Ni los personajes ni la historia me perteneces, la historia es de Carolina Andújar y los personajes de Masahi Kishimoto yo solo me dedico a hacer la adaptación por entretenimiento.

A petición de muchas personas no solo en esta plataforma, sino que tanto en Fanfic,es y en Wattpad se ha decidido iniciar con la adaptación de Vajda, principe inmortal donde nos vamos a embarcar en una nueva aventura con nuestros personajes amados de Vampyr pero siendo acompañados esta vez por otros nuevos personajes como es el caso de Deidara e Ino quienes serán nuestros nuevos protagonistas y de muchas otras personas las cuales espero tengan el mismo apoyo y aceptación como ocurrió con Sasori y Sakura y sus amigos en su debido momento.

Al igual que en la anterior historia sabrán que yo siempre me demoraré un poquito en actualizar dado que saben que yo no cuento con suficiente tiempo pero en estos momentos estoy haciendo lo posible para poder adelantar lo más que se pueda la nueva adaptación la cual espero que les guste y me acompañen dado que esta historia será aun más larga que nuestra amada Vampyr y por consiguiente me gustaría recibir más apoyo que en nuestra anterior historia y también informarles que 6 Romeos 1 Julieta será un poco más demorada dado que mi compañera con la que hago la historia tampoco cuenta con el tiempo que sé que a ustedes les gustaría y pido perdón por las demoras y molestias causadas a todos nuestros lectores.


CAPÍTULO 21: Ritornello: Los recuerdos perdidos

Desperté unos minutos después sostenida por él, quien me llevaba en brazos hacia la salida de la iglesia.

- Deidara- suspiré, abriendo los ojos- ¿fue real?

Él se detuvo en seco y respondió, sonriendo:

- Tan real que podría besarte ahora mismo. Es solo que temo que...

- ¿Sí?

- Temo que ya no me ames, ahora que sabes lo que hiciste por mí.

- Déjame en el suelo, por favor- pedí.

Él frunció el entrecejo y me depositó suavemente frente al portón. Yo lo rodeé con ambos brazos por la nuca y dije:

- Solo podría amarte más.

Quería que se inclinase sobre mí y me besara, pero él me miró con seriedad y preguntó:

- ¿A pesar de saber que todo lo que te ha ocurrido con Sai fue solo porque quisiste salvarme?

- Sí- dije, sonriendo- Todo es como debe ser.

Él me tomó de la mano y me arrastró fuera de la iglesia. Había una luna blanca espléndida en el cielo azul añil.

- Ven conmigo- dijo.

Me llevó hasta la parte posterior de la iglesia, que también estaba bastante elevada por encima del nivel del terreno y cuyas barandillas estaban sombreadas por un gran arbusto. Deidara estaba feliz y esto se evidenciaba en todos sus gestos.

- Que hermoso- dije, mirando hacia arriba pero pensando en él- Parece que nadie nos estuviera observando.

- En este momento nadie nos observa, In- dijo, girándome hacia él y hundiendo una de sus manos en mis cabellos- Dime de nuevo que no me odias.

- Solo puedo sentir una cosa por ti, Deidara- dije, sonrojándome bajo su mirada sugerente.

Su boca cubrió la mía en un instante y sus labios se abrieron para prodigarme el más dulce de los besos. Rodeó mi cintura con su brazo y me sujetó contra sí, infundiéndome de tibieza. Sentí que nos envolvía un fuerte torbellino de viento y él dejó escapar un suspiro que revelaba un anhelo profundo. Esta vez no vino a mí ninguna imagen, ni sentí frialdad alguna emanar de él.

- Nunca viví el amor humano así- murmuró en mi oído sin soltarme.

- Yo tampoco- dije. Necesitaba que supiera que jamás había querido a Sai.

- No hace falta que lo digas, In, lo sé. He estado contigo desde que Sai bebió tu sangre por primera vez; es solo que el corazón humano está lleno de engaños.

- ¿Y el de los muertos?- pregunté, elevando el rostro hacia él. Se lo veía sereno y, a la vez, lleno de emoción.

- No. Yo solo puedo amarte con el alma, Ino. Este es el único amor real, y es eterno pues no está oculto tras el velo de la ilusión del mundo.

- Deidara ¿pudiste conocer la luz cuando Sai me hizo su víctima?

- Sí. Si pudiera mostrarte ese instante lo haría, pero ya no es necesario. Gracias a que viste el antes en que existías fuera del tiempo, no tengo que imbuirte los recuerdos a través de besos. Estos llegarán a ti por sí solos. Al recordar un recuerdo tan profundo tomaste parte del más allá, lo que te hace más parecida a mí.

