Ciudad Celeste, famosa en todo el mundo por sus obras de teatro y espectáculos acuáticos, además de tener uno de los ocho gimnasios oficiales más importantes de la Liga Pokémon de Kanto.

También, conocido por el Cabo Celeste un lugar frecuentado por las jóvenes parejas de enamorados.

Pero… eso no parece importarle a nuestro joven protagonista…

- ¡Arbok, colmillo hielo! –

- Swellow, evádelo. –

El pokémon cobra estiró su cola, para apresar al pokémon volador, finalmente mordiéndolo y convirtiéndolo en una estatua de hielo.

- ¡Swellow! – Tsubasa corrió hacía su pokémon, que fue liberado por la cobra. – Hiciste un gran trabajo, regresa. – el pokémon volador regresó a su pokébola. – Sin duda Arbok es un pokémon muy fuerte. – dijo la chica con una sonrisa.

- Sí, pero aún no es suficiente. Tenemos que volvernos aún más fuertes. – dijo Takumi mientras apretaba su puño derecho.

- ¡Ahora nos toca a nosotras! – exclamó Akira. – Adelante, Nidoran. –

La versión hembra de Nidoran apareció frente al pokémon cobra.

- ¡Doble patada! –

La pequeña pokémon nido saltó hacia su oponente para luego encestarle dos patadas en el pecho.

- ¡Colmillo hielo! –

- ¡Mimético! –

Arbok y Nidoran se abalanzaron hacia el otro con sus colmillos liberando un poder congelante, Nidoran evadió el ataque de Arbok posicionándose bajo el para luego saltar hacia su capucha y clavarle su colmillo.

El pokémon cobra comenzó a sacudirse con fuerza intentando que su oponente le soltara, siguió hasta que logró liberarse. Su capucha quedó congelada.

- ¡Con todo, Cola férrea! –

- ¡Contraataca con Garra Umbría! –

La cola de Arbok se cubrió de una armadura de metal y las garras de Nidoran se cubrieron de un aura siniestra, la pokémon nido saltó encima de Arbok, quien se defendió con su cola, de un solo golpe mandó a volar a la pequeña pokémon, arrojándola al lago del Cabo Celeste.

El cuerpo de ella apareció flotando cara arriba, mostrando sus ojos con espirales.

- Ay, y habíamos comenzado tan bien. – dijo con un suspiro. – Hiciste un gran trabajo, regresa. – sacó su pokébola y absorbió a la pequeña combatiente.

- ¿Te encuentras bien? – preguntó Takumi a su pokémon.

- "Siento un poco de frío". – respondió Arbok con un deje de gracia. –"Pero se puede arreglar".

El pokémon cobra disparó un chorro de líquido venenoso al cielo, que luego cayó encima de él y derritió el hielo en consecuencia.

- El macho. – dijo Takumi en broma. – Hay que volvernos más fuertes, bien, vayamos de "cacería". –

- ¡¿Aún planeas seguir luchando?! – exclamó exaltada Tsubasa.

- Obvio, la mejor forma de fortalecerse, es peleando contra todo tipo de oponentes. – respondió decidido. – Bien, nos vemos. – se despidió antes de marcharse.

Distrito de compras

Takumi se encontraba trotando junto a sus pokémon, por una idea que se le había ocurrido. "Si ven mis pokémon van a querer pelear con ellos".

Lo cual había funcionado, varios le retaron y escogían con cual querían enfrentarse. Sin mencionar que nadie quiso enfrentarse al gigantesco Gyarados. Además de la expresión de la gente al ver tal terrorífico espécimen.

Siguió su recorrido, sin notar que cada vez había menos personas a su alrededor. Pero a diferencia de Takumi, Arbok si lo había notada.

- "De pronto no hay ningún humano cerca". – dijo el pokémon cobra, sólo siendo escuchado por Dragonair.

- "Tienes razón". – le respondió. – "Esto es sospechoso".

Cada pokémon del joven entrenador sintió un escalofrío que los hizo ponerse en guardia.

- SOMNÍFERO. – dijo una voz gruesa y ronca.

Un enjambre de cinco Butterfree apareció de la nada por encima de ellos, liberando un polvo brillante sobre ellos. Provocando que cayeran dormido al suelo.

- Gran trabajo mis pequeños. – dijo aquel sujeto de voz gruesa. (Si tuviera que dar una descripción de él sería un tipo de estatura mediana con cara del monstruo Frankenstein) – El jefe estará complacido de llevarle a este mocoso. ¡Confusión! –

Los ojos de los pokémon mariposa comenzaron a brillar para luego cubrir a sus presas con ese mismo brillo, para luego elevarlos por el aire.

Dos de ellos fueron derribados por Aqua cola y cola férrea.

- ¡¿Cómo?! – se preguntó aquel sujeto.

Al ver en frente de él pudo notar dos sacos pieles tiradas en el suelo, para luego darse cuenta de que utilizaron la habilidad muda para salir del estado de sueño.

Arbok saltó encima de ambos Butterfree caídos para congelarlos con su colmillo hielo.

- ¡Desgraciados! ¡Usen tornado! –

Los tres restantes comenzaron a batir sus alas creando una ráfaga de viento. Arbok se mantuvo aferrado al suelo con su cola enterada.

Mientras que Dragonair comenzó a girar usando Danza dragón, provocando que la ráfaga de viento tomara su sentido de giro, ocasionando un tornado que lo cubrió. Utilizando ese mismo tornado se dirigió hacia sus oponentes, provocando que quedaran atrapados y fueran golpeados por las paredes del tornado.

- "Gran trabajo Dragonair". – le felicitó Arbok.

- "Déjamelos a mí, ese tipo es todo tuyo".

- "Te tomaré la palabra".

Sin piedad, Arbok se abalanzó hacía el sujeto con sus colmillos brillando de azul. Con suerte le pudo esquivar, para luego sacar una pokébola bajo su manga.

- Ve, Ursaring. –

Un enorme pokémon con apariencia de oso apareció frente a su entrenador con un rugido que hizo temblar todo a su alrededor.

- ¿Ahora quién es tan rudo? ¿Aaah, gusano? ¡Aplástalo con Machada! –

Los brazos de Ursaring fueron envuelto en un brillo destellante, de un salto se posicionó frente a un sorprendido Arbok y luego le encestó un gancho en la mandíbula.

El pokémon cobra fue enviado a volar por los aires, estando a punto de caer de cabeza, reaccionó y cayó a salvo.

- ¡No lo dejes descansar, Cuchillada! –

Las garras del pokémon Hibernante crecieron y fueron envueltos por un resplandor, se dirigió corriendo hacia Arbok.

En respuesta, Arbok le roció veneno por su boca.

Sin importarle nada, Ursaring se cubrió con sus antebrazos y siguió corriendo mientras pasaba a través del veneno de la cobra.

Con su zarpa derecha cortó a Arbok por la mitad y con la izquierda mandó a volar la parte superior de su cuerpo.

La cola de Arbok quedó tendida bajo los pies de Ursaring, de un segundo a otro, sintió dolor por todo su cuerpo. Burbujas violetas salieron de él, demostrando estar envenenado por el Lanza mugre de Arbok. El cuerpo de Ursaring fue envuelto de un aura rojiza debido a Agallas.

