Capítulo 20: Sin Salida
Christian y Seagull se miraron desafiantes, tan incrédulo uno como bravucón el otro, pero con dejo de furia en sus ojos.
—Eso es mentira —dijo al final el doctor. Hood sonrió confianzudamente.
—Su sobrina y yo nos conocimos hace unos meses en alta mar. La rescaté de una muerte segura dándole cobijo en mi barco. Y ya sabe usted que no hay mujer que se me resista… por más hombre que se crea.
Aquello último desagradó sobremanera al joven doctor, sintiéndose muy ofendido, y también muy desilusionado por el impensado accionar de su sobrina. Inevitablemente, la ira que ambos sentían entre ellos, fue aumentando considerablemente.
—Espero que usted se haya conducido con propiedad y no la haya forzado a nada de lo que ella no hubiera querido hacer —dijo Christian entre dientes.
La sonrisa burlona de Seagull creció aún más.
—Ciertamente ella no se quejó en ningún momento… Bueno, sí se quejó en cierta manera, ya sabe a lo que me refiero, doctor —y le guiñó el ojo, provocativo.
Furioso, el tío de Isabel cerró los puños con fuerza, haciendo crujir los dientes. ¿Cómo se atrevía aquel maleducado sujeto a deshonrar de esa manera la virtud de su querida sobrina? No entendía qué era lo que pretendía Seagull al provocarlo así, pero estaba logrando sacarlo de quicio.
Escandalizado, el ex gobernador se vio obligado a acallar una exclamación de asombro tapándose la boca con la mano. Aquella vergonzosa discusión era todo lo que necesitaba para comprenderlo todo.
Jacobson giró la cabeza hacia un costado, consternado y decepcionado, intentando dominar su furia para no darle gusto al desvergonzado pirata.
—Ella nunca debió permitir que usted conociera su condición, fue una gran imprudencia de su parte…
Al oír aquello, Seagull fue el que finalmente perdió los estribos, ya no pudo dominar su furia y tomó al sorprendido doctor por la solapa de la casaca, obligándolo a enfrentarse cara a cara con él.
—¡Usted fue el que nunca debió permitir que Isabel se convirtiera en el ser insensible que es! ¡Gracias a su estúpida apatía ella no es una mujer normal! ¿Qué demonios le hizo? ¿Por qué no la detuvo? ¿Por qué le permitió llegar a eso? ¡Me ha decepcionado, usted! ¡Creí que era un hombre digno de admirar! —lo soltó, y ya más calmado, agregó:
—Pero veo que me he equivocado una vez más, señor…
En un principio aquel repentino e inesperado reaccionar de Seagull Hood dejó bastante desconcertado al buen doctor, pero pronto éste comprendió la verdadera razón por la que aquel hombre buscaba ofenderlo, y esbozó una pequeña sonrisa que desapareció en un instante.
—Ciertamente creo que debemos arreglar esto con un duelo, señor Hood.
Tanto el desafiado como Weathervy Swann y el joven Billy se sorprendieron con aquella inesperada proposición, pues sabían muy bien que Christian era un pacifista consumado.
—¿Está seguro de eso, doctor? —replicó mordazmente el pirata en cuanto se hubo recuperado de la impresión—. Soy uno de los mejores espadachines que la historia haya dado a luz, modestia aparte.
—Estoy muy al tanto de sus extraordinarios habilidades, capitán Hood, pero eso no me hará doblegar en mi decisión. Lo he retado a duelo y espero que usted tenga la suficiente decencia como para aceptarla…. ¿O acaso me teme?
—¿Yo, temerle? Para nada —declaró, tan decidido y jovial como siempre—. ¿Posee usted algún arma?
—No, pero confío en que alguien tenga la bondad de prestarme una —contestó, sonriendo con confianza.
—Encontraremos, sin duda, a esa alma caritativa —replicó el pirata con el mismo tono de voz.
Si en aquel momento habría un concurso de sonrisas, no se sabría, con certeza, por cuál de los dos votar, pues sus sonrisas eran tan diferentes como muy atractivas a la vez. La sonrisa de Seagull demostraba tanto su picardía como su astucia; en cambio, la del buen doctor rebelaba a alguien muy inteligente e irónico a la vez. Muy seguros de sí mismos, ninguno de los dos pensaba poner en tela de juicio su decisión de enfrentarse a un duelo para ajustar cuentas pendientes… Sea cual fuere su resultado.
