Víspera del deseo
Estaba por atardecer y Bulma estaba en la piscina dando unas vueltas. Vio una estela acercarse y descender en la propiedad.
- Llegó Vegeta. ¿Dónde habrá estado toda la tarde?
Decidió dar un par de vueltas más.
- ¿Qué haces aquí a esta hora, humana?
Ella se giró sorprendida. Luego frunció el ceño y le respondió:
- ¿Acaso no se nota? ¿Qué haces tú aquí? Aún es temprano para la cena…
- Por lo torpe de tus movimientos creí que algún animal había caído al agua. Vine a verlo ahogarse…
El ceño de ella se apretó más, cerrando sus ojos levantó una ceja. "Quieres una pequeña batalla… eso tendrás"
Se calmó y cambió su tono.
- ¿Quieres acompañarme?
- No. Pero agradece que esté de muy buen humor
- Oh, ¿en serio? Pues siendo así ¿te gustaría salir?… hoy es tu última noche…- dijo nadando hacia él.
- ¿Qué insinúas?
- Nada. Me refiero a que es tú última noche de descanso.
- ¿Mhn? Creo que no me vendría mal… pero no, esta noche necesito descansar.
- ¿Y si hacemos algo aquí? Podemos pedir de comer y ver unas películas o escuchar música mientras conversamos.
- ¿Y se puede saber por qué querría conversar contigo?
- Vegeta, te estoy invitando a relajarte un rato, antes de lo de mañana.
- ¿Las otras terrícolas te cancelaron?
Bulma abrió más grandes sus ojos viéndose atrapada.
- Eso no importa. Ahora date media vuelta que voy a salir.
- ¿Por qué tendría que obede…?
Bulma comenzó a subir por la escalera. Llevaba un tarje de baño entero, no muy revelador pero suficiente para el saiyajin.
Al verla Vegeta, se volteó enseguida bajando su vista, sus mejillas se tiñeron de carmín. Mientras ella se cubría con una toalla.
- ARGGG ¿TIENES QUE SER TAN VULGAR?
- Y TÚ ¿TIENES QUE SER SIEMPRE TAN GROSERO CON UNA DAMA?
Hubo un momento de silencio.
- Ya puedes mirar... Voy a pedir de comer ¿Quieres algo en especial?
El se volteó a verla. Estaban demasiado cerca para su gusto.
- ¿No vas a contestar?
- Quiero de lo que bebimos la vez anterior y pizzas, terrícola. Pero no creas que me desvelaré esta noche.
- De acuerdo… Nos vemos mas tarde.
Bulma se dirigió a la casa. El se quedó unos minutos mirando el sol ocultarse…
Los padres de Bulma ya se habían ido. Eso les dejaba la casa sola para ellos. No habría insinuaciones ni interrogatorios ni miradas extrañas.
Llamó para pedir lo que el saiyajin solicitó y se encargó de dejar a Tama en el sector verde. Luego subió a terminar de alistarse.
Vegeta subió a su cuarto y se duchó. Se vistió y decidió que mientras esperaba saldría unos momentos al jardín trasero. Caminó hacia el centro, como solía hacer.
- No voy a donde crees…
- Mmm… Yo no he dicho nada.
- No me provoques y sal de tu escondite, namek.
De atrás de la pagoda salió Piccoro.
- Supe que habías hecho ciertas incursiones en lugares que no te corresponden…
- No sé de que hablas, me he portado bien el último tiempo. Pero si así lo quieres puedo dejar de lado el trato con la humana.
- No me refiero a eso ¿Para qué quieres las semillas?
- Eso no te interesa. Fue un regalo.
- A mi no me vengas con cuentos. Solo tuviste suerte de que el Maestro estuviera descansando.
- No tengo la culpa de que sean unos flojos. ¿Las quieres de vuelta?
- Sabes que si… pero no puedo hacer nada al respecto, por ahora.
- Jajaja, tu siempre tan bromista. Más te vale no interferir en mi pelea con Kakaroto.
- No te puedo asegurar eso, yo también quiero verte muerto.
- Sí. Pero de momento tendrás que quedarte con las ganas.
Vegeta volteó la cabeza hacia la propiedad. A lo lejos se escuchó el timbre de la casa.
