Capitulo 20

"El dolor del despertar"

Cuando Rachel llego a casa con Tina, no había rastro de Sam y tampoco intentaron llamarlo porque lo más probable era que siguiera muy molesto.

"¿Quieres que pida algo de comer?"; Tina ya cambiada con un conjunto deportivo, llega hasta el sofá donde Rachel distraída acariciaba a sus mascotas.

Estaba en el sofá grande con ambos a cada costado.

"Pide para ti, no tengo hambre", Asegura pensativa y aun con la linda falda rosa puesta.

Picasso aprovecha el momento de transe para lamer sus dedos. Tal vez eso la animaría

"¿Estás bien?", Se sienta en frente. En el fondo se sentía aun apenada por lo que le dijo en casa de Quinn

"Sí, estoy bien", Se levanta dejando una última caricia en el cuello del perro y al gato un ligero toque en la cabeza, "Me iré a cambiar"

La asiática la observa irse y, a pesar de la negativa de su amiga, decide pedir igualmente comida para ambas

"Vamos a pedir un poco de comida, Picasso", Habla con el perro que la siguió hasta la cocina para tomar el teléfono y una lista de Delivery que Rachel y Sam tenían, "¡También pediré Brownies!, eso pondré de buen humor a Rachel", señala al perro con el teléfono

Rachel desde el momento en que salió de la casa de Quinn estuvo muy callada. Más que de costumbre y eso era mucho decir viniendo de alguien que poco hablaba

No lloro ni se enfado mas, solo estuvo pensativa y al Tina hablarle, movía la cabeza o respondía con una monosílaba.

Se lamento haber vuelto a casa de la rubia, ese de por si no era su lugar… Gente desconocida que aparentaban ser amigos y hablaban de cosas que a ella no le importaban, pero decidió ir por Quinn e irónicamente por ella misma decidió marcharse.

Estaba consciente de que la chica se enfado y creyendo que todo se debió a la discusión con Sam, incluso Tina lo pensaba… Pero estaba lejos de ser por eso.

Lo que sucedió con el chico solo fue un punto extra en el malestar de la morena. Porque el verdadero malestar ya lo había sentido al instante que vio al tal Devon en la cocina.

Fue como despertar del transe en que estuvo por varias semanas. Desactivar el piloto automático y darse cuenta de que debía conducir por sí misma la turbulencia de sus emociones.

No fueron celos y tampoco enojo, fue tristeza… Y créanlo, eso es aun peor en este caso.

Al ver a Quinn con ese amigo, le hizo entender todo en un solo instante. Ella no iba a avanzar con la rubia, ella solo era otra amiga igual que lo era Devon.

No decía que Quinn aun se acostaba con él, de hecho eso era en lo que menos pensaba. Tal vez solo estuviera haciendo con ella y también creía que incluso no era con el propósito de burlarse o hacerla sufrir.

Es que simplemente Quinn Fabray era así, no creía en la exclusividad de una relación de noviazgo y tampoco parecía creer en el Amor. La periodista sabia que nada había cambiado en 10 años y de nuevo estaba desprotegido su Corazón de Cartón.

Qué triste Deja Vú

"Ya viene la comida en camino", Canturrea Tina cuando ve a Rachel caminar hacia la sala

"Dije que no tengo hambre", Se sienta a su lado con desgano

"Olvídate de Sam, ya se le pasara, aunque aun no comprendo bien que paso"

"¿Recuerdas que nos dijo que había terminado con Kitty y creía que ella estaba con alguien más?", La asiática afirma con la cabeza, "Bueno… Kitty estaba saliendo con Santana antes de terminar con él o eso creo…"

"Tú lo sabías y por eso se molesto", Abre la boca con asombro

"No, yo no lo sabía… La vi un par de veces con Santana y si me pareció raro, pero no me quise meter para no confundir las cosas, luego Sam termino con ella y fue cuando supe que ellas estaban saliendo"

"Pero no le dijiste nada"

