Capítulo 16: Burlando al bien
-3ª Parte-
Sasuke miraba por la ventana con los ojos vacíos como aquel coche negro se perdía en el horizonte, donde la lluvia ocultaría todo rastro. Aunque, qué más daba. Total ya se imaginaba hacia dónde se dirigiría.
No supo si era casualidad o cosa del destino, que pese a toda la confusión que sentía, que había tenido la extraña sensación de que tenía que asomarse por la ventana. Mientras el coche estaba en funcionamiento, había visto perfectamente la figura de Sakura viéndolo directamente bajo aquella capa de lluvia copiosa. Chocando negro con verde, donde en ella había visto la misma confusión, así como también la tristeza y la amargura que él compartía. Pese a ver cómo huía y quizás o seguramente fuese a reunirse con su abuelo, Sasuke seguía parado sin hacer nada para detenerla o soltar maldiciones por estúpida y planificar como matarla por escapar del Dead Moon.
Además, tenía la conciencia de que su abuelo la destruiría física y mentalmente, más de lo que él le había hecho durante su cautiverio. Aún sabiendo todo eso, no tenía la fuerza suficiente para detenerla.
Tan afectado estaba por la verdad, que se encontraba perdido y sin saber qué hacer. Podría aparecer la policía en aquellos momentos, que aunque no tuvieran las cabezas de sus dos colegas, los más buscados por quedarse con Sora (la que iba a ser prometida del jefe de policía), y con Rin (la novia de aquel obsesivo agente), que tendrían la suya, la cual no parecía ser tan significativa, a no ser que diera pruebas suficientes de querer quedarse con Sakura ante el aliado que la policía tenía, Naruto Uzumaki.
Pero ahora, aunque se quedase con Sakura, el rubio podría sentirse tranquilo, ya no podía hacerla suya nunca más.
Sakura era su prima.
Una hermana más que prima, debido a las relaciones sanguíneas que compartían sus respectivos padres.
Lo peor de todo y lo que le frustraba es que Itachi, aquel que tanto había venerado, había sabido toda la verdad, antes de entrar al Akatsuki, y no se lo había confiado. Solo le había dejado un maldito diario decorado con una mentira tras otra. En ningún momento, le había escrito que el jefe de aquella mafia, era su propio abuelo, un hombre más peligroso que él y toda su organización junta. En ningún momento, le había aclarado que la chica con la que su hermano había mantenido una relación, había sido su propia prima.
Sasuke apretó los dientes con fuerza.
Itachi solo le había dejado un estúpido diario que no servía para nada, solo para dejarlo confundido y con el odio creciendo hacia su persona.
Sasuke buscó con la mirada aquel diario, pudiendo entrever el rostro de su hermano mayor. A grandes zancadas se acercó para cogerlo y tirarlo contra el suelo con toda la rabia e ira que había acumulado en los últimos días.
-¡MALDITO ITACHI! ¡TODO ESTO ES POR TU CULPA!
Jadeante, miró el diario destrozado en el suelo, viendo perfectamente la figura de su hermano demacrado por la paliza que le hubiera gustado dar si estuviera vivo, por mentiroso y por haberlo aturdido de esa manera.
¿Tanto costaba confiarle toda la verdad? ¿Tan estúpido lo consideraba para no confiarle algo tan delicado?
Si lo supiera…
Si supiera todo…
-¡MIERDA! –dando un puñetazo al suelo, haciendo saltar las partes del diario.
Tras el movimiento de las hojas fuera de su sitio y de las solapas del libro, una micro tarjeta aterrizó cerca de su alcance visual. Al verlo, Sasuke lo cogió sintiéndose más confuso de lo que ya estaba.
¿De dónde había salido aquello?
¿Del diario?
Viendo el libro destruido, observó que la cubierta y el guarda se habían despegado, dejando ver un pequeño hueco en el guarda donde había estado oculta aquella micro tarjeta.
Cogió la tarjeta y la miró fijamente. Luego observó el diario roto. Aparentemente daba la impresión de que había estado oculta de tal manera, que nadie pudiera encontrarla. Pero, ¿por qué?
Sin más preámbulos, se encaminó hacia el ordenador. La insertó en el espacio de una de las tarjetas que tenía guardada en el cajón y luego la metió en el ordenador.
La tarjeta cargó y cuando Sasuke abrió el archivo, se quedó estático al descubrir la razón de porqué su hermano había escrito aquel diario falso y mucho más que lo dejaba impresionado.
.
El tiempo que había pasado desde la discusión con Sora hasta la llegada a la sede Akatsuki donde estaba su abuelo, había pasado volando. De hecho, ignoraba si había pasado un día entero o dos. Tan ensimismada había estado con lo que había sucedido, que todas sus acciones como caminar o comer, habían sido automáticas. Si aquel rubio y aquel pelirrojo le habían dicho algo, no lo recordaba. Lo único que recordaba, es que antes de meterse en el coche negro, había llegado a ver la figura de Sasuke en aquella ventana, mirándola con desprecio, le parecía. Y allí se había quedado, sin importarle si se marchaba de la organización por propia voluntad, a pesar de haber descubierto sus intenciones ocultas.
Sasuke, sus tíos y su primo Itachi habían sido los asesinos de sus padres y de su hermana Aine. Y para rematar el asunto, desde que había matado a su abuelo Hiruzen, supo de su existencia y sus orígenes. Por eso, la había secuestrado.
Furiosa por dejarse embaucar y caer rendida ante sus palabras y actos seductores, había desviado sus ojos verdes del ventanal para centrarse en la nada y sentir la traición golpeándola violentamente.
Ahora estaba en un país extranjero con una lengua extranjera y con un abuelo encontrado. Un hombre, que al parecer, controlaba la mafia china con un poder mucho más grande que el del Dead Moon en Japón. Debía sentirse aliviada, ¿no? Entonces, ¿por qué se sentía inquieta?
¡Ah! Ya recordaba.
El Akatsuki tenía como aliado tanto a la policía china como a la japonesa. Eso significaba, que pronto se encontraría con Naruto, el marido infiel. Aunque ella también había sido una adúltera al acostarse concienzudamente con Sasuke, su captor y su pariente de sangre.
Tendría que hablar con su abuelo para pedirle que no quería reencontrarse con su marido, por obvias razones.
-Sakura-sama, por aquí –le había dicho el pelirrojo, quién junto al rubio se habían detenido. Al parecer, debido a su paso lento, se habían visto obligados a pararse para evitar que se perdiera dentro de aquel edificio, que si no estuviera tan en las nubes, se habría percatado de que del coche había pasado a estar en el interior de algún edificio donde reinaba la oscuridad y el misterio.
-Su abuelo está impaciente por conocerla –dijo el rubio con una misteriosa sonrisa.
Su abuelo, el padre de su padre. Se repetía Sakura. Una persona de la que nunca había escuchado y de la que el propio anciano, aunque bien conservado, jamás había tenido conocimiento de su persona. Esa teoría cruzó por su mente como las plumas danzando por su campo visual.
¿Por qué?
¿Por qué nunca supo de ella?
¿Por qué su hermana o su abuelo Hiruzen nunca le habían hablado de él?
Si era una persona importante y poderosa, ¿no era más lógico estar bajo su tutela desde la muerte de sus padres en vez de ir de país en país, hasta acabar estabilizándose en Japón?
¡Qué más daba! Eso carecía de importancia en comparación con el descubrimiento que tenía sobre Sasuke y su familia.
Hablaba ahora su corazón dolido.
Llegaron hasta unas puertas dobles, y el rubio tras pedir permiso para entrar, éstas se abrieron donde la luz del interior la cegó por unos momentos, percatándose de lo increíblemente oscuro que había estado aquel pasillo por dónde había transitado.
Cuando sus ojos se acostumbraron a la claridad, se encontró con una larga mesa y a varios sujetos de pié vestidos con el mismo traje que los identificaba como akatsukis. En la cabecera, se encontraba su abuelo con las manos apoyadas sobre su barbilla. Aunque ya lo había visto por televisión, la perturbaba que tuviera un aspecto semejante al de Sasuke. Encima de la mesa y muy cerca de él, había lo que parecía una máscara naranja. Una parte de ella, deseaba que se la pusiera para no ver a Sasuke en su abuelo.
