Capítulo 21: "Wedding"
No sabe cuánto tiempo ha pasado, no sabe que horas son, lo único que sabe es que no volverá a ver a su familia y que todavía siente la opresión en su corazón, las lágrimas que ha derramado no han apaciguado su dolor, lo único que ha hecho es recordar la última conversación con su ángel, con la mujer que le ha cambiado la existencia, con la mujer que pensó estar toda su vida, ahora eso será imposible, conoce muy bien a su padre es un hombre de palabra.
Chikane no tenía ánimos de comer, no tenía ganas de estar en ese lugar con esos dos hombres que le han arruinado su felicidad, lo único que deseaba es salir corriendo, pero no podía.
Mientras ellos almorzaban, ella lo único que hacia era evitar mirarlos, pero no podía tenía que quedarse con ellos; ellos discutían de los próximos pasos a seguir, de los detalles que aún faltaban, a veces le pedían la opinión a Chikane pero ella no opinaba, como iba a opinar de ese tema, si ese sería el peor día de su vida, además en esos momentos tenía su mente inundada de bellos recuerdos de su amada Himeko, de los días que se visitaban en sus respectivos departamentos, la noche del concierto en el Tokyo Opera, del día en que comenzaron a vivir juntas, del día que conformaron una familia con la diosa de la espada, y mucho momentos más que serán imborrables. Después de recordar todos eso, ahora estaba pensando en cómo les diría que iba a ausentarse para el año nuevo y que no regresaría con ellas.
Después de que el almuerzo se dio por finalizado Chikane salio acompañada por esos dos hombres, uno de ellos la acompañaría hasta su hotel, la idea de su prometido era que empacara sus cosas, ya que le tenían reservado un boleto de avión para esa misma noche, regresarían a Tokyo. Lo que no sabía Hikaru Usui, es que su prometida tenía la idea de irse ese mismo día de Okinawa para encontrarse con su familia.
Estando sola en su habitación de hotel, Chikane aún no sabe que inventarle a su adorado ángel, así que decidió tomar papel y lápiz.
En un principio le tomo bastante tiempo en comenzar a redactar las palabras que le diría por teléfono, pero al cabo de media hora sus ideas estuvieron claras.
Saco su teléfono celular desde la mesa de noche y marcó el número de su amor.
Después de tres tonos le contestó.
- Himeko, mi amor, como estás?, habló tranquilamente sin demostrar lo triste que estaba en ese momento.
- Hola, Chikane-chan, estoy bien y tú?, cómo estuvo tu reunión?, le preguntó su bello ángel.
Chikane sabía que le preguntaría sobre esa reunión, eso le simplificaría la conversación.
- Para serte sincera, no fue muy buena…
- Por qué?, que ocurrió.?
- Tenía pensado dejar la ciudad de Okinawa esta misma noche, para estar con ustedes lo más pronto, pero será imposible, obligadamente tengo que prolongar mi estancia en este lugar.
Eso fue lo mejor que se le ocurrió a Chikane.
- Ya veo- dijo Himeko con tono de decepción- y después de unos segundos le dice: no te preocupes, sabemos que es por el bien de tu carrera, además nos comunicaremos todos los días o no?,
- Claro que sí Himeko, mintió Chikane, sabiendo que ya no podrá escuchar su dulce voz.
- Y sabes cuánto tiempo más tienes que quedarte en Okinawa.?
- Al parecer me han dicho que una semana más, siguió mintiéndole.
- Pensé que sería más tiempo, creo que podré soportar una semana sin verte Chikane-chan.
Estas palabras casi hacen llorar a Chikane, pero no podía tenía que mantenerse firme.
- No sé si aguantaré una semana sin verte Himeko, pero daré mi mejor esfuerzo para que nos veamos pronto.
- Sé que lo harás, siempre te esfuerzas en todo lo que haces.
- Gracias por tus palabras Himeko, puedo hablar con la pequeña Konemi…
- Claro, está aquí conmigo.
