Notas de la autora: Después de tanto tiempo, me he vuelto a aparecer. Bueno, recibi muchos reviews en el capítulo anterior y se los agradezco, mi retraso no tiene justificación, ok, sí tiene. Escuela. Es todo lo que diré, en fin... gracias a los que me han agregado al facebook, y gracias también a los que me dicen que pertenecen a FF, a los que me agreguen al msn, haganme el favor de hablarme y o aclarar alguna duda, no me gusta tenerlos de adorno o que me digan ¬¬ "no me acuerdo de donde saque tu msn"; a esos los elimino, en fin... no es por egoista pero, es frustrante para mí tener contactos que ni siquiera les interesa hablar conmigo ¬¬... ok, aclarando eso... aclaro otra duda, de los años de los pasantes y chicas.
Como pueden notarlo, Momoko va a cumplir 18? no? Entonces, me dijeron: "pero como es posible si Kaoru tiene 16 y van en el mismo salón" Ok, aclarando esto vamos por puntos:
1.- Bueno, la verdad es que en mi escuela... hay algunos que tienen hasta 18 años y apenas van en primer semestre o primer año como le quieran llamar.
2.- Kaoru tiene 16, Momoko 17 no dieciocho (aun), Miyako tiene 16.
3.- Butch 22 años, Brick 24, Boomer 20
^^ ¿Dudas? Con gusto las respondo.
Fanfic Dedicado: Marinav92
Disclaimer: Las chicas superpoderosas Z, no me pertenecen. Lo único que es de mi propiedad son las maniáticas y sádicas ideas que pongo en este fanfic.
Advertencias: Lenguaje inapropiado, OoC, Suspenso (Solo un poco... xD), Lime, Lemmon, Pedofilia, UA.
๋• Pasante ๋•
๋• By_PerFecTHeLL๋•
Sin Cordura_(*)
—Deberías estar en cama. —regañó Butch a Kaoru, cuando la vio caminando en su habitación algo desesperada. Vio a la muchacha dirigir su mirada hacia él, se recargó en el borde de la puerta sin adentrarse más a la habitación.
—Butch… —fue lo único que alcanzó a escuchar departe de ella, sintió unos brazos sobre su cuello y correspondió al abrazo que le había dado Kaoru en ese momento.
—Tranquila, sé que me extrañaste. —dijo Butch, burlonamente. Quería calmarla en ese momento, no angustiarla más.
Sintió que ella se separó de él, sólo para mirarlo una vez más. Los labios de ella le parecieron tan dulces en ese momento que hasta dudo–en un pequeño instante–en separarse.
— ¿Cómo te sientes? —preguntó él.
—Bien, algo adolorida pero nada grave—sonrió—, ¿y tú?
—Igual, adolorido. —contestó él, encaminándola hacia su cama.
—Ya me fastidié de estar acostada. —recibió una queja de Kaoru, Butch sonrió levemente y después su expresión se convirtió en una más seria.
—No te estoy preguntando, te estoy ordenando que te acuestes. No estás en condiciones como para andar caminando. —dijo Butch, serio. Observó a Kaoru resoplar un mechón de cabello y acostarse en la cama de muy mala gana–aunque no hace falta decir eso–.
—Butch…—escuchó el susurro de Kaoru, la volteó a ver tranquilamente y entreabrió los labios para pronunciar un…
—Dime.
— ¿Qué va hacer de ti?, de nosotros —pudo notar el disturbio de su voz al tratar de corregirse, Butch la observó un momento. ¿Qué podía decirle? ¿Me refundirán a la cárcel por ser un maldito pervertido? No, esa no era la mejor opción.
Notó a la muchacha mirarlo detenidamente, sabía que no podía mentirle. Sabía que ella sabría distinguir entre la verdad y… las tontas excusas que estaba buscando en ese momento. Sintió su corazón latir tan lento que parecía que se detendría en cualquier momento, cerró sus ojos y la escuchó proseguir.
»Quiero la verdad por más dolorosa que sea, por favor. Dímela.
Las manos femeninas acariciaron su rostro, y él sólo pudo besarlas.
—El entrenador está furioso. Pero, llegamos a un acuerdo. —dijo Butch, haciendo que Kaoru concentrara su atención en él.
