ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.

La historia original en inglés es obra de GoldenOuryuuWooly y se llama "A Different Story". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.

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Capítulo 21: Solo las guapas.

"Gracias."

Gi-Gan se giró para mirar a Yona sorprendida, la mujer mayor estaba sentada cómodamente en la cubierta.

"¿Por qué?" La preguntó, inclinándose un poco hacia atrás cuando la chica se sentó a su lado, mirándola fijamente. Yona se permitió sentirse cómoda, alisando su vestido antes de volverse a girar hacia la capitana.

"Por acceder a mi petición." La dijo.

"Solo pensé que eso iba a ser necesario para nuestros planes en esta ocasión." La respondió Gi-Gan, sacudiendo un poco la cabeza. "Las chicas que han sido capturadas sin duda estarán aterrorizadas y se sentirán desesperanzadas. Así que tienes que protegerlas."

"… Está bien."

"La batalla tampoco será tan fácil para nosotros. Siempre les estoy pidiendo cosas absurdas…" Continuó Gi-Gan sacudiendo la cabeza mientras miraba hacia el oscuro cielo, suspirando levemente. "Les digo que castiguen a nuestros enemigos sin matarles, eso no es algo fácil de hacer."

"No te preocupes, Zeno y los demás están aquí."

Gi-Gan se quedó en silencio durante un momento, los sonidos del mar llenaron el aire. Desde algún lugar de la cubierta Yona podía oír los murmullos de la tripulación, podía oír los sonidos distantes de Yoon gritando a los dragones por algo. Las olas se golpeaban contra el barco suavemente, el sonido llenó a Yona con semejante sentimiento de paz que ella casi podría haberse quedado dormida en ese momento.

"Nunca debes desperdiciar tu vida."

Yona miró a Gi-Gan sorprendida, la mujer mayor sacudió la cabeza ligeramente con un suspiro.

"Porque cuando te acepté a bordo de mi barco, casi te convertiste en una hija para mí." Añadió Gi-Gan, frunciendo el ceño para si misma. "Que te vayas a morir por tu cuenta no será tolerado."

Ella se quedó en silencio ante las palabras de Gi-Gan, sintiendo que algo se movía dentro de ella. ¿Al igual que una hija? ¿Gi-Gan la veía como a una hija? Ella no tenía madre, ella había muerto hacía mucho tiempo…

"… ¿Qué te pasa?"

Ella podía decírselo a la capitana. ¿No? "… Yo… Yo no recuerdo muy bien a mi madre. Pero cuanto te miro… Y cuando escucho tus palabras, severas y amables… Hace que mis ojos se llenen de lágrimas."

¿Así habría sido crecer con su madre? Todo lo que ella podía recordar de su madre era el hecho de la quería, la quería más que a nada. ¿Ella solía sonreír? No podía recordarlo.

"¿Una madre provoca este tipo de sentimientos?" Se preguntó ella para sí misma en voz baja. "Es nostálgico… Y hace que mi pecho realmente duela…"

Ella sintió que las lágrimas se formaban en sus ojos, amenazando con apoderarse de ella y consumirla. Gi-Gan se acercó a ella, envolviendo suavemente sus brazos alrededor de sus hombros. ¿Así es como se sentía tener una madre? Era un abrazo tan cálido…

Después de un momento, ella se alejó, dándole las gracias a la capitana antes de excusarse para irse a descansar por esa noche. Ella tenía que estar lista para mañana. Mañana era cuando ellos pondrían en marcha su plan.

La mañana llegó demasiado pronto.

Yoon la despertó, como de costumbre, susurrándola que tenían que prepararse. Ella gimió cuando se levantó, estirando sus extremidades a la vez que Yoon la lanzaba varias prendas de ropa.

"¿Ah? ¿Qué es esto?"

