Andrés solicitó a Archie, quién ha estado a cargo de la Agencia publicitaria, un permiso especial para ausentarse por tres días. Las ocasiones anteriores que Andrés se había ausentado fue durante su periodo de vacaciones por lo que fue otorgado sin problemas. La premura de viajar a Francia ameritaba su presencia. Ese mismo dia viajaría con una maleta de esperanzas.
Los vuelos a Francia salen desde el Kennedy (JFK), el mayor de los tres aeropuertos que asisten la zona metropolitana de Nueva York, al menos tardaría 7 largas horas, si todo salía bien, estaría en Paris, Francia al anochecer considerando que partiría a las 9 de la mañana y las diferencias horarias, pero no le importaba la hora de su arribo si con eso llegaría hasta su destino deseado. Estaba cayendo la noche y con ella las esperanzas de un encuentro ansiado. Volvería a ver a Laya después de un tiempo que se le hizo eterno sin verla y aunque no tenía la certeza de qué resoluciones tomaría ella, su ansiedad y nerviosismo no se iban de su cuerpo. Detuvo un taxi entregándole la dirección que Jones le había dado.
-¡Ve y búscala!,- le dijo entonces su amigo- si en verdad la amas haz lo que tu corazón te dicte. No cometas los errores de otros, no te mires en mi espejo. Jones se refería a que el no pudo hacer feliz a ninguna mujer, siempre les causo daño y ahora era demasiado tarde, una había cambiado el rumbo de su vida y sinceramente se alegraba de que así fuera….. Y, la otra, la otra yacía muerta y enterrada en tierras Italianas, esa muchacha que jamás volvería a ver.
-Por favor me lleva a esa dirección.- extendió el papel donde Jones le escribió la dirección- ¿Está muy lejos?- preguntó ansioso al taxista.
-mmmm. Realmente no señor, si el tráfico esta así de flojo, en 30 minutos estaremos allí.
-¡Perfecto!. Entonces por favor me lleva hasta ese lugar.
El trayecto se realizó y en los 30 minutos exactos. Bajó del auto casi con el corazón en la mano, portaba una maleta con unas cuantas mudas. Se encaminó a la casa la cual se indicaba en el papel. Michael le había descrito el lugar, en ese instante sintió un poco de celos al recordar el pasado de ellos, pero su madurez le ayudaba a entender que eso fue pasado. Estaba oscuro, pero su intuición le decía que estaba en el lugar correcto. Con manos temblorosas manipuló el timbre, era muy tarde y no sabía cómo reaccionaría ella al verlo. Ella habló al escuchar la insistencia del hombre al tocar el aparato.
-¡un momento!... – se encontraba preparando para dar sus clases de Italiano en un pequeño colegio a la cual había entrado a trabajar como maestra. Dentro de poco tiempo le iría mucho mejor en vista de que también daría clases de inglés. Necesitaba ganar más y no le importaba si viviría gran parte de su día a día dentro del lugar. Nadie la esperaba en casa, nadie dependía de ella y la única con quien conversaba era Mina, pero ya no estaba. Los demás vecinos del lugar cada quien vivía en su mundo. Transcurrido los segundos antes de abrir la puerta pregunto quién era, pues no creía que algún vecino fuera a visitarla. Pensó en Eugene, pero…..era muy tarde. Además que quizás, no estaría en el pais. Eugene le habia comentado que se iría Inglaterra.
Se acercó temerosa a la puerta y extrañada de una visita inesperada.-¿Quién es?- se escuchó un silencio eterno
-Soy yo, Andrés!-Al escuchar su voz se conmocionó- Al otro de la puerta ella se encontraba indecisa, le resultaba difícil creer que él estuviese alli- Por favor, Victoria ¿terminarás de abrirme la puerta?- Sin pensarlo más abrió de par en par la puerta y le sonrió con los deseos contenidos de abrazarlo.
-¡Andrés!...Yo...
-¿Puedo pasar?. ¡Necesito hablar contigo!.
-Si... claro, disculpa! pasa - su nerviosismo fue evidente- ¿Quieres un poco de café, Té?. Recién lo he preparado, hace mucho frío.
-Te aceptaré una taza de Té!...Gracias
-Eh, bueno pero por favor sientate y dame tu abrigo... cuéntame como te ha ido Andrés
-Sabes bien lo que significas para mi , pero te fuiste sin decirme adiós como si yo no tuve importancia en tu vida. No, no estoy reprochando nada porque entiendo tus razones, si, las entiendo, me atreví a venir hasta aqui y, pesando que no querrías verme...pero no me importó.
-No, Andrés, es...es solo que no quería seguir arratrándote con mis problemas.
-Yo quiero compartir tus problemas , quiero estar contigo!.
