Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Akira Toriyama. La historia a continuación es mía. Gracias por leer.

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La niña emitió una ligera risilla, al ver el semblante de seriedad del personaje que la cargaba, le agradaba demasiado sin saber porque, a sus ojos de infante, era como uno de los príncipes de los cuentos que le relataba o leía su mama, -Bra no hagas travesuras, no tarda Mai en traer agua fresca y podrán ponerse a jugar, disfruta de tu entorno hija-, no volteo o abrió los ojos para ver a su retoño, estaba tranquila, sabía que nada podría pasarle, así que siguió en su placida quietud; Vegeta pasaba de mirar a la niña a mirar a Bulma, aun no podía creer que esa chiquilla fuera suya, "¿en qué momento?", pensó; de inmediato las imágenes de su unión con Bulma, la última vez que estuvieron juntos brotaron en su memoria, él había dejado nuevamente su semilla en la mujer, y después de eso no volvió a verla, era claro que posiblemente Bulma habría quedado preñada otra vez y aun así padeció el suplicio de ser prisionera de Freezer, el abuso de Zarbon y quien sabe cuántas penalidades más, su cólera se incrementó de momento, emitiendo una energía oscura a su alrededor, haciendo llorar a la niña que aún estaba en sus brazos, pues se asustó al sentir el arranque violento de quien la sostenía, Bulma se levantó de inmediato pensando que la niña habría caído o se habría lastimado jugando.

La mirada de cada uno había encontrado al fin la del otro; no hay palabras que describan lo que Bulma sintió en ese instante, verlo ahí parado con su hija en los brazos, el único hombre que había amado en su vida, el único al que había permitido entrar en su corazón tan profundamente que era casi imposible sacarlo, el único que la había lastimado una y otra vez. De la misma forma que Bulma, Vegeta la observaba escrupuloso, quería dirigir sus pasos a ella, tenía tanto que preguntarle y sin embargo nunca en su vida sintió tal temor, sus piernas eran piedras pesadas que no le permitían moverse, su cuerpo entero se había quedado como paralizado por una fuerza extraña que no anticipo en el lugar en el que estaba, y a pesar de que la niña seguía llorando entre sus brazos, no podía bajarla al suelo firme.

Bulma camino decidida, era la perfecta oportunidad de terminar de una vez por todas, lo que la había aquejado toda la vida, tomo a Bra en sus brazos alejándola y alejándose ella misma de Vegeta que al fin él pudo moverse, al ver a Bulma girar y dejar de mirarlo; otra chiquilla salió corriendo de la casa, se acercó a Bulma observando al hombre parado al frente en su camino, -lleva a la niña adentro, creo que tuvo un golpe de calor, por favor dale mucho líquido y si puedes que tome una siesta, ve Mai-, la joven pelinegra asintió y volvió a adentrarse en la casa para realizar la orden, al fin solos en el patio Bulma no quería girar y mirar de nuevo al hombre, sin embargo debía hacerlo era momento de encararlo y dejarle en claro que era el final de lo que fuese hubieran sido ellos.

En un momento todo la golpeo, el dolor de las vivencias en la nave de Freezer, el haber sido casi violada por Zarbon, haber acabado en un planeta extraño a millones de años luz de distancia de su hogar, pero lo que más le dolía, eran las imágenes y las palabras de Vegeta la última vez que estuvieron juntos.

-¡Bulma!-, dio un paso al frente, más cerca de ella; Bulma giro al oírlo, -no, ya no-, su mirada era altiva, firme y hasta cierto punto afligida. Vegeta se detuvo en seco, pero no dejo de observarla directamente a los ojos, serio pero a la expectativa del siguiente movimiento que haría la mujer, sabia pues era lógico, Bulma podría querer no volver a verlo, ese era su más terrible temor, a pesar de eso tenía que arriesgarlo todo y ella se lo merecía, -¿no se para que has venido hasta aquí? Pero déjame decirte que has perdido tu tiempo, pues no creo que tengamos nada que decirnos, te pido regreses a tu planeta y no vuelvas más-, Vegeta seguía observándola atento, su orgullo le gritaba hiciera lo que ella pedía, era lo mejor, pero como siempre su lado "emocional", no se lo permitió, y era su turno de hablar, -¿la pequeña que estaba aquí, es mía?- fueron sus palabras, Bulma no podía creer que aun tuviera la osadía de preguntar aquello, pero era justo que supiera todo, si quería estar al tanto de lo que había ocurrido, Bulma le informaría de todo o más bien le reprocharía todo, suspiro profundo para comenzar, -como alguna vez pensé, lo único que siempre obtengo cuando estoy cerca de ti es quedar embarazada, pues si, esa es la confirmación de que la realeza Saiyajin, engendro dos híbridos, estoy al tanto, pues Trunks me lo dijo ya sabes que él es tu primogénito, ya que es mayor que Cabba, y la pequeña a la que acabas de atemorizar, es el fruto de nuestro encuentro la última vez que nos vimos-, en ese momento Vegeta agacho la cabeza, respiro intentando calmar sus propias ideas.

