Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
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Cuando llegamos a la cueva la respiración pausada de Delly nos indica que aún sigue dormida. Peeta se acerca a ella y le aparta unos mechones de pelo de la frente y luego posa su mano ahí con cuidado, evitando la herida, pero la mira con el ceño fruncido.
— Creo que tiene fiebre…— Suspira mientras que me acerco a comprobarlo.
— Solo un poco, aun no está muy caliente… De todas formas, será mejor que la refresquemos.— Cojo el trozo de camisa que Peeta había lavado y aunque está un poco rosa de sangre lo empapo y se lo coloco a Delly en la frente, con cuidado.
— ¿Crees que será suficiente?
— No lo sé Peeta, pero no tenemos más.
— Será mejor que le quitemos la chaqueta— Lo hace él mismo con un cuidado extremo, sin apenas moverla, sin apartar la mirada de ella. Eso hace que una punzada de absurdos celos me estruje el corazón. Tanto que tengo que apartar la mirada a la comida.
Como el estomago me ruge sonoramente y no quiero seguir viendo tal escena me centro en un muslo del ave. Su sabor es parecido al de los patos salvajes, solo que la carne es un poco más correosa. Pero está bueno y es una buena comida. Peeta se acerca y se sienta a mi lado en silencio, coge otro trozo de carne y empieza a comer. Le miro pero él tiene su mirada fija en Delly, como si yo no existiera en este momento.
— ¿Sois muy buenos amigos?— Las palabras salen de mi boca antes de que las piense. Él solo asiente sin mirarme.— ¿Desde cuándo?
— Desde siempre. No recuerdo cuando la conocí, solo…está ahí desde que tengo uso de razón. Es muy diferente al recuerdo que tengo de ti.
— Ella sabe que tú—Carraspeo —Que tú estás enamorado de mí.
— Sí…— Suspira y por primera vez en toda la conversación me mira— Katniss, creo que es mejor que lo sepas, — Toma aire y no sé qué esperarme, su reacción me asusta— Delly y yo intentamos una especie de relación hace unos meses, pero no funcionó, le conté lo que sentía…y siento por ti, y bueno, continuamos siendo amigos.— La confesión me pilla por sorpresa y si antes los celos eran como una punzada ahora son como una flecha atravesándome el corazón. Duelen.
— Vaya…—Me reprendo mentalmente por no saber qué decir.
— No tienes de que preocuparte, lo que siento…—Lo pongo un dedo en los labios, no quiero seguir con esa conversación.
— Está bien Peeta, todo está bien…— Aparta sus labios de mi dedo.
— No está bien, supongo que ahora sentirás algo parecido a lo que siento yo cuando te recuerdo con tu amigo Gale.
— ¿Con Gale? Eso es muy diferente, Gale y yo solo somos amigos y compañeros de caza, nunca hemos intentado "una espacie de relación"—murmuro irónicamente.
— Todo el mundo piensa que tú y él tenéis algo, que en el bosque no cazáis solamente.
— Pues todo el mundo está equivocado, tú mismo lo comprobaste ¿no?— Susurro eso último furiosa pero notando como mis mejillas se encienden levemente— Y prefiero dejar el tema aquí.
Me incorporo prácticamente de un salto y me arrastro hasta Delly. Tenemos que hidratarla así que intento que se despierte zarandeándola un poco. Por suerte abre los ojos y me mira, aunque tiene la vista perdida y no sé si me reconoce. Le acerco una botella a los labios y se la inclino un poco. Sé que no tengo que pagar con ella mis celos pero una parte de mí, mi parte irracional quiere dejar de ayudarla. Pero controlo esa parte y consigo que la chica beba un poco. Aunque en el proceso se atraganta y tengo que incorporarla un poco más mientras que ella tose.
—¿Tienes hambre?— Le susurro apartando la botella de sus labios, en ese momento Peeta se acerca a nosotras.