- ¡Ya no me enfrías!- dije, sorprendida.

- Porque tu alma está más cerca de la mía y de la muerte y, por ello, has perdido tanto calor que ya no me percibes frío. No debes morir, Ino. Es preciso que salgas de Amegakure en cuanto hagamos lo que debemos hacer.

- No me importa morir con tal de recuperar tus restos- dije- ¿Sabes dónde están?

Él asintió.

- No es suficiente con que te lleve a ellos- dijo- Tendrás que romper la maldición.

- Creí que se había disuelto cuando Sai me atacó- afirmé, apesadumbrada.

- Para cuando te encontró en esa calle desierta, Sai ya había trasladado mis restos humanos a Amegakure. Por tal motivo, hacía mucho que podía materializarme dentro de la ciudad pero me fue imposible conocer a Dios hasta que tu sangre corrió por sus venas casi un siglo después.
Tu sacrificio, además de abrir los ojos de mi espíritu, permitió que te encontrara en vida. La unión que se produjo entre nosotros a través de la sangre hizo que te reconociera de inmediato pero, puesto que Amegakure me proporcionó el medio de hacerme palpable como cuando estaba vivo, me acerqué a ti humanamente. Ahora resulta que estoy apegado a ti, Ino.
No solo te quiero en tu forma espiritual sino con todas las características de tu encarnación: lo que dices y lo que haces, tu inteligencia y tus emociones, tu instinto, tus gestos e inflexiones, tu voz y tu mirada, tu ira y debilidad. Quiero, incluso, tu cuerpo: cada vez que me separo de ti duermo en el recuerdo de tu tacto. Este es el segundo motivo por el cual te pedí que vinieras a mi encuentro: no bastándome la salvación, tenía que estar contigo. Tenía que amarte y sentirte en vida, Ino. Perdóname.

- Me estás pidiendo que te perdone por anhelar lo mismo que yo- dije- Daría lo que fuera por devolverte la vida que Sai te robó y estar contigo en el mundo.

- No debes pensar en ello- respondió- Esa es la filosofía de nuestro enemigo y la razón por la cual se hizo vampiro.

- Te equivocas. Él no conoce el amor- murmuré.

- Solo podremos estar juntos fuera del mundo, Ino.

- Bienvenida sea la muerte, entonces- dije, deseando que llegase pronto.

- No la invoques. Tú irías a la eternidad y yo me quedaría atrapado entre Amegakure y Hades para siempre por causa de Sai.

- Si al fin conociste a Dios, no comprendo en qué consiste la maldición, Deidara ¿No conoce tu alma el camino?

- He forjado una alianza con Cristo gracias a ti. Veo Su luz y siento Su amor. Ahora que conozco la fuente de toda la creación, mis plegarias ascienden. Mi alma despertó de la que iba a ser una pesadilla eterna. Por otra parte, lo que ha hecho el demonio por medio de mi cuerpo y sangre debe ser anulado con un rito tan poderoso como el suyo- dijo.

- Sabes que estoy a tu disposición- respondí- Estoy lista.

- Debes tener toda tu energía vital para llevarlo a cabo- replicó- Sin embargo, es difícil que la mantengas estando cerca de mí, y más aún en Amegakure. Por ello, debemos actuar pronto.

- Bien. Dime lo que debo hacer- dije.

- No puedo entrar a la torre donde están mis restos ni tampoco apropiarme de ninguno de los objeto que la secta homicida emplea para mantener la maldición, incluyendo la llave que necesitas para entrar a la torre. Aun así, puedo manipular las circunstancias a nuestro favor. Los adeptos de Sai darán un baile mañana en la noche en la Gran Logia Subalpina. En ocasiones como esta, las familias de los iniciados son admitidas en las celebraciones. Prepárate para asistir como la esposa de uno de ellos.

- ¿Quién será el iniciado que me lleve?- pregunté, aterrada.

- Yo- dijo, sonriendo. Sus ojos se encendieron.

- ¿Tú? ¡Sabrán que no eres uno de ellos!

- Claro que no- dijo, riendo- ¿Olvidas que puedo poner ideas en las mentes de los vivos?

- ¡Cierto!- exclamé, tomando sus manos- ¡Esto es maravilloso!

- Tenemos grandes ventajas- dijo, entusiasmado a su vez- Será divertido. Ahora...

- Debes llevarme a casa- dije, anticipándome a sus palabras.

- Empiezas a conocer las reglas- dijo, guiñándome un ojo.

