ULTIMO CAPITULO, EL SIGUIENTE ES EL EPIOLOGO

Esperamos ke les haya gustado n.n, no nos vendria nada mal ke todas commentaran en este capi para tener una idea aproximada de cuantas estuvieron leyendo y apoyando n.n

les dejo el capi, es como EL POV EDWARD DEL CAPI ANTERIOR CON OTRAS COSITAS n.n


EDWARD POV.

- ¡Edward! – me saludó emocionada y pronto la tenía en mis brazos.

- ¡Tanya! – dije abrazándola más fuerte, no me había dado cuenta cuanto la había echado de menos.

Me soltó para mirarme a los ojos.

- ¿Por qué no me llamaste? – preguntó dolida, sin rastros de la felicidad que mostró antes.

- Perdón… no hubo tiempo – dije buscando excusas. – Estuve aquí desde que sucedió el accidente.

- Sí, el accidente que no existe – dijo, me sorprendí pero luego entendí todo.

- Alice te dijo – afirmé.

Negó con la cabeza.

- ¿Alice? No, ella no me dijo nada – sonrió satisfecha. - ¿Entonces estoy en lo correcto? ¿no hubo tal accidente? – siempre sabia como hacer que cayera por mis propias palabras, rayos, asentí con la cabeza. - ¿Qué sucedió?

- Vas a preferir que haya sido un accidente… - dije sin querer contarle.

- Edward, dime. No puedes mentirme a mí.

- No es mi secreto Tanya, es de Bella.

- Dime Edward Anthony Masen – dijo seria.

- No puedo.

Me lanzó una mirada asesina a la que correspondí con bajar la mirada.

- Está bien – dijo, se fijó en mi rostro. - ¿Qué tienes ahí…? – preguntó llevando una mano en donde Jacob me había golpeado.

- Nada – contesté con pocos ánimos.

- ¿Planeas decirme algo? – preguntó, solté un gran bocado de aire, la verdad no me apetecía hablar de aquello.

- Lo entiendo… - dijo. - Igual todavía te quedan muchas cosas que contarme, sobre tu misterioso viaje.

- ¿Qué quieres saber?

- Todo.

Me reí con esfuerzo ya que no podía sacar de mi mente la conversación de Bella, le conté lo que recordaba que había sucedido en el viaje. Cuando hablaba de Nessie, o la razón por la cual me había ido, ella miraba algo por detrás de mí, supuse que era a Bella… Seguí contándole hasta el momento en el que llegué a Forks, luego le dije del hospital.

- Y… dijo que me amaba y nos besamos – dije sin mucha expresión en mi voz al pensar en lo que sucedía luego…

Abrió los ojos como platos.

- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! – intentó mantener su tono de voz normal, sonreía de oreja a oreja. - ¿Tú y Bella? ¡Al fin!

Estábamos hablando cuando Alec apareció.

- ¿Tú y Bella? – preguntó.

- ¡Sí! – le dijo Tanya emocionada. - ¡Se besaron!

Alec se emocionó pero no tanto como Tanya, ya que eso era imposible.

- Pero… - dije.

- ¿Por qué siempre tiene que haber un pero en las buenas noticias?

- Porque lo hay – aseguré con voz triste. – Ella… me dijo que no me ama y cree que estoy saliendo con Nessie… entonces tal vez lo mejor es volver a ser sólo amigos, ya sabes.

- ¡¿Pero eres idiota? – me gritó, no me había notado que todos estaban en silencio. Sin embargo, ella tenía su vista clavada en la mía.

- Tanya… - murmuré.

- Bella… ¿puedo hablar contigo? – preguntó la voz de Jacob. Genial, justo a quién quería ver, pensé con sarcasmo.

Tanya seguía con su vista clavada en la mía, asesinándome tan sólo con la mirada.

Todos se habían ido.

Sin dirigirme una mirada, Tanya se acercó a Bella, no miré lo que estaba haciendo, sólo escuché.

- Bella, espero que te recuperes pronto – al parecer no recibió una respuesta, escuché la puerta cerrarse, pero mi mirada seguía tan sólo en la ventana.

