Capítulo 20

POV CARRICK

—Yo espero que estés feliz por lo que has hecho Carrick Grey. —Dice Grace gritándome y llorando. — ¡Esa niña, ha sufrido tanto como nosotros la perdida de nuestro hijo!... ¡Y lo más bonito que se te ocurre decirle es que es una puta!

Sé que me he equivocado estrepitosamente en elegir mis palabras pero he tomado alcohol, toda la mañana para aplacar un poco este dolor que me está consumiendo. Entra Elliot al despacho junto con Mia, también están molestos.

— ¡Si papá! ¿Qué es lo que has hecho?

— ¡Lo lamento de acuerdo! —Estoy furioso, por lo que nos dijo Taylor, por descubrir que no conocía a mi hijo tanto como yo pensaba. —Esa niña como tú la llamas, Grace, pudo haberse aprovechado de lo solitario que se sentía mi hijo y… —No puedo hablar más, y comienzo a llorar desconsoladamente. — ¡Todos tienen razón! ¡Esa chica tiene razón! ¡si hay alguien a quien culpar seria a mí mismo! Hice sentir a mi hijo un marginado en su propia casa, por eso no quiso saber nada de mí, por eso se alejó de esta casa, y no quiso regresar, pasaron años para que él volviera tan siquiera a comer los domingos, pero aun así ya nunca fue igual.

— Papá, ella dijo esas cosas porque estaba molesta, ¡eso no es verdad! —Me dice Elliot tratando de consolarme.

— ¡No! ¡Es cierto!, ella lo dijo con fundamentos, no lo hubiera hecho si Christian no le hubiera contado. —Le digo. —Recuerdo, lo que le dije esa noche, la noche en que salió de esta casa porque me enfade porque había dejado Harvard, lo llame bueno para nada, que si no terminaba la carrera no tendría un futuro… Le dije que se podía olvidar de que lo apoyaría de ninguna manera… ¡Por Dios le dije cosas horribles a mi hijo! —Digo llorando descontroladamente.

—Lo sabemos papá, creo que los vecinos y toda Bellevue se enteraron de lo que le dijiste, de hecho creo que lo pudieron oírlo hasta el otro continente. —Me dice Mia cabizbaja.

—Ana tiene razón, Christian me dio una bofetada al surgir él solo por sus propios medios y sin mi ayuda. Me estaba diciendo que no me necesitaba. ¡Y yo nunca le dije lo orgulloso que me sentía de él! —Tapo mis ojos con mis manos, e intento secarme las lágrimas.

—A mí también me lastimó lo que dijo. —Dice Grace. -Aunque sé que lo dijo porque estaba muy molesta, Carrick ¿Que no se te ocurrió otra explicación por la que Christian quisiera dejar protegida a Ana, más que ella se aprovechó de él?

— ¿Y qué otra explicación puede haber, Grace?

— ¡Carrick!, Christian era un chico que le costaba mostrar cariño, incluso a mí que soy su madre… ¡Creo que me dijo que me quería, solo una vez! … y la mejor manera demostrarlo fue fabricando un hermoso barco y poniéndole mí nombre. Christian le había pedido matrimonio a Ana, ¿sabías eso? Ella no le había contestado aun. Le compro un regalo con la respuesta y se la puso en su caja de cumpleaños. Carrick, nuestro hijo nunca supo que ella le había dado el sí. — Comienza a llorar de nuevo, y Mia la sigue. Elliot me ve con tristeza.

—Acabo de hablar con ella, de explicarle, dice que no volverá a pisar esta casa nunca más. —Dice Elliot

— ¿Y el sepelio de Christian? —Pregunta Mia. — Aquí será el velatorio, ella tiene que venir, prometió ayudarnos y apoyarnos.

—Me dijo que nos veríamos en el cementerio. Ella no vendrá al velatorio. —Dice Elliot. —Pero ese es el peor de los males papá. Por lo que me dijo ella no tiene ni la menor idea de lo que ha pasado con su ex -jefe, ella también puede correr peligro.

— ¿De qué están hablando? —Nos pregunta Grace. No me queda más remedio que explicarle lo que nos ha dicho Taylor acerca de ese hombre llamado Jack Hyde.

