RESPONDAMOS REVIEWS
Para Eien no hiryu, ;3
Para Kisuned, Superior Spiderman tal vez, un cabrón inteligente capaz de hacer lo que sea con el poder para hacerlo.
Para alucar09, gracias, una de las cosas que me gusta de Naruto es que explora su mundo bien, no demasiado profundo ni demasiado poco, dejando practicamente la oportunidad para hacer lo que sea con suficiente imaginación. Pero lo dudo en eso de que lo considere el mejor anime, en los primeros caps era más simple, ahora es más complicada, no estoy confundido con ella pero se que varias personas lo estaran xd
Para erz, en mi fic existen varios tipos de dimensiones: Tipo Kaguya del tamaño de planetas, tipo en el que pelearon Ootdutsuki y Okami: Universos dentro de universos más grandes, como las capas de una cebolla xv
De hecho, ella recupero sus recuerdos de sus anteriores vidas, una parte interesante de la trama es que la maldicióm se va de Elizabeth, pero una aun peor recae en Naruto.
¿Recuerdas ese "Korento" del que tanto hablan los demonios? Es como un alter ego de Meliodas en mis fics para no hacer que Naruto sea la reencarnación de Meliodas, solo que es... mil veces más hijo de puta, así que ya te puedes hacer una idea de como sera cuando llegue a esa parte xd
La primera parte que pides se vera al final de este cap, el siguiente cap profundizara BASTANTE en ese momento en especifico.
Para Son Dexex, lo que basicamente dijiste es que te gustaba el cap, te gustaba el cap, y que te gustaba el cap... no es que me queje de hecho Xv
Para Ryu ootsutsuki 14, soy el mal encarnado, ¿qué esperabas? V:
Para Diegoxx 24, mmm, te lo pondre de la forma más simple. El Okami que pelea contra Ootsutsuki es el del FINAL de su historia, lo cojonudo es Issei, imaginatelo como un viajero del tiempo, primero fue al mundo de Ootsutsuki (FUTURO) luego viajo al mundo de Okami (PASADO) mis fics tienen el detalle en que viajar entre universos tambien viene con poder viajar a cualquier momento, al ser iaje espacio-tiempo.
Para Arraia, trate xv
Para REGIS MARK 5, Me hiciste buscar eso, y me hiciste ya planear como ponerlo, tu deseo sera consedido kbrón 》 : T
Para Kirinkirito, wow, basicamente describiste los enemigos que aparecen en este cap en tu review :V Yo también he estado jodido por la escuela, metaforica y fisicamente. Y yep, tengo planeado que algunas personajes actuen como lo hacen algunas mujeres en Devilman (COOF, COOF, Cap 2 y la escena donde le aplastan la cabeza, COOF, COOF) y esto tampoco tiene que ver, ¿te has visto Berserk? :v
Reviews respondidos, vamos a la...
ACCIÓN
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Capitulo 20
El Pecado de la Ira
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"En este mundo, ¿está el destino de la humanidad controlado por alguna entidad o ley trascendental? ¿Es como la mano de Dios cerniéndose en lo alto? Al menos es cierto que el hombre no tiene control; incluso sobre su propia voluntad"
—Void, Berserk—
Naruto alzo un poco la mirada par ver a Tsunade que, cruzada de brazos, trataba de controlar su creciente furia—Te tardaste bastante— le dijo la rubia, su pie golpeando el suelo repetidas veces.
El peliplata sonrió levemente—Lo se— dijo mientras se terminaba de poner la bota y miraba a la Senju ahora ya vestido—. La explicación que tengo no creo que te satisfaga, y por el momento, me necesitan en otro lugar— declaro levantándose, la rubia era más alta que el por al menos 20 centímetros, pero había un algo que siempre hacía sentir como si el peliplata fuera el mayor.
La mirada de la Senju se suavizo notablemente—Ten cuidado, no quiero que te maten de nuevo— le pidió, pasando sus brazos por el cuello del Ootsutsuki, quien le abrazo de las caderas mientras su barbilla descansaba contra el pecho de ella.
—Lo hare, esta vez lo daré todo— declaro antes de tomar los labios rosados de Tsunade, al instante sus lenguas se encontraron en un baile, los dedos de la rubia hundiéndose en el cabello plateado de Naruto, este abrazando más fuerte sus caderas mientras sus lenguas jugaban entre si.
Se quedaron así por un rato, en un beso como si el hecho de que el hubiera muerto no fuera más que una despedida de unos minutos, y se separaron con lentitud.
Tsunade le beso una vez más, y otra vez, antes de besarle la frente y abrazarlo contra su pecho—Te extrañe demasiado— le dijo ella antes de volver a tomar sus labios y que sus lenguas se fundieran nuevamente.
—Lo se— declaro el Ootsutsuki devolviendo el beso mientras reía levemente—. Yo te extrañe aun más— mordió suavemente el labio inferior de la Senju, haciéndola gemir suavemente antes de bajar a morder su cuello.
—Mocoso travieso— le dijo ella al sentir como las manos de Naruto bajaban y apretaban su trasero por sobre sus pantalones.
La cara de Naruto luego se hundió en los pechos de Tsunade, restregando su cara entre ellos—Perdona, más de un trillón de años sin estar con una mujer cerca siempre me ponen así— declaro antes de separarse.
Tsunade solo sonrió de manera sugerente antes de inclinarse y susurrarle algo al oído—Si derrotas a los mandamientos en una hora, podemos divertirnos juntos el resto del día.
—Mujer, no hagas que me entren ganas, es difícil e incomodo pelear con una erección mientras pienso en ti— declaro el Ojimixto en tono serio, antes de que ambos empezaran a reír de nuevo.
Con un ultimo beso, esta vez Tsunade abrocho el cinturón del Ootsutsuki, no pudiendo evitar verle finalmente.
Llevaba un traje completamente de negro, botas negras con un pantalón ceñido con un cinturón de tela negra con una hebilla en forma de "X" en el centro, una camisa de tela gris debajo de una chaqueta de color negro, protecciones en los antebrazos de color negro atado con correas que dejaban ver sus brazos musculosos.
—Te ves… sorpresivamente bien— le dijo ella analizándolo de pies a cabeza mientras el peliplata salía del cuarto mientras reía levemente.
—No soy tan malo en moda cariño— declaro, de repente, sorprendiendo a la Senju.
Hay algo diferente en él. Pensó Tsunade de repente, viendo al peliplata girarse para verla con una sonrisa más grande y verdadera que cualquier otra que hubiera visto antes. Pareciera como si hubiera sido liberado de algún largo castigo—…¿Puedes prometerme que no te pasara nada malo esta vez?
El Ootsutsuki solo le miro con calma, no como la fría mirada calculadora que ante tenía, pero como la calma que tienes en una discusión normal—Tsunade, soy inmortal, mi mente y espíritu son millones de quintillones de veces más viejos que mi cuerpo. Prometerte algo sobre mi vida son palabras vacías, algo que es eterno y nunca se acaba no tiene ningún valor real. Incluso si muero, voy a revivir por la maldición del Chakravartin.
—Eso no responde mi pregunta— dijo ella, sintiéndose de repente más como cuando era pequeña y hablaba con su sensei mucho más viejo que ella de temas que no comprendía.
—No puedo prometerte que no moriré, ¿pero quieres saber porque a pesar del castigo que era pasar por todos esos círculos, aun así lo hacía para volver a vivir?— pregunto el peliplata, recibiendo un asentimiento leve de la rubia—. Por ti, por ustedes, las mujeres y demás personas que amo. Una existencia sin ustedes es mucho más dolorosa que cualquier castigo en el Naraka.