- ¿Cómo estás? – preguntó Jacob.

- Mejor…

- No puedo dejarte ni una semana sola cuando alguien ya quiere atacarte –le dijo, quise ser yo quien dijese esas palabras no él.

- Pues deberías quedarte conmigo – dijo Bella, me tensé, al parecer a ella si le gustaba al menos algo él, y no yo… nunca me podría amar, ¿Cómo pude creer eso?

- Creo que lo haré… - le respondió Jacob

- ¿En serio?

- Sí… para cuidarte a ti… y a mi novia – dijo Jacob, volteé buscando la reacción de Bella, quizás se deprimiría o algo así, mas sin embargo ella agregó.

- No sabia que tenías novia – pareció asombrada y no molesta o herida como creía. – felicidades – su voz era sincera.

- Gracias.

- ¿Quién es la afortunada?

- Vamos Jacob, ¿quién es? – preguntó Bella, no la conocía por ser una chica paciente.

La puerta se abrió y por ella entraron Tanya y Nessie

- Después de esto, me deberás una enorme disculpa – dije lo suficientemente alto para que Bella me escuchase.

- Los dejo – dijo Tanya con esa sonrisa de yo tengo la razón

Nessie se puso al lado de Jacob, intenté no mirar a Bella.

- Bella te presento a mi hermosa novia Vanesa, Nessie te presento a Bella – mas me fue imposible y la miré, su boca estaba abierta

- Es un gusto por fin conocerte, Edward no deja de hablar maravillas de… - la interrumpí, pues aunque todo eso era verdad, no me apetecía escuchar como estuve tanto ilusionado de Bella y ella sólo me rompió e hizo añicos mis esperanzas y anhelos

- Nos vemos Nessie, iré a tomar algo – dije, besando su frente, y al sentir mi mejilla húmeda Salí casi corriendo de ahí, no me apetecía la lastima de nadie.

En el pasillo estaba Tanya recargada a la pared, ella al ver mi rostro, cual sólo reflejaba dolor, no pudo evitar y rápidamente me abrazó, quizás yo no merecía amor, eso era todo, me había portado de una mala manera y este era mi castigo, por fin me daban un merecido.

- Edward… – la interrumpí.

- Te equivocaste… te dije que no me amaba pero no, tuve que creerles a todas, claro que no me ama… ella es tan… todo lo diferente a mí – murmuré, recordando las palabras que Bella me había dicho.

- Ella se lo pierde – dijo, pero la verdad era que quien se perdía mas era yo, al final… yo… a su descripción al menos era un idiota, miserable, cualquiera, un tonto y poco cortes.

- Aja – murmuré, sin querer pelear con Tanya.

Jacob salió del cuarto.

- Nessie quiso hablar con Bella – dijo, asentí, de alguna manera era raro estar con él sabiendo que a él no le gustaba Bella, si no Nessie, ella fue quien me dio la gran noticia de su noviazgo.

- Ehm… Jacob… - dije avergonzado. Le debía varias disculpas.

- Ni lo menciones – dijo sonriendo complacido. – Después de todo fue la excusa para darte la paliza que quería durante tanto tiempo.

- ¿Gracias? – pregunté confundido.

- De nada – afirmó y se sentó en el suelo.

Pasó no demasiado cuando la puerta se abrió y por ella salió Nessie.

- Bella quiere hablar contigo – dijo, asentí, cuando pasé a su lado, me dio un apretón – habla con ella – murmuró bajito, entré al cuarto y miré sólo mis zapatos, este era el momento en que ella decía que se sentía mareada, confundida y todo por culpa de los analgésicos, y lo entendería.

Aunque me gustaría que olvidase todo lo que pasó, al menos así nada cambiaria.

Llegué hasta el lado de su camilla y ahí me quedé.

- Edward… - empezó Bella, no quería escuchar de nuevo por sus labios un "no te amo", ya no.

- Olvídalo Isabella, no importa… - dije con voz dolida, y aunque me doliese admitirlo, me dolía que ella fuese la causante de mi dolor.

