WAAAAA PERDONEN LA DEMORA! Soy de lo peor lo se xD, PERO!, como compensación aumente un poco el capitulo, ESPERO LES GUSTE!, aquí ya pasan de las 3 y muero de sueño, NOS VEMOS ABAJO!
Capítulo 21: "Fuerza"
Nota: La fuerza es una de esas maravillas de la naturaleza que habita de manera silenciosa en ti, una cosa que te permite seguir respirando, sonriendo. La fuerza es algo que puede llevarte a lo más alto como a lo más bajo, pero puede asegurarte una cosa, no importando la posición, te seguirá manteniendo en pie.
Ami abrió los ojos estando dormida. La oscuridad de su propio mundo aunque perturbador no le sorprendió en ningún aspecto, podría decirse que se sintió a gusto cuando se vio en medio de ese sueño tan real y efímero. Suspiro y se levantó del suelo que su mente había creado para que pudiera caminar, para que pudiera llegar a ese punto en donde las ideas chocan y el razonamiento se esfuma a veces. El dolor no estaba latiendo como antes y la palpitación de su pierna se había detenido dejando un suave ardor que amortiguaba cada paso. Ami en medio de ese lugar que conocía tan bien escucho con ironía su propia voz en medio de la nada, solo que un poco más irónica, algo más…fuerte
"Bienvenida a Infra querida"
Había pasado un largo tiempo desde que había pisado su propio espacio en ese mundo muerto. No recordaba cuando había sido la última vez que había abierto la puerta, no podía asimilar cual era la fecha exacta en que vio a Ira por última vez a los ojos. Ira aunque vivía dentro de sí misma era diferente, un ser aparte que aunque no peleaba por dominar, sabía cuándo interceder. Rabia, dolor y locura acumulados en un pedazo de su alma fragmentada. Hermoso y a la vez espantoso. Ira era un cuadro tan abstracto que no era posible de asimilar ni aunque le miraras de forma eterna. Cada color, cada trazo había sido ejecutado de manera tan sólida y pragmática que su sola presencia evocaba fuerza inexistente. Una fuerza que llegaba a ser inútil de controlar. Tan rápida como un rugido y tan silenciosa como las serpientes al deslizarse. Ira era todo y a la vez solo una parte.
Un suspiro desganado escapo de la boca de la guardiana cuando trato de asimilar lo que estaba haciendo, pero la resignación estaba tan latente que solo pudo seguir avanzando, condeno cada paso y acepto dar el siguiente a pesar de la condena que le sucedería al primero. No es como si aquello fuera el fin. No. Su visita a Infra tenía un significado un poco más extraño de lo particular. Ami no solo sabía que era imposible vencer a Ira, si no porque además sabía cuál era el punto extremo de su irracionalidad. Extrañamente, necesitaba hablar con ella, buscar la esquina donde se habían varado las ideas, detener el tiempo, cruzar la línea de lo que podía ser y de lo que sería. Una charla consigo misma en un lugar que apestaba a olvido y a silencio, una mala idea que podía ser buena. Ami dio otro paso y se tapo los oídos. Tantos pensamientos eran ensordecedores, y supo de ante mano que no todos eran suyos. Ira reía en alguna parte, quizá esperando a que entrara de una vez a los confines de su mundo partido a la mitad. Finalmente la puerta de color verde termino por cortar sus pensamientos en miles de diminutos y perfectos cuadrados concéntricos que se perdieron en la nada hasta morir. Un pensamiento destinado a morir…que interesante. Un último suspiro de aire y la manilla giro sobre su mano, la oscuridad se la trago y la puerta volvió a cerrarse a su espalda. La oscuridad eterna que la envolvió, la boca del lobo que pareció engullirla de los pies a la cabeza siguió permanente, pues así como siempre no abrió los ojos. El sonido de las cadenas lejanas atrajeron su atención, y el preciso e inesperado abrazo que le llego por la espalda corto su aliento y su concentración
-"Princesa, no te esperaba…"-Ira pego sus labios contra su cuello para hablar, bebiendo su sangre con tan solo olerla, estrechándola en un abrazo posesivo y extraño. Un juego de locos, de amantes, uno donde Ira siempre amaba ganar-"¿Qué deseas…?"-Ira estaba loca, pero tenía una gota de cordura por cada mil de locura. Era un ser tan extraño, tan inspirador como aberrante
-"Ira…"-La mencionada rio contra su oído, sin soltarla, enterrando una mano en el denso cabello negro
-"No mientas, tu quieres algo, siempre quieres algo…bueno, todos queremos algo"-y volvió a soplarle contra el cuello de manera cínica y perturbadora. Ami por el contrario no se inmuto. No era lasciva, no era dominante, ella solo buscaba respuestas, una forma de detener sus propios pasos que se condenaban o al menos una explicación del porque estaba caminando hacia la hoguera. Conocía el actuar de su contraparte, y sabía muy bien que no había mucho que hacer contra esas manos curiosas y esa voz tan extremadamente suave-"Dime princesa, ¿Qué quieres?"-Ami sonrió de lado y abrió los ojos. La oscuridad desapareció y solo quedo una habitación gris, roída por el tiempo y destruida por las emociones. Ira volvió a soplar locura evaporada, incitándola a jugar su juego, donde ella era la princesa e Ira la bestia.
-"¿Cómo detienes algo que nace de ti?"-Ira respondió cortante, apretó su cuerpo y se dejo caer hacia atrás. Ami sintió el desprendimiento de sus pies y su espalda dio contra el pecho de Ira mientras que el de esta se azoto contra una de las paredes de la habitación.
-"No puedes detenerlo…"-Lo sabía. Eso era algo que la pelinegra sabía, pero a veces se necesitaba escuchar la verdad en voz alta, a veces es bueno oír que alguien piensa lo mismo. Ira volvió a apegarse a su otro pedazo y volvió a escucharse a sí misma pensar, para esas alturas mantener a Ami apretada contra si era parte del juego, después de todo ella siempre la estaba abrazando, estaba encadenada a ella, de manera literal y espiritual, cada eslabón era una marca de fuerza, cada choque de metal solo un grito perdido en el tiempo, cada mota de polvo un miserable recuerdo para ambas-"Piensas demasiado princesa…piensas, no es bueno, mejor no lo hagas"-Ami sonrió de manera orgullosa. ¿Cómo mentir? ¿Cómo engañar a un pedazo de tu propia existencia?
-"Leo y Amaranth deben conectarse"-Ira gruño en medio de una risa tan extraña y lúgubre que Ami no supo si eran buenas y malas noticias, su voz como metal desafinado volvió a resonar contra su oído derecho, derritiéndole las ideas
-"Ellos ya lo están, pero el equilibro, el balance esta perdido, ninguno tiene control ni dentro ni afuera, solo es un cuerpo envolviendo entrañas, ambos espíritus no saben jugar…"-La lengua rasposa de Ira choco contra la base de su cuello sin advertencia y Ami aunque contuvo cualquier sobresalto que pudiera pasar desapercibido, claramente no pudo evitar que se le erizaran los vellos de la nuca, su lengua era tibia y húmeda pero áspera y extraña, una cosa acida y a la vez dulce que le vaciaba los sentidos como si desconectaran la televisión desde su fuente. Ira sonrió sin detenerse, de alguna forma amaba perder la conciencia de su compañera, amaba desconectarla, hacerla olvidar, pero solo era un juego, el encanto duraba un segundo o dos y luego llegaba el despertar, el sol cegador de la racionalidad. Ami alzando la mano tomo el cabello de Ira y lo echo hacia atrás, la boca de la encadenada a Infra se vio obligada a abandonar su dulce morada y un rastro de saliva fue lo único que quedo como evidencia de un hecho tan extraño. Ami respiro un par de veces antes de volver a sentir la cabeza de Ira recargada contra su hombro. La risa petulante de su compañera sonó tan animada desde esa posición…-"No te molestes princesa, estoy jugando…"-si…claro…solo es un juego ¿No? Ami decidió seguir con sus propias cartas, ya habría tiempo para jugar.
-"¿Cómo podemos ayudar?"-Ira chasqueo la lengua. El tema comenzaba a molestarla, la cabeza de Ami le molestaba. Abrazándola posesivamente como solo ella podía hacerlo volvió a esconder sus palabras contra el cuello de la chica, como si estas fueran un secreto, o una vergonzosa mentira
-"No debemos meternos con eso, Amaranth no está con juegos, es fuerte, pero está ciego, solo un loco ciego con demasiada fuerza, Leonardo duda demasiado, su meta es eliminarlo, pero nadie puede eliminarse así mismo de esa forma, se está condenando así mismo si intenta borrar a Amaranth, Amaranth no es algo que ah pedido, Amaranth no nació como yo, pero existe, y si no lo acepta el desequilibro terminara por matarlos a ambos…"-Sus palabras como siempre fueron demasiado certeras, demasiado directas. Tan loca, tan cuerda… Pero solo un loco entendería la mente de un loco-"Deja de pensar princesa, estas pensando, pensar no ayuda en este momento, no sirve conmigo, deja de buscar salidas, no hay salidas, el vacio de ambos es tan grande que podría llenar cualquier infinidad, pero no lo saben, y no están pensando, ¿por qué lo haces tú?"- Era una buena pregunta. Ami se cuestionó en silencio la posibilidad de haber enloquecido, Ira volvió a reírse, tan sádica, tan fuerte, tan ella que era probable que tampoco se soportara a su misma.
Ira y ella. Un espejo de la otra, lo que quedaba, lo que se necesitaba un reflejo de emociones. Un cuerpo vacío que albergaba dos existencias que solo eran una. Una moneda con dos caras. Pero una moneda al fin y al cabo, algo solido que ataba la cara a la cruz y la cruz a la cara.
Solo es una moneda…
No pienses princesa…
Quizá si había perdido la cabeza, quizá todo no era más que una ilusión, quizá Leo estaba bien, quizá nada había pasado en realidad, quizá había caído inconsciente, quizá Across seguía torturándola en medio de una celda que apestaba a podredumbre y a sudor, quizá solo estaba soñando, quizá Atsuya no estaba muerto…
No
Un suspiro y la fantasía se evapora como el champagne en los labios de una mujer. Atsuya estaba muerto, por donde lo viera, por donde lo pensara. Muerto en todas las realidades posibles y en todos los sentidos. No estaba, solo estaba ella…e Ira, Ira que la consumía, que la necesitaba, que la sostenía. En todas partes, en cada rastro de conciencia, en cada acumulación de dolor, solo ella, solo Ira.
Extraño a mí hermano…
No pienses princesa…
-"Juntas"-era una afirmación, una palabra que volvía a encadenarla junto a ese pedazo de locura y fuerza. ¿Podría ayudar? ¿Podría abandonar su propio deseo por Leonardo? ¿Qué pensaría Leo? ¿Qué pensaría Atsuya si pudiera verla? ¿Estaría orgulloso de ella…? ¿Qué sería de su vida, de Ira…?