La Ojimiel de repente se sonrojo ante esas palabras, y ante un palmeo en el hombro de parte del Ojimixto, se sintió mil veces más avergonzada y alagada que cuando Dan le propuso salir por primera vez—No te prometo que moriré por ti, pero te prometo mil y un millón de veces más que viviré para poder verte de nuevo— declaro antes de jalar a la rubia de nuevo en un beso que esta vez, transmitía la totalidad de sus emociones.
Con que de eso se trata. Pensó la Senju, abrazándolo y cerrando los ojos. Tantos problemas que han pasado en los últimos años lo han tenido al borde del colapso… ¿es que sufría tanto aquí que el infierno del Naraka fue el único lugar donde pudo relajarse? Se pregunto ella mientras sus labios rosados por fin se separaban del Ootsutsuki.
Este dio medio vuelta, sus ojos bicolor brillaban de una manera imposible de describir más que como dos gemas brillando a la luz del fuego—Alpha— llamo, y al instante la androide apareció al lado de el peliplata mientras este seguía caminando.
Una pequeña sonrisa apareció en la cara de la pelinegra mientras hablaba—¿Si, Naruto-sama?— pregunto ella mientras ambos salían del bar, el sol de Sargón dándoles directamente en la cara a ambos no fue molesto en lo más mínimo, la androide directamente pudo sentir como los niveles de energía del Ootsutsuki se elevaban al instante que los fotones tocaron su piel.
Naruto la agarro de la cadera, apegándola a su cuerpo mientras Alpha veía asombrada como dos alas hechas de oscuridad pura salían de la espalda del Ootsutsuki—Vamos a Konoha, tendrás que sanar a muchos— declaro estirando las alas de miasma negro un poco—. Pero… se que podrás hacerlo— declaro antes de dar un simple aleteo y salir volando.
Mientras el viento movía el cabello de ambos, la pelinegra sonrió aun más, una llama en su pecho ardiendo de color verde.
—¿¡Crees poder seguirme el paso si aumento la velocidad!?— exclamo hacía abajo, Renamon en su forma de Kyubimon daba saltos tan grandes y rápidos que surcaba montañas de distancia en segundos.
—¡Creí que nunca lo dirías!— exclamo ella mientras desaparecían de la vista en un haz de luz amarillo y otro plateado.
Pero antes de eso… a sacar a la otra zorra de su escondite. Se dijo el peliplata a si mismo con cierta diversión mientras antes pasaban el océano para llegar a las Naciones Elementales, atravesando el país de los demonios en segundos para pasar por el país del cielo, saludando desde el aire a varios habitantes del país de la luna y mientras pasaban por el Mar Kaizoku, vio a la distancia Nami, y sonrió levemente mientras en vez de ir directo a Konoha, que por alguna razón brillaba en rojo, doblo a la derecha su vuelo y termino en el Valle del Fin.
Al aterrizar, la Kyubimon llego, inhalando y exhalando repetidamente mientras volvía a su forma normal, el cabello de Alpha quedando erizado por completo ante el vuelo, aunque eso ella no lo noto.
Sentada justo entre una roca en medio de las estatuas de Madara y Hashirama, se encontraba su objetivo—Sabes, te libere para que les advirtieras a los demás de los planes de los mandamientos, y por lo que se, no se sabe nada de ti desde hace semanas— declaro el peliplata cruzado de brazos mientras Kurama solo miraba al lago cristalino con una mirada vacía.
—Lo iba a hacer… hasta que me di cuenta de que estaban celebrando tu muerte… lo entendería si hubieran celebrado mi muerte pero, ni un solo instante siquiera dijeron algo sobre mi— respondió ella de repente, Naruto flotando lentamente hasta estar frente a frente a ella.
—¿Y por un par de idiotas no les dijiste nada?— pregunto alzando una ceja, antes de que ella le diese una mirada molesta.
—¿Para que siquiera estas aquí, Naruto? Ya no soy tu Bijū y tu no eres más mi Jinchūriki, ya no tenemos nada que ver— ella se dio la vuelta con falsa indiferencia, generando que Naruto se parara en la misma roca que Kurama.
—Porque aun te sigo amando… y puede que ya no estés dentro de mi, pero yo aun puedo estar "muy dentro de ti"— bromeo de manera sugerente, haciendo que la pelirroja se sonrojase con fuerza.
Ella le miro ahora con enojo—¿Quieres dejar de hablar de eso?— pidió ella con su cara brillando completamente roja, más que su cabello.
El peliplata se aclaro la garganta levemente, antes de imitar la voz de Kurama—"Oh, Naruto-sama~ Me vagina se va a romper~ Kyaaa~ Eres muy rudo~~~"— declaro exactamente con la voz de ella pero sonando embriagada por el éxtasis.
En el suelo, Renamon y Alpha miraron a lados contrarios, sus mejillas algo rojas al oír aquello. Mientras que la Bijū se encontraba tan roja que parecía apunto de estallar, recibiendo un abrazo del peliplata—. Y eso que tu fuiste la que trato de violarme ese día— declaro sentándose, dejando a una callada y avergonzada Kurama.
—Okey, tal vez y solo tal vez des un muy buen sexo.
—No caminaste en dos meses… y eso que era en mi espacio mental.
—PERO...— exclamo la pelirroja, roja de vergüenza e ira al recordarle todo aquello—. Esa no es una razón suficiente como para salvar a una aldea que te odia como Konoha.
—De hecho, odio a Konoha tanto o más que tu— declaro Naruto con una calma sonrisa, sorprendiendo a las mujeres presentes ante sus palabras.
Kurama le miro, incrédula—¿Entonces… porque ayudarles en primer lugar?— le cuestiono totalmente confusa.
—Konoha es un trozo de tierra, uno grande, pero un trozo de tierra nada más, los seres que viven en ella son a los que más odio en el mundo, pero no a todos, por ejemplo, ¿voy a dejar que todos los niños recién nacidos en los últimos meses terminen muriendo por los mandamientos? ¿Dejare que Gennins que ni por cerca sabían ni podían hacer nada sobre mi situación? ¿Y que las personas que amo terminen muriendo por el rencor que le tengo a unos idiotas que posiblemente ya mate?
Cada palabra sorprendía aun más a la Bijū, que bajo la mirada… su odio a Konoha estaba fundamentado, pero habían pasado más de 100 años, todos los que la enceraron estaban muertos, excepto…
—Esto no solo es sobre Konoha, Kurama. Es sobre que si no lo detenemos, todos los que viven en Konoha morirán, todos los que viven en las naciones elementales morirán, pero antes de todo eso, Issei morirá.
La pelirroja le miro curiosa—¿Ese niño que te llamo papa?— pregunto ella de repente, recordando a ese pequeño castaño del que no podía sentir emociones negativas… hasta ese día.
—No creo en el destino, pero simplemente… siendo que debía conocer a ese niño, donde todos los demás a gritos me abucheaban, él sin dudarlo simplemente se ponía de mi lado… y puedo ver en sus ojos el mismo dolor que miro todos los días en el espejo— Kurama miro a otro lado, admitiendo que miraba a un Naruto pequeño cuando miraba a aquel niño—…Me llamo papa, nadie me dijo tanto en tan poco— murmuro mientras la imagen de un hombre de cabello color ceniza venía a su mente—. Y… si voy a ser su padre, tu podrías ser su madre.
Y esta vez, el sonrojo fue más grande que antes.
—Eres un mocoso estúpido— le dijo ella sonriendo levemente.
Una sonrisa del Ootsutsuki fue su respuesta—Soy más viejo que tu— le recordó mientras la ayudaba a levantarse, recibiendo un abrazo de ella.
