Apenas un mes había transcurrido de aquel incidente y ya sentía que no podía más. Hasta que Viktor se lo había dicho, se puso a pensar en sus sentimientos a los cuales no estaba dispuesto a ponerme nombre, ya que si lo hacía, estaba seguro de que tendría que enfrentarse a una realidad dolorosa.

Afortunadamente fue enviado a Francia para monitorear la efectividad de los medicamentos en los que estuvieron trabajando meses antes. El tiempo en la clínica donde se encontraban los voluntarios, se pasaba muy rápido y tanto era el trabajo que apenas si le daba tiempo de pensar en Harry y lo que sea que estuviera haciendo. Seguramente ya hasta lo habría olvidado y esperaba que el moreno estuviera redirigiendo su vida al lado de una persona que realmente lo hiciera feliz.

También pensaba en lo mucho que había herido a Harry -aun cuando mucho de eso fue indirectamente-, deseaba tener la oportunidad de, en algún momento, pedirle perdón por todo el daño, tal vez incluso llegarían a ser amigos, aunque no estaba muy seguro si quería que Harry únicamente fuera su amigo.

Negó con la cabeza, ¿Qué cosas estaba pensando? Definitivamente el alejarse de su tierra natal lo estaba perturbando un poco.

Entró a una cafetería a la que solía ir por las mañanas, antes de tener que presentarse en la clínica. Como siempre, un chico castaño de ojos color miel y tez afeminada le sonrió preguntándole si deseaba lo de siempre. Con un asentimiento informó que efectivamente eso era lo que esperaba y el chico se retiró en dirección a la barra donde el barista solía atender los pedidos de los que llegaban con prisa.

Mientras esperaba que le llevaran su café americano junto a su tarta de manzana, desdobló el periódico para enterarse de los últimos acontecimientos importantes del mundo -habito que había adquirido de su padre- comenzó a leer la primer noticia, muy concentrado hasta que escuchó un carraspeo. Apartó la mirada de su entretenida lectura y fijó sus ojos en el hombre que se encontraba frente a él, luego desvió la mirada para centrarse en la pelirroja que dibujaba una enorme sonrisa en su rostro.

—Hola Draco —saludó el hombre.

—¡Qué sorpresa encontrarte aquí! —secundó la chica.

—Lo mismo digo —admitió, haciendo una seña para invitarlos a tomar asiento en su mesa.

La chica miró al hombre como pidiendo permiso y en cuanto asintió, se apresuró a sentarse frente al rubio. El otro lo hizo a su lado. En ese momento llegó el mesero con el pedido de Draco, como todos los días le dirigió una mirada anhelante y como todos los días, Draco ni siquiera lo notó, aunque la pelirroja era más perspectiva pues sólo una risita poco discreta.

—Es un gusto verte después de tanto tiempo —admitió el hombre.

—Me alegra que sea de esa manera —expresó Draco.

—Por supuesto que si —intervino Ginny, a pesar de que la última vez que se vieron no quedaron el los mejores términos, su expresión se oía sincera—, Mione y Pansy también te extrañan mucho, al igual que Blaise y…—titubeó un momento— Luna.

—¡Eso es…! ¿Y ustedes…?

—¡Oh! —Ginny se acomodó en su asiento, Theo había aprovechado la intervención de su novia para ordenar un café americano, un capuchino y un par de pasteles—. Theo y yo estamos saliendo desde hace varios meses.

Draco abrió mucho los ojos sorprendido, la última vez que los había visto, esos dos ni se hablaban, además la pelirroja estaba enamorada de Harry, ¿En qué momento habían cambiado tanto las cosas?

—Theo vino a resolver un asunto de Ha… —se interrumpió pero aun así Draco entendió cuál era esa última palabra que la chica no quiso pronunciar, aun así fingió no hacerlo—, por su empleo y como tiene unos días libres después de eso decidí venir con él para pasar juntos mis vacaciones.