-"Estas pensando princesa"-Y esa voz, la voz que siempre le rompía los esquemas y mandaba su conciencia con alguien que no conocía ni quería conocer. Un extraño que le robaba los pensamientos, un mendigo que se alimentaba de su lógica. Y estaba la voz. Esa suave voz que se apoderaba de ella cuando sus ojos no aguantaban las lágrimas ni el peso del dolor, la voz que hablaba por ella cuando la fuerza se le escapaba de las manos. –"¿Me necesitas princesa?"-la respuesta siempre es si, pero lo que dice la boca siempre es no. Porque mientras aun quede algo de ella debe continuar. Ira solo puede apoderarse de ella cuando lo autorice, solo cuando diga si, solo cuando pida que la ayuden. En este caso no necesita ayuda, solo un poco de locura quizá…Sus pensamientos finalmente comienzan a disolverse a fundirse contra la figura que la aferra a la pared como si con ello pudieran sostener el mundo…o a sí mismas. En medio del apretado abrazo y teniendo cuidado Ami decide faltar a sus propias reglas. Como siempre lo hace, como está programado, como sabe que debe ser. Girándose se topa con su mirada, una loca y endurecida mirada que choca contra la neutra que sostiene, con dientes afilados que no se comparan a los suyos, con una mata de pelo negro que cae salvaje contra él suelo. Ira no dice nada, siempre es igual, es solo un juego, solo una moneda y pensamientos que no llegan a ninguna parte. Ami que piensa, y ella que ruega por dejar de escuchar ideas. Ira suspira y junta en silencio ambas frentes con sus dedos llenos de marcas, con sus uñas que delatan un pasado oscuro, pero no se detiene, la acerca más, sin dejar de verla, de verse, y entonces sonríe, con cada gota de su imperturbable locura ella sonríe. Ami cierra los ojos y graba nuevamente la imagen de Ira, dibuja sus cadenas que flotan en medio del polvo, arma su rostro, lo mete en su cabeza hasta que solo queda ella y su risa. La sensación de las manos de la locura que se pegan a su cabeza no le dicen nada, los dedos que se entierran en su cabello no hablan, no piensan, solo están, solo existen, porque tiene que hacerlo, sin razón, sin motivos. La boca de Ira vuelve a sonar contra su cuello, tan malditamente suave que la respiración se le escapa-"Dejaste de pensar princesa"-Ami sonríe de lado, pero luego lo olvida, no quiere pensar, al menos no por ahora
-"Solo cinco minutos"-Ira vuelve a enterrar sus manos en el cabellera de la otra sin dejar de reírse, sintiéndose feliz y completamente loca, porque la felicidad es solo locura controlada, y cinco minutos de felicidad no mataran a nadie, porque para Ira cinco minutos pueden ser una eternidad, una pequeña pero perfecta eternidad.
-"Cinco minutos princesa…"-y la racionalidad se vuelve champaña evaporada
Por cinco minutos.
Despertar para Ami no era como salir de la inconciencia, era…como abrir los ojos dos veces, sentir que no los había cerrado nunca pero sabiendo que necesitaba abrirlos de nuevo. El pasado que siempre la envolvía como una tela de araña se rompía en miles de fragmentos invisibles en cuanto lograba darse de cuenta de que estaba respirando, o de que al menos una parte de ella lo hacía. El presente se materializaba, sus sentidos caían contra el cuerpo de su dueña y todo comenzaba otra vez. Como un reloj que necesita mantención, Ami se tomaba un minuto para analizar donde estaba, para corregir sus ideas, recordar que debía hacer y por qué razones, cuando todo pasaba por su analítica cabeza llegaba la resignación del deber y por alguna extraña confabulación entre el cielo y la tierra misma ella aceptaba sacarse el sueño de encima ya fuese con patadas o mordidas.
Lo primero que noto cuando logro espabilar fue la tibia sensación que llenaba su cuerpo, recordó vagamente los ojos de Donatello mirando los suyos, vio en medio de la neblina de los sueños los molestos de Raphael y los preocupados de Mike, y de manera espontánea llegaron los ojos de Leo. Los vacíos y oscurecidos ojos de Leo. Una mano cansada paso lenta y duramente por su cara, como un recordatorio de que todo no había hecho más que empezar, y que de alguna manera tendría que tomar una decisión. Vaciando sus emociones al tiempo que hacía lo mismo con sus pulmones decidió enfocarse por un segundo más en ese extraño calor que la envolvía. Sin abrir los ojos Ami se dejó sobrecoger por esa extraña sensación de confort. Quizá estaba siendo perezosa y aunque se regañó mentalmente su pequeño desliz no tuvo dificultad para bostezar sin un atisbo de culpa. Finalmente sus ojos se abrieron y la luz no tan cegadora del laboratorio de Don hizo el resto. Incorporándose se sobo la parte de atrás de la cabeza con un nuevo bostezo y se dedicó a evaluar su propia condición. Sus manos seguían entablilladas como era de esperarse, su cabello ahora no pegado a su cráneo había dejado de molestarle, pero su pierna aunque en mejores condiciones seguía punzando en silencio al compás de su corazón. Con ese dilema por delante y sin que le importara mucho el mismo Ami aparto con desgano las mantas y bajo las piernas de la camilla. Sus pequeñas extremidades colgaron desde su posición como saludando al piso y ella tuvo la oportunidad de bostezar nuevamente. Se sobo el cuello, verifico que pudiera mover su hombro y sin muchas más vueltas ni bostezos decidió bajarse de la cama. Girando su cuerpo y sosteniéndose de la sabana se deslizo hacia abajo no sin antes arrugar el ceño al sentir el frio bajo la planta de sus pies. Una vez en tierra firme la pelinegra tomo aire y se dirigió cansinamente hacia la puerta.
Entrar a la casa de Leo no había sido tan traumático hasta ese momento si descontaba que a Splinter casi le había dado un infarto. El problema en cuestión era lo que tenía que hacer ahora. Revelar su existencia a tanta gente casi parecía un chiste mal hecho, uno del que Camus tenía la culpa. ¿Pero había más remedio? La verdad es que ella también tenía la culpa. Pudo haberse ocultado en las sombras, aferrarse a la túnica de su celestial amigo y mantener su nombre y sus ojos de colores lejos de la luz de la verdad, pero en cambio había decidido mostrarse, se había entregado de manera limpia y sin mucha perorata y aunque el resultado no había sido del todo malo estaba lejos de ser bueno.
El recuerdo de la mirada recelosa del segundo de los hermanos aun la mantenía con la visión fija en la manilla, y aunque la de Leo la suavizaba, la curiosa de los dos menores no hacía mucho por mejorar su ánimo. Porque todo era ojos. La ventana del alma. Ese órgano que delataba como si gritara pensamientos al aire.
¿Quién eres?
¿Por qué tú?
Largo…
-"Dios mío…"-Ami negó con la cabeza como si con eso pudiera apartar las voces infantiles que seguían sonando en su cabeza, pero aquel pobre gesto solo sirvió para que estas continuaran fluyendo
No pienses princesa…
Si, también era cierto. Se estaba destruyendo el cráneo a base de ideas y solo conseguía darse de frente con la misma puerta de siempre. No había cambios, ni salidas, porque ella no podía decidir. Solo era una mediadora, un puente, un pequeño empujón. No era mucho, pero al menos era algo aún. Suspirando y poniéndose en puntillas tomo la manilla entre sus manos vendadas y la giro. El sonido del seguro al saltar y el de la puerta que pareció chirriar recuerdos fue todo lo que se escuchó en el ambiente una vez se vio parada en el umbral de la puerta. La casa se mantuvo en silencio y su respiración tranquila lleno el vacío con aire cuando suspiro con frustración.
¿Y ahora qué?
Su estómago le susurro con cierta molestia lo vacío que sentía, y su pierna palpitante le amenazo con punzar hasta la gloria si se atrevía a caminar. La guardiana dirigiéndose a la sala ignoro a ambas partes. No podía comer nada solido aún, su estómago vacío ardía como el infierno, y su pierna no se hallaba mejor, por lo que ambos podían joderse todo lo que quisieran. No le habían detenido antes y menos ahora que se hallaba "excelente" (al menos dentro de sus parámetros). Sentándose con cuidado sobre el sofá cruzo los brazos y cerró los ojos. El espacio se tornó negro y Ami volvió a intentar digerir el miedo de la eterna oscuridad. Al cabo de un rato los abrió y trato de pensar en que se sentiría no ver a su hermano nunca más. Un bloque de cemento reemplazo sus entrañas en cuanto intento asimilar ambas cosas. Sabía que estaba mal comparar, pero llegado a ese punto no tenía otra forma de elegir. ¿Qué duele más? ¿Un hijo ciego, o un hermano perdido?
Las dos cosas duelen pequeña idiota, las dos cosas duelen….
Ami torció la boca en una mueca de devastación y cansancio. No podía decidir así, no podía poner su dolor por sobre el de otro y tratar de imaginarse que se sentiría. Así no funcionaba, así no debía ser. ¿Pero quedaban alternativas? Un ligero mareo termino por hacerla perder el hilo de sus pensamientos. El medicamento que Donatello le había dado era lo suficientemente fuerte como para mantenerla dormida hasta la tarde, pero tan terca como siempre trato de mantener los ojos abiertos de par en par. Quizá si se animaba podría subir la escalera y echarle un ojo a los chicos, o por último podría verlos dormir y pensar que todo estaba bien. Cayendo de costado decidió dejarle sus miedos al sofá, sus ojos volvieron a cerrarse y tras un par de bostezos y maldiciones por el hecho de continuar drogada volvió a quedarse dormida
Fue en esas condiciones que Donatello la encontró. Demasiado ansioso por los resientes sucesos y con más de una pregunta dando vueltas por su cabeza el joven genio no dudo mucho en bajar a ver a su nueva paciente a pesar de ser apenas las siete de la mañana.
Sin emitir ruidos abandono la cama que compartía con sus hermanos y corrió hacia su laboratorio, pero en medio de ese proceso vio de soslayo un pequeño charco negro en medio de la sala. Sus curiosos ojos dieron enseguida con el blanco de aquel extraño espejismo y antes de darse cuenta se hayo de cuclillas frente a la dormida niña. A simple vista y tal como había estipulado no era más que una niña de unos seis años demasiado golpeada para su gusto, con un segundo vistazo las dudas sobre la infante comenzaron a girar como si su cerebro fuera un centro de gravedad. Esa chica tenía una conexión con su hermano mayor, una que se sentía a kilómetros de distancia y que además era apreciable a la vista. Leonardo jamás había dicho necesitar a alguien, pero estaba la niña, Leo jamás habría buscado de manera tan desesperada una muestra de cariño, y de nuevo estaba la niña. ¿Quién era esa chica? ¿Por qué Leo no había querido separarse de ella? Alzando una ceja trato de asimilar los pocos datos que tenía, pero con tantas preguntas y espacios en blancos no pudo transformar esos datos en información utilizable para sus estudios.