— ¡Carrick, eso es grave! ¡Anastasia puede estar corriendo peligro ahora mismo! Elliot ¿Te ofreciste a llevarla? ¿Viste cómo se fue?

—No mamá, me imagino que habrá llamado un taxi o algo. —Nos dice Elliot

—Pues no, ella solo tomo su bolso y salió corriendo de la cocina, sin ni siquiera mirarme. —Nos dice Mia.

—Pues entonces debe estar por Bellevue, es muy difícil conseguir un taxi si no es llamado primero. — Nos dice Grace. —Carrick, si es cierto lo que Taylor, dijo esa niña necesita tanta protección como nosotros, y aun más que se fue echa una furia y acaba de salir del hospital por una descompensación de presión. Debemos ir tras ella.

— Elliot, ¿podrías ir por la chica por favor? si no quiere regresar, por lo menos déjala en su apartamento. —Le digo.

— Salgo ya mismo, tienes razón mamá ahora que lo dices la note algo mareada, pero me dijo que se sentía bien y se fue lo más rápido que pudo.

—Yo también voy. —dice Mia — Tú puedes ir por un lado y yo por el otro, Elliot. Así será más rápido ubicarla.

—Buena idea, Mia. Llamare a Kate para que este pendiente de cuando regresa. —Dice Elliot.

—Yo llamare a Taylor, de seguro que sabe cómo ubicar a Anastasia mejor que a nadie, ya antes la tenía vigilada, le diré que lo vuelva a hacer. —Le digo a mi familia.

Mis hijos salen de casa a buscar a Ana y yo llamo a Taylor para informarle la situación. Grace aún se encuentra a mi lado en el despacho me pone sus manos en mis hombros y me da un beso en la mejilla.

—Te Amo, Carrick Grey. Pero deberás disculparte con esa niña, lo antes posible. Por lo que acabo de ver, ella tiene más en común con Christian de lo que imagine, creo que no le será fácil perdonarte.

Suspiro ante el comentario. Si, Christian podría ser muy rencoroso lo pude apreciar en mi propia piel.

—Lo sé, Grace. Tratare de disculparme con Anastasia.

—Tratarás y lo conseguirás. —Me advierte. —Esa chica por lo que vi también ha pasado lo suyo, es una niña tierna pero acabo de ver que también puede ser una fiera si se le hiere, sabe cómo sacar las garras.

PVO Taylor

Acabo de recibir el llamado del señor Carrick Grey, Ana salió de su casa como alma que lleva el diablo por alguna discusión que tuvo con el señor… Me imagino que discusión, de seguro le dijo que era una arribista queriéndose aprovechar de su hijo. Eso es lo que me dio a mí entender cuando hablamos la última vez. Llamo a Sawyer para que se encargue de peinar la zona de Bellevue, yo mismo me dirigía hacia allá para conversar nuevamente con el señor Carrick.

Ayer en la mañana el señor Carrick fue a las instalaciones de Grey's House, para estudiar la situación de la empresa, además de todas las estipulaciones hechas por su hijo. En ellos estaba detallado puntualmente cada cosa que debería de hacerse y como debería manejarse su patrimonio. En eso debería dale la razón al señor Carrick Grey esto no era un plan de emergencia como Christian lo quería llamar si no un puto testamento.

Hable con el Señor Carrick a cerca de la vigilancia que tenía que ponerse en Anastasia, me dijo que tal vez no valdría la pena ya que habló con su padre y este le había dicho que se la llevaría una buena temporada a Montesano. Pero por lo poco que conozco a Ana esos planes no van con ella, y si no fue consultada les ira muy mal.

Estoy en los alrededores de Bellevue, buscando a Ana, pude ver el auto de Elliot, recorriendo cada manzana, así que me dirijo hacia la zona de La Marina, cerca de allí está "El Grace". Tal vez se dirige hacia allá. Mientras doy la vuelta para acercarme a la zona, puedo ver a la señorita Steele, caminando, sin rumbo, se encuentra como en trance, simplemente ella se va a donde la lleven sus pies.

Me acerco a ella para interceptarla.

— ¡Señorita Steele! —Le digo y ella voltea a verme, me acerco para conversar. — ¡Señorita Steele! ¿Qué hace caminando sola por acá? Usted no conoce bien estos lugares, ¡Pudo haberse perdido! —Le digo con mi voz en calma, esa que siempre utilizo para este tipo de situaciones, excepto para gritarle a la bruja de mi exmujer.

