Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía.
Aviso: Este fic participa en el reto especial "Romance en navidad" del foro Sol de Medianoche.
-Capítulo 21-
Algo le sucedía, y aquel pensamiento no desapareció de mi mente durante el tiempo que estuve hablando con mi familia por teléfono. Me alegraba de que estuvieran bien y de que las islas griegas fuesen preciosas, pero en aquel instante sentía que algo malo sucedía con Jasper y necesitaba saber qué era. Cuando colgué el teléfono volví a sentarme en el sofá y le dediqué a Jasper una sonrisa nerviosa.
— ¿Estás bien?
—Sí.
Asentí en silencio.
—Había pensado que después de comer podríamos salir a pasear aprovechando que hace tan buen día. No es que quiera celebrar la Navidad, ni nada de eso, pero las calles estarán iluminadas, y…
—Alice, no quiero que dejes de celebrar este día por mí. Ya ayer te estropeé la noche…
— ¿Que me estropeaste la noche? —lo interrumpí, sorprendida—. Jasper, fue la mejor noche de mi vida.
—Quiero decir que por mis peticiones estúpidas no celebraste Nochebuena, y ahora ni siquiera vas a celebrar Navidad por contentarme a mí.
—Ayer no habría podido celebrar nada sola, y hoy… —me encogí de hombros—. Ya te lo dije: creo que Navidad es estar con nuestros seres queridos. Y yo te tengo a ti, así que la estoy celebrando como es debido.
Jasper me rodeó con uno de sus brazos, me acercó a su cuerpo y me besó la frente antes de agachar la cabeza y besarme también en los labios.
—Alice, no quiero que te enfades ni te entristezcas con lo que te voy a decir, pero… Necesito tiempo.
Separé mi rostro del suyo para poder mirarle y fruncí el ceño.
— ¿Tiempo para qué?
—Tú misma has dicho antes que todo lo que ha pasado entre nosotros ha sido muy repentino, y yo sí necesito tiempo para asimilarlo.
Tragué saliva con dificultad cuando entendí sus palabras.
—Escucha, —prosiguió—. Hace diez años que estoy solo, por voluntad propia, sí, y ya me había hecho a la idea de que iba a pasar toda mi vida igual, sin nadie a quien querer, ni cuidar. Lo que sucedió anoche lo ha cambiado todo, me ha cambiado a mí, y precisamente por eso necesito un tiempo a solas para hacerme a la idea.
— ¿Para hacerte a la idea de que quieres estar conmigo? —Pregunté en voz baja—. Me da la sensación de que soy una carga para ti.
—No, Alice, nada más lejos de la realidad. Eres lo único que quiero, pero diez años de mi vida desaparecieron en una sola noche, y necesito poner algunas cosas en su lugar.
Parpadeé al sentir que las lágrimas hacían acto de presencia y no pude creer que fuera a echarme a llorar frente a Jasper en aquel momento. No obstante, siempre había ido de frente con él y no iba a dejar de hacerlo en aquel momento:
—Me da miedo que vuelvas a alejarte de mí.
Jasper volvió a abrazarme con fuerza y me dejó apoyarme de nuevo en su pecho, cosa que me tranquilizó momentáneamente. Intenté respirar hondo, pero mi aliento salió entrecortado, por lo que fue inútil.
—No lo voy a hacer, te lo prometo. He sido un cobarde durante estos años, pero no voy a volver a serlo.
—No me refería a eso, nunca he creído que fueras un cobarde; al contrario. Sé que he sido yo quien ha dicho antes que todo esto ha sido repentino y que quizá necesitaríamos tiempo para asimilarlo, pero aun así me da miedo que te lo pienses bien y que al final descubras que no quieres estar conmigo.
Jasper me separó un poco de su cuerpo y colocó sus manos en mis brazos, obligándome a mirarle.
—Eso nunca pasará. Te quiero más que a nadie en el mundo, Alice. Jamás pensé que sentiría algo así por nadie, y aunque llevo más de diez años sintiéndolo por ti, no me he atrevido a aceptarlo hasta ahora. Por eso necesito pensar en ti, en mí, en nosotros para no hacer algo mal de nuevo, ¿entiendes? Solo necesito un día.
Me mordí el labio inferior y asentí en silencio, temerosa aunque emocionada por sus palabras. Jasper acababa de decirme que me quería… Y esas palabras habían conseguido disipar parte del miedo que me invadía.
—Yo también te quiero, Jasper. Te he esperado diez años… No me va a importar esperarte un día más.
Sonrió de lado, con esa sonrisa que me hacía enamorarme más aún de él, y se acercó para volver a besarme en los labios, lentamente, sin ninguna prisa. Yo le devolví el beso de la misma forma y le acaricié la mejilla con una de mis manos. Cuando nos separamos, Jasper se puso en pie y se dirigió al vestíbulo para colocarse el abrigo y la bufanda.
—Solo un día más —me prometió.
—Más te vale.
Tras asentir en silencio abrió la puerta de mi casa y se marchó, dejándome sola y con un gran vacío en el corazón. Claro que le creía y entendía lo que le pasaba, pero aun así tenía miedo. Tenía miedo de que volviera a escapárseme de entre las manos como si fuera agua y que yo no pudiera hacer nada por remediarlo.
Mantengo lo que dije ayer: no me echéis a los perros todavía, please. Mientras escribía estuve meditando y llegué a la conclusión de que era normal que Jasper se sintiera algo inseguro y abrumado, porque como dice él en una sola noche (ni siquiera en un día) se esfumaron diez años de su vida. Diez años, no uno, ni dos. DIEZ. Por supuesto que quiere a Alice y que está dispuesto a estar con ella, pero creo que el pobre hombre se merece algo de tiempo para ordenarse. Solo espero que no os desaniméis, que aún faltan unos pocos capítulos para el final y a mí me encanta solucionar las cosas ;)
¡Nos leemos mañana! Xo