Brick abrazó una vez más a Momoko, haciendo que ésta riera un poco. Le abrochó el último botón de su pijama, notando las mejillas sonrojadas de ella.
—Y ahora, dígame. ¿Qué haría? —Brick se turbó un poco ante aquella pregunta, pero después de unos cuantos segundos, apegó al cuerpo de Momoko hacia el suyo y la besó por enésima vez.
—Sigo insistiendo. Te secuestraría. —susurró Brick, seductoramente. Haciendo que Momoko temblara un poco. Escuchó un suspiro–proveniente de la hermosa boca de ella– al recorrer el delicado cuello femenino con sus labios, Brick sonrió levemente y decidió–después de un rato– llevarla a su cabaña.
Butch besó la frente de Kaoru una vez más, viéndola cerrar los ojos una vez más ¡maldición! La madre de ella seguramente se enojaría o peor, se entristecería. Por lo que le había contado Kaoru, a ella nunca le había gustado ver a su mamá triste y él aunque pareciera raro–por lo poco que había convivido con la señora–sentía algo de cariño hacia ella.
—Butch.
—Lo sé, no me digas nada de acuerdo sólo… escucha.
—No, Butch.
—Kaoru… te amo, de acuerdo. Ya te dije que no pienso alejarme de ti, ni de mi hijo.
Sintió los dedos de la chica sobre sus labios. Callándolo.
—Sé que… sé que esto te ha de hacer sentir muy incómodo.
—Mhm… ¿a qué te refieres con eso? —Butch la miró, esperando una explicación de lo dicho por la muchacha de ojos verdes. No pasó desapercibida la sonrisa que formo ella, cierta tristeza se podía apreciar en ésta, trató de que ella lo mirara y lo logró. Sus vistas habían chocado, formando un mar verdoso entre ambos.
—Butch, tú… —pausó—a ti te gustan las mujeres, y no quiero que te sientas comprometido por que soy la única idiota que quedó embarazada.
El pasante se sorprendió ante esta declaración, sus puños se apretaron con fuerza–por sí mismos– provocando que sus manos sangraran–de nuevo–.
— ¡No puedo creer que digas eso! —gritó él, causándole algo de miedo a ella.
—Butch…
— ¡Escúchame! ¡Sí te lo estoy diciendo es porque quiero solucionar esto! ¡Y tú diciéndome, que si quiero me puedo ir con mujeres! ¿Qué demonios te pasa? Otras chicas quisieran…
— ¿Quisieran qué? ¿Qué un hombre se haga cargo de ella, casarse y vivir felices para siempre? —Dijo Kaoru algo molesta—Yo no soy así, Butch. Perdóname por no vivir en un mundo de fantasía.
—Yo no pido que lo hagas, pero sí realmente quisieras solucionar las cosas, sabrías que es mejor mantenernos unidos. ¡Maldición! A mí no me importa si voy a la cárcel, tengo el suficiente dinero como para salir, pero… quiero estar a tu lado. Formar una familia, contigo.
Vio a ella inhalar fuertemente aire reteniéndolo lo suficiente como para que sus mejillas tomaran un puchero tierno, él no se sorprendió ante su reacción. Ella era la única mujer a la que le había dicho eso. Ni Patrice que había estado "locamente" enamorado de ella o al menos eso pensaba antes, pero ahora eso no tenía nada de sentido.
»Yo no quiero separarme de ti. Nunca.
Butch se acercó a ella, le tomó sus delicadas y cálidas manos besándolas–otra vez–.
—Te amo. —escuchó el inaudible susurro de ella, viendo una sonrisa en su rostro. Butch rió un poco y la besó. Pasara lo que pasara, nunca se alejaría de ella. Se acomodó a su lado y la abrazó, acariciando los cabellos alborotados de ella que ahora se encontraba recargada en su pecho, su piel se le notaba menos pálida; seguramente ya estaba más hidratada. Vaya, el suero si servía; sólo esperaba que no fuera cierto lo que decían varias personas: "El suero engorda". Aunque eso ya no tenía ningún sentido, ahora que ella estaba embarazada seguramente engordaría unos dos o tres kilos más. Quién sabe, él nunca tuvo curiosidad por investigar esos temas.