-ya basta Vegeta, basta de pagar por ti, me canse de seguirte hacia el sufrimiento, no te pedí nada antes y no lo hare ahora, yo no seré una Reina en la tierra pero créeme que puedo darles a mis hijos la mejor vida, sin contar con que nadie los llamara bastardos, híbridos, y no lastimaran la susceptibilidad de nadie por no ser de sangre pura, así que si alguna vez me has considerado importante de alguna manera, te exijo te marches y me dejes en paz, sigue tu feliz vida al lado de tu esposa Leeka y del príncipe, que yo haré lo mismo en mi pequeño planeta azul-, giro lista a entrar a su hogar, pero Vegeta la detuvo abrazando su cintura, Bulma hizo hasta lo imposible por evitar que lo siguiera haciendo, -suéltame, no me toques-, él no decía nada, pero no podía permitir que ella se fuera, al menos quería que supiera su verdad, -lo que te dije aquella mañana, fue para que te fueras y permanecieras a salvo, sabía que esa batalla era el comienzo de una guerra, no quería que nada te pasara Bulma, no se me ocurrió otra forma de hacer que te alejaras de todo aquello, aunque al final de nada sirvió-, ella lo vio a los ojos y dejo de forcejear.

En ese momento a juego de la conmoción que se daba en el jardín de corporación capsula, comenzó a llover, a pesar que no era una lluvia pesada, si era tupida; Vegeta tomo una esquina de su capa y de inmediato cubrió a Bulma, -¿Qué haces?-, dijo tratando de empujarlo de nuevo, -¿estas ciega?, estas casi desnuda y pescaras una tonta enfermedad de las que ustedes padecen siempre-, a pesar de sus esfuerzos por soltarse, Vegeta la halo hasta pegarla por completo a su cuerpo, cubriéndola más, Bulma no evito sentir el calor que emitía su figura, puso las manos en el pecho de él y dejo que la abrigara, en ese momento aspiro profundamente su aroma de hombre, era tan enervante, incluso debajo de la lluvia; Bulma lentamente levanto la mirada, encontrando la de Vegeta, de nuevo se perdió en la profundidad de sus ojos negros, Vegeta tomo valor y bajo su rostro a encontrar el de Bulma, con la mano con la que había dejado de sostener la capa, tomo el mentón de Bulma y acerco sus rostro al propio, atrayéndola cada vez más al beso que estaba listo en la boca de los dos, al fin pego sus labios a los de ella, besándola profunda y apasionadamente; Bulma lo retribuyo, quizás era porque había esperado eso desde hacía tanto que no quiso evitarlo, quizás también porque sabía que él era su adicción y lo deseaba con cada pulgada de sus ser, por lo que fuera ella lo anhelaba, de la misma forma que el a ella.

No obstante a aquel mágico momento, Bulma se separó bruscamente de Vegeta, -ya obtuviste lo que querías, ahora vete y no vuelvas más Vegeta, deseo que seas feliz y que al fin continuemos nuestras vidas, cada quien por su lado-, se separó por completo de su cuerpo, camino rumbo a la casa y desapareció del entorno definitivamente. Vegeta siguió el andar de Bulma rumbo a su mansión, se quedó parado debajo aun de la lluvia, viro al cielo dejando que las gotas empaparan su rostro, giro otra vez su talante a la casa un instante, suspiro y alzo el vuelo, dolorosamente sabía que nada más podría hacer, por lo que era mejor marcharse en definitiva de la vida de ella.

No podía parar de llorar, jamás pensó que el dolor de perderlo para siempre, podría ser un tormento completo, había vivido tantas horribles circunstancias y a pesar de ello, lo que sentía en ese momento era mil veces peor, no tardo más de medio minuto en soltarse a llorar después de haber ingresado por la puerta de la cocina de su casa, era una suerte que Mai estuviera arriba con la niña, o no sabría cómo explicar ese sufrimiento aparente; estaba hecho, Vegeta al fin saldría de su vida concluyentemente, debía sentirse al menos tranquila, pero no, todo lo contrario, sentía mil nudos en su estómago, una enorme pesadez en su cuerpo, se sentía enferma, pero no quería pensar en claudicar, lamentarse de sus decisión, para salir corriendo a buscarlo y caer de nuevo en ese círculo vicioso, que era su indefinida relación con él.