Will, luego de buscar por todos los rincones del barco a su prometida, logró encontrar la misma escalera que ésta había usado para subir hacia la cubierta exterior. Pero cuando se dispuso a subir los derruidos escalones de madera, escuchó un repentino sonido a sus espaldas, obligándolo a volverse de un respingo sólo para darse con la joven Jade tendida en el suelo, boca abajo sobre el piso fangoso.
Una vez más, la innata torpeza de la niña, la había traicionado.
—Ay no… ¿Por qué siempre me pasan estas cosas a mí? —se quejó, levantándose toda embarrada de nauseabundo lodo y repugnante viscosidad verde que no eran otra cosa que musgo y algas, pero con tan mala suerte que sus manos se resbalaran del suelo y volvió a caer de cara al lodo, ensuciándose todavía más.
Will fue rápidamente en su ayuda, pero la fortuna tampoco estaba de su lado, así que él también se resbaló y cayó sentado al piso, provocando que Jade se destornillara de la risa.
—Sí, sí… Muy gracioso… —dijo él de mala gana mientras se levantaba tambaleante… para luego volver a caer de bruces, embarrándose aún más y dejando a Jade muerta de la risa y, no teniendo otra opción más, comenzó a reírse él también.
Un rato después, ambos subieron a la cubierta principal, encontrándose con Elizabeth Swann parada frente al palo mayor, con el rostro lívido, entonces Will, lleno de preocupación, corrió inmediatamente hacia ella, sin fijarse en lo que había alrededor suyo.
—¡Elizabeth! ¿Estás bien? ¿Qué te pasa? —inquirió, sacudiéndola desesperadamente. Al no recibir respuesta alguna, le llamó la atención que ésta estuviera mirando fijamente hacia arriba, así que él también hizo lo mismo, sólo para quedarse completamente anonadado con lo que se encontró.
—¡Ay, no! ¡Señor Sparrow! —exclamó al fin Jade, quien se había quedado petrificada en la sima de la escalera, horrorizada ante aquella espeluznante escena.
A unos cuantos pasos de distancia de la hija del ex gobernador de Port Royal y del joven herrero, una terrorífica enredadera, que se parecía más a una arterias palpitantes, crecía desde debajo del mástil mayor hacia arriba, cubriendo a medio camino al mismísimo capitán Jack Sparrow, quien permanecía atado al palo mayor, con los brazos extendidos a lo largo de una de las vergas, como una especie de crucificado. Algunas de las ramificaciones de la enredadera se habían incrustado en las carnes del pirata, bombeando su contenido dentro de él. Su pálido rostro, otrora moreno, estaba sucio y demacrado, parecía que todo rastro de vida había huido de él. Varios pájaros carroñeros de oscuro plumaje y aspecto horripilante, vigilaban en lo alto de las arboladuras del Perla Negra, esperando el momento exacto para comer las carnes del desafortunado prisionero.
—Creo que hemos llegado demasiado tarde… —dijo Will, embargado por la tristeza y el abatimiento.
Jade cayó de rodillas al suelo, con la mirada fija en el hombre que alguna vez le había salvado la vida cuando ella había sido apenas una niña pequeña. Abundantes lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
Elizabeth ni siquiera había notado la presencia de su prometido, simplemente seguía en estado de trance, aún muy afectada por lo que estaba pasando.
—Jack… Perdóname… —gimió en un murmullo, completamente descorazonada.
Mientras todo eso ocurría en el otro mundo, otras cosas interesantes pasaban en el mundo de los vivos, especialmente a bordo de un barco vikingo.
Luego de que toda la tripulación fuera puesta al tanto del impensado duelo entre Jacobson y Hood, uno de los sirvientes vikingos le entregó al primero. Aunque Weathervy Swann, Billy y Alwine no estaban para nada de acuerdo con aquel combate porque temían que el buen doctor saliera herido, Alrun les concedió el permiso para que ambos se batieran a duelo en un espacio designado que los vikingos habían dejado para tal ocasión en el barco.
Ya con arma en mano, los dos antagonistas se colocaron en sus respectivos lugares, enfrentados a tan sólo dos metros de distancia. Caminando en círculos, sin quitarse la vista de encima como si fueran un par de tigres salvajes a punto de lanzarse uno sobre otro.
La elfo, de pie cerca de ellos, mirando detenidamente a uno y a otro, dijo:
—¿Están seguros de esto?
—Sin duda alguna, madeimoselle —contestó el doctor con una elegante y respetuosa inclinación de cabeza, siempre sonriente y de buen talante.
