FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO A TODOS Y TODAS!!

Despues de unas merecidas vacaciones en todo diciembre y de haber abandonado bastante rato este fanfic, ademas de que me presionaban mucho por ahi jeje por fin les traigo el siguiente capitulo de el fanfic, lamento mucho la tardanza pero pos el descanso era justo y necesario jaja

Para aquellos que creyeron que lo abandonaria pues nnooooo juajuajua esto sigue hasta el final, aun tengo algunas cuantas cositas mas que publicar aunque el fanfic ya esta mas cerca de la recta final.

Disfrutenlo que este es bastante subidito de tono jajaja



Capitulo 20. Con mucha candela.

Dicen que la venganza se sirve en un plato frío y que te deja un vacio en el corazón, aunque debo decir que no soy de las que se amargan la vida llenándose de odio y rencor hacia las demás personas solo para hacer mi vida miserable también. Prefiero disfrutar lo que la vida me ha dado sin reproche; claro a excepción de las ocasiones en las que el vaso se rebosa ocasionando el estallido del volcán (creo que ya notaron que son una fiera cuando me enfado). Digo, una cosa es que seas optimista y otra muy diferente es que te quieran ver la cara de mensa, aprovechándose de uno.

Pero lo mejor de la venganza es cuando la justicia recobra su rumbo y castiga a los que la han quebrantado sin siquiera mover un dedo, cuando todo sigue su curso de la naturaleza; esa es la venganza que uno mas disfruta. Es aquí donde me doy cuenta que cada quien recoge lo que cosecha. Y por supuesto, yo he cosechado al chico más popular de la preparatoria.

La noticia de que Rukawa y yo éramos novios se esparció como humo en los salones que quedaban, y se fue confirmando a lo largo de las semanas, claro que me parecía estúpido considerando que él se me declaro delante de todo el piso de segundo año, por lo que había muchos testigos, aunque prácticamente yo lo obligara a ello. Tampoco me gustaba presumir, especialmente de lo que no tengo.

¡Pero si Kaede Rukawa es completamente mío! ¡¿Como podía no presumirlo?! Era un verdadero deleite ver las jetas de todas las chicas porristas revolcándose de rabia y jalándose los pelos al dejarme aparecer caminando frente a ellas junto a Kaede a mi lado, ya sea en el receso (donde nos ocultábamos de las miradas curiosas en la azotea), en medio de las clases o al terminar los entrenamientos donde él me esperaba para acompañarme a casa.

Si bien Kaede no era precisamente el chico mas cariñoso del planeta, ya que no era de los que les gustara exhibirse, tenia detalles bonitos y era atento; aunque de hecho era bastante discreto y no me importaba demasiado por que sabia a lo que me atenía desde el principio. Los latinos se caracterizaban por ser excesivamente cariñosos y fogosos cuando se trataba de tener una pareja, y por supuesto que yo no era la excepción. Rukawa seguía siendo "él"; cortante en ocasiones, aunque el tono de su voz era más suave conmigo que con otras personas.

"Eso se puede remediar con el tiempo" pensé divertida.

-mañana me quedare hasta tarde a entrenar-me dijo camino a casa, con las manos en sus bolsillos y las maletas al hombro.

-quiere decir que no me acompañaras?

-me gustaría que me esperaras, pero puedes irte si...

-en ese caso te esperare-lo interrumpí. Él me miro con duda alzando una ceja.

-segura?

-por que no?-encogí los hombros-tu siempre lo haces cuando tengo que quedarme de improviso. ¿Por qué la salida tarde?

-tengo partido este sábado.

-de verdad?-agradecí la información, ya que era su forma de decirme que quería que fuera a verlo- contra quien?

-Ryonan…-sentí su voz rasposa y con rencor.

-oh…-me costo un poco recordar que era la escuela de aquel chico que me interrumpió en la cancha-donde juega Akira Sendoh?

Creo que hice algo malo o nombre al anticristo, por que la cara de Kaede se tenso; casi podía ver salirle fuego por los ojos. Fue un error pronunciar ese nombre frente a él, era como una especia de tabú. Era casi palpable la rivalidad que había entre esos dos, aunque uno lo tomara mas a juego que el otro. Su única respuesta fue seguir caminando aumentando el paso.

-oye, espera!!-grite mientras intentaba alcanzarlo-y ahora que te pasa?!

-nada…-fue su simple respuesta sin dejar de caminar.

-no me digas que nada!-insistí nuevamente-es obvio que estas enojado!

-no estoy enojado-pues que bien lo disimula.

-entonces por que tienes esa cara de mal genio?!

-ya te dije que no es nada!

-no es lo que yo veo, y por que no me has respondido?!-harta de que pareciera que no me daba el avionazo, lo jale del brazo para obligarlo a detenerse-mírame cuando te hable, Rukawa!!

Me miró al instante, como si obedeciéndome pudiera disminuir mi enfado. Me cruce de brazos, entonces lo intuí.