-¡Perdóname!, en verdad que cuando recobré la memoria todo fue tan repentino, una avalancha de todos mis recuerdos se levantaron, se despertaron en mi mente. Cuando recuperé la memoria obviamente que recorde todo mi pasado, todo lo malo que he hecho y no podia quedarme con tus padres.….se todo lo que sucedió… y tambien que no soy lo que tú crees. He sido una mujer que ha engañado, que ha manipulado para obtener beneficio personal. Todo eso ahora no me enorgullece y...también le hice daño a un hombre que me amó y no supe apreciar. Yo, ya le pedi perdón a esa persona, pero falta recomponer otras cosas. Además todas las personas que estan a mi alrededor terminan sufriendo por mi culpa. No quiero ser eso para ti. No quiero ser una desgracia en tu vida, porque eso jamás me lo perdonaría. Me siento tan mal y tan culpable también por la muerte de Doris, la muchacha que llegué a apreciar mucho...Andrés, ella murió en ese terrible accidente y yo no pude hacer nada...gritaba y gritaba que le ayudara, pero no pude, no pude- se derrumbo nuevamente en sus lagrimas - Yo…viviré toda mi vida con ese recuerdo y ese será mi mayor castigo.
-¡Por favor!, no digas eso. No fue culpa tuya. El destino así se trazó y era imposible que hicieras algo.
-¡Ella solo quería que fuese ibre!. Fue testigo de todo lo que pase en casa de ese hombre que tanto daño me hizo, de sus golpes y abusos- Andrés se incomodó con el comentario, su sufrimiento lo sentía - y me ayudó a huir. ¡Nunca imaginé que ella cumpliría sus palabras cuando me decia que me seguiría a donde yo fuera!.
abruptamente tomó las manos femeninas- Te ayudaré con mi amor a superar todos tus miedos y tus culpas. ¡Dejame ayudarte!. No me alejes de tu vida, por favor... Yo te necesito y se que tú también me necesitas.
-Si algún día regreso a Roma quisiera visitar la tumba de Doris... si es que hay alguna.- comentó sollozando.
-¡Te prometo que así será!
-Andrés, Supongo que Michael, tu amigo te dijo donde podrias encontrarme
-Si, me dijo muchas cosas y una de ellas es que tu nombre no es Victoria, si no Laya Francois Badalyan y además que estás casada con un hombre con mucho dinero en Roma, un tal D'angelo Conte, que supongo es quien te maltrataba.- añadio con rabia- lo se todo, todo.
-Entonces, también... ¿sabes quien fue ese hombre al que tanto amé?- estaba nervioso y sus manos desdoblaban el ruedo de su vestido.
-También lo sé!
-Laya. sé lo que has hecho en tu vida si es eso lo que quieres que te diga. Sé que ese hombre es Michael.
-Y, entonces que piensas?
-Solamente te diré esto: "Eres la mujer que quiero, la que deseo que este conmigo siempre alli, a mi lado... en las buenas en las malas y de igual manera estar contigo; protegerte, cuidarte y amarte hasta el ultimo dia de mi vida. Laya... ¡yo te amo!. Te amo como nunca he amado a nadie en mi vida. Nunca habia sentido esto que siento por una mujer, tu me llenas y me complementas. La mujer que conocí es la mujer a la que amo No he venido hasta acá para reprochar tu pasado ni lo que Michael y tu fueron, de ser asi, jamás habría venido. Estoy aqui porque te amo. Tu pasado es tuyo y yo soy ahora el presente y es lo que cuenta para mí. Quiero a la que se llama Victoria o Laya, no me importa como te llames...yo solo quiero a la mujer que conocí.
-A tus padres no les terminé de contar mi vida, ellos trataron de que me quedara pero era imposible, yo debia irme y recoger lo que quedaba de Laya. Como puedes ver me quedé en esta Casa, este Pueblo, el lugar donde nací y viví hasta mi adolescencia. He venido un par de veces despues que me casé...eso fue hace 10 años. En ocasiones me comunico con Lauren... siempre me piden que regrese, pero...
-Por favor….entonces ¡quédate conmigo!… ¡no me dejes Laya!, por favor... no dejes que me vaya.
-Andrés. Como quisiera retroceder el tiempo y haberte conocido antes. ¿Por qué tuvo que ser así?
-¡Aún no es tarde amor!- dijo con tono angustiante- Estamos a tiempo de comenzar y de tener una vida juntos. ¡Nada esta perdido! y en tus manos esta la decisiän de nuestras vidas - fue acercándose poco a poco hasta que lo abrazo con fuerza. Desde que lo había visto se resistió el impulso de hacerlo, porque si lo hacía segura estaba que no podría dejarlo ir. La recostó en su pecho y besó su cabeza.- Todavía tenemos tiempo Laya y podemos comenzar lejos de todos, irnos a América y, casarte conmigo.
-Casarme contigo?...no….no puedo. Yo...
-Ahora los matrimonios se disuelven unilateralmente. Escúchame!, cuando lleguemos a America buscaré a un abogado para que nos asesore. Vamos Laya ¡yo te ayudare!.
-Cuando sepa que estoy viva, me seguirá otra vez. ¡Tú no sabes lo que es capaz! Su amor es enfermizo, él dice amarme, pero no es asi, es solo su orgullo el que he lastimado.- se aferraba al torso del hombre.
-Claro que sé de lo que es capaz. No se me olvida que intento matar a Michael.
-Oh, sí…. Michael!- exclamó recordando aquellas palabras " Laya, te mereces a alguien que te amé con cada latido de su corazón"- ella bajo su rostro.
