IIIIIINCOOOOOOOMIIIIIIIIIIIIIING!
Halo halo! ^^; "Pinshi pendejo que dice que se va a tardar diez días en subir capitulo nuevo, el cabrón, mentiroso..."; Meeeeh, yo nunca dije que lo subiría cada diez días, eso fue un record, igual que este maraco, ¡nomás mira la barra dezlisadora qlia!, no quiero asustarlos, pero son un putazote de páginas, no tantas como en el capítulo doce, pero casi.
¿Qué voy a decir de lcapítulo?, pos que es revolcuionario xD, ¿que voy a decir?, leanlo y juzguen ustedes. No lo hago porque sí, ni porque me halla salido de los cojones hacerlo. Lo hago porque era necesario, ustedes verán mas adelante, pero lo que es ahora, podrían dedicarse a especular después de haberlo leído. Eso sí, cuando terminen, consideren ir a un psiquiatra, porque se habrán leído DOSCIENTAS MIL palabras escritas por este aweoniao xDDD. Es un capítulo donde, a pesar de no haber mucho Rainbow Dash, está hecho precisamente para que el siguiente sea dedicado precisamente para ella, o al menos intentaré dedicarselo. Pero aclaro, todo lo que ocurre y le da base a este capítulo, es culpa de Rainbow Dash, ojo con eso. No es que "no, que er jex está metiendo relleno", no, esto si que no es relleno.
Y en fin, me he echao unas cuantas horas revisandolo e intentando pulirlo y la verdad, quedé un poco satisfecho con todo. No puedo asegurar que se divertirán leyendolo, pero si que en algunas partes podrían llegar a sentirse incómodos o con ganas de vomitar. Yo lo hice, o sea, no vomitar, pero sentir ganas... si. Aunque bueno, las descripciones son una de mis actuales enemigas así que no se extrañen mucho si ven algo extraño, si me safo, usen su propia imaginación xD.
Bueh, nos vemos abajo, y disfruten la señora lectura que se les presenta (que no es que sea la gran cosa, está escrita por mí).
PD: [No me dio la puñetera gana de negrear los demás dialogos, me distraje y de verdad... no sean crueles, ustedes saben el trabajo que me costaría, y saben también el trabajo que les cuesta a ustedes reconocer un dialogo solo porque tiene un guión al principio, so, stop the mame DX, sólo será por este episodio o los de duración similar]
...
Rainbow Dash entró rápidamente a la habitación abriendo violentamente la puerta segundos después de haberme oído gritar como aweoniao; Seguido de eso encendió la luz y empezó a buscar algo como loca por toda la habitación asomándose incluso por las ventanas para asegurarse de que no había nada afuera mientras yo la veía extrañado desde mi cama.
La pegaso rugió frustrada al no encontrar lo que buscaba y luego se acercó a mí bastante enojada.
-¡Jex! – Exclamó y luego me dio un coscorrón con su pezuña.
-Ayayayay, ¿pe-pero ahora qué hice? – Le pregunté en plan queja mientras me sobaba mi cabeza.
Rainbow me respondió en Equestriano, luego se retractó, después se confundió, y por último salió corriendo de la habitación.
-Tía más rara... – Susurré extrañado acomodándome para dormir.
...
En la mañana..., mientras yo dormía plácidamente en mi camita tan tranquilo y lleno de alegría por la vida soñando con que había sido Flutter y no Rainbow la poni que había encontrado en el bosque. Ella me ayudaba a solucionar mis problemas con las ardillas, me obligaba a ser vegetariano, yo evitaba que viese el maltrato animal, ella lo descubría en internet, me agarraba miedo, yo le hacía entender que no era así como creía, volvía a confiar en mí, me convencía de crear un refugio para animalitos, le contaba sobre la serie, se encerraba en su habitación bajo las sábanas, le ayudaba a superar su trauma, botábamos la computadora para vivir lejos del horror del internet, ella me ayudaba con el mono, nos volvíamos los mejores amigos, y al final, íbamos juntos en una cruzada para hundirle los barcos a los putos japoneses mata-ballenas. Pero cuando estábamos a punto de lograr la paz mundial...
-¡Jex, *Equestriano*! – Exclamó la bruta y cruel realidad sacándome a empujones de la tranquilidad de mi cama.
-"Aquí vamos otra vez. Mi pesadilla empieza cuando abro los ojos". – Pensé al tomar conciencia y darme cuenta de que la equina del mal estaba usando su hocico para rodarme por el suelo de mi habitación hasta la puerta. – Rainboooow. – Le dije en tono de ruego para que parara.
La pegaso se alegró al oír mi voz y tomó mi mano con sus cascos para ayudar a sentarme.
-No quierooo-o-ooo. – Le dije en plan llanto y la tía me soltó dejándome caer de espaldas al duro suelo. – Hija de puta... – Susurré adolorido mientras la pegaso salía de la habitación.
Me senté y me sobé la espalda intentando asumir que esa era la vida que yo había elegido.
Al momento volvió la pegaso, se sentó frente a mí y en cuanto alcé mi rostro para verla esta me echó un vaso de agua en él.
-Aaaahh, ¡¿Qué haces, loca?! Ajashasjkdhaksjdhahfa ss aaah, mis pinchis ojos ¡no veo nah! – Exclamé histérico mientras buscaba algo para restregarme la cara y secarme.
Tomé la sábana de mi cama y salvajemente me la pasé por el rostro.
-¿Bien? – Preguntó la pegaso sonriendo angelicalmente y acercándose a mí cuando por fin se aclaró mi visión.
-Si, Rainbow..., ya estoy bien. – Le respondí con cierta hostilidad pero con dulzura en plan "gracias por tu ayuda, cabronaza".
Entonces la pegaso salió contenta de la habitación portando una falda de sábanas atada alrededor de su lomo con el nudo en su vientre.
-Joder, si es que la agarraba así y-y... aaahhrrffg. – Susurré para mí mismo mientras hacía cosas con mis manos.
-¡Jex! – Me llamó la equina del mal desde la cocina sonando bastante ilusionada.
-Y apenas empieza..., esto... esto no está pagado. – Dije y empecé a buscar mi camisa para mínimo vestirme un poco.
-¡Jeeex! – Exclamó la impaciente pegaso.
-¡Ya voy, carajo! –
Luego de encontrar mi camisa, ponérmela, fijarme en el reloj que apenas eran las siete de la mañana; Salí y..., joder, al salir de mi habitación vi a Rainbow con un montón de cosas en la cocina y corriendo de aquí para allá y..., me entró el pánico y salí corriendo hacia el baño.
-¡Hey! – Gritó Rainbow deteniéndome en seco a mitad del pasillo.
En ese momento sentí su mirada clavada en mí y empecé a sudar poquito porque:
Regla número uno: A Rainbow Dash no se le escapan, ella los deja ir. Así que...
-¡Rainbow!, ¡chiquita!, ¿qué pasó?, ¿qué quieres que haga?, ¿en qué te puedo ayudar? – Le pregunté después de darme la vuelta y acercarme a ella en plan "Estoy tan emocionado porque me jodas el día...".
Rainbow, mientras acomodaba la cocina, cosa rara en ella, me pasó el vaso con la mezcla frutal que se reinventaba con un sabor distinto cada día que me la daba. Esta vez, sin protestar ni nada ya que no valía la pena, me lo tomé y sabía, como dije antes, distinto. En realidad, esta vez no tenía huevos, solo fruta echada al azar.
El primer trago no supo tan mal, así que decidí, quizá para intentar animarla, decírselo a Rainbow. Por lo que le di un par de toquecitos en el lomo y cuando volteó le señalé el vaso asintiendo con una sonrisa de "no está mal". La pegaso me vio extrañada y luego subió sus pezuñas al mesón pidiéndome que le acercase el vaso. En cuanto lo vio me lo quitó, lo puso frente a ella, tomó la caja donde estaban los huevos, le hecho un par, agarró una cuchara, batió (muy mal) el jugo y luego me lo pasó dándome unos golpecitos en la espalda mientras yo veía horrorizado el vaso preguntándome "¡¿Pero tú para que cojones le dices nada?!".
Dash me vio dudando de si beberme o no lo que quedaba en el vaso y se puso frente a mí en el mesón para presionarme con su acosadora mirada. Entonces me lo bebí del tirón antes de que se pusiera más pesada. Enseguida me dieron nauseas pero logré controlarme y evitar vomitar como la otra vez, aunque Rainbow se espantó un poco y alzó vuelo alejándose de mí para que no la salpicara. Vamos, como si no me hubiese salpicado la muy cabrona una noche atrás por andar de ebria.
-¿Bien? – Me preguntó Rainbow un poco agraciada. - ¿Estar, bien, tú? – Rectificó intentando utilizar lo que el día anterior había aprendido.
-Si si, yo..., está todo controlado. – Le respondí levantando mi pulgar y respirando profundo controlando mis impulsos gástricos.
La pegaso descendió y luego salió de la casa mientras yo me concentraba para no vomitar. Una vez me sentí bien me fui al baño para cepillarme los dientes.
Entonces oí a cierta criatura gruñir detrás de mí. Intenté ignorarla mientras seguía cepillándome pero ella no detenía su gruñir y pasado un momento empezó a golpear el suelo repetidamente con uno de sus cascos de manera desesperante.
-¿Qué? – Pregunté agobiado con la pasta dental en la boca.
-¡Jex! –
-Me estoy cepillando... –
-¡Afuera! –
-Muaaaahhh'grr – Gemí frustrado.
La pegaso gruñó nuevamente en desapruebo a mi falta de espíritu.
-Bien bien, pero al menos déjame terminar, ¿bien? – Le pedí señalándole el cepillo de dientes y mi boca respectivamente.
-Bien. – Aceptó de mala gana y salió del baño. - ¡Rápido! – Exclamó asomando su cabeza una última vez por la puerta.
-Joodeer, tenía que enseñarle español. Si es que yo... ¡Mierda!, La cita de los cojones, ¡Es hoy!, y ahora como coño me voy a escapar yo de esta loca si se ve que tiene la agenda full para este día. ¿Encima que le voy a decir de a dónde voy?, estoy seguro que si se entera de que voy a una cita se empezará a cachondear de mí la muy cabrona. Aunque por otro lado podría... –
-¡JEX! ¡Rápido! – Gritó Rainbow quizás por haberme escuchado hablar solo en el baño.
-¡Qué si que sí que ya voy! dsfhsadfsahfasfcasdfas. – Exclamé y aceleré mi higiene dental postergando el pensar cómo me le escaparía a Rainbow para ir a la cita con Jenny.
...
Terminé lo más rápido que pude y me reuní afuera con Dash para que esta me pusiera a estirarme y dar vueltas alrededor de la casa durante un rato.
Luego de eso vinieron las rutinas de flexiones, abdominales, saltos, carreras, y... en fin, todo eso que me había impuesto días atrás como entrenamiento. Aunque aparte de eso, la pegaso también implementó algunas otras cosas como subirse a mi espalda y obligarme a hacer sentadillas... correr de aquí para allá llevando bloques y piedras, saltar la cuerda con aquella vieja y un poco quemada que había traído días atrás a su pila de chatarra y que había usado para atarme al árbol boca abajo, ponerme (sin decirme por qué) a arreglar un par de baldes medianos que tenían agujeros, estableció que solo podría graduarme de golpear muros cuando lograse destruir un bloque a coñazos, bloque que colocó en lo alto de la casa con una inscripción hecha con un marcador negro que decía: "Jex no poder romper", y una carita feliz, probó mi concentración parándome firme frente al horizonte que se observaba más allá del risco durante cinco minutos que cronometró utilizando mi reloj despertador, en ese tiempo la weona se dedicó a puro molestarme lanzándome piedritas, diciéndome cosas en tono agresivo, gritando, llamándome desde mis espaldas, en fin, que cada vez que le hacía caso me daba un coscorrón, así acabé ese día, con un chichón que no veas; También, porque hay más, quería hacerme una especie de prueba de confianza, que yo, confiara en ella, ¿y en qué consistía esta prueba?, yo tenía que saltar desde el puto risco hacia ella que se encontraba flotando más o menos a un par de metros del borde.
-Rainbow, ni porque estuvieses pegada al borde y hubiese una maya gigante irrompible y abajo estuviese el colchón más suave, esponjoso, y enorme del mundo... –
-¡Jex! -
-Que no, estás loca, no, no... o sea... no, ¿tú lo harías por mí?, puej no. –
La pegaso suspiró agobiada por mi cobardía que, por otro lado estaba justificada, tú, después de toda la mierda que me ha hecho la pegaso, considerando que la maldad le sobra por los poros y que había como treinta metros hasta el suelo, ¿saltarías?, ay lo dejo, no, no hace falta que respondas, no te puedo oír. "Pero el escritor...", ¡Calla!, esto no es un libro, es la vida real; "Si fuera la vida real dudo mucho que recordarías con lujo de detalle toda la mierda que te pasó", Tú argumento es invalido; "¿Por qué?", porque no puede caminar, ¡jajá!, "Chiste de mierda ese, weón"; ya deja de joder y déjame seguir.
Pues nada, la niña que se creía santa de mi devoción se resigno a que no saltaría y para no perder tiempo, ni siquiera intentó aplicarme la misma prueba a una escala menor, supongo que la ofendió un poco el que no confiara en ella lo suficiente para saltar de un barranco hacia sus cascos. Rainbow fue, cogió el reloj que había dejado al pie de la puerta de la casa, vio la hora y me puso a dar otras diez vueltas corriendo, explotándome como si no estuviera ya hecho mierda.
Mientras yo empezaba a tropezar intentando trotar, la pegaso veía el reloj que sostenía entre sus cascos, y de un momento a otro se metió a la casa. Llegó el momento en el que ya no daba para una mierda más, estaba total y absolutamente cansado, me sentía como un helado en el microondas. "¿Y que hacía un helado en el microondas?", pues un ocioso, yo qué sé.
Me tiré al suelo solo por el placer de no estar de pie, no me importaba que el sol me achicharrara, que me pegara en los ojos, nada, solo quería estar recostado en algún sitio.
-Joeh..., esta weona... jeje... jajajajaja, ¡Me quiere matar! ¡Jajajajajaja! –Reía en plan psicópata por lo absurdo que era el nivel de cansancio que traía encima. - ¡Cabrona! – exclamé con el poco aliento que aún conservaba.
Momentos después Rainbow apareció con una toalla y me la arrojó encima para después con su casco intentar pararme del suelo ardiente. Como pude me puse de pie, y con la ayuda de la pegaso que se veía bastante feliz y realizada, logré llegar a casa y encerrarme en el baño para una laaaaarga ducha. Y fue larga porque casi me duermo en el suelo del baño por tentación.
Mientras tanto Rainbow era feliz, me había aplicado su súper sesión de entrenamiento de fin de semana y yo había logrado aguantar y sufrir la mayoría de las pruebas, sin embargo mientras me duchaba temía por el día en que me tocase repetir todo eso, y que posiblemente sería al día siguiente; Pensé que si esa noche Jenny me apuñalaba con un tenedor me haría un favor.
...
Al rato salí del baño y luego de vestirme me dediqué a puro comer como loco. Pero que pasa, que Rainbow también me puso una puta dieta, en cuanto me vio comer como ella, se acercó a mí y me apartó la fruta solo para dejarme con un par de manzanas una naranja y una banana.
-"Necesito carne, y la necesito ahora, carneee... ella es carne, ¡Es carne!"... "Calma calma, no podemos comerla, se sensato"... "¡CARNE!"... "Joder."... "Soy un ser humano, me ejercito, necesito proteínas ¡necesito carne!"... "Hombre, piensa en cómo ella siendo hervivora también es fuerte y atlética"... "Pero yo no soy poni, ¡soy humano, soy carnívoro, tengo colmillos la naturaleza me lo dicta al igual que mi estómago!"... "Joder con el hombre lobo". – Pensaba al ver a la pegaso racionarme los alimentos.
Y es que entre la dieta hervivora y frutal, la falta de internet, el ejercicio, el trabajo, las tareas pendientes de la casa, me estaba empezando a agobiar y estresar.
Pero logré calmarme un poco al ver que Rainbow estaba tranquila y contenta, eso me hacía pensar que quizás valía la pena, porque, a fin de cuentas para eso fue que lo deje todo, para hacerla feliz dándole un sitio donde estar a gusto. Comí mi ración de desayuno, porque ya eran como las once y apenas iba a desayunar, debía llamarlo pre-almuerzo más que desayuno, como sea, después tomé la ropa sucia metiéndola en uno de los baldes que Rainbow me había hecho reparar esa mañana, volví a entrar a la ducha y ahí dentro, como no tenía otro sitio además del lavamanos, lavé la ropa utilizando el otro balde y un cepillo. A mano todo. En un momento se me ocurrió que podría haberla colado con Mazz para que el la lavara en la Mansión, pero ya era muy tarde, iba por la mitad y encima era fin de semana, era dudoso que lo volviese a ver hasta el lunes. Entonces me di cuenta.
-Aaaaaaaaaahhhggh, ¿y ahora como cojones llegaré yo a la puta cita?, si no tengo dinero para el autobús. – Me preguntaba frustrado mientras restregaba la ropa con un cepillo.
Y mientras yo hacía eso, Rainbow justo entró al baño para preguntarme que hacía, y al ver que estaba a punto de agarrar su ropa interior, corrió empujándome a un lado para llevarse el balde con ella y acorralarlo en una esquina lejos de mí.
La pegaso me reprochó algo enojada y luego me arrojó mis ropas quedándose con las suyas dentro del balde. Supuse que no quería que yo estuviese manoseando su ropa interior usada, cosa que me alivió un montón porque no me hacía a la idea de tener que hacerlo para limpiarla.
-Terminar, tú... yo... después...; ¿bien? – Me preguntó abrazando el balde de plástico intentando alejarlo de mí un poco avergonzada y a la vez enojada.
