HOLA! QUIERO ACLARAR QUE EL FIC NO ME PERTENECE. LE PERTENECE A HIKARI X TAKERU. YO SOLO LO ESTOY ADAPTANDO

Amigos especiales

Diferente

Las estrellas parecían más brillantes esa noche, o era que Bella las veía de esa forma. Acostada sobre el césped del patio de su casa, envuelta en los brazos de Edward, descansando sin ninguna preocupación, todo lo parecía más brillante, radiante, maravilloso. Aunque pensándolo mejor, hacía dos meses que a ella le parecía que todo era más resplandeciente y hermoso. Solo necesitaba la mano de su chica en la suya y nada más.

Suspiró extensamente.

- Mañana nos vamos de vacaciones – murmuró Bell, enredando sus dedos con los de él - ¿Estas emocionado?

La respuesta de Edward tardó en llegar, cosa que la extrañó. Estaba por levantar la mirada y ver si se había dormido cuando él contestó:

- No realmente – su voz sonaba aburrida, volviendo a preocupar a la castaña.

- ¿No? Vamos a tener tiempo para nosotros y encima, lejos de acá. Yo sí estoy emocionada.

- ¿Crees que vamos a tener tiempo para nosotros con nuestros amigos rondando por ahí? – el cobrizo utilizó un tono molesto, por lo que Bella levantó la vista inmediatamente.

- ¿Te pasa algo?

- No, ¿Por qué lo preguntas?

- Me pareció. Estás algo… agresivo.

Edward sonrió.

- Me molesta que vayamos de vacaciones sabiendo desde un principio que no vamos a poder estar tranquilos.

- Bueno, ya vamos a ver qué hacemos.

El chico asintió e hizo amague de levantarse.

- ¿Qué sucede?

- Me voy a mi casa.

- ¿Eh? Pero si ni siquiera son las 11.30 – se quejó ella, negándose a soltarlo.

- Pero tengo sueño y mañana hay que despertarse a las 6.00.

- Ya te dije, quédate a dormir si quieres, sabes que a mis padres no les molesta.

- Prefiero irme igual, todavía no termino de empacar y estoy seguro que no podré dormir si estamos en la misma cama.

El rostro de Bella se tornó triste provocando que aflorara el sentimiento de culpa Edward.

- No me pongas esa cara – le pidió, levantándose y extendiendo sus manos para que ella se ayudara en el impulso que necesitaba la acción de pararse – En pocas horas nos volveremos a ver, no creo que me extrañes tanto, Bella.

El corazón de la chica se encogió de pronto. ¿Eso significaba que él no la extrañaría? Trató de formar una sonrisa y le sujetó la mano. Ambos caminaron hasta la entrada y Edward abrió la puerta.

- Bueno, nos vemos en unas cuantas – saludó él. Tomó el rostro de su chica entre sus manos y depositó un pequeño beso en sus labios. Pero no fue más allá de eso. Acto seguido, la estrechó en un abrazo y se despidió saludándola con un movimiento de mano.

Bella se apoyó en el umbral y lo miró alejarse por la calle bien alumbrada. Edward se estaba comportado extraño. Por alguna razón, lo sintió tremendamente diferente. Para mal. Ese día habían disfrutado escaso tiempo juntos, ya que Edward había pasado las horas ayudando a Jasper con sus estudios. Le había parecido raro que no quisiera estar con ella, siendo que era él quien siempre le pedía que se quedara a dormir en su casa o que salieran a dar una vuelta.

Cerró la puerta con la mirada afligida y se apoyó contra ella. ¿Acaso la relación ya había perdido su encanto? No podía terminar así, sin siquiera haber empezado.

Aún sabiendo que era una actitud idiota, sus ojos se llenaron de lágrimas ante la idea de que Edward se alejara de ella. Lo sentía lejano, y ya no la trataba como antes. No, no quería eso ahora que había aceptado que lo amaba y que lo quería siempre con ella.