Caminamos tranquilamente hacia la casa mientras Deidara me explicaba que era la misma que había adquirido de la señorita Biwako. Si bien había cerrado el trato con la Señora antes del baile que esta ofreció en su propiedad, Deidara había puesto brevemente la idea contraria en la mente de Kankuro Uzuki para validar su presencia en el festín mientras fuera conveniente. También explicó que la potestad demoníaca que rige Amegakure no podía observarnos mientras pisáramos suelo sacro, como en la parte trasera de la iglesia, aun si los vampiros aliados de Sai tenían la facultad de encontrarme en cualquier lugar.

Cuando llegamos, Deidara se despidió de mí en la puerta. Estaba tan hermoso que quise que me besara de nuevo, pero me sentía tan débil que estuve a punto de desvanecer.

- Te acompañaré desde la muerte mientras duermes- dijo, y me pareció que estaba complacido- No puedo abusar de tu vitalidad.

Comprendí que había reconocido mis intenciones y me sonrojé.

- Buenas noches- dije, sonriendo y evitando su mirada.

Deidara rio y besó mis labios fugazmente. Acto seguido, se alejó en dirección a la estación de trenes. Suspiré y, tras cerrar la puerta, subí a la habitación. Me sentía feliz. Cuando tomé la túnica de Deidara para usarla a modo de camisón de nuevo, reconocí el sudario con el que lo había visto en el reino de la muerte.

"Dios", pensé, con lágrimas en los ojos. "Permíteme estar a su lado para siempre". Me metí en la cama y, tras cubrirme con las mantas, me quedé dormida rezando por Deidara y por mí.

Soñé con la primera vez que Sai me había atacado. En el instante en que sus colmillos me traspasaban, la voz de Deidara había brotado de mi atacante como un gemido profundo que luego se convirtió en mi propia respiración. Soy sangre de tu sangre, decía Deidara dentro de mi corazón, y su dolor se tornaba en dicha. Segundos después, se materializó a unos pasos de nosotros entre la niebla y, sin que Sai lo viera, se acercó con sigilo y puso la estatuilla de la Virgen en mi mano. Sai dejó mi cuerpo inerte sobre el pavimento y se marchó, huyendo de la imagen sagrada. Entonces Deidara salió de la niebla y se inclinó a mi lado.

- Gracias, ángel mío- dijo, derramando lágrimas sobre mí y deteniendo la sangre de la herida con ambas manos- Me mostraste la esperanza.

A continuación, miró hacia el oscuro firmamento y lanzó un grito profundo:

- ¿Quién como Dios?

Sollozando, Deidara me tomó en brazos y me llevó al camposanto. Allí me depositó sobre la tierra bendecida y rasgó un jirón de mis faldas para cubrir mi herida, cuidando de mí hasta que la sangre dejó de manar.

- Nuestra sangre es una en el enemigo, y nuestras almas son una en Dios- susurró, arrullándome- Despierta, Ino.

Yo abrí los ojos y lo vi entre las tumbas.

- ¿Qué me han hecho?- murmuré.

- Ofrendaste tu sangre por mi salvación. Guardaste tu promesa.

- Te conozco- le dije, sin comprender lo que ocurría- Eres mi único amigo.

- Debo robar tus recuerdos de esta noche para que se cumpla la profecía ¿Me obedecerás?

- Sí- respondí y, como si Sai nunca me hubiese atacado, todo dolor cesó.

- Ve a tu casa y cambia tus ropas. Después, deja en el pórtico de la iglesia el vestido blanco que llevas puesto. Tu atacante lo encontrará y te reconocerá como la novia esperaba. Estaré cuidando de ti todo el tiempo.

- Así lo haré- respondí.

Sosteniéndome, me ayudó a incorporarme y me siguió hasta la casa de mis padres. Yo entré, me puse una bata y volví a salir sin que Kushina notase mi presencia. Al salir, Deidara estaba esperándome entre las sombras. Me siguió hasta la iglesia, donde llevé el vestido, que estaba desgarrado y manchado de sangre. Avancé por las gradas y me hinqué de rodillas frente a la puerta de la iglesia. Allí alisé el vestido con cuidado, presionándolo contra la piedra oscura, de modo que las blancas faldas quedaran desplegadas hacia los escalones y el jubón ostentara a la altura del corazón la sangre que se había acumulado en el escote, tal y como si una muerta invisible lo llevase puesto. Daba la impresión de ser el traje de una novia que hubiera sido asesinada en el día de su boda.

- Perfecto- dijo Deidara, supervisando mi hacer- Nuestro enemigo olerá la sangre seca de su víctima en el vestido antes del amanecer y lo llevará consigo como nuestra de que la profecía de la novia empieza a cumplirse.