-no me digas que sigues celoso de Sendoh?

-celoso?-musito sarcástico-yo no siento celos de nadie y menos de él.

-entonces por que te encabronaste cuando lo mencione?

Desvió la vista a su lado derecho.

-por que lo detesto…

-aaah ya!-dije fingiendo inocencia-lo detestas por que es tu rival en el Basquet ball o por que yo lo mencione?

Lo escuche susurrar discretamente diciendo "ambas cosas".

-sigues celoso por eso?!-dije sin poder creerlo.

-no son celos!-ahora si hablo firmemente-simplemente me molesta escuchar cualquier cosa que tenga que ver con él.

-y conmigo-dije completando la frase que él no quería terminar-entonces según tu no son celos?

-no…

-disculpa corazón, pero eso no fue lo que vi el otro día, dejame recordarte el escándalo que armaste por verme con Sendoh! Si casi me arrancas el brazo!

-mmm…-volvió a desviar la vista medio avergonzado-no sé de que me hablas.

-no te hagas el tonto!-en mi opinión Kaede ya estaba encasillado, así que para mi cualquier cosa que responda seria una confirmación de sus celos. Escucharlo decir algo como "te saque de ahí por que me molestó verte con él" o "no tolero verlo cerca de ti" serian frases que podría decir cualquier otro chico; si… cualquier otro, pero no Rukawa. Primero seria el fin del mundo antes que él lo aceptara, aunque era lindo saber que podía llegar a sentir ese sentimiento que mostraba interés-ahora me vas a decir que lo que hiciste no fue por causa de tus celos?

-exacto…

-ósea que ahora mismo no lo estas?

-no…

-entonces como se llamo eso?-le era tan difícil aceptar algo tan obvio que hasta me causaba risa, pero quería meterle mas leña al fuego-digo… por que eso de que me llevaras casi a rastras después de verme con Akira se puede mal interpretar, no? en especial cuando te enfureces solo por que hablo de él, como si él ocupara mi mente mas de lo que…

-solo no me gusta verlo cerca de ti!

Vaya, esto es más de lo que me hubiera podido imaginar; con lo dicho fue suficiente para declarar muchas cosas. Yo también tenia que aceptar que Rukawa nunca aceptara que esta celoso, su orgullo es parte de él y no puedo rechazar eso cuando decidí estar con él; tengo que aceptar todo el paquete, no solo porciones.

Sonreí satisfecha de ver hasta donde pude llegar. Continuamos nuestro camino sin hablar, hasta estar a unos cuantos pasos de mi departamento me anime a comentar.

-sabes? No me imagino a un chico como tu sintiendo celos de alguien mas.

-por que?

-por que… es difícil pensar que alguien puede llegar a ser mejor que tu-musite tranquilamente y con las manos hacia atrás- parte de los celos es por la inseguridad que siente uno mismo, y tu siempre desbordas seguridad, por eso no puedo creer que un chico como tu sienta celos.

Nos detuvimos frente a la puerta del edificio donde se localizaba mi departamento y me observo por largo rato.

-creo que no hay razones para que tengas celos.

Al decir esto, sus labios se curvaron en una ligera sonrisa, casi inapreciable. Yo por poco me quedo sin respiración al verlo, incluso sus ojos brillaban de forma diferente. Tomo con sus dedos mi mentón y acerco sus labios a mi frente para depositar un beso cálido, que me dejo bastante sorprendida y abochornada.

-descansa…-y se alejo, dejándome un tanto aturdida.

Lo malo de saber que Kaede tenia practica del club también en el receso, es que me la pasare con mis camaradas de Volley ball, las cuales me inundaran de preguntas acerca de mi relación con él. Y así fue.

-como es Rukawa de novio, Yulia-chan?!-empezó Nozomi sin esperar siquiera que me sentara con los ojos brillando de curiosidad.

-que tal las citas con él?!-prosiguió Umiko.

-ya se besaron?!-continuó Amaya con emoción.

-es cariñoso?!

-CUENTANOS!!!-hablaron todas al mismo tiempo acercándose a mi.

-haber niñas…tranquilas…-estaba empezando a sofocarme con tanta presión. Hasta que detrás de ellas salió Tomokoen mi defensa, o eso creí.

-háganse a un lado, circulen chicas!!-dijo haciendo a un lado a todas las demás para pasar- que no ven que la están asfixiando!!

-gracias Tomoko…-deje salir un suspiro.

-no están haciendo las preguntas correctas…-volteo a ver a sus compañeras con cara de enfadada y después se dirigió a mi con una sonrisa maliciosa-que tal besa?

¡Sabia que seguía siendo una arpía!

-y a ti que te importa!

-como te atreves a negarnos esa información a tus mejores amigas!!

-desde cuando eres mi mejor amiga?!