Emmet iba caminando por el pasillo en dirección a la cocina cuando vio a su hermana sentada contra la pared, con una mirada lloroso que lo alarmó.

- Hey Bella…

La chica levantó la cabeza al mismo tiempo que su hermano se arrodilló a su lado para abrazarla levemente.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?

- Porque soy tonta.

- No digas eso, no es verdad. ¿Qué pasó? ¿Tuviste una pelea con Edward?

La castaña negó con la cabeza e hizo amargue para levantarse.

- No, nada de eso. No sé que me pasó, no te preocupes.

Apartó a Emmet con suavidad y se dirigió a su cuarto bajo la inquieta mirada del otro Swan.

No quería seguir pensando en el tema. Seguramente, mañana despertaría, se encontraría con él y todo volvería a la normalidad. Seguramente, Edward la besaría con el mismo amor de siempre y seguramente su relación sería la misma que antes. Pero eso no fue lo que sucedió.

Al día siguiente, todos se reunieron en la casa de Ben para subirse a la Van de su padre y así partir hacia las cabañas que había alquilado Erick. Edward y Mike estaban subiendo las maletas entre golpes y risas cuando los Swan arribaron al lugar.

Emmet sujetó inmediatamente a su novia y la abrazó sonriendo. Bella tuvo el antojo repentino de hacer lo mismo con Edward. Pero, lejos de eso, él no se inmutó ante su llegada, sino que siguió cargando las maletas.

Ángela se acercó a ella y la saludó con ánimos. Bella le devolvió el saludo imitando su efusión, intentando esconder su tristeza.

Cuando, por fin, todos subieron al trasporte, Bella decidió sentarse con Leah, ya que su cobrizo había tomado lugar al lado de Erick y se encontraban hablando con mucha pasión sobre un nuevo juego de video que el más grande había conseguido.

- Oye, ¿sucedió algo entre Edward y tú? No parecen muy… - no continuó para darle espacio para que ella responda.

- No, no pasó nada… pero lo veo raro. No es el mismo, está distante.

Leahobservó detenidamente como el rostro de su amiga se iba apagando y se sintió culpable por haber causado eso en ella.

- Tal vez es tu imaginación y nada más.

- Yo pensé lo mismo pero… no se – recostó su cabeza en el asiento con aire pensativo.

Justo en ese momento, el muchacho blanco de sus comentarios apareció y les sonrió abiertamente.

- Señoritas – saludó caballerosamente – Leah, ¿nos dejas a solas por unos momentos?

- ¡Claro! – le guió un ojos a su amiga demostrándole que todo estaría bien y se paró para ocupar el anterior asiento de él.

Edward se sentó a su lado y le sujetó el rostro para besarla como saludo.

- ¿Me extrañaste mucho?

- Como ni te imaginas.

Casi por inercia, los brazos de Bella envolvieron su cuerpo. Él rió ante la acción.

- Guau, parece que me extrañaste demasiado. – comentó, acercándola aún más.

Bella levantó su rostro y visualizó esos labios que tanto le gustaban. Tras pedir permiso con una mirada, se acercó a su chico y se preparó para el beso. Pero antes de que éste llegara, Edward se hizo hacia atrás.

La castaña lo miró extrañada ante la reacción. Y comenzó a asustarse rápidamente. Afortunadamente, antes de que su mente siguiera divagando con ideas tontas, Edward le sonrió divertido y atrapó sus labios en un beso tranquilo.

No pudo hacer más que responder colocando sus manos en sus mejillas. ¿Qué le estaba sucediendo? ¿Dudaba de Edward? Era imposible que ese chico pudiera fallarle en algo, esa posibilidad no se podría dar ni a propósito. Decidió dejar de preocuparse por sus absurdas suposiciones y disfrutar del contacto que estaba teniendo con él. Edward siempre sería Edward. Era imposible que cambiara…

… ¿Era imposible?

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