La pelinegra era un enigma que cada vez se hacía más grande, su existencia misma parecía conectarse con la palabra misterio y las preguntas seguían corriendo como si se tratase de una maratón. Don sentándose en la alfombra miro con cautela los vendajes que se habían ido tiñendo de rojo en la noche, levanto con cuidado una de sus manos y sin temor a despertarla la ladeo para poder ver el venda desde otro angulo, tras un gesto de desaprobación volvió la pequeña mano a su lugar y continuo viendo con esos ojos de niño curioso a la pequeña que dormía. Donny a pesar de saber que nadie le escuchaba comenzó a hablar en voz alta, como si con ello pudiera calmar la curiosidad que se lo estaba comiendo
-"¿Cómo es que saliste del laboratorio? Deberías haber dormido hasta la hora del almuerzo, ¿te habrás asustado?"-La chica no dijo ni sí, ni no. El mundo de los inconscientes acaparaba su atención más que las preguntas de Donny, pero esto no detuvo al genio-"Tú quieres a Leo, ¿No es verdad?"-Ami decidió omitir su verdad y su cabello como movido por una fuerza invisible rodo tapándole parte del rostro. Don cansándose de su posición tomo aire y se puso de pie para ir en busca de su botiquín. Necesitaba respuestas, pero esa chica seguía necesitando atención médica y mientras su labor no terminara no podría sentirse libre de cuestionar a la infante. Primero la curaría y luego la rellenaría a preguntas como si se tratase de un pavo navideño. Cosa de principios, supuso. Desganado y sintiendo algo de sueño se encamino nuevamente a su laboratorio, tomo el botiquín y volvió a la sala con paso lento. Ya frente a la niña y sin muchos ánimos ante la falta de información alzo la mano y corrió con delicadeza los cabellos de la cara de Ami, pero la extraña sensación de sedosidad detuvo sus acciones de golpe. ¿Dónde había sentidos eso antes? Aún con la mano atrapada por los mechones Don sintió como su corazón se aceleraba de golpe. Esa sensación de conocerla, esa extraña y loca fantasía de haberla visto antes nublo por segundos sus ojos y todo lo que quedo fue él y una voz pequeña que reía a su lado, una mano que limpiaba su cara llena de hollín y una sonrisa que siempre decía "no te preocupes". Donny se quedó inmerso en la nada, con la mano sobre la cabeza de Ami y con sus ojos abiertos de par en par. Alejando su mano y pasándose la misma por la cara trato de serenar sus alteradas emociones. ¿Qué demonios había sido eso? ¿Una alucinación?
-"Quizá solo fue recuerdo"-Alzando la vista se topó de frente con una mirada drogada pero sería. Ami sentándose sobre el sofá le miro curiosa mientras seguía hablando-"O quizá solo estás soñando"-Don parpadeo confundido. ¿Acaso había estado hablando en voz alta? ¿Desde cuándo estaba despierta? La chica sonrió lobunamente y espero a que el genio terminara de hacer conjeturas. Su despertar no había sido como lo esperaba, la mano de Don sobre su cabeza había activado sus sentidos como si prendiera un interruptor y aunque se había asustado por el suave toque se relajó de inmediato al notar quien había sido el culpable. Fue claro que Donny jamás espero despertarla
-"¿Cómo es que sigues despierta?"-Don sonrojado y nervioso al ser atrapado se paró como pudo y miro a la chica con firmeza. Ami alzo los hombros con simpleza antes de contestar
-"Si tu no lo sabes, ¿Cómo he de saber yo?"-El genio torció el gesto y se pasó una mano nerviosa por el cuello. Eso era punto para la niña. Suspirando se apresuró a cambiar el tema. Él no había hecho nada malo. ¿De qué se estaba avergonzando?
-"¿Desde cuándo estas despierta?"- Ami miro distraídamente hacia el techo sin ganas de contestar. Era claro que seguía drogada hasta las narices, de otra manera no habría reaccionado de esa manera tan calmada y paciente, de estar con todos sus sentidos al cien habría escapado por la primera puerta de se le hubiera cruzado enfrente al sentir esa tibia mano sobre su cabeza. Don era un recuerdo tangible a sus ojos. Un niño que había cuidado desde su nacimiento y uno más de sus protegidos. ¿Cómo pararse a su lado como si nada? ¿Cómo negar que aún lloraba el hecho de que la hubiese olvidado?-"Hey, ¿Me estás escuchando?"-La menor bajando la vista volvió a toparse con la curiosidad echa perlas marrones.
-"Que bonitos ojos tienes"- Drogada. Realmente estaba drogada. Don que la veía de reojo mientras buscaba las vendas termino por sonrojarse como un tomate maduro al oír tal declaración. ¿Qué demonios le sucedía? Era una total y completa desconocida. ¿En qué pensaba? Donatello luego de gritar mil injurias internamente miro directamente a la chica para enfrentarla, pero se topó con algo inesperado. Ami al parecer cada vez menos consiente de su mundo se había tapado ambos ojos y comenzado a temblar. El de bandana morada sintió su corazón estremecerse con esa imagen. ¿Qué le sucedía?
-"Niña, ¿Niña puedes oírme?"-Ami sintiéndose cada vez más mareada asintió. En algún momento su cuerpo comenzó a descompensarse, pero tan acostumbrada a sentirse mal no le tomo mayor importancia a su extraño estado de salud.
-"¿Don? ¿Don que sucede?"- El genio que no esperaba que a esas horas alguien más estuviera levantado alzo la vista hacia arriba con un dejo de sorpresa que Ami no pudo evitar percibir. Miguel apoyado desde la baranda alzo una ceja de curiosidad. La falta de Don había hecho que su lado de la cama se enfriara, como resultado se había despertado y al ver que faltaba uno de sus hermanos no le quedó más salida que ir a por él. Mike conocía de sobra a su inteligente hermano, y por lo tanto solo tuvo que contar dos más dos para suponer que se encontraba con la recién llegada. En ese instante no pudo evitar suspirar. Vale, que la chica era una desconocida total, pero tampoco era buena idea presionar a una niña tan pequeña que además de encontrarse lastimada y llena de vendas había certificado que no hablaría si no estaba el mayor presente. ¿Acaso debía escribirle a Donny en un cartel de neón que se aguantara un rato? –"¿Es que no te puedes esperar un rato?"-Bajando las escaleras y preparando un discurso digno de Leonardo se preguntó cómo lo estaría pasando Leo y Raphael en la cómoda y tibia cama. Era un hecho, mataría a Don y luego podría excusarse diciéndole que lo despertó. ¿Funcionaría? En las fantasías quizá. Mike ocupado en soñar y en su regaño no se dio cuenta de que Donatello poco o nada de atención le tomo. Ocupado en revisar a la niña bufo por lo bajo y dejo que Mike se le acercara con su pose de hermano mayor que no le sentaba en lo absoluto. –"Te lo digo Don, tu arte no es la paciencia, deberías…"
-"¿Mike te quieres callar un rato?"- Miguel Ángel inflando las mejillas y sintiéndose insultado alzo un dedo acusador, mismo dedo que fue bajando lentamente al no hallar palabras que acompañaran el gesto. Miguel dejo de procesar cuando enfoco bien a su hermano de bandana morada. Donatello agradeció infinitamente el silencio.
De alguna forma, desconocida para el genio, la chica había salido sola del laboratorio. Lo cual no era entendible si le sumaba a su deplorable estado el somnífero que le había dado. Pero lo que le preocupaba no era eso realmente, si no su pequeño estado de inconciencia consiente. La chica no estaba dormida, tenía los ojos abiertos, pero estos no respondían a la luz ni a los acercamientos que hacía Don con sus dedos. Podría haberse dicho que se encontraba en un estado de meditación del cual no podía sacarle sin provocarle un para cardiaco. Tomando su rostro entre sus manos lo levanto un poco para poder verla mejor. Sus ojos bicolores parecieron mirar hacia la nada cuando chocaron con los marrones
-"¿Niña? ¿Niña me estas escuchando?"-Don se mordió el labio inferior con impaciencia. No había pensado los efectos secundarios que podría sufrir la chica al tomarse aquella pastilla. Solo se la había dado como un calmante a sus propios nervios
-"¿Don que le pasa?"-Miguel inclinándose miro de frente a la chica con curiosidad, no con la misma ansiedad que Don, pero si con esa aura de niño que busca respuestas-"¿Está enferma?"-El genio negó. No era una enfermedad, solo una pequeña abstracción de la realidad. ¿Qué tan fuerte era la pastilla que le había dado?
-"Niña, Niña necesito que me digas que sientes"-llamo esta vez con más insistencia, y el resultado que obtuvo fue una mirada directamente enfocada en sus ojos y tan seria que apenas y pudo tragar. Ami era consciente de que luchaba contra el sueño, la voz de Don había sonado tan lejana por momentos que todo lo que quiso fue una manta y dormir; el tono de Mike había ayudado en la lucha, no había pensado dormirse frente a los dos muchachos, solo necesitaba algo de fuerza para volver a centrar su cabeza, y de alguna forma el que Donatello no parara de decirle "niña" ayudo.
-"Mi nombre es Ami, Donatello, no niña"- aclaro con un cierto grado de molestia. Tenía más años que el papa, niña no le pegaba ni le gustaba. Don se quedó de piedra
-"¿Ya te sientes mejor?"-Mike sentado sobre la alfombra la dedico una sonrisa sincera, Ami bajo sus propios alegatos y suspiro. No podía molestarse por sentirse como el demonio, así que más tranquila contesto por ambos
-"Todo… me da vueltas, ¿Qué me diste?"-El genio pasándose una mano nerviosa por la cabeza suspiro al verse atrapado
-"Yo… pensé que necesitarías ayuda para dormir, te di un calmante muscular, es un somnífero algo fuerte…perdona"-agrego al ver la cara de estupefacción de Mike
-"¿La drogaste?"-Murmuro el menor sin entender las acciones de su hermano. La chica era una extraña, pero no era de una terrorista. ¿En que estaba pensando?
-"¡No fue a propósito!"
-"Huy si, espera que se entere Leo"
-"¡Mike!"- Ami alzando una mano entablillada entre ambos rostros que se gritaban susurros paro el pequeño griterío y alzo una ceja divertida.
-"No cambiaran nunca"-menciono con gracia más para sí misma que para alguno de ellos; pero su comentario desato nuevamente las dudas de ambos chicos, ¿Cómo que nunca?, Ami notando que había hablado de más trato de zafarse de su pequeña metida de pata –"Leo siempre me comento que discutían mucho"-dijo rápidamente y como si fuera un detalle sin importancia. Miguel se alzó de hombros más Don continuo mirándola detenidamente por algunos segundos.
-"¿Y el botiquín Donny?"-Ami trago saliva cuando Miguel intercedió la oscura mirada que se había clavado en ella. Donatello no era alguien que olvidaba las cosas con facilidad, no se tomaba frases como esas a la ligera y era claro que algún día tendría que soltar la verdad. Pero no ahora. Porque gracias a alguna entidad divina, Mike la había salvado.
