los monstruos del mundo había comenzado.

II

El Cirein-cròin avanza a paso lento pero seguro rumbo al campo de batalla. Con todos los barcos de la Marina patrullando los alrededores de Cabo Calavera, no hay nadie que pueda detener a los chicos de su avance hacia el combate. A sólo pocas millas de Puerto Escorpión, un punto verde aparece en la pantalla del radar. Jackson lo observa con cuidado y decide avisar a puente:

— Dana — dice por el radio — Tengo algo en el radar.

— Ronnie, revísalo por favor — dice la chica a través de la bocina.

El chico de las gafas de aumento se acerca a la pantalla y examina lo que aparece en el monitor. Cuando termina, toma el radio y se comunica de nuevo a puente.

— Son ellos Dana.

— No puede ser — dice la chica — este no es el sitio. Deuce, ¿puedes verlo más claramente?

— Tengo a los grandes en mi pantalla — dice él — pero este tipo o se perdió o vino a buscarnos aprovechando que todos se fueron

— No creo que sea nada — dice Dana, luego se dirige a las observadoras, Spectra y Operetta. — ¿Ven algo?

— No — contesta la chica fantasma.

— Negativo — dice Operetta.

— Estén pendientes.

Unos minutos más tarde, Spectra encuentra algo sobre el horizonte a través de sus binoculares. Una pequeña silueta deforma su perfecta línea azul entre el cielo y la tierra.

— ¡Tengo algo! — dice por el radio.

— ¿En qué dirección?

— A la izquierda, casi enfrente.

— ¡Habla más claro niña! — Le dice Dana — ¿Qué tanto a la izquierda?

— A las once — dice Operetta.

— Ok, gracias. — Le dice la joven pirata — Frankie…

Estaba a punto de decirle algo a ella cuando un proyectil estalló justo sobre el puente del crucero. No causo daño al detonar en el aire, pero sí logró darle una sacudida a todo el barco.

— ¿Están todos bien? — dijo Dana por el radio general.

— Sí — respondieron a coro por el altavoz.

— Ok, ¡escúchenme! — Les ordenó — Creo que estos desgraciados están perdidos de su rumbo; tendremos que quitarlos del camino si queremos llegar hasta Abbey.

— ¿Los vamos a enfrentar? — preguntó Venus con algo de preocupación.

— Sí — le respondió Dana — ¡Cleo! Tienes los ocho cañones principales y los secundarios, en cuanto estén a distancia y posición abre fuego. Espera las coordenadas del radar antes de disparar. Deuce, Clawd, miren bien a dónde señalan; no tenemos munición infinita como en los videojuegos.

— ¡Sí capitana! — Respondió Jackson por el radio — Frankie, — dijo después — no te preocupes, los hundiremos y luego iremos por Abbey.

La chica lo escuchó por el altavoz y le alegró que su chico la apoyara, aún cuando no fuera muy afecto a las películas de acción y cosas parecidas a lo que estaban a punto de hacer.

— ¡Ni crea que le voy a obedecer! — dijo la chica egipcia abajo en el cuarto de armas.

— Si no disparas nos matarán — le dijo Clawdeen.

— Dispararemos cuando yo lo diga, no cuando ella quiera.

Clawdeen simplemente arqueó las cejas.

El barco enemigo tenía un tamaño aproximado al del crucero. Acaso más pequeño, pero con una potencia de fuego formidable para ser un barco blindado por un grupo de terroristas encerrados en la Antártida. Luego de unos minutos, el radar anunció que el buque estaba dentro de alcance.

— ¡Está dentro de rango! — dijo Deuce, quien tenía algo de experiencia debido a tardes enteras de jugar videojuegos en la casa de Clawd.

— ¡Coordenadas! — pidió Dana.

—025-250 — dijo Jackson.

— ¡Armas! — Dijo la capitana repitiendo las coordenadas — ¡Disparen la torreta uno, los dos cañones!

Clawdeen preparó los discos apuntadores y puso su mano sobre el botón del gatillo.

— ¡Aún no! — Le dijo Cleo — lo haremos cuando yo diga.

— ¡¿Qué esperan?! — dijo la capitana por el altavoz.

— ¡Aún no! — continuaba Cleo.

Los segundos pasaba y cada uno de ellos se estiró hasta su límite.

— ¡¿Pero qué demonios están esperando?! — Vociferó Dana viendo que el enemigo se acercaba — ¡Quiero ver fuego sobre esa cubierta!

— Mientras más se lo ordenes y la presiones más se va a tardar — le explicó Frankie — Cleo no le obedece a nadie menor que ella. Le gusta dar órdenes, no recibirlas.

