No puede faltar el descargo de responsabilidad :P Nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de la historia es, Drotuno, yo solo traduzco.
Y como siempre le doy la bienvenida y le agradezco a mi compañera de armas, mi querida Beta Erica Castelo. Gracias por ayudarme a mejor la calidad de mis traducciones.
Capítulo 21 – El precio de la maldad
Dragged ya down below (1)
Down the devil's show
To be his guest forever
(Peace of mind is less than never)
Hate to twist your mind
But God ain't on your side
And old acquaintance severed
(Burn the world your last endeavor)
Flesh is burning
You can smell it in the air
Cause men like you have
Such an easy soul to steal
So stand in line while
They ink numbers in your head
You're now a slave
Until the end of time here
Nothing stops the madness,
Turning haunting, yearning
Pull the trigger
You should have known
The price of evil
And it hurts to know
That you belong here, yeah
Ooh, it's your fuckin' nightmare
"Nightmare" – Avenged Sevenfold
BELLA
La pila de papeles, correo y facturas sobre mi escritorio era atemorizante. Se desparramaban de mi bandeja de entrada, cayendo en cascada sobre el escritorio. Lo fulminé con la mirada con odio, luego suspiré derrotada. Sabía que tenía que hacerse antes de mi turno de esta noche. De otra manera, Tori y Garrett no recibirían su pago, las luces se apagarían y mi bar cerraría.
Soltando un resoplido al pensar eso último, traté de encontrar algo malo en ello, y mi adolorido corazón no pudo hacerlo. Echaba muchísimo de menos a Edward, y solo había estado de vuelta en casa unos cuantos días. Mi madre me había recogido en el aeropuerto, para mi sorpresa, pero nos detuvimos a cenar de camino a casa. Había pasado momentos increíbles de gira con Edward, a pesar de lo incómodo y estresante que era. Quería volver. Lo quería en casa. Quería cualquier cosa que involucrara que el tiempo volara a fin de verlo pronto de nuevo. Sin embargo, la realidad era que no podía.
Ahora, la realidad me veía a la cara, apilada en una montaña. Y la realidad apestaba. Mucho.
Con una taza de café en mi mano y mi cabello recogido, puse algo de música, abrí mi laptop, y me senté frente al escritorio en mi departamento para ponerme a trabajar. Estaba trabajando en mi libro de contabilidad cuando mi teléfono pitó. Sonreí al ver el mensaje de Edward.
Te quiero de vuelta. Nadie se acurruca conmigo tan bien como tú.
Tuve que reír… y responderle tomándole el pelo, solo porque algunas veces era muy tontito.
Bueno, no te acurruques con mi hermano. Patea mientras duerme. Lo ha hecho desde que dejó de dormir en su cuna.
¿Es por eso que desperté con moretones?
No, esos fueron míos. ;)
Oh, sí…
El teléfono sonó, y solté una risita cuando respondí. "Si te acurrucas con Jake, quiero fotos."
Su risa fue ruidosa y un hermoso sonido por la línea. "Ni en sueños, ángel. Si crees que Taco Bell es una mala idea cuando está despierto, entonces solo imagínate lo malo que es mientras duerme."
"¡Puaj, Edward!" Gemí y me reí al mismo tiempo. "Para tu información, todo el viaje destruyó por completo la imagen de dioses del rock. Vi cosas que nadie debería ver." Sacudí mi cabeza despacio porque no era una mentira—los hombres se rascaban, eructaban y se echaban pedos por horas si no tenían supervisión.
Se rio bajito. "Sí, apuesto a que sí. Te echo de menos, ángel."
"Yo también. Sin embargo, mi escritorio luce como si hubiera pasado un huracán por él." Suspiré, recargándome en la silla de mi escritorio. "Y el montón no parece hacerse más pequeño," refunfuñé, ignorando mi trabajo por el momento. "¿Dónde estás?"
"Um, ¿Carolina del norte? O tal vez es la del sur… no estoy seguro," respondió, y casi podía verlo en mi mente—con la mano en su cabello, mirando por la ventanilla del autobús para averiguar dónde estaba sin preguntar. "¡Oh, del sur!" Proclamó, sonando muy orgulloso de sí mismo.
Soltando una risita, sacudí mi cabeza. "Joder, te amo."
"También te amo, ángel. Solo quería escucharte reír. Te dejaré que vuelvas al trabajo."
Levanté la vista para ver el reloj. "Sí, tengo mucho que hacer hoy, pero… ya veremos si sigo tan motivada."
"Muy bien, cariño," dijo en voz baja. "Te llamaré desde la habitación de hotel."
Terminamos la llamada con las acostumbradas declaraciones de amor, y volví al trabajo. Los números me estaban molestando, cuando nunca antes lo hicieron. Pero mantuve el bar abierto en memoria de mi papá, y ahora no estaba tan segura si era algo inteligente. A pesar de que el video de Radiant Eclipse había sido filmado aquí y el negocio había mejorado un poco, apenas salía al paso. Justo cuando estaba arrojando mi lápiz en frustración y en victoria porque al menos todas las facturas estaban pagadas, se escuchó un golpe en mi puerta.
Mis cejas se dispararon hacia arriba al ver quién era por la ventana, pero sonreí cuando abrí la puerta. "Señora Cullen," saludé a la madre de Edward.
Ella me chasqueó su lengua, portando una dulce sonrisa. "Esme, Bella… por favor."
"Esme," acepté devolviéndole una sonrisa, abriendo más la puerta. "Entra, por favor. ¿Quieres café?"
"Eso sería estupendo. Gracias."
Después te tomar su abrigo y colgarlo, agarré mi taza del escritorio y apagué el estéreo, sirviéndonos a ambas algo de café. Me senté frente a ella y noté que se veía nerviosa mientras revolvía el azúcar en su taza.
"¿Estás bien?" Le pregunté.
Me sonrió antes de apartar su mirada de su taza. Asintiendo, dijo, "Yo… estoy… Bueno, primero, sé que acabas de regresar, así que solo quiero… ¿Cómo están mis muchachos?"
Sonriendo, asentí. "Están bien. Ocupados y cansados, pero muy bien. Fue divertido viajar con ellos por una semana, pero Dios mío, no sé cómo ellos lo hacen todo el tiempo."
Esme se rio bajito. "Yo tampoco. Los he acompañado una vez o dos pero nunca por mucho tiempo. Es agotador verlos." Me miró a los ojos, su sonrisa decayendo un poco. "Intento no prestar atención a esos programas de chismes, pero…" Su nariz se arrugó un poco. "¿Estás… todo está…"
"Está bien. Edward y yo estamos muy… bien," le prometí. "No le prestes atención a esas cosas. No estoy muy segura que el sello discográfico de la banda no distorsione de cierta forma esas cosas. Mira esto…" Me levanté de la mesa y agarré mi teléfono, desplazándome por las fotos de mi viaje. "Así es como es realmente. Solo mueve tu dedo hacia la izquierda…"
Fue gracioso ver su rostro a medida que parecía disfrutar de ver a sus muchachos. Había fotos de Nueva York y Navidad, los conciertos que había visto desde el mejor asiento en la casa, sin mencionar bromas tontas y risa en el autobús, e incluso unas de mí y Edward tonteando con selfies y caras tontas. Y sí, logré capturar la cara de pescado de Edward, la que había amenazado con filtrar a los fans de Masen en el mundo, y la siguiente foto era un borrón cuando trató de quitarme el teléfono para borrarla. No tuvo éxito, solo porque lo distraía fácilmente con besos y caricias.