-Vale vale. Está bien. – Respondí tranquilamente volviendo a lo mío sin mayor preocupación. –"Anda que no se contradice, si la otra vez me la pasó como trapo sucio en el sofá, luego ebria me la arrojó a la cara..., aunque claro, lavarla a mano es... mejor dejo de pensar en ese tema..., que hoy tengo una cita y estoy aquí, en el suelo de la ducha, lavando mi ropa con un cepillo, aunque bueno, Rainbow también hará lo mismo, a ver si lo logra". – Pensé y después apresuré el paso, tampoco tenía mucho que lavar.
Al rato terminé de lavar mi ropa y pude salir del baño a tenderla; no sabía dónde, así que tomé la cuerda que Dash había encontrado y que me había hecho usar esa mañana para saltarla, y la até entre dos árboles para tender la ropa.
-Ja, y luego dicen que es ella la de las ideas. Nadie dice eso, me da igual soy épico. – Dije luego de tender toda mi ropa en la cuerda improvisada.
Cuando regresé a casa, Rainbow ya se había metido al baño y empezado a lavar su ropa. Podía oírla como se quejaba y bufaba por lo difícil que le resultaba usar cosas que requerían no solo pulgares, sino que también dedos. Mientras tanto, aproveché y me puse a hacer el almuerzo, que ya estaba empezando a darme hambre otra vez. Quería otra cosa que no fuese panqueques, así que fui a la bolsa de suministros que nunca me defraudaba y siempre tenía algo para mí.
-Mierda, el queso. – Dije mientras sacada una bolsa plástica que contenía un trozo de queso blanco derretido. – Olvidé que lo había sacado de la Mansión, joder, bueno, mientras esté bien sellado y no huela. – Me resigné lo boté en la papelera. – Entonces... – Dije mientras regresaba a la bolsa de suministros. -¿Arroz, o espagueti? - Me preguntaba después de sacar dos opciones de algo que podría hacer para almorzar. – Hombre, el arroz, no tengo nada para comer con arroz, ahora espagueti tampoco, pero supongo que con mantequilla..., ay cabrón..., en todo caso el arroz, no sé hacer arroz, y espagueti lo hace cualquier pringao, y yo quepo en esa categoría, no me gusta pero es así; la cosa es que..., espagueti con mantequilla, es espagueti solo, y espagueti solo..., ¿Por qué cojones no me traje al menos una puta salsa? ¡Verga!, es igual, Rainbow es hervibora, y esto está hecho con... ¿trigo? ¿No?, imagino que comerá tanto espagueti como arroz, así como una sopa de... no sé, ¿pescado?, es curioso porque el pescado es carne y algunos vegetarianos lo comen, pero no ves a un caballo comiendo pescados así que no; coño, si fuese por mí, la mandaba a pastar, que hay mucho monte por ahí en el bosque. Me pregunto si comerá el alimento para caballos que vende el veterinario, debería pasarme algún día por ahí a ver si le compro algo de eso, para probar nomás. En fin, a ver emm... el... espera, ¿pero como cojones se va a comer Rainbow el espagueti?, Bueno, si los perros pueden comer espaguetis, ella también, creo. Aunque..., Dash no es un perro, y..., bueno a veces si come como uno, pero vamos..., en fin, esto será..., pues un reto, que le plantea la vida, ¿a mí que me cuenta? – Decía mientras me decidía por el espagueti y metía el arroz devuelta a la bolsa de suministros así como lo demás que había sacado.
Luego cogí todos los materiales que necesitaba para el espagueti y ala.
~ Cocinando, con Jex ~
-Bueno, una vez tenemos esta madre, esa otra, esta mamada, y la otra chingadera, echamos toda esta mierda aquí la chingadera por acá, la verga esta en el mismo sitio, prendemos esta madre cuadramos esta pendejada y ala, voy a ver tele, cuando esté evaporeando le echo esta mamada y listo, lalalalala. -
~ Gracias ~
En fin, después de mucho tiempo mirando tele, batiendo el espagueti, riéndome de los aparentes garabatos que soltaba la pegaso de vez en cuando mientras lavaba su ropa en el baño, que sí, se echó como una hora ahí metida nada más para lavar tres bragas, yo me había echado un poco más de tiempo, pero hombre, para lavar camisas, camisetas, mis pantalones, vamos, un completo de lavandería.
...
Una vez estuvo listo el almuerzo, bueno, la primera vez que hacía espagueti, porque vamos, en la Mansión no me dejaban acercarme a la cocina, entonces...
-Aaargh, bueno, le echaré un poco mas de mantequilla y ala, tampoco está tan mal. – Dije y terminé de guardar las cosas y servir el almuerzo.
En eso, Rainbow Dash salió cansada y un poco sudada del baño con la ropa interior en el balde que empujaba con su cabeza, le señalé hacia afuera, vio mi seña y suspiró fatigada para después llevarse el balde afuera.
Luego de un momento entró a casa con una carita de tengo hambre... que la veía un chef de algún restaurante y mandaba a todos sus clientes a hacer puñetas para darle toda la comida a ella. Claro luego se arrepentiría cuando la pegaso demostrase su personalidad e intentara convertir al chef en su cocinero personal amenazándole con quemar el restaurante.
Rainbow se acercó junto a mí mientras yo llevaba el plato que era para ella y lo ponía en el sofá donde la pegaso se subiría después. Allí olisqueó el plato luego de mirar raro el espagueti y a mí. Extendí un poco mi mano para pedirle que lo probara, y ella dudosa lo hizo; le pregunté si le había gustado, se quedó un momento masticando el espagueti que había sorbido y luego se encogió de hombros y siguió comiendo.
Como la vi ahí en el sofá un tanto incómoda y no quería pedirle que comiese en el suelo, se me ocurrió una idea, salí de la casa y busqué las tablas y bloques que la pegaso había traído a casa y los coloqué en plan mesita de centro delante del sofá. A Rainbow le pareció bien mi iniciativa y se dedicó a comer en la mesita tan contenta. Yo por mi parte me fui a comer al mesón para no incomodarla.
Después del almuerzo la peli arcoíris se acostó en el sofá dejándome el plato sucio en el mesón, no me importó, igual la loca no alcanzaba el lavaplatos, aunque ni porque lo hiciese; pero en fin, lavé los pinches platos y luego ya por fin pude acostarme un rato. Saqué el colchón inflable de mi habitación y lo puse en la sala detrás del sofá para echarme una siesta sin que el sol y el calor de la habitación me la jodiesen.
...
Unas pocas horas después despertamos los dos, sin saber exactamente que íbamos a hacer el resto del día, metí la colchoneta devuelta a mi habitación, pero al salir, vi que la pegaso ya tenía ideas para la tarde. Me estaba llamando para que saliera de la casa con ella.
Salí a ver que quería y me la encontré esperándome fuera con mi querida espada a un lado. En cuanto la vi con la espada cerca me di media vuelta sin pensarlo dos veces y caminé de regreso a casa.
-¡Jex! – Exclamó la pegaso al ver que me iba, haciéndome ir a regañadientes hacia donde ella estaba.
-Rainbow, ¿quieres dejar de gastar mi nombre? -
-Esto. – Dijo acercándome la espada.
-Emm, bien... – Dije y la tomé en mis manos. - ¿Ahora qué? –
La pegaso se alejó de mí y enseguida empezó a lanzarme rocas.
-¿Rainbow?, ¿qué? ¡waaaaaaa! – Exclamé asustado y salí corriendo.
La loca se enojó y rugió un poco frustrada para después gritarme algo en Equestriano.
-¡¿Qué?! -
-¡Tú, eso..., esto! – Dijo señalando mi espada y las rocas respectivamente.
-Oh. ¡Ah, ya, ya!, dale, otra vez; ¡a mah rredi! – Le dije a la par que hacía unos gestos para que me lanzara más piedras y sostenía la espada en posición defensiva.
Rainbow pegó un grito, yo asentí con la cabeza, y ella volvió a lanzarme rocas. Sin embargo esta vez empecé a desviar y detener la mayoría de estas.
-Jaja, Rainbow, si es que no puedes, tal vez me haya mameado con el tema físico, pero lo que es mi espada, es una extensión de mi brazo. Aunque en todo caso estás muy lenta. – Decía mientras la pegaso me continuaba arrojando piedras a una velocidad un poco lamentable.
Si es que claro, le era un poco incómodo tomar y arrojar las rocas. Rainbow Dash paró y puso cara de cuestionarse la efectividad de su prueba al ver que yo manejaba más o menos bien la espada y que su velocidad de repetición y lanzamiento era bastante menor de lo que ella había pensado.
Bufó decepcionada y luego se puso pensativa. En eso yo recordé que tenía cierto compromiso a cierta hora que se acercaba y que aún no estaba ni listo ni había pensado en cómo iba a llegar. Así que salí corriendo de golpe para dentro de la casa con cuidado dejando la espada a un lado de la bolsa de suministros, fui a por el reloj y vi que ya eran casi las cinco de la tarde, revisé el papelito y Jenny y yo habíamos quedado a las siete para comer en un restaurante; me relajé un poco porque aún tenía tiempo, sin embargo aun no tenía ni transporte ni excusa.
-¿Jex?, ¿Qué haces? – Preguntó Rainbow entrando a la casa.
-Ahm, emm, Rainbow, yo, tengo que... "salir", mas ahorita. – Le dije a la pegaso haciéndole señas y hablando despacio para que captara la idea.
Me quedó mirando un momento como si reflexionara.
-No. – Dijo y me tomó mordiendo mi chaqueta para llevarme fuera de la casa.
-Que- espe- como, ¿Cómo que no?, Rainbow, tengo que salir, ¡déjame! –
En eso la pegaso me gruñó bien feo.
-Vale vale... – Dije asintiendo y dejándome arrastrar fuera de casa. – "¿Y ahora como coño llego yo a la cita si esta no me deja?" – Pensé.
La pegaso me llevo frente a la casa, rodó el tronco viejo que yo había cortado días atrás y ella había traído sin que yo me diese cuenta, y me lo puso en frente. Luego buscó la espada y me la dio, señalándome que quería que yo le diese un corte. Me encogí de hombros y sin más le di un espadazo al tronco. Rainbow en ese momento me pidió que soltara la espada, miró un momento la zona de impacto, puso cara de impotencia y empezó de nuevo a caminar de un lado a otro. Parecía frustrada; y la razón era que quería entrenarme en varios aspectos, pero no encontraba la manera de hacerlo, cosa que yendo de la mano con el hecho de que yo era casi un inútil, la molestaba y la obligaba a pensar e inventar más rutinas o entrenamientos, en este caso, al parecer le dio por entrenarme con la espada, sin embargo no sabía cómo, ya que, su forma y mi forma de usar y sostener una espada, serían muy diferentes a lo que ella pensaba.
Estuvo un rato dando vueltas de aquí para allá, revisando árboles, recordó algo, se fue volando, al momento regresó, y sin dedicarme alguna mirada o gesto, se metió en casa. Cuando vi que no salía de regreso, entré y me la encontré haciendo dibujitos raros sobre la mesita de bloques y madera que yo le había construido.
-¿Rainbow? – Decía acercándome a ella, pero en cuanto me vio se lanzo encima de sus papeles para ocultarlos de mí.
-¿Tú... salir? ¿No? – Me preguntó en tono de reproche.
-Ah, ¿que ahora quieres que me vaya?, puej me quedo. – Hice pucheros y me senté en el sofá con los brazos cruzados.
-... -
-Ay no, coño, tengo que salir, me cago en todo. – Dije asustado y me fui a bañar de nuevo dejando a Dash sobre sus dibujos.
...
Okey, ahora debía ir a una cita. Los problemas eran, primero que estaba más estropeado que yo mismo después del entrenamiento de Dash, segundo que no tenía cómo llegar a la tienda, ya que ahí se supone que nos veríamos Jenny y yo, y tercero que no tenía dinero para, que sé yo, no dejar que la tía me invitara todo, se supone que yo lo arruinaría, no quería que ella encima perdiera su dinero.
Lo bueno de todo era que..., bueno, al fin comería otra cosa que no fuesen frutas o una empanada, y..., la verdad es que a parte de la comida posiblemente gratis no sabía qué más podía sacar de allí porque..., la tía, era guapa pero no me gustaba o sea, ni la conocía bien, pero pues... ¿para eso era la primera cita no? para conocerse y así. Pero no sabía yo si quería conocerla en realidad. Por otro lado, me puse a pensarlo; si la cagaba mucho, igual y perdía a una posible amiga, no quería eso ya que, coño, una amiga que no me causase sufrimiento físico era un logro para mí y... la verdad no me caía tan mal, aún así no la quería como pareja, ni tampoco quería pareja, sobre todo porque en ese momento implicaría llevar una doble vida por el asunto de Rainbow Dash, claro, a menos que le contase a la chica sobre la pegaso. Pero eso yo ya..., o sea, Jenny, Rainbow, juntas..., no, no, o sea no, no..., vamos que no. Por ende, me hacía el lío, preferiría hacerme el tonto, friendzonearme, y así no tener que decirle tantas mentiras a la pobre, aunque si lo pensé mejor y si me liaba con ella también debía mentirle a Dash para que esta no...; O sea, imaginé que si un compromiso con Jenny interrumpiese otro con Dash, alguna de las dos me iba a matar por no cumplir, y si la segunda se enteraba que debía faltar a lo suyo por tener que ir a lo de la otra, ella podía dejarme ir solo para perseguirme, pillarme infraganti y montarme una escena delante de Jenny, o al revés o qué sé yo, en cualquier caso no quería imaginar que pasaba al final de ese cuento; aunque en casi todos los finales mi cabeza rodaba por el suelo.
Y así, mientras Rainbow veía la tele y hacía dibujitos, yo me arreglaba como podía, dispuesto a echarme una caminata mundial hasta la ciudad, llegaría hecho mierda, pero llegaría. Debido a las indicaciones de Jenny, por primera vez en bastante tiempo me vestí como gente, con un jean negro, una chaqueta negra, y mi camiseta vino tinto sin el símbolo S||S que caracterizaba a la mayoría de mis ropas siendo estos caracteres parte del emblema de mi pueblo natal. Mis guantes y botas azul obscuro se quedaban porque si, si no iba a cocinar la comida a través del tenedor. Intenté peinarme, pero la verdad es que salvo que me peinara hacia los lados en plan Arthas, no quedaba bien, la mejor manera de peinarme era no hacerlo, simplemente sacudía la cabeza y ala. En cuanto salí del baño de peinarme y revisar mi rostro que había mejorado mucho desde la golpiza que me dio la equina del mal, me fui en dirección al sofá para avisarle que me iba. Eran como las cinco y media o mas y yo debía caminar un trecho bien largo para llegar a mi destino.
-Eh, loca. – Le dije para llamar su atención.
La pegaso volteó a verme mientras escondía sus papeles con planes ultra secretos que diseñaba en medio de la sala mientras veía televisión y se comía una manzana; Me miró de abajo arriba, alzó su ceja y puso una pequeña sonrisa de que no se lo creía.
-Rainbow, que... -
-Jaja, no. – Respondió sin más y volvió a su trabajo.
-Ay la hostia, ¿pero serás engreída, egocéntric todo?, que no te voy a invitar a ningún lado, ni que tuviera el dinero, no, ni aunque lo tuviera. A ver, que ya me voy, que, que no me extrañes mucho. – Le dije a la pegaso que no parecía prestarme atención. - ¿Rainbow? -
Ella estiró su pezuña señalando hacia la puerta de atrás y agitó su casco mientras seguía dibujando.
Hice unas muecas que es que la agarraba así y..., joder.
-Bueno, adiós, malvada. – Me despedí de la pegaso y me fui hasta la puerta. – Ah, y nada de beber weás raras que te encuentres en el bosque. – Le advertí. – AH, y que también no te... -
-¡Jex! – Exclamó la pegaso con un tono que decía "¡Termina de irte de una vez!"
-Ya, ya, ya me voy. – Decía mientras cerraba la puerta y me puse a caminar montaña abajo. – Joder, si es que nos está echando, de nuestra propia casa, ¡otra vez!, si es que no hay derecho, mira, yo, yo al Robcakeran cincuenta y tres lo agarraba así y..., aaaaaagh, su madre, chaval, que me ha metido ideas absurdas como que a la semana me diría que me quiere, hombre, que me ha tenido que caer un rayo para que me lo dijese, y encima ni la he entendido, capaz y no lo dijo, bueno, me dijo que me necesitaba, vamos, pero no es el punto, el punto es que, Rainbow, es mala, lo que es vivir el día a día con ella..., es egocéntrica, malvada, estricta para ciertas cosas, inconsciente, si es que con razón no tiene tantos capis para ella sola, vamos, es difícil captar un momento en el que no se comporte como una..., en fin, sería como para los tíos de los documentales lograr captar con la cámara el momento en el que dos babosas se aparean. – Hablaba solo mientras bajaba por la montaña hacia la carretera.
...
Llegué abajo, y mientras continuaba poniendo verde a Dash, sonó una bocina.
-¡Eh! – Gritó Mazzotta. - ¡¿Quieres que te lleve o qué's lo qué?! – Preguntó en plan me la juego con los idiomas.
-No jodas, ¡¿Pero tú no ibas a hablar argentino?! – Le pregunté acercándome al auto.
-Me llega al pincho, boludo, hablo mansionés, ¿qué pasa?, venga ya, súbete al auto que igual tú vas temprano pero yo no. – Dijo con un tono algo emocionado.
-Coño, ¿y eso?, te veo feliz. – Le comenté mientras subía al asiento del copiloto.
-Jajaja, mira, mira lo que tengo. – Presumió ostentoso el friki mientras sacaba de debajo del asiento el maletín negro donde estaba el dinero que nos robaron el otro día los policías, ahora tenía cierto aspecto carbonizado.
-Hostias... ¿weón sabí qué?, mejor voy caminando, que yo ya aquí, como que no me siento seguro. – Decía mientras intentaba abrir la puerta, pero enseguida el Mazz pisó el acelerador y echó los seguros. - ¡Danmit! – Exclamé al verme encerrado en el auto con el psicololface.