— ¿Me querrás cuando esté gorda? —la escuchó susurrar Kaoru como si le hubiera leído la mente. Butch carcajeó un poco, paró de reír quedándose con una sonrisa en su rostro.
—Claro que sí, hay posturas para embarazadas.
— ¡Butch! —recibió una queja departe de ella. El pasante rió una vez más y la abrazó más fuerte.
El sol iluminó el lugar, aunque la luz no se llegaba a filtrar en la enfermería se sentía lo fresco de la mañana entrar por la puerta. Butch llegó con una charola, donde traía: una gelatina de agua y un jugo de manzana tibio.
— ¡Buenos días! —acercó la charola a la cama de Kaoru y la posicionó sobre ella.
—Buenos días.
Miró a ella con su vista en la charola, sin pasar desapercibida la pequeña mueca de confusión, Butch notó a Kaoru verlo, tal vez esperando alguna explicación o que dijera tan siquiera: "Caíste, allá esta la cámara escondida".
— ¿Pasa algo malo?
Butch se sentó en la silla que estaba frente a la cama y empezó a picar la gelatina para darle de comer.
—Amm… esto, esto es sólo el desayuno ¿verdad? —preguntó Kaoru, empezando a reír algo nerviosa.
—Sí, el almuerzo viene con un cóctel de fruta. ¿Quieres sandia, melón o papaya?
Él no se inmutó ante la cara de "¿Qué mierda pasa por tu cabeza?", que había puesto ella.
—Un momento, quieres decir que el almuerzo… ¿lo único que cambia es que trae un horroroso y patético cóctel?
Butch asintió, tapándose los oídos debido al grito que había dado la chica. Él suspiró, sabía que la chica se pondría de ese modo; cambiarle su dieta alimenticia de un día para otro, no era muy primordial que digamos. Escuchó unos tres golpes en la puerta, alguien había venido de visita. Butch se paró y se acercó lentamente a abrir.
—Buenos días. —saludó Miyako, el pasante observó que en las manos de la rubia había un par de tulipanes. Butch la dejó pasar, no le incomodaba que estuviera ahí, después de todo él sabía desde el momento en que fue a su casa y las escuchó hablando en su cuarto, que sus amigas ya sabían de lo suyo.
— ¡Miyako! —escuchó a Kaoru y volteó a ver como la rubia la abrazaba dándole al mismo tiempo un beso en la frente.
—Buenos días, Kaoru. ¿Cómo amaneciste? —preguntó Miyako, Butch le entregó un jarrón para que depositara sus flores ahí. Y se sentó al lado de Kaoru, la cual sonrío.
—Muy bien, gracias. Aunque… no estoy muy conforme con el tonto «desayuno» que me mandaron. —dijo Kaoru, Butch al igual que Miyako rió un poco.
—Deja de quejarte y come. —dijo Butch, arqueó una ceja y le dio una pequeña cucharada de gelatina. Butch sonrió al ver a Kaoru sacarle la lengua de forma infantil.
—Tranquila, Kaoru sólo estarás así por cuatro días. —comentó Miyako como en forma de apoyo, aunque la verdad, hubiera sido mejor que no hubiera dicho nada.
—Gracias, Miyako—dijo Kaoru, sarcásticamente. Butch rió un poco y se levantó, quitó la charola que ya se encontraba vacía y caminó hacia la puerta.
—Te la encargo un momento ¿sí? —pidió Butch y la rubia asintió.
Kaoru miró a Butch cerrar la puerta y miró a su amiga sonreírle. Ella suspiró un poco ante tanto silencio y decidió hablar después de un momento.
— ¿Y Momoko? —preguntó Kaoru, sin poder evitar que la curiosidad se diera a notar.
—Pues, no lo sé. Dijo que después vendría a verte, que estaba cansada. —explicó Miyako sirviéndole un poco de agua. Kaoru resopló un poco y agradeció por el vaso de agua, tomó un poco de medicina haciendo una expresión de asco. Nunca le había gustado los jarabes, mil veces prefería las capsulas o tabletas.