-ya por favor, basta chicas, no se peleen!-intento bajar los humos Nozomi al ver que ambas nos habíamos levantado de las sillas. Di un suspiro y preferí sentarme antes de iniciar una riña en medio del salón, además yo escogería que preguntas contestar y cuales no.

-solo queremos saber como va todo contigo y Rukawa-kun…-era la voz mas hipócrita que me había tocado escuchar, y eso que he escuchado muchas de Tomoko.

-bueno… si lo que quieren saber es como besa…-al instante todas las muchachas frente a mi se acercaron a tal grado de encerrarnos en una pequeña platica privada llena de morbosidad-la verdad es que… no lo hace nada mal!

Al instante se escucho un grito típico de las japonesas histéricas cuando les gusta algo o alguien. Ya saben, ese odioso "kkyyaaaa" que me pone de nervios. Siempre me he preguntado que clase de grito es ese.

-entonces si besa bien?!-soltó Amaya con las mejillas rojas.

-mas que bien diría yo…-conteste muy contenta. Todo esto me parecía divertido. Sus caras eran muy graciosas.

-y dime Yulia…-dijo Umiko algo nerviosa-ha pasado algo mas… que… ya sabes…

-algo mas?-pregunto Nozomi sin entender. Esta chica es un tanto lenta.

-me refiero a… ya sabes… algo mas… no se…

-aaarggg… por dios Umiko!!-interrumpió Tomoko al ver que la pregunta era demasiado vergonzosa para que ella sola la formulara-lo que quiere decir es que si ya has tenido relaciones con él!

De nuevo el rostro de todas, o casi todas por que el de Tomoko seguía intacto, se volvió de un tono rojo intenso.

-por dios santo!-exclame exaltada-apenas llevamos dos semanas y ustedes ya quieren acostón!?

-aun no?!-grito Fujita sin ocultar el espanto en su rostro-no se como has aguantado!

"Lo mismo pienso yo"

Esto era el colmo. Apenas tenemos dos semanas de estar juntos y estas chamacas ya querían que les contara un revolcón; me salieron bien calientes estas tipas. Bueno, es lo menos que puedo esperar cuando Kaede Rukawa es el sex symbol de la preparatoria, así que tendré que lidiar con alimentar las fantasías de muchas de esta manera. Digo, por que un chico como él de candente era difícil no comértelo a besos.

¡¿Y que demonios he estado haciendo estas dos semanas?! Rascándome la panza y andando de manita sudada con él, nada mas. En serio que a veces me sorprende mi fuerza de voluntad, o mi estupidez. Creo que otra en mi posición ya se hubiera dado un buen faje. Pero… date a desear y serás manjar. Aunque en este caso no se si esa frase encaja en mi o en Rukawa.

-entonces… -continuo Masakasu-nada de nada?

-no… -dije con tranquilidad. Voltee la cabeza y mordí mi labio inferior. No sabia hasta cuando seria capaz de contenerme.


-ya le avisaste a tu novia que tenemos partido?- una sonrisa ponzoñosa se dibujo en la cara de Mitsui al recibir un pase de un chico de primer año. Que ganas de molestar en medio de un partido de práctica y él estando como defensa.

-y a ti que mas te da…-gruñí mientras intentaba no perder la concentración, buscando como deshacerme de su marca.

-vamos… es bueno tener el apoyo de una linda chica, no crees?

Encontré un hueco para desmarcarme, por lo que improvise con un cambio de ritmo que desequilibro a mi adversario, sobrepasando la pintura donde otra marca me esperaba, la que desarme con una finta hasta llegar bajo el aro y encestar con facilidad. Me erguí para recuperar el aliento.

-buen tiro, Rukawa!-escuche a Ayako del otro lado de la cancha.

Me gire en dirección al numero catorce y logró sacarme una media sonrisa.

-es verdad…

Mitsui parpadeo medio sorprendido, pero casi enseguida recupero la compostura con su cara de insolente.

-te lo tomaste muy personal, no Rukawa?

-oigan! Ya fui suficiente de tanta platica! -Ryota llego para poner orden dando unos cuantos aplausos para hacernos despertar y prestar atención-Mitsui, deja de andar perdiendo el tiempo!

El partido se reanudo nuevamente, ahora con Sakuragi como centro y siendo parte del mismo equipo que el mío. Seria preferible que el que se hacia llamar el jugador mas valioso de la secundaria fuera mi compañero antes que el idiota inútil. Era bien sabido que él y yo no congeniábamos en nada, así que no le veía la razón por la que estar ambos del mismo lado. Esto se convertirá en un verdadero desastre.

-Ryo-chin! Por que tengo que estar en el mismo equipo que este zorro?!

-por que es necesario!-objeto el capitán-ambos tienen que aprender a congeniar, por lo que no nos iremos de aquí hasta que los vea jugar como se debe, entendido?!