Entonces volteé y vi al Friki agitando su cabeza bastante feliz como si no supiera que podía ir preso.
-Bueno ¿me vas a explicar cómo cojones recuperaste el maletín?, ¿o me dejarás en suspenso hasta después de los comerciales? -
-Pues que el Cabex y okami que si me ayudan en mis cosas... -
-Claro a el se le hace fácil es un ninja, y el okami, pues es un perro, no lo van a meter preso, coño, espera, ¿quemaste la puta comisaría? -
-¿Eh?, no, no por completo, ahí, los boludos no sabían qué hacer con el dinero, ni cómo repartirlo, ni quien se lo llevaría, así que lo dejaron en la comisaría, con tan mala suerte, que un incendió empezó a crecer en las papeleras causa de un cigarro que fue arrojado en cada una de ellas de manera estratégica además de una explosión causada por unas gotitas de nitroglicerina. Una vez explotó el pedo y el incendió se hizo incontenible todos los polis, olvidando el maletín, tuvieron que salir pitando de allí mientras los bomberos que pasaban casualmente por ahí, nosotros, nos metíamos a "salvar" los papeles importantes y a sofocar el incendio. Rescatamos el maletín, lo arrojamos por una ventanilla detrás de la cual estaba okami esperando, y en cuanto llegaron los bomberos de verdad, Me hice el lesionado y Cabex me sacó de allí en un taxi que nos dejó en el hospital donde teníamos estacionado el auto, de ahí nos quitamos los disfraces y recogimos a okami que estaba escondido en un callejón en plan perro callejero, si alguien pasaba le tiraba a morder. -
-Claro, ¿y yo me lo tengo que tragar? -
-Coño, aquí está el maletín, y mira, está quemado por si no te das cuenta. -
-Pero, pero... ¿pero como cojones metieron los cigarrillos en las papeleras?,
-Ñeh, Kevin me hizo el favor de pasarse por ahí preguntando algunas cosas. -
-¿O sea que el cabrón también estuvo involucrado? -
-Pos sí, el está acostumbrado a ver gente hacerse cenizas con el fuego. -
-Ay weey. -
-Pero si no hay problema. -
-¿Cómo que no hay problema?, sabes que ya los weones se habrán dado cuenta de que el maletín no está y que posiblemente... -
-Culpen a los bomberos de habérselo robado. – Dijo Mazz interrumpiéndome y autocompletando mi oración.
-Pero..., no, tío, ahí hay una falla, ningún plan es perfecto. -
-Tú deja de ser tan negativo, tienes una cita, vives con Rainbow Dash, tienes empleo, pareces nórdico, tienes poderes sobrenaturales, stop the mame. -
-Bueno, vale, dejaré de fregar, pero, ¿cómo sabías que iba a pasar por aquí a esta hora? -
-No sabía la hora, pero era un hecho que te ibas a ir a pie por muerto de hambre. Menos mal que estaba pendiente de ti y Jenny en la tienda, si no, joder, ¿qué harías sin mí? -
-Pues irme caminando como tú bien has dicho. -
-Meh, bueno, ¿y cómo te fue hoy con Rainbow Dash? Te veo bien. -
-No te creas, estoy destrozado por dentro. -
-¿Qué pasó? -
-Que la hija de... que la cabr... que la tía me puso a hacer un montón de weás multiplicadas por ciento quinientos lo que me ponía a hacer los días anteriores, encima inventó pruebas nuevas para exprimirme tanto mental como físicamente y encima ahora quiere entrenarme con la espada, si yo ya soy un arrecho en eso, pero no, se empeña. Y bueno, fuera de eso, no tuve que mentirle a cerca de donde iba, solo le dije: "Rainbow voy a salir, necesito mi espacio de hombre macho men y no me lo vas a quitar, adiós", y me fui. -
-Si claro, ¿y eso me lo tengo que tragar yo? -
-¿Estoy aquí, no?, y mira, ni un rasguño nuevo. -
-Esa no es prueba suficiente, pudiste haberte arrastrado pidiéndole a Dash que te dejase salir, o a ella pudo haberle valido verga. -
-... -
-La segunda... – Confesé desanimado.
-¡Ja! ¡Lo sabía! -
-Meh, y luego dices que me quiere, si ni siquiera le importo. -
-Claro que si le importas, no te hagas boludo. Ah no espera, tú no te haces, emmm, bueno, no seas boludo, échale paciencia, ella te quiere, solo que está loca como tú dices. -
-Hombre, lo de que está loca, yo ya lo sabía, pero lo de que me quiere, ahí yo ya no... -
-Oh vamos, no te me deprimas ahora, que tienes una cita en, carajo, una hora y media más o menos, ¿Qué vas a hacer en todo ese tiempo? -
-Bueno, de aquí a que lleguemos, ya se harán las seis y algo, solo tendría que esperar una hora, y no sé, la verdad, podría quedarme ahí sentado esperándola. -
-Pero si todavía no te vas a casar, no tienes porque quedarte como un boludo esperándola en un sitio. A ver, podrías no sé, comprarle algo. -
-¿Con qué dinero? -
-Bueno mira, como yo sé que eres un muerto de hambre, y que quieres quedar bien con Jenny, nada mas hay que ver que te arreglaste y ahora pareces una persona, te daré algo del dinero que rescaté para que no pases pena y puedas al menos pagar la mitad de la cena. Humm, este dinero extra me viene bien, ahora que no compraré ningún local, me viene como si hubiese ganado la lotería. -
-Hmmm. Yo pensé que preferías a Dash para que fuésemos la parejita del año. -
-Y la prefiero, como persona, ya de lo otro hablaremos luego, o quizás no, mejor no. Pero lo he pensado, puedes ir a la cita, liarte con Jenny, con el tiempo la weona te deja por otro caballo que le pasa por enfrente, te rompe el corazón, Dash se da cuenta, se acerca a ti para intentar consolarte, tú te resistes, ella te encara, y empiezan ambos a discutir, a gritarse, para luego terminar calmados uno al lado del otro hablando de sus sentimientos... -
-Claro, y una reconciliación de las bonitas con lágrimas y sexo, felicidades, ahora vete a escribir un fic y déjame en paz. Coño, enserio, necesitas una novia, pero ya weón, no es normal, tu odiabas estos temas del amor y la chingada, no sé qué haces ahora sermoneándome. -
-Vale, vale, si yo ya te he dicho porque me pongo pesado contigo. Quiero que vos dejés de ser tan agrio. -
-No soy agrio. -
-Ah, que no. -
-No, bueno, tal vez esté un poco más negativo y pesimista de lo normal, pero es porque... ¿por qué? -
-Si no lo sabes tú... -
-Bueno pero ya se me pasará algún día ¿no? -
-No sé. -
-Está bien, lo acepto, estoy, que no sé qué me pasa, pero eso si, me siento mucho mejor que hace días, lo único que me hace ponerme mamón es cuando vienes con tu fanfic de Dash y yo en plan parejita feliz. Macho, que lo mio con ella es un amor... fraternal, y yastá. -
-Está bien, yo también dejaré de fregar. -
-Bien. -
-Pero Dashie te tiene ganas y se desahoga por las noches mientras duermes. -
-AAAAAaaaahghgh ¡mi cabeza! ¡¿Sabes qué?! ¡La policía te va a buscar y te vas a cagar! -
-Meh, que se vengan, los espero. -
-La escena del crimen es su propia oficina, dudo que no den con algo que te incrimine a ti, al Cabex o al Kevin, que imagino que es sospechoso al haber estado allí antes de que el incendio fuese producido. -
-Hmmmm, bueno, Kevin sabe cuidarse solo. -
-Joder, como lo metan preso..., Pobre cárcel. -
-Jajajajaja. -
Y al final llegué a la tienda, como predije eran ya las seis de la tarde. Mazzo había conducido medio despacio para tardarse un poco y hacer tiempo.
-Bueno, toma. – Dijo el friki pasándome unos cuantos billetes luego de apagar el auto. – Ala, que vamos a un restaurante, no a mc'donald, y lo digo porque mc'donald es más caro. -
-Meh, cómprale algo bonito, no sé, unos pinches chocolates, nunca fallas. -
-¿Y si es alérgica? -
-No creo que se atreva a arruinar el gesto cagándote el regalo. -
-Wey... -
-Bueno, una rosa, yo qué sé, voy a ver si arreglo algunas cosas en la tienda dado que perdí la tarde de ayer. Cuando vuelvas tocas el portón en plan música de Mario. – Me decía el Mazz mientras salía del auto y se disponía a abrir la tienda. – La floristería queda por ehh, por allá, vas directo allá, mano derecha, mano izquierda y sigues de largo. – Me dio instrucciones moviendo la mano como loco.
-Ajá... – Respondí no muy convencido. – Oe pero... - Le iba a preguntar algo pero ya me había cerrado el portón de la tienda. – Que cabrón..., bueno, emmm... que más voy a hacer. – Me dije a mi mismo y me fui intentando seguir las indicaciones que me había dado Mazz.
Al rato volví a la tienda con la pinche envoltura plástica que rodeaba la rosa roja y que sostenía en mi mano.
-Y pensar que esta weá cuesta tan caro, su puta madre, si solo es una flor roja, ¿qué pasa? ¿que se conecta a internet o qué?. – Cuestionaba el precio de la flor mientras esperaba sentado en el escaloncito de la tienda de Mazz.
Y mientras me disponía a oler la rosa, la vi de reojo, Jenny acababa de virar en la esquina. Casi vomito el estomago por los nervios y me apresuré a ponerme de pie y esconder la rosa a mis espaldas.
-"¡¿Pero qué coño hice?!" – Pensé viéndola acercarse bajo el manto de la noche e iluminada vagamente por las luces de la ciudad. - ... "¿Que ha pasao?"... "Compramos una rosa, ¿no te das cuenta?"... "Si es el Mazzo, que nos lía"... "¡Mazzo malo, me lías!"... "¿Y ahora qué hacemos? ¿nos la comemos?"... "Ya es muy tarde weón, si es que, haces las cosas sin pensar"... "Si es que no quiero caerle mal"... "Ya, pero yo no quiero que la weona se enamore de nosotros"... "Pero si esa plata ya está perdida"... "Cállate cállate que ahí viene"... "Pero si no nos escucha, somos pensamientos"... "Es igual nos distraemos y, ¡mierda!, nos está hablando, ¿qué dice?"... "¡No sé, no me dejas escuchar con tus pendejadas!"... "asfdasfadsfadsaffasgsa" -
-Amm... ¿Jéxust? – Dijo Jenny un tanto curiosa por mi aparente ausencia en el plano material.
-Ababababebe, te... te... toma. – Decía confuso antes de ofrecerle rosa sacándola de su escondite.
Jenny izo una exclamación y enseguida tomó la flor llevándosela al pecho para después olfatearla suavemente con los ojos cerrados.
-Aw, Gracias, mi amor. – Me dijo en plan cariñosa acercándose y dándome un abrazo y un beso en la mejilla.
-"Entonces por esto es tan cara la maldita flor". – Pensé. – Jejeje, emm. – Reí nervioso.
-Lo único es que no tengo un sitio donde ponerla, no sé si sobreviva toda la noche. – Comentó un poco triste mientras observaba la rosa.
-Ahhh. – Dije en un tono casi imperceptible mientras que me golpeaba la frente en mis pensamientos. – "Estúpido, estúpido, estúpido, estúpido" -
-Hummm. – Murmullaba Jenny mientras miraba pensativa la rosa. – Bueno, ahorita pienso en que hacer, primero mejor vamos a un sitio más iluminado. – Dijo tomándome de la mano y llevándome con ella.
La verdad es que aún no les describo como iba vestida porque estaba bastante obscuro, y por la falta de iluminación no podía ver muchos detalles sobre su ropa, salvo que no le llegaba a los hombros.
Mientras caminábamos, antes de llegar a algún sitio completamente iluminado, Jenny divisó un taxi y decidimos irnos en él hasta el restaurante. Le abrí la puerta, entró primero y después yo. Una vez dentro la chica se recostó sobre mí pecho dejándome sin opción más que abrazarla con mi brazo izquierdo pasándolo sobre su hombro.
Llegamos al restaurante.
Una cosa que... parecía elegante. Elegante y caro, cosa que me intimidó un poco. No necesitas conocerme mucho para saber que yo, en un restaurante elegante, pues no.
Tragué saliva y en cuanto el taxi se detuvo, saqué parte del dinero que me había dado Mazzotta para pagarle al conductor.
-Ehmm, ¿Jenny? – Intenté llamar la atención de la chica, que se había quedado dormida en mi regazo.
-¿Uh? – Respondió está un tanto confundida.
-Jejeje, que ya llegamos. -
-Ah, perdón, es que... jijiji. – Rió nerviosa incorporándose en su asiento.
-Bien, emmm... ¿Cómo se abre esto...? – Pregunté en tono de susurro liándome a la hora de abrir la puerta del auto.
-Así. – Dijo la chica amablemente mientras abría la puerta por mí.
Salí del auto y la esperé a fuera. Pero en cuanto salió, la peli castaña resbaló con una zanja y por acto reflejo le sujeté la mano para que no cayera.
– Cuidado. – Le dije al momento de sujetarla.
-Gracias. – Decía ella un tanto sonrojada mientras se levantaba y subía a la acera.
-Wow, vaya cambio. – Susurré un tanto asombrado por el cambio que Jenny había pegado al arreglarse; Ahora si la estaba viendo bien gracias a las luces de las farolas. – Es decir, para bien, digo. – Me rectifiqué para que no me entendiera mal.
-Jijijiji, ¿cómo me veo? – Me preguntó luego de dar una vuelta y haciendo una pequeña pose poniendo su mano izquierda en su cintura y sosteniendo parte de su vestido en el aire con su otra mano.
Traía un escotado vestido de gala color rojo pasión, corto en frente en plan falda con volados que dejaba ver sus piernas pero mediante rodeaba su cuerpo se hacía más largo hasta cubrirla y rozar el suelo, un cinturón color plata con encajes extraños que resaltaba su pecho. Raramente me fijo en el aspecto de las personas, pero ya que me lo pedía, tenía unos tacones y un brazalete en su muñeca derecha que combinaba con su cinturón y el anillo que traía en su mano izquierda, al igual que con los aretes que traía con su cabello recogido que dejaba un fleco cubría su frente justo para que viese el maquillaje que resaltaba sus ojos claros a la par que su tersa piel resaltaba su pintalabios magenta.
-Muy emmm... ¿Roja? – Susurré sin saber muy bien que decir intentando hacer que mi mirada no cayera hasta ese escote que dejaba al descubierto la parte superior de su cuerpo partiendo de su pecho hasta los hombros. Si es que la weona iba a toda hostia.
-¿Uhm? – Murmulló asintiendo con su cabeza.
-Estás guapísima. – Dije la frase más rebuscada del mundo, pero dije algo aparte de la idiotez de antes.
-Jajaja, ¡Gracias!, tú también te ves muy bien. Mira, hasta combinamos. – Me dijo acercándose a mí.
-Jaja, si, solo nos falta un auto negro y seríamos agentes secretos. -
No sé por qué lo dije...
-¿Cómo sabes que no soy una agente en cubierto? – Preguntó ella, sorprendentemente, siguiéndome el juego.
-En ese caso... ganas más que yo, así que podrías pagar la cena tu sola, jajaja. -
-Jajajaja, tonto... – Dijo entre risas; yo no me creía que de verdad le hubiese hecho gracia la tontería que había dicho, pero bueno, tampoco creía que una pegaso parlante saliese de la nada y ahora fuese mi entrenadora personal. – Vamos a dentro. – Sugirió mientras metía la rosa en su bolso de mano y la aseguraba presionando el tallo con el cierre.
-Oh, sí.- Dije y antes de que me diera cuenta la loca me había agarrado del brazo. – Oye oye, espera un momento. – Dije mientras me detenía.
-¿Qué ocurre? – Preguntó curiosa mientras volteaba a mirando hacia los lados.
-Pásame la rosa un momento. –
-Ehmm, está bien. ¿Qué quieres hacer? – Preguntó mientras sacaba la rosa de su bolso y me la entregaba.
-¿Tienes algún broche? – Le pregunté.
-Ehmm, si, por aquí tengo uno. – Respondió un poco confundida mientras buscaba dentro de su bolso. - ¿Lo quieres? -
-Sip. – Afirmé y ella me lo pasó.
Entonces empecé a, afincando el tallo sobre mi rodilla, recortarlo con la parte más fina del broche.
-Quédate quieta. – Le pedía mientras ella ya parecía haber captado mi idea y me veía un poco emocionada. – Ya está. – Dije luego de colocarle la rosa en el pelo ahí como pude.
-Y... ahora ¿c-como me veo? – Preguntó tímidamente un tanto sonrojada con la mirada baja, cosa que aproveché para colocarle mi dedo índice enroscado bajo el mentón y hacer que su mirada se encontrara con la mía.
-Preciosa. – Le respondí en tono de susurro.
Entonces la chica se ilusionó y empezó a acercar sus labios a los míos, a lo que yo respondí alejándome y desencorvándome. Al momento la chica abrió los ojos.
-¿Qué pasa? ¿No llegas? – Le pregunté burlonamente mirándola "desde arriba" gracias a la altura extra queme proporcionaban mis botas en cuclillas contra sus tacones.
La cenicienta hizo una exclamación boquiabierta con una sonrisa.
-¡Que malo eres! – Decía quisquillosa mientras me daba unos golpecitos en el hombro.
-Jajajaja, es lo que hay. – Repliqué y luego le saqué la lengua un poquito respondiéndome ella con el mismo gesto.
-Vamos a dentro de una vez. – Dijo haciéndose la enfadada mientras me volvía a tomar el brazo y se acomodaba su cabello y la rosa en plan seria.
-Está bien, jeje. – Accedí mientras me dejaba llevar por ella.