"Lo hicimos anoche." La dijo, estirándose con un suspiro a la vez que se levantaba. "Claramente, es un vestido. Después de todo no puedes ir con tu ropa habitual. Date prisa y cámbiate."

Yona asintió, esperando hasta que Yoon dejó la tienda antes de quitarse su vestido, para ponerse el nuevo que le habían dado. Decidió que era hermoso, no era tan largo como lo habían sido sus vestidos en el palacio, pero eso era porque necesitaba movilidad. Los colores también combinaban bien, iban a juego con su cabello y sus pendientes. La chica giró sobre si misma una vez que estuvo completamente vestida, riéndose de alegría.

Ella había olvidado cómo era la sensación de llevar ropa nueva.

"¿Yona?"

"¡Ah, ya voy! ¡Un segundo!"

Recogió rápidamente su ropa, dejándola a un lado mientras se arreglaba el pelo, pasándose los dedos por los enredos que tenía ahora. Decidió que cepillarse con un peine decente haría maravillas, suspiró pesadamente mientras salía de la tienda, estirando los brazos con un tarareo.

"Ya era hora." La dijo Yoon, sacudiendo la cabeza. "Aquí tienes un peine, puedes utilizarlo para tu pelo. Te pondremos algunas cintas en el cabello para que quede aún más lindo, así sin duda nos dejaran entrar."

"¿Cintas? ¡Guau, Yoon, has pensado en todo!" Le elogió, aplaudiendo con sus manos antes de tomar el peine, pasándosele por el pelo rápidamente. Yoon la sonrió antes de desaparecer en la tienda de campaña, volviendo momentos más tarde con todo su disfraz.

"¡Guau, Yoon!" Exclamó Yona con entusiasmo, inclinándose hacia él para inspeccionarle, con una sonrisa cada vez más amplia. "¡Te ves increíble! Pero tu pelo debería ser más largo. ¡Eso haría que destacaras más!"

"Estaba pensando en eso, tengo una peluca guardada en algún lugar de mi bolsa para estas ocasiones." Yoon sonrió, cogiendo el peine de sus manos para pasarlo a través de su propio pelo. "Muy bien, algunos lazos negros para resaltar la parte inferior de tu vestido debería funcionar, negro con pequeñas perlas para que sea más lindo."

Él dejó el peine a un lado, acercándose rápidamente a su bolsa para rebuscar en ella. "… Hmm, no están. Tal vez alguna de las bestias los ha cogido para algo."

"¡Muchacho! ¡Señorita!"

Ellos alzaron la mirada para ver a Zeno abalanzarse sobre ellos, el dragón se paró cerca para observarles.

"¡Zeno, te dije que ayudaras a los demás a prepararse!" Le espetó Yoon. Zeno se echó a reír, sacudiendo la cabeza a la vez que se giraba hacia Yoon, mostrándole al niño una brillante sonrisa.

"Zeno lo sabe, Zeno lo sabe, pero no había nadie para asegurarse de que el muchacho y la señorita estuvieran seguros, por lo que en vez de eso Zeno vino aquí. Además, ellos no necesitan a Zeno." Le explicó el dragón. "Zeno solo estaba poniéndose en su camino, o por lo menos, eso es lo que estaba diciendo Ryokuryuu."

"Tú siempre estás en medio. Aún no te he alimentado."

Yona sonrió, viendo como los otros dos seguían hablando, el dragón se rió ante el comentario de Yoon.

"¡Cierto, cierto, Zeno es inútil sin comida!"

"Zeno, ¿qué te parece?" Les interrumpió Yona, el dragón se giró para mirarla con confusión. Ella sonrió mientras daba vueltas, tarareando para sí misma.

"¡Guau, Zeno cree que la señorita parece adorable!" Exclamó aplaudiendo con sus manos. "¡La señorita está tan linda! ¡Ese vestido te queda perfectamente!"

"¿De verdad lo crees?"

"¡Sí!"