— ¡Pues si no obedece, tu amiga nos va a matar a todos! — le dijo Dana.

Un estruendo sobre la cubierta del Cirein-cròin truncó la conversación. La nave enemiga se sacudió y Spectra alcanzó a ver el lugar preciso de la explosión desde su atalaya. El humo negro de los cañones del crucero se disipó luego de unos instantes.

— ¡Le dimos a una torreta! — Dijo Operetta por el radio — ¡Perdieron uno de sus cañones!

— Si le hubieran apuntado a donde nosotros dijimos no hubiera dado — dijo Ronnie.

— Suerte de principiante… — susurró Dana — ¿Cuántos cañones tienen? — preguntó a las observadoras.

— Le dimos a la torreta doble del frente — le informaron de arriba — le quedan tres sencillas del lado izquierdo.

Tras unos minutos, ambas naves estaban dando vueltas en una frenética persecución. A cada vuelta seguían acercándose una a la otra, mientras los cañones seguían escupiendo fuego. En una de las andanadas, un potente estruendo sacudió todo el Cirein-cròin, causando un breve apagón de la iluminación, pero no de las computadoras.

— ¡Informen! — dijo Dana.

— ¡Le dieron a la torreta no 4! — dijo Draculaura por el radio.

— Diablos — dijo Dana. — Disparen un Harpoon[4], a ver si le damos.

En el cuarto de radar, Ronnie preparó las coordenadas para el misil y disparó el cohete. La montura en el exterior del crucero giró y lanzó el misil hacia el barco enemigo. Coincidentemente y sin saber lo que ocurriría, el otro buque disparó uno de sus cañones, por lo que los dos proyectiles explotaron en el aire entre las dos naves.

III

A kilómetros de ahí, a bordo del Cipactli, un oficial llegó al puente del acorazado y le susurró algo al almirante. Mick dejó a Abbey en el puente y fue hasta el cuarto de radar.

— Señor, alguien robó al Cirein-cròin y está peleando con un barco enemigo a pocas millas de Puerto Escorpión. — Dijo el oficial — Hay reportes de que los refugiados pudieron haber tomado la nave y huido de la isla.

— Intentarán un rescate suicida… — murmuró Mick — Comuníqueme con el equipo de los Tritones del Conde Dracula.

El almirante llamó por radio al portaaviones para comunicarse con el equipo de operaciones especiales del barco. Los Tritones eran monstruos del mar famosos entre la MPTT por sus rápidos abordajes a barcos enemigos.

— Capitán: — dijo el almirante — necesito que aliste su equipo y salgan lo más pronto posible rumbo a Puerto Escorpión. Alguien robó al Cirein-cròin y está peleando con un cazador rezagado. Tengo muchas razones para creer que son sólo un grupo de adolescentes queriendo jugar a los barquitos.

— No se preocupe almirante — le respondió el capitán al otro lado de la línea — la operación será rápida y efectiva.

— ¡Escúcheme bien, capitán! — Le advirtió Mick — Una de las personas que están ahí es la hija del conde Dracula, y también están la hija del secretario Ramsés y la del contraalmirante Jones. El resto son amigos de mi hermana. Si a sus hombres se les llega a pasar la mano y le ponen un solo dedo encima a cualquiera de los muchachos ¡Voy a encerrarlo a usted y a todo su equipo en una jaula, los abandonaré en medio del Sahara y me sentaré a un lado a verlos morir! ¡¿Entendió?!

— Sí, almirante. — dijo con cierto nerviosismo, pues aquel no había llegado hasta su puesto andándose por las ramas.

— Ni una sola bala, capitán. ¡Ni una!

Un helicóptero negro despegó desde el portaaviones y salió rumbo al sitio donde peleaban el Cirein-cròin y el barco cazador. Mick no quería más héroes civiles en esa guerra entre militares y criminales, por lo que se aseguraría de que no se arriesgaran más vidas.

Notas del autor:

1.-El Mig 29k es la versión naval del famoso caza de combate ruso Mig 29.

2.- La maniobra conocida como "Cortar la T" consiste en interceptar la línea enemiga, dejándola a merced de toda la artillería propia y exponiéndose sólo a los cañones rivales de proa.

3.-El Phalanx CIWS es un Sistema de Armamento de Proximidad diseñado para combatir a los misiles que amenacen la seguridad de un barco. Tiene un cañón rotativo de 20mm y un par de radares para localizar a los objetivos. Su cadencia de disparo es de 4500 tiros por minuto.

4.-El Harpoon es un sistema de misil antibuque todo tiempo desarrollado y fabricado en los EEUU. Hay versiones para lanzar desde aviones, buques y submarinos.

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