Tenía ciertos sentimientos encontrados. Quería que no saliese bien, pero a la vez no quería que saliera mal. Estaba hecho un lío, yo que soy de pocas palabras, y que las pocas que digo generalmente son una idiotez, estaba ahí en una cita que, por otro lado no estaba saliendo mal, de hecho, a ella parecía gustarle todo hasta el momento, claro, con la película que se había montado. Y yo, mas agobiado que el coño de su madre con tanto contacto físico y presión de no saber que decir ni cómo actuar, luego de ese lapsus con la rosa y el momento "zanja" sentí que la había fregado.
Jenny confirmó la reservación, de la cual yo no tenía idea, vamos, en ese momento lo que me quedaba de orgullo empezaba a resquebrajarse al sentirme como la chica a la que llevan a cenar a un sitio que no conoce.
-Wow, ¿Dónde me has traído? – Le pregunté a Jenny intentando disimular los nervios de ver tanta alfombra, fuentes, cuadros, cortinas y pulcritud por todos lados, yo estaba más acostumbrado a la grasa y asfalto de una hamburguesería callejera y sus mesitas de madera o plástico.
-¿Te gusta? -
-Bueno, nunca había venido a un sitio como este antes. -
-Ya verás. – Me dijo la chica con un tono emprendedor mientras sin soltarme el brazo me dirigía por todo el restaurante.
Nos sentamos en una mesa al lado de una ventana con toda la decoración romántica, es decir, las velitas, las florecitas, el mantel blanco, la luz tenue de la sala donde estábamos, vamos, la tía se lo estaba currando y yo le iba a tener que arruinar la noche, ¿en serio?, me sentía como todo un traidor, cosa que no me gustaba en lo absoluto. De hecho estaba empezando a pensar en comportarme bien, que la podía cagar en otro momento. Mientras lo pensaba y tomaba el menú del restaurante, vi de reojo a Jenny que me devolvía la mirada con una sonrisa. Y fue ahí, cruzado con ese pensamiento, que recordé lo que dijo Mazz: "Te conozco, y como sigas empeñado en alejarte de ella, terminarás casado antes de que te des cuenta". Mas o menos algo así recordé que me había dicho, y era verdad, me encontraba en una especie de arena movediza, una arena movediza del amor, mientras más intentaba escapar, mas me hundía, y para como estaban las cosas, yo me encontraba decidiéndome, sin saberlo, entre dos opciones: Hundirme mientras agitaba mi cuerpo intentando escapar, o resignarme y hundirme lentamente sin mover un musculo. Necesitaba ayuda, necesitaba a... ayuda, ¿qué quieres que te diga? Estaba medio jodido.
-Oye, pues, está muy bien el sitio este. – Dije mirando hacia los lados y bajando un poco la carta del menú.
-Jejeje ¿A que si? -
-Y la decoración de la mesa está muy bien, ¿fue idea tuya? -
En eso llegó el camarero.
-¿Saben lo que van a pedir? – Preguntó mientras levantaba una especie de celular inteligente y un palito.
-Ah, bueno yo... – Dije y me puse a ver el menú del restaurante otra vez.
Intenté mirar rápido, apresurado por un no sé qué que qué se yo. Encontré un plato, y cuando fui a decirle al camarero, me lo encontré algo concentrado en su celular, así que decidí esperar.
-... -
-Ehmm, ¿dígame? – Dijo el camarero apartando el celular.
-Ah, no no, es decir, hombre, si te llegó un tweet importante léetelo, no importa, yo sé lo qué es eso; bueno, lo sabría si usara twitter. – Respondí intentando ser amable con el camarero.
-¿Eh? – Replicó este un tanto confundido.
-Ahm, no, cariño, que utiliza la tableta para anotar los pedidos. – Me aclaró Jenny haciéndome sentir como un idiota.
-Ahh... bueno, perdón, oye que..., el plato este, el de mil novecientos setenta y dos, ¿Cuánto cuesta? – Le pregunté al camarero acercándole el menú.
-Ahm, ese es el precio, señor. – Respondió con un tono igual de confundido.
-Ahh... Bueno... oe tampoco me llames señor, no soy tan viejo. Y bueno, ahmm ¿No hay un combo del día, o algo así? – Pregunté.
-Ehh no, no tenemos un combo del día. -
-Chale... en ese caso... este filete con... creo que son papas, supongo que... está bien por ahora. – Dije mirando a los lados un poco nervioso porque no sabía si estaba siendo muy simplista en mi pedido.
-A ver... – Dijo el camarero pidiéndome ver el menú, seguro porque lo que hice fue describir el plato por la foto y no por el nombre.
Le mostré el menú, le señalé el platillo, y luego el tío lo anotó en su tableta.
-¡Muy bien!, ¿Y la señorita? -
-Yo una ensalada césar, gracias. – Dijo Jenny con una cara alegre, no parecía estar enojada o avergonzada por mis estupideces.
-Ah, ¿pero ya se conocen? – Pregunté inocentemente.
Y a esto, me refería yo con mi don natural para estropear las cosas.
El camarero me miró extrañado por mi comentario mientras que Jenny tuvo que ahogar una pequeña carcajada.
Ninguno de los dos me hizo mucho caso y casi ignoraron mi comentario, cosa que de no haber sido así podía haber evitado cierta tontería con la que me quedé el resto de la noche.
-¿Y para tomar? – Preguntó el camarero, mirándonos a ambos, pero posando su mirada en Jenny.
La chica me miró alzando las cejas, parecía que le gustaba verme hacer el tonto con el camarero. Me encogí de hombros ante su mirada con una sonrisa de "no sé nada, escoge tú, por favor, ten piedad de mi alma, ¡sálvame!".
Entonces ella pidió un batido grande de fresa, y yo me di cuenta de que dejarla escoger había sido un destino peor que el que yo hubiese hecho el tonto pidiendo un refresco.
-No espera, no, mejor, de piña. – Se corrigió Jenny dedicándome una mirada picara que yo por mi parte no entendí a que obedecía.
-¿Es todo? – Preguntó el camarero.
-Sí. – Respondió Jenny asintiendo con su cabeza y dejando que el camarero se llevase los menús.
-Ah, espera, oye, César, que, las papas estas, son al horno o... – Intenté preguntarle al camarero antes de que se fuese pero este me respondió rápido.
-Son al horno. -
-Ah, ya, gracias. – Dije volviendo a la mesa y dejándole ir.
El tío no parecía tomarme muy enserio mis tonteras y seguía dirigiéndose a mí con la misma actitud cordial de siempre.
-Oye, por cierto. – Le comenté a Jenny. – No sé si soy yo pero, me dejaron entrar así, y veo que nos tratan como en un restaurante cualquiera, a pesar de que no se ve así, digo, se ve como uno de esos de lujo, y para lo que hemos pedido... – Decía un tanto extrañado porque fuera de toda la pinta del restaurante, el mesero con su tableta y todo eso, parecía un restaurante normal donde pedías cuatro chorradas y te las llevaban a la mesa y..., bueno lo que es un restaurante; pero vamos, me perturbaba un poco que veía que todos iban de etiqueta y a mí me dejaron pasar con una vestimenta bastante casual en comparación a los demás.
-Relájate, mi amor, no tienes que preocuparte por nada, solo disfruta, para eso estamos aquí. -
-Okey... – Dije poco convencido.
-Ah, está bien, tal vez yo tenga algo que ver. – Comentó sincerándose conmigo.
-¿Como así? – Le pregunté intrigado por su confesión.
-Hum, digamos que... tengo ciertas influencias y... por cómo anotaste todo lo que dije el jueves, supuse que era tu primera cita, y no quería poner mucha presión sobre ti. – Dijo con un tono y con una risita al final que me hizo sentir raro.
-"Que cabrona, hasta se ha tomado las molestias de mover unos hilos para que yo no hiciera completamente el ridículo, aunque no sé por qué no escogió otro sitio en todo caso; Y no estoy seguro a que viene, pero sé que Rainbow me hubiese estrangulado con la primera tontería que dije sobre el twitter". – Pensé sintiendo como se fortalecía ese sentimiento de culpa por tener en mente arruinar esa cita.
Si es que me emocionó y todo, tuve que pasarme la mano por el rostro para relajarme.
-¿Pasa algo? – Me preguntó Jenny moviendo su cabeza para verme mejor.
-No no, es que... nadie se había por mí así antes, jajaja. – Le dije agraciado, aunque bueno, ya había hecho un poco el tonto, sin embargo ella intentó que no lo hiciera, aparentemente, lo cual me hacía sentir un poco más cómodo.
-Jeje, tranquilo, jexy, yo te voy a cuidar siempre. -
-"Aagh, me puso un apodo, que hija de puta, ¡No! ¡Fuera! ¡Impulso de idiotez!" – Pensé, pero por fuera, solo pude reír como bobo y cometer una vez más el peor error de la historia. – En ese caso puedes contar con que yo también te cuidaré a ti, si te hace falta algo, tú dime. – En cuanto terminé la frase, a ella le brillaron los ojos de una manera extraña, pero no hizo nada. – Ah, y, por cierto, no te creas que vas a pagar tu sola todo esto, a esta invito yo. – Dije mientras sacaba el dinero que me había dado Mazz y lo contaba, pero claro, en nada me di cuenta que el tacaño de mierda no me había dado tanto dinero como yo había pensado. – Ehmm, oye, ¿y si vamos a medias? – Le pregunté con sonrisa de desconcierto.
-¿Qué pasa, que no te alcanza? – Preguntó con un leve tono de burla.
-No estoy muy seguro, creo que no... – Dije bajando la cabeza en plan regañado.
-Ahh, está bien, solo estaba jugando contigo; imaginé que luego de lo de tu casa, ya no te quedaba mucho dinero, vaya. – Dijo Jenny mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba en su asiento. – Por cierto..., ¿cómo te va en el nuevo departamento? -
-"Oh mierda". – Pensé. – Me va muy bien, de hecho, ya terminé de instalarme por completo y... la verdad es que estoy muy cómodo. – Dije intentando fingir que me preguntaba sobre la casa donde vivía con Dash, para al menos ser sincero, las únicas mentiras podrían ser que Dash era humana, y que la casa era un departamento.
Sin embargo, a pesar de mi naturalidad al responder, Jenny tenía la misma mirada que llevaba el detective que intentó interrogarnos en la comisaría. Una mirada que sospechaba de lo que estaba mirando, que no se fiaba, ella iba a lo que iba..., a hacerme hablar de Rainbow. Cosa que no sabía muy bien por qué quería hacerlo. Pero la veía venir.
-¿Y el gimnasio? – Preguntó intentando sonar amistosa.
-Oh, también está muy bien, hoy... hoy estuve ahí, y buah, esta mañana estaba hecho polvo pero ahora ya me recuperé, lo que sigo es sin poder saltar. Quizá mañana pueda. Pero la verdad es que me siento mejor, como si estuviese saliendo de un bache. – Le respondí, esperando que cogiese el anzuelo del "bache" para desviar la conversación.
-¿A qué te refieres? – Me preguntó curiosa, dejando de lado su postura de sospecha.
-Verás, yo, los últimos meses la pasé mal, estaba algo deprimido, ya sabes, la rutina, se te cae la casa encima, no encuentras que hacer, tu vida es aburrida, tienes opciones limitadas..., todo eso que te hace llegar a la conclusión de que la vida es una mierda. Pero oye, ya, ya me siento mejor no tienes que preocuparte. -
-Ow, ¡muy tarde!, ¿Y si te vienes a vivir conmigo? – Me preguntó y yo intenté no poner una cara que la perturbase.
-Ehmm, bueno, es que ya pagué un mes de alquiler, hasta entonces no puedo, además, no... no sé si a tus padres les mole la idea. -
-¿Uh? Oh, no te preocupes por eso, yo también vivo en un departamento. -
-¿Ah si? -
-Con Brenda. -
-Ahhh, puej no. ¿Qué quieres? ¿Que muera? -
-Oh vamos, no sería tan malo. -
-Ehhjejeje, no sé yo... – Dije, imaginando la ficticia posibilidad de que me mudara, entonces debería llevar a Rainbow conmigo porque no la podría dejar sola, y entonces... el infierno, el infierno.
-Hummmm. Pero tú dijiste que la chica que con la que vives ahora se parece a Brenda. -
-Bueno, se parece, tampoco..., en todo caso, ya..., ya tengo pagado el mes, y no... no quiero que se quede el dinero así de a gratis. -
-Pero puedes pedirle reembolso ¿no? -
-Eh ¿Puedo? -
-No sé. -
-Pues yo tampoco..., bueno, cuando regrese se lo pregunto, ¿vale? -
-Está bien, avísame por facebook. -
-Ssss, es que mi computadora también murió en el incendio, no, no quisiera hablar del tema. -
-Oh, vaya, pero, ¿por qué, cómo se causó el incendio? -
-Un cigarrillo, en una papelera..., que, bueno, se incendió, y nadie se dio cuenta hasta que ya no se podía hacer nada, el fuego escaló por las cortinas y bueh, se comió mi computadora que... estaba en la sala, como era de uso compartido. – Dije un tanto entrecortado, bueno, al final con la tontería, Mazz me había ayudado de manera indirecta gracias a su plan para incendiar la comisaría.
En eso Jenny puso cara de funeral y miró a los lados. Luego se alegró y me señaló que ya nos traían la comida.
-Ala, que rapidez. – Comenté sorprendido.
-Jeje. – Río Jenny.
-Buen provecho. – Dijo el camarero.
-Gracias, César. –Agradecí al tío y este se fue tan tranquilo.
-Jajajaja, ¡no hagas eso! – Me dijo Jenny sin poder aguantar la risa.
-¿Qué? – Pregunté sin enterarme de nada y un poco contagiado de su aguda risa.
Ella negó con la cabeza y se dispuso a comer. Por mi parte me encogí de hombros y me di gusto comiéndome el filete, ¿Cuánto tiempo había pasado sin que le diese una mordida a algo hecho de carne?, no sabía. Menos mal que en algún momento aprendí a manejarme con los cubiertos y pude comer en plan decente reprimiendo mis instintos de usar mis manos por más dura que se pusiese la maldita carne en algunas ocasiones.
Y como no podía ser de otra manera, ella empezó a hablar, y yo a mandarle de vez en cuando un ping para que no pensara que no le estaba prestando atención. Lo más difícil de la noche hasta ese momento, estaba siendo tener que beber con ella del batido grande de fresa, de verdad, no... yo ya había perdido esperanzas de poder cagarla a esas alturas; y es que a ella se le veía muy feliz.
Conversamos un muy buen rato, reímos, ella me molestaba en plan chiste, yo le hacía lo mismo, comimos, combinamos los platos, ella sacó una cámara, me puse un poco nervioso pero igual la dejé disfrutar su película y nos sacamos algunas fotos, en fin, todo muy bonito y muy... muy difícil de narrar, tengo ciertas ganas de vomitar, que... que ya vengo.
Bueno en fin.
En un momento dejamos de parlotear, y empezamos a mirarnos alternadamente entre bocado y bocado, con la única diferencia de que yo lo hacía por nervios y ella por... no sé por qué. Entonces empezó a jugar con mis pies. Cosa que no pintaba nada bien para mis propósitos.
-Ehem. – Tosí un poco. – Y... ¿y qué tal con Brenda? – Pregunté, recordando que aún tenía un as bajo la manga para entablar conversación. Fernando me había pedido el mismo jueves que le preguntara a Jenny cosas sobre Brenda, así que...
-¿Eh? – Hizo sorprendida recogiendo sus pies y dejando de juguetear con los míos.
-Ehmm. – Tragué algo de saliva. – Si, es decir, cómo... ¿cómo es vivir con ella? – Pregunté inocentemente sin tener idea de en donde me estaba metiendo.
-Pues... está bien, a veces es un poco mandona pero... je, es buena persona. -
-Hombre, a mi no... -
-Lo que pasa es que, bueno, no le caes muy bien que digamos. -
-Si eso ya lo sé, pero ¿por qué? -
-No... no lo sé pero... ¿Quieres caerle bien... a ella? – Preguntó un poco insegura y algo temerosa.
La veleta emocional se le viró de oeste a este en un pizpas, y yo, como soy tonto, no me di cuenta en ese momento.
-Bueno, hmm, no sé, supongo que... estaría bien ¿no?, digo, podría ser buena amiga. -
-Pe-pero creí que no te caía bien. -
-Hombre, no me cae bien porque, ya ves como me trata, pero imagino que nuestra relación podría mejorar si nos conociéramos mejor. -
-Ahhh. – Titubeó nerviosa la chica de cabellera castaña mientras cogía un tenedor y empezaba a comer de su ensalada apoyando su mejilla en la palma de su mano.
-¿Pasa algo? – Pregunté extrañado de su comportamiento.
-No, no, nada. – Respondió sospechosa, pero yo de todas formas seguí...
-Y bueno, no sé, igual y podría ayudarme a llevarme mejor con mi compañera de piso, digo, tienen personalidades similares, si puedo llevarme bien con Brenda, podría llevarme bien con... María. – Dije recordando el nombre ficticio que le había puesto a Rainbow Dash, y dándome cuenta de que igual y podía hacerle ingeniería inversa a Brenda para aprender a llevarme aún mejor con Rainbow, digo, tener una referente humana con la misma actitud de la pegaso, imaginé que podría ser de ayuda.
-¿María? ¿Es su nombre? -
-Ehh, sí. Pero como te decía. -
-No, no quieres beber un poco de... – Decía haciéndome un ademán con su cabeza para señalarme el batido de piña.
-Ah, no no, yo es que, ya me tiene la boca un poco..., espera un momento. – Dije y luego volteé hacia los alrededores y pillé al camarero no muy lejos de nosotros. – Pssst, ¡César! – Le grité en tono de susurro haciéndole señas con las manos y el tío vino hacia mí en cuanto se desocupó.
-¿Van a pedir alguna otra cosa? – Preguntó en tono cordial casi desenfundando los menús.
-Bueno, más o menos, ¿no tendrás por ahí una jarra de agua? – Le pregunté lo más elocuente que pude.
-Oh, claro, disculpa, ya la traigo. -
-Gracias. Ah, oe, por cierto, esto no... o sea, ¿hay que pagarla? -
-Ahh, no, descuida, esta va por la casa. –
-Ah okey, gracias otra vez. -
-No hay de qué. – Dijo y luego se fue.