A ambos lados de su abuelo, se encontraban un hombre de cabello anaranjado con pearcings por casi toda la cara; y luego estaba una hermosa mujer de cabello azulado también con pearcings por la cara, aunque no tantos como el hombre de peli anaranjado. Por lo que sabía, aquel hombre de cabello anaranjado, había sido el que todos habían creído como líder del Akatsuki. La mujer, la única del Akatsuki, era la pareja de aquel peli anaranjado. Según las fuentes del Dead Moon y que el propio Sasuke le había mostrado, aquella mujer era la pareja del peli anaranjado, antes de que el Akatsuki se fundara, la cual le había seguido y apoyado en aquella organización liderada originalmente por su abuelo. Una muestra de lo que hacía el amor, y que Sora y Rin también habían hecho al quedarse y apoyar a dos sujetos que mataban a gente inocente indiscriminadamente. Ella misma también lo habría hecho, de no ser porque su abuelo le había abierto los ojos.
-Bienvenida, Sakura. Es un placer en conocerte, querida. Siéntate, por favor –señalándole la silla que tenía frente a él.
Fueron las primeras palabras que le dijo su abuelo y que Sakura solo le respondió obedeciendo y sonriéndole ligeramente incómoda por aquel aspecto tan idéntico al de su primo.
Fueron unos pocos segundos en un silencio incómodo para la chica, hasta que su abuelo volvió a hablarle con cierta dulzura.
-Realmente eres el vivo retrato de tu abuela –la joven levantó la cabeza, sintiéndose confundida por ese nuevo dato-. ¿No te lo dijo Sasuke? –Sakura negó con la cabeza-. Mi mujer era idéntica a ti, incluso se llamaba Sakura como tú. La única diferencia es que ella tenía el cabello largo, más largo del que yo tengo –acariciando sus hebras oscuras que le llegaban hasta la cintura.
Sakura bajó la cabeza, sintiéndose más dolida. Tal cómo había imaginado, había sido tras la muerte Hiruzen, cuando Sasuke había puesto sus ojos en ella, descubriendo los lazos de sangre que compartía. Y así, como el dragón que era, pretendía liquidar el trabajo que sus padres y hermano habían dejado pendiente para el más joven.
-Me he llevado una gran sorpresa cuando me enteré de tu existencia. Si supiera de ti antes, te habría protegido de las macabras acciones de Sasuke y de esos niños que tiene por compañeros. Pero no te preocupes, a partir de ahora estarás segura y a salvo de esa organización. Seguro que has pasado un infierno allí metida.
-…
Algunos akatsukis se mordían la lengua para no escojonarse de risa. Aquel líder era tan buen actor, que muchos directores de cine se pelearían por tenerlo para alguna de sus películas, donde el protagonista de infiltrado le daría todos los premios de cine existentes. Para Konan, la actitud de su verdadero líder no le hacía gracia en absoluto, sino todo lo contrario, le producía terror y miedo. Ver cómo había jugado perfectamente sus cartas para tener a la única persona capaz de neutralizarlo le resultaba escalofriante. Le resultaba también curioso y sorprendente que una chica como ella, pudiera detenerlo como en el pasado, pudo haberlo hecho la Sakura sénior y que por amar locamente a Madara, no lo había hecho.
-Sakura, me gustaría saber si Sasuke o tus padres te han hablado de mí.
La pregunta esta vez había sido seria, inexpresiva. Una pregunta necesaria para poder seguir con sus planes.
-Eh… No, nada de nada… -por alguna razón, Sakura le ocultó que no recordaba nada de cuando sus padres vivían.
Madara ocultó su sonrisa, al comprobar cómo tanto su hijo como su nieto habían sido tan predecibles, que su plan resultaba iría sin problemas.
Tenía a Sakura y por fin la dominación del mundo. Sin embargo, esta vez, a diferencia de hace años con su mujer, tendría que ir con mucho cuidado sino quería quedarse a las puertas del triunfo. Tras saber de su existencia, la había investigado, descubriendo cómo su nieta compartía más que físico con su abuela paterna. Con una asombrosa inteligencia, si estuviera atenta a lo que le rodeaba, hubiera descubierto que solo pretendía utilizarla para después deshacerse de ella. Había jugado estratégicamente con Sasuke y en consecuencia con Sakura para que tuviera su corazón destrozado, que eso opacaba el sentido común.
-¿Y tú qué piensas de todo esto? ¿Crees que lo que dije sobre ellos es cierto?
-¡Claro que sí! –porque eso explicaría muchísimas cosas. La continua mudanza que realizaban sus padres, como si alguien les estuviera persiguiendo. Su asesinato donde conocían muy bien a sus oponentes. Su hermana siendo cortejada casualmente por el hermano de Sasuke. Su muerte, semanas después de comenzar su relación con él. La muerte de su abuelo a manos de Sasuke, donde no creía en las casualidades de que ambos se cruzaran así sin más. Y su secuestro habiendo tantas otras personas cerca del centro penitenciario donde la policía había pretendido llevarlos.
Sasuke ya le había dicho el primer día que su propósito era el de seducirla y hacerla su aliada.
¡MENTIRA!
Todo había sido para ganarse su confianza, burlarse de ella, como Itachi había hecho con su hermana para finalmente cogerla con la guardia baja y matarla como sus tíos habían hecho con sus padres.
-¿Y si te dijera que tienes el poder para vengarte de ellos, del Dead Moon…? ¿De Sasuke?
Sakura levantó la cabeza repentinamente como si la hubieran sacudido violentamente. Observó a su abuelo, quién tenía el semblante medio escondido, pero con sus ojos negros fijos en ella.
-¿Vengarme…? ¿Yo? –repitió sin haber comprendido bien lo que había querido decir.
-¿Acaso no quieres deshacerte de la persona que destruyó a nuestra familia y de sus colegas que lo siguen y apoyan en todo lo que hace?
Sakura se había quedado de piedra ante esas palabras, más confusa que nunca. Deshacerse de Sasuke. Del Dead Moon. ¿Ella? ¿Cómo? Y como si su rostro fuera un libro abierto, su abuelo se echó para atrás con las manos entrelazadas sobre su pecho y procedió a explicarle.
-Existe un programa que creó tu abuela, después de establecernos aquí. Sin embargo, dicho programa es muy complejo y solo alguien con tu capacidad intelectual, sabría como desbloquearlo y activarlo.
-¿Un programa? –sin comprender cómo un programa podría destruir al Dead Moon.
-Se trata de un programa capaz de activar uno o dos misiles de cualquier país y dirigir sus coordenadas y su potencia hacia dónde tú desees. Ya sea un continente como la gran América, un país como alguno de esos europeos corruptos, una ciudad como Tokio o simplemente una pequeña zona compuesta por un local o una casa, como la guarida del Dead Moon.
Sakura agrandó los ojos como platos. No escuchó como algunos akatsukis murmuraban entre sí sorprendidos, dejándole ver los desconocedores que estaban ante la creación de un programa así. Lo increíble de todo, es que ellos tenían aquel programa en su poder y la llave para activarlo.
La joven tenía la mirada puesta en la nada, sopesando esas palabras.
Un programa capaz de destruir a una organización que había sembrado el caos y el miedo durante muchos años. Un programa capaz de matar a aquel que había matado a sus padres y a su hermana. Y ese programa lo poseía su abuelo. Y solo ella podía activarlo.
Pero…
-Debes tomar una decisión, Sakura. Sabes que el Dead Moon no tolera que sus presas se escapen. Seguro que a estas alturas, Sasuke estará arrepentido y vendrá a buscarte. No miento que yo y mi organización podamos detenerlo, pero habrán víctimas inocentes que caerían durante su captura.
¿Víctimas inocentes?
Pero…
Aunque una parte negativa de su cerebro la instaba a que se vengara de Sasuke y de todas las personas que se habían burlado de ella, también estaban personas inocentes dentro de la propia organización y… aunque se hubieran peleado… también estaban Sora y Rin… Pero ahora eran aliadas del Dead Moon… Pero ellas no tenían nada que ver con lo que Sasuke había hecho… Pero sí que lo tenían Yamato y Sesshomaru, sus amantes… Pero…
No importaba cuántas vueltas le diera. De una u otra manera, acabaría muriendo inocentes.