"Dios mío," susurró, sacudiendo su cabeza al mismo tiempo que presionaba su mano en su corazón. "Yo… yo estoy… Edward se ve… muy feliz."
Las lágrimas se acumularon en mis ojos, como lo hicieron en los de ella. "Eso espero," apenas pude decir con el nudo en mi garganta. "Él es um…" Tragué grueso, sonriendo un poco. "Él es increíble." Me eché a reír cuando levantó mi teléfono, mostrando una foto de su dulce sonrisa mientras le besaba la mejilla.
"Ese es mi muchacho," declaró orgullosa. "Así era cuando era pequeño. Estaba lleno de risa, tomándole el pelo a su hermano hasta que Emmett lo tacleaba en el patio. Era libre y desenfadado como una brisa de verano. Y la música… Dios, Bella… La música fluía en él. No podía conservar un instructor de piano para él. Los superaba a todos." Sacudió su cabeza al mismo tiempo que limpiaba sus lágrimas, agradeciéndome cuando le ofrecí una servilleta. "Su padre y yo nunca quisimos la banda, pero…" Me sonrió al devolverme mi teléfono. "Obviamente ellos sabían qué era mejor."
Se quedó callada por un momento, y me estaba preguntando si nos estábamos acercando a lo que la había traído a mi puerta. Bebió de su café, finalmente encontrando mi mirada.
Pareció debatirse en silencio pero al fin dijo, "Fui a ver a Carlisle." Cuando mis cejas se dispararon hacia arriba, me dio una pequeña sonrisa de suficiencia, y pude ver de dónde la heredaron los chicos. "Día familiar," añadió asintiendo. "Estamos… lejos de la reconciliación."
Arrugando mi nariz, asentí con tristeza. "¿Cómo está él?"
"Bien," suspiró, "y casi a punto de tratar de irse otra vez, que es la razón por la que estoy aquí, Bella. Dice que Edward está de acuerdo en que se quede en su departamento."
"Así es," le aseguré, encogiendo un hombro.
"Te escuchas… indecisa."
Riéndome entre dientes, asentí. "No… no por las razones que probablemente estás pensando. Como novia de Edward, estoy perfectamente de acuerdo con ello. No tengo problema con que su papá se quedé ahí arriba. Como la dueña del bar en la planta baja, me preocupaba que la tentación vaya a ser demasiada."
Esme sonrió. "Por lo que escuché, no tienes miedo de… ermm… expresar tu opinión hacia mi esposo."
Mis mejillas se calentaron. "Sí, lamento eso. Yo solo… él hizo algunos comentarios sin pensar que me… molestaron un poco."
"No te atrevas a disculparte por proteger a mi hijo, Bella. Simplemente no lo hagas. Tú y Rosalie son muy similares en eso, no lo cambiaría. Estoy muy consciente que esa fue la razón por la que fuiste al country club ese día con Edward, así que…"
Me eché a reír, porque Rose y yo no éramos exactamente tímidas. "¿Es por eso que estás aquí?"
Asintió otra vez. "Solo… quería asegurarme que estuvieras de acuerdo con eso. No estoy… Hay más cosas con las que lidiar, relacionadas con mi matrimonio, además de los obvios problemas. He accedido a intentarlo, y Carlisle accedió a darme espacio y tiempo. Una vez que salga de Serenity, se supone que irá a ver un terapeuta. Voy a acompañarlo ocasionalmente. Conocemos al doctor Banner de años."
"Eso es excelente. Los chicos van estar felices," le dije.
"No estaba… no quería que se esperanzaran."
"Solo sé honesta. Diles que lo estás intentando. Nada más, nada menos. Ellos no esperan arcoíris y días soleados. Están preocupados por ti, pero también saben que lo que pasó fue solo un gran lío."
Se rio de forma un poco brusca. "Sí, un lío es el término correcto." Alcanzó su bolso, sacando un montón de sobres. "Iba a darte esto. El correo de Edward todavía llega a mi casa. Algo de ello, de todos modos."
Sonriendo, me levanté y agarré un aro de llaves del gancho junto a la mesa. "Ven. Puedes dejarlos tú misma y ver su departamento."
Me puse un abrigo y luego le di el suyo, llevándola afuera y hacia el departamento del tercer piso. Volver a entrar al departamento de Edward era como volver en el tiempo. En realidad no venía aquí a menudo. Revisaba todo de vez en cuando, pero en realidad, todo estaba sin tocar, y eso incluía la cama que aún tenía las sábanas retorcidas y recuerdos de su última noche en casa. Dijo que lo dejara así, y lo había hecho.
Esme caminó por el lugar con una pequeña sonrisa, observando las fotos y los premios, partituras y ropa tirada. "Esto no lo hizo mi hijo. La decoración…"
Riendo, sacudí mi cabeza. "No, Tanya y Kate lo ayudaron."
Asintió intencionadamente pero puso su correo en la mesa de la cocina. "Debería irme. Yo…" Se volvió hacia mí, abrazándome. "Gracias, Bella. Le diré a Carlisle que venga a verte."
Sonriendo, la acompañé a la puerta. "Aquí estaré."
~oOo~
Tori sofocó un bostezo al sentarse frente al bar. Garrett estaba charlando en voz baja en el teléfono mientras se paseaba de un lado al otro del lugar. Había sido de alguna forma un atareado viernes por la noche, la mayoría de nuestras ventas viniendo del hotel a la vuelta de la esquina. Sin embargo, había cerrado el bar unos minutos más temprano.
Garrett terminó su conversación, y contuve mi sonrisa cuando lo escuché decirle a Maggie que la amaba antes de guardar su teléfono en su bolsillo. Cuando tomó el banco junto a Tori, lo miré a los ojos.
"¿Cuándo se va a mudar?" Le dije en broma.
"Cierra la boca, Bella," respondió con una carcajada y sacudiendo su cabeza despacio. Aunque, su mueca lo delató. "El próximo mes."
Tori y yo nos reímos de él, pero terminé de contar lo que había en la gaveta de la registradora y reuní el depósito. Normalmente lo hubiese dejado para el siguiente día, pero había cerrado temprano por una razón. Eran pocas veces en la que los tres trabajábamos juntos, así que tenía que aprovechar la oportunidad. No sabía cuánto tiempo se llevaría, y esperaba una videollamada de Edward esta noche. Quería terminar. Echaba de menos a Edward hasta el punto de la locura, y el tiempo parecía pasar lentamente. Ya tenía un par de semanas de que había regresado de la gira con él, pero lo sentía como una eternidad. Aunque, estaba agradecida de que ya casi era febrero. Necesitaba su rostro en el video chat y su voz diciéndome que me amaba, y joder, estaba muy segura que no podría dormir hasta que esas cosas pasaran.
"¿Jefa?" Tori preguntó cuando apoyé mis manos en la parte superior de la barra frente a ellos.
"¿Cuándo vamos a cerrar?" Garrett preguntó con sospecha, sonriéndome con suficiencia cuando mi mirada se disparó a la suya. Cruzó los brazos sobre su pecho, inclinando su cabeza hacia mí. "No me jodas. Te conozco, Bella," declaró, dándose golpecitos en la sien con su dedo y luego me señaló. "Luces como si trataras de arrancar tu brazo para salir de una trampa. Así que… habla con nosotros. ¿Cuál es el plan?"
De pronto, las lágrimas se acumularon en mis ojos y hundí mis hombros. "¡No lo sé!"