—Te extrañe, imbécil— le dijo ella estrujando su cuerpo contra el suyo, generando que Naruto devolviera el abrazo.
—Yo también, zorra— respondió socarronamente antes de que ambos saltaran de la roca. Renamon y Alpha viendo como ambos se daban un leve pero largo beso. Aterrizando en el agua, Naruto agarro a Kurama y a Alpha de las caderas, mientras le daba la espalda a Renamon—. Puedes seguir corriendo o puedes montarte en mi espalda, porque iré más rápido.
Suspirando, la zorra antropomórfica se lanzo a la espalda del Ootsutsuki. Quien esta vez empezó a correr a una enorme velocidad, agitando el cabello de los cuatro mientras esta vez se dirigían a Konoha.
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Issei se despertó finalmente, abriendo sus ojos al escuchar grandes temblores y explosiones por doquier, sabiendo que el ataque ya había comenzado. Se paro con mucha dificultad, sus piernas temblando y su espalda doliendo mientras lograba ponerse de pie finalmente, sintiendo un mareo mientras todo finalmente regresaba a su lugar.
Escucho las risas de Galand mientras los gritos de los Shinobi se oían, explosiones de fuego, cataratas de agua, choques de tierra, chispas de relámpagos y demás era escuchado por doquier, generando que apretara las manos mientras trataba aun más de buscar algún atisbo de fuerza.
—¡Niño! ¿¡qué crees que haces aquí!?— hubo una voz que le hizo girar a la derecha, viendo a Sayuri Uchiha alarmada mientras corría hacía donde estaba él.
Entrecerró los ojos levemente, más que nada para cerciorarse que fuera ella—Uchiha… hmph, mejor vete de aquí, puedes salir herida.
—¡No eres quien para decir eso!—le grito la hermana menor del prodigio Uchiha tomándolo del brazo para esquivar un ataque de fuego de algún Shinobi desesperado.
Nunca dije que lo fuera. Pensó Issei más adolorido de lo que creyó, viendo a un enorme grupo de demonios blancos volar sobre ellos, viendo unas esferas de energía negra ser creadas entre sus manos para luego crecer hasta ser casi tan grandes como ellos—. Verga.
Agarró rápidamente a la Uchiha que no pudo evitar gritar al ver esas enormes esferas negras—¡Star Platinum!
—¡ORAORAORAORAORAORAORAORA!— el Bisshamonten apareció y empezó a destruir el suelo con potentes golpes, creando efectivamente un cráter enorme por donde ambos pudieron escapar de las explosiones que empezaron a pudrir y ennegrecer todo lo que tocasen.
Parado sobre los escombros de una torre, Zeldris vio salir a Issei acompañado de una niña de cabello negro atreves de un agujero en el suelo—Ah, por fin llegas, vástago de Korento.
—Eso lo serás tu— le dijo Issei con varias gotas de sudor por el cansancio, con el pelinegro mayor mirando sus heridas vendadas.
—Veo que la fuerza que usaste contra nosotros también fue destructiva para ti— declaro el capitán de los 10 mandamientos, escuchando chistar al Hyodo.
A su lado, Estarossa sonrió al ver como detrás del niño aparecían los pecados capitales y varios otros Shinobi, la mayoría siendo detenidos por su mandamiento antes de poder moverse—Hermano, deja que me encargue del chico, no es una amenaza ahora— dijo el peliplata viendo a los humanos enfrente suyo, incluso Issei era incapaz de moverse.
Una mujer de pelo negro y ojos azules en particular le miraba con bastante odio, o bueno, a ella la mataría después—Debo advertirles que mi mandamiento le quita la fuerza a cualquiera que sienta odio hacía mi, y creo que él Korento fuera querido y necesitado por ustedes ayudara eso.
La sonrisa desapareció de su cara al escuchar unas poderosas pisadas, el suelo temblaba mientras veía a un caballero con una armadura color dorado, sus ojos azules orgullosos viéndole fijamente—¿Por qué el mandamiento no funciona?
El caballero dorado se paro erguido enfrente suyo, tan alto que solo podía verlo doblando el cuello hacía arriba—Eso es obvio, es imposible para mi sentir odio por los que están debajo de mi, lo único que siento hacía ellos, es lastima.— cara a cara, el león del orgullo miro al mandamiento del amor—. Ese es mi pecado.
Antes de que la pelea iniciara, en las afueras de la aldea se podía ver a varias personas corriendo, las antiguas murallas de madera se habían convertido en unas de acero hace mucho tiempo, la seguridad era tan enorme que ningún ser podía salir, pero con la situación actual, varias decenas de científicos corrían de arriba abajo, alertas rojas en distintas regiones de la aldea.
Pero entre tanto bullicio, los pasos de un hombre se escuchaban lentas y calmadas. Apenas le vieron, todos callaron y se detuvieron, sus ojos de dos colores distintos fijos y calmados al frente, cada persona que se pusiera delante suyo al instante se detuvieron, retrocedieron y se irguieron firmes en señal de respeto y miedo.
Llego hasta unas compuertas con un lector de insignias, camino hasta los dos asustados hombres que resguardaban allí, en particular al que tenía un gafete rojo como collar. Casi con suavidad, lo jalo del gafete y lo puso en el lector que paso de rojo a verde.
Las puertas de metal se abrieron, y camino por un túnel hasta ver un ascensor y a dos guardias, con armaduras Nairiki y con dos rifles de plasma, una de las más versátiles armas creadas por los científicos de más alto nivel en Konoha—¡Hey niño, no puedes estar…! A…aquí— la voz del soldado a la derecha se detuvo al reconocer al adolescente de cabellos plateados, algo… bastante asustado miro a su compañero, que retrocedió levemente mientras lo veía caminar hasta él.
Ojos rojo y azul, pupilas doradas y rasgadas, cabello plateado y erizado, vestido con un traje negro.
Naruto Ootsutsuki había regresado al pueblo.
Su mirada directo al visor del soldado se sentía como si pudiera ver atreves de su alma, juzgándolo por sus pecados y su arrogancia de hablarle tan a la ligera, y cuando pensó que sería asesinado por solo verlo, sus ojos bajaron hacía el rifle que tenía en manos.
—Tienes una linda arma allí, amigo— le dijo, alzando su mano y agarrando el arma.
—¡S-Solo tómala! ¡Es tuya!— exclamo el hombre dándole el rifle, Naruto revisando que estuviera cargada y quitándole el seguro.
—Ohhh, claro que lo es— declaro mientras la maquina se abría, dando tranquilos pasos hacía allí, el ascensor subió mientras el silbaba una pegajosa tonada, viendo como a la distancia, cierto León del Orgullo era golpeado contra el suelo, antes de ser pateado de nuevo hacía arriba.
DOOM 2016 OST – Rip & Tear
—Advertencia: El Slayer a regresado a la aldea.
La voz de una mujer, una voz cibernética, una IA programada para alertar a toda Konoha de cualquier evento peligroso se escucho en todos los altoparlantes de la aldea.
Lo curioso es que no le advertía a los habitantes de la aldea.
Se lo advertía a sus enemigos.
El ascensor se abrió, desde arriba de las murallas salto, disparando a todo lo no humano en el suelo, aterrizando sobre un demonio que parecía un insecto hecho de carne, agarrándolo de la cabeza lo estampo en el suelo en una lluvia de sangre.
—Granada de Metralla— murmuro, formando una esfera de Chakra del Elemento Explosivo en su mano antes de lanzarla al aire, terminando en una torre que al instante escalo, la granada explotándole en la cara a dos demonios con forma de aves antropomórficas azules—. Me llevo esto~— murmuro agarrando una cierra eléctrica en el suelo y cubriéndola con un aura roja.