- Yo…

- Tanya y Nessie no tenían razón, es imposible que sientas lo mismo que yo y lo entiendo – murmuré, era tan absurdo aquello, pero claro, debía dejarme engañar por palabras que sólo serian falsedades de la vida y tonterías.

- Ed… - lo siguiente que diría me dolería, me mataría en carne viva, pero al menos así me aseguraría que ella no se sintiera incomoda a mi lado.

- Olvídalo, ¿esta bien?, yo no te bese, tu no me besaste, no nos dijimos nada de lo anterior y seguiremos siendo amigos, iremos a la escuela, dormirás en mi casa, iré por ti todas las mañanas, te llamare antes de ir a dormir y te prometo que no volveré a recordarte esta platica y mucho menos el beso.

- Ed…

- Sólo… olvídalo. Pero yo no lo haré, no me pidas que lo haga… - era todo lo que pedia, que no me hiciera olvidar eso, porque entonces no tendria mucho sentido algo, o nada, pero al menos me había cumplido mi mayor sueño, escuchar esa frase de sus labios, y sentirlos sobre los mios – no podré, no podré sacar esa frase que siempre espere escuchar de ti, y como nos besamos y… -oh sus labios, como me doleria no volver a sentirlos, pero me doleria mas no volver a ser su amigo - como me… dijiste que no me amabas y… las cosas que se que piensas de mí… y no te culpo… pero me duele. Me duele que tú pienses eso de mí… - ¿tan poca persona era yo?, ¿esa imagen era la que llevaba Bella de mi?, ¿Por esa razon cualquiera era mucho mejor para ella?, no lo se - creía que me conocías mejor que nadie, mejor que nada, mejor que todo, pero me equivoqué… o quizás no, y en verdad soy esa miseria de persona que describiste y por eso nunca podrás amarme, no importa.

- Perdóname – y este era el momento que le llegaba la culpa.

- No hay nada que perdonar, todo fue culpa mía… - claro que lo había sido, pero fui un idiota al creerle, todo era por culpa de los medicamentos.

- Edward yo te amo… te amo – dijo Bella, ¿Escuché bien?, volteé a verla y me encontré con su nariz colorada, y lágrimas en su rostro, aunque mis lagrimas me impedían ver bien, pareció querer levantarse pero una mueca de frustración salió de su rostro y se dejó caer, me acerqué a ella, deseando que esas palabras fueran verdad y no solo una parte de mi imaginación, puse mi frente pegada a la suya, queriendo sentir sus palabras, si es que no me había equivocado.

- Dilo de nuevo – pedí, mas fue para mí más una suplica.

- Te amo.

- ¿Me amas? – pregunte dudando.

- ¿Acaso no me estas escuchando? – dijo en broma, sonreí a medias.

- Claro que sí – ¿Cómo no hacerlo?, incluso una tontería de su parte yo la escucharía y le prestaría atención, puse mis labios sobre los suyos, sintiendo sus finos y delicados labios, me separé para decir – yo también te amo llevo años esperándote, años – la volví a besar sintiéndome como todo un niño, sin experiencia pero a la vez maravillado por lo que tenia frente a él.

- ¿Por qué no quedaste en Harvard? – me preguntó, en sus ojos vi esa chispa de culpa, fui sincero con ella y respondí

- Por ti… dije que había… ido sólo para escapar de ti… no podía estar mas cerca de ti.

- ¿Ya no querías estar cerca de mí? – preguntó con voz herida.

- Para nada, quería estar contigo, mas cerca de lo que debería… pero… yo… quiero enseñarte algo – dije recordando mi carta que estaba en mi bolsillo

- ¿Qué cosa? – pregunto con voz dudosa

- La carta que te escribí… - dije sacando la carta – si no te molesta… me gustaría leértela

- Claro que no me molesta… - dijo ella, comencé a leérsela

- Aquí voy… Querida Bella… - comencé a leer la carta, sintiendo la mirada de Bella en todo momento sobre mi, me ruboricé al leerla, y evité que el nudo en mi garganta se formase - … sólo puedo decirte que lamento no haber sido yo quien te dijera mis sentimientos, antes que te enamoraras de Jacob.