"Simplemente no quise incluirme en ese asunto, las relaciones de Sam son muy confusas", Espeta aturdida

"Ahora entiendo porque se molesto, se sintió traicionado por ti…", Murmura

"Parece que en verdad le gusta Kitty. Ahora me siento mal por no decírselo, no pensé que iba a afectarle tanto…"

"Sam es un chico sensible, pero te quiere y es como dices… No era tu problema tampoco, así que deja la tristeza y anímate que estoy aquí y esto no se ve todos los días", La abraza un poco sobre los hombros y Rachel sonrió de medio lado

"No estoy así por Sam… No del todo", Sube sus lentes y suspira con pesadez

"¿Y entonces?"

"Es por… Soy una tonta, es por eso"

"Si eres tonta, pero has vivido con eso 27 años, no entiendo porque estar triste ahora", Bromea y Rachel le da un golpe en el brazo derecho, "¡Eso duele!", Trata de empujarla

"Es por Quinn", Dice la morena y Tina detiene su juego

"¿Qué te hizo Quinn Fabray?", Pregunta sentándose al estilo indio en el sofá para mirar el perfil de la morena en un gesto serio

"Ella no hizo nada, fui yo la que volví a cometer el mismo error", Analiza

"¿Termino contigo? ¡Te lo dije!"

"No somos ni éramos novias, Tina y ese el problema… Que me deje llevar creyendo que iba a ser todo diferente, pero parece que nada ha cambiado después de diez años…", Explica con los ojos húmedos

La morena se acuesta más en el sofá y seca las lagrimas que estuvo guardando desde hace horas

"No llores por ella, no vale la pena", Acaricia el hombro de su amiga

"Lloro porque soy una idiota", Sonaba su nariz con la manga del suéter

"Ese siempre es el problema con Quinn Fabray ¿Ves? Llega te vuelve loca y te deja igual que antes"

"No me dejo, soy yo la que no creo poder seguir con lo que sea que tenemos o teníamos…"

La asiática solo la mira con cariño. Ya había pasado por eso… Rachel Berry llorando por Quinn Fabray no era una imagen nueva.

Deseaba ir a casa de Quinn y gritarle que Rachel era mucho para ella, pero luego se arrepentía y no se sentía tan valiente

De repente el timbre suena y deja a Rachel un rato para bajar y buscar la comida

"Estas hamburguesas huelen delicioso", Lleva un par de platos y las bolsas a la mesa de café frente a la morena

"Te dije que no tengo hambre", Balbucea limpiando el resto de sus lagrimas

"Pero tienes que comer"

"No quiero…"

"No seas tonta Rachel debes-"

"¡Que no quiero, Tina!", Se altera de repente

La asiática deja la comida en la bolsa y se para frente a ella con ambas manos en la cintura

"¿Sabes que? Tienes razón, eres una idiota que volvió a cometer el mismo error, Quinn Fabray no tiene nada que ver, no la culpare, no señor", Negaba con la cabeza, "Ella solo vino, te sonrió con esos perfectos dientes al igual que hace con todo el mundo y tú volviste a babear por ella. Te llevo a citas, se besaron, se acostaron y te hizo sentir como en un cuento de hadas, pero de repente, un día como hoy te das cuenta de que no estás haciendo nada diferente a lo que hacías cuando tenías 17, tiempo en el cual también lloraste y sufriste por la misma situación y la misma persona. Lo único que cambiaron fueron las edades y los lugares, pero el problema sigue siendo el mismo… No eres lo suficientemente fuerte para alejarte de ella si la tienes cerca y eso… No es culpa de nadie, solo de ti, así que es hora de comenzar a superarlo o serás infeliz el resto de tu vida", Finaliza señalando a su amiga que la miraba con algo de asombro por el monologo improvisado

La morena se sienta por completo en el sofá y limpia cualquier rastro de lágrimas en su rostro.

Observa como Tina luego de hablar continua colocando las hamburguesas en los platos… Como si no le hubiese dicho aquellas palabras que iban a crear un gran cambio en su vida.