-Sí, pero ¿Qué sucede? Si estas así por lo de Jones, déjame decirte que los dos hemos tomado las cosas con calma y como personas civilizadas que somos. Mi amor es tan grande que no me importa tu pasado Laya, me importas tú, tú presente y en ese estoy yo, tú construiste un presente conmigo y quiero que juntos construyamos un futuro. ¡No sabes cuánto lo deseo Laya! Sé que no te puedes casar conmigo, pero entonces vámonos a América y si tu marido se entera que vives, yo estaré para responderle como se debe. ¿Qué dices amor?
-No sé, yo….Tengo miedo que cuando me encuentre quiera lastimarte.
-¡Eso no pasará! Si tú me dices que me quede contigo en Francia lo haría o España, donde tú quieras yo estaré.
-No, no sería justo para ti Andrés, tú tienes tu vida en América, tu trabajo y amigos. No, no.
-Laya si tú estás conmigo, tengo todo, mis amigos no dejaran de serlo y un trabajo también puedo conseguirlo aquí. Eso no es un impedimento.
-Andrés, Andrés, siempre pensé que cuando te volviera a ver te haría desistir de todo esto, te pediría que te alejaras de mí y que me olvidaras para siempre, pero yo no quiero….no quiero alejarme de ti.
-¿Cómo podría hacerlo cuando te amo?. ¿Cómo podría olvidarte si desde que te conocí me enamore de ti? y….como puedo olvidarte después…..después que hicimos el amor….no Laya, yo no he podido sacarte de mi alma, de mi corazón ni de mi cuerpo. ¡No me hagas esto por favor!, no me digas que me vaya como si nada pasó entre nosotros.
-¡Me gustaría poder decirte que eso fue un error!, pero no puedo porque también lo quise y….no me arrepiento de eso… fue tan maravilloso Andrés, me hiciste la mujer más feliz, entre tus brazos sentí que la vida vale la pena vivirla, porque me enseñaste lo que es el verdadero amor.
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-¡Quisiera quedarme aquí para siempre contigo, Andrés! No quisiera recordar nada de mi vida si estoy a tu lado. Quisiera que mi mundo tan solo fueras tú. ¡Te quiero Andrés!, te quiero.- la besó de manera parsimoniosa, ella y su exótica belleza descontrolaba sus emociones, el beso se tornó apasionado reduciéndose a la desesperación. Ninguno de los dos podían controlar lo que estaban sintiendo, las emociones estaban de tono. Andrés detuvo el beso de repente y a Victoria le dolió el hecho.- Andrés….perdona, yo….creo que debemos irnos!
-¡Espera!... ambos se observaban con intensidad. Sus miradas eran como llamas flagelantes y el deseo subía.- por favor, ¡no me dejes!
-Yo...- acercó su rostro a ella-¡Andrés!- un beso suave y doloroso emanaba de sus seres, el beso se tornó dulce y después apasionado.- ella estaba agitada por el beso que le estaba quitando la respiración.- Mi amado Andrés, no sabes cuánto te amo, pero tengo miedo. Me da miedo hacer algo y que al recordar me arrepienta.
-¡Te amo victoria!, solo sé que te amo.- Besaba la piel de sus manos y luego la tomo de la cintura mientras ella lo abordaba entrelazando sus manos en la nuca del hombre atrayéndolo hacia si para entregarle otro beso lleno de ternura y amor.- ¡Déjame amarte!... ¡Déjame quererte!, ¡nunca te abandonaré!
Ella se pegó al cuerpo masculino provocando miles de sensaciones en él, que moría de ganas por hacerla suya.
-Eres un hombre maravilloso y no recuerdo si tuve algún amor, no sé si exista alguien a quien ame. Siento muchas cosas por ti Andrés, quisiera decirte que no puedo, que no quiero y que te alejes, pero no tengo la fuerza de alejarme de ti. Solo quiero pensar en este momento. Solo quiero que me ames, que me ames!- esas palabras fue como abrirles las puertas que tanto deseaba.
-¡Estas segura!
-Si….quiero ser tuya! Y si he de arrepentirme luego, será en su momento. Ahora solo ámame Andrés, solo ámame!
La cargo en sus brazos y la depositó suavemente en el lecho mientras no paraba de prodigarle besos en su boca en su frente, mejía y cuello. Acariciándo cada rincón del cuerpo femenino exquisito y delicado, ser tocada por Andrés era una sensación dulce. Era tratada como algo tan frágil. Andrés queria borrar con sus caricias todos aquellos recuerdos malos que aun no flotabab y que formara un presente con los nuevos que el escribiria en su piel, que ese momento jamás lo olvidara. Poco a poco despojó de la ropa y cuando ella yacía desnuda la levantó . La delicia del cuerpo de ella lo estaba volviendo loco. Nunca en su vida había sentido el inmenso placer de hacer el amor con alguien a quien se ama y lo ame realmente. Nunca, ni con Susanna que pensaba que la amaba, jamás sintió el huracán de emociones que salió de su interior para depositarlo en su ser. Era lo más excitante y lo que hace que el corazón vibre y reviente. Una vez estando en su centro se introdujo en ella para sentir la exquisitez de su intimidad ser uno solo en cuerpo y en alma. La hizo temblar, pero no era de frio.