Mi madre y mi hermana me daban mejores regaños, pero él muy bien podría hacerles la competencia. Su estatura no se lo impediría. Nos miro a ambos con desaprobación. Odio admitirlo pero él tenía razón, si no fuera por el orgullo, el Doaho y yo seriamos una buena combinación, pero a estas alturas era casi imposible hacer que alguno de los dos afloje antes que el otro.

-ggrrrr… me niego rotundamente!-soltó Sakuragi con enojo.

-oe…

El cara de tonto volteo a verme desconfiado.

-que quieres zorro?

-quieres acabar esto rápido?-me fui directo al grano. Aunque se que luego me arrepentiré.

-claro que si!-musito al instante.

-yo también, así que tengo un trato para ti.

-que clase de trato?-me miro desconfiado. Por un momento dude en rebajarme, pero después recordé el motivo por el que lo hacia; valía la pena.

-una tregua temporal…-respondí con simpleza-yo no te molesto y tu no me molestas, solo dediquémonos a jugar al baloncesto, de acuerdo?

Me cruce de brazos esperando alguno de sus arranques y escandalosas rabietas. Pero en cambio, pareció meditárselo mejor. Si es que era inteligente (o por lo menos no tan tonto como aparenta) aceptara, ya que le convendría por los mismos motivos que los míos.

-a que viene esto?-hizo la pregunta que me temía.

-tienes novia, no?-apareció una sonrisa idiota en su cara ya de por si idiota-entonces sabrás de lo que hablo.

-oohh… así que es por ella, verdad?-declaro con voz que aparentaba ser picara, pero resulto bastante repulsiva para mi-pero si el zorro tiene su corazoncito, eh?

Lo mire con cara de "me da lo mismo lo que pienses"

-de acuerdo…-contesto al fin-pero solo por hoy.

Suspire. Lo que tengo que hacer para tener contenta a una mujer. Aunque tampoco estaba muy seguro si la dichosa tregua daría resultado, por que estaba convencido de que las cosas no cambiarían y todo acabaría igual que siempre; Sakuragi gritando y quejándose hasta de por que pasa la mosca y yo sin poder aguantar mas, pasando en menos de cinco minutos a los golpes e insultos.

Ya en la media cancha y haber jugado los primeros diez minutos, me di cuenta que no todo se había ido al traste como pensé. De hecho, el trato estaba dando mejores resultados de los que llegue a esperar alguna vez. Si es verdad que con la mirada se decía mucho, al menos era algo que ambos podíamos soportar. Los pases y las canastas emparejado con él eran mucho mas trabajadas, solo atentos al partido y a cada movimiento del otro, para saber que jugada seria la mas apropiada para desempeñar.

A pesar de que el marcador no fue suficiente para ganar, si logramos llegar al empate. El silbatazo me hizo detenerme en el último intento de conseguir la ventaja con la ayuda de un pase fortuito del Doaho.

-wwoooww!!-dijo la manager acercándose a nosotros y dándonos una palmada en la espalda a cada uno-eso fue genial, chicos!!

-nunca los había visto jugar así!-comento Ryota-eso es lo que quería ver!

-por supuesto!-exclamo Sakuragi seguida de una sonora carcajada-soy un genio!!

Suspire con alivio de que todo acabara. Bueno, pude sobrevivir, aunque muchos en el gimnasio me miraban con extrañeza.

-creo que es todo por hoy…-dijo Ryota-lo hicieron muy bien, Rukawa, Hanamichi.

Espere a que la cancha se vaciara para quedarme solo. Gracias a la tregua, el entrenamiento había acabado mas temprano, por lo que me tocaba aguardar hasta la salida de Julia. Para distraerme, me dedique a encestar canastas de tres puntos, cuando una voz femenina rompió mi concentración y me hizo fallar.

-pensé que te quedarías hasta tarde.

Ahí estaba ella en la entrada del gimnasio, con el uniforme del club de Volley ball, una playera roja con negro y un short negro ajustado; una verdadera tortura para un hombre como yo que lo volvía loco ver tan bonitas piernas, eso sin contar con que el short moldeaba sus muslos y dejaban notar su estrecha cintura. La playera suelta curvaba gran parte de sus pechos junto con la insignia de Shohoku en el lado derecho.

-termine antes…-dije sin apartar mi vista de ella; me tenia fascinado-que hay de ti?

-pues… lo mismo…-dijo sin darle importancia-escuche ahí atrás que jugaste muy bien con Hanamichi.

-ah… eso…-torcí un poco el gesto.

-me alegra oírlo!-exclamo con alegría- espero que sigas así en el partido del sábado.

Camine hasta ella sosteniendo el balón en mi cadera. En todo el trayecto mis ojos seguían observándola, sentía que cuanto mas la miraba, mas podía saborear sus labios y su piel morena; pero no quería que solo fuera una fantasía mía, quería volverla realidad, y estaba decidido a hacerlo hoy mismo.