—Lo mismo digo, mi lady —replicó el pirata, con exagerada inclinación y sonriendo burlonamente, luego se volvió hacia Christian y agregó, dirigiéndose hacia la guardiana—: Usted será testigo de mis extraordinarias habilidades como espadachín cuando le de su merecido a éste tipo incompetente que no supo cómo educar a una inocente niña.
—Muy bien —la sonrisa del doctor ni siquiera menguó con aquella acusación—, ¿qué estás esperando entonces, "mucho ruido y pocas nueces?".
—¿Mucho ruido y pocas nueces? ¿Qué quiere decir con eso? —inquirió perplejo.
—Es el título de una obra de Shakespeare —contestó el ex gobernador Swann—. Pero creo que con eso le está diciendo a usted que nada más habla y no hace nada.
Esta vez, la sonrisa de Hood desapareció. A diferencia del doctor Jacobson, él era un hombre muy vanidoso y detestaba que lo tildaran de cobarde.
—¿Así que "mucho ruido y pocas nueces", eh? Pues ya verá lo equivocado que está, doctorcito —le lanzó una terrible mirada de puñal, sujetando con mucha más fuerza el mango del sable, dispuesto a darle la paliza que tanto se merecía…. Según su opinión.
—Venga, pues, y demuéstremelo, capitán Hood —Con espada en mano y para la sorpresa de todos, Christian extendió los brazos a ambos lados de su cuerpo, como si estuviera dispuesto a recibir aquel castigo tan anunciado sin siquiera oponer resistencia, actitud que hizo titubear a su contrincante.
—¿Qué le pasa ahora? —insistió el doctor al verlo dudar, traspasándolo con los ojos como si leyera a través de él—. ¿Acaso no quería vengarse de lo que le hice a mi sobrina Isabel? Recuerde que por mi culpa ella se ha convertido en lo que es hoy y por eso lo rechazara sin ninguna compasión y sin sentir ninguna especie de cariño hacia usted.
—Maldito… —Seagull hizo crujir sus propios dientes, furioso.
Billy, Alwine y Weathervy se miraron entre ellos, preocupados. ¿Por qué Christian estaba obligando a actuar al pirata si ni siquiera sabía usar una espada?
—¿Y bien? ¿Todavía duda? —siguió burlándose el doctor—. Creo que yo tenía razón al llamarlo "mucho ruido y pocas nueces". Mi sobrina hace bien en despreciar a un "lengua larga" como usted, pues no vale la pena...
—¡Bueno! ¡Esto se acabó! —gritó Seagull, sacado finalmente de sus casillas—. ¡Si querías que alguien le diera una paliza, ése seré yo!
—Pierde usted los estribos prácticamente por nada, señor Hood. Debe aprender a controlarse o cualquiera lo derrotará en un abrir y cerrar de ojos—le aconsejó, fresco como una lechuga.
—¿Cómo se atreve? —protestó, los ojos de lince y los músculos tensados—. Ahora veremos quién es el "mucho ruido y pocas nueces", doctorcito.
Y entonces, esbozando una sonrisa siniestra, éste desenvainó la espada en un abrir y cerrar de ojos y se lanzó contra el indefenso médico, dispuesto a darle su merecido. Sorprendidos y muy asustados, Billy se quedó duro como una piedra mientras Alwine escondía su cabecita entre los brazos de su madre y el ex gobernador Swann emitía un grito de espanto. Sólo Alrun se mantuvo firme de espíritu, observando atentamente el inicio de aquel ajuste de cuentas.
Sin sacar la vista de encima del cuerpo de Jack Sparrow, el joven William Turner se acercó con paso lento y tembloroso, resistiéndose a aceptar la muerte de aquel hombre que siempre lo había impulsado a cometer locuras y a ser sincero consigo mismo. Quería cerciorarse si en verdad lo habían perdido para siempre.
A pesar de que Jack podía proporcionar una amistad un tanto ambigua, sabía hacerse extrañar por todos los que lo habían conocido.
Mientras Elizabeth lloraba en silencio y la hija de Sao Feng seguía sentada en el suelo inmersa en una especie de catatonía, Will acercó su trémula mano hacia la bota del pirata castigado para tocarlo, pero antes de que lo lograra, Tía Dalma hizo su aparición al fin.
—Era lo que me esperaba —dijo con su habitual calma, pero lo bastante seria como para no quitarle importancia a la situación.
Will y Jade se volvieron hacia ella, sorprendidos.
—¿Qué quiere decir con eso? —inquirió el primero.
—El señor Sparrow parece estar muerto —gimió la jovencita—. Todo lo que hicimos para rescatarlo fue inútil.