Levante mi mirada, y me encontré con Bella con los ojos abiertos

- ¿Lo amas? – pregunté, deseando que no, ella negó con su cabeza - ¿No lo amas?, ¿nunca? – volví a preguntar, con una sonrisa creciente.

- No –- ¿de donde sacaste eso? – no respondí en cambio, terminé la carta

- Por Siempre tuyo…Edward. – Si tan solo hubiese sabido que ella me amaba a mí, tantas cosas hubiesen cambiado, ahora entendía porque mi hermana la había alentado a que dijera sus sentimientos, y porque preguntó ella sobre que pensaría yo, incluso la razón por la que fue a mi cuarto, me preguntaba que hubiera sucedido si hubiese escondido esa maleta, quizás ella me hubiera confesado su amor y yo el mío por ella.

Esperaba algo más que lo que me respondió…

- Yo… ¿Dónde esta mi ropa? – me preguntó, me levanté y me acerqué a la silla donde descansaba su mochila y encima de esta su ropa, la que llevaba en el bosque, se la di, ella comenzó a buscar en sus bolsillos, la mire intrigado.

- ¿Creíste que no me despediría de ti? – Pregunto, sin esperar respuesta comenzó a leer - Hola Edward- Al menos comenzó bien - Sé lo mucho que aborreces a las personas que terminan su vida así de sencillo, pero ¿sabes? Las comprendo, ahora lo hago - pero no continuo del todo bien - quizás es un camino ruin, vil, masoquista, fácil y lo que quieras, pero es el menos doloroso comparado con la realidad, tengo cientos de razones para morir, miles, elige la que sea. Quizás puedes elegir la de la noche de la fiesta, esa que me ha atormentado todas estas noches, ¿y sabes? – y de nuevo me sentí mal - No estuviste ahí, para despertarme de mi pesadilla, no te culpo¿Quién estaría a mi lado? – yo – Nadie, Incluso ahora que la leo antes de morir, sé que no me arrepentiré de lo que esta a punto de pasar… - no podía creer lo que escuchaba, deseaba que me mirase, pero solo veía la carta - eso espero, por favor, haz que mis papás no se sientan culpables, no lo merecen.Te quiero, y quizás esa sea la razón que me dio más ánimos para querer llegar aquí - ¿Por quererme? - porque si al menos moriré, no me moriré con el mayor de mis secretos. Te amo, estoy enamorada de ti… - sonreí tontamente - desde… no tengo idea, Jacob me hizo entrar en razón los días que me quedé en La Push – mi boca se entre abrió, yo había golpeado a él, y este solo hizo que Bella me amase - Bueno, al fin lo he dicho, a mi manera. No hay vuelta atrás, Perdóname por hacerte esto, pero no soportaría decírtelo en la cara y saber que me miraras con un lo siento antes de no poder corresponderme y la verdad es que lo entiendo.Te amo.ETERNAMENTE TUYA, BELLA.

Dejo de leer, y levantó su mirada, en sus ojos había miedo, lo podía leer, sonreí dándole ánimos.

- ¿Tuviste que esperar al último momento para decírmelo? – pregunté, ella se sonrojó, y la besé sin esperar una respuesta de sus labios.

Ella se separó de mí de un tirón al escuchar como alguien tocaba la puerta. Era Carlisle sonriendo de oreja a oreja.

- Bella, veo que ya estás bien – dijo él lo que provocó que Bella se sonrojara más. – Ya puedes irte a tu casa, tus padres ya firmaron los papeles – le dijo a una Bella apunto de explotar de la vergüenza.

- S-sí – tartamudeó. – Gracias, Carlisle.

- Los dejo a solas – me dedicó una mirada cómplice a lo que rompí a reír.

- No es gracioso – me murmuró Bella.

- Casi lo olvido Edward, está tu padre en recepción – agregó Carlisle.

- ¿Mi papá? – pregunté desorientado, ¿Qué hacía él acá?