—Peeta…— Delly apenas lo puede pronunciar, pero eso no evita que se dibuje una sonrisa en sus labios, y yo me muero de celos.
— Hola…— Peeta le coge la mano— Tienes que comer un poco ¿Vale?— La chica niega con la cabeza.
— No tengo hambre, solo quiero dormir.— Su voz es pesada y débil.
— No vas a dormir— Digo bruscamente, tanto que Peeta me mira con el ceño fruncido— Vas a comer un poco, ¿de acuerdo?
Yo misma me encargo de desmenuzar la parte más jugosa de la especie de "pollo" y dejo que sea Peeta quien se lo acerque a la boca a Delly, ambos sabemos que con él comerá mejor. En un principio la chica se niega a abrir la boca como si fuera una niña pequeña pero al final conseguimos que la abra. Tarda minutos en masticar y tragar un bocado, por lo que estamos un largo rato dándole de comer. Cuando vuelve a negarse a comer, decidimos que es mejor dejarla descansar. Sé que cada bocado ha sido un enorme esfuerzo para ella y no quiero que se agote más. Peeta vuelve a recostarla y le toca la frente.
— Está más caliente, la fiebre le ha subido en vez de bajarle— Suspiro pesadamente. Las heridas de Delly han acabado infectándose a pesar de nuestros cuidados, con lo débil que está es normal que la fiebre haya hecho su aparición tan pronto.
— Tenemos que seguir refrescándola— Me muerdo el labio, empiezo a temer seriamente por su vida, pero es algo que no quiero decir en alto, por ella, por Peeta y por los espectadores que puede que nos estén viendo. Peeta asiente y empapa el trozo de tela que tiene Delly en la frente, luego se lo pasa por el cuello y el escote, cosa que me incomoda haciendo que aparte la mirada de nuevo.
— ¿Quieres hacerlo tú?— Extiende la tela hacia mí, yo niego con la cabeza.
— No, estoy segura de que a ella le gustará más que lo hagas tú.
— Solo nos estamos encargando de ella, no pienses cosas que no son.
— No sé de qué me hablas Peeta.— Cojo un nuevo trozo de carne y lo mordisqueo mientras que le oigo suspirar.
Peeta sigue con su trabajo de intentar bajarle la fiebre a Delly durante horas mientras que yo me pierdo en mis pensamientos, me imagino cómo sería una situación a la inversa. Con Gale en la situación de Delly, y yo cuidándole mientras que Peeta está a nuestro lado. Sin entender muy bien por qué pienso que sentiría cierta culpabilidad. Aunque la situación es improbable, Gale nunca se caería de un árbol.
Cuando llega la noche la fiebre de Delly sigue igual, quizás incluso haya subido unas décimas. Hoy no hemos oído ningún cañonazo así que esta noche el cielo no se ilumina con ninguna cara. Con las gafas de visión nocturna me encargo de cambiarle las hojas de la herida. Cuando retiro el vendaje tengo que reprimir una especie de gemido de desolación. No me imaginaba que estuviera tan mal. Aunque ha dejado de sangrar, los bordes de la herida están inflamados y aunque no aprecio muy bien los colores estoy segura de que están de un rojo brillante. Al menos de momento no supura, pero solo de momento, sé que solo es cuestión de tiempo. Le coloco unas nuevas hojas solo por si acaso y vuelvo a vendárselo. La herida que tiene en la frente no está mejor. La fiebre ha hecho que se inflame aún más, sigue de un color morado oscuro y la hinchazón ya le llega al ojo derecho, deformando sus dulces rasgos. Pero al menos este corte es menos profundo y no sangra.
Cuando acabo la arropo un poco con su saco y miro a Peeta. El tiene la mirada perdida, en algún punto de la oscuridad de la cueva. Su ceño fruncido me indica que está pensando en algo. Aunque sigo un poco enfadada y celosa me acerco a él y me quito las gafas para guardarlas, son incomodas de llevar y prefiero usarlas solo cuando son necesarias. Nos mantenemos un rato en silencio, solo escuchando nuestras respiraciones y la de Delly, un poco más acelerada que la nuestra.