-¡Ni cuenta te has dado que me estas llevando al cielo!- dijo apenas en un hilo de voz- ¡Te amo!
-¡Te amo!- susurro ella- te amo tanto Andrés- gemía y sus sonidos que salían de su garganta lo excitaban en gran medida que acabó en un orgasmo perfecto, pero luego la llevo a ella hasta el mismo cielo. Ambos se entregaron al acto del amor, ambos se habían hecho el amor.
-¡No digas nada!. Solo déjame estar junto a ti para siempre- apoyo su cabeza en el vientre de ella-. Déjame amarte todos los días de esta forma y de todas las maneras. Repetirlo una y otra vez hasta que nos cansemos hasta el amanecer.
Fin del flash back
-¡Quiero volver a repetirlo! Laya quiero volver a estar contigo como esa vez.
-Yo...también lo deseo Andrés, pero...
-¿Acaso no lo deseas tanto como yo? me estoy quemando de ganas de volver a hacerte el amor. Quiero sentirte otra vez
-Pero es que temo que sea peligroso!
-¿Peligroso? ¿Por qué?
-Andrés…. hace muy poco me enteré y…estoy embarazada…. Tengo en mi vientre un hijo tuyo- Sintió que el cielo bajo a la tierra, una felicidad enorme le inundó los sentidos. Era el hombre más feliz de la tierra, del universo completamente. La cargo en sus brazos y toco su vientre delicadamente.
-¿No pensabas decirmelo ? pensabas ocultarmelo siempre?- preguntó un poco molesto, pero la felicidad lo embargaba.- ¡Llevas a mi hijo! y si no es porque he venido no me entero.
-¡perdoname!
- ¡No puedo creer que voy a ser papá!. y claro que te perdono mi amor, si me has hecho el hombre más feliz. ¡Te amor!.
-Claro que te lo iba a decir, porque no era justo que mi Bebé no supiera de su padre y que tu igual de tu hijo. Bien pudiera haberlo ocultado y continuar con mi vida , ¿pero de que me iba a servir?, aunque ahora tengo miedo más que nunca, ya no soy solo yo y temo que algo me pase. Estoy en mi segundo mes y…..
-Perdoname amor! ha sido un descuido de mi parte, yo debí cuidarte y no embarazarte cuando perfectamente sabía que no estabas clara de las cosas. Fue algo muy imprudente de mi parte.
-¿pero qué estás diciendo?...soy feliz, sé que las condiciones en las que estoy no son las mejores, amo a mi bebe y si nos tenemos el uno al otro podemos salir adelante. Ha sido lo mejor que me ha pasado durante mucho tiempo. Llevar un hijo tuyo en mis entrañas es algo que no puedo describir. Sé que serás un buen padre y en algo tengo que agradecer a todo lo que me ha pasado, te conocí Andres, pude conocer el amor de verdad.
-Por nada del mundo te dejaría aquí. Aunque no quieras te vienes conmigo a América, no puedo dejarlos a la deriva. Quiero cuidarte y velar por tu quiero perderme esos momentos Laya y no acepto pretextos. ¡Te vienes conmigo!.
-No lo sé, no estoy segura de ir a America!
-Lo dices por los que me conocen y saben tú historia?- pregunto y ella bajo su mirada- ¿Es por eso Laya?
-Yo….
-¡No debes sentirte mal! Y, si es por eso entonces viviremos en otra ciudad, otro lugar en Nueva york, Estados Unidos es inmenso. No quiero estar separado de ti. Si no te sientes bien nos podemos regresar no sé, a España o Francia, puede ser tambien otro estado de Norte América
-¡tú exnovia! Susanna. ¿Qué dirá cuando me vea contigo?
-Susanna? Susanna no tiene que decir y si lo hace es su problema, no tengo nada que ver con ella. Mi vida es mi vida y nadie tiene que opinar por lo que yo haga.
-Me voy contigo Andres….vámonos a América- El sonreía alegremente, porque después de todo formaría una familia con la mujer que ama, sí. Lucharía contra todo lo que se le viniera encima porque ahora no solo era ella, sino también su hijo. Esa noche el amor volvió a renacer con ternura y mucha pasión. El no necesitó más estimulo que sus palabras llenas de amor, su mirada y corazón desnudo. La mujer se acercó con lentitud. Sus manos tocaron el pecho del hombre. Se abrazaron y las promesas de una vida juntos surgieron de sus bocas sellándolas con besos y caricias.
-Amor, has venido un poco más temprano, ¡pero me alegro!- recibió a su marido cariñosamente- ven siéntate que es hora de la comida.
-Solo iré a la recamara me cambio de ropa y regreso.- subió a la habitación se dio un rápido baño se arregló y bajo al comedor- ¿Dónde están los niños Candy?
-Los gemelos ya han comido, pero Candice….Mira allí viene…Ven hija.
-Papi, papi…. ¿estás aquí?
-Si mi princesa- la levantó en sus brazos y le dio un beso en mejilla- ¿Cómo te has portado?
-Bien, papá, siempre obedezco a mi mamá.
-Me parece muy bien señorita. Bueno ahora vamos a sentarla - cuando Terry se inclinó para ponerla en su silla sintió dolor en su espalda.
-Terry, ¿qué tienes?