"Oh, mierda," siseó Garrett, y al instante estaba frente a mí, levantándome y colocándome en un banco. "Aww, maldición, Bella…"
Tori me rodeó con sus brazos, susurrándome, "Nos estás matando del susto, jefa, así que vamos, suéltalo."
Garrett arrastró su banco hasta donde quedara directamente frente a mí, tomando mi rostro entre sus manos. "Tienes que decirnos lo que quieres." Limpió mis lágrimas que no parecían tener fin, sonriendo afectuosamente. "Tú y yo sabemos que solo mantienes este lugar por Charlie. No sé qué estaba él pensando dejándotelo a ti, pero te veías feliz con él. Ahora…" Sonrió, bufando una carcajada. "Las cosas han cambiado. Si alguien en el mundo sabía lo que es dejarse llevar por la corriente, era Chainsaw Charlie Swan."
La mención de mi papá solo provocó que llorara con más ganas. Estaba cansada, estresada, y empezaba a preguntarme si estaba derrumbándome bajo la presión. Si ese era el caso, entonces la gira completa—los casi seis malditos meses siguientes—sería pura tortura.
"Bella, basta," Garrett dijo con firmeza. "Tú no eres así. No te derrumbas por un hombre." Cuando lo fulminé con la mirada, me sonrió. "Ahí está. ¿Ves?" Me guiñó un ojo, alcanzando una servilleta y poniéndola en mi mano. "Esto no es por Edward… Masen… o cómo sea que quieras llamarlo. Esto es por tu papá… y este lugar. Estás encariñada con él, lo entiendo, pero me pregunto si te has aferrado a él por demasiado tiempo… y por las razones equivocadas."
Dejando escapar un suspiro lento y tembloroso, miré alrededor del lugar. La mayor parte de la remodelación que el equipo del video había hecho todavía estaba. El lugar se veía bien. Pero, era un santuario a mi papá, y me pregunté si Garrett tenía razón.
"Tal vez," murmuré, mi mirada cayendo a mi regazo al meter mi cabello detrás de mi oreja.
"Tal vez," Garrett repitió despacio, entrecerrándome los ojos. "Bella, luchaste y arañaste por quedarte con este lugar. ¿Por qué?"
"Porque él me lo dejó a mí."
Garrett resopló. "Eso es cierto, ¿pero por qué más?"
Miré a Tori, que había estado callada, pero sus ojos estaban llorosos y cálidos. Limpió mis lágrimas, diciendo, "Era todo lo que te quedaba de él."
Asintiendo, suspiré profundamente, mi respiración atorándose un poco. "No lo sé. Es solo que… estoy cansada, y los números… y este lugar…"
"Y tu corazón está a miles de kilómetros de aquí," Tori terminó de decir, soltando una risita cuando la miré. "Aw, cielo… Está bien. No es como si lo hubieses visto venir. Ahora la mierda ha cambiado. Solo tienes que decirnos lo que quieres."
"Puedes hacer lo que consideres conveniente con este lugar. Cambia los horarios, ciérralo, o conviértelo en un consultorio dental, por amor de Dios. Pero no puedes matarte por él. Y tampoco puedes decirme que está en auge. También hago los depósitos, ¿sabes?" Agarró mi barbilla para hacer que mirara en su dirección. "O… contrata a una persona más para que no tengas que estar tanto aquí."
"Y juro por Dios, que si dices que estás preocupada por nuestros empleos, te arrancaré el cabello de la cabeza," añadió Tori, sonriendo con suficiencia al escuchar la risa de Garrett. "Viviremos."
Suspirando, asentí y pasé saliva alrededor del nudo en mi garganta. Me levanté de mi asiento y agarré el libro de contabilidad. "Nuestras noches más muertas son los domingos y los lunes. Creo… que tal vez deberíamos cerrar esas noches. ¿Cortar los costos así?"
"Muy bien, eso en realidad tiene sentido. ¿Qué más?"
"Joder, no lo sé. Vamos a empezar por ahí. Tengo que ir a ver a Phil, para que me diga qué opciones tengo." Gemí al pensar en ver a mi padrastro. No era que no nos lleváramos bien. Lo hacíamos, pero simplemente no estaba segura de querer que mi madre supiera lo que estaba considerando. "En segundo lugar, quiero hacer que algunas personas se presenten antes de decidir qué voy a hacer. Harry Clearwater ha aceptado venir a tocar aquí. Podemos promover eso, pero entonces…"
"¿Y tu siguiente viaje?" Preguntó Tori, y cuando eché un vistazo en su dirección, se echó a reír. "¡Maldición, solo ve! Si cerramos dos noches a la semana, y G y yo tenemos este lugar cubierto. Entonces… ¿cuál es el puto problema? Incluso si solo lo manejas, estaremos bien. Dinos las fechas, y las cubriremos. Fin de la historia."
Miré a Garrett, y asintió y me sonrió. "Él es un bastardo con suerte, Bella. Recuerdo un tiempo en que hubiera dado mi brazo derecho para que me miraras de la forma en que lo miras a él. Y joder, ese hombre está acabado."
Soltando una risita, lo abracé. "Gracias. A los dos. Empezaremos este domingo próximo y el lunes. Ninguna otra decisión tiene que tomarse en seguida. Yo solo…" Le eché un vistazo al lugar, sintiéndome un poco perdida, muy abrumada, y tremendamente estresada.
Mi teléfono se iluminó y empezó a vibrar sobre la barra, y Tori lo empujó hacia mí.
"Nada más tiene que cambiar en este momento, pero no deberías preocuparte por este lugar. Contesta. Apostaría a que él está igual de exhausto que tú," dijo ella con una carcajada.
"Nosotros cerraremos," Garrett estuvo de acuerdo.
Pasé mi pulgar por mi teléfono para contestar. "Hola," dije entre mi aliento, suspirando de alivio al apresurarme a la puerta trasera y subir las escaleras al rellano de mi departamento.
"Ángel," Edward dijo vacilante. "Tú… no estabas en el video chat…"
"Lo sé, lo siento. Acabo de salir del bar," le dije, abriendo mi departamento y recargándome en la puerta una vez que estuve dentro. "Yo… me reuní con Garrett y Tori."
"¿Estás… cariño, estás llorando?"
"¡No! ¡Sí! Tal vez," solté de golpe, resoplando una carcajada.
"¿Estás bien?"
"Sí, Edward. Lo prometo."
Se quedó callado por un momento, pidiéndome finalmente, "Quiero verte, ángel. ¿Por favor?"
"Está bien."
Arrojé mis llaves y mi chaqueta en la mesa de la cocina, caminando hacia mí cama, donde estaba la tableta cargándose en mi buró.
Encendiéndola rápidamente, me conecté con él. Su rostro apareció en la pantalla, y estaba en su lugar acostumbrado en la cama de la habitación de hotel, sin camisa, hermoso, y recién duchado con el cabello húmedo cuando los dos dejamos nuestros teléfonos a un lado. Pero sus ojos verdes se oscurecieron, probablemente al ver mi rostro manchado por las lágrimas y mis ojos rojos.
De repente, bufó una carcajada sin humor. "Jesús, incluso llorando, eres lo más lindo que he visto en mi puta vida," murmuró, sacudiendo su cabeza despacio. "¿Qué sucedió? Habla conmigo."