— ¿Me vas a decir en qué piensas?— Susurro colocando mi mano sobre la de él.
—Se está muriendo. —Noto como su voz tiembla, no hace falta ser muy lista para saber que está reprimiendo las lágrimas. Y aunque los celos vuelven a apoderarse de mi aprieto su mano con fuerza.
— Aún hay esperanza.— Susurro, a la vez que noto que sus ojos se clavan en mí aunque prácticamente estemos a oscuras.
—Necesita medicina, medicinas de verdad, no unas pocas hierbas…
— Lo sé, quizás vuestro mentor os envíe algo pronto.— No sé si me creerá, pero ni yo misma me creo. Llegados a este punto de los juegos un pequeño bote de medicina será carísimo, algo que ningún patrocinador estará dispuesto a pagar.
— Si no lo ha mandado ya...— Murmura entrelazando sus dedos con los míos.
—Hay otra posibilidad.—Intento soltar mi mano de la suya pero él me lo impide.—Sólo tiene que sobrevivir hasta que mueran el resto de tributos, y solo quedan cuatro.
— Espero que no estés proponiendo lo que creo que propones.
— Es una buena opción.
— ¿Y qué propones? ¿Que la dejemos aquí y salgamos de caza?— Asiento mordiéndome el interior de la mejilla, sabiendo perfectamente en lo que me convierte eso, en una autentica asesina.
— Es peligroso, Katniss, hay dos profesionales. Además, tú no eres así.
— Evitaremos que muera— Respondo rápidamente— Sé lo mucho que te importa.
— No sé si me importa tanto como para ponerte en un peligro así…—La última frase me deja abrumada y sin palabras. Los celos que sentía en el estomago se disipan, y mi corazón se ensancha, aunque rápidamente los remordimientos por esa repentina alegría me invaden.— Por encima de todas las cosas— Susurra suavemente a mi oído, evitando que cualquier cámara indiscreta lo recoja— Te amo incondicionalmente Katniss, por encima de todo…
— Peeta…— Sus labios se posan sobre los míos para callarme, aunque yo no le devuelvo el beso, sigo aturdida por su declaración, aunque lo supiera, escucharlo de aquella manera es abrumador cuanto menos.
Peeta separa sus labios de mí al oír toser a Delly, rápidamente se acerca a ella y le susurra palabras tranquilizadoras que no logro entender del todo. Luego le ofrece agua. Ella acepta beber, aunque solo da un par de sorbos. Suspiro pesadamente, si sigue así no creo que sobreviva más de un par de días. Y me aterra que muera. No sé cómo reaccionará Peeta, ni como reaccionaré yo, aún tengo la muerte de Rue muy reciente. Aun noto la respiración de la niña apagándose. No quiero pasar por lo mismo de nuevo.
Para no pensar en todo ello saco coloco nuestro saco y me tumbo en él. Empieza a hacer frio de nuevo, espero que eso al menos ayude a Delly con la fiebre. Me arropo cerrando los ojos y los susurros de Peeta hacia Delly me adormecen. Pero al poco noto como él se tumba a mi lado, y rodea mi cintura con su brazo. En un acto posesivo, le cojo la mano enredando mis dedos con los suyos y apretándole contra mí, y así me quedo dormida.
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Agradecimientos: muchas gracias por todos vuestros reviews! Gracias por seguir leyendo!
Adelanto:
A partir de ahora el adelanto lo encontraréis en mi página web de facebook: www. facebook pages/Sweet-Dreams-86-fics/531602540239142 (unid los puntos)
Nota de autor: espero poder actualizar el fin de semana que viene. Me gustaría que os pasarais por mi facebook y me dierais vuestra opinión (un Like me vale) por si sigo con ello, o no...
Besos de fuego!