- Espero que mañana Gokú te haga trizas.
- Deja de decir estupideces… Ahora si me disculpas, tengo un asunto que atender.
- No te saldrás con la tuya, Vegeta.
- Sí, lo que digas – respondió mientras avanzaba con fastidio hacia la casa y movía la mano como si tuviera un títere en ella.
El namekuseijin lo vio alejarse y sintió como le hervía la… sangre. "Maldito, Vegeta. Disfruta tu momento… mañana volverás al infierno". Con estos pensamientos se elevó y tomo rumbo fuera de la propiedad.
En la casa Bulma secaba su cabello. De repente se encendió su intercomunicador.
-Terrícola, ya llegó lo que pediste.
Ella se acercó al aparato.
-¿Les pagaste?
- No hay dinero donde siempre…
- Vegeta, sobre la mesa al lado derecho del televisor de la sala hay una tarjeta… el código es
- Ya conozco el número.
La comunicación se cortó.
Bulma quedó perpleja "¿Cómo que conoce el numero de clave?... ¿lo recordara de la vez que salimos de compras?… pero ¡eso fue hace mucho!"
Se miró una última vez al espejo. Se había decidido por un conjunto de polera blanca y una mini-falda amarilla. "Me siento como si me arreglara para una cita… es tonto, mejor me voy a poner algo más cómodo…" Se cambió la falda por un pantalón deportivo de color rojo. Se amarró su cabello en una coleta y bajó.
Él estaba de pie en la terraza contigua a la sala, vestido con ropa deportiva, una polera verde y pantalón gris.
- Disculpa la demora…
El la miro de arriba abajo. Ella se sintió algo ruborizada.
- No tienes remedio…-comentó entrando a la casa.
Acto seguido se sentaron. Esta vez Vegeta se sentó junto a ella en el sofá, observándola de soslayo de vez en cuando… él aún esperaba alguna trampa por parte de ella… una última broma despiadada. Pero no pasaba nada. Comenzaron a comer y Bulma le entregó una botella, se puso de pié y tomó el control remoto. Encendió el televisor, para no comer en silencio.
- Oye, debes estar muy ansioso por lo de mañana ¿cierto?
-No sabes cuánto…- dijo oliendo le contenido de la botella y bebiendo luego un poco - ese inútil me ha hecho perder demasiado tiempo…
- Ajá "Sigue con las desconfianzas"… ¿Ya tienes claro lo que harás después de derrotarlo? ¿Nos matarás uno por uno o simplemente destruirás el planeta?
Hubo una pausa. "No puedo decirle que después de luchar con Kakaroto planeó establecer este planeta como centro de operaciones, mientras encuentro algo más… y que necesitaré esclavizar a sus habitantes…"
- Será una sorpresa… tu madre dijo que te gustan esas cosas.
Ella lo miró de reojo, luego continuó mientras tomaba un trozo de pizza.
- Pero al menos nos dejarás vivos para poder pedir que vuelvan el resto de mis amigos…
El sonrió.
- Supongo que podría hacerte ese favor, después de todo me hospedaste. Sin embargo no cuentes con que estarán vivos mucho tiempo si se oponen a mis planes.
- Comprendo… eso quiere decir que no planeas destruir la Tierra. Supongo que eso es algo muy noble de tu parte.
- No. Lo que ocurre es que hay cosas interesantes después de todo en este lugar. Aunque me trae malos recuerdos, pero su plusvalía es mayor a mi rencor.
- ¿Vas a venderlo?
- "Diablos, casi me delato" No he dicho eso.
Vegeta tomo su botella y se la llevó a los labios.
Ella hizo una pausa para beber también. Luego se llevó un dedo a su mejilla y dijo
- ¿Te lo quedarás para esclavizarnos y desde aquí comenzar a impulsar un imperio?
Vegeta casi se ahoga con lo que estaba bebiendo. Cuando pudo hablar su ceño se había fruncido más de lo habitual y una pequeña vena se asomaba en su sien.
- NO Y DEJA DE PREGUNTAR. NO VOY A DECIRTE.
- NO TIENES PORQUE LEVANTARME LA VOZ… ESTOY A MEDIO METRO.