-"Manos"-La chica perdida en sus pensamientos apenas y capto la orden
-"¿Qué?"-Don volvió a repetir al tiempo que señalaba su objetivo
-"Dame tus manos, tengo que verlas y cambiar las vendas"- Ami tras un suspiro no tuvo más opciones que obedecer. Miguel siempre curioso se ganó al lado de su hermano y vio con suma fascinación como quitaba las vendas y las tablillas, ya sería momento para dormir
-"¡Donny! ¿Le dejaste así las manos?"- Donny no entendía cuál era la obstinación del menor por culparlo con todo lo que tuviera que ver con esa extraña chica
-"¡Hey, que yo no hice nada! ¡Ella estaba así!"-Se quejó alzando una de las pequeñas manos para demostrarse inocente. Mike solo pudo apuntarlo directamente de forma malvada
-"Cuando le diga a Leo…"-Ami rio para sus adentros la pequeña disputa, Don termino por hartarse y decidió ignorar a Miguel que no paro de apuntarle por medio minuto
-"Tu hermano hace lo que puede Miguel Ángel"-menciono la chica con cautela y evadiendo cualquier mirada enfocando su vista en el techo, esos ojos celestes continuaban martillándole la conciencia, haciéndole recordar una época distinta y quizá más feliz-"No soy la mejor paciente que le ha tocado…"-Don deteniéndose en seco al escuchar esa pequeña defensa no supo que decir. Se había molestado con esa niña por el solo hecho de no saber quién era, a cambio, la chica no parecía juzgarlo en absoluto. Miguel por su lado solo pudo suspirar
-"Lose, pero…"-Ami bajo la vista hacia Mike que no muy seguro de lo que diría decidió hablar hacia la alfombra - "No quiero que Leo se entristezca porque no te cuidamos…"-la pelinegra sonrió con cariño y usando la mano que aún tenía entablillada la puso sobre la cabeza del más pequeño. Un vago gesto que Donatello proceso de manera lenta como un triste testigo. Esa niña estaba golpeada, no tenía más halla de seis años y actuaba de una forma tan madura y natural que hubiera asustado a cualquiera. ¿Era eso lo que Leo veía en ella?
-"Entonces, será un secreto lo de hoy, ¿vale?"- y acto seguido le guiño un ojo. El muchacho de los ojos celestes parpadeo confundido ante la grata sensación que le provoco ver ese gesto. Saliendo de su estupor le devolvió el guiño y rio por lo bajo
-"¿Entonces nada ha pasado?"-menciono Don con una sonrisa misteriosa mientras seguía vendando una de las manos de la chica, sintiéndose algo ajeno a lo que acababa de ocurrir
-"¿Pasar?"- le siguió la pequeña moviendo su cabeza de un lado a otro como si estuviera buscando algo
-"No sé de qué hablas Donny, yo me levante a hacer el desayuno"- agrego Miguel causando que los tres se largaran a reír momentáneamente. Luego de ordenar las cosas y de que Miguel se fuera corriendo a preparar algo para comer Don volvió a quedarse a solas con la chica
-"Gracias por decirle eso a Mike…"-Ami quien observaba sus manos ser vendadas le miro de reojo, y se permitió apreciarlo de manera silenciosa. Donny no había cambiado, seguía siendo ese niño que necesitaba un bunker para sus explosiones caseras y una galleta para merendar.
-"Por nada"- Donny acabando su trabajo suspiro al darse cuenta de que aún le faltaban las piernas de la niña.
-"¿Cómo te hiciste todo esto?"-Don pensaba que si la pregunta no tenía que ver con Leo, al menos algo lograría sacar de esa desconocida. Ami por lo pronto se vio en aprietos, podía decirle la verdad a medias o…mentir, mentir de la forma más descarada que se le ocurriera.
¿Qué decides princesa?
-"Me caí"- Su mentira era tan mala que Donny alzo una ceja con evidente disgusto. La chica sonrió nerviosamente antes de bufar el aire-"De acuerdo, de acuerdo, no me caí…solo diré que alguien hizo que me callera, ¿Sirve?"- Don se alzó de hombros
-"Al menos es más creíble, ¿Dónde están tus padres?"-Ami trago duro y de forma espontánea, esperaba cualquier pregunta menos esa. Donny al alzar la vista se dio cuenta de que era algo tarde para decir "lo siento", pero aun así lo intento-"Perdona…no quise…"
-"Muertos"-
-"¿Qué?"
-"Mi familia, todos…muertos"-El de bandana morada tuvo que tomar mucho aire luego de esa declaración tan directa; no buscaba hacer daño con sus preguntas, solo saber algo más que su nombre y que no le gustaba que le dijeran "Niña"
-"Lo lamento"-La chica que había dejado de mirarlo y escondida tras su cabello se alzó de hombros. Mentir acerca de su familia no estaba en sus reglas, no hubiera podido mentir nunca con respecto a ellos. Porque habían sido lo poco o nada que había tenido en vida. Su familia, su hermano…todos ellos era lo único que no osaría mentir, por más que doliera la verdad
-"Está bien, supongo"- El genio sintiéndose algo angustiado por lo que acababa de provocar se apresuró a cambiar el resto del vendaje, se resignó a tener que esperar a Abril para revisarle el hombro y tuvo que convencerse a sí mismo de hablarle cuando se hayo sin nada que hacer. El ruido de la cocina parecía haber generado movimiento en el segundo piso, y lo que menos quería era que empezaran con el pie izquierdo.
-"Yo…"- quería disculparse por haber sido tan imprudente, quería de alguna manera expresar que lamentaba haberle hecho recordar algo que claramente no quería, pero todo lo que lograba pensar el genio era en lo que se sentiría estar solo en el mundo. Si él conocía el miedo y el dolor de casi perder un hermano, ¿Qué significaría perderlo todo? Una mano entablillada sobre su pecho lo saco de trance y su mirada oscura volvió a darse de lleno con esos ojos brillantes que jugaban con dos gamas de colores
-"Nunca paso, ¿Vale?"- y le guiño un ojo, no con la alegría de antes, pero si con sinceridad y cariño. Donny detuvo sus manos que sintieron el impulso de estrecharla con fuerza y asintió sonriente. No sabía quién era ella, no comprendía como es que en tan solo unos minutos sintiera que era posible confiar en su menuda persona, pero acepto seguirle el juego, al menos una vez más.
-"¿Pasar, de que hablas…Ami?"- la chica sonrió al escuchar su nombre y alzo de nuevo su vista al techo con su mano entablillada apuntando hacia algún lugar del mismo.
-"Exacto"- Don ladeo la cabeza nuevamente al observar a la chica. Ella no tenía nada de particular, salvo que sus ojos eran tan distintos como los polos de un imán, pero además de eso no encontraba nada más que la hiciera ser interesante. Era pequeña, su cabello negro a pesar de encontrarse limpio era una maraña inmanejable de hebras negras y no parecía una erudita. ¿Qué tenía esa chica que hacía que Leo confiara en ella?
-"¡Don, el desayuno ya está!"-el alegre grito de Mike lo saco de sus pensamientos y lo devolvió al salón; lugar donde ya se escuchaba el movimiento del segundo piso. Raphael ya se había levantado y por lo apurado que sonaba, Leo también. Ami que ya había corroborado ambas cosas trato de mantenerse serena ante el hecho de que ya no tendría que hablar con dos de los chicos a la vez, si no con los cuatro. Maldijo en silencio a Camus, no supo muy bien porque, pero sintió que debía hacerlo.
-"¡Vale, ya vamos!"-grito Don para dar a entender que si había escuchado, pues bien sabía que el menor era capaz de comenzar a hacer sonar las ollas si no se daba prisa-"Te cargare a la cocina ¿de acuerdo?"- La chica suspiro con aplomo. No tenía muchas opciones, así que alzando los brazos acepto ser cargada por lo que esperaba fuera la última vez.
El show en la cocina fue digno de admirarse. Miguel había hecho cuanto plato se le había ocurrido, había calentado pizza fría, servida leche, café, panqueques y huevo revuelto en cantidades dignas de un ejército. El problema es que no había lavado nada de lo que utilizo. El resultado fue una mesa abarrotada de comida y un lava vajillas que parecía recitar una oración en su nombre con tanto plato y utensilio encima.
-"Pero Mike…"-Don con la niña en sus brazos no supo si darle de zapes a su hermano o literalmente caerse sentado y morir de risa en suelo-"¿Qué demonios hiciste?"
-"¡El desayuno pues hombre!"-Aclaro Miguel como si fuera lo más obvio del mundo. Ami por su lado oculto su cara contra el pecho de Donatello apenas logro ver a Mike. El chico estaba con su mandil de "Besa al cocinero", cubierto de harina y alimentos varios, por no agregar que con todo eso, se veía más serio que nunca. La idea de reírse era tan tentadora ante esa imagen que solo le quedaron dos opciones. Ocultar esa imagen de sus ojos, o reírse frente a ambos chicos con toda la fuerza del mundo. Don suspirando termino por dejar a la niña en una de las sillas para comenzar a ordenar ese desastre de desayuno. Ami en su posición miro con risa la cara molesta de Miguel y los alegatos de Don. Esos chicos jamás cambiarían
En el segundo piso el desastre aunque no era igual al de la cocina, no se alejaba del todo la descripción anterior. Luego de Mike se hubiera levantado de la cama, Leo había comenzado a sentirse algo incómodo ante el frio repentino. Raphael captando sus movimientos y para nada consciente opto por abrazarlo más y sepultarlo tras un par de mantas, y aunque eso sirvió para que ambos durmieran unos minutos más Leonardo volvió a abrir sus ojos oscurecidos al poco tiempo. Su susto repentino al solo sentir oscuridad se fue volando cuando paso una de sus manos por la cara. De forma inútil, el de añil siempre pasaba una de sus manos por su rostro cuando despertaba, quizá con la esperanza de hallar una venda sobre sus ojos o su bandana mal puesta. Sobreponiéndose un poco al dolor inicial de no poder ver nada y al recordar el porqué, llego el recuerdo de su amiga en casa. Lo que sucedió después fue una serie de eventos desafortunados.
Leonardo, demasiado emocionado al saber que su amiga se encontraba en primer piso, intento pararse de golpe, como resultado Raphael se despertó definitivamente al sentir que "algo se le iba de las manos" y Leo fue a parar lejos cuando Raphael medio dormido echo las mantas hacia tras por el impulso y de paso a su hermano mayor. El hecho de sentirse desorientado y a la vez haber sido sacado de forma tan brusca de la cama no le molesto al de añil, su cabeza demasiado feliz como para procesar ideas solo le repetía una y otra vez que su amiga estaba abajo, que quizá tomarían desayuno juntos y que el mundo podía irse al demonio un rato. Raphael preocupado no paro de disculparle y regañarlo mientras le ayudaba a pararse, Leo solo atino a tocarle la cara y darle un gran "Buenos días" que lo dejo perplejo. Leonardo había estado en una fase depresiva absoluta desde que había quedado ciego, comía porque tenía que hacerlo, dormía por las mismas razones y sonreía con tristeza desmedida cuando alguno de sus hermanos perdía los nervios. Ver ese cambio en el, aunque debía agradarle, no le gustó mucho. Leo era su hermano, suyo y de Donatello y de Mike. ¿Por qué una desconocida le causaba tanta alegría? ¿Por qué ella y no ellos? Raphael a regañadientes y luego de calmar a Leo luego de que esté no sintiera a sus otros dos hermanos había aceptado ayudarle a bajar, pero con la condición de que esperaría a que terminara de ordenar el cuarto, y el de bandana azul luego de casi cuarenta y cinco minutos de escuchar "Aún no", estaba comenzando a desesperarse
-"Rapha"
-"Aún no termino"- Leo no entendía porque su segundo al mando de un segundo a otro había cambiado su conducta. Le respondía a secas y de forma brusca. Era claro que estaba enojado, la pregunta era, ¿Por qué?
