Pasó el tiempo, una semana aproximadamente, y la chica de cabello turquesa estaba sana, acababa de salir de su resfriado.
Esa mañana ella estaba con su traje de shinigami y su típica trenza de lado, estaba en el comedor donde anteriormente habían ido Ichigo, Renji y Toshiro. Había ido ahí con los demás, incluyendo a Orihime.
-¡No!-dijo Ameko molesta levantándose de su asiento.
-Sí, no es una pregunta es una orden-afirmó Toshiro.
-¡Te aprovechas de ser capitán!
-No, me aprovecho de ser tú capitán-resaltando la palabra "tú".
Los chicos observaban la típica pelea de sus amigos, la razón de la pelea: Toshiro no quería dejar que Ameko investigara recién salida de su resfriado.
-Creo que Shiro-chan tiene razón-dijo Momo.
-Yo no veo problemas, si ella quiere ayudar y está sana que vaya-dijo Ichigo.
-Capi, usted es muy sobreprotector-dijo Matsumoto.
-¡Matsumoto!-le reclamó Toshiro levantándose de su asiento.
-El capitán hace lo correcto al no dejarla ir-dijo Renji.
-¡Renji!-se quejó Ameko.
-¡Ya basta!-reclamó Ichigo golpeando la mesa-decídanlo con una moneda.
El pelinaranja sacó una moneda y la lanzó, al que le cayera cara decidiría que hacer. La moneda cayó en la mano de Ichigo y ambos jóvenes le miraban esperanzados de que fuera el otro quien tuviera que sucumbir.
-Y…-decía Ichigo- ¿Toshiro? ¿cara o corona?
-Ah…ca…¡corona!
-Jajajajaja-Ichigo comenzó a reír como loco-increíble…el gran capitán Hitsugaya sucumbe ante su oficial, jajajaja.
-¡¿Qué?-se quedó perplejo Toshiro.
Ameko le sacó la lengua para terminar de molestarlo. Toshiro se sentó de golpe con los brazos cruzados.
-Entonces iré a investigar cerca del río, nos vemos Toshiro-dijo guiñándole un ojo y tirándole un beso en forma de broma.
-Muy graciosa-dijo él serio.
Ameko salió por la puerta y los chicos vieron como afuera se separó de su gigai.
-¿Qué?¿ella no paga su parte?-preguntó Renji.
-Pero si ella ya había comido Renji-dijo Momo.
-Yo también me voy-dijo Toshiro poniendo el dinero sobre la mesa.
Con esto, los chicos quedaron sin la parejita para planear algo, pero aparentemente se habían rendido en cuanto a juntar a Toshiro y Ameko. Mas lo que no sabía, era que todos sus desastrosos planes habían hecho que el capitán de la decima división reconociera lo suficiente sus sentimientos como para tomar valor de decirle a su amiga.
El capitán Hitsugaya estaba sentado en la rama de un árbol, hablando consigo mismo, discutiéndose que decir hasta que le saliera bien.
-Ameko…¿serías…mi novia?, no, no sirve…algo más…me gustas más que….que…que ¿la luna?¿qué?, no, muy tonto, veamos…un modo fácil y rápido de decirlo…Ameko, te amo, ¡¿qué rayos?-se cayó del árbol.
Entre tanto, la chica estaba cerca del río, no notaba nada fuera de lo normal, por lo tanto creyó que perdía su tiempo, iba a irse cuando algo la detuvo.
-Hola.
Ella se volteó y observó a una figura masculina un poco distante.
-¿Hola?
-¿Qué hace una chica como tú por aquí?
-A usted que le importa-sacando su Zampakutoh.
-Solamente decía, si alguien te ataca…-se acercaba a ella-nadie te podrá salvar.
-No necesito que me salven, ya estoy sana y tengo el potencial para vencerte basura.
Ameko se abalanzó sobre su oponente, este la esquivó con toda facilidad, ella lanzó un potente ataque con su Zampakutoh que llegó a darle a su enemigo.
-Listo, te dije que no te metieras conmigo-sonrió ella.