- Sí, quiere verte respecto a no aparecer por tu casa durante dos días – dijo antes de irse.

- ¿Estuviste en el hospital desde que me internaron? – me preguntó Bella frunciendo el ceño.

- No sé si lo hice claro, por si acaso lo repito: – le dije. – Bella, te amo.

Me dedicó una sonrisa pero volvió a preguntar.

- ¿Y no haz ido a tu casa? – preguntó, negué con la cabeza. - ¿Y no haz visto a tus padres?

- Mi mamá pasaba cada media hora para ver como estabas tú y yo – le dije bajando la mirada. – Pero a Papá no lo veo desde entonces.

- ¡Edward! - gritó sintiéndose culpable. – No debiste hacer eso…

- Si no despertabas yo moría.

Puso los ojos en blanco.

- ¿Viste a Edward desde que llegaste de tu viaje? – preguntó.

- Sí lo vi. Adivina qué, está desilusionado.

- No sabes eso – me dijo. Hice un intento de sonrisa. – Bueno, vete ya a hablar con él mientras yo me cambio.

Asentí y le besé la frente.

- Te espero en recepción – le dije dedicándole una última mirada antes de irme.

Caminé con pasos lentos hasta la recepción, a decir verdad no tenía ganas de encontrarme con mi padre.

- Edward – me llamó en cuanto me vio.

- Papá – le saludé, él estaba con Emmett. - ¿Qué sucede?

- Elizabeth estaba preocupada y no podía venir, me pidió que viniera a ver como estabas – me dijo. Nunca lo hubiera hecho porque el quisiese.

Asentí con la cabeza.

- Estoy bien – dije. – Bella ya despertó, así que la voy a llevar a su casa.

- Creo que Charlie querrá llevarla – me dijo, no había pensando en eso.

- Tienes razón… igualmente voy a ir a su casa.

Apretó los labios, queriendo decirme algo pero como era de esperarse, no dijo nada.

- Díganle a Mamá que Bella ya está bien – dije mirando a Emmett. – Nos vemos.

- Edward… - murmuró Papá, volví a él pero no agregó nada más.

- Adiós - dije enojado con él, siempre era igual, nunca decía nada.

Me dejé caer en una silla y vi como mi padre se alejaba y Emmett se reunía conmigo.

- ¿Puedes al menos actuar como si lo quisieses? – pregunté Emmett.

- ¿De qué hablas? – pregunté desorientado, era mi padre el que no sabía actuar.

- Vino a ver como estabas y tú lo tratad de se modo – me dijo.

- No lo trato de ningún modo – me defendí.

- Ese es el problema – dijo. – Cuando volviste de Nueva York hablaron menos de dos minutos, y ahora, luego de no verse durante dos días, nada. Ni siquiera un hola, ¿cómo estás?

- Él es el del problema – dije entre dientes. – Nunca hago nada bien para él. Esta enojado porque voy a estudiar música en vez de abogacía, ¡y decepcionado porque no aprobé! No lo entiendo, Emmett, la verdad no sé que quiere de mí.

- ¡Pero es tu Papá!

- ¡Por eso! Debería tener más fe en mí.

- Sabes que quiere lo mejor de ti, eres el futuro de esta familia. Tiene todas las cartas puestas en ti, sólo quiere lo mejor para ti.

- Emmett, tengo que irme – dije como excusa de terminar nuestra conversación. Sin esperar respuesta, me puse de pie y fui en busca de Bella.

Desde que desperté supe que la amaba. Desde el momento que dejé de verla con ojos de niño y la miré con ojos de hombre. Desde que dejé de buscar la perfección y, sin querer, hice que sus imperfecciones fueran perfectas. Desde que un 'te amo' escapó de sus labios. Desde que quiero pasar el resto de mi vida junto a su sonrisa. Desde que cuanto los minutos que faltan para verla… en serio…

Ya pasó una semana desde que Bella salió del hospital. No tuvo muchos problemas con sus padres, sólo no puede ni recibir visitas ni estar fuera de su casa después de las ocho de la noche, también debe ir al psicólogo por mínimo un mes, y contarles a ellos todo lo que hace, ella se queja pero no es la gran cosa comparada al suicidio. Pero a excepción de eso, todo recuperó su paso normal. En el instituto todo se calmó, a Bella le desearon lo mejor y le pidieron disculpas, igual que a mí pero pocos los escuchaba. No me importaba si lo decían por educación o si en verdad lo sentían, ya que no me importaba más lo que pensasen otros… lo único que me importaba era Bella, a quien ya nunca vería como mi mejor amiga.