Al quedar frente a ella, junte mis labios en su frente y la bese. Era un gesto que se me estaba haciendo costumbre y me agradaba sentir, por que era el clásico y elegante beso tranquilo, que demuestra cariño. Y como no soy de dejar salir mucho amor tampoco, prefiero algo mas discreto.

-así será…-susurre sin apartarme, cepillando mis labios en su piel.

El tiempo juntos se me hacia muy corto y quería aprovecharlos lo mejor posible. Después de las incontables patanerías que ella tubo que aguantar de mi, era una forma de compensar todo eso. Al separarme, sus ojos castaños me miraron con cuidado, buscando algo que no sabia.

-estas sudado…-dijo mostrándome una mueca que me hizo soltar una risa.

-tu también…-dije en mi defensa.

-entonces por que me besas?

-no sabia que necesitaba una razón…-como si eso fuera impedimento para que yo la tocara. La tome de la mano para guiarla a los vestidores. Una ves ahí, le pedí que esperara afuera.

-me vas a dejar aquí sola?-protesto aparentando molestia-eres un desalmado!

-si quieres entrar, hazlo…-sonreí a medias-pero atente a las consecuencias.

Inmediatamente su rostro se torno colorado. Era obvio lo que pasaba por mi mente.

-además… -enrosque mi brazo en su cintura y me arquee para susurrar en su oído-aun me debes un beso…

-de que hablas?-su voz sonaba ronca, lo que me hizo suponer que estaba nerviosa-yo no te debo nada.

-olvidas el beso que interrumpieron aquí mismo?

-co… como? Ese ya… ya te lo… devolví!-tartamudeo y sus manos se apoyaron en mis hombros para intentar alejarse-en el pasillo de segundo!

-ese no cuenta…-tenia que buscar una mejor excusa-fue improvisado, además tu me lo robaste a mi.

-como que no cue…

Me arte de hablar, así que con las ansias matándome, la hice callar pegando mis labios a los suyos, lo que desencadeno un sinfín de posibilidades. El contacto fue algo torpe, producto de la poca experiencia, pero poco a poco pude encontrar el ritmo; al principio el beso fue suave, no quería ser demasiado brusco y asustarla, pero cuando sentí sus manos pasar por mi cuello, la cosa cambio.

Gire mi cuerpo para aprisionarla contra la puerta de los vestidores, sosteniéndola aun por la cintura y en medio del tanteo busque la manija con mi mano libre. Abrí la puerta para entrar junto con ella y me separe un momento para cerrar la puerta. Fue ella ahora la que volvió a iniciar el juego, haciendo que volviera a la misma posición que antes (ella con su espalda pegada a la puerta). Comprimiendo el cuerpo femenino con mi altura, deje salir con prudencia mi lengua para tocar su labio inferior, pidiendo permiso para adentrarme más en su boca. En respuesta, sentí las pequeñas manos abrirse paso por debajo de mi camisa, tocando parte de mi espalda baja, devolviéndome las caricias con igual ímpetu. Sus pechos aplastados contra mi torso arqueado, sintiéndola indefensa ante el paso de mis manos por su cintura y espalda, sentirla estremecer, era algo que nunca podría llegar a describir con claridad. Una sensación ardiente e intensa, mas haya de cualquier otro sentimiento que antes haya sentido. Era… una explosión.

Jugueteando con su cabello, baje mi boca para besar el borde de su rostro, sentir la electricidad recorrerme al besar su suave piel oscura. Su perfume termino de inundar todos mis sentidos; un torbellino de fruición viajo por mi ser al escucharla dejar salir un gemido leve de su voz, causando el colapso de mi conciencia. En medio de los besos insaciables y el arrebato, me separe para tomar aire.

-lo sabia…-logre decir entre jadeos-eres… pura candela…

Le regale una sonrisa tan amplia como nunca llegue a mostrarle a nadie, una sonrisa de completo furor, la que ella respondió de igual forma, con sus ojos brillando y las mejillas sonrosadas. A duras penas podía respirar y tratando de recuperar el aliento, pose mi mejilla ardiente contra la suya, un pretexto para buscar su lóbulo y mordisquearlo un buen rato, mientras ella tocaba con exquisita lentitud la piel de mi pecho bajo la camisa, donde remaré el golpeteo continuo y fuerte de mi corazón.

Quería volver a empezar y volver a sentir el goce de tenerla, pero antes de que pudiéramos reanudar, la puerta se abrió, dejando caer nuestros cuerpos al piso al no tener un apoyo, quedando encima de ella y en una posición bastante comprometedora en medio del pasillo. Alce la cabeza con la vena en la cien palpitándome de la irritación.

-lo siento, Rukawa-sempai!!

-aaayy… mi cabeza!!-Julia se llevo la mano a la nuca.

-yo… yo lo siento… no sabia que estaban ahí…-era evidente que el chico de primero (el cual ni recordaba su nombre y ni me esforcé por hacerlo) no sabia que hacer de la vergüenza, y yo no sabia como contestar sin estallar de la rabia en el intento.