-Por cierto Sakura, he escuchado que uno de los integrantes de la policía es marido tuyo –la mujer se alteró más de lo que ya estaba-. Puedes estar tranquila, que está de camino para verte –pero ella no quería verle.
El tener a Naruto en mente, fue otro condimento al caos que ya tenía en su cabeza.
-Tengo entendido que te enamoraste de él, a raíz de que contrataste los servicios de su tío, el detective Jiraiya para descubrir la verdad de la muerte de tu hermana Aine.
Y ahora recordó a su hermana mayor, la que estuvo a su lado día y noche tras la muerte de sus padres. La que había tirado todas sus amistades y perdido horas de sueño por cuidarla y hacerla sentir feliz… Hasta que conoció a Itachi…
-No sé si lo sabes, pero Jiraiya había descubierto realmente la verdad tras el asesinato de tu hermana, donde Itachi fue sospechoso y culpable de su muerte. Tengo entendido que esa información se la confió a su sobrino Naruto, para que él decidiese si era mejor contártelo tan terrible verdad.
Entonces…
Sakura miró a su abuelo donde las lágrimas inundaban sus ojos verdes. Ya no era solo que Sasuke la había estado engañando, incluso Naruto sabía toda la verdad de su hermana y tratándola como a una niña ingenua, no se la había contado. Y aún por encima, se acostaba con otra…
-Es terrible ser engañada por aquel que has amado. Pero me parece más terrible que tu hermana no te haya contado la verdad sobre la muerte de tus padres y con quién salía. No debía confiar mucho en ti, para ocultarte algo que tenías derecho a saber.
Más golpes para su corazón dolido.
Era verdad.
¿Por qué su hermana no le había contado toda la verdad? ¿Por qué no le había dicho que estaba saliendo con su primo? Tenía doce años, la veía enamorada que no se opondría a su relación como había hecho su abuelo…
Su abuelo.
Sakura comenzó a llorar desgarradoramente al recordar que él también la había estado mintiendo durante todos los años que la había cuidado.
Toda su familia era una farsa y una asesina.
-Tranquila, Sakura. Lo siento mucho –había dicho Madara, quién se había situado a su lado posando sus manos sobre sus hombros en un gesto cariñoso, o eso parecía-. Siento haberte dicho tantas cosas horribles, pero era necesario que supieras la auténtica verdad. Yo nunca te trataría como a una niña con cosas tan delicadas que ha padecido nuestra familia. Todo ha sido por culpa de ese hijo mío descarriado, de Fugaku. Si no lo hubiera malcriado…
Sakura seguía llorando sobre la mesa, pero la calidez de aquel abrazo era tan necesitado que no dudó en tirarse a sus brazos y descargar todo el llanto y la tristeza que tenía dentro.
Konan miraba la escena como si viera una película de terror. No sabía qué era lo que le producía más miedo. Si el imaginarse la muerte de aquella pobre chica tan ingenua, desconocedora de cómo era su abuelo realmente o de la sonrisa macabra y confiada del anciano, mientras abrazaba a su nieta.
De reojo, miró a Pein, quién quizás para no ver tan repugnante escena, tenía los ojos cerrados. Luego a sus colegas, donde todos trataban de aguantar la risa inevitablemente, menos uno, que estaba asustado y preocupado.
-Vamos, querida. Tenemos que ponernos en marcha –obligándola a levantarse e ir con él.
Pein se sentía también en la obligación de ir con él, pese a que le resultaba repulsiva toda aquella fachada. Quizás porque tenía a Konan como novia, que eso provocaba que tuviera algo de sentimientos y compasión por mujeres de corazón roto.
Tanto Konan como el resto de miembros también lo siguieron. Los integrantes, solo para seguir viendo el teatro de su verdadero líder y ver con sus propios ojos como la chica cometía el gran error de su vida al creer en alguien tan peligroso como lo era Uchiha Madara. Kisame, el único inquieto del grupo, solo la seguía pensando en cómo rayos detenerla sin que la joven saliera perjudicada. Estaba metida en la boca del lobo, donde ni el propio Dead Moon podría rescatarla. Y había sido bien testigo de ello.
Madara la llevó hasta una puerta cerrada con unas llaves que había sacado del bolsillo, donde al abrirla todos descubrieron por primera vez lo que había en su interior. Una pantalla gigante apagada y un gran aparato informático que jamás habían visto. Era gris y tenía tantos botones, que un niño se sentiría feliz con semejante juguete.
-Aquí está el aparato que contiene el programa –despegándose de ella, donde Sakura se sentía más muerta que viva. Era mucho llanto, mucha traición que llevaba sobre sus hombros y ahora se añadía otro peso a su alma, el poder para aniquilar al Dead Moon. Repentinamente, las luces y el ruido del aparato la sobresaltaron, donde lo veía en marcha-. Todo esto fue diseñado por tu abuela. Yo puse los fondos para que pudiera crearlo. Sin embargo, aunque puedo encenderlo y crear otros programas, no puedo desbloquear el programa que tanto nos interesa. Tu abuela murió durante el nacimiento de Tobi y no dejó ninguna clave para que pudiera manejarlo.
-¿Tobi? –preguntó la Haruno sin sonarle de nada ese nombre.
-Fue el hermano pequeño de tu padre. Nació con problemas y Fugaku se aprovechó para manipularlo a su antojo y volverlo en contra mía. Al final, cuando tu tío Fugaku se marchó, se llevó a Tobi con él. Según tengo entendido, tu tío encontró la cura para que pudiera ser un muchacho normal y corriente. Tras conseguirlo, ocultó su pasado y sus problemas, e incluso le cambió su identidad y desde entonces acabó llamándose Obito. Sin embargo, curar una enfermedad mental sigue sin ser un éxito, incluso en estos tiempos. Y como consecuencia de la operación, murió de un paro cardíaco.
Bueno, uno que se había librado de la maldición familiar. Suspiraba Sakura tranquila. Sin embargo, había llegado a temer que tuviera a otro familiar que pretendiese matarla, sobre todo cuando era seguidor de su macabro tío Fugaku.
-Sakura –la llamó su abuelo cerca de aquel aparato y con la pantalla donde pedía la contraseña para acceder a algo-, vamos. Tenemos que detenerles. Por el bien de la humanidad y por tu propio bien, tenemos que destruir al Dead Moon.
¡No lo hagas!
¡No vayas!
Le decía una vocecita al fondo de su mente.
Pero sus piernas se movieron hasta donde estaba el anciano, donde los integrantes de akatsuki, contenían la respiración y Kisame pensando en cometer alguna locura para detenerla.
Madara le dejó el espacio para que trabajase y Sakura miró la pantalla.
Viendo el número uno debajo del rectángulo donde estaba la contraseña, supuso que no aceptaba ninguna contraseña errónea, de lo contrario el programa se auto destruiría. Fue ver los botones para descubrir en un segundo dónde tenía que tocar y qué hacer para acceder sin tener que escribir una contraseña. Quizás le llevaría tiempo, pero estaba convencida de dónde tenía que tocar para activar ese programa de misiles.
Así el Dead Moon sería destruido y con él, Sasuke.
De esta manera su abuelo materno, sus padres y su hermana podrían descansar en paz.
Pero todos y cada uno de ellos, la habían engañado.
Incluso Sasuke.
La había seducido.
Ella había caído como una tonta.
La había violado un sinfín de veces sabiendo quién era.
Ella se había acostado con él, disfrutando como nunca en su vida.
La había maltratado.
Se había compadecido.
Había pasado un horror por culpa de las VIP.
Había encontrado amistad en Sora y Rin.
Se había peleado con ellas.
Iba a matarlas con aquel programa.
Muchas chicas y mujeres habían pasado un calvario por culpa del Dead Moon.
Iba a matarlas también.
Todas esas familias destrozadas.
Ella culpable por el resto de su vida.
Habría hecho un favor a la humanidad.
La policía la felicitaría.