Gruño por lo alto, casi como en un grito, -basta Bulma, se acabó, se fue y para siempre y tú a seguir adelante-, limpio bruscamente el residuo de lágrimas asentadas en sus mejillas, se dio cuenta que estaba empapada, decidió tomar un baño antes que, en verdad la siniestra predicción de Vegeta se hiciera realidad y terminara por enfermar de gripe, "solo eso me falta" ; camino decidida a su habitación, se despojó de su traje de baño y se metió a la regadera, bajo el chorro de agua caliente, tuvo de nuevo la sensación del calor del hombre, recordó su aroma, y comenzó a tocar sus senos pensando en sus manos, era una sensación exquisita, hasta que abrió los ojos enormes con violenta emoción, "no es posible que ni en mi ducha me dejes en paz Vegeta", siguió gruñendo por lo que restó del lavado, salió fastidiada a cambiarse, tomo lo primero que vio en su cajonera de ropa, sintió hambre y salió aun hastiada de todo de la recamara, dirigiéndose a la cocina a preparar comida para todos, podría usar los aparatos electrónicos y la comida instantánea que había, pero necesitaba perder su pensamiento en cualquier cosa que no fuera Vegeta y su estúpida sensualidad masculina.

Por suerte estaba cortando cebolla, pues entre sus lágrimas y las que le provocaba el aroma de la hortícola, su rostro estaba empapado de tanto llorar. Fue en ese momento que regreso Trunks, se extrañó de ver a su madre cocinando, pues siempre supo ese no era de sus talentos más extraordinarios, -¿mama, estas bien?-, definitivamente algo más había en lo que hacía su madre, tenía la cara empapada de llanto; no pudo más, -hay Trunks, tu padre estuvo aquí-, soltó abrazando a su hijo por el cuello, el joven frunció, -¿te ofendió o hizo algo que te lastimara?-, era su progenitor, pero no permitiría que reiteradamente lastimara a su madre, -no, me dijo algunas cosas, como que quiso protegerme, cuando comenzó la guerra contra Freezer, pero él tiene a su reina, nunca he significado nada para Vegeta-, siguió llorando más fuerte, sin dejar de abrazar a su joven hijo, Trunks suspiro, era momento de que ella supiera todo, no estaba seguro si seria para bien o para mal, pero al menos era justo, -mama, la Reina fue asesinada por Freezer, en la batalla en la que mi padre mato a ese miserable, el nunca dejo de buscarte, incluso a pesar de lo que escucho por boca de ese monstruo y sus secuaces, el tal Zarbon y el otro llamado Tagoma, siguió adelante, se detuvo de matar al lagarto hasta que le dijera ¿qué fue de ti?, pero solo supo que te habían asesinado, he incluso que el maldito Zarbon, …abuso de ti-, lo asqueaba siquiera recordar los hechos pero era necesario que su madre estuviera enterada. Bulma lo soltó para verlo a los ojos, vio en su mirada la sinceridad de su inocencia, y supo que todo era cierto, -cuando el señor Goku nos informó que estabas viva, mi padre no dudo un segundo en venir a verte, a pesar que le dije que podría no ser buena idea y mira, no me equivoque, pero creo que es mejor que sepas todo esto-, Bulma cayó en cuenta de todo en ese momento, mas lagrimas siguieron el curso de las anteriores, -hay algo más, papa descubrió que Leeka, te orillo a tomar su lugar para que te secuestraran, a partir de ahí, se separó de ella, tuvieron muchos disgustos, yo atestigüe esa situación, créeme-, movió la cabeza Trunks recordando lo acontecido.

Bulma dejo a Trunks y camino desesperada, "debí haberlo escuchado", susurro para sí, el peli lila seguía observándola, -¿Qué vas a hacer mama?-, Bulma se volvió a ver a su hijo, su semblante era diferente, estaba contenta, -¿Trunks, donde crees que pueda estar tu padre?-, el joven hombre rasco un momento su barbilla, concentrándose en la respuesta que daría, -conociendo a mi padre, ¿si le dijiste que no querías verlo más?, es posible que esté preparándose para irse de la Tierra, si no es que ya lo hizo-, Bulma sintió un nudo espantoso en la garganta, la boca se le seco por completo, -¿Goku está en la base Saiyajin?-, Trunks seguía más intrigado por las preguntas de su madre, -supongo que sí, no lo sé mama, ¿pero qué vas a hacer?-, Bulma tomo el teléfono y marco unos números, no estaba cien por ciento segura de lo que estaba haciendo, pero su corazón prácticamente la arrastraba a llevar a cabo todo, -por favor comuníqueme con el embajador Goku, es decir Kakaroto, es una emergencia, apresúrese-, le costaba respirar, los segundos se volvían años en la espera a que su amigo atendiera el llamado, al fin lo escucho al otro lado de la línea, -¿Goku, Vegeta sigue ahí, en la base?-, el hombre escucho parco; de nuevo vio a su Rey sumido en algo que ya no sabía ni cómo definir, era más que dolor, o pesadumbre, ya no sabía si era buena idea responderle a Bulma: a pesar de ello, -sí, está preparando la nave en donde saldrá en más o menos veinte minutos-, termino de decir la información.