-Jo, ese tío es genial. – Le comenté a Jenny a cerca del camarero.
-Sí. – Respondió esta con un tono alegre un poco perturbado mientras seguía comiéndose la ensalada.
-Bueno, como te decía, no sé, ¿no sabes alguna manera en la que le pueda caer bien a Brenda? – Le pregunté esperando y creyendo que esta información podría servirme tanto a mí como al Fernando.
-¿Cómo? – Preguntó poniendo lentamente el puño con el que sostenía el tenedor erguido sobre la mesa.
Si tan solo hubiese visto alguna señal, cualquier cosa, su ojo temblante, su sonrisa fingida, su mirada preocupada, su constante parpadeo, ¡algo!
-Si, ya sabes, algún consejo para ganármela, cómo algún regalo, o el cómo tratarla. – Me expliqué y al momento Jenny empezó a hacer fuerza con su pulgar sobre el tenedor.
-Aquí tienen el agua, disculpa. – Decía el camarero al llegar y ponerse a mover un poco los platos y decoración sobre la mesa para posicionar la jarra y los vasos de cristal.
-Muchas gracias, césar. – Le dije al camarero.
-Jeje. – Rió este y luego se fue con un ligero suspiro.
Me serví un vaso de agua, y di un trago.
-¿Pe... Pero por qué quieres caerle bien? – Preguntó la chica intentando desestimar el tema de conversación.
-Bueno, es que, entre otras cosas porque ella es tu amiga, ¿no? -
-Ajá... -
-Y los amigos de mis amigos, son también mis amigos. Como dice un dicho creo... -
-Ah, que... ¿Qué solo soy tu amiga? -
¿Escuchan eso? Es alguien a punto de pegarse un tiro en la jeta.
-Sí. -
¡BAM!
Dicho esto Jenny dobló el tenedor que tenía en su puño utilizando solo su pulgar.
-"Ostrás" – Pensé.
Demasiado tarde, macho, ya la has cagado. Fue la frase que se me vino a la mente en ese momento. No, no lo tenía planeado..., no lo hice a propósito, yo solo, no hubo maldad, fue... pura y mera ingenuidad.
Entonces fue cuando mi instinto básico de supervivencia me pidió correr. Así que lentamente arrimé mi silla hacia atrás y empecé a levantarme despacio y con cuidado.
-¿A dónde vas? – Me preguntó con un tono de voz serio que denotaba un enojo disfrazado de amabilidad.
-A... al baño. – Respondí nervioso aún sentado en la silla.
-¿Qué hay de malo en mí? – Preguntó enojada y a la vez un poco trágica.
-¿Eh? – Hice nervioso al presentir que se venía una de esas escenitas que acababan en tragedia.
-¿Por qué no te gusto? ¡¿Acaso no soy lo suficientemente bonita?! – Exclamó no a todo pulmón, pero aún así uno que otro chismoso volteó a ver la mesa.
Yo no os lo había dicho antes, pero, bueno, más que nada para no parecer sexista o mas idiota de lo que ya estaba siendo, pero... bueno, todo lo que le faltaba a Brenda de curvas, a Jenny le sobraba. Enserio. Y es por eso que me ponía bastante nervioso e incómodo cuando ella se me acercaba y apapachaba. Ahora ustedes dirán: "La weona pervertida, buenota, y aparentemente con dinero, ¡¿Y VO LA RECHAZAI?!", ¡Apenas la conozco!, "¡ESO QUE IMPORTA, DESGRACIADO!, un aquí te pillo aquí te mato, de toda la vida, ¡si está inventado!", ya, pero yo... puta oh, la weona se veía que estaba enamorada de mí, pero yo no de ella, no quería seguirle el juego por una actitud tan culera, es decir, ¿solo porque estuviese buena me iba a aprovechar de sus sentimientos? ¿Qué clase de retorcido eres?, "Solo soy un hombre", pues qué asco de hombre; "Vale, me has dado. Pero aún así, macho, ¿no podías darle una oportunidad? ¡déjate querer!", pues... podía pero..., "¿Pero qué?", no sé, no me agobies por algo que ya pasó, no seas puto. "Joder, weón, tienes una hostia que que..., buah, olvídalo, y a la has cagao, a ver como sigues".
-No no, Jenny, pero si tu eres preciosa, mi amor. – Dije intentando calmarla.
-¡¿Entonces por qué me rechazas?! ¡¿Por qué?! – Exclamó al borde del llanto. - Espera, ¿qué dijiste? – Preguntó refiriéndose a cuando le llamé mi amor.
-Ehh, voy al baño. – Dije intentando escaquearme saliendo de la escena lo antes posible y caminando deprisa hacia donde creía estaba el baño.
-No, tú no vas a ninguna parte. – Dijo y empezó a perseguirme sin correr pero con pasos que se oían bastante fuertes. - ¡Ven aquí, cobarde! – Exclamó y empezó a corretearme por el restaurante.
-"Aaaaah, ¿por qué siempre acabo huyendo de una weona que me quiere matar?" – Pensé al verme perseguido nuevamente por una fémina encabronada.
La gente nos miraba, comentaba cosas, y creo que de reojo pude ver a césar descojonándose mientras ocultaba su rostro. Al final luego de esquivar a Jenny arrojándome saleros y servilleteros vi un cartelito que señalaba hacia donde se encontraba los baños y corrí lo más rápido que pude haciendo zigzags hasta llegar al pasillo donde estaban los baños. Me metí rápidamente en la primera puerta que encontré, que con mi suerte me encontré a una tía que me cacheteó y luego se fue, me quedé todo "WTF" hasta que sentí como Jenny empujaba la puerta a mis espaldas, cosa que casi me provoca un infarto; Al tiro reaccioné y empecé a luchar para cerrar la puerta.
-¡Déjame entrar! – Exclamó entre dientes intentando abrir la puerta.
-¡Si te calmas primero...! -
-¡Está bien! ¡Ya! estoy calmada. – Dijo al momento de parar de empujar la puerta con un tono de abstinencia digno de un premio.
-¡Pues ala! ¡Mejor fuera! – Exclamé en plan cobarde mientras cerraba la puerta y le echaba el seguro.
-Eh, ¡Oye! ¡Aaarrrgh! ¡Nngrrrr! – Gruñó impotente. - ¿Por qué me mientes? ¡¿Quién te has creído?! ¡¿Crees que porque seas bonito de cara te da derecho a jugar con mis sentimientos?! – Preguntó con un tono agresivo depresivo que de verdad me hizo sentir mal.
La tía empezó a golpear y arañar la puerta intentando abrirla.
-Je-jenny, o-oe, eso no es así, y perdona si alguna vez haya hecho algo que te haya incitado a pensar que... -
-¡Ja! – Rió irónica. - ¡Eso! ¡Ahora hazte el loco! – Exclamó ahora más agresiva que depresiva.
-¡No, es que no me hago loco! -
-¡Me regalaste una rosa, me la pusiste en el pelo, me dijiste que estaba preciosa, contaste a cerca de tus sentimientos! ¡Y hasta ahora esta estaba siendo la mejor cita de mi vida!, pero... ahora lo entiendo todo. Solo te portabas bien conmigo porque querías acercarte a Brenda, o si no a tu compañera de piso, ¡pero a cualquiera menos a mí! ¡Qué hay de malo conmigo! ¡Dime! -
Yo cada vez mas agobiado, no encontraba qué decirle para calmarla.
-Pe-pero, en serio, no es por ti, ni por Brenda ni por Rainbow... -
-¿Quién? -
-Ahbababam mmm María. -
-¡¿Hay otra chica?! -
-Nooo, es qué, oye, mira, emm, yo en este momento, ahora, o luego no sé, no quiero tener una relación de ese tipo con nadie, de verdad no es... puedes ser una chorrada lo que voy a decir pero, no eres tú, soy yo. – Le dije a través de la puerta. – Soy un tarado y un idiota por hacer todo esto, porque de verdad me caes bien, eres una tía genial y por demás guapísima, enserio, pero... no quiero ningún lío en este momento, mi vida ahora mismo está muy complicada como para encima complicarla más con una relación amorosa. -
-Pero... si me das una oportunidad, yo... -
-Lo siento, yo...no... No sé, es... es... – Intenté explicarme pero lamentablemente mi cabeza había explotado y ya no daba para más.
-... -
-Está... está bien..., te entiendo. – Dijo con un tono bajo de voz mientras escuchaba sus manos deslizarse por la puerta hasta desprenderse de esta junto con el sonido de sus pasos.
Qué puedo decir, se me rompió el puto corazón al oírla resignarse, tan triste, y yo, tan imbécil, ahí, de pendejo. De verdad, que me lamenté, de hecho me entraron unas ganas de caerme a hostias, que le hubiese halado la cola a Rainbow con tal de sentir que había pagado por haberle hecho el feo a la pobre chica en lo que ella calificó como la mejor cita de su vida. Bueno, eso hasta que la puerta se abrió de golpe. Brenda has arrived.
-"Hostias" – Pensé al ver a la chica bajita de cabellera rubia irrumpir en el baño con una sonrisa malévola y sanguinaria portando un gran abrigo marrón luego de forzar la puerta.
Detrás de ella se encontraba Jenny intentando no verme a la cara mientras se secaba lágrimas con una mano.
Tragué saliva al verme completamente fregado. No estaba seguro si era que Jenny la había llamado, o que ella estaba en el restaurante espiando la cita. Pero obviamente, y si yo fuera ella, yo también me partiría la madre.
Brenda lentamente entró al baño, y conforme lo hacía, empezó a desprender un aura extraña a la par que sus ojos cambiaban de verde a amarillo y se sacaba el abrigo dejándose ver con unas ropas ajustadas que dejaban expuesta gran parte de su cuerpo para finalmente dejarme más confundido que la cresta. Le empezaron a crecer pequeños cuernos de carnero desde las sienes y alas de murciélago de la espalda al mismo tiempo que una cola que terminaba en triangulo, pero no, no le creció el pecho ni le salieron más caderas.
-¡¿Cuánto tiempo, eh pringado?! – Exclamó la diablesa con acento ibérico dejándome en shock.
-Ah... ah... – Tartamudeé boquiabierto mientras intentaba procesar todo lo que había pasado, estaba por pasar, y de paso, intentar acordarme de la aparición demoniaca que aparentemente conocía desde antes.
-¿Acaso te olvidaste de mí, maldito idiota? – Preguntó acercándose a mí de forma amenazadora.
-No, yo... ehmm... ¿sí? – Respondí y enseguida la cabrona me dio un "bicth slap" que por otro lado estaba pidiendo a gritos esa noche.
-Cómo se puede ser tan... – Dijo con rencor luego de propinarme la bofetada.
-Sss, aahh. – Me quejé mientras me sobaba un poco la cara y enderezaba la mirada.
A decir verdad no me había dolido tanto, Rainbow pegaba más fuerte, y con las veces que ya me había golpeado... pues estaba acostumbrado.
-Jajajajajaja... – Empecé a reír mientras todo venía a mi memoria y el dolor se me pasaba.
-Te... ¡¿te estás riendo?! ¡A que te doy otra! – Exclamó el ente mientras levantaba la mano.
-No, si en el fondo lo sabía, ¡sabía que erais vosotras! – Exclamé recordando la identidad de la chica demonio que estaba frente a mí, y sospechando de la aparente chica normal que se encontraba detrás. – ¡¿Pero cómo te voy a olvidar, Zury?! -
-¡Señora Stuprum para ti, maldito gusano de mierda! -
-Ah, ¿Que te has echado novio? -
Enseguida me conectó otra bofetada que me hizo perder el equilibrio y consecuentemente caer.
-¡¿Pero quieres parar ya?! – Exclamé sin levantarme. - Claro, ahora lo entiendo todo. Tú odio gratuito, y... ¿Yaniss? – Pregunté afligido viendo como la chica con la que hace un momento estaba teniendo una cita se desvanecía y en su lugar aparecía una entidad (con más atributos) del mismo tipo que la que tenía enfrente, conservando gran parte de su aspecto humano al igual que la otra. Sin embargo no recordaba yo que tuviesen ese color de pelo.
La tía, si es que aún puede llevar esa descripción, aunque, si Dash puede, ella también, así que..., en fin, no cambió de actitud, seguía muy triste y continuaba evadiendo mi mirada. Cosa que se me hacía MUY extraño considerando la naturaleza del tipo de demonio que eran las dos. Sip, como yo lo dije, y como Mazz desestimó y se burló de mí por haberlo creído el muy cabrón y me llamó paranoico y todo eso, pues al final resulta que tenía razón, y esas dos tías que trabajaban en su tienda, primero, eran lo que yo califiqué como "Súcubos", y segundo, estaban detrás de mí, ¿por qué? Ahora vamos a ver.
-Te dije que era un idiota, que no valía la pena, y que estabas enferma, ¿te lo dije o no te lo dije? – Le reprochó la furiosa rubia a la dolida peli castaña del fondo, quien frunció el seño ante sus palabras. – Bah, como sea, a lo que vine. – Dijo volviendo a centrar su mirada en mí.
-Ajá, bueno, imagino que ya estás ocupando magia para ocultarnos en otro plano, ¿y qué harás ahora?, ¿me vas a violar hasta matarme? – Pregunté despectivo mientras me ponía de pie.
-Jo, por favor, ni aunque estuviera en mi peor momento. Si te pongo una mano sobre el cuerpo es para arrancarte parte de el; aunque en este caso solo me he dedicado a infligir dolor. Y hablando de eso, iré al grano. – Dijo relamiéndose los labios y alzando su mano, donde la otra "súcubo" arrojó un látigo de serpiente para que esta lo atrapara.
-Ay weey. – Me lamenté en voz baja dejando colgar mis brazos. – Bueno venga, si te estás vengando por lo que te hice y por el mal rato que le he hecho pasar a la Yaniss, siento que de alguna manera lo merezco, de verdad, mira, no intentaré defenderme porque tengo la culpa, yo, no estoy seguro de cómo, pero sé que ella quería que esto saliese bien, y yo lo arruiné para ella por no haberme callado la puta boca y por haber escapado de ella en lugar de quedarme y enmendar el asunto; ¡Si quieres torturarme o hacerme sufrir, pues ala!, no sería la primera ni la última vez que me lo hagan, de eso puedo estar seguro. – Decía mientras me quitaba la camisa y extendía los brazos. – Una herida en la espalda es deshonrosa, así que... – Agregué tragando saliva y mirando fijamente a la ojos de serpiente.
Enseguida ya me estaba arrepintiendo mientras apretaba los dientes y respiraba profundo esperando los latigazos.
-Que dramático. – Dijo despectiva y luego empezó a hablar como si estuviese haciendo una especie de rezo o conjuro extraño con una voz y dialecto que parecía latín o una lengua extraña que no conocía, pero que seguro era la utilizada en el "inframundo" para conjurar hechizos, y es por eso que me pregunté "¿a qué viene un conjuro ahora?"
Y fue cuando, luego de que la fémina demoniaca exclamase algo, recibí el primer latigazo de mierda que intenté aguantar como un pinche macho man, pero ya el segundo me hizo caer de rodillas.
-Q... que hija de puta, me cago en su viejaaa... – Susurré con dolor, sintiendo como se marcaba una equis de ardor en mi torso mientras apoyaba mis manos en el suelo cerrando los ojos y sintiéndome extrañamente debilitado.
Segundos después no había ocurrido nada, por lo que empecé a preguntarme por qué Monet había parado con el látigo, digo, para el odio que me tenía, el solo darme dos latigazos e irse, me parecía extraño.
-¿Qué pasa? Ja, no me esperaba piedad por tu parte. – Dije temblando por el ardor pero a la vez siendo un poco pedante sonriendo burlonamente al imaginarme a Monet sintiendo remordimiento.
Pero entonces meneé mi cabeza y sentí como algo fibroso y suave, caía de mi cuello y se deslizaba por mi cara. Abrí los ojos quedé bien pinche "impaktado" mientras me ponía de pie y miraba boquiabierto, a mi cabello caer al suelo como las hojas de los árboles en otoño. Lentamente subí mis manos a mi cabeza, dándome cuenta de que si, la hija de puta aparentemente me había dejado calvo. Luego de lenta y fríamente enfurecerme mientras a mi mente le venían imágenes confusas sobre matar gente, bajé mis manos y apreté los puños.
-Te has pasao... – Dije en voz baja. -¡Te has pasao siete pueblos, hija de...! – Exclamé girándome solo para ver que ya no había nadie por lo que contuve mis palabras, ahora todos podían escucharme.
Respiré hondo y suspiré para intentar calmarme asumiendo que como le dije a Mazz, uno por uno... no es trampa. Tragué saliva, me agaché, recogí mi cabello del piso, guardé un poco en mi bolsillo, el resto lo eché en la papelera, me lavé las manos, el rostro, me miré al espejo, meneé el cuello, me sacudí los rastros de pelo que tenía en él, y me salí del baño erguido con la frente en alto con una expresión fría de "me vale veeerga". Sin embargo me dolía, y no hablo de mi pecho, que también. Mi hermosa melena rubia... se había ido. "Weón dramático, es solo cabello", ¡calla!
Caminé hasta mi mesa, sin prestarle mucha atención a si la gente que observaba o no, y llamé a César que pasaba por ahí.
-César, tráeme la cuenta, por favor. – Le pedí amablemente.
-¿Qué ocurrió con...? – Preguntó el camarero luego de sorprenderse por mi nuevo look estilo Vin Diesel.
-¿Eh?, neh, no te preocupes, está bien. Al final llegamos a un acuerdo. -
-Ya... ya veo... – Dijo aún descolocado por mi "peinado".
-Oe, ¿qué tienes ahí? – Le pregunté señalándole una especie de hamburguesa verde que traía en una bandeja.