Ella sonrió de alegría, aplaudiendo con sus manos imitando a Zeno. "¡Eso es bueno! Esperemos que ellos también piensen lo mismo…"

"Zeno está seguro de ello. Hablando de eso, ¿aún estás segura de que quieres que Zeno se quede atrás, señorita?"

Ella se detuvo y suspiró pesadamente. Por supuesto que no, pensó ella, manteniendo sus manos fuertemente apretadas. Ella quería que él se mantuviera a su lado, ya que sabía que podría mantenerla a salvo en el caso de que algo fuera mal. Eso no significaba que ella no confiara en Yoon, pero en el caso de que pasara algo…

"¿Podrías incluso pasar por una chica guapa, Zeno?" Le preguntó Yoon, sacando a Yona de sus pensamientos. Ella vio como Zeno asentía, mostrándole a Yoon una brillante sonrisa.

"Zeno te lo dijo, él es muy bueno con los disfraces." Le indicó, sonriendo alegremente. "¿Zeno debería probarlo? Zeno estaba tratando de ayudar a Hakuryuu, pero si la señorita y el muchacho quieren, Zeno puede mostraros lo que él quiere decir."

"Bueno, eso sería interesante, supongo…"

"¡Bien! ¡Zeno volverá, quedaos aquí, quedaos aquí!"

Ellos se quedaron en silencio, viendo como Zeno se iba.

"¿Crees que realmente lo hará?"

"Yoon, estás hablando de Zeno."

"… Sí, él lo hará."

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"¡Yona querida, estás tan linda!"

Yoon vio como Yona parecía estar encantada por las palabras de JaeHa, asintiendo con la cabeza rápidamente. Él sonrió orgulloso, las cintas que había atado en su pelo realmente la complementaban tanto a ella como a su indumentaria. Realmente era un genio.

"¡Haré mi mejor esfuerzo!" Le dijo ella, mostrándole al dragón verde una sonrisa brillante.

"¡Bien! ¡Has aprobado con nota!"

A decir verdad, Yoon aún no estaba seguro de por qué habían tenido que subir a bordo del barco. Quería llegar a esa tienda lo más pronto posible, para superar este obstáculo lo más rápido posible. Él se tiró del pelo, de la peluca que tenía puesta, jugueteando con ella con fastidio. Picaba tanto, picaba más de lo que debería.

Él la odiaba.

"¡Te ves genial, muchacho!" Vitoreó uno de los piratas, casi doblándose de la risa. "Tal y como estás ahora podrías convertirte en la amante de Kum-Ji! ¡Te ves muy bien!"

"Por supuesto que sí." Murmuró Yoon, cambiando de postura para ponerse las manos en las caderas, enderezándose. "Incluso podría pasar por su esposa con este atractivo."

Él lo haría. Protegería a Yona aunque fuera lo último que hiciera.

"Yoon, ¿dónde está el fuego artificial?"

La voz de Yona le sacó de sus pensamientos, el chico se giró hacia ella con una sonrisa brillante plasmada en su rostro. "Lo estoy escondiendo en mi faja." La dijo. "Al final de la pólvora he atado un cable. Aunque es pequeño, es un fuego artificial especial que llegará alto."

"¡Eres un genio!" Declaró Yona, aplaudiendo con sus manos. Yoon la sonrió, asintiendo con la cabeza.

"Bueno, entonces vosotros dos deberíais seguir adelante con el plan." Declaró Gi-Gan, con los brazos cruzados mientras les evaluaba.

"Está bien." Concordó Yona, aplaudiendo con sus manos a la vez que miraba a su alrededor por el barco.

Yoon hizo lo mismo, tomando una respiración profunda para calmar sus nervios. Ya era hora, o por lo menos casi lo era.

"Bueno, volveré." Murmuró Yona, su voz se apagó mientras miraba a Kija.