Como quería esa chica a la cual nunca le crecieron los ojos como ella había pronosticado cuando eran niñas.

"Te quiero mucho", Le dice cuando la otra le deja una hamburguesa en las piernas sin preguntar.

Rachel la toma y trata de comer un poco

"Yo también te quiero aunque estés enamorada de Quinn Fabray"


Habían pasado cuatro días desde aquella tarde en casa de Quinn, y Rachel a pesar de todo… Ya se sentía mucho mejor.

Aun pensaba en toda la situación y la tristeza volvía de repente… Porque estar enamorada no era algo que se quitara con una cura de sueño o yendo al médico, sin embargo, hablar con Tina le ayudo un mundo. La chica paso dos días más en Los Ángeles, trato de animarla con mucho esfuerzo y a pesar de que no parecía lograrlo del todo… Rachel se sintió feliz por su compañía

De Quinn no sabía nada, vio al siguiente día en instagram algunas fotos de la fiesta y la verdad parecía muy feliz con sus amigos, incluso con el tal Devon, así que prefirió ignorar todo y ni siquiera entrar a las redes sociales porque sabía que le iba a doler mas.

De Sam tampoco sabía nada, el chico al siguiente día, cuando ellas ya dormían, fue por algunas cosas y dejo una nota diciendo que estaría unos días en casa de un amigo de la banda.

Rachel no se molesto en llamarlo, tal vez debió decirle algo al notar que el chico estaba muy interesado en Kitty y ella la veía más interesada por Santana, pero tampoco era un niño y era hora de que se comenzara a dar cuenta por si solo de las cosas. Él allí no era la gran victima siempre.

Estaban a mitad de semana y aquella mañana Rachel se despertó de buen humor. Iba a supervisar algunas columnas que estaba preparando para la revista aniversario de Los Ángeles Times. Iba a enfocar toda su energía en el trabajo evitando cualquier problema emocional.

Saco a pasear al perro, se ducho, cambio la arena del gato, le dejo comida a ambos y luego de verificar que todo estuviera seguro para ellos… Se dispone a salir, pero cuando intenta abrir la puerta alguien más lo hace

Era Sam.

"Hola", Le dice ella primero y el muchacho la mira inseguro

"Hola. Rachel", Sonríe un poco

"Pensé que te habías mudado y era cuestión de tiempo que vinieras por el resto de las cosas", Se acomoda los lentes y se cruza de brazos con el bolso en el hombro

"Estaba dolido", Juega con las llaves en sus manos, "Yo sé que no es tu culpa que ellas salgan, pero me sentí muy mal cuando la vi con tu amiga… Me sentí traicionado por todos"

"Cuando yo las vi juntas me pareció extraño, pero no me quise involucrar y tal vez fue un error, pero terminaste con ella y-"

"¡Debiste decírmelo!"

"¡Me disculpo por eso! Pero no fue con intención de querer ocultarte algo, eres mi mejor amigo y no iba a querer lastimarte"

"Ella me importaba"

"¿Cómo podía yo saber eso?, vi extraño el hecho de que fueran tan amigas de repente, incluso antes de que terminaras con ella, pero santana le coqueteaba delante de ti y no hacías nada… "

"Tuve que poner más cuidado cuando esa estúpida la toqueteo la primera noche aquí. Yo no me daba cuenta", Espeta entre dientes

"Ese es el problema, pareces nunca darte cuenta de nada y ya no eres un niño, Samuel… Debes saber lo que haces y a quien realmente debes culpar", Expresa con calma e intenta pasar a su lado, pero el chico la detiene

"Te quiero mucho, Rachel", Le dice abrazándola y dejando un beso en su cabeza

La morena no dice nada, solo le regala una sonrisa y sale del departamento

Vaya conflictos emocionales estaba teniendo los últimos días.

Una de las diferencias entre Sam y Rachel era que el chico pretendía culpar a otros por su dolor pensando en que eso lo disminuiría, en cambio la morena estaba consciente de que volver a sufrir por Quinn había sido su decisión.