Salto a otra torre, con una sonrisa demencial usando la cierra de forma vertical contra un demonio regordete de color rojo, cortándolo a la mitad de arriba abajo. El rifle de plasma pareció cargar un disparo pesado, antes de que Naruto saltase y apuntase al suelo.
El disparo cargado del rifle hizo una explosión de color azul al impactar contra los demonios en el suelo, impulsando a Naruto al cielo mientras sacaba dos pistolas de Chakra.
Demonios que parecían murciélagos gigantes se lanzaron contra él, balas de color plateado salían con una precisión mortal a las cabezas de los murciélagos, más demonios alados volaron contra él, y sus ojos ganaron un brillo rojo antes de que su visión de calor empezase a quemar y cortar a todo lo que viese.
Aterrizo en el suelo, aplastándole la cabeza a otro demonio mientras miraba a la distancia a los 10 mandamientos, sus ojos brillando al ver a cierto niño de cabello castaño y mechas negras.
—Mocoso estúpido— murmuro, mientras desaparecía en un borrón de velocidad, y al otro, el sonido de carne siendo despedazada se escuchaba, viendo como Zeldris se paraba enfrente de Issei, el peliplata matando a todo demonio que osara atacarle y obstaculizar su camino.
Gūdodama. Su pensamiento fue seguido de la compresión del Yin y el Yang, manifestado por aquellos que poseían el Senjutsu de Rikūdo. Orbes negros se formaron de la nada en la espalda de su usuario en la forma de halo, cada una apenas del tamaño de una pelota de béisbol y eran 10 en total—. Shinra Banshō.
Una de las esferas negras floto hasta la mano de Naruto, y se estiro atravesando decenas, cientos de demonios, de esta misma salieron varias de miles de púas que atravesaron como muñecos de alfiler, destrozando los demás corazones que poseían.
Antes de que continuara con eso, lo retrajo mientras una mueca algo molesta se formaba en su cara al ver al cansado niño castaño parado enfrente de Zeldris, quien lentamente sacaba su espada.
—Eres un peligro—la mirada fría de Zeldris era totalmente impasible, viendo al niño tambaleándose levemente—Pero, también fuiste un buen guerrero...Dime tú nombre, mocoso de Korento.
—Meryo— escucharon los dos, mientras un borrón negro y plateado aparecía detrás del hijo menor del Rey Demonio—. Hyodo Meryo Issei— dijo Naruto detrás de Zeldris, quien por alguna razón sentía que su cara se doblaba ante un golpe en su mejilla derecha—. ¡HMNG!— hizo un pequeño gruñido mientras ponía más fuerza en su pie, que en la cara de Zeldris le impulso contra unos edificios, y al impactar contra él, lo atravesó de lado a lado.
Issei soltó el aire que no sabía que contenía y soltó un suave—Papá...—antes de caer de frente, siendo sostenido por Naruto antes de tocar el suelo.
Una sonrisa enorme apareció en la cara de Naruto al escucharle, mientras llevaba sus manos a su espalda y sacaba de allí una escopeta y metía dos balas en ella, reacomodándola con un simple movimiento de mano—. Yo, Issei— saludo antes de lanzar al niño hacía arriba, y con la misma sonrisa le disparaba en la cara a un enorme demonio rojo, explotándole la cara en un mar de sangre con la misma sonrisa de antes.
El casquillo de la escopeta tocó el suelo al mismo tiempo que Issei volvía a caer en los brazos de su padre. Este se trono el cuello, el pequeño en su hombro derecho pudiendo escuchar como el huesos de Metrochronium se reacomodaban—La próxima vez que muera, quémame, todavía me quedaba agua hasta en el agujero del…
—¡Naruto! / ¡Danchō!— escucho varias voces exclamar en su dirección, los primeros en entrar en su vista fueron los siete pecados capitales.
Sonrió al verlos, la mayoría algo lastimados pero en pie y felices de verlo.
Rascándose la cabeza con cierta pena al verlos a todos con miradas fijas sobre él—Esperen un momento, ¿Y Escanor?
—¡CRUEL... S U N!— escucharon todos para segundos después ver como Estarossa salía volando por los aires a extremas velocidades, cubierto por completo de fuego.
—Oh, allí esta— murmuro viendo a Estarossa chocar contra la montaña Hokage, especificamente contra la cara de Hashirama, las llamas extendiéndose en gran parte de la cara. El fuego se apagó, mostrando la figura calcinada del menor de los hijos del Rey Demonio y, seguramente, inconsciente.
Segundos después, el peli naranja aterrizo enfrente del grupo, haciendo temblar el suelo—Oh Danchō, esta de regreso— dijo el León del Orgullo con leve sorpresa.
—Yo también te extrañe grandote— declaro Naruto palmeándole el hombro—. Bien, todos reunidos y contentos así que ya vámonos de aquí—dijo Naruto señalando la salida antes de ver como Zeldris salía de los escombros—. ¡Oh por favor!
Inhalando varias veces con fuerza, Zeldris camino tambaleándose levemente, la sangre bajando por su labio mientras lentamente la limpiaba. Extrañamente, una sonrisa apareció en su cara—Korento… la maldición era verdadera.
—Nah, esa maldición la logré quitar—comento Naruto al aire. Claro, a cambio de otra peor pero la logré quitar a final de cuentas.
Zeldris no pareció escuchar, mientras Naruto miraba como varios Shinobis muy conocidos por él aparecían allí—Yare Yare Dawa— susurro al ver a dos mujeres en especifico, tratando de atravesar la multitud para verlo.
Su madre y hermana.
—Bueno...—susurró Issei en su hombro—Esto es un problema, hay mucha gente...
—¿Puedes hacer algo?—cuestionó el mayor de ambos en un murmullo mientras todos mantenían silencio, mirándose entre sí.
Naruto guardo silencio unos instantes, antes de que su mano se pusiera sobre la espalda del niño y murmurara unas palabras que solo el niño escucho—Sello del Océano Samadhi— su susurro fue seguida de una esfera de agua azul cubriera el cuerpo de Issei, moviéndolo dentro con una luz celeste cubriendo su cuerpo y en meros instantes en los que se retiro, Issei estaba como nuevo.
Como lo pensé, si puede curar hasta ADN dañando puede curar normalmente.
El chiquillo se miro las manos, sintiéndose mejor que nunca. Todo el dolor, estrés y demás había desaparecido totalmente de su cuerpo.
Alzó la mirada y vio a Zeldris fijamente, pensando en que hacer para quitar a los Shinobis o al propio hijo del Rey Demonio de allí, para que nadie sufriese los daños colaterales.
De repente, Naruto sintió como era abrazado, dos bultos suaves y de mediano tamaño aplastados contra su espalda—¿E-En verdad eres tu?— la pregunta de Isana fue seguida de que el peliplata sintiera como su cabeza era aplastada entre dos enormes orbes.
—¡Eres tu!— exclamo Soukyū mientras Issei se tambaleaba en el brazo del Ojimixto, quien movía sus brazos ahogándose en el pecho de su madre adoptiva.
Issei apretó los labios, su rostro verde por el continuo y veloz movimiento que Naruto realizaba en su desesperación por obtener algo de aire.
En un segundo, el peliplata se detuvo, parecía callado, casi estático. Se separo lentamente de la peliazul, su cara se veía perturbada, y sus ojos fueron lentamente a cuatro cabezas, tres rubias y dos pelirrojas.
—…Kushina— susurro con voz apagada.
La nombrada trago al notar su mirada fría en ella. A su mente vinieron aquellos horribles experimentos a los que su hijo fue sometido desde que era solamente un crío.