Una muchacha ingresó a la habitación, aparentaba tener unos veintiún años. Kaoru la miró un momento y ésta tomó su mano, enredó en su brazo una liga y la inyectó sin darle explicaciones. Kaoru se quejó un poco, siendo ignorada por ella. Miyako la trató de tranquilizar, diciéndole que era una simple inyección. No, no era eso. Para Kaoru, era más que una inyección. Era dolor.
Kaoru miró a la enfermera acabar de aplicarle el líquido y checar su pulso. Todo bien, al menos eso podía observar Kaoru en la cara de ella.
— ¿Cómo está mi bebé? —preguntó Kaoru, siendo ignorada por la joven mujer. Kaoru frunció el ceño por la actitud de ella y abrió un poco sus labios para reclamarle; pero antes de que pudiera decir algo, la puerta se abrió.
Butch miró a la enfermera que estaba ahí de arriba abajo e hizo una pequeña mueca de fastidio. Era la misma chica que se le había quedado mirando cuando llegaron. Su mirada provocó un sonrojo departe de ella y una rabieta de Kaoru.
— ¿Cómo está? Y… ¿Por qué no vino la otra enfermera? —preguntó Butch con un tono de voz algo inexpresivo.
—Ella…—dijo la enfermera, tirando la jeringa accidentalmente o al menos eso quería hacer creer. Butch miró a ella agacharse con descuido, para que él le viese las bragas.
—Ella ¿Qué? —dijo Butch, caminó hacia Kaoru y sentó al lado de ella, recargándose en el cabecero de la cama; abrazándola y besando la cabeza de ella.
—Ella salió a la ciudad, para hacerle la cita a la señorita. —dijo la chica un poco molesta. —Y sí, su… esta niña se encuentra bien. —salió de ahí, antes de que le dijeran algo.
Butch notó a Kaoru tensarse ante esa palabra y la abrazó un poco más, procurando no quitar el conector del suero. Kaoru se veía algo pálida y eso no le gustaba mucho, dio una vez más gracias a Dios por que dejó vivir a ambos.
—Toma, te traje esto para que te distraigas y no trates de levantarte. —dijo Butch, mostrándole el libro con el que siempre andaba ella. Ahora sabía porque le sonaba tan familiar, ese maldito libro lo había escrito su querido padre.
—Gracias…—murmuró Kaoru, arrebatándole el libro para comenzarlo a leer. Miyako sonrió y se despidió de ellos, diciéndoles que volvería después.
Butch respingó un poco y vio a Kaoru tan concentrada que no la quiso interrumpir. Cerró sus ojos un momento y cayó rápidamente en los brazos de Morfeo.
"Un día salí al parque, para distraerme un momento de todo ese contacto con los «muertos», miraba a la gente caminar con tranquilidad; riéndose de cosas estúpidas, llorando por cosas sin sentido o insultándose por un malentendido. Todo era una mierda. Unos hombres me miraban, sabía que si fuera por ellos me violarían en ese momento; pero no, muchos testigos. Mis curvas deleitaban a los hombres, pero… ellos no me deleitaban a mí. Todo estaba jodidamente mal."
Kaoru dejó de leer un momento, viendo a Butch profundamente dormido. Se levantó con cuidado, procurando levantar la bolsa del suero. Entró al baño y colocó el suero en un soporte que había dentro.
Hizo sus necesidades, bajó la palanca del inodoro, sacó con una jícara un poco de agua de un tambo. Lavó sus manos y cara, viéndose en el espejo. Se veía demasiado pálida y sus ojos se veían sin brillo. Sus manos se posaron en su vientre con temor, acariciándolo, sintiéndolo de una manera tan tranquila. Cerró sus ojos y escuchó su respiración, era pausada y relajada.
—Quisiera que estuvieras aquí. Seguramente, todo sería diferente. —murmuró, pensando en su padre, se abrazó a sí misma y lloró silenciosamente. Dentro de tres meses–con quince días–sería el cumpleaños de éste, dentro de mes y medio sería el torneo de peleas; el cual pensaba ganar, sólo para llevarle el cinturón de campeonato a su padre.
—Mhm… pasante, al-alguien puede vernos. —dijo Momoko, entre uno que otro suspiro, sintiendo a Brick besar su cuello suavemente. Sintió a él morderle el cuello y lo separó un poco.