Se tapó el rostro con las manos, comenzando a llorar desconsoladamente.
—Él me salvó la vida una vez, y yo prometí hacer lo mismo por él en cuanto lo necesitara… Ahora ya es tarde y deshonré mi palabra…
Al joven Turner le asombró ver tanta lealtad en una jovencita de su edad, quiso abrazarla unos momentos para reconfortarla un poco, pero al notar una especie de picara y esperanzadora sonrisa en el rostro de la pitonisa, se contuvo.
—Creo que no me escuchaste bien, pequeña señorita —declaró ésta—. Dije que era lo que me esperaba.
Jade alzó la cabeza y, con un dejo de anhelo en sus ojos, se le quedó mirando fijamente.
—¿Eso quiere decir que…? —preguntó Will, interrumpiéndose a sí mismo, expectante.
—Que tenemos grandes posibilidades de que nuestro querido Jack Sparrow regrese a nosotros sano y salvo, tanto de mente como de cuerpo —respondió mientras se ponía de pie y dirigía su atención hacia el mencionado pirata.
Al escuchar eso, Elizabeth dejó de llorar, quedándose muy quieta, expectante y sin atreverse a volverse hacia ellos, dándoles la espalda.
—¿Entonces Jack no está muerto? ¿Podemos salvarlo con vida y regresarlo al mundo de los vivos? —preguntó tan presuroso como ansioso, acercándose todavía más a aquella extraña mujer que parecía tener siempre la respuesta a todo.
—Pe-pero parece estar muerto… de verdad… —declaró la dubitativa Jade, dirigiendo su atención hacia el cuerpo del pirata.
—¿Por qué no se fijan mejor? —propuso la pitonisa.
Obedientes, los tres jóvenes se fijaron detenidamente hacia Jack Sparrow, sólo para darse con la sorpresa de que…
—¡Esta durmiendo! —exclamó Elizabeth, tan asombrada como los demás—. ¡No está muerto!
—¿Pero cómo? —Will se volvió inmediatamente hacia la adivina—. ¿Davy Jones no lo mató?
La aludida negó con la cabeza y sonrió nuevamente, esta vez con una mezcla entre picardía y felicidad.
—¿Recuerdas a una alocada pirata llamada Jacky Sparrow? Bueno, debes darle las gracias a ella el que podamos rescatar a Jack con vida y sin consecuencias.
—¿A-a Jacky? —repitió boquiabierto.
—Jack fue muy astuto al empujar a Jacky fuera del alcance del Kraken; él sabía que sólo así podía salvarse de le muerte en vida que le esperaba dentro del armario de Jones. Manteniéndola con vida y completamente cuerda, se aseguró así su regreso al mundo de los vivos… Claro que para que él pudiera regresar, debía confiar en que sus "amigos" quisieran arriesgar sus vidas para rescatarlo.
—¡Y entonces así tendría saldada su cuenta con Davy Jones! —agregó Will, irónico. Al final, siempre terminaban haciendo lo que Jack Sparrow quería.
—¡Oh, Dios! —exclamó su prometida, y se sentó pesadamente sobre el piso de la cubierta, dando un leve suspiro de alivio.
"Tal vez me perdone por lo que le hice… " —pensó esperanzada. Por fin comenzaba a sentir que el peso que había llevado sobre sus espaldas todo aquel tiempo, comenzaba a alivianarse.
—Creí que Jack ya había perdido la razón hace mucho, pero esto me hace pensar que él es mucho más inteligente que nosotros… —comentó el aprendiz de herrero, sonriendo a medias.
—¿Entonces él está bien? ¿Sólo tenemos que sacarlo de ahí? —intervino Jade, poniéndose de pie, decidida y llena de esperanza—. ¡Entonces podré cumplir con mi palabra! ¡Hagámoslo de una vez! ¡Liberémoslo!
Pero antes de que ésta intentara trepar por el palo mayor para soltar las ligaduras del prisionero, Tía Dalma la detuvo inmediatamente.
—Espera un momento, jovencita —dijo—. Es muy peligroso tocar esa enredadera demoníaca, podrías ser atrapada por ella y condenada a vivir un infierno en tu mente y terminar como los pobres infelices que hemos visto en la playa. ¿Por qué no me lo dejas a mí?
Obediente, la chica se hizo a un lado y dejó que la pitonisa se acercara a la misteriosa planta. Luego de observarla detenidamente por unos momentos, sacó rápidamente un extraño cuchillo de entre sus ropas y se lo clavó firmemente e la enredadera que, para el espanto de todos, emitió un horripilante aullido de dolor que resonó como un eco por toda la isla, llamando la atención de los que estaban en la playa, estremeciéndolos de terror.