Zeldris alzó una ceja, curioso ante la reacción de Naruto—Hum, la misma mirada que cuando mirabas a padre. Supongo que ella es tu madre en esta reencarnación, Korento.
—Ella NO es MI madre—espetó Naruto en un gruñido casi animal.
Eso daño notablemente a Kushina quien dio dos pasos hacia atrás, afectada por las palabras del Ootsutsuki.
Un tatuaje brillo en el cuerpo de Naruto, Hyakki Yakou se activo mientras una enorme espada, más grande y gruesa que el propio peliplata que la levantaba como si se tratase de plástico—Y mi nombre… es Naruto.
La cara del Ootsutsuki había cambiado, esa sonrisa había desaparecido para mostrar una mueca ennegrecida por la ira, lanzando al chico en su espalda, este fue atrapado por Ban, quien agarrando a Issei de una pierna retrocedió un poco—. Yo que tu me cuido chico, el capi va a descargar algo de ira… ¿chico?— pregunto Ban, al no sentir el peso en su mano.
Viendo que ahora le había cortado la muñeca, el peliblanco noto como Issei de nuevo se paraba al lado de su capitán. De tal bastardo demente tal moco estúpido. Se dijo el pecado de la avaricia a si mismo, negando.
Pero Naruto pareció ni importarle, sus ojos brillaron apenas vio como los demás mandamientos llegaban, con expresiones sorprendidas cabe aclarar—¿No que lo habíamos matado?— dijo Derrieri flotando junto con el resto de Mandamientos a donde Zeldris estaba, su voz sonando con algo de incredulidad al ver al peliplateado caminar hacía ellos.
—O créeme, hicieron su trabajo increíblemente bien— los ojos de Naruto se habían tornado negros, como dos pozos sin alma—. Ahora, vengan aquí por su premio— les dijo alzando sus manos mientras un aura de pura oscuridad empezaba a cubrirle.
Entonces, los mandamientos lo vieron, y se congelaron ante la visión.
Una pared de caras.
Eso fue lo que vieron.
Eso… fue lo que todos a su alrededor vieron.
Caras de agonía pura, carne, piel y hasta hueso mezclado y derretido en la cara, dejando una muestra sanguinolenta en cada una de ellas, sus bocas llenas de colmillos amarillentos y que parecía alizar el cabello de aquel chico con los costados de sus dientes.
Casi en un susurro, los Shinobi más veteranos empezaron a decir nombres con miedo—El Asesino de la muerte.
—El caminante del infierno.
—El azote de los demonios.
—El sacerdote de Judas.
—Espera ¿Cómo la banda?
—¡Los llamaron así por él!
Y apenas se escucho esa exclamación, un aura de color plateado surco el cuerpo de Naruto, cubriéndolo hasta que solo se pudieran ver un par de ojos rojos en ese mar de plata, mientras que veían el cuerpo de adentro cambiar, dos cuernos morados atravesaron la capa de energía que soltaba descargas bio-electricas de color verde y rojo.
Alzo una mano hacía adelante, blanca como una perla y con las uñas largas e igual de blancas, fue cubierta por venas de color rojo con partículas blancas mientras doblaba el dedo—Ryūmyaku.
Galand corrió hacía Naruto, su hacha-lanza alzándose y luego descendiendo mientras Naruto soltaba su dedo.
Y luego, se desato el infierno… uno peor.
Fue como si una bomba nuclear hubiera sido detonada, primero empezando como un pequeño aire apenas devolvió el ataque con un dedo, pero luego, se sintió como un tornado tan fuerte como para confundirse con el apocalipsis.
KSHHHHHHHHH
El aire de aquel golpe se elevo y extendió, primero cientos de metros, luego… a miles de kilómetros, desde naciones vecinas se podía ver, un gigantesco domo blanco alzándose a los cielos desde el país del fuego.
Mientras tanto, Naruto retrajo su mano, las venas rojas desapareciendo mientras miraba a Galand solamente caer al suelo como una piedra.
¿Sobrevivió a eso? Se pregunto a si mismo, viendo al inconsciente demonio cuya armadura estaba rota en tantos lugares que parecería un coladero del que un miasma negro escurría, pero por los picos, supuso que tuvo que poner toda su energía en defenderse.
—Bien, ahora que ya pusimos las cosas en perspectiva, ¿Qué tal si solo se van de…?— la boca de Naruto se cerro al mirar a los alrededores, toda la ira que sentía se apago al ver una enorme torre de carne y ojos sobre la torre Hokage, sobre su centro en lo alto, una bola negra que parecía apunto de cubrir el sol—. No lo hicieron, ustedes no se atrevieron— declaro mientras la enorme espada en su mano era estrujada como si tratara de romperla.
—Los ángeles guardianes de los demonios serán traídos nuevamente a este mundo— declaro Galand débilmente mientras Naruto bajaba su mirada hacía él, su cara congelada ante la sorpresa—. Debes estar feliz Korento, tu siempre quisiste ser uno de ellos.
—Por ultima y maldita vez— la lanza sagrada del Rey Hada Gloxinia apareció por sobre su cabeza en su forma de flor, absorbiendo energía a sus alrededor mientras el peliplata alzaba su rostro, mostrando unos anillados ojos rojizos—. ¡Es Naruto!
Como una especie de pared invisible, un domo de gravedad se expandió desde Naruto hacía todas las direcciones, la luz solar siendo fácilmente mientras sus ojos comenzaban a ganar tomoes en sus anillos, viendo a Drole lanzándose contra él con su cuerpo recubierto por metal—¡Amaterasu!
Llamas negras comenzaron a cubrir el cuerpo del gigante, quien con solo un movimiento de su cuerpo las retiro de su cuerpo, el pie de Naruto alzándose al instante y deteniendo el golpe de Derrieri, antes de girar mientras ella preparaba otro golpe que antes de poder impactar, una patada en el lado derecho de su cabeza la mando a volar—Preferiría no matarlos— declaro poniendo su espada enfrente de Zeldris, deteniendo el tajo de su espada, su otra mano hacía atrás al momento que una barrera plateada se formaba a su alrededor, una bola de fuego lanzada por Monspiet deshaciéndose enfrente de su mano—. En otro tiempo, tal vez me hubiera preocupado de lo que están apunto de invocar. No ya al menos, pero dudo que esta aldea pueda sobrevivirles, y si no es demasiado problema recordarles, este lugar… es resguardado por mi.
—Jibaku Ensa— escucho Naruto antes de desaparecer y en un nanosegundo, aparecer detrás de Grayroad con una mano alzada.
—Perdona chica, nada personal, agradece que no te mate— le dijo mientras una bola de color verde los rodeaba a ambos, encogiéndose hasta atrapar a la demonio gris y encogiéndola hasta una pequeña bola—. Hey, Merlín, ¡atrapa!— le dijo lanzando la bola a la hechicera, que solo alzo una mano y la esfera floto a su mano—. Bien, ahora ¿Dónde esta la serpiente?
Una enorme sombra cubrió a Naruto.
SLASHM
Cortando la cabeza de una enorme serpiente que apareció detrás suyo, el peliplata la vio caer antes de patear la cabeza—Vamos, eso no te matara nunca.
Como para hacer sus palabras aun más palabras, miasma negro salió de la cabeza y el cuerpo cercenado, uniéndose entre si para volver a unir los dos trozos—No has cambiado nada, Korento. Igual de despiadado que hace tres mil años— le dijo Melascula en su verdadera forma, Naruto viéndole con su ojo derecho yendo a uno morado.
—Ustedes son unos malditos sordos, ¿verdad?— le dijo alzando su mando lentamente, mientras Melascula se lanzaba sobre él—Ajisukitahikone.
¡BRAM!