- Mierda, olvidé que el jefe pidió a todos los pokémon del mocoso vivos. – dijo preocupado el sujeto de voz gruesa. – Igual es un reptil, no creo que muera porque le falte una cola ¿o sí? –

Mientras que Dragonair peleaba contra los Butterfree, pudo observar como partían a su compañero de equipo en dos…

- "¡DESGRACIADO!"

Detuvo su danza dragón, provocando que los Butterfree cayeran al suelo aturdidos por tanto giro. Furioso, se cubrió con un aura azulada con forma de dragón y salió disparado hacia el entrenador del pokémon Hibernante.

- ¡Mierda! – dijo aquel sujeto al ver como estaba a punto de ser arrollado por Dragonair.

Ursaring, muy hábil, se puso frente a su entrenador y detuvo con sus manos a Dragonair usando Machada. Teniéndolo en frente usó Hiperrayo.

Estando tan cerca, al colisionar con Dragonair se creó una explosión que mandó a volar hacia atrás a ambos pokémon.

Dragonair se detuvo en seco y giró su cola, creando un ciclón que atrapó a Ursaring. Sin inmutarse, disparó otro Hiperrayo que destruyó el ciclón.

Sin perder tiempo, Dragonair salió disparado hacia su oponente con Carga dragón. Ursaring al estar recargando por el uso del Hiperrayo, recibió de lleno la embestida del pokémon dragón, saliendo disparado hacia atrás.

El pokémon Hibernante logró detenerse con las garras de sus pies, una vez en posición, utilizó nuevamente el Hiperrayo.

Dragonair en respuesta, lo evadió utilizando Danza dragón. En consecuencia, incrementó su ataque y velocidad, sin detenerse usó Carga dragón y embistió con aún más poder al pokémon Hibernante. Al impactarse una explosión fue provocada levantando una cortina de humo que cubrió a Ursaring.

Dragonair fue para atrás esperando a ver el resultado de su último ataque. De pronto, una esfera de energía salió disparada de la cortina de humo, dándole de lleno al pokémon dragón, el golpe lo mandó volando y dejándolo tirado detrás de la parte superior de Arbok.

La cortina de humo se desvaneció revelando al pokémon Hibernante parado con sus manos juntas y sus brazos extendidos.

- Buen trabajo Ursaring. – Dijo el entrenador de Ursaring mientras que caminaba y se ubicaba a su lado. – Dale el golpe de gracia. – ordenó con una sonrisa.

Acatando su orden, las garras del pokémon Hibernante se iluminaron y crecieron, sin piedad procedió a intentar acabar con su enemigo.

Dragonair solo podía esperar cómo se acercaba su final… al estar a unos centímetros de su rostro, cerró los ojos… siguió esperando por minutos, aunque para él se sentían como horas… al cansarse de esperar abrió sus ojos, sólo para quedarse sorprendido al ver… ¡A Arbok estrangulando a Ursaring! Pero… ¿¡Estaba unido a su parte inferior!?

Aún sin salir de estupefacción, sus ojos se desviaron automáticamente donde se suponía que debía estar su parte inferior, encontrando lo que buscaba… ¡La cola de Arbok seguía ahí tirada!

- ¿¡Cómo es esto siquiera posible!? – gritó sorprendido el entrenador de Ursaring. – ¿¡Qué estás haciendo Ursaring!? ¡Quítatelo ahora mismo de encima! –

En un estado de furia, Ursaring trataba desesperadamente de quitarse a Arbok, pero no importa cuanto lo intentara, el desgraciado se había aferrado firmemente a su yugular.

- "¡Dragonair, es nuestra oportunidad, ataca!" – gritó Arbok a todo pulmón.

Dragonair salió de su estado de confusión y aunque aún tuviera un montón de dudas, decidió obedecer a su compañero. Rodeándose de un aura azulada con forma de dragón, salió volando como una bala, directo a la boca del estómago del enorme pokémon oso. Antes de que se avecinara el golpe fatal, Arbok se zafó de su presa.

Cómo si un camión se lo hubiera llevado por delante, Ursaring salió despedido hacia atrás, derribando el muro de un edificio y quedando enterrado en los escombros.

Tanto Arbok como Dragonair suspiraron de alivio al ver que todo había acabado.

- ¡Disparo demora! –

Cinco cuerdas de seda los apresaron, dejándoles las bocas tapadas y pegados juntos. Sin previo aviso fueron rodeados por los Butterfree.

-Ursaring, levántate. – ordenó el entrenador del pokémon Hibernante antes de sacar un pequeño octaedro amarillo, para luego romperlo, volviéndose un polvo que voló hasta el cuerpo de Ursaring.

Los escombros estallaron, de ellos salió Ursaring con su característico rugido.

- Hiperrayo. – dijo lentamente con una sonrisa.

Ursaring disparó un haz de luz de por su boca, el cual se dirigió hacia Arbok y Dragonair, ambos terminaron siendo devorados por el resplandor…


Base del Equipo Revolution, ubicación: bajo Ciudad Azafrán

Takumi abrió los ojos por primera vez desde que fue dormido en Ciudad Celeste, al abrirlos se encontró con unas rejas frente a él.

- ¿Dónde estoy? – preguntó a nadie en particular. Sólo para terminar siendo respondido por un tipo al lado de su jaula.

- Vaya, vaya. Tiempo sin vernos, chico. – le dijo un tipo alto de pelo corto de verde marino.

-¡Jack! – gritó en la ira y el odio, como si veneno hubiese escupido.

-Veo que aún me recuerdas. – dijo con una sonrisa. – Nunca olvidaré… ¡que por tu culpa estuve encerrado, pudriéndome en esa estúpida celda! –

- ¡¿Dónde estamos y por qué estamos aquí?! ¡Respóndeme! –

- No creo que estés en posición de hacer preguntas. – dijo mientras señalaba su cintura, como si quisiera que se fijara en la suya. –

Takumi comenzó a tocar su cinturón, dándose cuenta de que le faltaban sus pokébolas.

- ¡¿Dónde están?! Mis pokémon, ¡¿Dónde están?! –

- Te dejaré con esa duda, piérdete en la desesperación. – dijo antes de marcharse con una risa de burla.

-Maldición, maldición, maldición, ¡MALDICIÓN! – Gritó furioso mientras embestía la reja tratando de derribarla. – ¿Por qué tuvo que pasar esto? – dijo cayendo de rodillas.

En el laboratorio de la base

-Interesante, ¿estos son los pokémon del chico? – Dijo un tipo en bata blanca de laboratorio, su pelo era castaño y sus ojos se encontraban cerrados, pareciendo a los de un zorro. – Me sorprende que alguien tan joven posea estos magníficos especímenes. –

En una enorme pantalla aparecían los datos de Arbok, Milotic, Dragonair, Servine, Gyarados. Una pequeña máquina escaneaba sus pokébolas y pasaba la información a la pantalla.

- Vaya, parece ser que la pequeña Servine tiene una anomalía bastante inusual. – dijo el tipo que parecía un científico. – Ya veo, ya veo. Creo poder arreglarlo, ¿me pregunto cuáles serán las consecuencias? – dijo mientras tecleaba y alteraba la información a su gusto. Se detuvo de teclear y se dirigió a otra máquina que tenía un enorme tanque de cristal con un par de enormes disipadores. La máquina poseía un pequeño monitor y panel de control, en el cual comenzó a teclear a gran velocidad configurando la programación lo que parecía ser un complicado software. – Creo que con esto será más que suficiente. – Con decir eso el tanque comenzó a llenarse de un líquido verde transparente.