-"Pero podemos ordenar después…"- Menciono nuevamente emocionado por la idea de terminar rápido con eso. Su respuesta fue el sonido de miles de mantas cayendo al piso y un sonoro bufido
-"Oye, yo soy el que ordeno y digo que se hace ahora"-El mayor se quedó estático. No era su intención molestar, sabía que desde que no podía ver ya no cumplía con sus deberes como antes y que a los chicos les había cambiado la vida del cielo a la tierra
-"…lamento no ser de ayuda"- Raphael murmuro contra si una ingeniosa insolencia antes de soltar lo que tenía en las manos y girarse para abrazar a su hermano mayor con tanta culpa como sangre en sus venas. Leonardo sentado en el suelo escucho como las cosas caían de nuevo pero no pudo suspirar al sentir que se le cortaba el aire con el apretón que sintió después. Cuando fue capaz de captar que Raphael le estaba abrazando solo atino a hacer lo mismo intentando averiguar de esa forma que cosa le sucedía
-"Perdona…"-El de ojos azules parpadeo confundido y tanteo con cuidado el rostro de su hermano. ¿Estaba molesto? ¿Estaba triste? ¿Qué sentía Raphael en ese momento? Antes con solo mirarlo hubiera adivinado, ahora, todo se había complicado y solo podía valerse a través de los sonidos y los pequeños gestos dichos en voz alta.
-"Raph… ¿Qué sucede?"- El más gruñón bufo ofuscado consigo mismo. Él debía estar feliz, él debía al menos agradecer que su hermano quisiera levantarse en las mañanas luego de todo el infierno que había vivido, debía llenarle de gozo al verlo sonreír, pero estaba el impedimento de saber porque lo hacía. Esa chica, esa extraña chica parecía ser la culpable del bueno humor de Leo y también de su malhumor. ¿Por qué ella si podía hacerlo sonreír como si nada? Ni Don, ni Mike, ni menos él habían logrado que Leo se levantara de esa forma; el de añil se hallaba como un niño deseando bajar a ver los regalos de navidad y él como el idiota que era actuaba de forma huraña y molesta solo por el hecho de no poder hacer feliz a su hermano.
-"Leo… tú estás feliz de estar con nosotros, ¿Cierto?"-El mayor que no había dejado se tantear su rostro y sobar su cabeza se quedó estático al oír la pregunta. ¿Qué si era feliz con ellos? ¿A que venía todo eso?,
-"Rapha, ustedes son mi familia, claro que si soy feliz con ustedes, es solo…es solo que…"-Raphael apretó los dientes, él sabía que era imposible que el mayor volviera a ser el mismo de siempre solo porque sí. Leonardo no se había quebrado, ellos lo habían hecho, con sus actos, con sus palabras hirientes, con su indiferencia, ellos, solo ellos lo habían terminado por echar abajo. No tenía por qué quejarse, no tenía ningún derecho a hacerlo, todo lo que tenía se lo había ganado a pulso. Todo lo que rompes has de pagar, dijo una vez su sensei, solo que nunca creyó que el precio lo pagaría su propio hermano. ¿Por qué le molestaba esa niña que nada había hecho? Leo con las palabras trabadas solo pudo hacer lo único que se le ocurrió, abrazar a su hermano y hablarle como siempre, como un hermano mayor, como un padre a su hijo pequeño que no entiende porque ha caído de la bicicleta -"Rapha escucha, yo los amo, a ti, a Donny, a Mike, a papá, yo no sé qué haría si uno de ustedes me faltara, sé que… sé que ahora no soy de ayuda, soy un inútil pero…"- El más rudo que escuchaba con atención no tolero escuchar esas últimas palabras, por lo que tomándole de los hombros no pudo evitar agitarlo a medida que gritaba
-"¡No digas eso! ¡No vuelvas a decirlo me oyes!"-Leo asustado por la brusca reacción solo atino a asentir y a aferrarse de los brazos del más rudo al sentir que todo temblaba. Raphael tuvo que golpearse su idiotez de forma mental y el mayor sonrió con tristeza cuando escucho al otro balbucear algo inentendible solo para volver a abrazarlo-"Perdona, perdona solo…solo quisiera que confiaras más en mi…"- El de añil apretó los ojos y trago pesado. No es que no confiara en su familia, o quizá si era eso… pero era claro que existía una diferencia entre ellos y Ami, sus hermanos no habían visto su devastación hasta el momento en que todo se derrumbó, la chica en cambió… había visto todo-"Haré que confíes de nuevo"-aseguro el de rojo-"No se cómo, pero lo haré"- Leo sonrío de lado al escuchar esa frase dicha con tanta emoción e ímpetu. Su hermano poseía algo que no era capaz de ver. Quizá era un gruñón y un arrogante de primera, pero Raphael era fuerte, y tenía una voluntad tan tempestuosa que jamás osaba rendirse, Leo rogo en silencio que no se rindiera nunca.
-"Todo estará bien Raph"- El menor sintiéndose algo avergonzado por su actitud tan celosa opto por reírse nerviosamente
-"Claro que sí, más les vale a todos…por cierto, ¿Cómo se llamaba esa niña?"- Leo sonrío como si le mostraran el sol por primera vez
-"Su nombre es Ami…"
La mencionada suspiro al sentir como la energía disparada de sus dos protegidos en el segundo piso volvía a la normalidad. Algo había pasado, pero ese algo se había arreglado. Punto para Leo. ¿Ahora en que estaba? Claro. El desastre de la cocina.
Aunque Leo era quien preparaba el desayuno la mayoría de las veces, por razones claramente obvias, le agrado ver como los dos menores luego de discutir qué cosa llevaba azúcar y que cosas no se pusieran de acuerdo para lavar y guardar los platos. La chica había pasado a segundo plano y había sido olvidada en su silla luego de que Don la hubiera dejado sentada. La pelinegra desde ese punto se dedicó a observar y aunque sintió que se le iba el alma a los pies cuando vio a Mike trastabillar con un montón de cosas en sus manos supo guardar la calma y agradeció en silencio que no ocurriera ningún accidente. Splinter irrumpió en la cocina pasados unos cinco minutos. Su sorpresa al ver la mesa llena de alimento fue tal que la chica llamando su atención con la mano solo atino a hacerle un pequeño gesto de buenos días esperando que no dijera nada. El viejo maestro entendiendo el mensaje se sentó en silencio y con algo de nervios al lado de la guardiana. Para los ojos del roedor, esa niña ya no era una niña, su poder espiritual era perceptible a la distancia, infundía respeto a pesar de su forma minúscula, y ahora que estaba más despierta podía apreciar como sus ojos aunque en un estado de cansancio brillaban fugazmente ante cualquier movimiento echo por sus hijos. Ami continuo vigilando en silencio, así como siempre lo había hecho. No le molestaba que su presencia no fuera claramente notada. Siempre se había movido de esa forma, era lo más natural querer continuar igual.
Donatello que continuaba hablando con Mike de las propiedades que tenían los vegetales y sobre las consecuencias de no ingerir vitamina B12, se quedó de piedra cuando al girarse se encontró con que su padre se hallaba cómodamente sentado junto a la chica que sin querer había olvidado en la silla. Ami al ser más pequeña que todos en casa apenas y veía por el bordillo de la mesa, pero al parecer ni eso ni el hecho de apenas ser recordada pareció importarle. Splinter al notar que ambos chicos se callaban termino por carraspear antes de tomar la palabra
-"Hijos… ¿Leonardo ya se ha despertado?"- Para sorpresa de todos Ami comenzó a contar en voz alta
-"5…4…3…2…1…"-
-"¡Ami!"- El emparedado que Mike sostenía en sus manos se fue al suelo cuando la puerta se abrió de golpe dando paso a Raphael y a Leo. El mayor con las manos alzadas enseguida comenzó a tantear el aire en su búsqueda, rogando que de esa forma no todo lo vivido fuese un sueño.
-"¿Te quieres calmar?"-Murmuro el de rojo tratando de avanzar tan rápido como se lo pedían los pies de Leo. Bajar con su hermano echo un atado de emociones había sido más difícil de lo esperado, gracias al cielo nadie había resultado particularmente herido, si no contaba que Leo casi se había ido al suelo bajando apresuradamente el último escalón.
-"¿Ami?, Ami te escuche contar donde…"-Leo callo sus preguntas al sentir una mano algo fría sobre su brazo. Casi llegando a la cocina había tenido el deseo de preguntar dónde se encontraría su amiga, conociendo a Don, lo más probable es que aún se encontrara en el laboratorio examinándola o evaluando sus heridas, así que su emoción se fue a las nubes cuando la escucho contar claramente en voz alta. Ami sosteniendo su brazo sonrió de lado sin poder evitarlo. Leo realmente necesitaba darse cuenta de que esta vez no estaba solo
-"Calma, aquí estoy"- Para el de añil sentir su mano entablillada y fría acompañada de su voz fue como quitarse un peso de encima, pero antes de siquiera poder soltarse de Raphael la voz de la chica volvió a noquearlo, pero esta vez, no de forma verbal. Ami estaba preocupada por muchas cosas, su misión no era dividir a los hermanos, si no, unirlos más como familia, así que usando parte de lo que le quedaba de lucidez le mando un mensaje mental.
"Tu padre está conmigo, Miguel Ángel está al frente, como a dos pasos de ti, Don está a su lado y Raphael no creo que vaya a soltarte, no voy a irme, salúdalos primero, ¿vale?"
Leonardo comprendió de golpe la extraña actitud de Raphael en el segundo piso. Sus hermanos, aunque lo negasen, se sentían intimidados frente a la chica, pues aunque su apariencia no hubiera sido la mejor, él la había defendido a toda costa y eso había demostrado dos cosas. La primera, que la quería, y la segunda… que la necesitaba.
-"¿Chicos?"-llamo suavemente esperando una contestación, como no ocurrió nada dio dos pasos al frente y estiro una mano. Tal como había dicho la niña se topó con algo, levantando las manos para escrutar mejor el rostro de ese algo se hayo ante pequeños pómulos levantados, la prueba de una persona que sonreía muchísimo-"¿Mike?"- El menor que se había quedado quieto por múltiples razones reacciono y grito alegremente al tiempo que se lanzaba sobre su hermano mayor
-"¡BINGO!"- Si Raphael no hubiera estado sosteniendo a Leo quizá ambas tortugas se hubieran ido de golpe a suelo.
-"¡Enano, ten cuidado!"-reclamo el de rojo con falsa molestia –"¿Quieres que alguien se rompa algo?"
-"Déjalo Rapha, de seguro se emocionó"- Leo, aun siendo asfixiado por el más pequeño sonrió nuevamente al interceptar la voz del mas listo
-"¡Donny!"- El genio algo avergonzado se acercó y puso una mano sobre uno de los hombros de Leo, pero esto no fue suficiente para el mayor, por lo que sacando una de sus manos le tomo de la mano y lo jalo hacia el con fuerza. Don se vio de alguna forma acurrucado contra el pecho de su hermano mayor, así como cuando eran niños y le leía sobre ciencia y descubrimientos.-"¿Dónde estaban?"-pregunto el de azul una vez tuvo a todos sus hermanitos cerca-"Los extrañe, no estaban cuando desperté…"-Aunque la pregunta no tenía ningún fin específico los chicos no pudieron evitar sentirse algo mal, Mike apegándose a Leo termino por darle sus respuestas
-"Quería hacer el desayuno, ¡y Donny reviso a tu amiga! ¿No es genial?, anda Donny, cuéntale las buenas"- El genio le miro con una ceja alzada
-"¿Cuáles buenas?"-
-"¡Pero Don, se supone que inventes buenas si no hay!"-La risa de Leo termino por acallar cualquier cosa que Donny hubiera querido decir para defenderse. Sus hermanos jamás dejarían de ser los mismos. Y eso estaba bien para él. Raphael sonriendo de lado se le unió a Leo en su risa luego de comprender la disparatada idea de Mike y aunque Don rezongo por un momento también le siguió al segundo. Antes de darse cuenta los cuatro terminaron por largarse a reír. Un segundo de olvido ante los problemas era fantástico, les renovaba el alma y les hacía recordar que a pesar de todo seguían juntos. Locos, cuerdos, riendo o llorando seguían juntos. Splinter desde su posición en la mesa miro con alegría a sus hijos antes de volverse a la chica que miraba la escena con una pequeña y diminuta sonrisa
-"¿Le ha dicho algo?"-La guardiana rio entre dientes
-"Nada que Leo no sepa…"- y estaba en lo cierto. Leo tenía a sus hermanos y eso era invaluable, solo tenían que recordárselo de vez en cuando
"No estás solo"
No. Ya no estaba solo.