Después de unos segundos escucha la voz de la niña.
- Hola mamá-Chikane .dijo alegremente como siempre
- Hola Konemi, supongo que escuchaste lo que hablé con Himeko, cierto?
- Sí mamá-Chikane, pero no estoy triste, sé que esos días pasaran rápido y estaremos juntas las tres como siempre.
- Que bueno que no estés triste y claro que estaremos juntas y recuerda seguir estudiando con Himeko y no olvides que te quiero.
- Yo también te quiero mucho mamá-Chikane.
- Y puedes prometerme que no dejarás sola a Himeko en ningún momento.
- Te lo prometo, contesto rápidamente la pequeña.
- Confío en tu palabra pequeña y cuídate y adiós.
Chikane quería terminar lo más pronto posible la conversación con la pequeña, el motivo era es que estaba al borde de las lágrimas, sentía un nudo en su garganta, no quería que sospechara algo; no había otro motivo.
- Adiós mamá Chikane
Y la pequeña le devuelve el teléfono Himeko.
- Tengo que despedirme mi hermoso ángel- le dijo con toda la dulzura que podía evocar en ese momento- y recuerda lo mucho que te amo
- También te amo Chikane-chan y recuerda que estaré esperando tú llamada.
- Lo sé, como me olvidaría de llamarte, te mando un montón de besos…
Adiós Mi Himeko.
- Adiós Chikane-chan.
Y Chikane escucho como su ángel, termino la llamada, y susurró un perdóname con lágrimas recorriendo sus mejillas.
Lo único bueno de la conversación es que fue en privado, aunque le habían advertido que uno de ellos tenía que estar presente, su "prometido", la había dejado sola, sin que Chikane se lo pidiera.
Como había dejado sola a Chikane en el cuarto del hotel, él volvió a donde se estaba alojando, para preparar sus maletas y tener una última conversación con su futuro suegro. Después de eso estuvo tranquilamente en su habitación esperando la hora para ir a buscar a su prometida.
Cuando está en el lobby del hotel, Hikaru Usui le pide al encargado que no le avise de su llegada a Chikane Himemiya, quería ayudarla personalmente con sus maletas, el encargado no presentó ninguna objeción. Caminó unos pasos hacia donde estaba el ascensor y marcó el número de piso correspondiente, en ese momento nadie lo estaba acompañando.
Después de unos minutos llega hasta la puerta de la habitación de Chikane, y la golpea dos veces.
Chikane se despierta por los golpes que escuchó, después de haber llorado por bastante tiempo, se quedo sin fuerzas y sin notarlo se quedo dormida, la habitación estaba oscura, le tomo algunos segundos reincorporarse. Lo primero que hizo fue encender la lámpara de la mesa de noche y averiguar la hora, miro en su teléfono celular, son las 18:58 p.m. Lo volvió a dejar en donde estaba, ahora va caminando hacia el cuarto de baño, necesitaba refrescare su rostro, sus ojos los siente pesado.
Cuando estuvo presentable camino en dirección a la puerta, para averiguar quien la estaba llamando.
Seguramente es el botones que viene a pedir mi equipaje, pensó.
Pero al abrir la puerta y averiguar que era su prometido, Chikane se sorprendió.
- Usui-san?!, que haces aquí?
- Vine a recogerte, nos iremos juntos al aeropuerto, tu padre nos estará esperando.
- Y a que hora es el vuelo?!
- A las 20:30 p.m., pero el tráfico a esta hora es realmente caótico, tenemos que irnos en unos 5 minutos más, además tengo un taxi esperando en la entrada.
- De todas maneras tengo todo arreglado, podemos irnos ahora mismo, pero tenemos que llamar para que alguien venga a buscar las maletas.
- No te preocupes por eso, para eso estoy aquí.
- Pero no quiero molestarte..
- No es ninguna molestia, además tenemos que aprovechar cada instante que tengamos para conocernos, finalizando con una sonrisa.