Un sonrojo apareció en sus mejillas al verlo sonreírle de una forma tan sensual. Momoko desvió su mirada sonrojada y lo miró de reojo.
—Lo quiero…—susurró más para sí misma que para él.
—Yo también, te quiero. —sintió su aliento en su oreja y lo observó un momento, volviéndolo a besar a los pocos segundos.
El entrenador se encontraba explicándoles a los alumnos, las situaciones del «malentendido» que habían visto. Chicos de dieciséis/diecisiete años, algo estúpidos e incoherentes; sí, lo habían creído. Las chicas, no tanto.
—Quiero diez razones por las cuales me debería casar contigo. —Kaoru sonrió algo egocéntrica y se acomodó en el pecho de su pasante, escuchó a Butch suspirar y reír un poco. Llevaban dos horas jugando a «diez razones», Kaoru sonrió al oír a Butch empezar…
—Porque, soy guapo.
Kaoru rió ante la primera razón.
—Soy gracioso.
Kaoru notó al chico hacer una mueca de fastidio por la risa fugitiva de ella.
—Soy inteligente.
— ¡Neeh! —hizo un pequeño sonido en forma de incredulidad–que fue ignorado por él–.
—Porque no te puedes conseguir a alguien mejor que yo…—Kaoru soltó una carcajada, tapándose–a los pocos segundos– la boca con ambas manos.
Se controló un poco y respiró para tranquilizar su risa.
—Perdón, es que…esa no la considero una muy buena razón. —dijo Kaoru y sonrió.
—Ignoraré ese comentario—dijo, ofendido—Continúo. Soy fiel.
— ¡Oh vamos, Butch! Este juego se trata de decir la verdad.
—Estoy diciendo la verdad. —se defendió Butch de la falsa acusación.
Kaoru lo miró y le dio un pequeño beso en los labios, sonrió al notar que su expresión de melodramático había cambiado.
»Mhm… soy muy bueno en la cama. » Kaoru se sonrojó y lo volteó a ver, haciendo que ahora fuera él quien soltara una risa.
—E-eso no… ¡argh! Olvídalo. —dijo Kaoru al ver la cara burlona de él.
—Veamos. La razón siete es… que mataría a cualquiera que se te acercara.
— ¿Esa es una razón? —preguntó ella, viéndolo algo confundida con lo dicho por él.
—Sí. Es decir, si no llegas a casarte conmigo no te casas con nadie. —explicó Butch como si fuera lo más gracioso del mundo. Kaoru respingó y esperó a que él continuara.
»Y quedan las tres razones más importantes…» Kaoru lo miró.
— ¿Qué eres candente, estúpido y algo demente? —dijo Kaoru con algo de burla.
—No. —Pausó—Que te amo, quiero formar una familia contigo y me volvería loco si no estás a mi lado. —Kaoru sonrió y le dio un suave golpe en su cabeza, hizo un puchero y lo abrazó un poco fuerte. Lo amaba, eso era totalmente cierto. ¡Dios mío!, ella no se volvería loca… ella moriría por él. Cerró sus ojos disfrutando las caricias que él le daba en su espalda, y pensó en las preguntas que le harían la mayoría–por no decir todos–sus compañeros. Los reclamos que le harían sus compañeras y… las miradas asesinas que le dirigiría la maestra. Todo se había vuelto en contra suyo, todo. Tal vez, sólo debía dejar que las cosas pasarán.
Tal vez, se mejoraría. Tal vez… ya no debería pensar en tantos problemas. Un día como hoy era lo único que necesitaba, un día sin tener que responder preguntas, un día sin tener que dar explicaciones, sin tener que oír gritos o lloriqueos, sin tener que aguantarse las ganas de partirle la cara a la maestra cada vez que la viera con esa mirada tan patética que le lanzaba queriendo provocarle miedo, pero… a ella sólo le provocaba risa. Sólo esto necesitaba, un momento de paz al lado de él; disfrutando del cómodo silencio y una deliciosa manzana–mordida– en su mano.
Reviews?
Lamento si tuve alguna que otra falta de ortografía, es que no he tenido tiempo de corregirlo T.T
Gracias a los que dejan reviews y siguen mi historia ^^
Pasante los (as) ama!