El científico se dirigió hacia la pokébola de Servine, tomándola y liberándola.

Servine comenzó a mirar a todas partes, cuando sus ojos se enfrentaron con los del científico, le comenzó a gruñir.

- Vaya, una pequeña luchona. – dijo con una sonrisa. – Iniciar el protocolo de defensa. –

Unos pequeños brazos metálicos comenzaron a salir de las paredes, el piso y el techo. Sin ningún aviso comenzaron a dirigirse hacia Servine. Quién comenzó a correr y a esquivar.

Por más esfuerza que pusiera, Servine terminó atrapada por ellos.

- Vaya que eres ruda. – dijo con una sonrisa. – Métanla a la capsula. –

Los brazos la llevaron hacia el tanque de cristal, el cual se abrió y se descomprimió, la arrojaron allí dentro sin más dilación. Asustada por estar sumergida, sintió como si se ahogara, hasta que se dio cuenta que podía respirar en ese líquido.

Ignorando ese hecho, intentó romper el cristal, sin ninguna oportunidad, no logró siquiera rayarlo con su hoja aguda.

- Tranquila, esto te curará. – le dijo con una sonrisa amable pero siniestra.

- Pero que amable que es Profesor Kihara. – dijo Jack con sarcasmo.

- Jack-kun. – dijo Kihara Gensei. – ¿Cómo se encuentra nuestro invitado? –

- Muy bien, esperando sumergirse en la desesperación. –

- No dejes que muera, es muy importante para nuestros planes. Espero lo tengas claro. –

- Lo sé, lo sé. No es necesario que me lo recuerdes, preferiría que me dijeran por qué es tan importante ese mocoso. –

- Todo a su tiempo, deberías de estar agradecido de ser mi asistente. Eres el único miembro además de mi en el departamento de investigación. –

- Si, sí. ¿Qué hago ahora? –

- Ve con el Primer Oficial y tráeme a esta chica. – dijo antes de presionar un botón y que apareciera una foto de Akira en la gran pantalla.

Dada la orden, Jack se retiró y se encontró con el entrenador de Ursaring para su próxima misión.


En las afueras del gimnasio de Ciudad Celeste…

Una oficial Jenny corría a toda velocidad entrando en el gimnasio a la fuerza, topándose con la líder y un tipo alto de pelo celeste atado con una cola de caballo.

- ¡Líder! y ¿Campeón? – preguntó confundida y sorprendida. – No importa, tenemos problemas. Un joven entrenador desapareció. –

- ¡¿Cómo que un entrenador desapareció?!- preguntó Sakura.

- ¿Podría saber como fue que sucedió, que información tienen del chico? – preguntó Ryuto.

- Si, miren. – en una Tablet les mostró un video en donde un chico rubio trotaba junto a sus pokémon, solo pudieron como entraba en una calle. – Eso es todo, estamos investigando ese lugar. Una vez entró no salió, misteriosamente no había cámaras de seguridad en esa calle. Se ha indagado que pudo haber sido teletransportado por algún pokémon salvaje, ya que el chico no posee ningún pokémon con tal capacidad.

– Takumi… - Susurró preocupada Sakura.

- ¿Lo conocía? – preguntó la oficial Jenny.

- Es mi hermanito. – respondió Ryuto mientras apretaba los puños. – ¡¿Primero Kasumi y ahora Takumi?! – gritó molesto, asustando al par de chicas que tenía cerca. - ¿Desde cuándo y cómo se enteraron de que desapareció? –

- Recibimos un aviso de parte de sus compañeros de viaje, dijeron que no lo habían visto desde hace dos días. –

- Lléveme a ese lugar. –

- ¡Si, señor! –

Y así, la oficial Jenny llevó al Campeón y a la líder de gimnasio hacía la escena del "crimen". Podía verse un grupo de oficiales, detectives y peritos caminando por el lugar.

-Es obvio que aquí hubo una pelea. – dijo Sakura mientras observaba el muro derribado de un edificio.

-Entre los escombros encontramos cabellos de Ursaring. – dijo un oficial que se les acerco. – Carl Thompson, detective de la TPI. Mucho gusto, me honra tener al Campeón de Kanto frente a mí. – dijo mientras le ofrecía su mano al peliceleste.

-El placer es mío agente Thompson. – dijo Ryuto mientras estrechaba su mano. – ¿Podría saber por qué asignaron a alguien de la TPI a este caso? – lo dijo de una manera como si estuviera insinuando algo.

- "Takumi Ketchum, hijo de Ash Ketchum y Cynthia Shirona, y hermano de varios altos cargo de Japón". –dijo como si estuviera leyendo una lista. – ¿Me explico? No quiero ofenderlo señor Campeón, pero es obvio que su padre se ha enterado de todo, además del secuestro de su hermanita Kasumi, por el cual se nos ha asignado a un pequeño grupo de gente selecta para el cargo. Handsome-senpai entre ellos. – le respondió con una sonrisa bastante misteriosa.

-Ya veo, entonces lo dejo en sus manos. – dijo antes de dar una reverencia y marcharse con Sakura siguiéndolo.

Iban caminando por las calles sin decirse ninguna palabra, hasta que Sakura decidió romper el silencio…

-Ese tipo, Thompson, no es de fiar ¿o sí? –

-Ciertamente hay algo raro en él, luego le preguntaré a Handsome-san. –

-Buena idea, pero… ¿Podría saber a dónde nos dirigimos? – preguntó la rubia.

-A ver a una persona que tal vez sepa donde está Takumi. –

Caminaron en dirección al Centro Pokémon.

Al llegar vieron a un montón de personas corriendo, se podía divisar humo en la dirección de donde corrían… ¡el CP se estaba incendiando!

-Hay que darnos prisa. –dijo Ryuto.

- ¡Sí! –

Ambos corrieron hasta llegar y encontrarse con bomberos intentando apagar el fuego, las llamas provocaron que los vidrios del CP estallaran.

- ¿Como sucedió esto? – preguntó Ryuto a uno de los bomberos.

- No lo sabemos, sólo que esto comenzó hace menos de media hora. – respondió apresuradamente mientras le indicaba a su pokémon tipo agua que utilizara Pistola de agua.

Sin decir nada más, el joven Campeón corrió y se adentró en el edificio.

- ¡Espera chico! – gritó el bombero.

Dentro del CP…

Podía verse como las llamas intentaban consumir las paredes, como las puertas del lugar cedían ante ellas…

Mientras corría por el pasillo, pudo oír la voz de alguien pidiendo auxilio.

- ¡Ayuda! ¡Mi pierna está atorada! –

Una vez escuchó eso, corrió en esa dirección para terminar encontrándose a una niña con su pierna enterrada bajo escombros de los que parecía ser parte del techo de la habitación.

- ¡Enseguida te sacaré! – gritó Ryuto. – ¡Sal, Dragonite! –

Un pokémon con forma de dragón salió de la pokébola arrojada por el joven Campeón.

- ¡Libérala! –

El pokémon dragón levantó los escombros con sus manos y los arrojó lejos de ella.