Apoyé la tableta contra la almohada que él hubiera usado si estuviese ahí, acurrucándome en mi lado de la cama. Literalmente todo mi cuerpo ansiaba tener esos coloridos brazos rodeándome, tener ese dulce rostro frente al mío, pero me conformé con lo que podía tener por el momento y empecé a hablar. Le conté sobre las cuentas, sobre estar cansada, y de la reunión con Garrett y Tori. Le conté que necesitaba ver a Phil pero que también quería pedirles a algunos viejos amigos de mi padre que tocaran antes de tomar cualquier decisión apresurada. Hablé sin parar hasta que él prácticamente sacudió su tableta para conseguir que me callara.
"Bella… ángel… ¡Espera, espera, espera!" Me estaba gritando y casi riéndose de mí. "Cariño, para. No tienes que hacer nada, lo sabes. Si el lugar significa tanto para ti…"
"No es eso, Edward." Suspiré, limpiando las nuevas lágrimas. "Tú sabes que soy obstinada."
"¡No!" Jadeó, sonriendo cuando escuchó mi risita sorbiéndome la nariz.
"Me aferré a él por mi papá, ¿pero a qué costo? No lo sé…" Mi voz se apagó, y Edward pareció moverse del otro lado del mundo. "¿Dónde estás, de todas formas?"
"Jacksonville, Florida," respondió velozmente, apoyando su tableta en algo y apoyándose él en su codo. Pero agitó una mano. "No importa dónde estoy, ángel. Esta conversación es importante, así que, aquí estoy." Señaló hacia la cámara, suspirando profundamente. Pareció debatirse en silencio pero entonces lamió sus labios. "Dime por qué estás tan alterada. La verdad, Bella. Me refiero a que… entiendo que estés cansada, entiendo que para ti nunca ha sido por el dinero, y comprendo que tú… quieres liberarte de algo de responsabilidad, pero… si el hacer todo eso te pone así, entonces no veo el beneficio."
Disfruté de verlo, porque Dios, lo había echado de menos. Hablábamos y jugábamos y mandábamos mensajes de texto en el teléfono todo el tiempo, pero había estado viajando por algunos días, y este era el primer hotel en el que ha estado esta semana. Al parecer dejábamos las videollamadas solo para esas noches. Algo privado, algo simplemente… nuestro. Se veía exhausto pero muy sincero con relación a lo que yo estaba pasando, sin mencionar que se veía absolutamente hermoso.
Pasando saliva, fruncí un poco el ceño. "Mi papá abrió ese bar para estar cerca de mí. Quería una especie de casa matriz. Fue un lugar en el que yo… y con el tiempo Mike… íbamos a quedarnos con él cada dos fines de semana o algo así. Lo abrió para darle a sus amigos un lugar para tocar, aquellos que no conseguían grandes contratos discográficos o… o… incluso el trabajo estable de estudio. Es… todo lo que me queda de él. Cuando me mudé a mi departamento, al empezar la universidad, lo hizo feliz. Nunca estuvo en posición de ser un padre de tiempo completo cuando era pequeña, así que cuando estuve ahí, se esforzó mucho. Yo… supongo que sabía que no estaba saludable, porque puso todo el maldito lugar y cada centavo que había ganado, sin mencionar los derechos de su música a mi nombre antes de que siquiera cumpliera los dieciocho. Edward, su… su ataque al corazón fue justo ahí a la entrada del bar. Los medios lo atraparon justo ahí, queriendo saber todo sobre el artista importante con el que estaba trabajando en ese entonces. Justo donde tú estabas atrapado…"
"Oh, nena," gimió y suspiró, sacudiendo su cabeza despacio.
"Cuando murió, varias personas trataron de quitármelo. Mi mamá nunca quiso que me quedara con él, mucho menos que manejara un bar. Varios de sus amigos músicos lo querían, creyeron que deberían tenerlo, porque habían trabajado con él por décadas. Me mantuve firme. No di mi brazo a torcer, y les dije a todos que se fueran al infierno.
"Phil me ayudó—a pesar de las protestas de mi madre—abrió cuentas, y él monitorea mi dinero. El lugar apenas si cubre los gastos, Edward. No estaba bromeando cuando te dije que usaba la renta del departamento para arreglármelas. Es la verdad. El edificio es completamente mío, pero… gastos versus ingresos…"
Edward me dio una pequeña sonrisa. "Bueno, me alegra haberte pagado todo un año, cariño."
Soltando una risita, cerré mi mano en un puño, porque mi necesidad de tocarlo me ponía ansiosa de la cabeza a mis malditos pies. Jugando con una arruga en las sábanas, continué. "Mi papá me dejó lo suficiente para no tener que trabajar, pero quería quedarme con el lugar…"
"En su honor," terminó de decir por mí.
Asintiendo, añadí, "Sí, quiero decir… Mira cómo reaccionaste tú cuando te diste cuenta."
Edward se echó a reír, y fue suave y profunda y preciosa. Una cálida sonrisa permaneció en su rostro incluso cuando la risa murió. "Supongo que mi pregunta es, ángel… ¿Por qué el pánico, porqué todo esto… ahora?" Levantó su mano. "Y no digas que quieres tiempo libre para mí, Bella. Estabas pensando en esto en el autobús. Por lo que… algo me dice que en el fondo ya estaban buscando una salida… o al menos un cambio."
"¿Y tal vez el que entraras tambaleándote a mi bar esa noche fue el catalizador para ese cambio?" Le pregunté en broma.
Su sonrisa era un destello deslumbrante en su rostro. "Tal vez. ¿Lo fue?"
"Tal vez."
Eso quedó en el aire entre nosotros en las pantallas de nuestras tabletas por un momento.
"Te extraño," declaré en voz baja.
"Oh, ángel… no tienes idea de lo mucho que yo también te extraño," dijo sacudiendo su cabeza despacio. Miró alrededor de la habitación de hotel, solo para encontrar de nuevo mi mirada. "Sabes que absolutamente nada tiene cambiar justo en este momento. No es necesario tomar ninguna decisión hoy… o esta noche… o joder, incluso mañana. Dijiste que habías decidido cerrar dos noches a la semana, y eso es bueno. Te haría bien el descanso."
"Lo sé," suspiré, sonriéndole con suficiencia. "Mi lado egoísta solo quiere correr hacia ti. Quedarse contigo."
Se rio entre dientes. "Joder, estoy completamente a favor de ser egoísta, Bella. Y me encantaría eso, pero no creo que serías feliz solo siguiéndonos a tiempo completo, ángel. Pero Jesús, eres bienvenida en cualquier parte y a cualquier maldita hora." Se acercó. "Nena, mírame."
Cuando lo hice, vi qué tan en serio hablaba.
"Pronto estaré en casa. Solo necesito que aguantes un par de semanas más por mí. Sé que solo será por unos cuantos días, pero después de Miami, volaremos a casa, a Seattle."
"Estoy deseando que llegue el día."
"Yo también, pero tienes que aguantar, y podemos resolver esto. Ángel, eres muy independiente, y maldición, amo y adoro eso de ti, pero… te ayudaré. Aquí… allá… en la gira, solo tienes que decirme. No siempre voy a estar ausente." Cuando mis lágrimas comenzaron otra vez, me sonrió con tristeza pero agarró su cabello en frustración. "Sé que se siente así. Créeme, tengo mis momentos de impaciencia, cariño. Y maldita sea, me estás matando con tus lágrimas; desearía estar ahí en este momento, pero no siempre será así de difícil."
"Está bien," finalmente admití, sintiendo mucho mejor que lo había sacado todo de mi pecho, incluso si nada se había decidido. "Te amo."