Naruto también.
La miraría con orgullo.
Seguirían como antes.
Sin poder consumar su matrimonio.
Él buscando el consuelo en Hinata.
Ella sola.
Todos serían felices sin el Dead Moon.
Ella sufriendo.
Nadie volvería a ser víctima del Dead Moon.
Ella arrepintiéndose.
Sus dos únicas amigas muertas sin tener culpa de nada.
Los pretendientes de amabas jóvenes, llorando como víctimas sus muertes.
Todos bailarían sobre las tumbas de los tres líderes porque habrán desaparecido para siempre.
Para siempre…
Para siempre sin Sasuke…
-No puedo… -el solo imaginarse estar en un mundo sin Sasuke, le producía un dolor mayor que el saber la traición sufrida.
No importaba lo que supiera de él o que fuera su primo, que su corazón y su alma ya tenían dueño y le había tocado profundamente. Llorando más y más, cayó de rodillas por lo estúpida que era.
-Entiendo –comentó Madara demasiado tranquilo para sorpresa de los integrantes del Akatsuki, y acto seguido apagó todo el aparato-. Son demasiadas cosas que has descubierto en poco tiempo. Necesitas descansar y pensar fríamente.
¡No! ¡No era eso!
Decía mentalmente la joven.
Ni hoy, ni mañana, ni nunca podría destruir a Sasuke.
Ni a él, ni al Dead Moon.
-Sasori llévala a una habitación para que descanse. Lo necesita.
El mismo pelirrojo que la había llevado junto a su abuelo, se encargó de ayudar a la joven a levantarse. Se sentía fastidiado de no ver un espectáculo interesante. Todo porque a la pelirrosa le había entrado la depresión.
-Por cierto Sakura –comentó el anciano Uchiha, antes de que la chica abandonase la instancia-, debido a todo lo que pasaste, supongo que no querrás ver a tu marido en un tiempo. Está tranquila que me ocuparé de explicarle cómo te sientes.
Sakura murmuró un gracias apenas audible por concederle su petición nunca dicha. Ya casi se olvidaba de ello. Si ahora viera a Naruto, volvería a derramar lágrimas y a gritarle infiel, mientras lo golpeaba.
Sakura se retiró de la habitación, siendo guiada por Sasori. Una vez que la chica estuvo fuera del radio visual y auditivo de Madara, la cara blanda del anciano se fue cambiando al de la ira y la frustración.
-¡Maldita zorra! –dándole un puñetazo a la pared sobresaltando a sus miembros, por ese cambio radical de actitud.
Ahí estaba la auténtica cara de su líder. La maquiavélica y peligrosa, capaz de hacer temblar al líder provisional.
-Tiene muy metido al hijo puta de ese nieto mío –algo con lo que no contaba. Después de todo, el amor era un sentimiento inexistente en su persona, por lo que no sabía la profundidad que tenía el corazón femenino.
Aunque Madara estaba que echaba humo y capaz de descargar su cólera con alguno de los suyos, Kisame no podía evitar suspirar aliviado.
-¡Konan! –gritando el nombre de la mujer de tal manera, que la aludida pudo verse dentro de un ataúd, especialmente cuando se había acercado a ella a grandes zancadas, ante la expresión preocupante de Pein- Vas a ser una buena chica –susurrándole melosamente- y mañana hablarás con la desgraciada de mi nieta para convencerla de que tiene que matar a su amado primo. Espero que sirves para algo tan insignificante como esto, porque si no logras convencerla, me importará una mierda que seas la puta de Pein –mirándole de reojo.
La mujer tembló cuerpo entero y con la lengua atropellada le contestó afirmativamente, dispuesta a cumplir con sus órdenes.
-Me disgustaría tener que usar los estúpidos métodos sexuales que usan tanto mi nieto como los otros líderes para conseguir que Sakura desbloquee el programa. Así que procura que no tenga que hacer algo realmente repulsivo.
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Al día siguiente…
Sakura estaba con la boca abierta aterrorizada por lo que estaba viendo.
Cuando aquella mujer llamada Konan había acudido para hablar con ella, jamás se hubiera imaginado que se trataba para convencerla de que se olvidara de ese amor inútil que sentía por Sasuke.
La mujer debía comprender cómo se sentía, para advertir de los sentimientos que sentía por su primo. Porque si el problema radicaba en que solo se trataba de que estaba enamorada de un pariente muy cercano, no lo estaría pasando tan mal.
Sasuke era su primo, pero por encima de todo eso, era el hijo del que había matado a sus padres, el hermano pequeño del que había matado a su hermana, el causante de haberla violado, el causante de haberla traicionado, el causante de haberse burlado de ella, engañándola… el demonio de la familia insatisfecho por no cumplir su misión.
Y aún así, lo amaba como una condenada.
¿Cómo intentar olvidar un amor así, si todas las cartas negativas estaban sobre la mesa?
No había nada que pudiera hacerla cambiar de opinión.
Konan había intentado una y otra vez, a cada momento más desesperada en hacerla desistir de ese capricho, de esa obsesión… Pero Sakura, seguía testaruda y decidida, a amarlo sin importar todo lo que les rodeaba.
Segundos después, la puerta de su habitación se había abierto de par en par. Sakura había visto a su abuelo con una personalidad idéntica o quizás más intensa que la de Dragon en sus momentos de peligro.
Sin tiempo a reaccionar, Konan había caído muerta degollada por un arma blanca, donde la sangre había salpicado no solo a Sakura, sino también a su propio asesino, su abuelo Madara.
Por unos segundos, Sakura había quedado en shock sin entender nada de nada.
Cuando reaccionó, fue cuando su abuelo la había agarrado de la muñeca tirando tan fuerte de ella que le hacía daño.
No pudo evitar recordar aquel día en que había sido violada por primera vez. Sasuke la había cogido de las muñecas para inutilizarla y hacerla suya una y otra vez en aquella sala de armas, perdiendo la virginidad después del matrimonio, como una de esas anticuadas, aunque para que fuese algo insólito, la había perdido con el amante.
-¡Suéltame! ¿Por qué la has matado?
Pero el anciano que tan en buena forma estaba, no decía nada. Seguía arrastrándola y llevándola por el pasillo desierto.
Llegaron a la sala de aquel gran aparato informático y Madara la empujó hacia el interior, adentrándose él después.
-¡Desbloquéalo! –ordenó sin más miramientos- ¡Hazlo!
Sin poder pensar en porqué ese cambio de actitud, la chica recibió una sonora bofetada que la hizo caer.
Sakura cada vez entendía menos. Miraba a su abuelo como si estuviera viendo a un desconocido.
¿Dónde estaba aquel anciano que le había contado la verdad y consolado tras su llanto?
¿Por qué se comportaba peor que Sasuke?
¿Por qué había matado a uno de los suyos?
El aparato informático se puso en marcha y con Madara muy cerca de ella, Sakura no podía evitar temblar de pánico. Nuevamente su muñeca fue cogida bruscamente para que se levantara y tirándola contra el teclado de múltiples y extraños botones, Madara volvió a gritarle.
-¡DESBLOQUÉALO AHORA MISMO!
Sakura temblaba. Miraba la pantalla, los numerosos programas que tenía en la pantalla de inicio, así como un archivo personal y el programa en cuestión. Sin embargo, no podía hacer nada. Tenía miedo. Muchísimo miedo. Era incapaz de pensar y así era expresado en su rostro al mirarle como Frankenstein ante el monstruo que había creado.
-¡Puta asquerosa! –escupió el anciano, desconcertando más a la pelirrosa- ¡Lo harás por las malas!
Sakura volvía a ser arrastrada sin ninguna delicadeza por aquel largo pasillo, tomando el rumbo hacia su habitación. Tembló de miedo imaginando lo que iba a hacerle.
Sin embargo, a mitad de camino, Madara abrió una de las puertas laterales y volvió a empujar a la chica a su interior.
Lo primero que sintió Sakura fueron náuseas y un deseo voraz de vomitar. Cuando se hizo la luz, Sakura soltó un gritó de pánico y sintió el vómito en su paladar.