- ¿Puedes caminar? –

La niña intentó levantarse, pero terminó cayéndose y agarrándose la pierna por el dolor.

- Dragonite, llévatela de aquí. –

El pokémon dragón asintió y tomó a la pequeña en brazos para luego terminar yéndose y dejando a su entrenador atrás.

Ryuto siguió recorriendo el CP intentando ver si aún quedaba alguien, sin encontrar a nadie se rindió y corrió al almacén.

Pudo ver que aún quedaban algunas pokébolas en un estante.

- Parece que la enfermera Joy pudo sacar todos las que pudo. – dijo agradecido de que sólo quedaran menos de unas veinte.

Tomó las pokébolas y corrió hacia la salida, sólo par ver como el techo se derrumbó y selló la salida.

-Tch, que suerte la mía. – dijo con una sonrisa, recordando a su hermanito Touma, quien poseía una de las peores suertes de la familia.

Salió corriendo hasta llegar a la entrada, la cual también quedó sellada.

-Hoy no es mi día. –dijo irónicamente. – Si esto no funciona estoy muerto, ¡Dragonite! – gritó a todo pulmón.

El pokémon dragón que se encontraba dejando a la pequeña con quienes parecía ser sus padres, escuchó el llamado de su entrenador.

A toda velocidad se dirigió a la entrada y al ver que estaba sellada por escombros, la desbloqueó de una embestida.

Cuando vio a su entrenador estando del otro lado, lo tomó en brazos y se lo llevó.

Al salir, los bomberos junto al equipo médico se acercaron al chico para ver su estado, estuvieron asombrados de que pudiera haber sobrevivido tanto tiempo ahí dentro aún habiendo aspirado el humo del incendio.

La enfermera Joy corrió hacia Ryuto, quien le había dado una señal de que se acercara.

- Tenga. – dijo Ryuto mientras le entregaba las pokébolas que rescató.

- Muchísimas gracias. – dijo la enfermera mientras derramaba lágrimas de felicidad.

- Gracias por su trabajo, Campeón. – dijo la Oficial Jenny, quien había venido en cuanto le informaron de la situación.

- ¿La vio a Sakura? –

- Me pareció que se fue corriendo por allá. –le respondió mientras señalaba al parque de la cuidad. – Se fue una vez dejó a sus pokémon para ayudar a apagar el fuego. –

- ¿El parque? – se preguntó antes dirigirse para allá.


Parque de Ciudad Celeste, ubicación: centro de la ciudad.

Al llegar se encontró con Sakura y los amigos de Takumi peleando con varios miembros del Team Revolution.

- ¡Dragonite, Puño hielo! –

Dragonite salió volando como una bala y mandó a volar de un golpe a un Crobat que se dirigía al Cloyster de Sakura.

-Creí que estarías ocupado salvando gente. – dijo Sakura con tono de burla.

- No molestes. – dijo con una cara seria, idéntica a la de su tío Lance. – ¿Ellos son los causantes del incendio? –

- No hace falta que responda ¿o sí? –

- DESGRACIADOS, ¡¿SABEN A CUANTA GENTE HAN LASTIMADO?! – exclamó estallando en ira.

De pronto un aura rojiza comenzó a envolver a Ryuto, aparentemente no fue notado por nadie, la misma aura que lo rodeaba se dispersó y pasó a envolver a Dragonite.

- ¡Hiper rayo! –

Dragonite se posicionó, se aferró con sus garras de sus patas al suelo, para luego disparar un potente rayó que barrió con todos los oponentes en el parque.

Una enorme cortina de homo cubrió todo el parque, una vez se disipó, se reveló a todos los pokémon del Team Revolution en el suelo con espirales en los ojos.

- Increíble, acabó con todos en cuestión de segundos. – dijo Aldini.

- Eso es un Maestro Campeón. – agregó Jimmy.

De pronto comenzó a escucharse la risa de alguien.

- ¡Jajajajajaja! –

Todos los soldados del Team Revolution formaron filas para dejar pasar al tipo riéndose junto a otro tipo siguiéndole por detrás, eran Jack y el cara de Frankenstein.

- ¡¿Jack?! – exclamó sorprendida Tsubasa.

- Sigmund. – dijo casi inaudiblemente Junko.

- ¿Jack? – preguntó Akira.

- Jack es un entrenador que le causó gran sufrimiento a la Milotic de Takumi, supuestamente fue encerrado por la oficial Jenny por ello. – le explicó mientras miraba con repulsión al tipo que presentaba.

- Con sólo escuchar eso, se que no me cae bien. – dijo Sakura, recibiendo un asentimiento de cabeza de parte de Aldini y Jimmy.

- Junko, ¿conoces al tipo que está con él? – le preguntó Tsubasa.

- Sigmund, segundo oficial del Capitán Rocket. – le respondió.

- Actualmente Primer Oficial, Junko-chan. – le corrigió el ahora revelado Sigmund, al parecer pudo oírle.

- Me alegro de que aún me recuerdes, bella dama. – dijo Jack con una sonrisa presumida.

-No importa me quienes sean, ¡¿ustedes tienen a Takumi?! – Exigió Ryuto con poca paciencia.

Con una sonrisa arrogante miró al Campeón a los ojos. – ¿Y si es así, que harás al respecto? – dijo Jack.

- … - Sin paciencia, el peliceleste estalló. – ¡Hiperrayo! –

Dragonite sin replicar, respiró hondo para luego expulsar un potente rayo de energía por su boca.

- ¡Milotic, protección! – ordenó mientras lanzaba su pokébola.

Milotic salió de la pokébola apareciendo frente a su entrenador, ni bien salió creó un escudo. Tan resistente que pudo detener el avance del Hiperrayo.

- Tch, ¡Puño trueno! –

Dragonite cubrió su puño derecho con electricidad y salió disparado como una bala hacia la pokémon sirena. A medio camino fue detenido por un pokémon oso que salió de una pokébola arrojada por Sigmund.

Ursaring lo detuvo con un gancho en el estómago, que lo mandó a volar, logrando detenerse a dos metros de él.

- ¡Charizard, ayuda a Dragonite! – ordenó Aldini.

- ¡Tú también, Galvantula! – ordenó Jimmy.

Ambos pokémon fueron en dirección hacia Milotic y Ursaring, pero fueron detenidos por el grito de alguien. Sorprendidos miraron al causante.

- ¡Deténganse! – gritó Ryuto a todo pulmón. – ¡Seré yo quien acabe con ellos! – declaró con una seria mirada. – ¡Déjate llevar por la ira, el gran dragón destruirá todo a su paso! – dijo un tipo de cantico mientras realizaba unas poses. – ¡DRACOALIENTO DEVASTADOR! – exclamó terminando con la pose del dragón.

Una vez finalizado la danza, Dragonite fue envuelto por un halo de energía Z. De su boca salió un enorme dragón de energía de color violeta.

Comenzó a zigzaguear tomando carrera, ganando velocidad, y se dirigió hasta los miembros del Team Revolution.

Una vez el dragón los embistió, creó una explosión que formó una gran nube atómica que cubrió todo el parque.

Una vez terminó, como si un tornado hubiese arrasado con el lugar, se reveló que los chicos habían sido salvados por la protección de Cloyster. Por todas partes del parque se encontraban desparramados los miembros del Team Revolution… pero… sin señales de Jack y Sigmund…

- Parece ser que se escaparon… - dijo Sakura decepcionada.

