Hola!
Bueno, aquí estoy yo otra vez… después de casi un mes. Otro capítulo un poco flojillo, pero ya veremos a ver si voy mejorando… :)
Gracias por los reviews. Alessa, esta vez no hay musical… xD Y el capi va para Magic Beyond Words… por ser buena chica y dejarme reviews! Si alguien quiere que le dedique un capi, que me avise.
En fin, este capi es más cortito, pero… es lo que hay. Y además, hay sorpresita nueva… ya veréis. :) Tengo un par de capis en mente, todos con sorpresitas, pero desorganizados, así que ya veré cuando publico.
RECORDATORIO
"Y mientras la vampira se alejaba buscando a su hermano, Leah se quedó allí, paralizada, sin saber cómo ni por qué había estado cantando, sí, cantando, con una vampira Volturi, y lo peor de todo, cómo podía ser que ella… le estuviera comenzando a caer bien. Nunca se sabía qué esperar de los Volturi, y menos de los gemelos… y Leah empezaba a comprenderlo."
Alec percibió inmediatamente la dulce fragancia de su gemela:
-Jane.-llamó calmadamente, volviéndose.
-Alec.-respondió ella, según era su costumbre, sonriendo levemente.
Jane se deslizó al lado de Alec y cogió su mano, jugueteando con ella sin demasiado interés. Era evidente que no iba a ser ella la que abriera el tema de Leah. Alec dudó durante un instante si debía preguntar, y finalmente decidió que sería interesante hablar de aquello… y además, que el supiera, su gemela nunca le había ocultado nada… salvo que estaba enamorada de él, pero claro, él no tenía ni idea de aquello.
-¿Qué le has dicho al chucho para que se traumatizara de esa forma?-inquirió Alec con una sonrisa burlona.
-¿No sabes que es de mala educación espiar a la gente?-replicó divertida Jane.
-¿Espiar? No, yo sólo estaba dando un paseo por el bosque, cuando me encontré con mi querida hermana con el chucho.
-¿Desde cuando das paseos?
-¿Desde cuando nos importa a los Volturi la mala educación? ¿Acaso no es de mala educación alimentarse de humanos inocentes?-rio Alec, sarcásticamente.
-Alec, me da igual lo mucho que te quiera, pero que sepas que si vuelves a decir una estupidez así sobre esos odiosos humanos, sea con sarcasmo o sin él, tendré que matarte.-respondió su gemela, haciendo una mueca de asco.
-Discúlpame, Jane. Pero de todas formas, no creo que pudieras matarme jamás.
-¿Ah, no? ¿Quieres apostar?-se molestó ella.
-Es simple lógica… ya me dijiste que preferirías matar a Aro antes que a mí, por lo tanto…-sonrió levemente su gemelo.
-Sabes que me molesta tu lógica.
-Por eso lo hago.-susurró tiernamente él, apartándole un mechón de cabello rubio del rostro.
Y de pronto, lo notaron. Dos personas… un vampiro y una licántropa. Una mezcla extraña, sin duda. Se dirigían velozmente hacia… ellos.
Las personas llegaron al claro, y se apoyaron la una en la otra para descansar. Debían haber estado tan ocupados en huir de lo que fuera, pues era evidente que huían, que no se habían fijado en los vampiros.
El vampiro tenía el cabello negro intenso, y los ojos dorados, por lo que era vegetariano. La licántropa tenía un corto cabello rubio, y los ojos de un verde intenso, y a pesar de ser tan alta y fuerte como solían ser los licántropos, aún así parecía frágil.
Pero lo más sorprendente, fue cuando el vampiro besó dulcemente a la licántropa en la frente:
-Aquí estaremos a salvo por ahora, Silvia.
Antes de que la licántropa pudiera responder, unas sombras se acercaron a ellos. Al levantar la vista, se encontraron con dos ángeles rubios que les observaban con frialdad, y a pesar de su aparente inocencia y fragilidad, sintieron el terror recorriéndoles.
-¿Quiénes sois y qué hacéis aquí?-quiso saber la joven con voz fría y mirada cruel.
Ambos retocedieron, pero Alec sujetó al vampiro mientras Jane sujetaba a la licántropa... arrugando la nariz por el espantoso olor, a pesar de que estaba fuertemente entremezclado con el del vampiro:
-Mi hermana ha hecho una pregunta.
El vampiro debió de presentir que era mejor obedecer, y haciéndole un gesto a su compañera, miró a Jane a los ojos con desafío antes de responder:
-Craso error.-susurró cruelmente la vampira, utilizando su don para causarle dolor... si bien sólo el suficiente para advertirle sin secuelas.
-Lo... lo siento.-el vampiro se tragó su orgullo ante el terror de la licántropa, y respondió al fin.- Mi nombre es Kevin, nómada. Estoy aquí con Silvia, antes de la manada de Rusia.
-Rusia... un buen lugar.-sonrió Jane burlonamente, mostrando sus colmillos.- Apenas sale el sol. Pero aún no habéis respondido a mi segunda pregunta... ¿qué hacéis aquí? Y sobre todo... ¿qué hacéis juntos? ¿Venís de parte de Aro?-se le ocurrió de pronto, preocupada.
-Jane...-advirtió tirantemente Alec.
-No, no venimos de parte de Aro...-musitó asustado Kevin, mientras su compañera permanecía en un respetuoso silencio.- Ni mucho menos.
-Bien.-suspiró aliviada la vampira.- Y ahora... las otras preguntas. Estáis huyendo, ¿no es cierto?
-Sí.-admitió finalmente él.- Así es.
-A juzgar por vuestra reacción al nombrar a Aro, juraría que huís de él.-intervino astutamente Alec.- Lo que realmente nos interesa saber es... ¿qué hacen un vampiro y un chucho, que aparentemente se llevan... más que bien... en Forks, huyendo de Aro?
Los dos se quedaron en silencio, y los gemelos supusieron que tras aquel silencio se escondía un gran secreto... que ellos averiguarían, fuera como fuera.