Trato de alejar de nuevo esos pensamientos y concentrarse en tener un día menos complicado que sus emociones

Al llegar al diario se reunió con la junta de editores, luego superviso algunas redacciones y más tarde incluso almorzó con algunos compañeros de trabajo en la pequeña cafetería del edificio, cosa que hacía muy poco.

A Rachel no le gustaba compartir el momento de la comida con personas que solo conocía de vista, si bien a la mayoría tenía dos años viéndolos y casi todos le caía muy bien, no había tanta confianza y se sentía rara sentándose en medio de sus compañeros e intentar hablar como si fueran realmente amigos. Por eso las pocas veces que hizo aquello fue cuando tenía una relación con Ashley y la chica la invitaba a sentarse con ella. Anteriormente lo hizo también con Ed, un pequeño moreno con el que congenio desde el primer día de trabajo, pero que ya no trabajaba allí. De resto… Salía a comer, probaba algo en su escritorio o bajaba al café cuando estaba algo solo.

Pero hablando del día… Había sido en general ocupado, lo cual agradeció porque de esa forma no tenía tiempo para pensar en cosas que le recordaban lo tonta que era al volver a estar loca por Quinn Fabray

Cuando iba camino a su oficina se encuentra con Ashley que sonriente se le acerca

"Me alegro que almorzaras hoy con todos", Le dice de la nada y la morena la mira confusa

"Gracias… Marley me ofreció acompañarla", Se refiere a su ya oficial secretaria

"¿Son amigas?", Actúa un poco a la defensiva

Rachel nunca iba a entender porque la castaña siempre se sentía amenazada por todos

"Es la persona con la que mas hablo, ahora es mi secretaria"

"Está bien…Pero-"

"Me tengo que ir", Trataba de salir del paso para que la otra chica no discutiera por cual otra cosa

"¡Espera, Rachel!"; La detiene por el brazo, "¿Cálmate si?, desde hace rato quiero hablar contigo sobre algo y en el almuerzo lo recordé"

"¿Qué sucede?"

"Sé que me he comportando un poco extraña desde que terminamos… Supongo que era porque estaba algo dolida por todo, pero eso no quiere decir que no podamos ser amigas"

"Está bien…", La mira atenta

"Quiero hacer las paces contigo", Le extiende la mano y Rachel la mira graciosa

"¿De que hablas?", Pregunta pero le corresponde el gesto confusa

"De que ya no peleare o te molestare, podemos ser amigas"

"Si vas a comportarte como una persona madura, no tengo problema en intentar ser tu amiga, podemos comenzar tratando de llevar las cosas en paz", Lo dice algo nerviosa por una posible mala reacción

La chica tensa un momento la mandíbula, sin embargo se relaja segundos después, "Ok, no mas sarcasmo o inmadureces"

"Me parece bien… Si me disculpas ahora debo seguir trabajando", Le da una última sonrisa amable y se dirige a su oficina

La castaña esboza una sonrisa y la observa perderse por el pasillo

Para Rachel era una sorpresa que Ashley le dijera aquello, pero si la chica se iba a comportar como cuando la conoció y no como en los últimos meses… Entonces tenia problema alguno en intentar llevar la fiesta en paz

Rachel paso el resto de la tarde leyendo algunas cosas y escribiendo otras. La revista aniversario debía estar lista dentro de poco para poder enviarla al departamento de diseño y así poder ser publicada en algunas semanas, por lo que la morena deseaba terminar su parte cuanto antes.

Su humor no había variado mucho, no estaba siendo la más feliz del edifico, pero agradecía no tener el tiempo para sentirse miserable.

Cuando estaba terminando de leer algo… Su teléfono suena. Era Santana.

¿Por qué Santana la estaba llamando? Ni siquiera Quinn lo había hecho los últimos días.

"Hola, Santana", Algo confusa atiende

"Berry… Creo que Quinn está muerta", Se escucha del otro lado