-¡Tsk!
Pasó un momento en que ambos se calmaron y siguieron comiendo y bebiendo en silencio. Solo se escuchaba el aparato, en el que transcurría una película a la que ninguno le había estado poniendo atención, hasta entonces.
- He viajado océanos de tiempo solo para encontrarte
- Pero esto no puede ser… entre nosotros… yo, estoy comprometida… conoces a mi novio…
- Eso no importa. Has sido mía desde antes de esta vida, y antes de la anterior también. No sabes las distancias que he recorrido… todo lo que he visto y vivido. Sé que ahora casi no me conoces… pero yo te he buscado por siempre.
Bulma se apresuró a cambiar de canal. Comenzó a escucharse música, en la otra emisora estaba finalizando algo. Ninguno de los dos se atrevía a mirar al otro. Ella se atrevió a romper el silencio.
- Jajaja, que película más tonta era esa - pudo decir ella con una gota en su cabeza.
- Sí, no esperaba menos de tu raza – él agregó tratando de recobrar su genio de siempre.
Se quedaron en silencio otra vez. Bulma bebió de un trago lo que le quedaba en su botella y abrió otra. Después de ese incidente se le habían quitado las ganas de seguir charlando.
- ¿Se te acabaron los trucos?
- ¿De qué hablas?
- De las estupideces que te gusta hacer para burlarte de mí.
- No. Ya fue suficiente. Hoy estaremos en paz ¿Pero no me digas que tú no te divertiste también?
- Si… fue diferente, si se puede decir…
Su rostro se volvió sombrío por unos momentos. "es verdad… hace mucho que no me reía de algo que no fuese algún imbécil suplicando por su vida… o de las idioteces de ese par de inútiles… maldición. ¿Por qué me hace sentir tan cómodo? ¿Será este su plan? No, ya me demostró que es simplemente así con todos… maldita vulgar, mañana después de vencer a Kakaroto, empezará su calvario… a menos que la convenza de ser mi científica principal por su propia voluntad. Necesitaré de su ayuda, de eso no hay duda… si, me conviene demasiado estar en buenos términos con ella"
- ¿Te sientes bien?
- ¿Mhn?
Él la miró extrañado. Luego volvió a la normalidad y armó una torre de trozos de pizza.
- Sí, estoy mejor que bien. Mañana será un buen día - engulló lo que tenía en su mano.
- ¡Salud por eso!
Vegeta la miró con atención. Ella sostenía su botella acercándola a él. Al principio no comprendió, pero luego hizo lo mismo y Bulma chocó el cuello de su botella con la de él.
- ¡Salud!
- Oye, mañana se cumple el plazo… ¿nos acompañarás?
- Por supuesto… No me lo perdería por nada.
- ¿Vas a luchar en ese mismo momento con él?
El hizo una pausa. Bebió un trago, mientras ella esperaba ansiosa su respuesta.
- Mi idea es retarlo en cuanto aparezca…
Ella lo miró con decepción.
- Vegeta, mañana planeo dar una fiesta para darles la bienvenida a Gokú y a Krilin. ¿No puedes esperar al día siguiente?
Él vio directo a sus ojos. Se sintió mal por un momento, nuevamente le dolió algo. Se recostó en el sofá y cruzó una pierna en forma triangular sobre la otra. Luego desvió su mirada al televisor.
- Supongo que puedo esperar a que termines tu estúpida celebración… - le dijo con una voz tan suave que ella lo miró asombrada.
- Muchas gracias ¿Ves que si puedes ser amable?
- No te acostumbres. Solo lo hago por la comida y para que Kakaroto pueda despedirse de su familia…
- Igual es un buen gesto… viniendo de ti.
- No me malentiendas…
- ¿?
- Le daré la oportunidad de estar con los suyos antes de aniquilarlo, solo eso. "Y porque no puedo negarme a lo que me pides… ¿Mhn? ¿Qué me pasa no puedo estar pensando estupideces?"