Yoon no pudo culparla. Él también le estaba mirando. Kija había decidido que… ¿Qué demonios estaba haciendo? Seguro que llevaba un bonito vestido, pero el maquillaje estaba aplicado al azar por su rostro, aunque su cabello se veía bien. Sin embargo, ¿su pecho estaba compuesto por manzanas? Eran muy desiguales.

"¿No tenéis ropa con mangas más largas?" Preguntó Kija, con un tono exigente en su voz a la vez que se giraba hacia otro de los piratas, el otro se veía consumido.

"Eso está fuera de nuestro poder, hombre. Esa mano tuya es imposible de ocultar."

"Kija, no." Le dijo Yona, sacudiendo la cabeza rápidamente. "Te ves gracioso."

"Maldita sea, si tan solo esta mano fuera un poco más pequeña…"

"Ese no es el problema." Se apresuró a añadir Yoon, sacudiendo la cabeza. "Tú pecho está lleno de bultos. ¿Qué demonios has puesto ahí?"

"Yoon."

Él se giró hacia JaeHa, el dragón le miraba con preocupación.

"Ah, JaeHa." Comenzó, dirigiéndole una sonrisa. "Cuanto ShinAh te avise de la señal, date prisa y ven a rescatarnos."

"Yoon, te ves encantador." Continuó JaeHa, con un ceño fruncido apareciendo en su rostro. "Pero… ¿estás bien?"

"¿Sobre qué?"

Sin embargo, en el momento que dijo eso, Yoon sabía que había sido atrapado. Era cierto que estaba temblando. Estaba prácticamente aterrado.

"… ¿Crees que soy patético?" Le preguntó al dragón, dejando caer un poco sus hombros. "Yona es tan firme, pero… Todo lo que yo puedo hacer es temblar. Pero, sabes que es exactamente por eso por lo que voy a estar bien…"

Él respiró hondo y se obligó a mantener la calma, a permanecer sereno. "Yo soy más cauteloso que nadie, y he vivido de forma más cuidadosa que nadie. Incluso puedo presumir en este punto. Así que, JaeHa, voy a estar bien. Mientras yo vaya con ella, definitivamente no dejaré a Yona morir.

"Entonces muy bien."

Él se giró hacia Yona, haciéndola un gesto para que se acercara a él. Ella lo hizo, bufando suavemente con molestia.

"… No veo a Zeno." Afirmó, inflando sus mejillas. "¿Dónde diablos se ha ido…?"

Yoon se encogió de hombros, sacudiendo la cabeza. "No lo sé, pero tenemos que ponernos en marcha." La dijo Yoon, acariciándola ligeramente el hombro. "Vamos, tenemos un buen paseo hasta legar a la tienda."

"Está bien, está bien."

Él la lideró, diciendo adiós a la tripulación y a los dragones que estaban dejando atrás. Él respiró profundamente, preocupado por la forma en la que iban a proceder. Él no podía permitirse ser rechazado, no ahora. Eso era crucial para su plan, ¿no? Tenía que creer en si mismo, en Yona, para hacer esta simple tarea.

"… ¿Qué pasará si nos rechazan, Yoon?"

Yoon casi se echó a reír. "¡Como si fueran a rechazarte, Yona! ¡Eres preciosa! ¡Caray, yo soy hermosa! ¡Haremos esto muy bien!"

"Sí, sí tienes razón. Siempre tienes razón. Solo estoy nerviosa…"

Durante el resto de la caminata fueron en silencio, Yoon por su parte gastó ese tiempo en tratar de calmarse, para ser una roca de apoyo. Yona iba a mantener a las chicas en calma, haciéndoles saber que todo iba a estar bien. Y Yoon, iba a encargarse del fuego artificial.

Pero ahora que lo pensaba, ¿cómo iba a hacer eso? Suponiendo que les llevaran debajo de la cubierta, ¿cómo iba a…? Ah, ya se preocuparía por eso cuando llegara el momento.