Chikane sabía perfectamente a lo que se refería en sólo 7 días más compartiría el resto de su vida con este hombre aunque nunca lo llegaría amar, ni siquiera a gustarle en lo más mínimo, pero tenía que comenzar acostumbrándose a su presencia, no quería que por su mal actuar su padre tomara ventaja de eso y perjudicara a su familia, tenía que comenzar a actuar desde este momento, si quería mantener a salvo a Himeko y Konemi.
- Muchas gracias, Usui-san.
- Ya te dije que no tienes que ser tan formal conmigo, puedes llamarme solamente Hikaru.
- Como quieras Hikaru.
- Así esta bien, sonrió el hombre.
Hikaru camina en dirección del lugar donde estaban las maletas, solo son dos, las agarra y se da la media vuelta para ir en dirección a la puerta.
Chikane se coloca su abrigo, verifica que este todo en orden y que no este olvidado nada, después de una breve mirada también va caminando hacia la puerta.
Hikaru es el primero en salir, Chikane apaga la luz y cierra la puerta.
Como le había dicho Hikaru minutos antes, su padre ya estaba en el aeropuerto, esperando solo la salida del avión con destino a Tokyo. Verlo nuevamente le produjo que toda su ira y enojo volviera, pero ya había decidido ser la misma de antes, la Chikane que no demostraba sus sentimientos, la Chikane que le apodaban princesa de hielo.
- Buenos noches hija, la saludo su padre
- Buenas noches padre, le contestó con tono de voz neutral.
Kenta Himemiya fija su mirada en Hikaru, para saludarlo una vez más.
La espera no fue lo más agradable para Chikane, intentaba seguir la conversación, pero no podía, hace mucho tiempo que se había desligado de los asuntos de los negocios, ahora una vez más tendría que volver a aquel mundo.
Finalmente llega el tiempo de abordar el avión, estaría de vuelta en Tokyo como lo había pensado, pero nunca se imagino que en su vuelta a la ciudad estaría acompañada por su padre y su "prometido"
El viaje en avión transcurrió tranquilamente, para su buena suerte no le habían ordenado sentarse con uno de ellos, Chikane no estuvo acompañada ni por Kenta Himemiya ni por Hikaru Usui, como ellos habían hecho la reserva de boletos el mismo día que llegaron hasta Okinawa, eligieron sentarse juntos y ella estaba un par de asientos más atrás que ellos, esto la hizo relajarse un poco, e intentar dormir y así lo hizo y sus sueños estuvieron repletos de momentos con su amada Himeko.
Cuando recogieron sus maletas se separaron, Hikaru Usui iría hasta su mansión y ellos hasta la Himemiya. La limosina de la familia lo estaban esperando en la salida del aeropuerto.
Muchas cosas han pasado este día, se reencontró con su padre, con su prometido y ahora estaba a solo metros de entrar nuevamente hasta esa inmensa construcción, no la llamaba hogar porque no lo era.
Luego de bajarse del vehículo y caminar por las escaleras, alzo su mirada para encontrarse con su fiel sirvienta, la mujer que la ayudo a sacar todas sus objetos personales, Kisaragi Otoha.
Como había sido costumbre desde que tenía memoria, ella la saludo formalmente
- Bienvenida Ojou-sama, le dijo como siempre.
Chikane no sabía que esta mujer se había enterado demasiado tarde de todo el plan del Sr. Himemiya, por lo que no tuvo oportunidad de avisarle, solo esperaba que tuvieran una oportunidad de conversar a solas
- Buenas noches Otoha-san, la saludo fríamente.
Y continúo caminando para ingresar a la mansión, detrás de ella venía su padre que fue saludado por Otoha-san
Antes de subir por las escaleras su padre, le dice que espere, que tiene que conversar con ella antes de que vuelva a ocupar su habitación.
La conversación se llevo a cabo en el despacho de su padre.