-Ah, es una hamburguesa vegetariana, que nos hemos equivocado y el cliente no la quería. Fallo mío. -
-Hmm, bueno, ¿sabes qué?, dámela y de paso me tres la cuenta y una bolsita si puedes; a ver si la envuelvo para llevar. -
-Oh, bien, gracias. – Agradeció, dejó el plato con la hamburguesa y se fue.
-De nada. – Le dije antes de que se fuese. - A ver si no se me va del presupuesto. – Agregué sacando de mi bolsillo el dinero que Mazz me había dado para contarlo.
Antes le había dicho a Yaniss, cuando era Jenny, que tampoco es que haya tenido mucha imaginación para cambiarse el nombre, que no creía tener dinero suficiente para pagar la cena, pero es que no recordaba cual era el precio del filete, ni tampoco había visto el de la ensalada ni el batido. Vamos, todo estaba comprado a ciegas ya que el camarero se había llevado los menús después de que ordenamos.
Al terminar de contar el dinero, suspiré y me reí un poco. Pues aún con todo lo que había pasado, dejando de lado el cómo acabó la cosa con Yaniss (Jenny), pues, la verdad es que me había divertido, y ahora me sentía un poco más ligero. De todas formas no aguantaba las ganas de soltarle toda la mierda a Mazz a ver si me daba algo de consuelo antes de que Rainbow me viese calvo y, bueno ya saben lo mala que era.
-Y aún el día no termina; de verdad que hay veces en las cuales es mejor no levantarse de la cama. – Dije pesimista.
Y es que, a pesar de haberme divertido, el simple hecho de saber que lastimé a Je- es decir, a Yaniss, que por mas demonio súcubo que fuese, comprendí que ella era distinta, era capaz de sentir. Eso la hacía especial; antes no me le habría acercado ni en broma, si ya le tenía miedo pensando que era humana, imagínense siendo demonio hace un par de años cuando nos conocimos, sin embargo, en esa cita, que no sabía exactamente si había sido falsa o real, la conocí mejor, y realmente llegué a sentirme a gusto hablando con ella, pero a la vez me sentía presionado y al final, mi torpeza decidió como acabaría la noche. Yo calvo arrepentido y ella con el corazón roto. Pensé que al haberse descubierto ante mí, se irían y no las volvería a ver, puesto que ya, supongo que estaban detrás de mí por algún objetivo, y creí que ya estaba cumplido, con los latigazos y la rapada..., "Pero aún no entiendo", ¿El qué?..., "¿Por qué la tía está, la rubia"..., Monet; "Monet, te odia, ¿por qué?"..., Bueno, digamos que... a ver, sabes que está plana ¿no?, "¿sí?", es mi culpa. "¡¿Qué?!".
-Aquí tienes la cuenta, y la bolsa. – Me dijo el camarero acercándose a mí.
-Gracias... – Dije levantando con miedo la libretita. – Buahh, que alivio. Si me alcanza. – Dije y luego puse el dinero sobre la cosa esa para después envolver la hamburguesa con servilletas, meterla en la bolsa, despedirme de César e irme del lugar.
¿Qué sabes de hacer que un restaurante más o menos elegante te de una bolsa para llevarte la comida?
Sorprendentemente, el precio estaba lo suficientemente por debajo de la cantidad de dinero que tenía como para poder pagarme un taxi que me llevara de regreso a un sitio cercano a la tienda.
El viaje fue un poco jodido, porque el taxista me vio cara de calvo depre, y este, a diferencia del anterior, hablaba, así que me preguntó por mis problemas y claro, yo terminé contándoselos por encimita sin muchos detalles para que luego él me contase anécdotas de su vida en plan "¿qué hace un taxista seduciendo a la vida? ~".
Al final, llegamos al sitio, el taxista me deseó suerte, yo a él, y luego me fui caminando en dirección a la tienda con las manos en los bolsillos.
-Con la tontería hasta me siento más ligero. – Comentaba para mí mismo mientras me acercaba a la tienda.
Una vez delante del portón, lo toqué un par de veces.
El Friki no respondió. Por lo que volví a tocar esta vez mas fuerte.
-¡Así no Eees~! – Exclamó Mazz a modo de canto desde adentro de la tienda.
Suspiré y empecé a tocar el portón imitando a la música del Super Mario Bros.
-¡Jajá! – Rió el lolface abriendo el portón. – Te estaba esperando, wacho, como te fueeeeee... – Dijo Mazz quedándose todo "WTF" señalándome con el dedo con la boca abierta.
-¿Sabes Jenny? -
-¿Sí?
-Es en realidad Yaniss, la súcubo que me perseguía en el inframundo. -
-No mames. -
-Brenda es Monet, la otra súcubo que es amiga de ella, que me odia. -
-Lol. -
-La cita fue bien. -
-Chingón. -
-Hasta que la cagué. -
-Si es que eres aweoniao. -
-Me puse a hablar de Brenda e indirectamente de Dash. -
-Pero si la weona era super celosa, ¿estás tonto? -
-Luego le dije que la consideraba solo mi amiga. -
-El maraco suicida oh. -
-Y se enojó. -
-Normal. -
-Me persiguió hasta el baño, y me encerré en el. -
-Baños públicos, salvándole la vida a los hombres desde tiempos inmemorables. -
-Luego conversamos, y entre gritos y tonteras, le dije que no quería nada con nadie. -
-Vamos que le cerraste la puerta de tu corazón en la cara como si esta fuese a platicarte sobre la palabra del señor. -
-Entonces creo que se deprimió. Y segundos después entró Brenda, quitándose el disfraz y convirtiéndose en Monet. -
-Lal. -
-Me cacheteó, y después sacó un látigo. -
-Auch. -
-Hizo un conjuro con el, me marcó una equis en el torso con los latigazos, y luego se fueron. -
-Y el hechizo fue... ¿para qué te quedaras calvo? -
-La odio. -
-¿Me puedo reír?
-Jum, supongo que sí. ¿Nos vamos? -
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJHAJAHJAHJAHJAHAJAJAJA sip. – Afirmó Mazz serio luego de descojonarse y cerrar la tienda.
-¿Y eso que traes ahí? -
-Un regalo para Rainbow, su cena. -
-¿Hamburguesa vegetariana? -
-Eeyup. -
-¿Te sobró dinero? -
-Nope. -
-¿La weona se fue y tuviste que pagarlo todo? -
-Eeyup. -
-¿Puedo volver a reírme? -
-Como quieras, de todas formas es tu dinero el que gasté. -
-JAJAJAJA- espera, tienes razón, que hija de puta, mi dinero. -
-Ñehh. -
-Oye, pero enserio, ¿cómo estás? – Me preguntó Mazz mientras se subía al auto.
-Bien, bien... – Respondí haciendo lo mismo.
-¿Seguro? -
-Claro, yo estoy normal. ¿Qué es esto? Perdí un poco de pelo, es todo, no pasa nada. -
-Humm. - Murmulló el friki mientras encendía el auto y lo ponía en marcha.
-... -
-¡ME CAGO EN... SU PUTA MADRE VERGA NO JODA MARICO CARAJO GILIPOLLAS PRINGAO HIJO PUTA BASTARDO COÑO NALG... -
*Censurado por lenguaje no apto para nadie*
-¡Este es mi Jéxust! ¿Qué? ¿Algo más? – Preguntó Mazz luego de que yo terminara de explotar.
-¡Puta oh! ¡Que a gusto se siente uno! Ya no me duele ni el torso. Solo me duele en un sitio: Aquí. – Dije señalando mi corazón.
-¿Eh? -
-Que weón, de verdad no me ha gustado nada como salió todo al final con Jenny, digo, Yaniss, es decir, habría preferido que ella hubiese estado implicada en el plan con Monet para dejarme calvo, pero, parece que en realidad sí quería tener una cita conmigo. -
-¿O sea que sí? -
-¿Que sí qué? -
-Que estaba equivocado; trajiste a una súcubo al mundo terrenal solo para que esta te pidiera una cita que encima cagaste. Eres mi héroe, o una deshonra, no sé. -
-Tú lo dijiste, no son súcubos, son... otra cosa. -
-Otra cosa que prácticamente hacen lo mismo. -
-Hombre abría que ver en las investigaciones, ahí tenemos el nombre de esa clase de demonio. -
-No sé, boludo, esa actitud... -
-Coño, Kevin también es un demonio, y bien que tiene auto control y un reparto de sentimientos, no los saca muy a menudo, pero los tiene. -
-Pero Kevin no es un "incubo", en este caso. -
-Y ellas tampoco son súcubos, no son la misma clase de demonio, macho, entiende. -
-Vale vale vale, digamos que sí, que tienen sentimientos más allá de las ideas de sexo y sadomasoquismo que les inculcan en ese tétrico sitio que parecía un campus universitario donde nos colamos para hacer las investigaciones, pero coño, de ahí a enamorarse de un mortal y dejar de lado su lado salvaje hambriento de sexo que la mantiene viva, eso suena a, no sé, ¿prettywoman? O en este caso Prettydemon, pero tú no eres millonario, ni tienes un buen peinado, bueno de plano ya no tienes peinado. Sin embargo lo veo muy raro. -
-Hablando de eso, tengo un frío que te cagas.., ¿no tienes una gorra por ahí? -
-No, pero oye, tampoco te ves tan mal. -
-Mazzo, no mientas, se te nota un huevo cuando mientes. -
-Ya ves tú, yo solo quería animarte. -
-En todo caso, me siento más ligero. -
-Humm, bueno, ya, pero, una cosa. Entonces Monet vino aquí... ¿a cortarte el pelo? -
-Ahí es donde a mí me empieza a dar mala espina todo esto, es decir, su cabreo conmigo era tan grande, que mantuvo el rencor hacia mí durante dos pinches años, hasta Dash se queda pendeja. Y mira, solo me dio un par de latigazos y me dejó calvo, que aún me aferro a la idea de que el pelo me volverá a crecer. -
-O igual no. -
-Mazzo, no me jodas, ¿eh?, no me jodas. -
-Oye en todo caso ¿Seguro que no te duele el torso? -
-Un huevo. -
-¿Y cómo te estás aguantando? Digo, con los látigos no se juega, que rompen la barrera del sonido. -
-Igual que las alas de cierta poni voladora que tengo en casa, y créeme, me ha dado varias bofetadas usando esas madres como manos. Me arde, me arde tanto, que si de mí dependiera, gritaría y me cagaría en todo lo cagable durante todo el camino a casa, pero como soy persona y en este momento estoy muy confundido, prefiero aguantarme, esperar a llegar a casa, que Dash se ría de mí, darle le hamburguesa para que se calle, y luego ponerme todo el hielo que encuentre sobre el torso durante toda puta noche. -
-Hmmm, bueno, es un buen plan, de hecho, creo que es el único que podrías hacer. -
-Ya, ¿y sabes que esto de los latigazos y las bofetadas, se juntará con el dolor de las agujetas que tendré mañana por tanta mierda que me puso Dash a hacer esta mañana?, de hecho me está empezando a doler el cuerpo ahora mismo, más los, ¿te diste cuenta de que tengo algunas partes de la cabeza inflamadas? -
-Ah coño, no me había fijado ¿qué pasó? ¿te atacó un pájaro? -
-Mas o menos. Dash quiso entrenarme en disciplina. Me puso firme a ver el horizonte y luego intentó distraerme; cada vez que yo le hacía caso, me daba una hostia y así acabé. -
-Won, las mujeres te están destrozando, la neta. – Dijo Mazz sonando preocupado por mí.
-Luego las weonas se hacen las víctimas, cuando las primeras cabronas son ellas, oye. -
-¡Ah por cierto! Se me olvidaba, cuando llegaste a la tienda, te iba a decir que me llegó un email, que la Brenda había renunciado. Aunque ahora ya sé por qué, y sé que era Monet, y la verdad me retracto, no sé muy bien por qué, es decir, sé que luego de revelarse ante ti y consumar su venganza, que por otro lado nunca me contaste exactamente el porqué te odia, decidió irse de regreso al... espera, ¿cómo coño llegaron ellas aquí? -
-¿No sé, como Dash? -
-Lo dudo mucho. -
-¡Kevin las dejó escapar! ¡estoy seguro! -
-Oe oe, que hayas acertado una, no significa que lo sepas todo. -
-Pero ¿Es, o no es una posibilidad? -
-La verdad es que sí, pero vamos, Monet llevaba trabajando para mí unos cuantos meses, dudo MUCHO que si estuviesen aquí bajo el consentimiento de Kevin para que te hicieran daño, se hubiese quedado tanto rato. -
-Bueno, ¿Quién sabe? -
-¡Yo sé! –Exclamó una peli roja con pequeños cuernos dorados rodeando desde su cien hasta parte de su frente y alas de murciélago asomándose entre los dos asientos delantero mientras levantaba la mano para pedir la palabra.
-... -
-Hola manti. – Saludó Mazz.
-Hola Lolfi. – Respondió ella.
-... -
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! – Gritamos Mazz y yo al unísono apartándonos de la tía yéndonos a los extremos del auto mientras continuábamos gritando.
Entonces la bicho se encogió de hombros y empezó a gritar también. El auto empezó a irse a los lados haciendo que Mazz reaccionase y retomase el control.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHH! – Seguí gritando como un pobre y herido animal.
-¡Jex, ya, cálmate!, sólo es manti, o sea, Yaniss, ¿no? – Dijo Mazz poniéndose a dialogar con la señorita alas de murciélago.
-Sip. – Respondió está tan contenta.
-¿Manti es tu apellido? -
-Amanti. -
-Yaniss Amanti, pues suena bien. -
-Sip, aunque puede ser al revés: Amanti Yaniss, o también si quieres Jenny, pero es igual, llámame como quieras. -
-¿Puedo llamarte Pechotes? -
-No. -
-Entonces no es cierto lo que has dicho. -
-Hmmngrrrr. – Gruñó la cornuda mientras yo seguía con mi ataque de lamentos y gritos.
-Jex, enserio, ya estás exagerando. – Dijo Mazz.
-Que no es eso, coño, que cuando me moví la puta camisa me rozó fuerte en el pecho y ahora me arde más que la crestaaaa, sss ¡Aaaaaaahh! – Exclamé acomodándome de regreso y con cuidado con mi sitio.
Entonces volteé y me encontré cara a cara con la colmilluda peli roja "prettydemon" de (extrañamente) hermosos ojos de iris amarilla y pupila de serpiente con la cual había tenido una cita de final desastroso con su forma humana hacía apenas casi cuarenta minutos o algo así y aún portaba aquel hermoso vestido rojo junto con la flor en su cabello. Bajé la mirada apenado, no sabía por dónde empezar, así que decidí irme por lo más básico.
-Per... -
-Apapapap. – Dijo Yaniss mientras con su mano tapaba mi boca. – No tienes por qué disculparte. Es mi culpa, se me fue un poco la mano con eso de soñar despierta, creo que para ser tu primera cita yo estaba yendo demasiado rápido y... no es pera, ¡si es tu culpa! ¡Discúlpate ahora mismo! Me hiciste mucho daño, tonto. -
-Bien bien bien, perdón. -
-¿Eso a ti te parece una disculpa? – Le preguntó a Mazz.
-No no, claramente no fue sincera. -
-¿A que sí?, a ver, inténtalo de nuevo. – Me dijo a mí esta vez.
-Perdóname por haber actuado como un imbécil, a pesar de que es parte de mi forma de ser, y también lamento el no haber tenido en cuenta tus sentimientos cuando te dije que no quería estar con nadie. Pero oye, si te debo decir algo, es que la pasé muy bien en la cita, bueno, antes de que todo se fuera a tomar por saco, la verdad me sentí muy a gusto hablando y estando contigo. Eres una tía de puta madre; como dijo alguien por ahí: He tenido que ir al infierno, para conocer a un ángel. – Concluí con una sonrisa mientras de reojo vi que Mazz ajustaba su retrovisor. – Por mas contradictorio que eso sea dado que eres un demonio. – Agregué.
-Aaaow, que lindo, lindo, lindo y, ¡toma! – Exclamó dándome una colleja bien dada.
-Jodeer, pero y ahora... – Me quejaba mientras me llevaba las manos a la nuca.
-¡Eso es por ponerte a hablar de otras chicas cuando estábamos en una cita, eso no se hace! – Me regañó y luego me dio un abrazo pasando uno de sus brazos sobre el asiento y otro por el costado en plan cinturón de seguridad. – Y esto es por ser tan tierno y divertirme tanto en la cena antes de que, bueno, lo estropearas todo. -
-Emm, oye y... ¿cuánto tiempo llevas ahí sentada? -
-No es de tu incumbencia. – Respondió y continuó aferrándose a mí.
-Ahh, bueno, yo... -
-¿Sí? – Me susurró al oído.
-Mazzo por favor quítamela de encima antes de que me mate, tengo mellooo. -
-Aaahg, Por favor, Jexy, ya soy adulta, sé controlarme. – Dijo frustrada la cornuda peli roja mientras se despegaba de mí y se recostaba del asiento trasero con los brazos cruzados.
-Ehmm, ¿Mazz? – Intenté llamar la atención del friki que otra vez ajustaba sus espejos. - ¿Qué estás...?, Ah vamos no me jodas, maldito pervertido arregla los putos espejos para ver la carretera, que luego nos chocamos con una pendejada por tu estar ahí mirándole los... – Detuve mi regaño para, intentado causarme el menor daño posible, quitarme la chaqueta y echársela encima a la tía alas de murciélagos. – Toma, tapate un poquito, que si no no llegaremos nunca a... espera espera espera... ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? , y, ¿Por qué no te fuiste con Monet? Y ¿en todo caso como salieron del bajo mundo? ¿Esta calvicie dura para siempre? ¡Dime que no dime que no dime que no dime que no! – Le suplicaba a la peli roja mientras esta veía algo sonrojada mi camisa tendida sobre ella y la acomodaba sobre sí con delicadeza sin prestarme atención. - ¡Oye! – Exclamé intentando sacar a la chica que se encontraba distante mientras se llevaba mi camisa a su cara.
La miré extraño y luego oí como Mazz disimuladamente movía su retrovisor con una sonrisa.