Y entonces la ciudad quedó a la vista, la chica tomó una respiración profunda y les guió hacia la tienda por si misma. Yoon vio como Yona parecía temblar ligeramente.

"Yona…"

"Estoy bien, estoy bien."

"¿Estás segura?"

"Sí. Démonos prisa, se está acercando el mediodía."

Él asintió con la cabeza, apresurándose en seguirla. "Cierto."

Yoon se preguntó cómo lo hacía Yona. ¿Cómo podía parecer tan tranquila repentinamente mientras caminaban hacia la tienda?, la niña se inclinó hacia delante y tiró de la puerta con una respiración profunda.

El interior de la tienda estaba bien iluminado, con decoraciones que cubrían las paredes. Él guió a la niña dentro, tomando una respiración profunda a la vez que alguien se acercaba, lanzándoles una mirada sospechosa.

"¡Hola!" Le saludó Yoon, inclinándose ante la persona. Él tenía que ser uno de los que 'trabajaban' allí. "¡Mi amiga y yo escuchamos que podemos conseguir trabajo aquí!"

Él se percató de que Yona se inclinaba por el rabillo del ojo.

"Hm, ¿dices que vosotras queréis trabajar aquí?" El hombre hizo una pausa mientras les miraba, tocándose la barbilla con el ceño fruncido. "Hm, bueno, entonces me gustaría daros la bienvenida. Venid dentro."

El hombre se dio la vuelta, haciendo un gesto indicando que le siguieran, a la vez que las guiaba más hacia el interior de la tienda. Yoon miró a Yona, los dos sonrieron en señal de triunfo antes de seguir al hombre.

Era ahora o nunca.

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La verdad es que no estaba segura de lo que esperaba cuando se acercaron a la tienda. Tal vez algo que no fuera esto. Era difícil de decir. Ella miró a la espalda del hombre, obligándose a mantener la calma mientras seguían caminando, siendo guiados por un extraño laberinto a través de la tienda.

¿Cómo se habrían sentido las otras chicas cuando fueron conducidas dentro?, se preguntó, sintiendo como el latido de su corazón se aceleraba, sintiendo como la sangre parecía latir en sus oídos. No sabían qué destino estaba reservado para ellas dentro de la tienda, quizás habían estado realmente emocionadas cuando les dijeron que era un trabajo bien pagado.

Decidió que después de que todo esto terminara la gustaría que hubiera un trabajo bien pagado real para ellas, apretando la mandíbula mientras le seguía, tomando otra respiración profunda.

"Es esta habitación." La voz del hombre interrumpió sus pensamientos, el cual estaba haciendo un gesto hacia la puerta. "Por favor, esperad un poco más en esta habitación."

Él abrió la puerta, esperando a que los dos entraran. Yona se forzó a hacerlo, obligándose a ignorar su instinto de huir. Sin embargo ella dio un paso al frente, hacia la habitación que gritaba fatalidad. Yoon la siguió rápidamente, la puerta fue firmemente cerrada detrás de ellos con un fuerte estruendo.

¿Por qué mis piernas están temblando? Se preguntó Yona, acercándose a Yoon y agarrándose a él. En un momento como este, ¿por qué estoy temblando…?

"Yona…"

Fuera lo que fuera lo que Yoon estaba a punto de decirla fue interrumpido cuando el suelo se abrió debajo de ellos, arrastrándoles hacia el pozo negro sin fondo que había debajo. Ella gritó, agarrándose al brazo de Yoon mientras caían, los recuerdos de caer por el acantilado regresaron a su mente.

Zeno no estaba aquí para mantenerla a salvo.

"¡Yona agárrate a mí, no te preocupes!" Exclamó Yoon, tirando de la niña más cerca de él mientras caían, cayendo durante lo que parecieron horas. No podían haber sido horas, ¿verdad? Debían de haber aterrizado, porque una puerta se abrió y alguien con el aspecto más oscuro que Yona había visto en su vida estaba en la entrada, bajando la mirada hacia ellos.