- Sé que estas cansada hija comenzó a hablar su padre, pero sólo tengo que pedirte una sola cosa, y en caso de que te niegues tendré que obligarte.
- Qué más me quieres pedir, no es suficiente con todo lo que ha pasado este día,
Dijo fríamente Chikane.
- Por eso te lo pediré y como eres tan inteligente no te vas a negar.
- Porqué no sólo me dices lo que quieres padre
- Algo muy simple, tu teléfono celular.
- Mi teléfono, lo miro sorprendida.
- Si, tu teléfono, quiero asegurarme que esa mujer no volverá a contactarte, además no creo que le hayas dicho acerca de tus planes o si hija?
- Por supuesto que no le dije acerca de este compromiso, eso me lo dejaste muy claro en la hora del almuerzo.
- Muy bien, entonces no te negaras a entregármelo.
A Chikane no le quedo otra alternativa que entregar su teléfono y sacándolo desde el bolsillo derecho del abrigo que aún traía puesto, lo dejo encima del escritorio de su padre.
- Algo más padre?
- No hija nada más, puedes retirarte y volver a tu misma habitación.
Después de despedirse de su padre Chikane sube rápidamente las escalas, lo único que deseaba era acostarse y que cuando despertara nuevamente estuviera al lado de Himeko y que todo lo vivido este día solo fuera una pesadilla.
Estando recostada en su antigua cama, escucha que abren la puerta, estaba segura que era Otoha-san, la persona entra en la habitación y Chikane sigue estando en la misma posición con su cara enterrada en una de las mullidas almohadas.
Puede escuchar un ruido de tazas, eso le confirmaba que era Otoha-san, pero ninguna de ellas habla. Cuando la sirvienta esta por abandonar la habitación escucha la voz de su Ojou-sama.
- Por qué Otoha-san,? porque no pude seguir estando junto a la mujer que amo.? Le dijo llorando amargamente
- Lo siento Ojou-sama, esta vez no pude ayudarla, cuando supe de intención de su padre para que usted volviera a la mansión era demasiado tarde, él ya no estaba en Tokyo.
- Así que sabes todo…
- Si Ojou-sama, se que tendrá que casarse con Usui-sama en una semana más y que su padre le impedirá contactarse con Himeko-san.
- Cuando lo supiste?
- Solo el día de hoy, cuando era demasiado tarde.
- Ya veo…
- Será mejor que descanse, necesitara de todas sus fuerzas para asumir este compromiso, buenas noches, me retiro.
- Buenas noches Otoha…
Chikane se levanta, va en busca de la taza de té que le dejo Otoha, quiere pensar que si la bebe podrá dormir tranquilamente esta noche.
Los días han trascurrido rápidamente, solo quedan tres días antes del matrimonio, los días para Chikane han sido un martirio, estar presente en reuniones de negocio y reuniones que implicaba los asuntos del matrimonio era agotador y estresante, además hay que sumarle el hecho de que en todas esas reuniones, estaba su padre y su futuro esposo, tenía que prestar atención de lo que se hablaba para que ellos pensara que estaba interesada en todas las decisiones que se estaban llevando a cabo.
Para Himeko estos días han estado llenos de preocupaciones. Primero, por el hecho de que su amada Chikane no la ha llamado como le había prometido y porque cuando intentaba llamarla, sólo escuchaba un mensaje de que el número al que se estaba comunicando estaba fuera de servicio. No quería pensar en que algo terrible le haya sucedido, además solo faltaban tres días para que estuviera de regreso.
Así que dejo de lado los malos pensamientos y sólo se dedico a pensar en cómo iba a recibirla, quería preparar algo especial.
Y llegó el "gran día" el 6 de Enero, el día en que Chikane Himemiya se casará con Hikaru Usui, para ella, es el inicio de una vida encadenada a un hombre que no querrá nunca, para él, es su gran oportunidad de pertenecer a una de las familias más poderosas de la ciudad, en resumen, solo un matrimonio por conveniencia; ninguno de ellos está enamorado del otro.