- Eso no importa, ya los encontraremos. – dijo Ryuto calmadamente.

- Increíble que digas eso cuando te dejaste llevar por la ira y realizaste un movimiento Z tan desastroso como el Dracoaliento devastador. – dijo Sakura con cierto enojo en su voz.

- No hay que preocuparse por ello, la chica de allí nos llevará con ellos. – mientras señala con su pulgar a Junko que se encontraba detrás de él.

- ¿Yo? – se preguntó Junko desconcertada.

- Sabes donde se pueden estar ocultando, ¿No es verdad? –

- Quizás, no estoy segura. Si Sigmund se encuentra aquí, debe de estar en una de las bases del Capitán Rocket. – dijo mientras se apoyaba su mentón en su puño derecho. – La más cercana sería la de Ciudad Azafrán. – dijo con desconfianza.

- Genial, entonces iré para allá. –

Cuando comenzó a caminar fue detenido por Sakura debido a que se puso delante de él, bloqueándole el paso.

- No creas que irás solo. – le dijo con enfado.

- Esto es asunto mío, no tuyo. –

- ¿Perdón? Te recuerdo que Takumi es amigo mío. –

- Dije que no y punto. –

- Takumi también es nuestro amigo por el cual también iremos. – dijo Tsubasa, quien fue apoyada por los demás.

- De acuerdo, sólo no hagan nada imprudente. –

- ¿Lo dice el mismo que causó esto? – dijo Sakura mientras mostraba el estado del parque, un completo cráter con cuerpos tirados por todos lados, cualquiera diría que es escenografía de una película postapocalíptica.

- Detalles. – dijo Ryuto antes de llamar a la oficial Jenny y contarle lo acontecido.


Ciudad Azafrán, cerca de la base del Team Revolution.

Había una tienda de campaña tipo militar, en la cual se encontraban reunidos varios miembros de la policía con Alto Rango.

Con la ayuda de la oficial Jenny y sus contactos, varios efectivos de la policía de la ciudad y la TPI se reunieron con Ryuto y los demás.

- Pensar que podrían establecer un fuerte bajo nuestras narices. – comentó indignado un oficial de alto rango de la policía. – Levo veinte años como intendente, y nunca me enteré de esto. –

- Eso no importa ahora mismo, sino de la información que tenemos de quienes están ahí. – dijo Thompson, quien fue asignado al caso. – Lean el informe que les di, por favor. –

Cada uno había recibido un informe de la situación, entre esa información había datos sobre Jack y Sigmund, y sobre un tipo llamado Kihara Gensei.

- Un tipo que se llama así mismo "Magnífico" y el primer oficial de uno de los capitanes de esta estúpida organización. – dijo de manera ofendida uno de los altos cargo. – Sino fuera por los problemas que han causado, me reiría. Parece alguna clase de chiste. –

- No lo es, señor. Es una situación muy seria, tienen de rehén al hijo menor de la familia Ketchum. – dijo Thompson con una seria mirada.

- "Familia Ketchum". – dijo el mismo que se reía de la situación. – No son más que un misterio para nosotros, desde que salvaron Japón se creen mucho. – dijo molesto.

- No sigas, Hashimoto. – dijo el intendente.

- Permitan que siga, quiero saber su opinión sobre nosotros. – dijo Ryuto, apareciendo de repente por detrás del ahora nombrado Hashimoto, quien casi le da un infarto. – Adelante, le permito seguir hablando. – dijo con una cara sombría, sus ojos parecían haber perdido el brillo, como si la oscuridad en sus ojos quisiera devorar a aquel tipo.

- Por favor discúlpelo, Campeón. – le rogó el intendente. – No quiso ofenderlo de ningún modo. –

- Dejaré esto claro, los Ketchum sólo tenemos un deber, y es mantener el equilibrio del mundo. – declaró Ryuto con una voz imponente. – Aquellos que lo perturben… bueno, no creo que sea necesario decir que les ocurrirá. – dijo Ryuto antes de retirarse de la tienda, dejando a todos sudando frío.

Veinte minutos después…

La misión constaba de quince uniformados, diez oficiales antimotines armados con sus escudos y porras correspondientes y veinte miembros de la TPI (sin contar a Thompson).

Los encargados de la misión ya habían decidido el plan de asalto, según lo planeado cada quien tomó su posición y fueron enseguida a la base, guiados por Junko.

Al llegar lo único que encontraron fue un portón de acero en el suelo, a lo que Junko les explicó que la base se encontraba bajo tierra.

Los oficiales liberaron un Magnemite que fue a la puerta, la cual tenía una cerradura eléctrica. Con su perno que sobresalía de su cabeza hackeó la cerradura, abriéndola en el proceso.

Se adentraron en el lugar, tuvieron que bajar por unas escaleras, seguir un largo pasillo hasta ser detenidos por enorme muro metálico, el cual en una esquina cercana había una cámara de seguridad.

- Tch, ahora saben que estamos aquí. – dijo uno de los efectivos de la policía. – Magnemite, ábrela. –

El pokémon imán se dirigió hacia el muro y buscó donde abrirla, sin encontrar ningún cerrojo.

- Parece que tendremos que abrirla a la fuerza. – dijo otro de los oficiales. – ¡Escuadrón de asalto, ahora! –

Cuatro oficiales con escudos y porras se pusieron al frente y arrojaron pokébolas, de las cuales salieron dos Machoke, un Machamp y un Machop.

Los cuatro pokémon tipo lucha se dirigieron hacia al muro e intentaron levantarla, sin ningún logro aparente decidieron embestirla para derribarla. Sin siquiera lograr abollarla.

- ¿De qué está hecho esta puerta? – se preguntó uno de los miembros del escuadrón de asalto.

- ¿Cómo lo abrimos ahora? – preguntó uno de los oficiales de alto rango.

- ¿Probamos con explosivos? –

-Tonto, terminaríamos derrumbando el lugar. –

- Todos, atrás. – ordenó Ryuto, caminó hasta la puerta y la tocó con su mano derecha, deslizó su mano, sintiendo el tacto. – ¿Lonsdaleíta? – se preguntó con una sonrisa. – ¡Que suerte que no esté en su estado puro! – dijo alegrado.

- ¡¿Lonsdaleíta?! ¡Pero sí es el material más duro conocido en la tierra! – exclamó sorprendido uno de los oficiales. –

- No del todo cierto, en su estado puro, conocido como Nitruro de Boro, sería imposible de romper hasta para mí. – respondió simplemente. – ¡Sal, Charizard! –

Un enorme dragón anaranjado de dos metros y medio apareció frente a la puerta, la temperatura del lugar ascendió hasta sobrepasar los 30°C.

- ¡Anillo ígneo! –

Charizard golpeó el suelo, destrozándolo en el acto, y una serie de poderosas llamas viajaron por el suelo hasta salir como pilares de fuego que rodearon el muro.

- ¡Enfócalas! – ordenó Ryuto.

De alguna manera Charizard manipuló los pilares de fuego para que se acercaran y tocaran el muro. En unos cuantos segundos se pudo apreciar como el muro se fundía lentamente, siguió así hasta que se fundió completamente, dejando un charco de metal fundido en el suelo.