Una vez más su sonrisa iluminó su rostro. "También te amo, ángel. Más que nada en el mundo." Bufó una carcajada sin humor, pasando nuevamente las manos por su cabello. "Ahora… me preocupa que lo que voy a decirte solo va incrementar tu estrés."
"¿Qué?" Pregunté. "¿Qué es? ¿Hay más putos rumores corriendo por ahí?"
Soltó una carcajada. "¿No siempre andan corriendo rumores por ahí, Bella?" Preguntó retóricamente. "No, ángel. Es solo que… hoy hablé con papá. Va a salir en dos semanas. Él va… Bueno, va a ir a verte por la llave para mi departamento. Quiero decir, sé que mamá fue a verte, pero… lo van a dar de alta casi al mismo tiempo que yo llego a casa, así que…"
"¡Oh!" Sonreí y asentí. "Está bien. Voy a subir y arreglarlo para él… y a vaciar el refrigerador de cerveza," agregué solo para ver a Edward sonreír, pero se veía nervioso, y me hizo reír. "Edward, solo porque tu papá esté allá arriba no significa que no puedas quedarte conmigo por el tiempo que estés en casa."
"¡Oh, joder gracias!" Dijo en un jadeo, su cabeza cayendo hacia atrás. "Iba a ofrecerme a dormir en el maldito umbral de tu puerta, ángel. Joder, ni siquiera estoy bromeando."
"Cierra la boca, Edward." Me partí de la risa, sacudiendo mi cabeza. "Creí que éramos pareja."
Su cabeza se levantó de donde había caído en la almohada, y suspiró con dulzura. "Lo somos, Bella. Por el tiempo que quieras."
"Bien, entonces envía a tu papá."
"Bien," dijo con un suspiro, moviéndose para sentarse, y cogió su guitarra. "Ahora… quiero que te relajes, ángel."
Ni siquiera me molesté en desvestirme para dormir, solo me quité los zapatos hacia un lado de la cama y me acurruqué para que la voz de Edward, sus notas, y amor tranquilizaran mi corazón.
~oOo~
"Pensé que el cerrar dos noches se supone que me dejara menos ocupada," refunfuñé, abriendo el refrigerador de Edward para vaciarlo.
Tori se rio entre dientes mientras deambulaba por el lugar. Le encantaba ser una fan de Masen, pero respetaba a Edward, simplemente porque me respetaba a mí. Incluso la primera vez que lo vio, mantuvo su privacidad. Por el momento, estaba viendo todos sus premios y fotos en la estantería del fondo.
"Así fue, pero al parecer te permitió llenar dicho tiempo libre con otra mierda," respondió en broma, sonriendo en mi dirección cuando di un suspiro profundo.
Sin embargo, ella tenía razón. Después de mi larga conversación emocional con Edward en la tableta, las cosas se calmaron un poco para mí, pero me di cuenta que seguía igual de ocupada, solo con cosas diferentes. Fui a ver a Phil, y a pesar de mi pequeño ataque de pánico, al bar le iba bien. No estábamos en riesgo, pero tampoco estábamos en auge. Justo como le había dicho a Edward, prácticamente estaba saliendo al paso entre su renta, las ganancias del bar, y el interés que ganaba de mis otras cuentas en comparación con todos los gastos. Phil no parecía preocupado por nada pero ofreció su ayuda cuando la necesitara. También prometió no contarle a mi madre hasta que estuviera lista para tomar la decisión.
También había ido a ver a Harry. Tocaría en Charlie's Pub en unas noches, lo que me hizo sacudir mi cabeza, ya que todo parecía estar acumulándose para esa misma noche. Edward haría el concierto de Miami y volaría esa misma noche. Carlisle iba a salir de Serenity el mismo día, y había pospuesto la limpieza del departamento de Edward tanto como pude. Por más que mi novio dulce, sexy y sentimental dios del rock quería encontrar su casa en el mismo desorden en que lo había dejado, no era posible. Yo lo entendía, pero la idea de que el padre de Edward viera la desordenada cama hizo que me sonrojara. Cuando le dije a Edward, se echó a reír pero dijo que simplemente podíamos causar los mismos daños en mi cama.
Mierda, estaba deseando eso. No solo echaba de menos sus brazos sosteniéndome, sino que también echaba de menos cómo me hacía sentir cuando estábamos solos, juntos, conectados en todas las malditas formas.
Entre el bote de la basura y la caja que subí conmigo, vacié el refrigerador de Edward de cosas echadas a perder y alcohol. La cerveza, un par de botellas de vino, y la pequeña botella medio vacía de vodka que tenía desde siempre se iban a mi departamento. Edward no bebía mucho, y yo servía esa mierda todo el día, pero de vez en cuando bebíamos juntos. Sin embargo, no podía estar en este departamento cuando Carlisle viniera, simplemente porque tentar a un alcohólico en rehabilitación sería cruel. Y honestamente creía que el padre de Edward estaba intentando con todas sus fuerzas volver a levantarse.
Después de revisar de nuevo los gabinetes y el congelador, me centré en la cama. Le quité todo, y Tori me ayudó a hacerla otra vez. También le dimos al departamento una última revisión, solo para asegurarnos que estuviera listo para que alguien más se quedara ahí además de su dulce dueño.
Mis ojos vagaron por la habitación. Muchos recuerdos con mi papá estaban ahí. Él había vivido de forma austera, por lo que con las pertenencias de Edward llenando el espacio, apenas si se veía como el mismo departamento. ¡Y los nuevos recuerdos eran casi abrumadores! Edward estaba por todas partes en este espacio—probablemente debido a lo mucho que lo extrañaba. Estaba en la cocina donde apiló cajas de pizza hasta que le tomé el pelo. Estaba en la sala, donde descansaba con su guitarra. Incluso estaba en la banca del piano, donde me había tocado por primera vez para arrullarme. Oh Dios, y la cama… estaba por toda esa cama, con ojos verdes cariñosos y suplicantes, palabras dulces, caricias sensuales e interminables besos que enroscaban los dedos de mis pies… por todas partes. Luego estaba la caminadora. Sacudí mi cabeza para aclararla de su sudorosa piel desnuda y cubierta de tinta, y su rostro intensamente concentrado mientras corría, y me volví hacia Tori.
"¿Estás lista? Creo que terminamos. Solo voy a llevar estas cosas a mi casa."
Ella asintió distraída, sus ojos en la estantería de premios y fotos, y dio golpecito en uno de ellos. "Vi este show… la noche en que recibió este." Inclinó su cabeza hacía él y luego se volvió para mirarme. "Fue con Heidi a ese. ¿Sabías?"
"Sí, estoy segura que lo hizo," le dije, encogiendo un hombro.
"Los rumores son escasos, pero todavía intentan ponerlo con ella. ¿Sabías eso?"
Solté un resoplido, sacudiendo mi cabeza. "Honestamente, intento no prestarle mucha atención. La ignorancia es felicidad. Rose por lo general me envía cosas que necesito saber, pero además de eso, confío en Edward."
Tori sonrió, y las dos nos sobresaltamos cuando mi teléfono pitó. Sonriendo al ver el mensaje de Edward, lo sostuve en mi mano. "Hablando de…"
Ángel, ten cuidado con los paparazzi los próximos días. Saben que volveré pronto a casa. ;)
Había enviado un vínculo, que tenía una rápida entrevista con Edward y Jasper sobre cómo les había ido en la primera etapa de la gira. Las ventas del nuevo álbum eran altas, los boletos estaban volando de las taquillas en la siguiente etapa, y los dos se veían exhaustos pero orgullosos.