"Fuera."

Fue una palabra. Una palabra pronunciada, la impaciencia les golpeó. Yona se puso de pie, ayudando a Yoon rápidamente, los dos miraron más allá del hombre.

No había absolutamente nada detrás de él. Él hombre les hizo un gesto a los dos para que le siguieran, guiándoles a través de un laberíntico pasillo, abriendo la puerta al final del mismo a la vez que les miraba.

"Entrad."

Él les empujó a la habitación, cerrando y bloqueando la puerta detrás de él.

Yona se sintió enferma por lo que vio.

La habitación estaba llena de mujeres, con diferentes peinados y ropas. Todas tenían la misma expresión, una mirada de cansancio y desesperanza, parecieron ignorar a los dos que habían entrado.

"Así que esto es…" Murmuró ella, sintiendo que sus hombros se caían pesadamente. "No puedo creerlo…"

"Ju ju ju, ha sido una mejor captura de lo que esperaba."

Ella se quedó inmóvil, girando la cabeza para atisbar la puerta abierta una vez más, esta vez el hombre corpulento que estaba allí era Kum-Ji, que entró dentro, acariciándose la barba mientras estudiaba al grupo. Yona sintió escalofríos pasando por su espalda mientras ella le miraba, mordiendo se el labio mientras miraba sus pequeños y brillantes ojos pasando a través del grupo de mujeres.

"Al final Awa no es tan malo." El hombre se rió, con una sonrisa taimada formándose en su rostro.

"Lord Kum-Ji, ¿qué está pasando?" Gritó una mujer desde algún lugar por detrás de Yona. Su voz era desesperada. "Escuché que podía encontrar un trabajo aquí, no…"

"Ju ju, hay un trabajo." Kum-Ji se rió, sacudiendo la cabeza a la vez que miraba más allá de Yona, hacia la chica que debía haber hablado. "Un trabajo muy importante. Todas vosotras tenéis que esperar aquí hasta mañana por la noche."

"Yona, agáchate, mantén la calma por ahora."

La voz de Yoon fue un susurro, proveniente de su derecha. Yona asintió lentamente, tratando de dar un paso atrás cuando Kum-Ji extendió la mano, agarrando su pelo y tirando de ella más cerca de él.

"Pelo rojo." Meditó el Lord, agarrando su cabello con fuerza, ignorando el grito de dolor de la chica. "Ya veo, qué inusual. Ju ju, tu cara también es bastante bonita. Ella va ser vendida cara. No…"

Mantén la calma, pensó, manteniendo los ojos fuertemente cerrados. Mantén la calma, mantén la calma…

"Sería casi una vergüenza si la vendiera. A ellos no les importará si me quedo solo una para mí, ¿verdad?"

Ella casi gritó de repugnancia. No, ella no quería eso. Y, sin embargo, a pesar de sus palabras una calma pareció asentarse sobre ella, la misma clase de calma que sentía cuando los dragones estaban a su alrededor.

No podía ser eso.

"¡Yo-Yo puedo hacerlo mejor!"

La voz de Yoon fue alta, sacando a Yonan de sus pensamientos. Ella le miró sorprendida, a la vez que él se enderezaba completamente, con una sonrisa fácil en el rostro.

"Puedo satisfacerte mejor que esa mujer, Lord Kum-Ji" Continuó Yoon.

"¿Oh?"

"Así que suelte a esa chica y déjeme estar a su lado."

Nunca ni en un millón de años creyó que volvería a escuchar semejantes palabras salir de la boca de Yoon.

"Hrrm, tienes razón, también eres una fina joya." Le dijo Kum-Ji, inclinándose hacia delante para estudiar el rostro de Yoon más de cerca. "Pero…"

Derribó a Yoon con una patada, enviando al niño al suelo. Yona casi gritó, presa del pánico, ella gritó el nombre de Yoon cuando la calma volvió a ella.