—De hecho, Taylor me perdí, no sabía a donde ir. —Me dice y veo que se tambalea, le acaba de dar un mareo.

— Señorita Steele, la llevare al hospital. —Le digo.

— ¡NO!, ¡Al hospital no!, no voy a dejar que me encierren en un cuarto incomunicada de nuevo. —Me dice.

—Pero señorita Steele, se ve que esta mareada. —Ella está más blanca de lo habitual.

— ¡No iré al hospital, Taylor! ¡Estoy bien! —Me dice.

—Entonces permítame que la lleve a casa.

— ¡No!, tampoco quiero ir allá, Taylor. No tengo ganas ni de interrogatorios ni de lastimas en este momento… ¿Podrías dejarme en Seattle? me iré a un pequeño hotel que queda cerca del apartamento de Kate.

— Suba señorita Steele, yo la llevare.

Enseguida la monto en el asiento trasero del Audi SUV y me dirijo a Seattle, puedo ver que ella se va relajando y va quedándose dormida.

Aprovecho la oportunidad para llamar al señor Grey.

—Señor Grey, La señorita Anastasia está conmigo, la llevare a Seattle.

Escucho la voz de fondo de la Doctora pidiéndole que me pregunte como está Ana.

—La Señorita Steele se encuentra algo mareada, pero no ha querido que la llevase al hospital, ni al departamento de la señorita Kavanagh, ahora se ha quedado dormida en la camioneta, me ha pedido que la lleve a un hotel cerca de Pike Place Market. ¡No quiere ver a nadie!

— ¿Qué esa niña está loca?... No voy a dejar que vuelva estar sola por allí, necesito hablar con ella y disculparme por mi comportamiento. —Dice el señor Grey. —Taylor llévala a El Escala, allá podrá estar tranquila sin que la molesten, Gail podrá encargarse de ella, yo iré más tarde esta noche y hablaré con ella.

—Muy bien señor, ¿Quiere que llame al joven Elliot y le diga que tengo a la señorita Steele?, lo vi en su auto, revisando las manzanas de la urbanización.

—Yo lo llamare, Mia también la está buscando. —Dice.

—De acuerdo señor, entonces nos veremos en el Escala. —Y cuelgo la llamada.

Llegamos al garaje del Escala, y la señorita Steele sigue dormida, ya he llamado a Ryan, para que venga a ayudarme a llevar a Ana.

Minutos después estamos arriba, Gail nos está esperando, llevo a Ana cargada en brazos y me dirijo a la habitación del jefe, la deposito en la cama y cierro la puerta de la habitación para que pueda descansar. Gail me espera en la cocina.

— ¿Cómo esta Ana? —Me pregunta Gail.

—Estaba algo mareada cuando la encontré, se ha quedado dormida en el auto, creo que tengo que llamar a la doctora Grace, el señor me dijo que vendría esta noche, quizás si viene con él podría examinarla y saber a ciencia cierta como está.

—Le prepararé algo para la cena. —Me dice ella y enseguida se pone a ello. No puedo creer lo eficiente y servicial que es esta mujer, espero que un día acepte ser mi esposa.

Me dirijo a mi oficina a llamar a la doctora Grace.

—Buenas Tardes, doctora Grace. Habla Taylor. La llamaba para saber si se puede acercar con el señor Grey al Escala, la señorita Anastasia se encontraba mareada y me preocupa que tenga otra descompensación de presión.

-¿La vez agitada, Taylor? —Me pregunta la doctora.

— ¡No doctora! Desde que se durmió en la camioneta no ha despertado, la acosté en la cama para que siguiera descansando.

—Muy bien Taylor. Carrick y yo iremos para allá, no dejes que se mueva del apartamento, y dile a Gail que le dé algo de comer en cuanto despierte.

— Así lo hare doctora, la esperamos. —Y le cuelgo.

Espero que cuando hablen con ella la convenzan de quedarse a vivir aquí. Una de las cosas que concertó el señor Christian era que Ana podría quedarse en el Escala el tiempo que ella quisiese. Eso me facilitaría mi vida, ya que podría vigilarla en todo momento.