Interpretando aquel grito como una especie de alarma, el recién llegado Barbossa azuzó aún más a los tripulantes del Perla Negra y el Hai Peng para que se apresuraran con los trabajos que les había asignado.
—¡Vamos, bola de inútiles! ¿Por qué se detienen? ¡Rápido! ¡Recojan todo lo que nos haga falta para reparar al Perla Negra! ¡Debemos salir de aquí antes de que sea demasiado tarde! ¿O acaso quieren terminar como estos pobres infelices? —los amenazó, refiriéndose a las antiguas víctimas de Jones que permanecían en los huesos, sujetos a aquellas horribles enredaderas.
Batallando con su gallina interior, los pobres piratas se apresuraron a recoger los restos del junco para transportarlos hasta el Perla.
—¿Crees que Jack esté bien? —le preguntó la preocupada Ana María a Gibbs mientras hacían su trabajo
—¿Debo creer, acaso, que estás preocupada por él? —se burló.
—¿Yo preocupada por ése tonto infeliz bueno para nada? —replicó enseguida, poniéndose a la defensiva pero tan roja como un tomate—. Por si no lo recuerdas, ése imbécil me debe un barco, y si está muerto, no podrá devolvérmelo.
—Y eso es algo que no te conviene y te preocupa muchísimo, ¿no?
—Claro que sí, idiota. ¿Y ahora por qué no nos dejamos de hablar obviedades y nos ponemos a trabajar? —y sin decir más, siguió con los suyo, volviéndole el rostro.
—Pero si tú comenzaste… —murmuró Gibbs un tanto consternado.
Mientras tanto, a bordo del drakkar, el doctor Christian Jacobson cayó al suelo tras haber sido golpeado en el rostro por el formidable puñetazo de un furioso Seagull Hood.
—¡Lo tiene de merecido por inepto! —gritó éste—. ¡No soy tan idiota como para enfrentarlo con la espada! ¿Acaso creyó que no me había dado cuenta de que usted es mejor espadachín que yo?
—¿Cómo? —exclamó el asombrado ex gobernador de Port Royal—. ¡Eso es imposible! ¡El señor Jacobson es un empedernido pacifista! ¡Nunca tomó una espada en su vida!
Alwine y Billy estaban igualmente sorprendidos, jamás habían visto al doc usando un sable, y menos atacando a alguien.
—Solamente un experto espadachín como yo puede darse cuenta de eso, señor Swann. Su gran seguridad en sí mismo, su manera de mirar y sus movimientos completamente calculados… Nuestro doctor es un sujeto muy inteligente y precavido, pero demasiado ingenuo e idealista como para ser un verdadero espadachín… Si yo lo hubiera atacado con mi sable como él hubiera querido, sería yo el que en estos momentos estaría derrotado en el suelo.
Al escucharlo, Christian sonrió y se puso de pie con aquella calma que siempre lo había caracterizado. Por fin volvía a ser el mismo de antes.
—Me siento verdaderamente feliz al comprender la razón por la que mi sobrina lo eligió a usted, señor Hood.
—¿Cómo dice? —inquirió desconcertado.
—Desde pequeña siempre ha estado encaprichada con su mejor amigo hasta el punto de querer obligarlo a ser su esposo, pero fue a usted a quien ella eligió para convertirse en una mujer completa —se limpió la sangre de la nariz con su pañuelo, sin perder su característico semblante de tranquilidad—. Tal vez lo haya hecho en forma inconsciente, pero de alguna forma se sintió atraída a usted por su personalidad fuerte y sagaz. Si pone usted más voluntad para convencer a mi sobrina de que realmente está enamorada de usted, sé que finalmente logrará rescatarla del infiero en el que ella misma se ha metido.
—Pero ella me despreció… —objetó con tristeza el pirata.
—¿No se le ocurrió pensar que acaso ella lo despreció por miedo y costumbre?
—¿Miedo y costumbre?
—Por supuesto: miedo a amar y ser amada en verdad; y costumbre por el encaprichamiento que tiene para con su amigo. Sólo usted puede ayudarla si pone más fuerza y voluntad que ella y la supera en cuanto a su personalidad.
—Se parece más a una lucha de poderes —comentó Weathervy.
—Y eso es exactamente —le sonrió amistosamente—. Es la única forma de pensar de mi sobrina Isabel.