- Impresionante. – dijo el intendente, sorprendido por el poder de aquel Charizard. - ¡Todos, avancen! – ordenó a sus hombres.

Cada oficial a su mando avanzó, todos preparados para luchar. Ryuto les siguió justo después de devolver al pokémon Llama a su pokébola.

Su caminó se terminó al momento de encontrarse con un cruce con tres entradas.

-Habrá que dividirnos. – sugirió Ryuto al intendente.

-Bien haremos esto, los oficiales de la TPI irán liderados por Thompson a la entrada izquierda, cinco del escuadrón de asalto y ocho uniformados liderados por Hashimoto irán por la derecha, el resto irá con el Campeón y conmigo a la entrada de en medio. – dirigió el intendente, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de todos.

- Ustedes vendrán con nosotros. – dijo Ryuto a los amigos de su hermanito.

Con eso dicho tomaron caminos separados…


Camino izquierdo

Thompson iba caminando juntos a sus hombres hasta que ¡fueron atacados por soldados del Team Revolution!

- ¡Acaben con ellos! – gritó uno de los individuos del lado contrario.

- ¡Nuestra prioridad es rescatar a Takumi Ketchum, vamos! – ordenó Thompson, provocando que sus subalternos se prepararan para la batalla.


Camino derecho

- Tch, ese "Campeoncito" se cree mucho. – dijo Hashimoto a nadie en particular mientras caminaba detrás de todos sus hombres.

Mientras caminaba se chocó con uno de ellos.

- ¡Auch! ¡Qué demonios sucede! – gritó para luego mirar al frente y encontrarse con más de veinte soldados del Team Revolution. – Tch, así que ya nos dan la bienvenida. ¡Destrúyanlos! – ordenó.


Camino de enmedio

Ryuto y los demás se encontraban caminando con la guardia en alto, hasta que escucharon el sonido de explosiones y golpes a su alrededor.

- Parece que las cosas se pusieron bastantes picantes por allá. – comentó el intendente con una mirada seria.

- Creo que lo mismo va a suceder acá. – dijo Ryuto mientras señalaba a dos ciertos individuos.

Jack y Sigmund se encontraban a pocos metros de ellos, solos, sin nadie para respaldarlos…

- Si que tienen agallas para haber venido solos. – dijo el intendente.

- Nosotros somos más que suficientes para acabar con todos ustedes. – le respondió de manera arrogante Jack.

- Eso veremos, ¡Escuadrón de asalto al frente! –

Los oficiales antimotines se pusieron al frente y arrojaron sus pokébolas, liberando un Machamp y cuatro Machoke.

- Son todos tuyos, Sigmund. El Campeón es mío. – dijo Jack.

- Como gustes. – respondió Sigmund. – Adelante, Ursaring. –

El pokémon Hibernante apareció frente a él, realizando su característico rugido.

Los Machoke se abalanzaron sobre Ursaring, el cual los eludió y fue hacia Machamp con sus garras brillantes. Una vez se acercó le estampó una cuchillada que lo mandó por los aires provocando que cayera de espaldas y se quedara retorciéndose de dolor.

- ¡Machoke usa Demolición! –

Los cuatro pokémon Superpoder se dirigieron hacia el pokémon Hibernante con sus puños envueltos en luz.

- ¡Hiperrayo! – ordenó Sigmund.

Antes de que pudieran acercarse, Ursaring barrió el suelo con su Hiperrayo causando que estallara y mandara a volar a los Machoke.

- ¡Mierda! – maldijo uno de los antimotines.

Sigmund puso sus manos dentro de sus bolsillos y salió corriendo en dirección de los antimotines, una vez se acercó a uno de ellos sacó sus manos, revelando que traía puesto unas nudilleras-navaja.

- ¡Cuidado esta armado! – advirtió el intendente.

El antimotines reaccionó a tiempo para cubrirse con su escudo, pero la fuerza del cara de gorila fue tan abrumadora que lo mandó contra el piso. Y no terminó ahí, siguió corriendo y con implacable fuerza logró derribar a otro de los antimotines, provocando que chocara contra el escudo de uno de sus compañeros, que lo bajó para auxiliarlo, pero para su mala suerte Sigmund aprovechó el momento para golpearlo en la nariz.

Los dos antimotines restantes fueron con sus porras listo para golpearlo, una vez se acercaron lo intentaron aporrear, pero Sigmund los frenó con sus nudilleras y de un segundo a otro los golpeó con un par de uppercuts en sus mandíbulas, dejándolos inconscientes.

- ¡Maldición! – dijo uno de los uniformados.

El uniformado se puso al frente y sacó su pistola, y sin advertencia abrió fuego.

- ¡Bang!; ¡Pam!, ¡Pam! – se escuchó el sonido de los disparos.

Sigmund simplemente corrió hacia él con los brazos cubriéndole la cara, sin sentir ningún balazo, sorprendiendo a sus espectadores.

Una vez se puso frente al oficial, de un puñetazo lo mandó a volar provocando que cayera de cabeza al suelo.

- ¡Abran fuego! – ordenó el intendente.

Todos los uniformados sacaron sus armas para luego disparar a quemarropa.

Sigmund corrió de frente a ellos sin ningún miedo, como si de un buldócer se tratase se llevó a todos por delante, derribándolos de una sola embestida.

Una vez terminó con ellos, se dirigió hacia el intendente, pero algo lo detuvo…

Ryuto se puso delante del intendente con uno ligero juego de pies, puso pie izquierdo por delante y su pie derecho atrás, se inclinó levemente y mandó su codo derecho para atrás, tomando velocidad mandó puño derecho como un pistón que le perforó el estómago a Sigmund, quien había llegado cerca de el sin precaución alguna. ¡Sin duda alguna Ryuto había apuntado al plexo solar in piedad alguna!

Por el dolor del golpe cayó sobre sus rodillas y se sujetó el área golpeada con ambas manos, el dolor era horrible, le provocaba falta de aire y un ardor inimaginable.

- ¡¿Cómo?! – se preguntó el cara de gorila, una vez recitó esas palabras su camisa voló en pedazos, revelando que llevaba puesto un chaleco blindado y unos protectores de brazos.

- Como supuse, llevas una protección de Lonsdaleíta. – dijo Ryuto. – Sino fuera por eso, te habría matado. –

- ¡Ursaring! – gritó antes de levantarse e irse para atrás.

El pokémon Hibernante al escuchar a su entrenador dejó a los pokémon Superpoder tirados en el suelo y se dirigió hacía el.

- ¡Hiperrayo! – dijo apuntando al Campeón.

Sin retraso apuntó a Ryuto y disparó un haz de energía resplandeciente.

- ¡Dragonite, Carga dragón! – exclamó antes de arrojar su pokébola.

Una vez la pokébola tocó suelo, Dragonite salió y se cubrió de un aura azulada con forma de dragón y se dirigió hacia el Hiperrayo. Una vez colisionaron una explosión fue ocasionada, creando una cortina de humo que cubrió todo el pasillo en el que se encontraban.

- ¿Le di? – preguntó Sigmund tratando de ver a través del humo.

- Ni de cerca. – le respondió Ryuto.

Incluso con el humo, Dragonite supo donde se encontraba Ursaring, así que siguió hasta embestirlo con Carga dragón.