- ¿Qué pasará después?- pregunté.

- Indagará al respecto de ti para asegurarse de que tienes los requisitos esperados.

- ¿No sabrá que dejamos el vestido en ese lugar adrede?

- Creerá que viniste aquí guiada por Lucifer para dejar la señal inequívoca que él ha estado aguardando.

- Ah. Es importante que el padre Zōsui no lo encuentre antes.

- Descuida. El óxido de la sangre que ya probó obligará al vampiro a seguir el rastro del aroma a la intemperie en unos instantes. Es uno de sus instintos primordiales, no puede dejar evidencia pública de ningún ataque.

Cuando terminé, Deidara me acompañó de nuevo a casa.

- Gracias- dijo, con ojos acuosos. Parecía acongojado por un ineludible remordimiento- Ahora, entra en la casa y olvida que me viste.

- Dime tu nombre- pedí.

- Soy Deidara, hijo de Akasuna y voivoda del pueblo magyar.

- ¿Qué es un voivoda?- pregunté, entre dormida y despierta.

- Un príncipe. Cuando estaba vivo me llamaban príncipe Deidara.

- Bien, príncipe Deidara- dije, creyendo que se trataba de un sueño- Algún día seré tu princesa.

Él me agarró por los hombros y preguntó, temblando:

- ¿Qué dices, mujer?

Al llegar a una pequeña plaza, me encontré cara a cara con un mendigo que me pidió dinero a gritos. Le faltaban varios dientes. A pesar de sus ropas raídas, los cabellos revueltos y la suciedad de su rostro, se notaba que alguna vez había sido un hombre hermoso, e intuí que probablemente también muy rico. Puse unas cuantas monedas en su escudilla y procuré alejarme pues su actitud me había atemorizado. En cuanto le di la espalda, escuché que decía en otro idioma:

- ¿Y tú qué miras?

Puesto que éramos las únicas dos personas en esa plaza, asumí que hablaba conmigo, por lo que me di la vuelta de nuevo. Estaba equivocada: el mendigo no hablaba con nadie. Se había sentado en medio de un charco de orina y miraba hacia arriba. Quise salir corriendo, pero él habló de nuevo, esta vez vociferando al cielo:

- ¡Maldito! ¿Quieres también mi única fuente de sustento? No te basta con verme así ¿eh? ¡Déjame! ¡Ya me lo quitaste todo!

Temblando, me pregunté si le hablaría a Dios o al diablo. Entonces sus ojos cambiaron de posición. Aún miraba hacia los densos nubarrones, pero hacia el oeste. El hombre podía ver algo que yo no. De repente, soltó una carcajada y lanzó las monedas al piso.

- Búrlate de mí, sí- exclamó, sin bajar la mirada- Yo me reiré de ti en el Juicio Final, cuando tu potestad te sea arrebatada ¡Tienes mi mente y tomas mi cuerpo cuando te place, pero jamás tendrás mi alma!

De repente, cayó al suelo, retorciéndose con expresión de horror.

- ¡No! ¡No las huestes de nuevo!- suplicó, crispando los dedos hacia el infinito al tiempo que intentaba cubrirse el rostro.

Unos segundos después, todo su cuerpo empezó a contorsionarse mientras profería espeluznantes alaridos. Tuve tanto miedo que no pude articular palabra para pedir auxilio. Al fin me dije que tenía que hacer algo por ayudar a aquel pobre hombre y di unos pasos enclenques hacia él, pero él viró la cabeza abruptamente hacia mí y me miró con una expresión tan malvada que quedé paralizada.

- Bienvenida a nuestro reino- dijo, con varias voces disonantes- ¿Estás lista para entrar a la sinagoga de Satán?

Sentí como si una mano invisible me hubiese golpeado el pecho y retrocedí, temblando.

- Vade retro- mascullé con un hilo de voz antes de emprender la fuga.

No miré hacia atrás hasta encontrar una iglesia. Tiré de ambas puertas y entré, conmocionada. Estaba viviendo en carne propia miedos que hasta ese entonces no habían existido ni en mis peores pesadillas. Hundí las manos en la pila de piedra que contenía el agua bendita y me las pasé por el rostro, rezando mecánicamente y a toda velocidad, tanto que confundía las palabras.

Un sacerdote salió de la habitación contigua al altar y me miró con curiosidad. Incliné la cabeza a manera de saludo y él hizo igual, pero no quise hablarle.

- Veo que lo conoció- dijo desde donde estaba.

