GRACIAS A:

MELINA

Habían pasado unos días desde que mi madre humillara a Edward, aunque él me había evitado, intentaba hablar con él, simplemente me ignoraba y eso dolía por completo, harta de esa situación entre a su departamento y lo encontré tomando

-Edward, quiero que me escuches, no importa lo que diga mi madre, ella no me manda, sabes que te amo- le susurre pero él seguía tomando y lo mire, el en cambio miro hacia otro lado

-Edward escúchame- grite al borde de las lagrimas

-no soy para ti- musito

-¿pero qué cosas dices?, claro que eres para mí- tomé su cara y sus ojos estaban rojos

-por que eres, pura, inocente y me amas a pesar de todo, pero yo no puedo tenerte, el peligro que me rodea, mi propia personalidad y en la mierda en la que estoy metido- gritó colérico y tomo la botella, dándole un trago largo

-y ahora has cambiado por completo mi vida, yo era diferente, y tan solo de pensar en dejarte me hace sentir vulnerable- dijo sollozando

-Edward, por favor, mírame, tu también has cambiado mi vida, ahora me has devuelto la alegría, no quiero estar con ningún otro, quiero estar a tu lado- le dije al borde de las lagrimas y le di un tierno beso

-por favor, vete, déjame, no quiero lastimarte- me imploro

-no lo haré- me senté a horcajadas encima de él y lo bese salvajemente, sus besos sabían a alcohol, el correspondió beso tiernamente pero minutos después lo interrumpimos

-por favor no me dejes- musité

-no lo haré- acaricio mi cara

Le prepare el desayuno por que él no había comido, trataba de ahogarse en alcohol, le di un café sin azúcar. Después salimos y nos dirigimos al centro comercial.

-ves esa librería- dijo susurrando a mi oído y busqué la librería con mi mirada.

-si ya la veo- afirmé

-quiero que entres, necesito hacer algunas cosas- dijo nervioso

-ahm…ok- entré rápido

No pregunté qué era lo que pasaba, tal vez si lo hacia lo molestaría. Vi los libros y había uno que me llamó la atención, "Kamasutra".

Compré el libro y esperé a que Edward llegara, pero no llegó y eso comenzó a inquietarme. Pasaron unos minutos más hasta que finalmente llegó

-¿Por qué tardaste tanto?- pregunté

-me entretuve en algunas cosas, pero ven- ofreció su brazo y la tomé

-¿Qué libro compraste?- preguntó viendo la bolsa

-un libro- dije sonriendo

Le di la bolsa y la abrió, empezaba a sacarlo cuando lo detuve, y supo qué clase de libro era. Llegamos a un lujoso restaurante de comida china, al entrar noté que hasta el fondo habían unas mamparas, la entrada estaba adornada con dos dragones pintados de negro y con ojos verde esmeralda.

-adivinare. El restaurante es tuyo- musité

-si es mío- sonrió

Caminamos hasta donde estaban las mamparas y me dijo que era zona vip. Había una larga mesa y las sillas eran acolchonadas, había cuadros de ninjas y dragones imponentes. Escuche que se abrió la puerta y una mujer se acercó a nosotros.

-Bella ve con ella, te mostrara algunas cosas- musitó tiernamente

-pero…-dije confundida

-por favor- pidió

Acepté de mala gana acompañar a la mujer, ella me guió por la escalera hasta un despacho y vi que habían muchas bolsas

-el señor Edward, pidió que se vistiera y que tomara su tiempo- dijo la mujer desapareciendo

Tomé un vestido color azul que era de tirantes, y me di cuenta que era de seda, en otra bolsa había zapatos y en la otra cosméticos. Tomé la bolsa y me metí al baño a cambiarme.

-debió de haberse tardado por esto- pensé

Salí hacia la planta de abajo, caminé algo temblorosa a la mampara porque me sentía muy emocionada como si algo fuera a ocurrir, toque levemente y la puerta se deslizó sola. Entré y me lleve una gran sorpresa estaba mi padre y mis amigos sentados.

-¿pero que hacen ustedes aquí?- Pregunté feliz

-Edward nos llamó para decirnos que quería comer con todos, por suerte tu madre no estaba y yo tomé la llamada- respondió mi padre

Me senté pero no lo vi, pregunté a donde se había ido y Alice me dijo que llegaba en unos minutos, estaba muy ansiosa y feliz, después de unos minutos llegó vestido con saco y corbata, se sentó a mi lado.

-te ves hermosa hoy- susurró en mi oído

-tú te ves más guapo de lo normal- le susurré también

-¿esperamos a alguien más?- pregunté

-si, a mis hermanos y a sus esposas- ¡hay no!

Para variar y para hacerme enojar, tenía que verle las caras a Isabella y de paso a Kurumi. Ellas no me caían bien y tampoco les caía bien, 30 minutos después llegaron, se sentaron y se saludaron.

-nos volvemos a ver- musito en mi oído Isabella

-si- respondí secamente

Kurumi no me saludó, Edward hizo las presentaciones con mis amigos y mi padre, sus hermanos me saludaron amistosamente y nos sentamos, Edward se puso de pie.

-los he reunido por que quiero hacerles un comunicado, esta hermosa señorita de aquí- dijo acariciándome la cabeza –me ha hecho cambiar y ver la vida de otra manera, y he decidido compartir mis días con ella- sonreí, mi corazón empezó a latir rápido.

-¿quieres ser mi esposa y la madre de mis hijos?- preguntó acercándose a mí, metió su mano a su bolsillo y después lo sacó, tenía una pequeña cajita, la abrió y la puso frente a mí. Era un hermoso anillo, de oro y tenía un pequeño corazón de color verde, supuse que era de esmeralda y rodeado de diminutos diamantes.

-¿Qué dices?- preguntó

-acepto- dije deprisa.

Me levanté y él me puso el anillo en el dedo corazón, lo bese sin dudar, estaba tan feliz, y el lugar estalló en aplausos. La primera vez, fue en un baile, pero ahora, podía sentir que todo seria diferente. Mi padre nos felicitó, Rosalie estaba feliz, Emmet bromeó con que mi humor debería de cambiar, jasper me abrazó y me dijo que era momento de darle la música que escribí para él, en cuanto a Alice, pidió que a ella la dejaran a cargo de la decoración y el vestido para la boda.

-estoy muy orgulloso hija- dijo mi padre sonriendo

-gracias padre, estoy demasiado feliz y creo que todo será diferente- respondí

-¿y qué le dirás a tu madre?- me quedé sin habla

-le mandaré una invitación, no me importa si me deshereda- dije con seguridad.