-No te confíes-dijo una voz tras ella.
La chica fue golpeada muy fuerte y al caer en el suelo y antes que pudiera pararse vio una silueta en lo alto que iba contra ella, la esquivó moviéndose rápidamente, una vez que el ataque cayó contra el suelo que estaba bajo ella, Ameko se levantó tomando firme su Zampakutoh, volteó y chocó su espada contra otra que estaba destinada a atacarla. La joven de un salto retrocedió y se preguntaba cómo es que su rival era tan poderoso.
-¡¿Quién eres?-preguntó ella.
Pero en lugar de una respuesta obtuvo un ataque nuevamente, Ameko no logró esquivar a tiempo ese ataque y de la nada se escuchó un grito desgarrador.
Hitsugaya, que estaba en el suelo, sintió un riatsu muy extraño y de inmediato se le vino su amiga a la mente.
Los demás que estaban fuera del comedor también sintieron algo extraño, hasta cierto punto escalofriante, salieron de sus respectivos gigais y se dirigieron al río.
Toshiro llegó en cuestión de segundos y vio algo que le quitó las palabras de la boca, era sangre, mucha sangre, ¡¿qué había pasado ahí?¡no había nadie!. El joven capitán buscó con la mirada por todos lados a su amiga, sin embargo se asustó cuando sintió el riatsu de la chica muy bajo, casi al punto de desaparecer.
-¡Ameko!-gritó él desesperado.
En ese momento llegaron los demás al lugar.
-¡¿Qué paso aquí?-preguntó Momo asustada.
-¡¿Dónde está Ameko?-preguntó Ichigo a Hitsugaya.
-¡No lo sé!¡¿crees que si lo supera seguiría aquí parado?
Renji vio algo en el río y se acercó, los demás lo siguieron y se asombraron al ver a la chica con su uniforme atorado de una rama, totalmente inconsciente.
-¡Ameko!-dijo Toshiro y se acercó rápidamente a recogerla.
Salió del río y los demás inmediatamente se acercaron a él. La chica no se movía, a penas respiraba, estaba muy desangrada, incluso su kimono estaba roto de algunas partes. Orihime se acercó para ver si podía hacer algo, comenzó a curarla, pero supo que eran heridas demasiado grandes para ella sola.
-Pude parar el sangrado, pero está demasiado herida-dijo la pelinaranja.
-Llevémosla con Urahara, él sabrá que hacer-dijo Ichigo.
Toshiro tomó a Ameko delicadamente pero firme entre sus brazos, y así se dirigieron a la tienda de Urahara, esperando que pudiera curarla, ¿pero quién la había atacado así? Y lo más importante, ¿por qué?, Ameko no le había hecho nada a nadie, ¿verdad?.
-¿Por qué alguien le haría algo?-preguntó Toshiro al lado de Ameko en la tienda, mientras ella estaba acostada.
-¿Y nosotros debemos saber?-preguntó Ichigo igual que él.
-¿Qué haremos?-preguntaba Renji-sea lo que sea está detrás de Ameko.
Toshiro no estaba seguro de qué hacer, no podía irse porque temía que algo o alguien dañara a Ameko mientras se recuperaba, pero por otro lado, tenía que saber más acerca de esa cosa que dañó a su amiga.
-Yo iré a ver qué sucede-dijo Ichigo saliendo-lo que sea que pase no lo sabremos a menos que busquemos una explicación.
-Iré contigo-dijo Rukia saliendo.
Los dos habían salido ya de la tienda, aunque realmente no sabían a donde ir, así que caminaban por la calle, pero no sentían ninguna anomalía.
-Ichigo, ¿qué crees que haya atacado a Ameko?
-No lo sé.
-¿Deberíamos decirle al capitán Hitsugaya qué…
-No-dijo Ichigo serio.
-¿Ah?¿Ichigo?
-Por ahora es mejor que Toshiro esté con Ameko, se tranquilizará más una vez que ella este despierta, a nadie le gusta ver a la persona que le gusta en ese estado.
-Entiendo…será mejor que sigamos buscando de todas maneras.
-Sí.