-no importa…-vacile con la respuesta. Realmente si me importaba. ¡¿De donde demonios había salido?!

Me incorpore rápidamente para no terminar aplastando a Julia y la ayude a levantarse.

-te lastimaste?-pregunte después de oírla quejarse, ya plantados en el piso.

-estoy bien… solo me di un golpe en la cabeza.

Y el golpe en la cabeza lo iba a recibir el tarado que se le ocurrió abrir la puerta de los vestidores. Lo mire con desafío, que lo hizo huir como si el mismo diablo anduviera tras de él, y en verdad que no había mucha diferencia, por que de todas formas seria hombre muerto, corriera lo que corriera.


¿Alguien anoto el número de la placa? Por que fui arrollada! Y de la peor manera posible; en pleno acto cachondo.

-aun te duele?

Con los pensamientos fijos en un solo objetivo (vengarme del niñato que ocasiono la pasión truncada de forma tan violenta que casi me deja desnucada), caminábamos rumbo a mi departamento como de costumbre, solo que en esta ocasión, no se detendría nada mas en la puerta.

-tranquilo…-le dije sin reproche-estoy bien…

-mmm…

Aun se le veía algo molesto por la repentina interrupción, y no lo culpaba. Me costaba trabajo sacarme de la mente lo que hubiera pasado en ese cuarto de no haber sido por ese chico. Es ahora cuando me pregunto como es que no había hecho esto antes, si es la cosa más deliciosa que pueda existir. Y tampoco entiendo como es que me aguante las ganas de llevármelo directo a la cama y terminar lo que empezamos en los vestidores. Pero eso iba a cambiar a partir de que cruzáramos la entrada de mi departamento, donde me encargaría de terminar de devorarlo.

Con solo ese pensamiento fijo, llegamos a la puerta de mi hogar.

-quieres pasar un rato? puedo hacer algo para comer si quieres.

¡¿Por qué siempre recurro a la comida como vía de salida para algo?! ¡Una estúpida pechuga de pollo no me va a quitar los nervios!

-deja de buscar excusas tontas para hacerme entrar…-musito con arrogancia pasando por mi lado. ¡¿Y ahora este qué?! Simplemente no quería sonar muy obvia.

En la media hora siguiente, sus quejas de que moría de hambre me obligaron a encerrarme en la cocina mientras él se quedaba mirando la televisión. Creo que no había sido lo suficientemente clara. En lugar de ocupar el papel de ama de casa desesperada, debería estar en el sofá desbordando pasión encima del hombre que creía estar loco por mis huesos, pero en cambio estoy preparando la cena siendo prácticamente ignorada por él.

Corte con rabia la maldita zanahoria, dejando que las verduras recibieran la frustración que en esos momentos estaba sintiendo. ¡¿Qué hacíamos comportándonos como un matrimonio acabado por los años y sin mostrar la mas mínima muestra de apetito sexual?! ¡Esto era realmente patético!

Pero la mensa era yo, pensando en que tal ves el susodicho quisiera continuar aquí lo que se empezó en la escuela. Debí sospechar que eso no sucedería. ¡Estamos hablando de Rukawa, por dios! ¡Al diablo con él y su estúpido comportamiento!

¿Y si lo incito? ¿Me vería muy lanzada?

Y cuando ya había tirado todo por la borda, apareció él tras de mi rodeando mi cintura con sus brazos, acercando sus labios a mi oído.

-deja eso…

-que?-vacilé por el cosquilleo de su aliento en mi oreja que me hizo temblar-me dijiste que tenias hambre.

-pero no de comida…

Fue como una sacudida de éxtasis el momento en que deslizo sus labios cerca de mi nuca, apartando con sus dedos un poco del cabello que le obstruía. Casi al instante deje salir un gemido ahogado seguido de su nombre.

-Kaede… es… espera…

-por que?-susurro con su boca aun pecada a la piel de mi cuello.

-pensé que… que… tu no…

-no que?... - sus manos paseaban por debajo de mi blusa.

No se… en ese momento no sabia nada mas que él estaba ahí y que quería estar con él. Gire mi cuerpo para verlo de frente y poder ver en sus ojos azules los mismos deseos que los míos. Tomo mi rostro entre sus manos y acorto la distancia entre nuestros labios, convirtiéndolo en un beso suave pero profundo, que logro hacerme suspirar. Me quede saboreando con sutileza su boca, sintiendo pasar su lengua entre mis labios de forma tan deliciosa que ahogue un suspiro, y enrede mis dedos en su espalda.

Haciendo uso de su fuerza, me tomo de los muslos, cargándome hasta dejarme sentada en la mesa. Con ambos labios alineados a la misma altura y respirando agitadamente hasta que nuestros alientos se mezclaron, sentí sus grandes manos acariciar mis piernas y caderas.

-me encantan tus piernas…

-ya me di cuenta… -sonreí cautivada por el halago.