Un poderoso relámpago cayo sobre Melascula, mientras Naruto simplemente se limitaba a alzar la mirada hacía la torre de carne que se alzaba a la distancia sobre el sol, sintiendo decaer el poder de Escanor.
Su mano izquierda se volvió una garra anaranjada y negra que parecía hecha de roca, su Modo Dios del Sol activándose—Dios Sol: Masa Solar— declaro mientras un pequeño sol era formado en su mano, antes de que empezase a crecer, viendo como la musculatura de Escanor volvía a crecer hasta casi romper la armadura junto a que el verdadero sol era casi consumido por la oscuridad.
Girando su cuello, vio por sobre el hombro a los lideres de los diferentes clanes junto a sus hijos, sus compañeros en la academia. Viéndolos como un adulto miraría a un niño al que no le importa en absoluto, el sol siendo cubierto por la nube de oscuridad de aquella torre—Si no quieren ser asesinados, no se alejen demasiado— les dijo mientras todo se ponía de color rojo. Saltando para aterrizar al lado de ellos, el peliplata le lanzo la enorme espada a Issei, este sorprendiéndose levemente cuando perdió el equilibrio, siendo la espada más pesada de lo que considero—. Protégelos bien, enano— declaro mientras veían como la esfera de oscuridad se rompía, como si un liquido rojo estuviera dentro, todo el mundo pareció ser cambiado por eso.
Mil millar de millones de caras cubrieron los cielos, el azul pacifico cambiado por un rojo sangriento, entre las caras vieron como una de ellas salía un cuerpo enorme de un ser humano, una enorme mujer desnuda con la piel tan pálida como la de un muerto descendía de los cielos bañada en sangre que surcaba su hermoso cuerpo, solo llevando un collar en el cuello que nunca haría nada para cubrir su desnudez, lentamente, su cuerpo se encogía mientras descendía sobre la torre negra en uno de los cuatro extremos que tenía.
Las ratas empezaron a correr desde los callejones y del suelo, empezando a formar una figura lo más parecida posible a una humana, un hombre rechoncho con los ojos cerrados, las mejillas tan gordas e hinchadas que su boca parecía estar siempre abierta por eso, sus manos juntas mientras la carne de las ratas comenzaba a formar carne y ropa negra.
Luego vino el tercero, el cielo simplemente pareció, era un ser enorme y delgado, con un cráneo parcialmente desnudado con un gran cerebro expuesto vestido y una larga capa con un cuello alto y puntiagudo. Cuando él se paraba, parecía que su manto alcanzaba el suelo. Su cráneo carecía de piel y hueso, mostrando su cerebro expuesto, mucho más grande de lo que podría contener un cráneo humano normal. La piel de su boca estaba estirada contra el hueso, mostrando sus dientes amarillos y su piel café apunto de pudrirse. Faltaba su nariz, y sus labios y la piel circundante se retraía con finos ganchos y cables. Sus párpados estaban cosidos, cerrados. Mantenía sus manos y brazos escondidos debajo de su capa. Sus dos brazos delgados eran inhumana y suficientemente largos como para alcanzar más allá de su capa. Cada una de sus manos tenía seis dedos largos y delgados con largas uñas.
—¿Mm?— hizo Naruto girando su cabeza, viendo como desde su chaqueta negra escurría un liquido rojo, llevándose la mano hacía esa parte—. ¿Sangre?— se pregunto a si mismo mientras los veía descender.
Y luego, vino el cuarto.
Descendió de los cielos como un arcángel, ante los ojos de todos, humanos y demonios, un ser con un traje negro que dejaba ver bien la totalidad de su cuerpo a excepción de un casco negro en forma de halcón, unos ojos azules que miraban a los humanos debajo suyo como una especie de deidad infinitamente superior.
Naruto por su lado solo limpio la sangre que tenía en sus dedos usando su pantalón—Da-Dancho… ¿Quiénes son esos?— pregunto Diane mirando con algo de miedo a los seres que aparecieron.
El peliplata simplemente agarro a Galand de un cuerno, lanzándolo como si fuese un saco de papas contra los mandamientos, sus ojos mostrando simplemente mero aburrimiento—. Déjame te presento a los ángeles guardianes de los demonios, los "Cuatro Jinetes del Apocalipsis"— declaro levantando su dedo hacía la torre donde los cuatro jinetes los veían.
—El Jinete del Apocalipsis, Conquista— declaro apuntándole al ser cuyo cerebro era visible.
—La Jinete del Apocalipsis, Muerte… No se confundan, no es el Shinigami— les dijo mientras su mano apuntaba a la mujer que, coquetamente, le guiño un ojo a él y a… ¿Issei?
Temblando, el peliplata movió su mano al hombre a la derecha, apuntando al hombre gordo—Ese es el Jinete del Apocalipsis, Hambre.
Y finalmente, se limito a mirar al ultimo jinete, sus ojos chocando entre si por varios minutos en los que todo fue silencio, antes de que el peliplata se girase para ver al resto de personas detrás suyo—No tengo ni puta idea de quien sea ese, supongo que es el jinete de la Guerra pero ni idea de quien sea.
—Hm, vaya Guerra, parece que te tiene mucho cariño— le dijo la única mujer del grupo con una risa juguetona.
—Es una sorpresa que trates de decir que te has olvidado de mi, Naruto— le dijo el Jinete de ojos azules mientras el nombrado se ponía la espada en su hombro.
—No trato, literalmente, no recuerdo haberte visto en toda mi vida, y recordaría a alguien tan feo como tu— le dijo mientras con un sello de manos, decenas de clones aparecieron a sus alrededores, dispersándose para ir a proteger al resto de personas en la aldea—. ¿Nos conocemos de algún lado?
Una risa del Ojiazul no fue escuchada por nadie más que sus compañeros, mientras que para el resto de personas era como si Naruto hablase consigo mismo al no poder oír hablar a Guerra desde esa distancia—Recuerdo que fueron tus palabras "Por mi es que te puedes pavonear de ser Dios"
Naruto miro a otro lado, rascándose la cabeza—Perdona, en verdad no me acuerdo de eso.
Los ojos del Jinete de repente se abrieron—¿Enserio no me recuerdas? La ultima vez que te vi te deje en un pozo de demonios a morir sacrificado.
—Eso me pasa bastante a menudo— dijo mirando a los Mandamientos, encogiéndose de hombros—. Como sea, el chico detrás de mí violo física, espiritual y emocionalmente a estos de acá— con su pulgar le apunto a Issei, quien miraba la interacción sin entender mucho de lo que pasaba—. No soy rencoroso, pero los matare si debo hacerlo, así que lo mejor que pueden hacer es llevárselos de aquí. Las reconstrucciones a Konoha van a ser un dolor en el culo, incluso si Merlín me ayuda van a ser unos… no se, ¿15 minutos? Talvez 5 si los demás ayudan.
—¿Esta el hablando enserio?— pregunto Muerte mirando al resto de sus compañeros.
Conquista entonces alzo su mano, mostrando seis dedos alargados y un brazo demasiado largo como para ser humano—Dejando estos juegos de lado, supongo que no nos hemos presentado debidamente.
—Oh, te conozco a ti perfectamente, Predicador de la Casualidad— le dijo Naruto mientras movía la espada como si planease atacar—. Asumiendo que me conocen por ser el Chakravartin, saben como son las cosas, estos demonios buscan obtener lo que las demás razas les han negado, no son los malos de esta historia supongo, pero están atacando la aldea donde vivo, lo único bueno es que se comen lo que matan así que ahorran recursos para sepulturas.
—Santo Rikudo Naruto, ¿Qué demonios?— le dijo Kakashi ante la charla tan indiferente que sostenía el peliplata.