Luego de lo que pareció una eternidad para Splinter, los muchachos decidieron soltar a su hermano y obligarlo a sentarse luego de que saludara a su maestro como era debido, Splinter con una mueca jamás vista por los menores le ahorro a su hijo mayor su saludo formal y lo estrecho levemente, para sorpresa de los demás, cada uno recibió un abrazo de su padre entes de sentarse a comer, el olor a incienso de su túnica fue de alguna forma reparador en muchos aspectos, Leo demasiado emocionado no puso muchas quejas ante el hecho de no poder ayudar, ya que antes de siquiera nombrar a su amiga esta ya había puesto una mano sobre la suya en silencio, como si haber dicho algo hubiera roto el feliz momento. Raphael sentado al otro lado de su hermano alzo una ceja de desconcierto ante la sonrisa espontanea del de azul antes de dirigir su vista hacía lo poco que se veía de la niña.
-"Ami, ¿No?"-La voz de Raphael siempre había sonado seca y algo gruesa, pero en esta ocasión la chica noto que al menos trataba de que sus palabras no sonaran como una acusación. Alzo una ceja de curiosidad y contesto a la pregunta
-"Tu eres Raphael"-menciono como si acabara de descubrir una cura para el resfriado y acto seguido se apoyó en su pierna buena y alzo su mano en son de saludo –"Ami, un gusto"- El de rojo tragando pesado miro a su hermano mayor antes de coger la pequeña extremidad llena de vendas
-"Am… un gusto"- La menor que no esperaba un trato tan "Amigable", por parte del guerrero escarlata no pudo evitar sonreír ampliamente al sostener la mano de Raphael. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cuándo fue la última vez que sostuvo su mano?
-"Awww, ¿No es tierno?"-Miguel acercándose con el agua caliente no pudo evitar burlarse del pequeño sonrojo que adornaba la cara de Raph. Para el peleonero era complicado referirse a alguien desconocido y además con ese tamaño ridículo.
-"¡Déjame en paz enano!"-Ami quien había sostenido la mano del segundo de los hermanos como una ensoñación termino por reaccionar cuando el apretón se volvió de la nada más fuerte de lo normal, sus pequeños huesos doblados pegaron un grito menor y su boca se abstuvo de gritar, gracias al cielo Don no le había quitado los ojos de encima
-"¡Rapha no seas bruto!"- El mencionado a punto de lanzar una injuria se detuvo de golpe al darse cuenta de que aún sostenía la mano de la chica
-"Ups…Perdón"
-"¿Perdón, Perdón por qué? "-Leo nervioso por el silencio volvió a tantear el rostro semi contraído de Ami –"¿Qué paso?"- Raphael sintiéndose un idiota comenzó a balbucear torpemente-"¿¡Paso algo!?"
-"Y-yo, yo no quería…"-Leo al no escuchar más que murmullos sintió una capa de pánico apoderarse de él
-"¿¡Que pasa!? ¿¡Ami estas bien!?"- Don acercándose para controlar a su hermano se quedó estático cuando la chica parándose en sus dos piernas sobre la silla tomo el rostro de Leo y choco su frente con la suya. Al segundo los gritos se habían detenido
-"Hey, tranquilo, aquí estoy, no pasó nada, ya sabes lo de siempre…"-y mirando a los petrificados hermanos de reojo les guiño un ojo y espero que aceptaran su mentira-"Miguel estaba molestando a Rapha, y ya sabes, se vengó…"-Splinter abrió la boca enseguida para protestar por la mentira, pero la cerro de golpe al notar como Leo se clamaba enseguida
-"¿De verdad?"-Raphael carraspeando se apresuró a corroborar lo rápida invención de la niña
-"Es que este enano me saca de quicio"
-"Ya sabes cómo son Leo"-Don ya detrás de su hermano le tomo del hombro para que se relajase
-"si, no te calientes bro"-Menciono Mike con tranquilidad mientras todos los ojos se enfocaban sobre la niña. El mayor más tranquilo suspiro y volvió a respirar con normalidad.
-"Me habían asustado"-Susurro más para sí que para el resto de la familia. Don generando una morisqueta alzo levemente su dedo apuntando a la venda que comenzó a teñirse de rojo, Ami con una ceja alzada miro al resto de los hermanos y negó, un gesto que significaba silenció absoluto ante lo que acababa de ocurrir, por lo que luego de suspirar el genio obligo al resto con la mirada a sentarse y a comer. Ya hablarían de las heridas de la chica. Pronto la mesa se llenó de pequeños ruidos y comentarios. Splinter que bebía de a poco su té miraba de vez en cuando a la guardiana que seguía poniendo tostadas con mantequilla en el plato del mayor sin que este se percatara de la cantidad que estaba comiendo. De vez en vez Leo interceptaba una de las manos de Ami que traviesamente le dejaba un emparedado en su plato y reía en voz baja, la chica pese a todo se había mantenido tranquila, había mordido medio pedazo de pan y había mandado su estómago a la china luego de que este gruñera descontento ante la poca cantidad de comida. LA verdad era que Ami aun queriendo no podía comer más, sus ideas aún estaban alborotadas, y ese maldito mareo no se había detenido ni por medio segundo, si no quería estar abrazándose más tarde al escusado, lo mejor era no meterse nada a la boca
-"¿Te gusta el desayuno Leo?, Donny no quería hacer wafles ¡pero yo le insistí!"-Leo alzando la cara no logro vislumbrar a sus hermanos, pero debajo de todo ese negro juro sentir a Mike sonreír
-"Donny, ¿No querías hacer Wafles?"-pregunto con curiosidad el de añil ante las palabras del menor. El genio se sonrojo violentamente al ser acusado de nuevo de forma injusta
-"¡No es eso!, la mesa tenía comida para un ejército Leo, ¡Y Mike no paraba de sacar comida!- Ami rio por lo bajo al recordar esa imagen mental
-"¡Pero es que tenía hambre!"-Para la sorpresa de todos Splinter interrumpió cualquier palabra que dijeran los mayores
-"Hijo, tu siempre tienes hambre"-Las risas no se hicieron esperar a ese comentario. Leo más tranquilo con el ambiente y por el hecho de tener aferrada la mano de la chico continuo comiendo en silencio con una marcada sonrisa en su rostro. El tiempo fue pasando sin mayores comentarios y cuando luego de la charla solo quedaron migajas en sus platos los chicos se miraron inseguros entre sí. Leo que había estado comiendo de a poco los bocados que Ami le partía en silencio no detecto nada extraño hasta que escucho una pregunta claramente dirigida hacia su persona. Ami tuvo que apretar los dientes.
-"y… ¿Ustedes cómo se conocieron?"-La felicidad de Leo fue sustituida por una ansiedad que se comió cada término nervioso.
-"Pues…pues nosotros…"-Donatello fue consciente de que la pregunta de Mike había ido directo al clavo, pero también fue demasiado notorio que esto altero al joven ninja de ropas azules.
-"No creo que sea el momento propicio para hablar de eso"-Splinter tan sereno como pudo trato de bajarle los ánimos a todos, pero sus palabras no fueron bien recibidas por el resto del grupo
-"¿¡Pero por qué no nos puede decir!?"-Porque no van a creerlo. Pensó Ami mirando a un iracundo Raphael-"¡Esta en nuestra casa, come con nosotros y ni siquiera sabemos quién diablos es ella!"-
-"¿¡Raphael te quieres calmar!?"-Don también quería saber quién era esa extraña niña, pero gritarle a su padre y a apuntar a la chica como un vulgar objeto no era la forma. Leo al escuchar la tanda de gritos trato de buscar a tientas a sus hermanos para calmarlos, pero solo se encontró con un mantel lleno de migajas
-"Chicos, yo…"
-"¡Deja de defenderla!"-Leo se quedó paralizado ante un nuevo grito de Raphael, uno que no iba en contra de su persona, sino hacia Donatello
-"¡Tiene una pierna rota pedazo de animal! ¿¡Quieres entender la situación!?"-El joven de bandana morada había perdido los estribos, él no estaba defendiendo a nadie, solo estaba tratando de ser lógico en medio de una lucha contra su propia rabia.
-"¡Don, Rapha, cálmense!"-Mike asustado ya no hallaba como detener a sus hermanos, parecía que en menos de dos segundos terminarían por arrojarse a golpes
-"¡No te metas Mike!"-Splinter parándose se interpuso entre ambas miradas asesinas
-"¡Suficiente!"-Raphael aun así no se detuvo. Estaba harto, harto de no entender porque necesitaba a una extraña entre ellos
-"¡Todo esto es por-!"-La frase que estaba destinada a herir a quien sea que le tocara el turno, fue cortada de golpe cuando todo lo que estaba en la mesa se volcó. Los chicos y el viejo maestros vieron perturbados como de los ojos del joven líder caían lágrimas amargas cargadas de rabia, mientras que Ami aun con las manos alzadas les miraba furiosa. De la manera más extraña Ami no acompaño sus gritos, les hablo de forma moderada, pero sin quitarles la mirada de encima
-"Se van a callar, o los callare yo, ¿Comprenden?"- Donatello no entendió como fue que su cuerpo contesto de forma mecánica en un solo asentimiento, ni porque todo el resto lo imito. La niña de seis años paso de un segundo a otro a ser increíblemente intimidante. Raphael tartamudeo algo inentendible al ver a su hermano apretar los ojos en un intento inútil por detener sus lágrimas
-"Leo…Leo nosotros…"-Mike no sabía cómo ayudar a Leo, el mayor lloraba con tanta rabia que podían escuchar cómo le rechinaban los dientes. ¿Cómo era posible? Pedían que confiera en ellos, pedían que creyera nuevamente en sus voces, pero ellos continuaban de la misma manera, haciéndose daño entre ellos, culpándose. El líder parándose a tientas y sintiendo la mano de Ami tirar de él para que no cayera no supo que decirle a su familia. De haberlos visto, de haber podido dibujar sus caras en la oscuridad habría sabido que decir. Pero estaba oscuro, su cuarto estaba oscuro, una habitación sin ampolletas, una noche sin luna ni estrellas. ¿Cómo explicárselos? ¿Cómo explicar que había muerto y que ahora vivía sintiéndose casi como un ser sin sentido? No podía ayudar en casa, no sabía siquiera donde estaba parado en ese momento, y todo lo que podía sentir era rabia. Contra los chicos, contra su persona, contra todos y todo. Podían haberle quitado sus piernas, sus brazos, o cualquier parte de su cuerpo. Pero le habían quitado sus ojos, y él había sufrido, aún lo hacía, pero en el fondo de su alma la idea de estar con sus hermanos le devolvía en parte la alegría a su corazón, tener a Ami le otorgaba puntos, pero sus hermanos, su padre, ellos lo eran todo, la razón de querer volver, su motivo para seguir respirando. ¿De que valía haber vuelto si solo conseguía separarlos? Leo no quería oírlos pelear por su causa, comprendía que haber llevado a Ami había sido jugar con su suerte y con los nervios alterados de todos, ¿Pero no podía haberle hecho ese pequeño favor? ¿Un día sin preguntas era mucho pedir? Dando un paso hacia el frente toda la familia ahogo un sobresalto, Ami deteniendo sus pasos suspiro mientras apretaba su mano. La decisión era de Leo, siempre fue de él, ella no podía hacer mucho. El mayor inclinándose sobre su rodilla espero a que la niña se posicionara frente a él, y cuando sintió sus manos cerca de su rostro término por zanjar su destino
-"Digamos la verdad"-La chica cerro los ojos cuando su sentencia fue escrita. Leo sollozo muy a su pesar intentando contenerse –"Perdona Ami… ¡no puedo más!"-La chica sonriendo lo atrajo contra su pecho y cerrando los ojos trato de no ver a la familia que le observaba la espalda.