En aquel cuarto pequeño, oscuro y sin ventanas, con la única luz de una gastada pero sucia bombilla estaba manchado de sangre seca y excrementos de animales. En el centro había lo que parecía un largo banco de madera y sobre él un esqueleto donde roedores e insectos se paseaban por su alrededor, buscando restos de aquel cuerpo para tener un buen banquete ese día.
-¡MIRA SAKURA! ¡ESTO ES LO QUE LE PASA A AQUELLOS QUE ME DESOBEDECEN! ¡MÍRATE CÓMO ACABASTE! –hablando ahora como un loco desquiciado.
Sakura temblaba. ¿Acaso significaba que aquel esqueleto pertenecía a…?
Pero antes de que pudiera seguir, fue tirada a aquel suelo lleno de polvo y excrementos de roedores con su abuelo encima.
-¡VAS A SUFRIR MÁS DE LO QUE HIZO TU ABUELA!
Sakura comenzó a resistirse, pero Madara la golpeó repetidas veces en la cara, deformándola, hasta que el dolor la hizo desistir. Una vez libre de ello, el anciano comenzó a quitarle la camisa y el sostén.
-Por favor… No… -suplicaba en un hilo de voz.
-Tranquila, querida. Yo no seré tan simplón como tu hermanito que solo se dedicó a metértela y sacártela. Yo sé métodos más retorcidos para que aprendas la lección –acto seguido le cogió la mano y se la llevó a una de sus senos, tapándolo-. Aunque él te haya violado, estoy convencido que tú disfrutaste como la puta que eres. Así fue como la zorra de tu madre engatusó a tu padre –Sakura vio como con la otra mano su abuelo cogía aquel cuchillo manchado de sangre de Konan-. Tu madre que por venganza, convenció a tu padre para que se unieran y matar a tu tío Fugaku –sin entender sus palabras, Sakura no pudo pensar de qué estaba hablando ya que su abuelo le clavó el cuchillo en la mano, perforando ligeramente su pecho.
La chica gritó con todo lo que sus pulmones le daban.
Acto seguido, vio flashes de su abuelo mucho más joven de lo que era ahora violando a alguien idéntica a ella, pero con el pelo largo. Luego vio a esa misma mujer ensangrentada de vientre para abajo implorando piedad sobre ese mismo hombre, el cual tenía en su poder una recién nacida y que apuñaló sin piedad. Después a esa misma mujer con el rostro pálido y lágrimas, más ensangrentada y apenas irreconocible por los moretones que había recibido en su rostro y a su lado, a su abuelo con una sonrisa complacida viendo a su hijo varón. A su lado estaban dos niños que contemplaban con pena a la mujer. Instantes después, la mujer cogió un cúter ensangrentado que estaba en aquel suelo sucio y polvoriento y ante la mirada horrorizada de sus hijos, se suicidó.
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Sakura despertó agitadamente, con aquellos claros pensamientos recorriendo en su mente. Sin embargo, se llevó una gran sorpresa al ver dónde se encontraba. En un espacioso campo, con su naturaleza verde rodeándole y un radiante sol, donde la sombra del árbol, le daba una agradable brisa. Pero lo que más le sorprendía era ver a su lado, a una niña de apenas diez años, leyendo un libro. Sakura la reconoció al instante.
-¡¿Hermana?!
-Ah, Sakura, por fin despertaste –le contestó la mayor, dejando a un lado el libro que había estado leyendo.
Sakura no entendía nada. ¿Por qué estaban en un campo, como si estuvieran en un domingo de picninc? ¿Por qué estaba su hermana viva? ¿Por qué la veía como cuando tenía diez años? Y sobre todo, ¡¿por qué ella misma tenía el aspecto de una niña de cinco años?!
¡¿Qué estaba pasando?!
-¡Papá, mamá! Sakura ya se ha despertado.
¿Papá?
¿Mamá?
Y si no podía estar más sorprendida, cuando Sakura vio a sus padres, el sentimiento que tuvo dentro fue imposible de describir.
-¡Oh, cariño! ¿Te sientes mejor ahora de ese mareo? –advirtiendo las lágrimas en la niña, la mujer se preocupó más- ¡¿Qué te pasa?! ¿Tuviste una pesadilla? –le preguntó su madre, una mujer de ojos oscuros y cabello largo de un violeta oscuro que le llegaba más debajo de la cintura.
Sakura sintió inmediatamente la calidez de aquella mujer, de su madre. Una calidez que había olvidado, después de ver morir a sus padres.
-Tranquila, Sakura. Ya ha pasado todo –y junto a su madre, estaba un hombre de cabellos negros y ligeramente rebeldes y de ojos de igual color, pero que al igual que los de su madre, transmitían dulzura y cariño.
Ese era su padre y la que la abrazaba, su madre.
Y no estaban muertos.
Todo había sido una desagradable y horrible pesadilla.
-¡Papá! ¡Mamá! -y se aferró con fuerza al brazo de su madre.
El sonido de un disparo alertó a la familia.
-¡Es él! ¡Nos ha encontrado! –dijo el hombre nervioso- Yugao corre a esconderte con las niñas.
-¡¿Y tú, Izuna?!
Un nuevo disparo, esta vez más cerca de donde estaba la familia.
-Mamá, ¿qué pasa? ¡Tengo miedo! –decía la mayor abrazando fuertemente a su madre. Sakura también se aferraba a su madre con fuerza, sin querer soltarla. No podía pasar. Aquello no podía pasar realmente.
-Mi padre no dejará de perseguirnos, a no ser que me mate. Debemos esconder a nuestras hijas, para que no sepa que hemos tenido descendencia. Las mataría como hizo con mis hermanas recién nacidas.
¿Mi padre? Se preguntó Sakura. ¿Estaba hablando de su abuelo Madara? ¿Qué el asesino no había sido su hermano Fugaku?
-Y mucho menos debe enterarse que nuestra hija Sakura es idéntica a mi madre –y en la retina de Sakura se le quedó grabado la mirada triste y compasiva de su padre, como si viera en ella algo más, que le había tocado profundamente.
Nuevos flashes aparecieron en su vista.
La muerte de su padre.
La de su madre.
Y en todos ellos, estaba su asesino, un hombre casi idéntico a su padre, pero marcado por la locura y el peligro, la de Uchiha Madara, su abuelo.
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Sakura volvió a despertar de golpe, aunque esta vez lo hacía en la hora oscura de la noche. Echando una ojeada a su alrededor, reconoció aquella instancia como su antigua habitación cuando vivía con su abuelo Hiruzen y su hermana Aine. Tras verse con su apariencia de doce años, Sakura ya se imaginó lo que vendría a continuación. Estaba claro que estaba teniendo una pesadilla.
-Por favor… Ya basta… -sollozó sin ningún deseo de tener un flash siendo ahora el de su hermana muriendo.
-Tenéis que huir cuanto antes, Aine –escuchó una voz masculina desconocida, pero al mismo tiempo conocida afuera de la casa-. Él ya te ha descubierto y no podemos permitir que sepa que tienes una hermana idéntica a nuestra abuela.
Al escuchar que hablaban de ella y curiosa por saber quién era aquel personaje, Sakura se acercó a la ventana y corrió lentamente la cortina, para que no advirtieran su presencia. Tal como se imaginaba, se encontró con su hermana con sus diecisiete años, la edad en que había muerto, y frente a él a un adolescente casi idéntico a Sasuke, salvo que tenía el pelo largo, recogido en una coleta baja y nada rebelde a diferencia del menor de los Uchihas.
-Lo sé muy bien, Itachi. Pero, ¿qué pasará contigo y con tu familia? Él os ha descubierto a vosotros también y por muchos efectivos que tenga tu padre, parece que él la tiene tomada contigo. ¿No fue eso lo que me dijiste? Que se ha puesto en contacto contigo para que te unas al Akatsuki.
-Solo quiere rellenar el hueco que dejaron nuestros padres y convertirme en un asesino sin sentimientos –comentó el muchacho con pesar.
-¡No lo hagas, Itachi! ¡Huyamos todos juntos! –echándose a sus brazos-. No soportaría vivir sin ti.
-Yo tampoco –correspondiendo a su abrazo-. Me da igual que tengamos lazos de sangre, no sabría qué haría si te perdiera.