- ¿Disculpe?- balbucí.

- El loco de la plaza- respondió- Asusta a todos los visitantes. Ya se acostumbrará.

Intenté sonreír pero me fue imposible.

- Ese hombre necesita que le echen fuera al diablo- susurré, mirándolo.

- No, simplemente ya no está en sus cabales- dijo él.

Pensé que un sacerdote escéptico era lo último que necesitaba.

- No me diga- repliqué- ¿Cómo puede distinguir entre lo uno y lo otro?

- Cree ser miembro de la familia real y habla con seres invisibles que están fuera de él. No es candidato para un exorcismo eclesiástico.

- ¿Es que no puede haber locos posesos?

Él hizo caso omiso de mi pregunta y, dándose la bendición ante el altar, prosiguió con sus labores. Parecía muy ocupado. Me senté en una de las bancas traseras y recé compulsivamente hasta asegurarme de que mis rodillas pudieran sostenerme de nuevo. El dueño y señor de Amegakure me había hablado directamente a través del lunático de la plaza a quien, por cierto, yo no me habría atrevido a tildar de loco.

Miré recelosamente al antipático sacerdote y me dije que el mendigo debía ser de cuna noble. Entonces recordé al librero de la tarde anterior y repasé mentalmente su extraño comportamiento y la conversión que habíamos sostenido al respecto de aquel poeta nefasto. Concluí que en Amegakure todos eran abogados del diablo y me marché de la iglesia con el corazón encogido. Me alejé por una calle más transitada y seguí a varios grupos de personas hasta que me topé con una oficina postal.

Dejé las cartas y el manuscrito de Sakura con un empleado descortés y regresé a casa procurando pasar por calles transitadas por medio al demonio: recibí tantas miradas de animadversión y disgusto en el camino que no supe en qué momento había comenzado a retornarlas con la misma intensidad. Al entrar, me eché a llorar desconsoladamente ¿Cuándo había perdido mi rumbo? ¿Había sido feliz alguna vez? ¿Era el ser humano maléfico por naturaleza? ¿Era yo, también, otro ser insustancial y lleno de rencor? Lo único que me interesaba en el mundo era Deidara e iba a perderlo irremediablemente: su salvación marcaría nuestra despedida. Si Dios favorecía nuestros propósitos, no tendría ya nada por lo que vivir. De uno u otro modo, no podía ganar.

- ¡Te odio!- sollocé, mirando al cielo por la ventana.

Le hablaba a Lucifer. Nunca me había referido a él directamente y no sabía si Cristo justificaría mi odio aun si lo dirigía a Su enemigo. Esto es personal, maldito, pensé, enjugándome las lágrimas, y a partir de ese momento me encontré maldiciendo para mis adentros con frecuencia. Al menos la guerra estaba declarada.

Comí un poco más de pan con mermelada y bebí agua, y luego me distraje peinándome para el baile de esa noche. Los tocados de las damas de la ciudad eran ridículos, así que la vanidad me impedía imitarlas aun si quería pasar desapercibida. Sin embargo, no quería desentonar demasiado, por lo que retorcí dos mechones frontales hasta sujetarlos en la parte posterior de la cabeza y después recogí el resto de mis cabellos en un moño suelto sobre la nuca. Me recordó a los peinados de las antiguas mujeres de Mizu no Kuni que tantos artistas recreaban en sus obras y me di por satisfecha pensando que Mizu no Kuni era, después de todo, de este lugar.


Nuevamente les agradezco a todas y cada una de esas personas que me comentaban con la intención de que siguiera haciendo la adaptación del segundo libro, gracias a todos ustedes fue que se hizo posible este nuevo proyecto el cual espero tenga este mismo apoyo en todo su sentido y de esa forma seguir con él y no dejarlo en algo que pudo haber sido y no fue, por eso a todos los que siguen esta historia les pido un humilde comentario para saber sus opiniones y si desean o no seguir leyendo este proyecto.

Nuevamente les quiero recordar a todos los lectores que se pueden sugerir que personaje desean leer hagamos esto un proyecto colaborativo díganme a quien quieren ver yo lo pongo, pero recuerden que si el personaje ya ha salido en la otra temporada acá no lo hará pero si es uno que apareció momentáneamente puede que si aparezca acá. En pocos palabras los personajes que tuvieron mucha relevancia en Vampyr acá no podrán aparecer dado que ellos podrían volver a mostrarse en otro momento más adelante de la historia

Otra vez gracias a todos por hacer posible este proyecto que requiere de mucho trabajo. Esto es gracias a ustedes y para ustedes.