-"Tranquilo, yo lo arreglare, ¿De acuerdo?"-Leo para su sorpresa negó con los ojos abiertos de par en par. Ami dejando escrutar las manos del mayor por su pequeño rostro permitió ser dibujada de manera infinita para el de ojos azules
-"Juntos en esto, siempre, ¿Lo olvidas?"-La chica tratando de sonar calmada rio por lo bajo
-"Tú mandas"-El de ropas azules aceptando sus palabras le sonrió como pudo, aun preso de la rabia e impotencia de no haber podido detener a sus hermanos, pero sacando fuerzas de donde no sabía existía, se incorporó lentamente. Ami girándose se enfrentó al rostro desencajado de sus otros tres protegidos, y aunque sonara mal agradeció que Leo no pudiera verlos en ese instante. Splinter desde el centro le dedico una mueca de disculpas que no supo disimular. La chica restándole importancia junto aire y se aseguró de tener la mano de Leo sujeta antes de comenzar
-"Les diré quién soy yo"-Raphael y Don casi sintieron que la noticia les caería mal por el tono que salió de la niña, Mike solo tenía ojos para su abatido hermano mayor-"Pero no aquí con esto"-declaro mostrando la mesa que ella misma había volcado- "Creo que es mejor movernos a la sala, si no es problema Maestro Splinter"-El sensei asintió de forma inmediata, Leo tuvo que conformarse con que el silencio casi siempre era una "si" silencioso y difícil de escuchar. Ami tirando de él, fue todo lo que tuvo para corroborar que se irían de la cocina, y los pasos que sonaron detrás de él, que los demás les seguían. El mayor no tenía formas de confirmar nada, solo se dejaba guiar por los sonidos, por los olores y a veces por el instinto y el tacto. El paso firme de la niña le daba seguridad, y aunque está cojeaba un poco se obligó a suprimir cualquier dolor que intentara pasar por su cabeza. Había cosas más importantes en ese momento que su dolor en la pierna. Cuando al fin logro darse contra el sillón Leo tomo aire y se preparó para lo que vendría, tanteo los almohadones y termino por sentarse en la esquina del sillón más largo. Ami apoyando las manos y girándose se sentó de un salto en el posa brazos a su lado y espero paciente.
Splinter como siempre se sentó rápidamente y sin muchos miramientos en el sillón personal. Los chicos dudaron unos segundos antes de sentarse al lado de su hermano que parecía inmerso en un mundo desconocido para cualquier ser mortal. Mike ganándole a cualquier miedo se abrió paso ante los mayores y cogió la mano libre de Leo antes de sentarse. El de añil sonrió hacia el frente y tanteo la cabeza de su pequeño hermano intentando contener sus nervios. Raphael murmurando que todo no era más que un montón de babosadas se sentó de golpe al lado de Miguel Ángel, Don más calmado ocupo el lugar restante
-"¿Y bien?"-Cuestiono el de rojo una vez se hubo instalado el silencio-"¿Nos vas a decir algo o te vas a quedar ahí sentada?"- Recibiendo severas miradas desde todos los ángulos el más rudo sintió deseos de morderse la lengua. Ami por su lado sonrió con tristeza
-"Raphael"-el mencionado iba a gritar un fenomenal "¿Qué quieres?" cuando a su nombre le siguió una frase más larga-"Un kilo ochocientos gramos, ojos dorados, gruñón y mal genio, fobia a los insectos producto de una caída de la cual te advirtieron, tosco pero con un corazón tan grande que necesitas ocultarlo bajo esa pose amargada que siempre traes , tu primera palabra fue 'papá' "- Si el segundo al mando dudaba de la existencia de su alma, pudo sentirla claramente llegarle a sus pies
-"¿Cómo demonios…?"-La chica continua, presa de los recuerdos y de las arrebatadoras ganas de largarse corriendo de ese lugar. Leo aprieta su mano sin entender lo que hace, Ami continua.
-"Donatello"-el genio salto en su lugar aún sin poder creer lo que acababa de escuchar-"Un kilo seiscientos cincuenta gramos, ojos marrones cual arcilla, curioso, inteligente y tranquilo, miedo al agua hasta los trece años, tu primer libro de tapas duras fue de mecánica, a los seis años te volaste un diente con la escalera por culpa de Raphael, tu primera explosión casera ocurrió a esa misma edad producto de un gel artificial y gas butano, tu primera palabra fue 'papá' "- Don intento procesar sus palabras y analizar qué cosas pudo contarle el mayor y que cosas no pero no pudo hallarle explicación a que supiera su peso, su primera palabra y los componentes con los cuales había echo volar la cocina
-"¡Espera!, ¿¡Cómo sabes…!?"-La pelinegra no acepto preguntas, aún le quedaba una ultimo pequeño
-"Miguel Ángel"-el nombrado ni siquiera se movió. Expectante e impresionado había estado esperando su turno desde que escucho el primer nombre. Ami vio en sus ojos al niño de siempre y su voz flaqueo-"Un kilo…"-y se quedó muda, con la garganta cerrada, como si dos manos le asfixiaran. Cerrando los ojos dejo que su dolor volviera a bajar y entonces pudo seguir hablándole de frente-"Un kilo cuatrocientos gramos, eras el más pequeño, odiabas usar pañales, creo que nunca te duro mucho uno puesto, extrovertido, risueño y gracioso, te perdiste a los seis años en los túneles al enojarte con tus hermanos luego de que rompieran uno de tus osos de peluche, tu padre te encontró después y Leo te regalo una jirafa en compensación, casi te rompiste una pierna con tus patines cohete, te doblaste un brazo en patineta, crees que el cielo debería ser de color naranja, odias a la gente malvada y te gustaría volar"-para la sorpresa de todos la última frase no fue igual a todas-"Tu primera palabra… fue 'Leo' "- El silencio que se generó después de eso duro una eternidad en la mente de cada uno. El mayor que creía comprender él porque de todo eso solo pudo guardar silencio y esperar. Donatello fue el primero en volver en si
-"Muy bien… ¿Qué se supone que fue todo eso?"-Ami sonrió con lo que vendría-"¿Acaso un recuento de las cosas que te ha contado Leo?"-la niña negó
-"No Donatello, son un recuento de las cosas que yo he visto"
-"¿Qué has visto?"-un asentimiento lento y el genio ya no sabía cómo ordenar sus ideas-"¿Te escapaste de algún centro especializado o tomas medicación?"-Leo perdió el poco color que le quedaba en la cara. Ahí estaba lo que no quería escuchar. Splinter mirando a la niña espero a que esta le dijera algo, pero Ami imperturbable se mantuvo firme. Ya había empezado a dar vuelta la sopa, era hora de que se viera el final de la olla.
-"No soy una loca Donatello"-lo dijo tranquila, con sinceridad-"Estoy tan cuerda como tú"- El más listo asintió irónico
-"Si claro, y yo soy Newton"-
-"y yo Picasso"- se le unió Raphael una vez pudo ordenar toda la información en su cabeza-"Y yo que creí que esto no podía empeorar"
-"¡Ella no está loca!"-Leo casi temblando trato de defender a la chica. Ami se mantuvo tranquila y apretó su mano
-"¿¡Leo acaso la escuchaste!?"-Raphael no comprendía como era posible que el de añil continuara sentado a su lado, al ver que no le respondía termino por desesperarse-"bien se acabó, tu, Ami o lo que sea, apártate de mi hermano"- bramo en voz baja poniéndose de pie y acercándose a su hermano. Ami bajándose del sofá se le planto de frente
-"Alice"-el de rojo se quedó en la nada
-"¿Qué?"
-"Alice, el nombre que me diste fue Alice, ¿Recuerdas?"-el segundo al mando trato de franquearla moviéndola con una ano
-"No se dé qué diablos me estás hablando"-La pelinegra tuvo que volver a juntar coraje y no permitió que la sacaran
-"¡Rapha no le hagas daño!"-Leo que sentía las intenciones de su hermano intento detenerlo con su grito
-"¡Leo siéntate y no te le acerques!, ¡Don ven a ayudar!"-el de morado se puso de pie ante el llamado y la niña se dio cuenta de que estaba en problemas
-"¡ALICE!"-grito de nuevo-"¡Pelo negro, ojos verdes, jugábamos a las luchas, corríamos por las alcantarillas!"-el de rojo que a cada paso que daba se topaba con la chica levanto un brazo a punto de asestarle un golpe para noquearla, ya cansado de tantas tonterías-"¡ME ROMPISTE UN DIENTE!"- Ami cerró los ojos y espero el golpe después de ese grito, pero nada sucedió. Abriéndolos se encontró con el puño del de rojo a centímetros de su cabeza. Raphael sin sacar su postura balbuceo una pregunta
-"Como… ¿Cómo rompí ese diente?"-La pelinegra aguanto la respiración
-"Con…con una patada"-Ami tartamudeando se dio cuenta de pronto de que estaba temblando-"tu jugabas en ese colchón viejo, el que tenía un parche con una…"
-"con una carita feliz…"-Raphael quitando su puño de la base de su cabeza miro estupefacto a la pequeña figura que temblaba. Alice había sido parte de sus sueños, la recordaba ahora gracias a ese pequeño incidente, jugando a las peleas le había tirado un diente a la que en esos tiempos era su mejor amiga, pero Alice era distinta, de ojos verdes, cabello negro pero corto y salvaje…¿Qué era de esa niña?