-por favor Goku, detenlo, inventa algo, si es necesario sabotea la nave, pero no dejes que se valla, llegare lo más pronto posible-, el hombre al otro lado del cable, intento responder, -pero Bul… ma-, la llamada fue cortada dejando al hombre sin entender o saber a bien que debía hacer.

Regreso al hangar donde seguía Vegeta a la espera de que su nave estuviera lista, aun con el semblante sombrío, pero serio ante todo; Goku llego a su encuentro, -¿Vegeta, quisiera revisar el cableado de la parte inferior derecha?, es que…-, rasco como siempre que sentía impaciencia, su cabeza en la nuca, -no quiero que falle el gas de hibernación, es que, ha estado fallando en otras naves, es peligroso Vegeta-, el monarca lo vio desconcertado, levantando una ceja en el proceso, -¿estás loco Kakaroto, nada va a pasarle a esta nave, yo mismo la revise antes de venir, con la computadora de escaneo de errores en Bejīta y no detecto nada-, el hombre sonrió aún más despistado, -bueno pero se pudo haber afectado en tu viaje hacia la Tierra-, seguía Goku intentando disuadir al hombre para que esperara un poco más de tiempo, -tonterías, voy a salir de esta pelota insignificante en cuanto esté lleno el tanque de combustible-, Goku rogo a todas las deidades que conocía, incluyendo a Kami, que Bulma no tardará en llegar o no lo encontraría.

Como toda una experta que conocía a fondo el funcionamiento de sus naves, tardo tiempo record en llegar al hangar de la embajada Saiyajin, prácticamente había tomado para cambiarse lo primero a la mano, un vestido en color violeta y unas zapatillas en color azul, detestaba que fueran de tacón alto, pero no pudo hallar otras en tan poco tiempo, casi se rompe el tobillo al salir a su jardín para des encapsular su nave, pues uno de los tacones se había enterrado en el césped, como pudo siguió, subió a la nave y dio marcha a su destino, igual que su amigo, iba rogando todo el camino a Kami, que Vegeta no se fuera, como había ocurrido cuando jóvenes, esta vez el motor y el combustible estaban al máximo, así que confió y movió más a fondo el propulsor.

-bien Kakaroto, me voy, a pesar de todo, no dejes de velar por Bulma y mis hijos, yo estaré al pendiente de ellos siempre, infórmame de cualquier acontecimiento sin pensarlo y… gracias por todo-, bajo avergonzado la cabeza, Goku trago al oírlo, ese no era el Vegeta de siempre, sin importar lo que pensara después, lo abrazo con el afecto de un hermano, Vegeta quedo impávido, Kakaroto sabía lo mucho que aborrecía las escenas enternecedoras, sin embargo Vegeta lo permitió, pues sería la primera y última que le consentiría a su soldado, un sonido a lo lejos los saco del acto finalizado, -¡VEGETA, VEGETA!-, el hombre no creía lo que veía y escuchaba, era la peli azul que se acercaba corriendo hacia donde estaban, abrió los ojos incrédulo; Goku dejo salir el aire contenido, como forma de descanso, con ese par de locos un día acabaría muerto de un infarto, movió la cabeza y sonrió, sin que ninguno se diera cuenta Goku salió del andén para dejarlos solos, sabía que tendrían mucho de qué hablar, y no quería seguir entrometiéndose en ese asunto.

Bulma hizo lo posible por correr con los zapatos que llevaba, pero al ver que, no solo la lastimaban si no que le impedían avanzar con mayor soltura y velocidad, se los quito y los dejo por el camino, llego descalza a donde seguía parado Vegeta, el hombre no sabía si reír, asombrarse una vez mas o simplemente girar y entrar en la nave para largarse definitivamente, -uff, sí que corrí-, Bulma respiraba profundamente agachada, intentando recuperar el aliento, -¿estas demente, porque vienes descalza?-, no era realmente el tema que debía tratar, o más bien no quería tratar ningún tema con ella, pero nunca podía simplemente girarse e irse lejos de la mujer; sin que lo viera venir, Bulma abrazo por completo a Vegeta del cuello, besándolo posesivamente. Vegeta que se inmuto por el trance, reacciono lentamente envolviendo a la mujer entre sus brazos y regresando el apasionado beso que ella le estaba dando.