—¿Y que hay de James Norrington? Porque él es el amigo de Isabel que usted tanto menciona, ¿no es así? —volvió a preguntar Seagull, con un dejo de celos en su tono de voz—. ¿Por qué no se casó con ella?
—Veo que usted está muy bien enterado… Porque no la ama y la considera como a una hermana. Además, jamás podrían llevarse bien como esposos; él no es tan fuerte de voluntad como usted y, a pesar de que posee un buen corazón, se deja llevar por sus debilidades. Isabel requiere de una persona más fuerte que ella y de una voluntad muy firme, y que no sea tan sentimental. Usted no es una persona verdaderamente sentimental como lo es el almirante Norrington, señor Hood, pero sé que lo es más que mi sobrina. Sé que con el paso del tiempo, si ella se hubiera casado con James Norrington, habría llegado a odiarlo profundamente —se apoyó en la balaustrada, con la mirada perdida en el horizonte, perdido en sus cavilaciones—. Por un tiempo pensé que el capitán Jack Sparrow sería el hombre que lograría hacerla cambiar…
—¿Jack Sparrow? ¡Eso es una tontería! —lo interrumpió Seagull, escandalizado.
—Exactamente. Él simplemente no es un caballero y es mucho más sentimental que Norrington… Si Isabel se hubiera quedado con él, lo habría hecho destruido con su desprecio al descubrirlo tan ordinario… —Se volvió hacia Seagull—. Sé que está enamorado de mi sobrina, señor Hood; y yo sé que usted es el hombre indicado para ella, pero lo que no sé, es que si ella está dispuesta a olvidar su viejo amor y sus viejos rencores para convertirse en una verdadera mujer. Hace poco usted me acusó que fui, en gran parte, culpable del destino de mi sobrina.
—¿Lo niega, usted? —replicó furioso.
—No, no lo niego —asintió apaciblemente—. Pero también debería saber que la cordura de mi sobrina dependía en gran parte de esa decisión tan radical que tomó, si yo no le hubiera permitido tal cosa, a estas alturas ella estaría seguramente confinada en un manicomio. Sin embargo, nunca me imaginé que Isabel llegaría a tal extremo de asesinar a gente inocente… —un dejo de tristeza nubló su rostro al recordar a su amada Annete y a la pobre Elena—, hubiera preferido verla convertida en una loca antes que una asesina…
Ninguno se animó a decir nada durante algunos segundos, hasta que el doctor por fin recobró nuevamente su ánimo y declaró:
—Es por eso que debo detenerla como sea, aunque deba enfrentarme a ella y entregar mi vida para lograrlo.
—Christian… —murmuró Weathervy, tan impresionado como los demás. Seagull, en cambio, volvió la cabeza hacia donde se encontraba Alrun, observándola detenidamente, suspicaz, ¿acaso había algo más detrás de la resurrección del doctor?
La elfo lo miró también y, a pesar de su frío semblante, sonrió.
El cuerpo aparentemente sin vida de Jack Sparrow cayó pesadamente sobre la cubierta, Elizabeth y Jade corrieron hacia él para asistirlo, tratando de despertarlo con fuertes sacudones y desesperados cachetazos. El pobre Will no pudo evitar hacer una mueca de dolor ajeno.
—No se preocupen, pronto despertará —las tranquilizó Tía Dalma—. Y si tenemos suerte, no habrá perdido la cabeza. Lo importante ahora es que debemos poner a flote al Perla Negra antes de que sea demasiado tarde.
—¿Demasiado tarde? —repitió el joven herrero, preocupado—. ¿Qué quiere decir con eso?
La pitonisa se acercó a la balaustrada, oteando con sus profundos ojos oscuros el lóbrego horizonte isleño. Estaba muy seria, como nunca antes lo había estado.
—No creo que a Davy Jones le agrade que se lleven algo que le pertenece…
En ese precioso instante, en la playa, los cuerpos de las víctimas de Jones que se encontraban atrapados por aquellas monstruosas plantas demoníacas, fueron liberados con el propósito de detener a los intrusos, despertándose como seres poseídos y endemoniados, sacando toda clase de armas estropeadas que se encontraban enterradas bajo la arena.
El capitán Barbossa y toda su tripulación se hallaban en el mismo lugar desde donde éste había divisado el Perla Negra cuando notaron horrorizados el levantamiento de la inesperada hueste de enemigos descarnados que pretendían atacarlos.
Desafortunadamente, la mayoría de los hombres de Barbossa estaban desarmados, pues habían perdido sus espadas y arcabuces en el naufragio. Combatir es esas instancias contraw un enemigo así, era una completa locura.