-¡Por eso! –mirándole- ¡Habla con tus padres! ¡Fuguémonos juntos!
-¡Está bien! Partiremos mañana al mediodía. Será mejor no decirles nada a Sasuke y a Sakura-chan para no asustarlos y preocuparlos. Es mejor que siguen viviendo en su burbuja de felicidad a vivir con este dolor y angustia que tú y yo estamos cargando y que no nos deja dormir tranquilos.
Sakura agrandó los ojos entendiendo por fin porqué ni su hermana, ni su abuelo le habían contado la verdad. Pero por otro lado, las palabras de su primo, ¿indicaban que Sasuke también había sido un ignorante de toda la historia que los rodeaba?
Tristemente, Sakura miró a la pareja de abajo, quiénes se consolaban mutuamente a través de abrazos, caricias y de un beso necesitado por ambos. Lloró amargamente a sabiendas que aquel romance terminaría en tragedia.
Y así como en las veces anteriores, un estruendo iluminó el cielo, cegándola y el flash de su abuelo llamando a la puerta de su casa antes de que su hermana y su abuelo pudieran escapar. A su hermana y a su abuelo viendo a través de la ventana a Madara con miedo y terror. A su hermana hablar seriamente de algo con su abuelo. A su abuelo despertándola y huyendo con ella por la puerta trasera. A su hermana encarándose con Madara valientemente. A Madara estrangulando a su hermana. A su primo Itachi llegando horas después a la vivienda. A Itachi llorando sobre el cuerpo de su hermana. A Madara invitándole una vez más a que se una, amenazando con matar esta vez a Sasuke si se volvía a negar.
-¡Bastaaa!
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Y despertó por tercera vez. Jadeando por tercera vez, Sakura comprobó que esta vez, se encontraba en la habitación donde Sasori la había llevado con su apariencia de siempre. Ya no estaba dentro de aquella pesadilla. En aquella horrible pesadilla. Sin embargo, el mal sabor de boca que había tenido al inicio aún lo conservaba sobre el paladar, por lo que corrió el baño que tenía al otro lado de la habitación para vomitar.
Una vez liberada de ese mal sabor, Sakura no podía evitar preguntarse si aquella pesadilla había sido en realidad, o solo un producto de su alteración al haber recibido tanta terrible noticia junta. A nivel científico, estaba más que comprobado que los sueños sucedían cuando nos comemos una y otra vez la cabeza con algo, por lo que no le sorprendería que una parte retorcida de su cerebro, recreara semejante historia para dejar inocentes a los padres y al hermano de Sasuke. Solo con el propósito de creer que Sasuke no seguía los pasos de sus progenitores.
Sin embargo, eso no concordaba con la pesadilla de ver cómo su abuelo mataba a la tal Konan y luego la torturaba. Además, estaba el hecho de que en cada una de sus pesadillas se encontraba su abuelo Madara como villano y principal instigador de la muerte y sufrimiento de toda su familia.
No podía creer que su abuelo, que tan bien se había portado con ella, tuviera otra cara. Una cara más maquiavélica que la de Sasuke cuando era Dragon.
Pero también era cierto, que nadie le había hablado de él, hasta que se había presentado él mismo ante los medios de comunicación, reclamándola, tras saber su existencia.
Eso la llevó a preguntarse. ¿Cómo la había descubierto?
¡Un momento!
¿Acaso no había aparecido ella en la televisión el día que había sido raptada?
-Pero, de eso ya ha pasado mucho tiempo.
Sin embargo, también recordó que desde que estaba con el Dead Moon, la organización había hecho dos visitas al Akatsuki. La primera, aunque les habían tendido una trampa, habían salido gracias a uno de los suyos. Y la segunda, había sido poco dos semanas antes de saber de su abuelo. De hecho, aquella segunda visita había sido el mismo día en el que había decidido confiar en Sasuke, aceptando lo que su corazón sentía. Cuando los tres líderes habían llegado de esa segunda visita, fue cuando comenzaron a comportarse raros y desmotivados. Fue también cuando Sasuke ya no quiso saber nada de ella como si repentinamente le diera asco.
-No puede ser… -negándose a creer que Sasuke descubriera a su abuelo Madara y la verdad que lo envolvía, provocando una confusión en el muchacho y repulsión tras enterarse de que se había acostado con su propia prima.
La desmotivación de los otros líderes podía significar el poderío que tenía su abuelo contra ellos.
No podía ser…
¡Dios!
Tenía que dejar de buscar excusas para justificar a Sasuke y no tratar a su abuelo como un criminal.
Pero…
Miró la hora en el reloj digital que estaba sobre la mesita. Las veintiuna horas. Quizás todos estuviesen cenando o viendo la tele, pero seguro que no habría nadie laborando. No estaba en el Dead Moon, donde a esa hora era cuando comenzaba el trabajo.
Dispuesta a comprobar la verdad por sí misma, sin terceros, Sakura abrió la puerta sigilosamente. Tragó saliva, viendo cómo efectivamente no escuchaba a nadie por los alrededores.
Caminando, tratando de no hacer ruido, por si había alguien vigilando, Sakura tuvo mucho cuidado con las múltiples cámaras que habían por aquel largo pasillo y que debido a su lamento, no las había visto cuando la habían llevado a su habitación. Haciendo malabares para pasar de esquina en esquina, Sakura se encontró con la famosa puerta de sus sueños, donde la había llevado su abuelo para torturarla. Donde su abuela había estado encarcelada por años y pariendo sin ningún tipo de ayuda médica.
Volvió a tragar saliva, deseosa de que ahí dentro no estuviera el cadáver esquelético de su abuelo, ni de los asquerosos roedores y los insectos que tanto miedo le daban. Con miedo y nerviosismo, Sakura acercó la mano al pomo lentamente. Tragaba duramente a cada segundo, recordando su sueño. Pero si ahí estaba, entonces… entonces…
Tocó el pomo, lentamente lo giró para un lado.
No se abría.
Insistió para el otro.
Tampoco.
Para alivio y frustración, Sakura comprobó que aquella puerta estaba cerrada con llave.
Aún así, siguió su camino hasta la sala de informática. En su sueño había visto en la pantalla grande el programa de la discordia, otros que jamás había visto y un archivo con documentos que llevaba el nombre de "Secret".
Era una locura confiar en ese aparato para descubrir toda la verdad, pero también aprovecharía para indagar en Internet y averiguar quién era realmente Uchiha Madara. Si era el capo de la mafia china, algo de información sobre él, tenía que haber.
Llegó a la sala de informática y se la encontró medio abierta. Luego, pensó que era extraño que una habitación con algo tan importante dentro no estuviera cerrada con llave, sobre todo cuando tenía el cerrojo para ello.
¿Había estado cerrada con llave cuando su abuelo la había llevado?
Como había estado con la mente en la traición recibida, no lo recordaba. Aún así, extremó la precaución y se asomó para ver si había alguien. Al no divisar a nadie, se adentró y cerró la puerta. Doble sorpresa recibió al ver las llaves en la cerradura interior. Volvió a echarle un vistazo rápidamente a la sala para ver si había alguien, aunque fuese escondido, pero la maquinaria aunque era grande, no dejaba ningún punto ciego. Decretando que habría sido obra de algún akatsuki despistado, Sakura cerró la puerta con llave para mayor seguridad.
Tragó saliva.
Miró aquella gran máquina gris de numerosos botones e indicadores que comenzaron a parpadear tras encenderla. Segundos después, Sakura comprobó efectivamente como ahí estaban los programas y el documento con el nombre "Secret" como en su sueño. Recordó claramente como cuando lo había visto en la realidad, en la pantalla solo estaba el recuadro de la contraseña con fondo negro.
-No puede ser…
Sentándose en el sillón giratorio, Sakura comenzó a ver los programas de su abuelo. Aunque todos pedían contraseña, para Sakura fue un juego de niños entrar en ellos. Descubrió un programa de buscador de personas a través de la huella dactilar.
¡Por eso el Akatsuki había localizado la base del Dead Moon cuando la habían ido a buscar!