Faltaban segundos minutos para la hora de almorzar. Poco tiempo para estar con Bella. Fijé mi vista en el reloj que parecía no moverse.

El profesor dio por finalizada su clase, por lo que todos los alumnos comenzaron a hablar entre ellos.

- Edward – me llamó Mike, no había hablado con él desde que volví.

- ¿Qué quieres, Mike? – pregunté con pocas ganas de hablar.

Acercó su silla a mi mesa y se sentó a mí lado.

- Quería pedirte perdón… por lo de la nota – dijo desviando la mirada.

Sólo asentí, él esperó una respuesta por lo que tuve que dársela aunque no quisiese.

- Bueno – le dije. – Descuida, ya pasó – levanté los hombros. – Te perdono.

- Gracias – dijo satisfecho, creí que daría por finalizada nuestra plática más extensa, pero siguió hablando. - ¿Y cómo te fue en Harvard, Universitario?

¿Universitario? Hasta tenía un apodo para mí.

Noté que estaba nervioso ya que nunca me miraba a los ojos y su voz era rápida y temblorosa.

- No me aceptaron – le dije.

- No importa, lo intentarás otro año – dijo.

- No creo, Mike

- ¿Por Bella? – soltó, era ahí donde quería llegar. No contesté. – Me refiero a que ahora son novios, ¿verdad?

No respondí ya que en verdad no éramos nada nunca se lo había pedido formalmente.

- Tomo eso como un sí – dijo desviando la mirada hacia el reloj en la pared. - ¿Nos vemos más tarde?

Fruncí el ceño, verme luego con Mike Newton…

- Sí, seguro – dije y sonó el timbre, él salió casi volando de la clase. A decir vedad, yo hubiera salido del mismo modo si no fuese porque Demetri estaba de pie esperando en la puerta.

Sujeté mi mochila y me encontré con él de mala gana, sólo me dispuse a asentir con la cabeza como un sí.

- ¿Todavía no me perdonas? – preguntó.

Apreté los dientes con fuerza.

- Veo que no – dijo. – Edward, ya te expliqué todo.

- Demetri sólo.. aléjate de mí – le dije y seguí caminando.

- No Edward, me vas a escuchar – dijo desafiante, volteé a mirarle enfurecido. – Hablé con Bella, ella entendió, le conté todo.

- ¿Ella te perdonó? – pregunté confundido.

- Sí – susurró. – Tú eres el único que no acepta mis disculpas.

Bajé la mirada, él era mi mejor amigo en quien podía confiar pase lo que pase y me había enojado con él por algo que no era de mí.

Suspiré avergonzado.

- Lo siento – le dije. – Exagere todo, perdón.

Me miró sorprendido.

- ¿Termino nuestra pelea? – preguntó.

- Eso parece – le dije. – Pero si vuelves a ponerle una mano encima a Bella te mato.

Soltó una risa.

- Sé que hablas en serio… lo mismo digo, vuelve a besar a Irina y te corto la cabeza.

Entramos juntos a la cafetería, al vernos los de nuestra mesa comenzaron a aplaudir.

- ¡Ya era hora que los novios se reconciliaran! – gritó Emmett. - ¿Para cuando la boda?

Demetri puso los ojos en blanco, por mi parte le lancé mi mochila, luego me senté junto a Bella, quien tenía una bandeja con comida para mí.

- Gracias – le dije mientras la besaba.

- Por guardar mi secreto – me susurró al oído.

La volví a besar.

- Por guardar mi corazón – le dije, haciendo que se sonrojara


ESPERO Los CoMeNtARiOs De UsTeDeS

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