—¿Tenemos un trato… VŒIĐ?— pregunto el peliplata con su voz escuchándose distorsionada al pronunciar la ultima palabra.
—Perspicaz, Cuarto— le dijo el Jinete de la Conquista, mientras flotaba hasta llegar a donde el grupo estaba, Naruto teniendo que alzar la mirada para verlo—. Los cuatro somos seres infinitamente más fuertes que tu, Príncipe del Caos. Y aun así te paras enfrente de nosotros y nos hablas sin miedo.
—Si… como hace seis meses, enserio, las cosas se pusieron locas en todo este tiempo. Y a menos que sean monos del espacio o deidades cósmicas, largo de mi aldea.
—¿No quisieras oír nuestra propuesta?
—…Continua…
—¿¡Vas a escuchar a esa cosa?— le pregunto Sayuri incrédula, Naruto alzando una mano para decirle que guardara silencio.
Moviendo su mano para mostrar la destrozada aldea, una marca verde apareció sobre la mano del Jinete—Mira estos humanos que te rodean, ellos solamente te han traído odio y dolor, sufrimiento y más sufrimiento, sin embargo, te empeñas una y otra vez en ayudarlos, en un deseo profundo de que te acepten.
Naruto miro detrás suyo, viendo a los mismos lideres de clanes, compañeros y soldados de sus padres, los mismos que lo encerraron, lo torturaron, lo ignoraron y lo esclavizaron—Ellos han vivido su pacifica vida juntos por mucho tiempo mientras tu te arrastrabas en el dolor y la miseria, pero nosotros, los demonios y dioses del caos podemos darte más, mucho más— la marca comenzaba a crecer, volviéndose roja—. Todo placer que imagines, todo deseo que tu corazón tenga, desde la más pequeña e insignificante hasta el más grande sacrificio, todo en este mundo, en este universo y en muchos otros puede ser tuyo.
La espada en la mano de Naruto lentamente bajo, ya no aplicando tanta fuerza como antes, mirado al suelo sin una expresión concisa.
Conquista alzo su mano, la marca brillando ahora en color plata—Solo di "Yo los sacrifico" y así serán sacrificados, un Quinto Jinete nacerá de sus almas sacrificadas y serás tú, un Dios entre Dioses.
Naruto lentamente alzo la mirada, su cara no mostraba nada, e incluso cuando Issei le jalaba de la mano, sus labios se movieron y dijo unas palabras que dejaron helados a todos lo que lo escucharon.
—Jo-De-Te.
—…¿Cómo dices?— dijo Conquista incrédulo ante lo que escucho. Issei dejando de jalarlo para verlo mejor.
—¿Me oíste tartamudear, perra? Jodete, Jodete tu— le apunto a Conquista—. Jodete tu— le apunto a Hambre, que seguía sin moverse en lo absoluto—. Jodete especialmente tu— dijo viendo a Muerte quien se relamió los labios ante sus palabras—. Sigo sin recordarte pero jodete tu también, y llévense a sus demonios con ustedes antes de que me de hambre. Si alguien va a matar a estos imbéciles detrás mío, voy a ser yo con mis propias manos.
—Que ser tan interesante, nunca antes nadie había rechazo volverse uno de nosotros— dijo Muerte viendo a Naruto mientras movía sus caderas.
—Si, si, si, lo que sea, shu, tengo ganas de un Ramen de Ichiraku— les dijo dándose la vuelta, viendo como una especie de tornado parecía llevarse a varios demonios.
—¡Esperen, se suponía que deberían haber barrido esta aldea junto a todos los no demonios en ella! ¡Se supone que son dioses! ¿¡Por qué retroceden!?— exclamaba Derrieri siendo detenida por Monspiet que le tapo la boca mirando a los cuatro jinetes.
—Esta aldea si será destruida tarde o temprano— dijo Guerra mientras todos los mandamientos, uno a uno, y a excepción de Grayroad, eran absorbidos por ese tornado—. Simplemente las leyes de la casualidad han dictado que aun no es el tiempo.
—Simplemente se retiran con la cola entre las patas para tratar de morder de nuevo otro día— declaro Naruto dándose la vuelta, empezando a caminar hacía su grupo.
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del Jinete de la Guerra—Tendré mucha diversión al ver tu cara arrogante volverse en una de desesperación, y tendré aun más diversión con tu pequeña y querida Emiko.
El pie de Naruto se detuvo, quedándose congelado antes de voltear la cabeza a un lado, mirando a Guerra por sobre su hombro mientras inhalaba con fuerza—Oh… ya te recuerdo, hola Atsushi— dijo el peliplata mientras que con el Movimiento Cuántico aparecía justo detrás del jinete de la guerra—. Adiós Atsushi.
La mano de Naruto se movió apuntando a la cabeza de Atsushi, antes de que este alzara la mano y…Naruto usara el movimiento cuántico de nuevo, apareciendo esta vez al lado del Ojiazul e impactando su puño contra la mejilla de este.
El Ootsutsuki parpadeo, sintiendo como si golpease una superficie lisa increíblemente dura, suficiente como para que sus nudillos sangraran levemente—…Interesante— dijo antes de mover su espada recubierta de una energía roja—. Daikonrankusanagi Murakumotsurugi (Espada cortadora de hierba de las Nubes de la Reunión del Pandemónium)— dijo antes de lanzar un enorme tajo de energía roja.
Una cantidad descomunal de energía natural fue lanzada, el cuerpo del Jinete de la guerra siendo consumido por la energía roja mientras esta se alzaba por los cielos, extendiéndose cientos de kilómetros, disparado como un laser de energía al mismo espacio, con el Ootsutsuki mirando al cielo para ver si no dañaba a alguno de los planetas que terraformo.
—Bastardo inteligente, la barrera que tienes es creada al manipular el espacio, ¿verdad?— pregunto al ver a Guerra todavía intacto, alzando su mano enfrente suyo.
El Movimiento Cuántico nuevamente hizo que apareciera en otro lugar, viendo como uno de los edificios, con todo y personas adentro todavía, era aplastado hasta volverse un pequeño trozo de roca que incluso así, no tardo en desaparecer.
¿Control de gravedad y el espacio, eh? Se pregunto antes de alzar su mano hacía la barrera invisible—. Jikūkanjin (Deidad del Espacio-Tiempo)
CRAAAAASHHH
Se escucho como un vidrio ser roto mientras los dedos de Naruto rasguñaban la barrera, el aire pareciendo tener grietas blancas mientras rasguñaba la barrera—. Ya veo, no es solo una barrera telekinetica, pero una hecha al manipular el espacio-tiempo— dijo mientras ambos se paraban en medio de la distorsión con facilidad, entrando en la barrera, era como si Naruto y Atsushi estuvieran encerrados en la esfera.
Una espada de color blanco y negro empezó a formarse en la mano de Naruto, con sus ojos ahora brillando de color dorado—¡Kalki!
La espada giro entonces. Verticalmente, cayendo sobre la cabeza del Jinete.
Guerra abrió los ojos mientras trataba de retroceder.
Kalki, una técnica que formaba una gran espada capaz de aniquilar cualquier cosa, todo, físico, espiritual, conceptual. Los objetivos se eliminan por completo en todos los niveles, hasta el punto de que nunca existieron, y son totalmente imposibles de recrear por cualquier medio.
Un solo giro del Kalki, que destruye toda la materia física y espiritual, esto también incluye construcciones basadas en Chakra en un radio de 100 km, contiene suficiente poder para erradicar a un Shinju. Funciona al borrar los enlaces conceptuales, espirituales y mentales de los objetos, lo que hace que se colapsen.