El impacto mandó a volar a Ursaring contra su entrenador, dejándolos inconscientes a ambos.

El humo desapareció al cabo de seis minutos.

-Parece que Sigmund terminó, me toca a mí. – dijo Jack sin ningún sentimiento hacia su compañero derrotado. – ¡Salgan! – exclamó antes de arrojar un par de pokébolas.

De ellas salieron un par de Milotic.

- ¿Dos contra uno? ¡Acepto el reto! – exclamó Ryuto. – ¡Doble Puño trueno! –

Los puños de Dragonite comenzaron a generar electricidad, una vez fueron envueltos en ella, cargó hacia sus oponentes.

- ¡Rayo hielo! – ordenó Jack.

Ambas Milotic dispararon una serie de rayos que congelaban lo que tocaban, pero Dragonite fue mucho más veloz, logrando evadir los rayos y acercarse a uno de los Milotic. Una vez frente a él, le encestó un derechazo que lo mandó directo contra el suelo.

- ¡No te quedes ahí! ¡Golpéalo con tu Hidrobomba! –

Estando contra el suelo, alzó su cabeza y le disparó un potente chorro de agua. Dragonite fue arrastrado por la fuerza del movimiento hasta estrellarse contra un muro.

- ¡Raro hielo, de nuevo! –

Ambos Milotic dispararon unos rayos celestes que impactaron en Dragonite, convirtiéndolo en una estatua de hielo.

- ¡Oh, no! – dijo el intendente. – Necesitamos tu apoyo, ¡Arcanine! –

Un enorme perro anaranjado con rayas negras apareció frente a los Milotic.

- Sean más o no, es lo mismo para mí. Milotic, ¡Acua aro! –

Ambos Milotic cerraron los ojos y de la nada empezaron a salir espirales de agua de sus cuerpos, que les restauraron los PS.

- Ahora van a curarse cada cierto tiempo. – dijo Aldini sorprendido. – Una buena jugada. –

- ¡Milotic, vayan! –

Ambos Milotic fueron a embestir a sus enemigos.

En el laboratorio de la base

El científico del Team Revolution se encontraba analizando los pokémon que aparecían en pantalla, observando todo lo que ocurría desde la comodidad de su laboratorio.

- Que magnífico espécimen de Dragonite, necesito tenerlo en mis manos. – dijo con una gran sonrisa, dirigió su mano a un botón cercano y luego de acercó a un micrófono al lado del botón. – Jack, quiero que me traigas a ese Dragonite y si el posible al Celebi que te encargué. – dijo por el micrófono.

Una vez habló se dirigió a área de celdas.

Área de celdas

Takumi se encontraba recostado contra el muro de su celda, con ojos con el brillo perdido, mirando el vacío de ese lugar en el que se encontraba. Pero se volvió para ver por la reja de su celda al escuchar unos pasos acercándose.

- Hola, pequeño Ketchum. – le saludó el profesor Kihara. – He venido a darte un regalito. – dijo con una sonrisa siniestra.

Detrás de él un agujero se abrió en el espacio, del cual se podían apreciar unos tentáculos saliendo de él.


Camino de enmedio

- "Jack, quiero que me traigas a ese Dragonite y si el posible al Celebi que te encargué". – se escuchó por un parlante que había por encima del nombrado.

- ¿Celebi? – se preguntó Sakura la igual que el intendente.

- La razón por la cual atacaron el Centro Pokémon, fue esa. Querían al Celebi que posee esta niña. – respondió Ryuto mientras señalaba a Akira.

- ¿Cómo lo sabes? – preguntó la señalada, molesta, por cierto.

- No tengo razones por la cual responder. – le respondió con indiferencia.

- ¡Hidrobomba! – ordenó Jack.

Ambos Milotic dispararon un potente chorro de agua, que se llevó puesto a Arcanine, dejándolo debilitado.

- ¡Arcanine! – gritó el intendente antes de correr y auxiliar a su pokémon.

Los Milotic se acercaron y se pusieron a dos metros de ellos, con malas intenciones.

- ¡Ve, Swellow! –

- ¡A la carga, Galvantula! –

- ¡Charizard, sal a ayudar! –

Los tres pokémon aparecieron frente a los Milotic, listos para luchar.

- ¡Golpe aéreo! –

- ¡Bola voltio! –

- ¡Lanzallamas! –

Swellow embistió primero a uno de los Milotic y seguido de él, el lanzallamas lo envolvió. Mientras que el otro Milotic fue atacado por las esferas eléctricas que mandó Galvantula.

- ¡Ganen distancia, Hidrobomba! –

Los Milotic con tenacidad dispararon potentes chorros de agua ignorando el dolor sufrido al ser atacados, la Hidrobomba forzó a los pokémon retroceder.

- ¡Envite ígneo! –

- ¡Golpe aéreo! –

Ambos pokémon voladores ser dirigieron a gran velocidad hacia sus oponentes.

- ¡Rayo hielo a Swellow, Hidrobomba a Charizard! –

Uno de los Milotic le disparó unos rayos celestes a Swellow y el otro le disparó un potente chorro de agua a Charizard, quienes esquivaron sin problema alguno, hasta embestirlos y mandarlos a volar, rodaron por el piso hasta que se detuvieron.

Una vez Swellow y Charizard tomaron distancia, ambos Milotic fueron envueltos por aros de agua, que les curaron los PS. Permitiéndoles levantarse sin problema alguno.

- Mientras Acua aro siga activo ellos no van a caer tan fácilmente. – dijo Aldini con cierta molestia en la voz. – Charizard tiene un movimiento que podrá acabar con ellos de un solo golpe, pero necesita tiempo para cargarlo. – les explicó.

- ¿Necesitas tiempo? Déjamelo a mí. – le respondió Jimmy. – Galvantula, Charizard necesita tiempo, vamos a ayudarlo. –

- "Entendido". – le respondió Galvantula.

- Swellow, cuento contigo. – dijo Tsubasa.

- "A la orden".

Swellow y Galvantula se pusieron por delante de Charizard para cubrirlo

- ¡Milotic, Rayo hielo! – ordenó Jack. «¿Qué estarán planeando?», pensó.

- Electrotela. – ordenó Jimmy.

- ¡Ciclón! – ordenó Tsubasa.

Galvantula arrojó una telaraña electrificada y Swellow batió sus alas creando un tornado con rayos, ambos movimientos colisionaron con los Rayo hielo de Milotic.

Los movimientos se anularon, creando una explosión que levantó una cortina de humo que cubrió a todos los pokémon.

- ¡Mierda, eso demorará aún más nuestro movimiento! – exclamó Aldini accidentalmente, para luego cubrirse la boca por la idiotez que acaba de decir.

- ¡Ya veo! Conque eso tramaban, esperaban usar Rayo solar. – dijo divertido Jack. – Lastima para ustedes, ¡Hidrobomba! –

De la cortina de humo salieron un par de Hidrobomba que impactaron en Swellow y Galvantula, llevándoselos puestos hasta hacerlos chocar con una de las paredes de pasillo.

- ¡Rayo hielo! –

- ¡Swellow! / ¡Galvantula! – exclamaron preocupados al mismo tempo Tsubasa y Jimmy.

Un par de Rayo hielo impactaron en ellos y los dejaron congelados, convirtiéndolos en un par de estatuas.