-No es nada…- Vio que su respuesta no habia convencido a Candy- .bueno, no tiene caso que te oculte nada, pero no quiero preocuparte porque de hecho no es nada grave.
-¡Vamos, entonces habla de una vez amor!...me estas preocupando.
-Candy, siéntate…ya visite a un médico, ya que en estos días me he sentido abrumado. En fin. El stress me está haciendo una mala jugada y me ha indicado que debo descansar, trabajar sin preocupaciones. Bla, Bla, Bla
-Sí, lo noté y ¿que piensas hacer? deberias tomar las recomendaciones médicas, pero conociéndote como te conozco dudo que lo hagas, eres peor que un niño pequeño cuando no quiere tomar su medicamento, esto viene de tiempo, me di cuenta desde la vez que fuimos donde Albert. Estabas tan cansado que te quedaste dormido en el auto y yo terminé conduciendo.
-Cero viajes de trabajo, que me desligue de esa carga. Así que estaré ratos esporádicos por aquellos lados.
-Entonces amor, ¡hazlo!. Has dicho que en la compañía Robert, Jones y los demás son responsables en lo que hacen, mira que yo hice lo mismo durante años. Además dices que estarás al pendiente, puedes hacerlo desde casa o bien como dices no pasar todo el día recluido. ¡Yo quiero que estés bien cariño!- exclamo al tiempo que pasaba sus dedos en el rostro de su esposo quitando un mechón de cabello que caía sobre su ojo derecho.
-Y tú? Siempre sigues con la idea de regresar!
-Si Terry y eso ya lo hablamos cierto? Sera igual, pero quiero estar a la par de los chicos, quiero que ellos sigan llevando la empresa como lo han hecho. Iré solo en las mañanas. Tengo que distribuir mi tiempo entre el trabajo y ustedes.
-¡Entiendo! Y aunque no me gusta la idea, no puedo detenerte.
-Por lo pronto he solicitado un anuncio en el periódico para encontrar a la persona que ayude a Nina. Tú no te preocupes amor…verás que todo estará bien.
-¡Al menos estaré más tiempo con mis hijos!. Cuando consigas a la persona por favor quiero conocer como es, todo. !No pondremos en manos de una desconocida a nuestros hijos¡
-Esta bien amor, asi será ¿Quieres que por la noche te de otro masaje? Prometo que esta vez no te molestaré.-sonrió por lo bajo y sus ojos tenían malicia.
-¡Ay, preciosa!, pero si me encantaría que siempre me molestes. Estoy cansado no moribundo. Lo que tú me haces me ayuda mucho. No creo que eso sea algo que me haga mal- ¿recuerdas que me quedé profundamente dormido aquella vez?
-Si lo recuerdo, pero no vaya a ser y sea contraproducente. Después del masaje te duermes ¿está bien?
-pero si no logro dormir hasta que…..Bien, lo que tú digas.
-¿Terence Granchester!…..¡No te aproveches de la situación!, eh.- dijo con sus manos en la cintura fingiendo molestia- es inconcebible que pienses en eso en tu condición.
-Pero si ya te he dicho que solo es cansancio!. Candy!, no me estoy muriendo por Dios!... Verás que pronto estaré como nuevo.
-Mejor prevenir amor. Necesitas descanso total.
Antes de regresar a America, Andres y Laya visitaron a sus padres en España quienes vieron con suma alegría la relación de sus hijos. No contaba con mucho tiempo para quedarse así que en otra ocasión se tomaría su tiempo. Los Señores McQuaid estaban contentos de volver a verla. Lauren lloro de verla nuevamente
-Hola Madre…como está?
-Hija, regresaste! Que alegría verlo juntos y felices. Siempre supe que ustedes dos terminarian juntos.
-Mama, ella dice que…me ama, dice que me ama- Andrés reia sin parar de felicidad- soy el hombre más feliz del mundo porque voy a ser papá.
-¿Cómo?, pero – la muchacha bajo la mirada- oh, disculpa hija es solo que nos sorprende, pero no somos nadie para juzgarlos. Yo solo quiero que mi hijo sea feliz. Es lo único que deseo.- habló el padre y Lauren le secundó.
-Sí, es lo único que nos importa…que ustedes sean muy felices, pero tendrán que batallar mucho al final sé que lo lograran.
-¡Nos vamos a America!- exclamo Andrés
-lo esperábamos, pero quedamos contentos que ustedes están juntos al fin. Ahora con nuestro nieto que esperamos conocer.
-Así será papá, mamá, ¡Lo prometo!
Sus padres les dieron su bendición... sabían que el amor que surgió entre ellos era sincero. una vez en América se establecerían en el departamento para posteriormente buscar otro lugar.
-Buen día amor, como amaneciste?- pregunto besando el rostro de su esposo. Él había dormido tan plácidamente como un niño. Ella cumplió de "no molestarlo",-Ya veremos cuánto tiempo aguantarás- se preguntó asi mismo Terry
-Buen día preciosa.
-¿Dormiste bien Terry?
-¡Si! Tienes unas manos milagrosas amor
Se levantaron se dieron una ducha juntos, pero tampoco hubo intimidad. Fue una tortura para él, verla desnuda y que ella no le permitiera hacer nada.