El siguiente beso que me obsequio era mas intenso y profundo que el anterior, ladeando su cabeza para adentrarse en mi boca, caliente y húmeda. Como la primera vez, subí mis manos por debajo de la camisa, tocando el firme abdomen, ayudándolo a que se desasiera de ella, lo que hizo sin vacilar; continué acariciando sus brazos y ancha espalda, sintiendo bajo mis manos transportar la fuerza y vitalidad de sus músculos mientras él bajaba sus besos a la base de mi cuello y mi garganta. Devorando el calor que me entregaba el cuerpo desnudo masculino, me aferre a la piel de sus hombros al llegar una oleada de placer que se extendió, derritiéndome contra su pecho. Todo mi cuerpo se rendía solo para disfrutarlo.

Resbalo las caricias de su boca hasta el escote y ahí supe que debíamos parar, pero no sabía como hacerlo. Cuando logre susurrar un débil "para", deje caer mi cabeza hacia atrás (ya se que mis actos no hacen lo que pido) escuche un golpe seco y de inmediato sentí el dolor en mi cabeza.

-aaaauuuccchh!!

Puse ambas manos a donde provenía la punzada de dolor y agache la cabeza cerrando los ojos con fuerza.

-estas bien?-Rukawa detuvo su trabajo y dirigió su atención a mi nueva herida.

-eso creo…-abrí un ojo para poder mirarlo-que les pasa a todos hoy que se meten con mi cabeza?!

Kaede solo dejo salir una sonrisa amarga y sobó con ternura el área afectada para tratar de hacerla sanar, pero solo descubrió un chichón del tamaño de un volcán.

-te diste un buen golpe.

-aayy no!-me queje ante el descubrimiento-ahora tengo un chichón enorme!

-lo lamento…-dijo con voz tierna y beso mi mejilla. Yo no pude evitar sonrojarme ante el acto tan dócil.

-no… no es tu culpa…bueno si pero…

El crujir de mi estomago me recordó que no había probado bocado desde el almuerzo.

-podemos comer algo?- reí nerviosa y avergonzada.

Kaede me miro con extrañeza y dejo escapar un suspiro de resignación. Me tomo de la cintura para ayudarme a bajar de la mesa, y me sostuve de sus hombros y en donde me di cuenta que no cargaba puesta la camisa; estaba tirada en el suelo.

-este… Kaede… -capte su atención- podrías… ponerte la playera por favor?

-si fuiste tu quien me la quito.

-no te la quite, tu mismo te la quitaste!

-pero tu querías que me la quitara.

-y desde cuando haces caso a todo lo que te digo?!

-desde que saco provecho de eso.

Y sin decir una palabra más, se fue de la cocina dejándome sola y con los pelos nervios de punta y los sentidos a flor de piel. Soy una mujer que acaba de conocer el paraíso con sus besos y ahora me deja picada. ¡Como puede dejarme así!

¡Dios, si ese hombre es un verdadero toro! Me dejo toda molida después de semejante toqueteo de hormonas; y yo por supuesto, flojita y cooperando. Cuando empezó a besarme el cuello creí que caería desmayada, por eso lo abrace con fuerza; y llegando al borde de la locura, otra interrupción mas vuelve a hacer de las suyas. Esto me pareció alguna especie de sabotaje contra nosotros. Aunque en este caso puedo estar mas agradecida que enojada.

Poco después de que decidiera lo que hacer para cenar (en esta ocasión opte por algo mas tradicional japonés) para cumplir no solo mi capricho sino el de Kaede también de comer un plato de pollo al estilo Teriyaki, me convenció de comer frente a la televisión. ¿La razón? Un partido de Basquet de la NBA.

-me estoy volviendo bien mandilona… -dije sintiéndome una perdedora al no poder negarme mientras tomaba un trago de mi vaso con agua de horchata. Rukawa alzo una ceja, por supuesto no me presto la suficiente atención en todo lo que restaba del segundo cuarto del juego. Gracias al cielo que al encender el aparato y localizar el canal, ya habían transcurrido el primer cuarto y parte del segundo, por lo que no tardo mucho para que llegara el medio tiempo.

-por lo menos esta ganando tu equipo favorito, no?-quise darle a entender que aun estaba ahí. ¡¿Por qué todos los hombres nos ignoran cuando tienen que ver con el deporte?!

-aun no…-dijo con voz fría-en este deporte no puedes asegurar nada, ya que cada segundo es importante.

-tienes razón…-al menos eso si lo pude apreciar en las ocasiones en que vi los partidos de Shohoku-como crees que te vaya en el partido del sábado? Se que Ryonan es muy bueno.

-mmm…-su cara se tenso y pude ver como apretaba los puños con fuerza-ganaremos…

-mas te vale!-dije cruzándome de brazos-por que si no ganas juro que te hare sufrir todo lo que me resta de vida!

Rukawa me miro expectante.