Como este será un gran evento la prensa estaba al tanto de la gran noticia, pero había un reportero en que la noticia, lo sorprendió de mala manera, el amigo de Himeko, Mamoru Aoba.
¿Cómo supo de este acontecimiento Mamoru Aoba,? Fue el día anterior, aunque había escuchado algunos rumores durante la semana, acerca del supuesto matrimonio de Chikane Himemiya, él no les daba ningún crédito, además, si así hubiese sido, lo sabría porque su amiga Himeko Kurusugawa, le daría la gran noticia, pero eso no ocurrió, así que no le siguió prestando atención a los rumores, hasta el día 5, él estaba encargado de a la ceremonia religiosa que iba a suceder en la principal Iglesia Católica de la ciudad. Cuando escucho el nombre del futuro esposo de la heredera de la familia Himemiya, no podía entender como Chikane y Himeko se habían separado si él conocía perfectamente el tipo de relación que tenían estas dos mujeres.
Como necesitaba saber que había pasado, intento llamar a Himeko varias veces durante el día 5 de enero, pero en ninguna ocasión le contestó, pero él siguió insistiendo.
- Mañana tengo que comunicarme con Himeko, como sea, se dijo así mismo.
Y en la mañana del 6, lo consiguió
Himeko estaba feliz, al fin había llegado el día en que volvería a estar con su Chikane-chan, lo malo es que no sabía a que hora iba a estar de regreso, aún no se había comunicado con ella, pero no le importaba estaba segura que ese día terminaría la soledad que ha estado sintiendo estos días, sin escuchar la voz de su amada princesa.
Pero una inesperada llamada le anunciaría una terrible noticia.
- Aló, Himeko?
- Si, soy yo Mamoru-kun
- En donde estás?, le pregunta nervioso el hombre.
- En mi casa, por qué?
- Es… que … no sé si estas enterada de lo que ocurrirá hoy…
- Que tendría que saber Mamoru-kun, le pregunta
- Bueno antes de decírtelo tengo que preguntarte algo importante.
- Estoy empezando a preocuparme, por qué te escucho tan nervioso?
- Antes de contestarte eso, tengo que saber si sigues teniendo una relación con Chikane-san?
- Por supuesto, nosotras siempre estaremos juntas, pero no entiendo porque me preguntas eso.
- Bueno lo que pasa es que ayer supe algo que aún no lo creo y tú tampoco lo creerás...
- Por favor dímelo de una vez, me estas asustando.
- Esta bien te lo diré… el día de hoy Hikaru Usui contraerá matrimonio con… Chikane Himemiya, dijo rápidamente el nombre de la amada de Himeko.
Cuando Himeko escucho las últimas palabras de su amigo, no lo pudo creer, tuvo que preguntarle nuevamente si estaba jugándole una broma, pero el le decía todas las veces que era verdad.
Ya convencida de que su amigo no jugaría con algo así colgó el teléfono, y comenzó a llorar amargamente, como nunca lo había hecho, la pequeña Konemi que estaba en su cuarto la escucho y corrió rápidamente para saber lo que le pasaba a su madre.
La pequeña entró en la habitación y vio que su madre estaba tirada en la cama llorando y gritando que era todo mentira que Chikane nunca la engañaría de esa manera, que sería incapaz de hacerla sufrir así.
Konemi, podía intuir lo que estaba ocurriendo, pero no quiso decir nada en ese momento, quería que su madre terminara de llorar, era muy doloroso verla así.
- No creo que mamá-Chikane quiera hacerte sufrir, que es lo que pasa?
Himeko detuvo sus lágrimas un momento para explicarle a su hija lo que esta ocurriendo.
- Por qué mejor no vamos hasta ese lugar y vemos si ese hombre esta diciendo la verdad.
- Pero él es mi amigo, no creo que me mienta con un asunto tan delicado, además no he tenido noticias de Chikane-chan durante una semana
- Con mayor razón mamá-Himeko, vamos a ese lugar y confirmamos lo que él te dijo, no perdemos nada.