Bulma se alegró por el ofrecimiento de él. Pero su mente se fue por otro lado "¿Y si Gokú le mata? Sé que me dolerá… Acaso ¿lo considero realmente un amigo? Es como si dictaran sentencia de muerte contra cualquiera de los muchachos… no, es algo distinto… maldición. ¿Por qué me siento tan bien con él, aunque sea un desgraciado?… Vegeta, no quiero que mueras… ¿Cómo te hago recapacitar para que no te enfrentes a Gokú, que es un súper sayajin? ¿Cómo hago para que desistas? ¿Acaso no hay una fórmula para evitar lo inevitable? Supongo que esta será nuestra despedida…" Ahora ella se había puesto melancólica.
De pronto alguien irrumpió en la habitación. La madre de Bulma apareció en la sala vestida ya con una bata y con unos tubos en la cabeza
- Oh, disculpen… Espero no haber interrumpido nada…Solo venía a darles las buenas noches. No se queden hasta muy tarde, queridos.
Bulma trató de contestarle lo más neutral posible.
- No, mamá. No interrumpes. Buenas noches, que descanses.
Vegeta solo la miró sorprendido. No había sentido la presencia de los padres de ella cuando llegaron.
- Está bien ¿no desean algo dulce?
- Estamos bien - dijo Vegeta sin mirarla.
- Oh, entonces debo ser yo… nos vemos mañana – y diciendo esto se retiró.
Vegeta miraba de reojo a Bulma, sintió la necesidad de tenerla más cerca. Sin embargo desechó esto. No podía permitirse esa clase de sentimientos, no ahora que estaba a punto de encontrarse con quién le robó su destino.
- La chiflada esa tiene razón…
- Vegeta, no empieces…
- No le he dicho loca. Si a eso te refieres…
Bulma se volteó hacía el frente molesta y se cruzó de brazos. El se sonrió.
- ¿Por qué te sonríes?- le preguntó volviendo su cabeza hacia él.
- Eres muy predecible… sin embargo debo confesarte que me agrada en cierta forma verte molesta… no preguntes, terrícola.
-¿Eso se supone que es un cumplido?
-Tómalo como quieras- respondió él con displicencia, bajando la pierna y volviendo a sentarse hacia adelante. Acto seguido tomo una nueva botella, la destapó y se llevó el contenido a su boca, bebiendo más de la mitad.
- ¿Tienes que ser siempre tan desagradable?
-¿Y tú tienes que ser siempre tan vulgar?
Ambos se miraron y comenzaron a reír. Era un punto muerto conocido por ambos.
Siguieron bebiendo. Bulma sacó un cigarrillo.
- ¿Te molesta?
- Sabes que no.
Ella lo encendió y salió a la terraza. Él la miró confundido.
- A mi madre le molesta que fume…- respondió ella aclarándole su salida desde la entrada de la terraza.
- ¿No estás muy vieja para hacer lo que te dice tu madre?
Bulma sonrió y volvió a entrar. Tomó asiento más cerca del sayajin.
Ya ninguno comía. Quedaban algunos trozos de pizza fríos en una caja.
Ella apagó su cigarrillo y al volver a acomodarse aprovechó de recostarse en el hombro de él. Vegeta se extrañó al principio, pero comprendió que ella estaba algo ebria y quería un poco más de cercanía, de contacto. "Parece que es sincera cuando hace cosas como esta… pero ¿Qué demonios pretende?... me ha dicho hasta el hartazgo que tiene una pareja… no puedo caer en sus tretas… otra vez… maldición, ¿por qué no puedo apartarla?"
El sayajin se relajó comprendiendo que ya no era opción hacerla a un lado, soltó el aire que tenía contenido pensando en gritarle, definitivamente ya no valía la pena.
Ella, al notar que él no la rechazaba se acomodó mejor.
- Después de todo, Vegeta…si llegas a… a irte, te voy a extrañar…
- ¿? … Sabes que derrotaré a Kakaroto y… ¿acaso estás ebria?