—¡Maldición! —exclamó furioso Hector Barbossa, volviendo su rostro hacia la lejana silueta de su barco para luego volverlo inmediatamente hacia el enemigo, que iba aproximándose amenazadoramente hacia ellos—. ¿Qué demonios vamos a hacer ahora, caballeros? ¿Pelear una guerra perdida?
—¡Es nuestro fin, señores! —reafirmó el pobre de Gibbs—. ¡Prepárense para entregar sus vidas a Dios! ¡El averno no espera!
—¡Quiero a mi mamá! —pidió Pintel, llorando.
—¡Adiós! ¡Adiós! ¡Wah! —se despidió de imprevisto el loro de Cotton, y salió huyendo del hombro de su sorprendido amo, dejando a todo el mundo pasmado.
—¡Ah! ¡Maldito perico traicionero! ¡Desertor! ¡No eres valiente como mi mono Jack! —gritó Barbossa, y se volvió hacia el atribulado Cotton—. A ver si te consigues otra mascota que valga la pena, Cotton.
Pero cuando apenas terminó de burlarse, fue el monito Jack el que también huyó despavorido de allí, dando chillidos de terror y dejando a su dueño con la quijada hasta el suelo.
—¡Que el diablo te lleve, mono pulgoso! —gritó furioso, con el puño en alto.
—¿Qué vamos a hacer ahora, mi capitán? No tenemos alas para salir volando de aquí —preguntó Ragetty, espalda con espalda con su amigo Pintel, muertos de miedo.
—¡Pues vamos a morir con dignidad, caballeros! ¡Jah, jah, jah! —rió el desagradable pero orgulloso pirata, sacando las espada de su funda mientras el enemigo comenzaba a rodearlos para asesinarlos brutalmente.
Notas de Una Autora Descuidada
¡Por fin un capi nuevo! Me he propuesto escribir una página todas las mañanas, corregir todo el capítulo y contestar sus mensajes los domingos. Sólo así podré estar a tiempo como antes : ) Claro que ahora me acuesto más temprano y me levanto más temprano para eso XD ¡Por fin han rescatado a Jack! ¿Pero lograrán derrotar al enemigo y sacarlo de allí? ¡Muy pronto lo leeremos!
Querida Evenstar of the Shire: ¡Hola! No te disculpés por tus tardanzas, ¡mírame a mí! XD Claro, hay que tener cuidado cuando se habla de la hija de Sao Feng… nunca se sabe, je XD La verdad nadie se mete con ella, más bien ella se mete con los demás, je XD Mi historia no será escrita con gran estilo, pero me alegra que inspire a otros a escribir ^_^ ¡Podrías ser una buena guionista y adaptar novelas! ¿No te parece? : ) ¡Ja! ¡Deberías leer los horrores gramaticales y de guión que cometí durante mis escritos! Pero no los corrijo porque no quiero leerlos por la salud de mis ojos. ¡No vuelo a leer mis propias historias! Es por eso que muchas veces olvido lo que escribí en ellas y cometo barrabasadas, je XD Que bueno que encontraste tu brújula, gracias por tus ánimos, los tendré en cuenta ^^
Querida Reli: mil gracias por no olvidarme, la verdad es que yo también soy algo despistada con las amistades, ¡pero nunca las olvido! : ) Espero que puedás cambiar tu pc, ¿es viejita? Tal ves sólo tengas que agregarle más memoria ram y otro disco duro más. Si tenés que cambiar a otra pc, fijate que se una a la que podás instalarle más ram y disco duro, así te dura más ^^ Mil gracias por ser tan fiel seguidora, sos de las pocas que sigue la trilogía desde el principio. Estoy haciendo una especie de "opening" animado para dar el punto final a la historia. Cuando la tenga hecha, la publicaré en Youtube ; ) ¡Ojalá me animara a escribir un libro de verdad! Soy tan gallina, je X) En cuanto a Norry y Jacky, aún falta un poco para que vuelva a aparecer ^_^ ¡Cariños para vos también, amiga!