Y la espada de repente fue detenida, o mejor dicho, re-direccionada.
El Jinete de la Conquista apareció enfrente de Guerra, un portal negro formándose enfrente de ambos.
La espada hecha de energía blanca y negra atravesó el portal, otro formándose sobre la cabeza de Naruto.
El Metrochronium en sus huesos al instante salió, formando un escudo negro que al instante se cernió sobre la espada, Naruto mirando fijamente al líder de los cuatro jinetes antes de soltar una semisonrisa.
Guerra de repente se llevo la mano a la boca al sentir… tieso el labio, al llevarse la mano a allí, vio como la sangre chorreaba de su mejilla cortada y de su labio roto—… ¿Cómo?
—Contaba que nuestro querido predicador te protegiese del tipo de ataque capaz de matar de un golpe, incluso a ustedes, así que solo aproveche la distracción, mande a un clon limbo a golpearte en la cara y sobretodo, le hice a este imbécil creer que usaría una técnica cuyo rango se puede ver desde el jodido espacio, enserio, ni el Metrochronium podría aguantar una explosión de esto… creo— le dijo al Jinete con los parpados cocidos, deshaciendo la espada con un simple movimiento—. Para seres tan grandes como ustedes que solo pueden existir en este mundo tomando forma material, dime… ¿Qué se siente ser golpeado por un simple mortal inferior?— le dijo a Guerra antes de empezar a reír al verlo apretar los puños—. Dimensiones superiores, planos astrales, me doy cuenta que a donde quieras ir, yo ya estaré allí superándote por mucho.
Luego de eso, se giro y le dio una gran sonrisa a Guerra, sin arrogancia, simplemente la de alguien que sabía que estaba completamente a salvo—Por un tiempo en verdad creo que me preocupe, que vergüenza de mi parte. Como sea, adiós, espero no verlos nunca.
Como si se tratase de hablarle a un viejo compañero de clases, Naruto se dio la vuelta y camino hacía los de Konoha, que se encontraban incrédulos y sin entender nada de lo que pasaba—. Oh, y Atsushi— dijo, haciendo que el jinete de la guerra le volteara a ver enojado. Sin embargo, la cara de Naruto apenas fue vista hizo retroceder a todos quien lo vieron.
Miraron al niño, a sus ojos; ante la ira decaída y abominable encerrada detrás de las jaulas de sus pupilas. Colmillos de sangre destellaban en las pupilas. La carne ya de por si blanca comenzando a palidecer por dentro como un cáncer. Sus dientes, tanto muelas como colmillos haciendo un sonido; el chasquido de colmillo-molar contra colmillo-molar con un metálico sonido, un ritmo constante de staccato para que coincida con el de un baterista del ejército.
Y la sonrisa del niño.
El chico tenía la sonrisa de un alma maldita, inocente.
—. Si te atreves a pronunciar el nombre de Emiko enfrente mío, me comeré tu cara y saltare la cuerda con tus intestinos.
Una bestia-esqueleto, encadenada en las raíces de los dientes de león y los briars, convulsionada. Su cabeza giró hacia arriba, y las fauces desdentadas se abrieron y gritaron de nuevo. El destello de piedra pómez se reunió en las cuencas, y alrededor, una neblina roja se elevó, hirviendo las cadenas con calor putrefacto.
No tenía dientes, sino huesos; clavos de médula para las patas, picas para las piernas, un ariete para la cabeza. El mundo a su alrededor se arrugó para lanzar rabia negra y muerta, aliento irradiado, un odio primitivo y primitivo como el cáncer en el alma.
Una red de cartíla carbonizada y endurecida por el fuego se apoderó de la parte posterior del cráneo y la inclinó hacia arriba, hacia las tuberías que goteaban y el moho marchito en el techo, hacia donde un niño gritaba su miedo naciente e interminable, su odio, confusión y agitación. Los pecados, su chillido, su furia brutal y sobre todo la ruptura de su garganta cuando el aullido arrancó cintas de carne de las paredes.
Ichor se derramó de su boca en una violenta salpicadura, lanzándose a través de la calle, mientras Naruto quemaba todo excepto el primer pensamiento en su mente, cuando sus ojos se formaron dentro del útero de su madre, y lo primero que vio fue: una pareja diferente ardió. en la parte posterior de sus párpados. Rojo, raja, punto negro en el medio.
COMER
Y ya no sabía quién era.
El rey de rojo aulló.
Mientras los cuatro jinetes retrocedían al ver la cara de Naruto volver a la normalidad, este volvió a caminar al frente—Bien, ahora váyanse por favor— les dijo con una calma sonrisa cálida.
Las caras en el cielo se esfumaron, dejando únicamente el cielo azul con la luz del sol cayendo sobre la destrozada aldea de la hoja, como si nunca existieran, los llamados cuatro jinetes desaparecieron junto a todos los demonios.
Naruto se paro enfrente de aquel enorme grupo, su cara neutra y sus manos en sus bolsillos, viendo las distintas caras, las distintas expresiones, alegría, ira, miedo, y demás. Simplemente se giro para ver a Issei quien parecía preparado para atacar al resto de ninjas de Konoha—¿Quieres ir por Ramen?
—…¿Okey?
—Ayame y Teuchi me van a matar por dejarme matar— dijo el peliplata mientras Issei se montaba sobre su hombro.
—¿Ellos sabían de que puedes revivir?
—Ellos fueron los primeros creo— le dijo cerrando los ojos. Girándose para ver al resto de personas de Konoha quedarse allí congeladas—. Reparare sus casas en un rato, primero iré a comer, quien quiera ir yo le invito— declaro mientras los veía quedarse congelados, generando que se encogiera de hombros y diese media vuelta.
—…¿Qué acabamos de ver?— dijo Asuma con el cigarrillo caído de la boca, las cuchillas de Chakra ensangrentadas en sus manos por matar a unos cuantos demonios, comparado con los cientos o miles que Naruto mato apenas llegar, y lo que de alguna forma acababa de hacer.
—No lo se…— respondió Kurenai, antes de que se escucharan varios gruñidos—. Pero creo que ir a comer no estaría tan mal— varios civiles se quedaron, otros ninjas se fueron a reparar y buscar heridos que ya estaban siendo cuidados por los clones de Naruto.
Elizabeth se vio volando sobre los cielos, alertando a todo mundo mientras la veían, la linda chica de antes cubierta con sangre incluso en las alas tan blancas como las nubes en su espalda, el peliplata alzo la cabeza con una sonrisa, viendo también a los desconfiados Arcangeles que no le miraban precisamente contentos, pero el simplemente se limito a sonreirle a Elizabeth. Él siempre es así. Pensó al abrazarlo mientras casi lo tiraba al suelo junto a Issei. Otros simplemente se lucirían, se vengarían o abusarían con el poder que tiene. Los ojos de Naruto se volvieron rojos por completo, pero habia una mirada pacifica en ellos, viendo los ojos anaranjados con un simbolo de cruz en ellos. Pero él… los salvo solo porque quería hacerlo… no, ni siquiera puedo empezar a entender el porque lo hizo... siempre hace las cosas que nadie más entiende.
—Te extrañe— le dijo mientras le acariciaba la cara, lagrimas bajando de su cara, como la de una esposa que no ha visto a su amado en más de una decada.
—Yo tam…
Todo mundo guardo silencio al ver como la peliblanca besaba al chico peliplata, este parpadeando un par de veces antes de simplemente agarrarla de los hombros y profundizar el beso, casi pudiendose ver la imagen de un joven de cabello plateado y ojos rojos y una mujer igual a Elizabeth, tan iguales, y a la vez, demasiado diferentes.
Y Kushina congelada miraba desde la distancía.