-no me digas…-me dijo irónico, claro que su tono de voz era mas bien divertido-y que harás?

-veamos…-me toque los labios con el dedo índice y lo mire con atención-que seria bueno para ti? Tiene que ser algo que realmente te fastidie.

-no creo que lo encuentres…

Tal ves tenia razón, seria difícil encontrar algo que lo saque de sus casillas; el chico era bastante controlado y mandaba por un tubo todo lo demás que no tuviera que ver con él. Tampoco podía meterme con su querido Basquet Ball por que no me lo perdonaría, además de que eso es algo demasiado importante para él y lo tomaba con mucha seriedad.

-piensas que no puedo hacerlo?-la pregunta detuvo mi concentración.

-como?

-dudas de mi capacidad?- frunció el entrecejo.

-claro que no!-respondí enseguida-no se trata de que no crea en ti, se trata de que tu arrogancia no te permita hacerlo!

-ya veo…-entrecerró los ojos al mirarme-entonces tendré que mostrarte que te equivocas.

Lo observe pendiente a la expectativa de lo que haría. No sabia con certeza si estaba enfadado por lo que había dicho o solo estaba jugando, por que su rostro seguía impasible. Cuando pude ver el leve destello de una media sonrisa y aproximaba su rostro al mío inclinándose un poco, supe que le agradaba tener el dominio de la situación.

-cinco…-me mostro la palma de su mano con los dedos expendidos y hablo con voz orgullosa-te daré cinco clavadas seguidas… y además… ganaré.

-es una apuesta?-cruce los brazos en mi pecho devolviéndole el gesto provocador.

-si… y a cambio…-su sonrisa no se borraba-quiero una cita contigo…

-ves?!-lo señale como a un delincuente que acaba de confesar su crimen-esa es la arrogancia de la que me refiero!

-apuestas o no?-ignoro mi comentario acusador.

-esta bien, pero que pasa si no puedes hacerlo o si no ganas?

-no perderé.

-y si no consigues las clavadas?

-las hare!-musito con determinación y deposito un beso en la comisura de mi boca-confía en mi.

Fue en ese instante donde la lucecita dentro de mi mente se prendió de golpe. Sonreí con satisfacción. ¡Lo tengo!

-que?-pregunto Kaede ante mi expresión.

-ya se…-mencione con complicidad-si no logras hacer las cinco clavadas… no podrás besarme!

-que?!

-en una semana!!

-estas bromeando?

-ni tocarme!!

-oye espera!

-en ninguna parte de mi cuerpo!!

Frente a tantas limitaciones, hasta yo empecé a pensar que estaba exagerando; ni yo será capaz de cumplir semejante prohibición. A menos que…

-pero yo si podre tocarte!

-eso… no es…

-justo? No me importa!-quería pensar que era una forma de obligarlo a ganar, por que esto era un martirio. Por un segundo pensé que Kaede no aceptaría la apuesta al ver su cara de inconformidad, pero no fue así.

-bien… acepto…

Estaba segura que él estaba seguro de ganar, por eso no me preocupaba tanto la apuesta. Lo que me preocupaba es que clase de cita tenía programada, la curiosidad me asustaba y emocionaba al mismo tiempo. ¿Tendrá planeada una noche de pasión desbocada?

Pensando en eso al llegar a clases el día siguiente, y caminando por los pasillos, lo encontré de espaldas cruzando algunas palabras con Ryota y no pude evitar morderme el labio al recordar la desencadenada muestra de amor que me demostró, y por supuesto la apuesta de no tocarme pero si ser tocado. Se merecía una buena bienvenida de mi parte, y sabia exactamente como dársela, un pequeño mensaje de lo que le esperaba y lograba ganar.

Al pasar detrás de él, baje mi mano para darle un ligero peñizco a una de sus pompas, duras como piedra. Al instante sentí la tensión en sus músculos y alcanzo a mirarme con el rabillo del ojo, perturbado y levemente sonrojado por mi atrevimiento. Yo solo le guiñe un ojo y le saque la lengua de manera infantil e inocente.

-que te pasa Rukawa?-alcance a escuchar de parte de Ryota al ver la actitud de mi novio.

-no… nada…

Mas le valía ganar esa apuesta si es que a ambos nos convenía, y yo me encargare de apoyar al equipo y a mi novio muchísimo mejor que todas las viejas güilas de las porristas, para que en pocas horas esté derritiéndome en sus brazos como mantequilla.


Un capitulo mas acabadooo

Pense que este me saldria mas largo, como casi todos jajaj pero decidi dejarlo hasta aqui, por que en el siguiente Rukawa narrara la mayoria de las escenas por que estara jugando en el partido y pasaran varias cosas!!

Ya la otra semana entrare de nuevo a la universidad, asi que espero poder tener el siguiente capitulo antes de empezar los primeros examenes.

Gracias por seguir esta historia medio loca y gracias por los nuevos fans de este fanfic jejeje espero mas reviews!!