- ¡Acaben con Charizard! –

Ambos Milotic miraron al Pokémon Llama, para luego dispararle un par de Hidrobomba.

- ¡Ve, Celebi! –

E pokémon legendario Viaje Tiempo apareció frente a su entrenadora, pero no duro mucho tiempo ahí, de un segundo a otro apareció frente a Charizard para cubrirlo con una barrera Psíquica.

- Tch, así que por fin te dignas a pelear. ¡Mocosa! – gritó Jack molesto.

- Mejor tarde que nunca. Lo siento Celebi, por obligarte a pelear. –

- "No hay problema, siento que si no los detenemos algo malo podría ocurrir con el mundo". – le respondió el pequeño Celebi.

- ¡Ataquen sin cesar hasta romper su barrera Psíquica! –

Siguiendo las ordenes de su entrenador, ambos Milotic comenzaron a disparar poderosos chorros de agua sin cesar, esperando a que cediera la barrera de Celebi.

- ¡¿Cuánto le falta a Charizard?! – preguntó Akira al ver que Celebi no podría seguir por mucho más tiempo.

-No mucho, el Rayo solar debería de estar casi listo. – le respondió mientras observaba como su pokémon comenzaba a brillar de un color verdoso.

Junto cuando la barrera comenzaba a agrietarse, Charizard le dio un pulgar arriba a su entrenador.

- ¡Ya está listo! – avisó Aldini.

Celebi dio un salto hacia permitiéndole a Charizard disparar.

- ¡Ahora, Charizard! –

Un increíble resplandor salió por el hocico de Charizard, que devoró totalmente a ambos Milotic, la explosión ocasionada fue tal que Celebi tuvo que crear una barrera para cubrirlos a todos para que no salieran heridos.

Una vez el resplandor terminó, ambos Milotic se encontraban tirados en el suelo con sus cuerpos humeando.

Jack se encontraba al lado de sus pokémon observándolos con una mirada severa, como si los culpara por perder.

- Son basura. – dijo en voz baja, pero audible para Ryuto. – ¡Es hora de usar a mi reina! – exclamó antes de arrojar una pokébola.

De ella salió una Milotic hembra, la cual se veía distinta de todos los demás de su especie, era más grande que el promedio y un tipo aura oscura desbordaba de su cuerpo.

- ¡¿Un pokémon oscuro?! Incluso si fuese uno, ¿Por qué podemos ver su aura? Se supone que sólo es visible por el Lector de aura. – dijo el intendente con miedo en su voz.

- ¡¿Qué les parece mi reina?! ¡Más fuerte y hermosa que cualquier Milotic! – exclamó Jack con enorme felicidad y placer. – y más sanguinaria que cualquier máquina asesina. – dijo esto último una sonrisa siniestra.

Sin siquiera escuchar una orden de su entrenador, Milotic dio un salto sin previo aviso, balanceándose sobre Swellow y enrollándose en él. Al hacerlo el hielo se rompió, liberándolo, pero...

- ¡Lo está asfixiando! – gritó el intendente.

- ¡¿Fue a por un pokémon debilitado?! – gritó sorprendido Jimmy.

- ¡Swellow! – gritó preocupada Tsubasa.

- ¡Celebi, por favor! –

Celebi utilizó sus poderes psíquicos para alejarla de Swellow, pero una vez se alejó se dirigió hacia él. De un Hielo oscuro intentó congelarlo, pero se cubrió con su barrera psíquica.

Rindiéndose, se detuvo y de un salto se puso por encima de Charizard, estrangulándolo en el acto.

- ¡Charizard! – gritó preocupado Aldini, hasta que se dio cuenta que es su oportunidad. – ¡Charizard, confío en ti! ¡Envite ígneo! –

Charizard se envolvió de llamas azules, que salieron de su cola, las llamas también envolvieron a Milotic quemándola en el acto. Sin más remedio tuvo que separarse de él.

Una vez se desprendió de él, Charizard tomó distancia por instinto.

- ¡Rayo solar! – ordenó Aldini.

Charizard disparó un haz de energía a toda potencia.

- Protección. – dijo Jack con simpleza.

Milotic creó una barrera verde, la cual detuvo el Ray solar sin problema alguno.

- ¿Charizard, puedes usarlo una vez más? – Aldini le preguntó a Charizard, quien le negó con la cabeza.

- "Necesito reunir energía solar de nuevo, no es fácil estando tan bajo de la superficie". – dijo Charizard con un chasquido de lengua al final.

- ¡Cola dragón! –

La cola de Milotic se cubrió de un aura verde que luego utilizó para azotar a Charizard de sorpresa, una vez que lo azotó Charizard fue devuelto a su pokébola y reemplazado por Lilligant.

- ¡¿Fue forzado a cambiar?! – preguntó sorprendido Jimmy.

- Es el efecto de Cola dragón, obliga al pokémon golpeado a cambiar por otro aleatoriamente. – le respondió Sakura.

Sin esperar, Milotic le disparó un Rayo hielo oscuro a Lilligant, dejándola congelada en el acto. Una vez la dejó congelada saltó encima de ella con Enrosque, quebrando el hielo y asfixiándola.

Una lluvia de carámbanos cayó sobre Milotic obligándola a alejarse de Lilligant. Cloyster apareció frente a Sakura, quien lo había liberado al momento de ver como Milotic intentaba asfixiar a Lilligant.

- Creo que es hora de usar esto. – dijo Jack mientras sostenía un pequeño cristal Z, totalmente negro que irradiaba un aura de perdición. – ¡Éste es su fin! – declaró con una sonrisa depravada, justo cuando estaba a punto de poner el cristal en su pulsera fue detenido por la voz de su jefe.

- "Retírate ahora mismo, es hora de la prueba de un nuevo experimento. Sino quieres quedar en medio, retírate". –

- Justo en la mejor parte. – dijo Jack con decepción en su voz, devolvió sólo a su reina a la pokébola y luego arrojó una bomba de humo.

Jack y Sigmund habían desaparecido una vez que el humo se fue, ambos Milotic fueron abandonados por ellos.

- ¡Se fueron! – dijo exaltado el intendente.

- No sólo eso, dejaron a los Milotic a su suerte. – dijo Sakura con desprecio.

- Que crueles. – dijo Akira con suma tristeza. – ¡Tenemos que encontrarlos y pararlos de una vez por todas! –

- No creo que tengamos tiempo para ello. – respondió Sakura, al ver como una puerta al final del pasillo era azotada.

En esa misma puerta podían verse formaciones de abolladuras por golpes, cada segundo pasaba, una nueva aparecía hasta que salió volando en dirección a Celebi, quien la detuvo con Psíquico.

De la actual "entrada" podían verse unos tentáculos negros sobresaliendo (apreciablemente ocho de ellos), cada uno parecía tener un ojo que los observaba, como si los analizara y juzgara.

Los ocho tentáculos se estiraron hasta tocar los muros, aferrándose a ellos con firmeza, y retrayéndose, como si algo fuera a acercarse… en poco tiempo una masa oscura apareció frente a nuestros héroes, que dentro de ella había una persona, Takumi se encontraba dentro, con una mirada oscura y vacía.

- ¡Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaack! – rugió el chico, como si de un monstruo se tratase.

To be continued…