-"¡Yo soy esa niña maldita sea!"-El de rojo volvió de golpe a la realidad cuando sintió un puño en su rodilla-"¿¡Acaso quieres más pruebas!?"- el de bandana carmín no alcanzo a hablar cuando la chica pasándose una mano por la boca bajo su labio superior, mostrando que al lado del canino…le faltaba un diente
-"¿¡ALICE!?"- Ami no alcanzo a sostener al segundo de sus niños cuando este cayó sentado. Leo aburrido de los sonidos y desesperado llamo de nuevo a su amiga
-"¿¡QUÉ, QUÉ, QUE A PASADO!?"-Ami calmando sus alterados nervios avanzo cojeando hacia atrás y aferro la mano histérica de Leo
-"Calma, calma, tranquilo, ya va uno, calma, solo calma, ¿Si?, Dios dame fuerzas…"-decía una y otra vez sobándole las manos al mayor en un intento inútil por calmarse a sí mismos
-"¡Esto no es posible!"-Raphael aun choqueado trataba de comprender-"¿¡Cómo demonios puedes ser Alice!?"-La chica sin soltar a Leo miro al genio que detrás de Rapha le miraba más serio que nunca
-"Escucha te voy a pedir cortésmente que te alejes de mis hermanos"-sus palabras sonaron como veneno, Mike parecía aún no querer reaccionar-"No dejare que juegues con mi familia, ¿Me oyes?, no sé quién diablos eres y ya no me importa, suelta a Leo y no te haré nada"-Leonardo no pudo escuchar una sola palabra más
-"¡Don, escúchala por favor!"-
-"¡Ya hiso demasiado, apártate de ella!"-
-"¡No voy a hacer tal cosa!"-Don voto el aire con tristeza retenida
-"Entonces lamento esto"- y sin medir palabra dio dos pasos a través del salón y jalo a la chica de un brazo, Leo al sentir que la tiraban apretó más su agarre.
-"¿¡Qué haces!?"-Don se limitó a volver a tirar de la niña que parecía haberse quedado suspendida por sus acciones-"¡Don detente!"
-"¡Donatello ya basta!"-Splinter poniéndose de pie dejo de esperar que pidieran su opinión-"¡Suéltala en este mismo instante!"-Obedeciendo ante las órdenes de su maestro el genio soltó su agarre y la pelinegra cayo sentada sobre la alfombra al igual que Rapha. La chica algo atontada se puso de pie ayudándose de las rodillas de Leo. Su mareo empeoraba de manera notable y ya no tenía muchas opciones.
-"Oye Don…"-ya no tenía ni ganas de llamarlo por su nombre completo-"¿Recuerdas como aprendiste la tabla periódica…?"-El enojado genio iba a negar cuando Ami con una suave voz comenzó a cantar-"Bajando por donde los Hidrógenos, dejándome caer por el Litio abajo, he estado tan Sodio, hasta que te he Potasio…"-El más listo se quedó de piedra. Una parte de su cabeza, la más racional le pidió negar esa pequeña voz que cantaba junto a él en la cocina esa rara canción que él había inventado, Ami con los ojos llenos de lágrimas siguió intentando cantar-"Y tocando en el Rubidio, me dices que aun te queda para un Cesio, tomate tu Francio, aún no ha Berilio, yo te espero en Magnesio…"-La niña al ver la cara perdida de Donny termino por rendirse. Lo había intentado, de verdad que había creído que de alguna forma ellos lograrían recordarla.
-"¡Yo recuerdo esa canción!"- Mike parándose al lado de Donny por miedo a que este tratara de volver a tirar de la niña se interpuso-"¡Hermano tu cantabas esa canción todos los días! ¡No puedes haberla olvidado!"-El genio seguía negando con la cabeza
-"Oye, eso fue hace mucho y…"-
-"¡Exacto! ¿Cómo puede ella saberlo?, ¡Ni siquiera yo me se esa estúpida canción!"-El genio suspiro sin saber muy bien que hacer.
-"Mike escucha. Ani fue quien me enseño esa canción, pero ella no existe, ella fue 'mi amiga imaginaria', todos tuvimos una"-Leo nervioso corrigió a su hermano
-"Si, todos tuvimos una, todos tuvimos a la misma persona, tu tuviste Ani, Rapha tuvo a Alice, Mike a Angie…¿Pero alguien recuerda cómo se llamaba mi amiga?"-Mike volteándose asintió a su hermano mayor
-"Su nombre era Ami, y ella"-aclaro apuntándola-"Ella es igual a tu dibujo Leo…"-Ami abrió los ojos helada
-"Te…¿Te acuerdas de mí?"-el menor inclinándose a la chica sonrió ampliamente
-"¿Crees que olvidaría la voz de quien me enseño a rezar?"-Los chicos se quedaron mudos junto con la niña que temblaba-"Todas las noches cuando tenía miedo y no podía ir a la habitación de Leo tú lo llamabas por mí, en una de esas ocasiones en que esperábamos y no paraba de llorar me dijiste que podía rezar, no sabía hacerlo, pero tu juntaste mis manos y me enseñaste, no tengo la mejor memoria, pero no olvido voces, tu eres ella"-Ami no pudo soportarlo, no pudo soportar ver esa sonrisa y esos ojos brillantes y soñadores tan cerca suyo sin poder hacer nada, así que solo por una vez se permitió tener un toque arrebatado, y sin pensarlo se abrazó al menor de los hermanos. Mike entre lágrimas enredo sus dedos en el largo cabello y rio antes de hablar
-"Me gustabas más rubia"-La chica rio sonoramente antes de volver a exprimirlo como una fruta. Leo desde su posición y sin soltarle nunca una mano dejo que las lágrimas de miedo fueran reemplazadas por las de alivio
-"Entonces… ¿También…..también eres Alice?"-La chica levantando el rostro asintió
-"Claro que si fortachón, solo que esta es mi apariencia ahora"-Raphael enmudeció al oír ese sobre nombre de la infancia y miro de soslayo a un catatónico Donatello-"Oye Don… no quiero sonar loco, pero… son suficientes pruebas para mi"-El genio despertando de su asombro bufo con fuerza antes de sobresaltar a todos de nuevo
-"¡Nada de lo que dice tiene ningún sentido, solo son coincidencias!"-Ami volvió a sentir las palabras de Donny clavarse en su pecho-"¡No es posible, no eras real, te imaginamos, eso es todo, no puedes ser humana!"-La chica suspiro de nuevo
-"Nunca e sido humana Don, ¿Crees que conservaría esta forma si lo fuera?"- Donatello agarrándose con una mano la cabeza pidió explicaciones con la mirada antes de estallar. Mike al lado de Leo y cerca de Ami espero paciente a que la niña explicara ese pequeño gran detalle-"Hace unas semanas ustedes pidieron un deseo"—Don alzo una ceja
-"¿De qué hablas?, yo no eh pedido nada"-Ami no se inmuto
-"Claro que sí, tu junto a los chicos pidieron que Leo regresara"-Los tres hermanos tragaron de golpe al escuchar esa petición dicha entre lágrimas luego de que aquella maldita válvula hubiera dejado de moverse-"Tú"-continuo Ami-"Pediste que Leo volviera, rogaste por una segunda oportunidad"-Donny retrocedió dos pasos ante la feroz mirada-"y yo se los traje de vuelta…"-Donny tanteando el sofá tuvo que volver a sentarse cuando la voz de la chica volvió a sonar con un tono pasado y hasta entonces sepultado por su conciencia
"Última oportunidad"
-"Tu…tu…"-la chica asintió
-"Si Don, yo fui quien les hablo en ese momento…supongo que luego de años de no escucharme es raro que lo hagas ahora pero necesito, yo de verdad necesito que todos me crean…"-Raphael ganándose al lado del de morado espero expectante-"Mi nombre por ahora y quizá para siempre será Ami, yo… yo puede decirse que era un ángel…"-Don tentado a pararse de golpe para detener de nuevo lo que consideraba una tontería se vio afirmado por las palabras que seguían retumbando en su cabeza. Era su última oportunidad. Leo debió morir. Pero ahí estaba…sentado, nervioso, sujetando una de las enrojecidas manos de la chica-"Yo nunca debí entrometerme en sus vidas, sus recuerdos con esa amiga imaginaria debieron ser lo último, pero ese día en el edificio, cuando Leo atento contra su vida, lo obligue a encender el rastreador, le hable y eso en nuestro mundo está prohibido…interceder por él también lo estaba…,regresarlo con ustedes no era parte de mi trabajo, yo siempre eh estado aquí con ustedes, pueden preguntar lo que sea y lo sabré, los he cuidado siempre, pero por desobedecer… este es mi castigo"-sentencio mostrando su mano libre.–"No soy humana como tal, soy…un espíritu encerrado en este pedazo de carne…solo eso, ahora si quieres puedes echarme"-dijo sin apartar la vista. Don tratando de retener las lágrimas al recordar todo lo vivido semanas atrás miro con la cara enrojecida a Leo que se aferraba a la niña como si fuera su última salvación. Solo podía hacer lo más lógico
-"Demuéstramelo"-Ami parpadeo confundida-"Demuéstrame que no eres solo una niña jugando con mis recuerdos"-aclaro con la voz estrangulada. La chica suspirando se acercó al él y extendió su brazo derecho no sin antes susurrarle algo al mayor que más tranquilo la dejo cojear hasta su hermano
-"Quita la venda Don"-el genio no perdió tiempo y comenzó a rasgar la venda sin importar como quedara, cuando la chica vio su brazo descubierto respiro hondo y cerró los ojos. Splinter que se hallaba de pie se sentó de golpe al sentir la energía de la chica dispararse por toda la casa como una oleada de emociones que se descomponían. Los demás sintieron como la habitación comenzaba a subir su temperatura pero poco o nada les importo esto cuando en el brazo de la niña comenzaron a dibujarse miles de símbolos. Al cabo de unos segundos fueron letras y un grito espantado de Mike más tarde Don pudo leer claramente su nombre entremedio del de Miguel y Raphael.
Sus nombres, escritos con fuego que salía de esas letras
-"¡De acuerdo, de acuerdo te creo!"-grito sin entender cómo es que aquello fuese posible. Ami sintiendo que algo se abría en su pecho no pudo evitar exclamar
-"¿¡De verdad, lo juras!?"-Leo escuchando su voz y sintiendo como las ondas espirituales se hacían cada vez más grandes se puso de pie y dio dos pasos antes de darse con el ardiente cuerpo de Ami. Don estupefacto veía casi flotar a la niña envuelta en fuego que no quemaba
-"¡Lo juro!"- A su grito todo se detuvo. El fuego, el calor de la habitación y las pequeñas cosas que empezaban a flotar
-"¡Increíble!"-Mike embelesado no paraba de mirar hacia todos lados
-"Dios mío…"-Raphael tratando de mantener se firme no dejaba de ver una y otra vez su nombre escrito en ese pequeño y delgado brazo. Splinter que ya estaba que le sobrevenía un paro cardiaco junto a su hijo mayor volvió a votar el aire retenido
-"O por todos mis ancestro…que lío más grande…"-Ami girándose a Leo que se sostenía de su espalda solo pudo hacer una cosa, tomarlo de la cintura y suspirar mientras hablaba.
-"Esta hecho Leo…esta hecho…"- acto seguido
Se desmayo
En medio de las sobras y aun gritando contra sus oídos escuchó la voz lejana de mucha gente, pero nada pudo hacer cuando las cadenas de Ira se le ciñeron a las piernas
"¿Sigues pensando princesa?"
Ami negó. Ya no podía seguir pensando. Ira riendo volvió a llevarse hacia el delirio del vació. Y estaba bien...por un rato estaba bien
OK! PRIMERO!
Gracias a todas y todos por leer este fic, es el primero que hice y lo terminare a como de lugar, GRACIAS POR SU APOYO!
NOS LEEMOS!