Encontró otro programa que permitía el acceso a todos los bancos del mundo. Encontró otro donde tenía acceso al ordenador de los políticos importantes del país.
Otro donde podía acceder a todas las televisiones y aparatos electrónicos del mundo para emitir lo que quisiera.
Sin duda, todos aquellos programas servían para hacer algo ilegal y para chantajear personalidades importantes del mundo entero. Tembló al imaginar cómo la idea que había tenido de su abuelo bondadoso y cariñoso fuese una farsa, y realmente fuese el criminal de sus sueños.
-No puede ser… -volvió a repetir por no sabía cuánta vez.
Fue al archivo de "Secret", donde cómo los programas de su abuelo, tenía acceso restringido. Aún así, haciendo gala una vez más de sus conocimientos informáticos, llegó hasta el archivo, aunque por la vía larga, llevándole bastante tiempo.
Cuando accedió al documento, su corazón comenzó a latir rápidamente, expectante a lo que descubriría. Abrió la carpeta, viendo numerosos archivos de Pdf, de Word y de Jpg todos ellos ordenados cronológicamente desde la actualidad hasta la última fecha en la que había sido añadida o modificada.
Al abrir el primer documento, el de Jpg, soltó un sonido involuntario. En aquella imagen se encontraba un recorte de periódico de ella en el momento en que había sido secuestrada por Dragon. En el titular ponía:
"Haruno Sakura, una de las jóvenes secuestradas por el Dead Moon."
Al lado de la imagen, habían añadido momentos importantes que solo se podía obtener mediante la prensa o Internet si la buscasen por su nombre completo.
"Haruno Sakura, un genio con doce años consigue el premio de Loyster al mejor proyecto de informática"
"NOVEDAD EN HARVARD: UNA CHICA NIPONA DE QUINCE AÑOS LOGRA MATRICULA DE HONOR EN SU SEGUNDO AÑO EN LA UNIVERSIDAD"
Sakura miró la fecha de última modificación. Agrandó los ojos al ver que se trataba de dos días antes de que el Dead Moon visitase por segunda vez al Akatsuki. Entonces, por aquel tiempo, su abuelo sabía de ella y la había investigado. ¿Por qué había convocado al Dead Moon y esperado dos semanas para aparecer ante los medios de comunicación, reclamándola? ¿Acaso habría llegado a un acuerdo con ellos para dejarla marchar?
Siguió inspeccionando los siguientes documentos. El siguiente, se trataba de otra imagen, esta vez sobre el Dead Moon, teniendo a Sasuke como protagonista y los crímenes que había cometido.
En el siguiente, era un archivo de vídeo donde la locutora anunciaba uno de los tantos asesinatos del Dead Moon. Sakura reconoció a su abuelo Hiruzen en aquel vídeo.
Siguió abriendo los documentos, donde los siguientes se trataban de las andanzas de Sasuke como criminal.
El siguiente archivo se trataba de un archivo de Pdf, donde contenía una carta que un tal Orochimaru le había mandado.
-¿Orochimaru? –sonándole de algo ese nombre.
Aún así, leyó su contenido.
"Mi muy estimado Uchiha Madara. Espero que esta divisa le llegue pronto. Sé muy bien que no pasa mucho tiempo en la base de Akatsuki. Quiero anunciarle, que tal cómo me indicó, he conseguido hacerme con la custodia de Uchiha Sasuke. Siempre y cuando me transmita mensualmente los honorarios acordados, me encargaré de criar al chico tal y como usted desea.
Tal como usted me ha indicado, lo apuntaré a ese internado de mala fama, para que deje de ser un niño inocente y se le endurezca el carácter. Como usted me ha indicado, lo inscribiré en clases de lucha. ¿Desea que lo inscriba en alguna rama en especial?
Como acordamos, ésta será mi primera y última divisa, así como la suya si llega a responderme. Cuando usted disponga, se comunica conmigo para llevarle al muchacho. Sé que lo mantendrá vigilado de vez en cuando para saber cuándo estará preparado para que ingrese en Akatsuki.
He visto que si Sasuke despierta de su depresión, se convertirá en un muchacho excepcional que logrará cumplir todas sus expectativas. Sé que sus hijos Fugaku, Izuna y Tobi o Obito como quiera llamarle, le han decepcionado. Le aseguro que eso no pasará con Sasuke. Le aseguro que será muy distinto a cómo lo fue Itachi, tras perder a su novia.
Entrenaré y educaré a Sasuke para que sea un chico enfocado en matar, sin importar que estos sean sus hijos. Sé que usted desea que en el futuro, el muchacho tenga descendencia masculina. En serio, que le prometo transmitirle todo ese odio a las mujeres y ser capaz de matar a las vástagas que tenga, tal y como hizo usted.
Suprimiré cualquier emoción ya sea de amistad o de cariño, tal como desea.
Si ve algo que no le satisfaga, hágamelo saber cuanto antes, para corregirlo.
Muy atentamente: Orochimaru"
Sakura tenía el corazón latiendo a la velocidad del sonido. Respiraba con fuerza.
No podía creer lo que leía…
Y ahí también estaba el sueño donde había visto a su abuelo…
Con manos temblorosas, le dio al siguiente documento, un documento de Word. Aunque todos los archivos llevasen como nombre un número, cada vez que abría uno, se llevaba una sorpresa tras otra, como le pasaba en esta ocasión, donde esta vez se encontraba una imagen del interior de un coche y un texto a un lado, escrito a ordenador.
"Con intenciones de hacer al Akatsuki culpable de asesinato, Itachi ha manipulado de forma eficiente y eficaz los frenos del coche. Ha conseguido hacer creer a la policía científica que su muerte ha sido causada por nosotros, cuando en realidad ha sido suicidio."
Sin embargo, había algo más abajo. La noticia de un posible atentado terrorista sobre un coche de policía y que sería así, de no ser por el texto que había a su lado.
"Liquidados los agentes que llevaron a cabo el informe de asesinato de Itachi. Éxito en el cambio del informe, donde el caso se cierra con el suicidio oficial de Itachi"
Temblaba. Siguió temblando como gelatina. Lentamente y atropelladamente, Sakura fue al siguiente archivo.
Era una noticia donde un coche había caído por la cuneta, muriendo un matrimonio en su interior.
-¡Los padres de Sasuke! –leyendo los nombres que habían en ellos.
Al igual que en el documento de Itachi, había un texto añadido a un lado.
"Éxito en el asesinato de Fugaku y Mikoto. Tras enseñarle la noticia a Itachi, queda más hundido de lo que ya estaba.
No es aceptable para la organización.
Intentando amenazarle con hacer lo mismo con su hermano pequeño, Itachi sigue con la moral baja. Sin embargo, no puedo hacerle nada a Sasuke, es mi as en la manga y fácil de manipular, cuando lo tenga en mi poder.
Ahora mismo está bajo la tutela provisional de alguien cuyo nombre es desconocido, ya que no se encuentra en la base de datos.
Petición a uno de los míos para que viaje a Japón y para que cuando llegue el juicio por la custodia de Sasuke, criarlo conforme a mis ideales.
Tras tres días en la organización, Itachi parece haberse recuperado y se toma muy en serio mis enseñanzas y mis conocimientos. Es un joven muy aplicado, aunque todavía tiene ese lado blando que hizo que tanto Fugaku como Izuna cambiasen y huyeran con sus respectivas mujeres de Akatsuki. Esas malditas zorras que ablandó a esos dos estúpidos hijos, donde solo podrían recibir como castigo de mi parte, la muerte…"
No había duda…
Ya no había ninguna duda sobre quién era realmente su abuelo.
Aún así, sus dedos se movieron ante el siguiente documento.
¡TRATABA SOBRE SU HERMANA!
Ahí estaba una foto de ella tirada en el suelo, con las marcas de su estrangulamiento. A un lado, una imagen de unas huellas dactilares, en otra unos guantes de neopreno y un texto.
"Muerte de Aine culpando a Itachi con éxito.
Los guantes de neopreno usados para matar a Aine, reducidos a cenizas.
Debido al lamento de Itachi sobre el cuerpo muerto de Aine, éste deja sus huellas, siendo las únicas sobre el cuerpo. Consta en el informe policial que Itachi es sospechoso y culpable de asesinato.