"Y…" Canturreé con sarcasmo mientras le respondía el mensaje. "Sigue llegando."
Tori se rio entre dientes, cargando la caja que íbamos a llevarnos. "Vamos, B… hemos hecho todo el daño que pudimos aquí."
Los siguientes días, mi puto teléfono nunca se calló. Mensajes felices y emocionados venían de Edward, que enviaba fotos de casi cada centímetro de Florida, incluyendo la playa, lo que le dije que era cruel ya que en Washington seguía malditamente frío. Entraron llamadas de Serenity, verificando que Carlisle tuviera un lugar a dónde ir, e incluso hablé con el papá de Edward para averiguar si necesitaba que lo recogieran, pero dijo que no. Había otros tantos de todos los demás que conocía, y la batería de mi teléfono móvil me odiaba.
Estaba por bajar al bar para empezar a organizar todo para la actuación de Harry, cuando mi teléfono sonó otra vez. El gemido de deseo y ansiosa necesidad hizo eco en mi departamento vacío. Edward y el resto de la banda estaban en alguna playa de arena blanca. El agua era azul y estaba agitada. Había turistas grasosos y quemados por el sol detrás de él al mostrar su dulce y boba persona recostada en una silla de playa. Su piel más oscura, sus tatuajes más vívidos con el evidente bronceador que se había puesto, y su nariz rosada. Se veía como sexo y amor y todas las cosas que necesitaba de vuelta en casa, aun cuando solo sería por unos cuantos días.
Le mandé un mensaje rápido. Eres cruel, Edward Cullen. Joder, aquí sigue helando.
Pronto estaré en casa para calentarte, ángel. Lo prometo.
Gemí nuevamente, odiándolo un poco por tentarme, pero duró solo una milésima de segundo, porque maldita sea, no podía esperar. Le escribí en respuesta que lo amaba y que lo vería por la mañana. Su vuelo sería largo y tedioso, y muy probablemente llegaría a casa después que me fuera a dormir esta noche. Ya le había dicho que viniera directamente a mi departamento.
Cerré mi puerta con llave, alcanzando a ver a los paparazzi al otro lado de la calle. Afortunadamente, no me vieron antes de que abriera la puerta trasera del bar y entrara. Sacudí la cabeza al pensar en todo eso. Estaban listos para que Masen volviera a casa, y honestamente no podía culparlos.
Una vez dentro, me puse a trabajar. Me preparé café, así como al pobre guardia de seguridad que llegaría pronto. No pareció pasar mucho tiempo antes de que todos empezaran a aparecer: Garrett, Tori y el guardia de seguridad que había llegado a conocer. Felix era enorme, pero también era calmado y gentil. Nunca bebía nada que no fuera refresco y café, y recién se había convertido en padre, lo que significaba que estaba feliz de mostrar fotos. Su pequeño se veía como una bola de brazos y piernas regordetes y risitas.
Felix tomó su acostumbrada taza de café y se colocó afuera de la puerta principal. Garrett y Tori abastecieron el bar de hielo y vasos, y abrí la cortina del escenario para que Harry pudiera instalarse cuando llegara más tarde. Justo antes de que le dijera a Felix que dejara a la gente pasar, metió la cabeza por la puerta.
"Señorita Bella, aquí hay alguien preguntando por usted," dijo con su profundo vozarrón. "Un Carlisle Cullen."
"Oh, déjalo pasar, Felix. Está bien."
Abrió más la puerta, y el papá de Edward le agradeció cuando pasó por la puerta. Mis cejas se dispararon hacia arriba por lo diferente que se veía. Estaba saludable, con mejillas rosadas y una media sonrisa que había pasado genéticamente a sus hijos. Fueron sus ojos los que me dijeron lo mucho mejor que estaba el hombre frente a mí. Eran de un vivo color azul, intenso y brillante con lo que me hubiese encantado decir que era felicidad, pero tal vez simplemente se sentía mejor.
"¡Mírate!" Jadeé, sonriendo cuando se rio entre dientes, porque su rostro se enrojeció igual que el de Edward y me reí un poco más. "¿Sabes? Tu hijo más joven se sonroja de esa forma. Me preguntaba de dónde lo había heredado."
"Bella, realmente me alegra verte," me saludó, atrayéndome en un abrazo.
"Te ves…" Comencé a decir, y él sonrió otra vez.
"Sí, también me siento así. Estoy…" Tomó una respiración profunda y la dejó salir mirando alrededor del bar.
"¿Es demasiado?" Le pregunté, haciendo una ligera mueca cuando encogió un hombro. "Vamos, iremos a mi oficina por un minuto. Te prometí un café, ¿no es así?"
Casi me siguió pero luego agarró gentilmente mi mano. "Bella, espera. Vamos a, um… necesito acostumbrarme."
"No todo al mismo tiempo," razoné gentilmente.
"He estado oculto bastante tiempo." Me sonrió nuevamente, haciendo un gesto hacia la mesa en la esquina. "Esto es… real, Bella. Es la vida y la realidad, y tengo que encontrar una forma de superarlo. Tengo que hacerlo."
El orgullo que sentía por él, por la gran cantidad que podía ver que él tenía en sí mismo, era palpable. "Muy bien, entonces… Siéntate, y traeré el café."
Garrett y Tori atendieron la barra mientras la gente comenzaba a entrar poco a poco, y puse una taza sobre la mesa para Carlisle. "Tengo el departamento de Edward todo listo para ti."
Me sonrió y asintió. "Aprecio eso. Él va a llegar…"
"Oh, probablemente a medianoche," respondí, mi rostro calentándose cuando continué. "Él se va a quedar conmigo."
Carlisle se rio, sacudiendo su cabeza. "No te avergüences, Bella. Por favor. Me doy cuenta que el momento que elegí es impecable, y se puede decir que estoy acaparando tu espacio aquí. Y… mi hijo te ama, cielo, así que supongo que vendrá directamente a casa contigo.
"Está bien," dijo con una risita pero levanté la vista cuando Felix se acercó a nuestra mesa. "¿Qué?"
"Sé que se supone que tenga cuidado con algunas personas, señorita Bella. Es solo que… Hay un Aro Volturi aquí… junto con James Allen. Están pidiendo verla personalmente."
Mi labio se crispó y algo muy dentro de mí se tensó en seguida. "¿Para qué?"
"Están aquí para ver el show," respondió Felix, haciéndose a un lado para que yo pudiera ver a los dos hombres en cuestión.
Aro se veía igual de repulsivo que siempre. James se veía pretencioso e hipócrita. Mi estómago se hizo un nudo al verlos dentro de mi bar, sin mencionar la mera idea de tener que hablar con ellos.
"¿Bella?" Carlisle me llamó en voz baja. "¿No es ese…?"
"Ese es el gerente de grabación de Radiant Eclipse… y su anterior baterista," murmuré en respuesta, suspirando profundo. "Me preguntaba si alguna vez se presentarían aquí… otra vez. Si hago enojar a Aro, podría causarle problemas a Edward. James es solo un cerdo." Me volví hacia Felix. "Me gustaría que esta noche te quedaras adentro de la puerta principal. ¿Puedes hacerlo?"
"Sí, señorita, pero… si quiere, puedo sacarlos."
Suspirando, sacudí mi cabeza. "Es tentador, sobre todo con James. Aro no me haría mucho, no con tanta gente alrededor. Además, dudo que quiera encabronar a Edward."
Carlisle se rio entre dientes, pero su teléfono pitó. "Es del hospital. Estoy tratando de volver a trabajar. ¿Hay algún…?"