-Mazzo, no fastidies, ¿enserio? -
-Coño, boludo, que a tú seas inmune por el miedo, no me lo hace a mi también. -
-Buah. – Bufé despectivo.
-Oye, Manti. Hey, ¡Manti! – Exclamó Mazz logrando sacar a la peli roja de sus pensamientos.
-¡Yo arriba!, Ah, ups, perdona, e-estaba..., Arrgh. – Se quejó como si algo le molestase pero enseguida se reincorporó. - ¿Qué ocurre, Lolfi? – Le preguntó cariñosamente al pervertido de mierda.
-Podrías... ya sabes... ¿ayudar a un amigo que la está pasando mal?, yo te di trabajo y... – Dijo disimuladamente el Friki insinuándosele a la súcubo como si esta no le fuese a matar.
-¡Olvidalo!, estoy aquí solo por Jexy. – Exclamó la tía nuevamente aferrándose a mí y llenándome de cierto pánico.
-Te odio. – Me dijo Mazz con rencor. – ¡¿Pero qué le vei a este weón?! -
-Mazzo, cálmate, que cuando te encabronas se te sale lo xcabex. – Le dije.
-Oh, ¿y qué le pasó a Kamix, está bien? –Preguntó alegre la bicha no muy atenta a la discusión.
-Tú callaté, callaté, - Me dijo Mazz. – Y tú, enserio, si míralo como está, a este no le vas a sacar nada porque sufre de algo así como impotencia psicológica con sus poderes, y si no le llega corriente las manos, ya sabrás tú como termina esta frase. -
-Me cago en tu madre, chaval, ¡ven acá! – Exclamé e intenté golpearlo pero Yaniss me mantuvo en mi sitio para que no le alcanzara.
-¡Jajajajajaja! – Rió la chica. – Bueno, aunque esto sea cierto, jaja, creo que no se va a tener que preocupar por eso en un bueeen rato. – Dijo agraciada.
-¿A qué te refieres? – Le pregunté.
-No puede ser ¿Aún no te has dado cuenta? – Me preguntó la peli roja un poco preocupada.
-¿Pero de que se va a dar cuenta este boludo? Si no se entera de nah. - Preguntó Mazz en plan cascarrabias.
-Ala... cuanta envidia hay en ese asiento. – Le respondí. – Bueno, dime. – Le pedí a la prettydemon que aún me abrazaba.
-Ejeje, bien... recuerdas... ¿Recuerdas el conjuro de Monet? – Me preguntó.
-Coño, fue hace como menos de una hora o algo así, claro que lo recuerdo, me dejó calvo encima. Espero que mi pelo vuelva a crecer porque si no... -
-Oh no, no te preocupes, tu pelo si crecerá. Lo que no crecerá será otra cosa... – Dijo disimuladamente sin dejar de apretarme cada vez más en plan cinturón de seguridad.
-Oh... Y... ¿A qué te refieres exactamente? – Pregunté curioso.
-Es que..., el hechizo que te lanzó Monet con su látigo no era para dejarte calvo, que bueno, es un efecto secundario causado por su falta de práctica con ese conjuro en particular, pero no era su objetivo principal. -
-¿E-entonces cual era? – Pregunté ahora nervioso sintiendo que la peli roja me presionaba cada vez más contra el asiento.
Ella tragó saliva y decidió contármelo al oído para lo cual dejó de abrazarme poniendo sus manos al rededor de su boca. Pero al parecer el Mazz ya sabía más o menos por donde iban los tiros.
Mi respiración se cortó y abrí los ojos como platos al oír para qué era el puto hechizo de mierda. Acojonado y un poco boquiabierto, bajé la mirada hacia mis piernas, más específicamente mi entrepierna quedando en shock por unos momentos.
-E-jeje... Ehm... Cariño, ¿estás bien? – Me preguntó Yaniss asomándose para ver mi mirada.
No me lo creía, no quería creérmelo, y como soy un hombre de ciencia, necesito pruebas, necesito hechos, necesito confirmar..., necesitaba confirmar aquello que no quería saber.
Aparté la cabeza de Yaniss de mi asiento al suyo con algo de cariño y cuidado. Y rápidamente eché una mirada bajo mi pantalón y calzoncillos para rápidamente después intentar desesperadamente tirarme por encima de la puta puerta del auto.
-¡JEX NO! – Gritó la exuberante peli roja en un tono de extrema preocupación mientras se abalanzaba sobre mí espalda para rodearme con sus brazos y forzarme a quedarme dentro del auto.
Mientras tanto, el Mazz no paraba de pegar su risa en el cielo aparentemente porque el ya había deducido perfectamente lo que me dijo Yaniss sobre el hechizo de Monet. El auto estaba descontrolado, yo también, y nuestras voces y gritos eran confusos y se mezclaban con la risa del lolface.
-¡Jexy deja de moverte! – Exclamaba mientras yo intentaba sabiamente suicidarme.
-¡No! ¡Suéltame! ¡Ahora si es verdad que no quiero seguir viviendo en estas condiciones! ¡RENUNCIO! – Gritaba sin poder acceder al uso de mis facultades mentales.
-¡Jex, por favor! ¡Quédate conmigo, no es para tanto yo te sigo queriendo y además te necesito! – Exclamó entre todo el ajetreo.
Esa última frase inevitablemente me hizo recordar a la pegaso. Ese día después de que me cayera el rayo, intentó transmitirme algo parecido. Su rostro lleno de lágrimas, su expresión al verse perdonada, y el dibujo que me había hecho en agradecimiento, todo vino a mí en un flash y... logré calmarme parcialmente al darme cuenta de que estaba exagerando y no valía la pena, tenía cosas, cosas importantes, que me aferraban a este mundo.
Empecé por dejar de intentar lanzarme por sobre la puerta y quedarme a respirar profundo intentando asumir que todo estaba perdido.
-No, no asumo un coño, dime que se quita, dime que hay un hechizo de contra resto, ¡DIME QUE HAY UN PUTO CONTRA HECHIZO! ¡DIME QUE SE QUITA! ¡MONET HIJA PUTA! – Grité al cielo.
–Ya, Jexy, tranquilízate, te lo contaré todo, responderé a todas vuestras dudas, pero en orden. – Me dijo en tono tranquilizador. – ¡Y tú deja de reír! – Regañó al Mazz quien no dejaba de soltar carcajadas.
-E-está bien, Yaniss, cuéntame. Qué tenemos tiempo; esté pendejo está conduciendo más lento de lo normal. – Comenté.
-Jajajajaja, monet, que buena, la boluda es una genio. – Dice el friki antes de parar de una vez con su risa. – Ahhh, está bien, ya, paro. ¿Cuéntanos, Manti, que pasa con él? ¿Sé quedará así por siempre? -
-A ver, primero, soy una subclase de demonio, y debido a nuestra afición por alimentarnos de la energía vital de los hombres ustedes me confunden como una "súcubo", y aunque admito que hay ciertos parecidos en cuanto a nuestra apariencia, además que compartimos los mismos instintos, no puedo estar completamente de acuerdo debido a que la mayoría de nosotras no nos regimos por nuestros instintos. Es como lo que a vosotros os diferencia de los animales, nosotras somos diferentes a la imagen fiel de vuestra mitología; Y digo fiel ya que hay ciertas representaciones que hacen a esos demonios comportarse casi como una de nosotras, cosa con la cual no estoy de acuerdo. -
-Oye pero en todo caso si no quieres ir en plan mitología nuestra, ¿por qué te haces llamar demonio?, además yo he leído en alguna parte que según las súcubos no atacan solo por amor al sexo, es más... – Intenté refutar la explicación de Yaniss hasta que esta repentinamente me interrumpió.
-¡No estoy de acuerdo! – Exclamó molesta. – No soy una súcubo, no soy mala, aunque podría serlo, pero no lo soy. Y digo demonio porque ustedes par de cabezotas, no entienden si no se les habla en sus idiomas. -
-Vale vale. – Accedí hundiendo mi cabeza en mi asiento tras ser regañado por el súcubo.
-Hummm, Jex, creo que ya entendí, verás, ella es como Sylvanas, que es una muerto viviente, pero ahora llama a su gente renegados para diferenciarlos de la plaga. -
Al oír las comparaciones del Mazz, la pobre Peli roja suspiró resignada.
-Ahh, bueno pero... Sylvanas sigue dándome mal rollo, cada vez se le ve más loca y hace más excavaciones en los suelos de Entrañas. Como si estuviese buscando algo... – Especulé ya yéndome del tema principal.
-Entonces. – Dijo Mazz volteando a ver a la peli roja. - Es como que decides cuando y a quien chuparle el alma, ¿y no lo haces solo por diversión? O sea... ¿que tú no eres salvaje y así? –
-Hmmm, en realidad no chupo almas. Eso lo hacen demonios como tu amigo, Kioshi. -
-¿Kevin? -
-Sip. -
-Ah, sí sí, ya, ¿entonces a que te refieres con energía vital? – Preguntó Mazz en plan inocente como si el pendejo no hubiese cachado.
Me llevé la mano al rostro mientras Yaniss respondía.
-Pues... en parte puede ser de sangre, aunque eso lo hago muy poco; Pero como toda mujer, nosotras tenemos nuestras necesidades, solo que a diferencia de las humanas, en lugar de irritarnos, nos debilitamos un poquito y... no quieren saberlo, la verdad. Pero a veces, aunque no todo el tiempo, podemos saciar nuestra sed de sexo con semen; por eso yo siempre tengo un poco a la mano. – Dice la peli roja tan alegre mientras agita un frasco con líquido blanco transparente entre los dos asientos.
-Tenías que preguntar, gil, tenías que preguntar. – Le reproché a Mazz un tanto avergonzado por todo el asunto.
-Coño, tenía curiosidad. – Se escudó el lolface a la vez que yo bufaba.
-Lo curioso es que a veces solo me dan más ganas...; es igual. Nos alimentamos de la energía sexual de nuestro acompañante, por eso a veces es necesario pillar más de un hombre para sentirnos satisfechas, aunque en realidad nunca pasa eso. – Concluyó alegre, la bicho. – Bien, pasemos al segundo punto: Monet no vino a cortarte el pelo, aunque creo que ya dejamos eso claro. -
-Entonces... ¿entonces llevas aquí prácticamente desde que arrancamos el auto? – Pregunté nervioso.
-Si, así es, y luego de esto tú y yo tendremos una charla sobre esa tal "Dash", o "María", o como se llame. – Me dijo seriamente y luego volvió a sus aclaraciones. – Pero ahora, quiero dejar claras las intenciones de mi amiga, y de por qué sigo aquí. Verás Jexy, el hechizo que Monet te lanzó, si tiene reversión, es posible quitártelo. -
-¡Yuju! -
-Pero, es un hechizo de castigo clasificación D aplicado por los que dirigen nuestra... ehmm, llamémosla escuela para que ustedes entiendan, y como decía, los, por decirlo así: "Profesores" castigan a los: "Alumnos", con estos hechizos. De verdad que siento cierto coraje al tener que llamarlos así. Pero en fin, esto quiere decir que el hechizo tiene un escudo imposible de romper, que evita que el efecto sea disuelto. -
-Ahhnghrrr. -
-La única manera de quitarte el hechizo, es esperando a que el escudo se desvanezca por sí solo pasado el tiempo establecido para la duración del mismo. Esto es para que ningún "alumno" se pase de listo y se quite los efectos antes de tiempo. -
-Y... -
-¡Shhhh!, no sé sabe exactamente cuánto tiempo durará el escudo del hechizo que te lanzó Monet, porque al hacerlo mal, ciertas características se distorsionan, entre ellas, la duración del escudo. Que bien podría ser de una semana, a un año, o simplemente el hechizo puede haber salido sin escudo. No lo sé. Lo único que tengo claro, es que Monet nunca pudo ejecutar el hechizo a la perfección, y por eso surgió este efecto secundario que te dejó calvo. Ahora, sé lo que piensas, ¿Por qué no intentas quitarme el hechizo y así probamos a ver si tiene o no escudo?, claro, esto sería bastante fácil, si no fuese por lo que Monet te odia más que nadie en el mundo. Verás, cuando intentas disolver un hechizo de castigo clasificación D y te topas con el escudo, este automáticamente hace que el efecto del hechizo sea más duradero y severo, y, si intentas repetidas veces disolver el hechizo, el efecto se volverá permanente, aún cuando ya no haya escudo y puedas quitártelo. Jex, el conjuro que le arrojaste a Monet aquel día cuando fuiste descubierto por ella en la biblioteca, era un hechizo de este mismo tipo. Lamentablemente ella no sabía nada a cerca del escudo, por lo que intentó desesperadamente quitárselo luego de que lograste escapar con tus amigos. Y es por ello que Monet está así como dices tú, como una tabla. – Explica Yaniss con un tono algo dolido por su amiga.
-Entonces... ¡Espera! ¡Entonces tú dejaste así a la rubia de las pechugas divinas! ¡MALDITO CABRÓN! ¡¿Cómo te atreves?! ¡Muy bien ha estado el recorte de escopeta que te ha hecho!, pero te lo digo de buen rollo eh. – Exclama el Mazz.
-¡Oye!, no culpes al pobre Jexy. Él estaba muy asustado y no sabía qué hacer. Monet lo hubiese matado de no ser por ese conjuro que le hizo ganar tiempo. Pero no es el punto, la cosa es que, Monet también sufrió un efecto secundario por tu mala ejecución del hechizo; le causaste un desequilibrio alimenticio que la hizo empezar a comer cosas que no necesitaba y por consecuencia engordar un poco. Y no acaba ahí, a Monet la echaron de la "escuela"; con la excusa de que había estado jugando con hechizos prohibidos para los aprendices. Debido al claro cambio que había dado su cuerpo, la gente se lo tragó, aunque todas adentro sabíamos la verdadera razón. Y es que nuestra belleza y sensualidad viene de nuestro cuerpo original, por lo que si dicho cuerpo no es ni bello ni sexy, no es capaz de adoptar la forma que despierte el apetito sexual de la especie que desee poseer. Monet seguía siendo linda y tierna, pero no despertaba la lujuria de muchos y por eso la escuela creyó que no convendría tenerla allí. Jexy, no es directamente tu culpa, pero técnicamente le arruinaste la vida a Monet. – Concluyó con tono triste asomando un poco su cabeza entre los dos asientos para mirarme de perfil.
¡Perfecto! Ahora no podía sentirme peor.
-Me imagino, una súcubo sin encantos rodeada de otras a las que les sobran, es directamente como una prostituta con el mismo problema, y ambas comparten el mismo destino, morirse de hambre. – Comentó Mazz.
-Exacto. Monet tenía tres opciones: Dedicarse a violar forzosamente a los hombres, intentar seducirlos con la poca sensualidad que le quedaba, o depender de alguien que le llevara algo de semen para que así realizase un ritual que la ayudase a saciar su hambre. Y no, sed y hambre son distintos conceptos, no creo tener que explicarles por qué. -
-No no, tu sigue. – Dijo Mazz.
-Bueno, el hecho de haber perdido su figura golpeó muy fuertemente el orgullo de Monet, llevándola casi a una depresión; y conste que hacerle sentir mal es, podríamos decir, tan difícil como hacer que Kioshi te de un abrazo, Jex. Y bueno, a pesar de que días después hubo un cierto movimiento que la dejó volver a la "escuela", ella aún seguía bastante afectada. Nunca dejó de planear su venganza hacia ti. Se emparentó, y en secreto, comenzó a reunir y estudiar distintos pergaminos que estaba robando de la "escuela". Y una vez encontró una variedad de conjuros que creyó podían servirle para sus fines, me llamó a su casa y me lo contó todo para pedirme que la ayudara con su plan. Y en fin, luego de la "graduación", decidimos alistarnos para ir a buscarte. -
-Ya, ¿y cómo llegaron hasta aquí? – Preguntó Mazz un poco agobiado con toda la historia.
-A eso voy, no seas pesado. Bien, ¿Donde iba? Ah, pues eso, necesitábamos venir aquí y por eso fuimos a hacerle una visita al abuelo Yzebros para pedirle prestada su daga, ya que él era el portador de la hoja dimensional más cercana. -
Una hoja dimensional, como ya se ha insinuado, es una hoja con la capacidad de rasgar parte del espacio convirtiendo la fisura en un portal a otro mundo específico. Son bastante escasas, y Kevin es portador de una de ellas.
-No habrán matado al viejo, ¿verdad? – Preguntó Mazz esta vez con un tono más serio.
-No, no le hicimos daño, solo tuvimos una pequeña pelea en la que perdimos, pero al final logramos convencerlo y accedió a prestarnos su daga con un par de cargas; las necesarias para una ida y una vuelta de este mundo, asegurándose de que cuando abriéramos el segundo portal apareciéramos frente a él, más que nada para que no lo robáramos. Aún así, como garantía, Monet le dio su látigo, así que... ella te golpeó fue con el mío. Es en parte la razón de que el hechizo saliese mal, además de que te golpeó en el torso y no la espalda. Aunque para aclarar, por si no lo recuerdan, nuestro látigo es algo así como una varita mágica para un mago, excepto para ti, Jexy, que eres raro; con él podemos utilizar la magia que tenemos. ¡Y no, no somos brujas! – Aclaró con voz frustrada al momento de Mazz levantar la mano. - Bueno, Ella y yo abrimos el portal y nos encontramos cerca de vuestra casa y nos ocultamos. Te vimos a ti, Jexy, correr tras ese perro blanco que habla, realmente me sorprendí de lo mucho que creciste, aunque seguías siendo el mismo niñito travieso de siempre. – Decía mientras me sobaba mi cabeza calva. – Oi, esto será un problema. Creo que tengo algo por aquí... – Dijo al momento de ponerse a buscar algo en el mismo bolso que se había llevado al restaurante. – ¡Feliz cumpleaños! – Exclamó alegre mientras me ponía una peluca rubia. – Listo, ahora eres guapo de nuevo. Ehmm, ¿Jexy? – Preguntó al echar en falta mi respuesta. - ¿Estás bien? -
-Ehmm, no, no sé, es que... me siento realmente mal por Monet, y a la vez también siento cierta hostilidad, y tristeza, tengo... sentimientos encontrados. Pero, no te dejes engañar, te agradezco mucho esto, eres la mejor. -
-Jijijiji, gracias. -
-Ojojó, pero si es casi la misma pinta que traías antes del rayo. – Comentó Mazz.