-Por favor Candy!, ¿Por qué me haces esto'... me siento bien.-no podemos seguir así. Llevamos una semana y creo que estas extralimitando.
La persona que trabajaría en la casa de los Granchester había llegado dos días después de que Terry había visitado al médico. Candy había hecho las presentaciones de sus funciones para con el cuido de sus hijos. Todos los días en las mañanas dejaría a sus hijos en sus manos. Al finalizar la semana estaba al tanto de todo. Julia era su nombre, Julia Summer de 25 años, Julia había llegado de la ciudad de Cambridge, condado de Middlesex Massachusetts para encargarse de los niños exclusivamente.
-Bien Julia, espero que todo marche bien. La próxima semana usted se hará cargo de mis hijos. Cualquier cosa por favor lo hablelo conmigo.
-Si Señora Granchester, descuide que no habrá ningún problema.- dijo segura
-Bien, confío en sus palabras Julia
-Llego la próxima semana, Candy y Terry aun seguían en lo mismo. Amanecía y Terry despertó, la luz del sol se colaba por las ventanas. Habían dormido abrazados muy cálidamente. Aun la mantenía abrazada a su cuerpo, contra su pecho y su brazo alrededor de su cintura, el olor de su cabello le embriagaba sus sentidos. Ella se removió entre sus brazos, él tuvo que dejar de estar en la posición que la tenía para permitir que se apartara y se levantara. Al verlo despierto le brindó una hermosa sonrisa.
-Espero que hayas dormido bien cariño!
-Candy!- exclamó contrariado- estás llevando esto por terrenos inusitados. No me has dejado que te toque y próximamente te irás a trabajar y entonces…. Vendrás cansada, te dedicaras a los niños y…
-¡Creo que estas siendo muy egoísta Terry!. No quiero discutir sobre esto…ya lo hablamos y no voy a cambiar de opinión.
-¡No estoy pidiendo que desistas de trabajar!, solo es….-olvídalo….será mejor que me levante porque entonces diré cosas que no quiero.
-Solo pienso….….- el castaño hizo gesto de no querer escuchar más, entro a la ducha y la dejó con la palabra en la boca- ¡pareces un niño chiquito! ¡Terence Granchester!, un odioso y grosero- terminó de salir de la habitación confiando en que se le pasara el berrinche a su marido.
Se recostó en el alféizar de su ventana. Caía la noche y los recuerdos de ella vinieron a su mente. Una recopilación de su vida pasaba como en cámara lenta pasaba por su memoria. Reconocía sus malas acciones y todo el daño que le hizo a ella, pero así como reconocía sus errores, no se arrepentía de haber provocado su muerte. Ella lo había engañado y la prefería muerta que con otro. Si ella viviera y se diera cuenta que estaba con otro, volvería a hacer lo mismo. Jamás permitiría que se burlara de él. Rebeca con su despliegue de atenciones para con D'angelo ansiaba que el Italiano le remunerara por tales cosas. Entonces empezó a darle acceso a una de sus cuentas, de alguna manera compensaba o mejor dicho compraba sus favores, sin embargo Rebeca no era una entregada mujer sin esperar interés, por el contrario siempre esperaba algo a cambio, no en vano soportaba los cambios de humor y groserías de ese hombre, sus desplantes y majaderías, bien cobrado estaba todo.
-Lex, ¿cómo vas con el caso de Laya François?. ¿Has logrado algo más?
-Ralph, no había querido decirte. En realidad quería tener la certeza o saber dónde puedo encontrarla
-Encontrar a ¿quién?
-A la Señora François, por supuesto.
-Habla claro….. ¿Qué sabes?
-Esto es muy delicado…. ¡François no murió en ese accidente!.
-¿Qué? Y ¿cómo sabes eso?
-¿Recuerdas cuando te dije que debía hacer algunas visitas y averiguar?- Ralph lo observó con atención- esa ocasión pude hablar con un par de personas y en cada una de sus declaraciones hubieron aspectos muy coincidente. La conclusión a todo ello es que había una chica llamada Doris quien desapareció ese mismo dia de forma inesperada según lo comentó uno de ellos con uno de sus compañeros. El caso es que hasta allí llegaba todo, Doris pudo haberse ido por su lado sacando otra conjetura. La duda era ¿Dónde? Y ¿por qué hacerlo luego de la muerte de su patrona?. Si era la que atendía a la señora y bien podía ser una pieza fundamental para resolver esto.
Para resumirte todo, volví al lugar, con la firme convicción de hablar con alguien más, si tenía suerte quizás algún otro empleado podía darme más información.
-Lex, yo mejor te sugeriría que dejes eso. La señora François murió en ese accidente y punto.
-No, Ralph, ¡ella no está muerta!
-A ver si así como dices, que quien murió fue Doris, es lo mismo….fue un accidente…puede ser entonces que la señora Laya se salvó de milagro y la pobre chica no pudo salir. Ahora bien, si se salvó, ¿Por que entonces no regresa?
-¡Exactamente!... es alli el asunto. Si no regresa, iba huyendo...de ¿Quién lo hacia? ¿Cómo ocurrió el accidente?, el auto no tenía desperfectos
-puede que ella no estaba acostumbrada a manejar y tuvo una mala maniobra.