"Ven. Te mostraré cómo subir al departamento de Edward. Puedes hablar ahí."
Nos levantamos de la mesa, y Aro dio un paso al frente, con su mano extendida. "Señorita Isabella Swan," me saludó. "Soy un gran fan de su padre. No creo que nos hayamos conocido oficialmente. Soy Aro Volturi. Creo que ya conoce a James…"
"Sé quién es usted," le dije, pero sí estreché su mano, que estaba fría y sudorosa. "Y sí… James." Clavé la mirada en el tipo frente a mí, y me dio una sonrisa predadora que provocó que se pararan los pelitos de mi nuca.
"Bella, ¿nos acompañarás con un trago?" Preguntó.
"Desearía poder hacerlo," mentí con facilidad, sonriendo y señalando alrededor del bar. "Pero como puedes ver, estoy ocupada, así que, si me disculpan, tengo que ponerme a trabajar. Disfruten del show. Harry es muy bueno."
Le lancé una mirada a Felix, que asintió una vez, recargado contra la pared junto a la puerta. Subí con Carlisle al departamento de Edward, entregándole la llave adicional.
"Bella, ¿estás bien?" Preguntó antes de que pudiera bajar de nuevo al bar.
"Sí, es solo que…" Me reí un poco, encogiendo un hombro. "Solo quiero que este día termine. Echo de menos a Edward… tanto que, todo lo demás parece palidecer en comparación."
Me sonrió, pero su ceño se frunció. "Cielo, ¿estás segura sobre…?"
"¿Aro y James?" Pregunté, y él asintió. "Edward va estar enojado de que estuvieran aquí, pero honestamente, dejar que se queden es más fácil que los problemas que podrían provocar si los ofendiera." Arrugué mi nariz. "A Edward le quedan seis o siete meses bajo el poder de Aro, y podría hacer mucho en ese tiempo. He visto lo que pasa cuando el hombre no está feliz con la banda. Así fue como Heidi terminó en el video, así que en realidad, si dejar que se queden y vean y luego se vayan los mantiene callados y los tranquiliza, entonces…" Agité una mano. "Voy a estar muy ocupada para lidiar con ellos de todos modos."
El teléfono de Carlisle pitó una vez más, y lo abracé otra vez. "De verdad me da gusto verte, y estoy allá abajo si necesitas algo. Siéntete libre de usar la puerta trasera del bar para evitar a los medios. Y eso aplica también para cuando tu hijo esté aquí. ¿De acuerdo?"
"Sí, señorita," respondió riéndose entre dientes.
Volví por la cocina a la parte detrás de la barra para ver que Harry había llegado con su pequeña banda. Me dio un abrazo y beso ruidoso en mi mejilla. Señalé el escenario y subió para empezar.
El lugar estaba bastante lleno, y los tres estábamos atendiendo la barra. No estaba completamente ignorante que Aro se había colocado junto al escenario, ni me pasó desapercibido que James estaba en un extremo de la barra. Había intentado en numerosas ocasiones llamar la atención de Tori, solo para conseguir la de Garrett en lugar de la de ella. De vez en cuando Felix pasaba, pero principalmente mantuvo sus intensos ojos en todo el lugar. La única vez que no lo hizo fue para venir a la barra para rellenar su taza de café. Esta vez, serví uno para mí, sonriendo cuando chocó la suya con la mía y se marchó.
"Uh, no… no lo creo," escuché el tono sarcástico de Tori, mezclado con su risa burlona.
Bebiendo de mi café, caminé hacia el otro extremo de la barra y me paré frente a James. Harry estaba en un pequeño descanso de cinco minutos, y apoyé mi cadera contra la barra.
"James," dije despacio, bajito. "Entiendo por qué está él aquí." Señalé hacia Aro. "Lo que no entiendo es por qué estás tú aquí."
James se rio, y me erizó la piel. "¿Por qué crees que está él aquí?"
Sonriendo, bebí nuevamente de mi café. "No está precisamente contento conmigo o mi relación con… Masen." Usé el nombre artístico de Edward a propósito. "Ha intentado por todos los medios de arruinarla. Está aquí como una advertencia. No funcionará."
James hizo una mueca de desdén. "Masen," se burló, rodando los ojos. "Ese hijo de puta me la debe."
"No por lo que escuché," repliqué. "¿Cómo va eso de la corte?" Le pregunté, sonriendo cuando su rostro se enrojeció. "Ahora… deja en paz a mi personal, o tendré que hacer que te saquen de mi bar. Felix ha estado bebiendo café tostado francés todo el maldito día, de modo que tiene algo de energía extra qué quemar. Me encantaría ver los titulares cuando los paparazzi allá afuera tomen fotos de él arrojándote a la acera."
"Aw, Bella… no seas así. Yo… lo siento. Solo quería disculparme por la última vez que estuve aquí," dijo arrastrando las palabras, sonriéndome probablemente con su mejor sonrisa. Muy probablemente funcionaba con las chicas superficiales y de mente débil, pero no le creía esas pendejadas.
"Solo… déjala en paz. ¿Sí?"
"Bien, bien," aceptó, aunque seguía sonriendo engreído al sostener su tarro de cerveza vacío. "¿Al menos puedes darme otra cerveza, Bella? ¿Por favor?"
Entrecerrando mis ojos al ver su cambio de actitud, asentí y dejé mi taza de café sobre la barra para caminar a la canilla de la cerveza. Le serví un nuevo tarro y lo coloqué frente a él. Me estaba dando dinero, y estiré mi mano para tomarlo. Cuando lo hice, agarró ligeramente mi muñeca.
"Vamos, Bella. Empezaremos de nuevo. ¿Amigos?" Me preguntó, levantando su cerveza para un brindis.
Riendo, puse mis ojos en blanco al mismo tiempo que retiraba mi mano. No me creía esa mierda para nada, pero cogí mi taza solo para callarlo.
Choqué mi taza de café con su tarro de cerveza cuando Harry comenzó su siguiente colección de canciones. Creí escuchar a Felix llamarme, pero llevé la taza a mis labios. Antes de que pudiera beber, otra mano se cerró con fuerza en mi muñeca.
"¡Bella! ¡No!" Carlisle dijo con brusquedad junto a mí. Sacudió su cabeza. "¡Él le puso algo!"
"¿Qué?" Pregunté, mirando de su rostro completamente lleno de ira al sorprendido de James. Dejé la taza en el mostrador como si me hubiera quemado.
Felix se abrió paso a través del bar para atrapar a James antes de que pudiera deslizarse del banco. "No pudo escucharme, señorita Bella. Traté de…"
Levanté una mano que estaba un poco temblorosa y simplemente miré furiosa a James. "Felix, llama a la policía."
"Ya lo hice," gruñó pero sonrió cuando James lloriqueó en su agarre.
Me giré hacia Garrett, que apareció a mi lado. "Dile a Harry que lo haga más corto. Dile por qué. Dale mis disculpas," le dije, y salió disparado hacia el escenario. Encaré a Carlisle, que se veía como si estuviera a punto de darle un puñetazo a alguien. "¿Cómo fue que tú…? ¿Qué fue lo que tú…?"
"Shh, cielo… ven aquí," dijo, guiándome a un banco. "Venía a agradecerte por todo lo que hiciste en el departamento… y a ver cómo estabas, para ser honesto. Yo um… hablé con Edward. Dijo que trató de llamar a tu teléfono, pero sabía que muy probablemente estarías ocupada, así que me pidió que bajara y te diera un mensaje." Echó un vistazo a su reloj. "Está adelantado por tres horas, así que probablemente ya terminó su concierto. Dijo que te llamaría otra vez antes de subir al avión."