-¿Qué rayo? – Preguntó la peli roja siendo ignorada por ambos en favor del secretismo.
-Jajá, ahora la weona no se va a burlar de mí antes de que la logre sentar frente a frente para hablar bien las cosas. – Dije mientras frotaba mis manos con malicia.
-Tranquilo, Jexy, yo me encargaré de ella. ¿En tu departamento hay cuchillos? – Preguntó con tono inocente en plan psicópata.
-Oye oye, tampoco hace falta, eh. Que yo... -
-Shh. Estoy a punto de terminar mi historia. Y como decía, en cuanto confirmamos que estábamos en el mundo correcto, nos fuimos del lugar para ir a buscar un sitio donde quedarnos y así Monet podría pulir sus planes, decidirse por uno, y practicar el conjuro adecuado utilizando a uno que otro candidato mientras yo... bueno, espiaba un poquito las cosas por aquí de vez en cuando. Hasta que nos enteramos de que Lolfi tenía una tienda y de que buscaba empleados. Entonces utilizando un duplicado de la pócima que usa Kioshi para ocultar sus rasgos demoniacos, logramos pasar desapercibidas por la ciudad y así. – Concluyó finalmente la peli roja. – Alquilamos un departamento, lo decoramos, compramos ropas, tinte para el pelo para que Lolfi no nos reconociera, en realidad fue muy divertido a pesar de ser todo un plan para vengarse de ti. Aunque Monet ya sabía que yo solo la estaba acompañando, y que no estaba completamente de acuerdo con hacerte esto. – Me dijo.
-¿Y de dónde sacaron el dinero para todo eso?, Porque yo pago bien, pero no taaaan bien. – Cuestionó Mazz con un tono que insinuaba cosas.
-No es de tu incumbencia, Lolfi. – Dijo Yaniss haciendo pucheros.
-Como sea. Pero aun así, ¿Por qué estás aquí? ¿Monet no se ha ido ya? ¿Solo viniste a aclarar las cosas o qué? – Preguntó el friki intentando aclarar la última duda que quedaba.
-Yo le dije a Jexy en la cena que lo iba a cuidar siempre. Y ahora el necesita de mi cuidado más que nunca, en especial con esa malvada compañera de departamento que tiene, ¿verdad cosito? – Dijo la peli roja avergonzándome y mimándome mientras me apretaba los cachetes pasando sus manos por detrás de mi cabeza.
-Ehmmm. – Murmullé aterrado.
Iba a pasar, quería evitarlo con todas mis fuerzas, pero iba a pasar. Jenny, ahora Yaniss, que es peor, en la misma casa, conmigo y Rainbow Dash. Solo podía pensar en "¡PAREN EL MUNDO ME QUIERO BAJAR!"
-¿Qué ocurre? – Me preguntó la bicho.
-No, nada, es que... ¿Planeas venir conmigo... a mi casa? – Le pregunté nervioso.
-Por supuesto. Dijiste que me cuidarías tú también ¿no?, pues Monet se fue y me quedé sola. Soy una chica vulnerable y abandonada, y en cierta forma es tu culpa. Además, me lo debes por haber arruinado nuestra cita. – Respondió firme e indispuesta a retractarse de irse a vivir conmigo.
-Bueno, pues... ehjem. – Tosí un poco. – Entonces ¿A Monet no le importó que te quedaras? -
-Un poco, pero le dije que estaría bien. No entendió por qué quería tanto quedarme aquí contigo, pero lo aceptó. Aunque me hizo prometerle que no te ayudaría con tu problema. – Dijo. - ¡Pero crucé los dedos!, Tengo un pequeño plan, Jexy, pero mientras se pasa el tiempo y se desvanece el escudo de tu hechizo, deberemos estar juntos, así que me mudaré contigo. Empezaré a organizar la mudanza mañana. – Señaló con entusiasmo abrasándose a mí.
En eso volteé nervioso a ver a Mazz con una sonrisa fingida, y este me miró, torció el cuello, y luego empezó a azotárselo con un dedo.
Entonces Mazz para intentar amenizar mi humor, encendió la radio.
Y empezó Arjona a cantar: "El demonio en casa". Cosa que a Mazz ya Yaniss les pareció gracioso.
-Jajajaja, me gusta esa canción. – Comentó alegre la peli roja con alas de murciélago mientras se despegaba de mí para apoyarse en el asiento trasero y disfrutar de la música.
Yo por mi parte me vi metido en el lío más gordo hasta ese momento desde que Rainbow llegó a mi vida. Con cara de trauma, apoyé mi codo sobre la puerta del auto y sostuve mi cabeza con mi mirada clavada en las alfombrillas del auto.
Mientras Arjona no dejaba de repetir el demonio en casa, yo no paraba de repetir en mi cabeza:
-"DOS". -
Y al poco rato luego de la última palabra, llegamos. Realmente nos habíamos echado un muy buen rato hablando.
La noche se me había hecho eterna. Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que casi no alcanzaba a asimilarlas todas, y prefería no ponerme a hacer repaso hasta que me sintiera preparado mentalmente. Esperaba llegar a casa y echarme a dormir. Pero que iluso.
-Bueno, última parada. – Dijo Mazz deteniendo el auto a un lado de la montaña donde siempre me dejaba.
-¿Aquí? – Preguntó Yaniss confusa mirando a los alrededores.
Suspiré y abría la puerta del auto.
-Yaniss, es hora de que sepas la verdad. – Le dije mientras bajaba y cerraba la puerta del auto.
-¿Eh? – Hizo confundida y a la vez curiosa volteando a verme.
-Ven conmigo. – Le pedía mientras abría la puerta donde ella estaba.
Yaniss se puso mi chaqueta para abrigarse, tomó su bolso y salió del auto siendo ayudada por mi mano. Cerré la puerta y la golpeé dos veces para señalarle al Mazz que ya se largara a la verga.
-Jex, espera, ven acá. – Me pidió Mazz y me acerqué a él.
-¿Qué pasa? – Le pregunté mientras Yaniss me esperaba alejada del auto a pie de la montaña mirándola bastante curiosa.
-¿Las vas a meter a las dos a vivir contigo? – Me preguntó incrédulo en tono de susurro.
-¡¿Y qué quieres que haga, cabrón, no tengo otra opción?! – Susurré a modo de exclamación ante su pregunta.
-Eres... eres mi héroe, te odio, y eres mi héroe. –
-Je, mira, eso mismo me pasa a mí con Dash. -
-¡¿Jexy, vas a venir a explicarme que hacemos aquí o...?! – Exclamó la peli roja aún mirando la montaña.
-¡Ya voy! – Le respondí.
-Suerte, boludo, mucha, suerte. – Me dijo Mazz mientras levantaba su puño, no como brohoof si no como saludo.
-Gracias, a ver cómo sale. – Dije mientras chocábamos los puños y luego me alejaba del auto para que el arrancara y se fuese. - ¡Adiós, preciosa, cuídate! – Le gritó Mazz a Yaniss mientras se alejaba con el auto.
-¡Hasta luego, Lolfi! – Respondió la peli roja al grito del friki. – Jiji, bueno, ¿y qué me vas a decir? – Me preguntó.
Suspiré y empecé a caminar para buscar la subida la casa.
-Sígueme. – Le pedí a la chica y esta me obedeció. – Verás, Yaniss, no vivo en un departamento, y tampoco vivo exactamente con una chica. – Explicaba lentamente a la cornuda de ojos dorados.
-Entonces... ¿Dónde vives? Y ¿Con quién? – Preguntó bastante confundida.
-Vivo en una casa. Y es mejor que... pues que lo veas tu misma. No me creerás si te lo explico ahora. – Le dije nervioso y a la vez cansado.
Habían sido demasiadas emociones para una sola noche, ya estaba agotado; ¡Y aún no se acababa!
-Hummm... bien, supongo. Entonces... ¿No hay María? – Preguntó sonando un poco ilusionada.
-Bueno, técnicamente, si la hay. -
-Jumm, te has puesto muy misterioso de repente. -
-Si es que son muchas cosas, estoy algo desgastado y, la verdad no quisiera arruinarte la sorpresa contándotelo todo. -
-Está bien. Si tu quieres, ¿al menos dormiremos en algún lado? -
-Si, tranquila, te dije que tengo una casa. -
-Wow, de un departamento a una casa. No veo como algo de esto pueda salir mal. -
-Jejejejajajaja... – Reí agraciado por su inocencia.
-Jexy, no te rías así, das miedo. -
-Bien, solo, sigamos caminando. -
-¡Oki doky! – Exclamó y continuó caminando detrás de mí.
-Oye pero, una pregunta. -
-Pregúntame lo que quieras. -
-Ehmm, ¿enserio tu nombre es Yaniss? -
-Jeje... no. Es que... no quisiera decirte mi nombre real porque... digamos que es un poco feito. -
-Hombre no puede ser peor que Reiuzura, que sería el de Monet. -
-¿Cómo lo sabes? -
-En la biblioteca me lo dijo. -
-A ver Jex, nosotras solo revelamos nuestros nombres completos o reales ante nuestras víctimas mortales, o para quedar grabadas en la mente de ellas. Es en parte por eso que tú nunca has superado a Zury en tus recuerdos, porque ya sabes su nombre. -
-Hmmm, ya veo. En todo caso, está cabrón si usas eso con un ex. -
-Jajaja, no tonto, no puedes usarlo con otros demonios, solo con criaturas mortales vulnerables a nuestra magia. -
-Oh, ya veo. Y... ¿por qué aún no me dices tu nombre para que te recuerde? -
-Jexy, yo quiero que me recuerdes porque me quieres, no porque una maldición te obligue a hacerlo. -
-Hmmm. – Murmullé sintiéndome un poco bien por ese comentario. - ¿Y hay alguna forma de quitar la maldición? -
-Para eso tendrías que follar con Zury, y luego, si sobrevives, que no es imposible, superar las secuelas que eso te dejaría; Es un poco más complicado de lo que suena, pero más o menos así es como podrías olvidarla. Ah, otra cosa que no te mencioné es que mientras sepas su nombre, te podrá localizar, esto nos permite acosar a nuestra víctima hasta volverla loca, jijiji. Entonces es como implantarte un chip en el cerebro. Y es por eso que usamos seudónimos y no andamos por ahí diciéndole nuestros nombres a todo el mundo, sería un poco agobiante recibir tantas señales de todas partes, y diciéndoselo solo a nuestra víctima, una vez que esté muerta o hayamos tenido sexo con él, podemos decir que se "desactiva el chip", por lo que nos quedamos tranquilas. -
-No jodas, entonces... -
-¡Ni lo pienses! yo estoy en la fila mucho antes que ella, y también que tu compañera de departamento.
-No es eso, si no que... pues no sé, entonces dices que: Pillas a tu presa, la acorralas, te presentas, y entonces tienes dos opciones: torturarle con acosos, o ir directamente al tema, pero hasta que no caiga en tu juego o muera siempre sabrás donde está y el no podrá dejar de pensar en ti. No sé por qué pero me suena bastante conocido. -
-Claro, tontito, te lo acabo de decir. -
-No es eso, es que..., neh, olvídalo, aunque pensándolo bien vosotras sois mas como ex novias del mal o algo así. -
-Jajajaja, esa es una buena analogía. -
-Oye pero yo creo haberle dicho a Mazz alguna vez el nombre de Monet, ¿no pasa nada? -
-Nup, tiene que ser ella quien se lo diga, sino no pasa nada. -
-Hummm, igual no es que piense siempre en Monet, aunque a veces si me vienen imágenes aterradoras de ella a la cabeza, pero vamos, tampoco es que me la hubiese pasado pensando en ella. -
-¿Enserio? -
-Pues sí, o sea, con el impacto y toda la cosa de cuando nos encontramos en la biblioteca y escapé, los días siguientes sí que no podía sacármela de la cabeza pero luego ya, no. Fue más como una peli de terror que como una maldición, de hecho en el baño del restaurant tardé un poco en recordarle. -
-Hummm, eso sí es bastante extraño. -
-Supongo. Aunque ahora con lo que me hizo créeme que no la voy a olvidar jamás. -
-Jejeje. -
-Por cierto, no sé, ¿cuánto tiempo habría que esperar para intentar sacarme el hechizo? -
-Hummm, no sé, algunas semanas. -
-¡¿Semanas?! -
-Yo creo que es lo mejor, para luego no tener sorpresas desagradables y acabes prácticamente castrado sin estarlo. -
-Técnicamente ya lo estoy. -
-Jajajaja, oh vamos, no tienes que preocuparte, de todas formas ¿No has oído eso de que el tamaño no importa? -
-Eres una súcubo, tú perfectamente sabes que... bah, coño, a este nivel si importa, importa un huevo. -
-Jajajajaja, eso tiene doble sentido jajajaja, pero en fin, como te dije, no te preocupes, tú sabes que las mujeres... hacemos el amor con la mente. -
-Nos ha jodido que hasta en eso han salido ganando. Y en todo caso, eres muy emocional para ser un demonio. No creo que ninguna de ustedes considere al sexo hacer el amor. -
-No me gusta llamarlo así, pero es sólo una frase. Aún así no te hagas la víctima, ustedes también tienen lo suyo, he oído que hay mujeres que sufren de algo llamado... "envidia de pene". -
-Si, voy a empezar a tenerla yo también... -
-Jajajaja. -
-¿Y por qué sacas el tema? ¿te pasa ti también? -
-Nup, yo estoy muy feliz con mi... -
-No, no lo digas. -
-¿Pero qué pasa? Tú lo dices todo el tiempo. -
-Coño, que yo diga "coño" como expresión, no es lo mismo que lo diga... de otra forma. -
-No lo entiendo, os referís a nuestras partes íntimas cada vez que os lastimáis o sentís ira. -
-Aunque no lo creas, puede ser relajante. -
-Humm, eso me hace pensar que quizás haya alguna conexión. -
-¿Tú crees? -
-Ajá. ¡Oye! – Exclamó de repente.
-¿Qué pasa? -
-Es que... tanto hablar de este tema...; dijiste que si necesitaba algo te lo pidiera y... yo... -
-Olvídalo, ya te estoy dejando quedarte conmigo, una cosa o la otra. -
-Arrgh. Si no fuese porque me lo prometí a mí misma, te agarraba aquí mismo, ¡contra ese árbol! -
-Lol, meh, de todas formas ahora mismo, ni aunque quisiera podría darte lo que me pides. -
-Monet no te quitó la lengua...; podría sentarme sobre tu cara y... -
-Okey, para. -
-Pero... -
-Shhh. -
La peli roja se cruzó de brazos murmullando en plan disgustada. - ¿Por qué siempre me dejas a medias? – Preguntó, pero yo no le respondí y seguimos caminando.
Lentamente llegamos a la cima, donde se encontraba mi querida y amada casa... y la otra cosa que habitaba dentro de ella.
-¿Esa es? – Preguntó Yaniss un poco emocionada.
-Shhhh, no hagas demasiado ruido. -
-¿Por qué? -
-No querrás asustarla. -
-¿A quién? -
-Confía en mí, no quieres. -
-Está bien, me callaré. -
-Pisa flojito. – Le dije y ella un poco descolocada y con las manos cubriendo su boca, empezó a seguirme hasta la puerta trasera de la casa.
Las luces de afuera estaban encendidas, eso significaba que Rainbow Dash estaba en casa. Tragué saliva, y puse mi mano sobre la perilla.
Abrí la puerta lentamente.
-¿Rainbow?, ¡Oye Rainbow!, ¡te traje una nueva amiga! – Exclamé y enseguida mi voz se vio opacada por un inmenso y sonoro "CLANK". – O tal vez no. – Concluí al voltearme y ver a Yaniss tirada en el suelo y a Rainbow Dash suspendida en el aire aleteando con un gran sartén siendo sujetado desde el mango por sus dientes mientras miraba a la peli roja inconsciente.
.
... Continuará.
Y ala, no sé si un sarten haga CLANK contra la cabeza de alguien, pero bueeeeh, detalles tecnicos xD.
¿Les ha gustao? "NOOOO", pos diganlo, comenten, os agradezco, tanto a los que no encuentro palabras para hacerlo, como a los que les respondo los mp's ^^. Y en todo caso, si no os gustó, ehmmm, ¿perdón?, y os pido paciencia, no es un capitulo que podría haberse alargado o acortado más, y creo que con la premisa que le da al siguiente y los demás (durante un tiempo, recuerden lo que dijo: "es temporal"), podría ser... bueno ya saben xd.
Bien, entonces pues ala, espero que os haya gustado el capítulo, y si es así comenten, que coño, escribí casi ventitres mil palabras ocupando los contras a mi estilo que serían un poco de drama y disque romance, me esforcé en escribir y bien lograr el capítulo, espero que haya sido así, y si lo fue, ¡COMENTALO! no hay otra forma de desmotrar tú pinshi aprecio por el :c, aunque bueno, si no puedes no xd, tampoco hay presión...
Y Nuevamente, por útlimo, quiero deciros que Todo lo dicho sobre los personajes propios de mi universo, está sujeto a modificaciones según vea que no me conviene cierta cosa o que la expliqué o planteé mal. Si véis alguna metida de pata en medio de las explicaciones, o algo que os haya parecido que está mal, decídmelo así puedo o explicaros mejor, o corregir el problema mencionandolo también en el siguiente capítulo (porque nadie se mete dos veces a ver un capítulo destamadre, menos este, ni que estuviese loco).
PD: Tía (tú sabes quien eres), yo tenía el nombre de Yaniss pensado antes de conocerte, no creas que... xDD, ala, a seguir bien todo el mundo, los quiero, chau. Creo enserio que debería trabajar en una nueva portada para esta temporada que se nos abre...