Draco no recordaba que la chica hablara tanto y por el contrario, que Theodore no hablara casi nada. Se preguntó cómo es que dos personas tan distintas terminaron juntos.
Un momento después llegó el pedido de la pareja y disfrutaron de sus bebidas por un rato, hablando de trivialidades, entre ellas la razón por la que Draco se encontraba en Francia y la razón de irse a vivir a Bulgaria. Al principio Ginny se sorprendió, pues muchos habían pensando que era para estar con Krum, después de escuchar la narración del rubio sintió un poco de tristeza por el chico, no imaginaba que tantas cosas pudieron ocurrir entre ellos después del divorcio como para que terminaran su relación definitivamente. Muy a pesar de que sintió envidia porque Draco logró lo que ella jamás lograría, después, al ver a Harry tan deprimido y ahora al rubio, no tan feliz como muchos creyeron se dio cuenta de que entre esos dos hubo algo que ella jamás habría podido ofrecerle, eso que ahora le entregaba incondicionalmente a Nott, esa fue la razón de su empatía con Malfoy.

—Ron y Blaise se casaran dentro de dos meses —anunció para salir del momento incomodo.

—¡Oh!, me alegro por ellos —lo dijo sinceramente.

—Para nuestra boda —Ginny tomó la mano de su novio— te invitaremos y esperamos que asistas.

Draco asintió, aunque estaba muy seguro de no querer asistir a una boda dónde era un hecho que se encontraría con Harry y aunque hace un rato pensaba en tal vez ir y pedirle disculpas, ahora que probablemente podría tener la oportunidad de hacerlo, su pánico al saberse frente a frente le indicó que aun no estaba preparado y seguramente no lo estaría en mucho tiempo.

Después de aquel encuentro, Draco pasó un tiempo mas en Francia; al finalizar las pruebas tuvo que volver a Bulgaria, donde permaneció un par de meses mas antes de retornar a Londres ya como un médico reconocido en la mayor parte de Europa y parte de Asia.

Su madre lo recibió encantada, ella lo amaba mucho y al encontrarse tan lejos le había extrañado muchísimo. Por su parte, Lucius, no lo había recibido con tanto cariño, como ya era de esperarse, aunque si le había dejado claro que podía quedarse en la mansión el tiempo que deseara. Además de que le había pedido perdón por lo mal padre que había sido; a Draco le extrañó el comportamiento de su padre, pues ese hombre jamás pedía disculpas, por otro lado, estaba la cuestión de la deuda, la cual, tal como Harry había prometido, ya estaba saldada.

Se enteró de que Nott había logrado comprobar que la estafa a su padre era real, además de comprobar que un tal Tom Ridle era el culpable y aquel que tuvo la osadía de engañar al patriarca de los Malfoy.

Ahora, el nombre de su familia estaba limpio y todo gracias a Harry Potter, que a pesar de haber hecho mal las cosas -al principio- logró enmendar sus errores y darle a Draco y a su familia una segunda oportunidad.

Nuestro amado rubio llegó del hospital de San Mundo (donde ahora trabajaba), pensó en saludar a su madre antes de dirigirse a su habitación, la buscó en la planta baja y luego preguntó por ella a una de las empleadas. Se encontraba en el jardín de la mansión, tomando el té con su madre, cuando se aproximó vio como rápidamente la señora Malfoy guardaba la revista que se encontraba leyendo y le sonrió ampliamente a su hijo. Draco frunció el ceño, esa actitud le había parecido algo sospechosa, pues su madre no se comportaría tan poco educada ni siquiera frente a su propio hijo.

—¡Qué tal madre! —saludó después de darle un cariñoso beso en la frente.

—Todo bien hijo, ¿Qué tal te ha ido a ti?

—Muy bien, todo marcha bien en la clínica —su madre le sirvió una taza de té, la cual él aceptó—. ¿Qué estabas leyendo con tanta atención? —preguntó en modo casual.

Su madre se removió un poco en su asiento: —Nada en particular, uno que otro chisme del medio, ya sabes.
—Claro —se limitó a responder, luego volvió a besar a su madre y se retiró a su habitación.

Apenas se había duchando cuando sus amigos Crabble y Goile llegaron a visitarlo. Ellos eran sus amigos de la infancia, sin embargo cuando Draco comenzó a estudiar la universidad y sus amigos se dedicaron a trabajar en los negocios de sus respectivos padres, perdieron el contacto. Por eso, después de 5 años de no verse, el rubio se sintió contento.

Toda la tarde se dedicó a platicar con ellos sobre todo lo que habían hecho en los últimos años. Draco no había querido hablar sobre la parte de su vida en matrimonio, no quería recordar esa parte que solo le traía malos recuerdos y le hacía sentir una inmensa nostalgia.

Cuando los chicos le dijeron que ya debían irse, el rubio no quería dejarlos ir, pero obviamente no lo demostró, como Malfoy no debía mostrar esos gestos de debilidad y en vez de eso, les dio un fuerte abrazo, advirtiéndoles que debían volver en otra ocasión. Ellos se lo prometieron.