-¡Es posible!, pero ¿por qué Doris se subió a ese auto?, ¿Por qué el lugar del accidente fue en ese lugar? ¿Dónde iban?. Hay tantas incógnitas.
-¿Estás seguro que esa muchacha iba en el auto?
-Sí, alguien se acercó a mí, con toda la discreción cuando me alejaba de la residencia, porque teme que se puede tomar represalias en su contra. No me dijo a quien le temía. Solo que ese dia, otro empleado vió que Doris en efecto subió al auto, esa persona cuando se enteró del accidente le confesó en secreto que la muchacha había entrado al auto, según esa persona vió mientras se encontraba lúcido.
-Lúcido?
-Propiamente la persona que me abordó…. Me dijo que Doris…..los había drogado a todos. Te juro que esto me da escalofríos, pero aquí hay algo muy tenebroso. Debo descubrir ¿por qué lo hizo? Y ¿por qué huían?. Estoy seguro que ambas huían… la pregunta es…. ¿de qué o de quién?
-Ay amigo!...si todo esto sucedió en la Residencia por lo que dice ese hombre es evidente que el Señor D'angelo debe tener algún indicio que nos ayude a solucionar el caso de su Esposa, tiene que saber que el cuerpo encontrado no pertenece a ella, sino a Doris su empleada.
-Mmmmm, no se Ralph….tengo que ir a tientas, muy despacio…no quiero cometer un error del cual no pueda tener retorno.
-Julia me puede decir ¿dónde están mis hijos?- preguntó Terry cuando bajaba con su porte de principe las escaleras y la mujer quedo boquiabierta.
-Eh, si claro señor ellos ya están en el cuarto de juegos, después de su desayuno, solo he venido por...por un juguete para Evans y la niña Candice ya está en la escuela. La señora dijo que pasaría por ella al venir a casa.
-Bueno, pensaba ir por mi hija a la hora de salida, como lo acordamos, pero….. gracias por favor siga con lo suyo. ¡No deje mucho tiempo a los niños!, en un rato bajo para estar con ellos….gracias.
-Permiso Señor! -Julia se retiró pensando que entre los señores habian problemas matrimoniales. Era evidente con la conversación que escuchó que no tenían intimidad, pensaba además que cómo era posible negarle algo a ese hombre -¡Verlo de cerca es mucho más guapo y atractivo!
-¡Señorita Julia que le pasa?...la veo muy agitada y ahora pensativa...le sucede algo en que le pudiera ayudar?- dijó Nina
-oh, no es que baje de inmediato para ver a los niños, los dejé unos minutos a solas y el señor me llamó la atención -"y de que manera" se dijo a si misma- y tiene razón...Permiso Nina!
-Le sugiero que no haga eso muy a menudo. Ahora el señor está aquí y aunque cuando no esté, los niños deben estar siempre bajo su supervisión.- Julia se detuvo
- ¡Subí para buscar un juguete de Evans y me topé con el señor, ya sabe que los deje un momento!.- A Nina le extraño pues ningún juguete debe estar en la habitación, para eso es el cuarto de juegos y sus padres no les permiten que los lleven a su habitación. Los niños nunca han jugado en sus habitaciones.
Era mediodia y Candy regresaba a casa con su hija.
-Buenas tardes!
-Buenas tardes señora!
-Julia por favor lleve a mi hija a lavarse las manos y prepararse para comer. Nina, ¿sabe si mi esposo salió o está en casa?-Nina observó que Julia no se retiraba a hacer lo que Candy le había pedido. Una mirada de Nina bastó para que Julia entendiera y se retiró.
-Señora Candy, el señor estuvo en su cuarto, luego bajo para ver a los niños y salió un rato al jardín, pero supongo está de nuevo en su cuarto. No lo vi entrar, pero en el jardín ya no está.
-¡Gracias, iré a verlo!
Subía cada escalón lentamente. No quería estar enojada con él, pero es que Terry la sacaba de sus casillas. Toda la mañana no estuvo tranquila porque se la pasó pensando en él, sin embargo cuando recordaba que la ignoró dejándola hablar como una loca, volvía su enojo.- Es un maleducado, arrogante y ¡cómo me molesta su actitud!- Al llegar al último escalón abrió de forma imprevista y si, se encontraba sentado en la cama mirando hacia el techo de inmediato le clavo su mirada.- ¡Amor ya estoy aquí! ¿Bajas a comer? O... - su mirada seguía sobre ella, pero no le respondía.- ¡oh, ya veo!, aun sigues enojado- afirmó y el seguía sin responderle - Bueno ya que no quieres hablar te dejo, espero que nos acompañes… ¡muero de hambre!.
Acomodó a su hija, pero antes fue a dar un vistazo a los gemelos que se encontraban en su siesta después de su comida. a los pocos minutos Terry bajaba con su semblante serio. Entonces ella sonrió sin que la viera. Terry tomo su lugar y se había estableció un silencio incómodo.
-¿Cómo te fue en tu trabajo?-Preguntó
-¡Muy bien!... te dije que solo iría por las mañanas…te imaginarás el recibimiento del personal, y tú? ¿Cómo pasaste el día?
-Bien, la verdad que la pase con los niños un buen rato.