- Tienes razón, es mejor ir y asegurarnos de que Mamoru-kun sólo me esta haciendo una broma muy cruel, Chikane-chan jamás se apartaría de mi lado y menos casarse con un hombre.
Las dos dejaron la casa decididas en ir hasta la iglesia para averiguar lo que estaba ocurriendo, mientras en la mansión Himemiya, Chikane estaba vistiéndose adecuadamente para la ocasión.
Cuando termino de colocarse su vestido de novia, se sintió de lo peor, quería arrancárselo y terminar con toda esta farsa, pero recordó las palabras de su padre una vez más e intento calmarse y aparentar estar feliz por la situación.
Solo n algunos minutos para que la ceremonia de comienzo, todas las personas importante e influyentes de la ciudad estaba sentados en la iglesia, la novia aún no había llegado, pero aún faltaban dos personas que no estaban incluidas, Himeko y Konemi.
Finalmente la novia hace su aparición, todo el mundo quedo mirándola fijamente, se veía hermosa, más de lo que ya era, pero su rostro no mostraba ningún sentimiento, ni de nerviosismo ni de ansiedad ni siquiera de felicidad.
Iba acompañada por su padre y empezaron a caminar juntos hacia el altar, donde la esperaba su "novio".
Lo único que pensaba Chikane en ese momento es que todo esto terminara pronto, ya que se había decidido que ambos vivirían en la mansión Himemiya, eso era realmente beneficioso para ella, por lo menos no iba a vivir con aquel hombre en un lugar extraño.
Y llegó el momento decisivo, el momento en que aceptaría ser la mujer de Hikaru Usui, no dudo por ningún momento en darle el sí, con esa simple palabra había firmado su condena, ahora viene la parte difícil, el beso, aunque solo fue un leve roce de labios, Chikane no pudo evitar recordar la suavidad de los labios de su pequeño ángel, lo que dio como resultado que una lágrima rodara por su mejilla derecha.
Terminada la ceremonia, la pareja de recién casados iban rumbo hacia la entrada de la iglesia, para subir a la limosina, pero cuando cruzaron aquel umbral, Chikane vio a dos persona, su amada Himeko y la pequeña Konemi.
No puede ser, como supieron lo del matrimonio, pensó Chikane
Pero no podía detenerse e ir hasta donde estaban ellas y explicarle el porqué estaba haciendo todo esto, tenía que continuar con la farsa.
En tanto Himeko no podía creer que las palabras de Mamoru-kun eran verdad, su Chikane-chan se había casado, la había engañado.
Y la pequeña Konemi estaba segura que las palabras que le había dicho el dios de los cielos Izanagi, que ambas volverían a vestir los atuendos de sacerdotisas, se cumpliría, habían perdido el desafío.
Antes de que Chikane subiera nuevamente a la limosina, Himeko le grita
- CHIKANE-CHAN, PORQUE!!
Y comienza a llorar, pero Chikane no la mira, y sube al vehículo.
Ninguna de ellas esta vistiendo los atuendo de las sacerdotisas, lo que significa que aún no han perdido, su amor sigue siendo inquebrantable, las dos se siguen amando con la misma fuerza, el desafío aún continua.
Himeko puede observar que el vehículo esta comenzando a abandonar el lugar, hace un gran esfuerzo y comienza a correr detrás de él, era su último intento desesperado, pero no logra alcanzarlo y se queda detenida en medio de la calle y no se da cuenta que un auto se está aproximando.
CONTINUARÁ…
Esta semana me atrase con la entrega de capitulos, no había tenido tiempo, espero que no me odien…
kurotenshi espero que aún tengas uñas xD después de leer este cap :P
DarkKougra no sé si nuevamente te subió la presión con este cap…
fierainquieta nuevamente acertaste, ha comenzado el desafío del dios Izanagi
Y grax a todos los que leen el FIC