Ya estando solo, se percató de que aun faltaban unas horas para la cena potencial lo que decidió ir a su habitación a dormir un rato.

Más tarde, cuando por fin había despertado, después de una larga y gratificante siesta, llamó a una de las empleadas para que le llevara aquellas revistas que su madre estaba revisando por la tarde. Con una pequeña reverencia la chica salió en su búsqueda mientras él se quedó en la habitación preguntándose qué era eso que su madre no quiso que viera.
Unos minutos después la chica llegó con unas cuantas revistas y un ejemplar del periódico local. La despidió con una mano y cuando al fin estuvo solo, se dispuso a buscar.
No le fue difícil entender la actitud de su madre, pues en primera plana de una de las revistas, venía la foto de Harry Potter junto a Cedric Diggory, al parecer era una foto tomada hace algunos días en ese pub al que solía ir con todos sus familiares y amigos. Sintió una extraña punzada en el pecho pero haciendo caso omiso se dispuso a leer.

HARRY POTTER PADRE DE DOS NIÑOS

La tarde de ayer nos enteramos de que el considerado "El hombre más rico de Inglaterra" y el segundo más sexy del país, el famoso heredero de los Potter, adoptó un par de niños hermosos.
Fue una completa sorpresa para la sociedad Inglesa enterarse de tal acontecimiento, aunque para la familia del millonario no fue así. Nuestras fuentes nos informaron que al parecer, ya tenía planeado hacerlo desde hace varios meses. No se sabe concretamente cuál fue el motivo para aplazar su decisión por tanto tiempo, aunque muchos se lo atribuyen al matrimonio que concretara hace mas de un año con el único heredero de la familia Malfoy, ya que, como recordarán, el matrimonio fue un completo fracaso, divorciándose a tan solo 9 meses después. Seguramente el joven Malfoy no estaba de acuerdo con esa decisión y suponemos que fue uno de los motivos por los cuales los llevaron a renunciar a la adopción.
El heredero Potter no ha querido dar ninguna declaración ni de su matrimonio fracasado, ni mucho menos de los motivos por los cuales ahora es el padre de dos bellos niños de nombres Albus y Scorpius Potter, sin embargo, fuentes confiables nos afirman que él siempre ha deseado tener una familia.
Con ese sublime argumento, podemos decir que ya solo falta que formalice su relación -supuestamente secreta- con el famoso cantante de rock Cedric Diggory para que su sueño de formar una familia se convierta en una completa realidad.
Queridos lectores, estamos en espera de que el señor Potter decida obsequiamos una entrevista exclusiva para poder ofrecerles la información completa sobre el hombre mas codiciado de Londres y resolver todos esos enigmas que ha despertado en la comunidad.
Con mucho cariño a todos nuestros lectores, se despide Lavander Brown

Draco dejó caer la revista sobre el pequeño escritorio. Se pasó una mano por todo el cabello y suspiró. Algo de toda esa historia le incomodaba, y no era precisamente el hecho de que Harry haya adoptado a esos niños, sino esa foto de él con Diggory y lo que Lavander afirmaba en esa nota.
Claro que el mismo Draco había deseado que Harry se recuperara pronto de su divorcio y por supuesto que esperaba que pronto superara su amor no correspondido, pero verlo tan sonriente y al lado de ese idiota le hacía sentir hervir la sangre. ¿Por qué estaba tan molesto? Si al fin y al cabo él ya no tenía nada que ver con lo que hiciera Potter con su vida.
Se dirigió hasta su cama y se dejó caer en ella, se hizo un ovillo. Dejó escapar un leve resoplido. Hizo una ligera mueca parecida a una sonrisa, su madre había querido ocultarle aquella noticia, seguramente porque se le estaba haciendo falsas ideas, las cuales debía aclarar con ella, antes de que Potter decidiera formalizar su relación, antes de que se resignara a aceptar que ya era demasiado tarde para recuperar su cariño.
No se dio cuenta en qué momento dejó escapar de sus ojos unas cuentas lágrimas. Las secó rápidamente con su mano ¿Qué rayos le estaba pasando? ¿Por qué había llorado cuando estaba en Bulgaria y porqué lo hacía ahora?
Algo en el interior de su pecho le lastimaba, dolía y no había forma de detenerlo.