-¡Me alegro amor! Y sé que aunque adores estar con ellos, te hace falta tu trabajo, pero estoy segura que en cuanto estés mejor volverás y me comprenderás entonces
-Me he sentido bastante bien, aunque adormilado por los medicamentos. Estoy pensando en dejarlos, ¡no me gusta sentirme así!.
-Sabes que no puedes hacerlo Terry!.
-Candy…
-sí?- preguntó expectante.
-Quiero disculparme por lo de la mañana, de verdad que me porté como un estúpido, pero es que….
-Nunca cambiarás Terry- murmuro con una sonrisa que derritió el corazón del castaño- . ¡Olvidémoslo por favor!. Cariño no me gusta que estemos enojados por tonterías.
-¿tonterías?.. ¿a eso le llamas tonterías Candy?- dio un golpe leve en la mesa.
-Por favor no es momento ni lugar para tus arranques de histeria Terry…la niña está aquí con nosotros. Luego discutiremos esto.
La pequeña Candice no escuchó la discusión, pero al ver el semblante serio de su padre pregunto:
-¿Papi que tienes?. No me gusta verte enojado ¡Estás enojado con mamá?- la niña curiosa tomó con sus manitas una de su padre.
-Oh, no claro que no mi princesa, es solo que tu mamá y yo no nos ponemos de acuerdo en algo, pero no es nada mi amor- Candy le recriminó con la mirada y los ojos de Terence brillaban.
Julia retiró a la niña a su habitación y sus padres quedaron a solas.
-¡Debes tener un poco más de cuidado al descargar tu enojo Terry!. Candice es muy perspicaz y sabes que de todo empieza a preguntar.
-¡Lo lamento!.- dijo mientras subía a la recamara y él trás ella.
-No sé… ¿por qué has hecho un problema de todo esto? No le veo el sentido. Yo solo me he preocupado por ti, por tu salud.
-Agradezco que te preocupes por mí, pero creo que has traspasado el límite de tu "preocupación"
-¿a qué te refieres?...No te entiendo Terry... ¡Dios!, eres un insufrible. Te he dicho que cuando te sientas bien todo volverá a ser igual….. y esto ya lo hablamos.
-¿Quien ha dicho que no estoy bien? Sé que me amas demasiado, pero ya llevamos más de una semana y yo, ¡te necesito Candy! Te toco y te beso, pero me detienes porque según tu no podré detenerme. ¿No te das cuenta que tu alejamiento ha sido lo contrario?... ¡exageras!
-¡No lo sé!, no soy médico….y, ¿ahora dices que exagero?.
-¡Tú has enredado todo!. El médico nunca me dijo que sería malo, solo me ha dicho descansar.
-Terry, cuando el doctor te diga que hacer el amor no es problema entonces hablaremos!- Candy salió de la habitación furiosa por la actitud de su Esposo, cuando ella se preocupaba por su salud y él, la tachaba de exagerada , de ignorante y...frivola, bueno así lo entendió la Rubia con lo de "has enredado todo","Exageras" y muchas cosas más, sin embargo Terry defendía su postura, ¿Quién tendría la razón?... Mientras tanto en la otra habitación un oído estuvo escuchando la discusión.
Minutos después Terry bajó a su despacho y Candy lo hizo antes para preguntar por sus hijos. Nina le informo que Julia aún se encontraba con ellos en su habitación, que aún estaban en su siesta.
-¡Julia puede retirarse por favor!. Ahora me haré cargo de mis hijos. La espero mañana. Muchas gracias.
-Con su permiso Señora. Antes de irme iré a ver la niña.
-Oh no, no hace falta!...fui a dar un vistazo y está pintando sus figuras.
-Está bien…hasta mañana.
Al llegar la noche y con ella la hora de dormir abrió la puerta de la habitación y Terry dormía. El resto de la tarde no se hablaron y Terry no bajó para la cena. Candy habia ido antes y dormía, los relajantes que el médico le había dado lo hacían dormir profundamente. Ella se acercó y se metió a la cama. Extendió una mano y acaricio el rostro de su esposo que respiraba a ritmo acompasado. Delineó con sus dedos las cejas tupidas, su nariz hasta llegar a los labios masculinos. Acercó su mejilla a la de su esposo y en un susurro le habló al oído.- Mi amor, no quiero estar enojada contigo!-abrió sus ojos que estaban pesados de sueño, pero le dió alcance a tomar la nuca de Candy y atraerla hacia sus labios y besarla. Ella le correspondió con el mismo fervor y cuando hubo acabado se volvió a dormir. Se arropó a su cuerpo con un brazo en su cintura y su cabeza apoyada en el pecho masculino. ¡Hasta el siguiente día!. Terry había quedado en cama mientras Candy se iba a la Agencia. No quiso despertarlo para despedirse. En su sueño le dio un beso en la frente.-"Hasta luego amor"...Te amo.
-Nos vemos hasta más tarde Julia. ¡Vamos Candice es hora de irnos!
-Voy mami!- la niña bajaba despues de darle un beso a su papá quién había despertado desde mucho rato.
-Julia, le encargo a mis hijos.
-¡Descuide señora!..."los atenderé"…."muy bien"
continuara..