- No es eso… bueno, un poco… pero si algo malo sucede y no tuvieras a donde ir sabes que puedes volver aquí…
- Eso ya me lo habías dicho… y sigue sin tener ningún sentido. Sin embargo te tomaré la palabra, nunca se sabe
Pasaron unos segundos. Bulma seguía acomodada sobre Vegeta, lo miraba desde abajo… "¿Por qué no puedo dejar de mirarlo?, es un maldito desgraciado, pero esos ojos, sus labios… me siento como… ¡Demonios! Nadie tiene porque saberlo… solo un beso, le robaré un último beso… ya mañana las cosas retomarán su rumbo…" No soportó más, ya había tomado una decisión. Acercó su rostro al de él y sujetando su barbilla suavemente lo obligó a mirarla. Luego de solo rozar sus labios comenzó tímidamente a besarlo… él no se resistió e imitó a la chica. El beso se hizo más intenso. Ella, sin separar su boca de la de él, se acomodó sobre las piernas de él. Se dejaron llevar… solo un poco. Yamcha y Kakaroto ya no eran prioridad… él bajó una mano que descansaba sobre uno de sus hombros a su espalda y la apretó contra sí, la otra mano puesta en el cuello de ella, aprisionándola. Sus respiraciones comenzaron a entrecortarse. Bulma con sus manos sobre la nuca de él, sintiendo por primera vez entre sus dedos ese cabello tan excéntrico que desafiaba la ley de gravedad. Todo parecía salirse de control. Ya no era solo un último beso. Ambos necesitaban más contacto. Todo iba encaminado a algo más, de no ser porque un pequeño gato se posó en el respaldo del sofá, comenzando a ronronear. Fue suficiente señal para ella, que recobrando la razón se apartó de Vegeta, quedando de pié frente a él.
El saiyajin sujetó al felino de la nuca y en la otra mano creaba una pequeña esfera de ki.
- MALDITO ANIMAL DEL INFIERNO. ESTA VEZ NO LA CONTARAS.
Bulma se apresuró a detenerlo. Suplicándole por la vida del minino.
- No, Vegeta – dijo sujetándole del brazo que sostenía la esfera - De no ser por Tama habríamos cometido una barbaridad… déjalo ir, Por favor
- Tsk.- hizo él intentando calmar su respiración, soltándose del agarre de ella – Tienes razón, no hubiera sido digno de mi…- diciendo esto soltó al gato que huyó despavorido.
- ¿QUE TRATAS DE DECIR CON ESO? - dijo ella con las manos en jarras.
- QUE NO SERÍA DIGNO DE UN PRINCIPE DE LOS SAYAJIN MEZCLARSE CON UNA TERRICOLA
- HACE MENOS DE UN MINUTO NO PARECIAS RECORDARLO – gritó ella con un dedo en alto frente a su rostro.
- TU TAMPOCO PARECIAS RECORDAR AL IDIOTA ESE QUE LLAMAS NOVIO. NO ERES MÁS QUE UNA VULGAR - Atacó el apretando los dientes, mientras apretaba los puños a los lados
- SOY UNA DAMA Y ME RESPETARAS COMO TAL, PRINCIPITO
Estaban nuevamente agitados, pero esta vez era otro el motivo.
El hizo una pausa. Luego le dio la espalda dando unos pasos hacia la terraza. Volteó a verla por encima del hombro
- Si no lo haces tú ¿Por qué demonios debería hacerlo yo?
Bulma sintió como si le retirarán el piso bajo sus pies. Solo atinó a decir
-Touché, Vegeta.
Él se cruzó de brazos. Esa pose lo tranquilizaba, ayudándole a pensar.
- Es mejor que nos retiremos – dijo camino a la salida - mañana tienes mucho que hacer.
Diciendo esto dio por terminado el asunto y se fue dejándola sola.
Ella se dejó caer en el sofá. "Tienes razón Vegeta… me comporté como una cualquiera, pero tú tienes la culpa. Soy una mujer joven y hermosa… tengo todo el derecho de querer vivir todo tipo de aventuras… además contra tu voluntad o no, ya eres mi amigo"
En la habitación de sus padres una mujer tiritaba mientras ojeaba un libro.
- Oh, querido, parece que los chicos volvieron a tener uno de sus intercambios de ideas.
- Así parece, por lo visto nuestra pequeña se encontró con la horma de su zapato.
- No me agrada que discutan tanto, esos gritos no les hacen bien a ninguno de los dos.
- Tranquilízate, amor, es su forma de relacionarse… ahora duerme, que mañana tenemos vistas.