Querida Harisha: no, no terminó allí, pero por lo menos no lo puse peor, je XD ¡Ja, ja, ja! Ése Seagull es un caso, ¿no? Pero no es ningún tonto, ¡además tiene la aprobación del doc Christian para ser pareja de Isabel! ¿Pero lograrán convencerla a tiempo? ¿No será demasiado tarde? : ( ¡Veremos qué pasa! Isabel, Seagull y Christian son muy testarudos… En cuanto a Jack, no está tan mal como parecía, ¿no? ; ) Pronto leeremos cómo estará mentalmente y si perdonará a Elizabeth por su traición. Bueno, eso de quedarse corta y concisa, me pasa muchas veces, je XP ¡Pero espero poder leerte yéndote por las ramas otra vez! Mucha suerte para vos también y… mandame un mensaje email para acordarme cuál era el tuyo, je XD ¡Mala memoria!
Querida : ¡Hola!^^ no importa si no podés o no tenés ganas de dejar algún comentario, mientras lo hagás de vez en cuando, yo seré feliz como una lombriz : D Como verás, Christian se recuperó bastante bien del golpe que recibió, sólo que ahora sí está decidido a detener a Isabel. Alrun se trae algo entre manos, te lo aseguro… -.- Creo que el estado de Jack quedó en un sentido bastante irónico… nada más XD Digamos que fue gracias a Jacky por el que quedó así ^^ No sé cómo se lo tomará con Elizabeth cuando se despierte, tal vez la perdone o no, ya lo leeremos : ) Lo de complicarse la vida por nada, eso es lo que Jade intentó decirles desde un comienzo… : ( ¡Muchas gracias por tu ofrenda! Que por cierto estuvo muy rica y me inspiró un montón ^^ ¿Por qué será que sospechas lo correcto con lo gracioso que será tener tres capitanes en un solo barco? XD Digamos que no sufrí con la muerte de mi tía como la de mi tío, la verdad es que ella estaba ya muy mal. Por lo menos, ya no sufre : ) Lamento lo de tu familiar…
Querida Akainu23: ¡ey! Estoy muy bien, ¿y vos? ^_^ ¿Así que empezás el veranito, no? ¡Qué cosas! ¡Aquí ya entramos en invierno! Me supongo que ya estás en vacaciones de verano, ¿no? ¿Cuántos meces son? Aquí son cerca de tres meses ^_^ El doc tiene una lengua muy larga, ¡no teme decir lo que piensa! y tampoco teme enfrentarse a su sobrina… No sentí mucho la partida de mi tía, la verdad era que ya estaba sufriendo mucho, merecía descansar : ) Gracias por preocuparte.
Querido D4rK Sid3: ¿ya terminaste tu capi? ¡Yo por fin terminé el mío! XD No esperes la gran cosa con lo de el estado de Jack en mi historia porque sé que tu versión será completamente diferente a la mí, ¡y yo también la quiero ver! Creo que la mía fue un resultado de planes hechos a último momento por Jack… XD La verdad no sé cómo se comportará Jack con Elizabeth, y si recibirá un castigo de él o por parte de Will, pero pronto lo sabremos en los siguientes capis ^_^ Acertáste en decir que ya se le iba a pasar a Christian, él es mucho más lógico y maduro que todos y no iba a reaccionar como Norrington o los demás : D ¡Pero Alrun se trae algo entre manos! Me imagino que ya te repusiste de tu gripe, ¿verdad? ¡Tenés que cuidarte! No te desabrigués, ¿eh? ^_^ Al final salió ganando España, ¡viva por ellos! : D Nos leemos, cuidate mucho ^^
Querida beatriz gpe: ¡Hola! El doc sabe muy bien lo que hace, no te preocupes, ^_^ Isabel, aunque ya se dio cuenta de lo mal que se portó, no creo que sea perdonada tan fácilmente por su tío : ( ¡Ja! ¿Qué te parece? ¡El doc le dio su consentimiento a Seagull para ser esposo de Isabel! ¿Pero ella lo querrá? ¡Ya lo veremos! XD Al final Jack no está tan mal gracias a su plan de último momento; en cuando a Jacky y Norry, aún no tendremos noticias de ello : ( snif… Yo también te quiero, y cuidate vos también, ¿si? ¡Mandame emails cuando quierás!Bueno, finalmente se terminó hoy el Mundial de Fútbol sudafricano y la Argentina perdió horrorosamente ante Alemania, Brasil quedó sorprendentemente afuera también, Uruguay quedó orgullosamente en cuarto lugar, Alemania en tercero, la pobre Holanda quedó otra vez en segundo lugar y ¡la espectacular España ganó por primera vez la copa mundial! ¡Felicidades a todos los españoles! ¡Que viva España! ¡Que viva el pulpo Paul!
Muchas gracias por leer
Nos leemos en el próximo capi
¡Cuídense!
Sayounara Bye Bye!
Gabriella Yu ^_^