Tras chantajearle de dejar desprestigiado a Sasuke, consigo que Uchiha Itachi se una al Akatsuki, para que aprenda a ser el mismo asesino frío y despiadado como lo fueron Fugaku e Izuna, antes de que esas mujeres jodieran todos mis planes. Hijos débiles ante el amor son innecesarios. A todos ellos, como a las sucias vástagas que tuve, hay que matarlos. Todos caerán y la descendencia femenina que tengan. Primero fueron Izuna y Yugao, y ahora Aine. Los siguientes serán Fugaku y Mikoto. Y si Itachi no sigue mis instrucciones, será el último. Sasuke no sabe nada y eso me beneficia…"
Sakura no prosiguió, sencillamente, porque no necesitaba ver más para cerciorarse de toda la verdad que necesitaba, y que en el sueño no se había tratado de una historia retorcida, sino de la verdad más absoluta viviéndola en vivo y en directo.
Entonces cayó en la cuenta que no solo tenía que huir de aquel lugar, sino destruir el programa que su abuela había creado. No pudo evitar pensar en el calvario que había pasado. Y ella luchando, resistiéndose… y pariendo todos los hijos que a éste se le antojaba… y matando a las que nacían niñas, solo porque tenía asco hacia el género femenino…
Lágrimas de dolor inundaron sus ojos jade al imaginarse semejante infierno. Se las secó con el dorso de la camisa y cerró el archivo.
-Lo primero ante todo es enviárselo a Sasuke-kun –llamándolo cariñosamente ahora que tenía la total certeza de que Sasuke no era el que su abuelo le había hecho creer-. Debe saber toda la verdad, la auténtica verdad, para que tome las cartas necesarias.
Apresuradamente, Sakura comenzó a copiar el archivo y a enviarlo a la sede de Akatsuki. Posteriormente, para futuras consecuencias, cambió el estado de aquel archivo a restringido, de forma que solo ella pudiera abrirlo.
Una vez hecho, Sakura vio la barra de internet donde veía los segundos que le quedaban para que el archivo se enviara con éxito. Sus ojos verdes rodaron sobre los programas que su abuelo y su abuela habían creado.
¿Y si mandaba también esos programas al Dead Moon antes de destruirlos?
Se mordió el labio inferior.
Por lo que sabía, dichos correos solo podían abrirse desde la sala de vigilancia. Generalmente, allí estaba Gaara o los tres líderes. Pero… ¿Y si casualmente estaba alguien alguien de poca confianza y descubría los archivos y los usaba para sus propios fines?
Aún así, los mandó, pero codificados para poder abrirlos una vez de vuelta a la base. Pero, ¿y si no regresaba con vida? Escapar de Akatsuki, por no decir de Hong Kong no era nada fácil, sobre todo cuando tenía a Sasuke y al Dead Moon a kilómetros de distancia y a su abuelo con el control de la ciudad, donde cualquiera podría devolverla a la organización del Akatsuki.
También podía hacer como a la doble cara de su abuelo y jugar a ser la nieta desconsolada incapaz de recuperarse y hacer tiempo hasta que el Dead Moon viniese a por ella.
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Mientras que Sakura se debatía en cómo escapar del Akatsuki, en Japón, en la sala de vigilancia, Gaara recibía el archivo que Sakura había enviado. Tras inspeccionar por encima su contenido, cogió su teléfono móvil.
-¡Kouji! –comunicándose con el guardaespaldas del máximo líder- ¡Rápido, avisa a Sasuke! Acabo de recibir un email de Sakura desde Akatsuki con información muy importante sobre su familia.
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-Eso si vienen… -murmuró la joven, segundos después, sin muchas esperanzas de que la recuperasen rápidamente sin ningún incentivo.
Sin embargo, aunque hiciese tiempo, podría suceder lo que había ocurrido en el sueño. Su abuelo capaz de matar a uno de los suyos, más bien, a una de las suyas, y obligarla y torturarla como había hecho con su abuela.
Sakura bajó la vista, viendo su futuro muy negro.
Nunca podría salir de aquella organización.
Así que solo quedaba una opción.
Compartir el mismo destino que su abuela.
Pero ahora… Tenía algo más importante que hacer. Su último acto como aliada del Dead Moon.
Levantando la cabeza decidida, la joven comenzó toquetear todos los botones de manera rápida. Mandaría aquellos programas con instrucciones de cómo activarlos, pero lo haría de forma que solo Sasuke o los otros dos líderes, inclusive Sora y Rin, supieran cómo acceder.
Tras desbloquear el programa, fue a configuración para cambiar la contraseña puso.
-Rose
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-¿La leyenda de las Three Worlds? ¡Ja! Químico loco me da risa que leas cuentos infantiles como este –le dijo Sakura con lo único con lo que podía hacer para meterse con él. Ya había sido violada, ultrajada, burlada, que no iba a permitir darle el lujo de verla hundida y desesperada.
-Te sorprendería saber que es un libro muy interesante.
-Pero si trata de tres amores imposibles que terminaron en tragedia ¡¿En serio te parece eso interesante?! –riéndose maliciosamente.
-Todo hombre necesita una mujer, sin importar que pertenezca a un clan demoníaco o se trata de un híbrido o un simple humano que anhela el amor de un hada. Si estos pertenecen a una familia importante, es lógico que aspiren a algo imposible. Eso es lo que me parece interesante.
Sakura paró de reír ante la metáfora que le estaba haciendo.
-¿Me estás insinuando que estás aspirando a conseguirme porque soy un objetivo imposible de conseguir?
-¡Bravo! ¡Sin duda no tienes un pelo de tonta, Flor marchita!
-Y debido a los apodos graciosos que nos disteis a Sora, a Rin y a mí, debo suponer que yo seré la Rose de este libro, ¿no?
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Y acertada había estado. Sin embargo, como de aquellas aún vivía bajo el calvario de su primo, le había parecido una broma para burlarse de ella una vez más.
-Seguro que para él también lo era, sin imaginarse que al final todo acabaría como en esa leyenda, incluso con tragedia –murmuró con nostalgia.
-¡Maldita sea! ¡¿Cómo es que no recuerdas si cerraste la puerta con llave o no?! ¡¿Dónde están las llaves si no?!
Sakura miró hacia la puerta, como si ahí pudiera ver a su abuelo y al integrante despistado que se había dejado las llaves dentro.
Su corazón bombardeó a la velocidad del sonido cuando trataron de abrir la puerta sin éxito, escuchando varios murmullos donde no pertenecían solo a dos personas.
-Madara-sama, la puerta está cerrada –comentó la voz, reconociéndola como la del pelirrojo.
Fueron diez segundos de reinante silencio, hasta que…
-¡SAKURA, ABRE LA PUERTA DE UNA VEZ! –demandó la voz furiosa e irreconocible de su abuelo Madara.
Aquel grito no pertenecía a la voz dulce y cálida que la había hecho creer. Ahora estaba ante el auténtico Madara que había asesinado a sus padres, a su hermana, a sus tíos y a su primo Itachi. Ahora sería ella la siguiente.
Sakura tembló como gelatina.
No había comprimido el programa y eso tardaría minutos, así como enviarlo y destruirlo.
Necesitaba media hora por lo menos, y ni de broma contaba con ese tiempo.
Además…
Miró por todos los alrededores desesperada…
¡No había nada con lo que poder suicidarse!
¡Estaba atrapada en un callejón sin salida!
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Capítulo casi enteramente compuesto por Sakura, pero necesario para descubrir la verdad y lo que nos viene a continuación. En esta ocasión, metí un poco de lenguaje fuerte y para la próxima, sí que de verdad el lemon sasusaku. No esperaba que esta parte fuese tan larga. Así que para no extenderme y seguir esperando por el capítulo, lo dejo aquí.
Ahora, tras el estrés que sufrí en el trabajo y el medio descanso que tengo en verano, y las vacaciones donde aproveché para recuperarme, me pondré a seguir actualizando los fics pendientes.
Espero que me regaléis reviews, por lo menos hoy en mi cumple.
Nos vemos.
'Atori' - BPS - Begodramon