El doctor en él entró en acción, y Carlisle me revisó los ojos, mi pulso, y mis manos temblorosas. "Usé la puerta trasera, como me dijiste. Yo solo… Salí tan pronto como te alejaste de James. Se inclinó por encima de la barra para dejar caer algo en tu café. Estoy… yo…"
Me arrojé a los brazos de Carlisle, abrazándolo. "Gracias," murmuré en su pecho pero me aparté cuando escuché que la música paró al mismo tiempo que la horrible voz de Aro llegó a mis oídos.
"¿Qué está pasando aquí?"
Cuatro de los más selectos de Seattle atravesaron la puerta de mi bar, y Felix empujó a James hacia ellos.
Mis ojos se entrecerraron, y mi shock pasó al mirar furiosa la falsa inocencia de Aro y sus ojos muy abiertos. "Canalla hijo de puta," siseé, señalando a James. "¡Déjame adivinar cómo querías que terminara esto! Trajiste a ese cerdo a mi bar, y él… ¿Qué? ¿Me drogaría? ¡¿Tal vez me violaría, y tú tendrías pruebas de que engañé a E- Masen?! ¿En serio? ¿Es eso lo que querías?"
Los ojos de Aro se entrecerraron peligrosamente mientras los oficiales sacaban a James con esposas. Se paró frente a mí, solo para ser flaqueado por Harry y Carlisle.
"Tenga cuidado, señor Volturi," le advirtió Harry. "No quiere joder con esa chica. No logrará llegar a su preciado Aston Martin sin varios huesos rotos. Se lo prometo." Cuando Aro lo miró, él sonrió. "Oh, lo conozco. Todo músico en Seattle sabe quién es y qué demonios es… y de lo que es capaz. Tenga cuidado con lo que le dice a ella."
Sabía que todavía había clientes en el bar. Sabía que mi teléfono estaba sonando como loco en mi bolsillo. Finalmente lo saqué y se lo di a Carlisle cuando vi el precioso rostro de Edward en mi pantalla. "Habla con él." Me volví hacia Aro. "No tienes idea de lo que has hecho."
"No, pequeño pedazo de mierda. Tú no tienes idea. Crees que eres especial, pero en realidad, solo eres el juguete del momento de Masen. Crees que te ama, pero te dejará comiendo polvo. Te botará como un mal hábito por su siguiente puta."
Me eché a reír, volviéndome cuando escuché a mi Edward por la línea gritándole a su papá. Sacudiendo mi cabeza despacio, le dije, "Supongo que lo averiguaremos, ¿verdad?"
Uno de los oficiales volvió a entrar y se acercó a Aro. "¿Es usted Aro Volturi?" Preguntó, y cuando Aro asintió, señaló con su pulgar hacia la puerta. "Hay un James Allen preguntando por usted. Lo tenemos en custodia. Dice que usted lo trajo aquí."
Aro encogió un hombro. "No lo conozco. Lo siento."
Me eché a reír, viendo al hombre alto en uniforme. "Sí, lo conoce. Es su jefe." Aro me encaró, y levanté una mano. "Aro, ¿puedes hacer un puño?" Pregunté, sonriendo con suficiencia al escuchar el resoplido de Harry, porque mi papá me había enseñado eso. Cuando el hombre hizo un puño tembloroso con su mano sudorosa, sonreí. "Bien, ahora ve a joderte. Será mucho menos doloroso de lo que… Masen te hará."
Aro fue guiado afuera. Se entregó mi taza de café contaminada a un oficial. Y de alguna forma respondí hasta la última pregunta, pero apenas pude retener algo de lo que pasó. Estaba aterrorizada de que acabara de desatar un infierno para Edward. Estaba un poco nerviosa por lo que Aro me había dicho, y ansiaba escuchar la voz de Edward, sentir sus brazos a mi alrededor. En vez de eso, fue su padre quién me ayudó a subir a mi departamento después de todo estuviera dicho y hecho.
"Quiero hablar con Edward," susurré, las lágrimas acumulándose cuando él me sentó en la mesa de mi cocina.
"Está en el aire, cielo. Él está um… me dio un mensaje para dártelo," dijo solemnemente.
Mi corazón dolía al pensar en lo que ese mensaje podría ser. Tenía mucho miedo de que estuviera enojado conmigo por encolerizar a Aro.
Carlisle sonrió. "Dijo… Dile a mi ángel que debió haberle pateado el trasero, y que estaré en casa antes del amanecer."
~ooo~MBtM~ooo~
(1) Arrastrándote al infierno
Al espectáculo del diablo
Para ser su huésped para siempre
(La paz mental está más ausente que nunca)
Odio retorcer tu mente
Pero Dios no está de tu lado
Y es un lejano viejo conocido
(Tu último esfuerzo es quemar el mundo)
La carne se quema
Puedes olerla en el aire
Porque hombres como tú tienen
Un alma muy fácil de robar
De modo que espera en la línea mientras
Tatúan números en tu cabeza
Eres un esclavo ahora
Hasta el fin de los tiempos
Nada impide que la locura
Se vuelva obsesiva, deseando
Tirar del gatillo
Deberías haber conocido
El precio de la maldad
Y duele saber
Que perteneces aquí, sí
Oh, es tu puta pesadilla
Uyyyyyy, ¡creo que alguien va estar en serios problemas! ¿Qué creen que Edward hará con Aro? James ya está en la cárcel, pero ya veremos que harán con él, si podrán sacarlo o no. Y aunque es difícil que puedan comprobar que Aro tuvo algo que ver, sin duda lo que le dije a Bella con Harry, Carlisle y los demás de testigos le va a perjudicar. ¿Será este el fin del control de Aro sobre el grupo? ¿Ustedes qué creen? Como siempre me encantará conocer sus teorías, y como sé que querrán saber pronto qué pasó, créanme que haré todo lo posible para no tardarme tanto. Mis lectoras regulares saben que la temporada de vacaciones es tiempo de mucho trabajo para mí, pero intentaré apurarme con el siguiente capi. Y se me olvidaba, ¿quién cree que Carlisle ya se redimió con lo que ha hecho hasta ahora?
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Gibelu, PEYCI CULLEN, anytito, somas, PRISOL, Shikara65, FreyjaSeidr, Milh Llop, Cary, Brenda Cullenn, beakis, Melania, Lady Grigori, myaneriquez02, YessyVL13, Edward y Bella cullen, ludwikacullen, BereB, kaja0507, Manligrez, Say's Tecupi, Yoliki, debynoe, lagie, bellaliz, Sully YM, injoa, SharOn, Pera l.t, nnuma76, Maryluna, bbluelilas, FlorVillu, Laliscg, Chonis22, Sther Evans, Ximena, Pebel, Adriu, Ericastelo, Rosy canul, rjnavajas, freedom2604, tulgarita, Ali-Lu Kuran Hale, Maria Swan de Cullen, alejandra1987, krisr0405, Vmsk1 (Gracias :) ), LicetSalvatore, ELIZABETH, Fran Ktrin Black, Mafer, Liz Vidal, elianapeluso750, Sheei Luquee, saraipineda44, Maribel, patymdn, Gabriela Cullen, Pili, Tata XOXO, lizdayanna, Isabelfromnowon, glow0718, Pam Malfoy Black, Lorenitta22, sophia76, andyG, y algunos anónimos. Nos leemos en el siguiente ;)