"No me interrumpas cuando me estoy divirtiendo." Le dijo Kum-Ji, bajando la mirada hacia Yoon. "Odio a las mujeres que son insolentes."

"Lord Kum-Ji, por favor deténgase… Va a dañar la mercancía."

Él pateó al hombre, gritándole a él también, su voz fue alta. "¡No me interrumpas!"

Después de un momento, él apoyó su pie sobre la cabeza de Yoon, dejando caer su peso hacia delante. "¿Lo entiendes? Las mejores mujeres son aquellas que son obedientes. Si tu temblaras y mantuvieras la boca cerrada como esta mujer de pelo rojo, entonces…"

Yona le fulminó con la mirada, mirándole con todo el odió que tenía en ella. ¿Cómo se atrevía a tratarla como a una esclava? ¿Cómo se atrevía a tratar a Yoon como si fuera basura?

Él soltó su pelo, empujándola a un lado.

"… Niña, ¿eres de Awa?"

Yona se inclinó profundamente, con el disgusto invadiendo su garganta. Odiaba inclinarse ante un ser tan horrible. "… Sí."

"Fui al castillo Hiryuu hace mucho tiempo, y vi un pelo rojo justo como el tuyo una vez."

Yona sintió que se la congelaba la sangre.

"Fue solo de lejos durante un instante, su pelo reflejaba la luz del sol, el nombre de la chica con ese pelo era princesa Yona. Pareces de la misma edad que ella." Kum-Ji hizo una pausa, mirando a la chica con una sonrisa maliciosa. "¿Podrías ser tú…? ¿Princesa Yona?"

Ella respiró hondo, sacudiendo la cabeza mientras se obligaba a bajar la mirada hacia el suelo. "… Yo soy la hija de un mercader pobre de Awa." Murmuró, tratando de formular rápidamente una mentira. "Escuché que podía encontrar un nuevo trabajo aquí. Yo no conozco a esa princesa con el mismo pelo rojo que yo, pero para servir a Lord Kum-Ji, si fuera beneficioso para mí convertirme en la princesa pelirroja, dejaré que me llaméis así."

"… Bromeas demasiado. La princesa Yona no tendría una confianza inquebrantable como la tuya en un lugar como este. Ella tampoco estaría buscando trabajo. ¿Una chica como tú? ¿Una princesa?" La risa de Kum-Ji la sacudió hasta la médula. "En primer lugar, he oído que la princesa fue secuestrada y asesinada por su sirviente. Una persona humilde como tú no sabría eso."

Sin ninguna palabra más él abandonó la habitación, dejando atrás a Yona, a Yoon, y a todas las mujeres que estaban atrapadas en semejante trampa vil. La puerta se cerró de golpe, los sonidos de la llave cerrando el cerrojo hicieron eco en la habitación. Yona se giró hacia Yoon, relajándose finalmente a la vez que le inspeccionaba rápidamente.

"¡Yoon! Yoon, ¿estás bien?"

"¡Dios!" Se quejó Yoon, cambiando de postura mientras trataba de levantarse, frotándose el cuello con un ligero gemido. "¡¿En qué estaba pensando al patear así a una chica frágil?! ¡Qué idiota!"

"Es bueno ver que estas bien, Yoon…"

"¿Y tú, Yona?" La preguntó, mostrándola una sonrisa. "Te tiraron del pelo, ¿te sientes bien?"

"¡La señorita es fuerte!"

Ambos se paralizaron, dándose la vuelta para encarar al propietario de la voz, una desordenada melena de pelo rubio apareció mostrándoles una brillante sonrisa.

"No." Murmuró Yoon, cambiando de postura para sentarse, mirándole en estado de shock. "Debe tratarse de una broma. ¡¿Zeno?!"

"¡Zeno le dijo al muchacho que él era bueno con los disfraces!"