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Ezellahen
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Disclaimer: Los personajes de esta historia conocidos del Universo de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros y los personajes de la Tierra Media de Tolkien. Para el futuro se incorporarán dos personajes muy divertidos de CLAMP. Esto es puro entretenimiento y no nos reporta beneficio económico alguno.
Sumario:
Cuando Lily Potter convocó la magia de protección para
su hijo, antes de morir a manos de Voldemort, no solo logró
salvarle la vida, sino que también lo transportó a otra
dimensión.
Esta dimensión no es otra que la Tierra
Media. En este lugar, dos elfos, los gemelos Elladan y Elrohir (tras
encontrarlo en medio de un Bosque) serán los encargados de
convertir al chibi-Harry en un perfecto elfo-humano.
Parejas: Legolas/Aragorn, Faramir/Éowyn y para el futuro Severus Snape/Bill Weasley, Elladan/Regulus (Morë) por ahora… el resto ya verán.
Aclaraciones y Advertencias: este fic es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo, así que no queremos quejas después. Habrá embarazo masculino, elfos y magos OOC y demás.
Nota importante: Este fic lo he escrito en conjunto con mi beta para la mayoría de mis fics. Si me leyeron los anteriores que he escrito ya habrá oído hablar de ella. Su nick es Angeli Murasaki y juntas decidimos iniciar este proyecto. Ella también esta subiendo otro fic que hicimos juntas y se llama Gigoló, si están interesadas el ID es: 3672284. También es slash y la pareja principales Lucius/Remus. XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: diálogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-Palabras dentro de "---": lengua élfica. Palabras entre // palabra // será la traducción.
-Nota: notas de las autoras.
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Capitulo 20: Visitas desde el otro mundo.
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El Rey de Gondor masajeó sus sienes y no pudo evitar lanzar un gruñido, acto seguido miró airadamente la puerta. La pequeña bola negra que asomaba su cabeza pareció avergonzada y volvió a esconderse tras la puerta, pero la persona que sostenía a la bola sobre su cabeza… miraba muy enfadada en su dirección. El adolescente de once años era todo un príncipe, su cabello negro con destellos en plateado llegaba hasta sus hombros tras el se podían llegar a ver también las orejas puntiagudas que había heredado de su "madre" así como también la belleza innata y el brillo excesivo de la piel. Sin embargo, el ceño enfadado estropeaba toda belleza que el muchacho pudiera tener.
-"---" //¿Qué deseas, Eldarion?//- Aragorn tuvo que usar todo de sí para no gruñirle a su primogénito.
El muchacho carraspeó, tomó a su mascota en sus brazos y entró al despacho privado de su padre, para luego cerrar la puerta. Caminó con el porte digno del heredero al trono que él era y se sentó frente al escritorio de su padre.
-"---" //¡¡¡Sabes lo que quiero!!!//- chilló arruinando todo su despliegue anterior.- "---" //¡¡Deseo ir a ver a Ezellahen!!//
Aragorn suspiró.
-"---" //¿Cuántas veces quieres que te lo diga?//- habló con paciencia.- "---" //Aún no hemos recibido noticias del otro mundo… ¿Cómo quieres que te permita que vayas, si ni siquiera sabemos si han llegado con bien?//
-"---" //¡¡Pero han pasado dos semanas desde entonces!!//
-"---" //Escucha, hijo…//- lo miró seriamente.- "---"//… Sé que extrañas a tu amigo, pero eso no significa que yo voy a enviarte a una peligrosa travesía solo porque quieres verlo. Cuando tengamos noticias…//
-"---"// Sé que el abuelo Elrond te mandó una mensaje diciéndote que mis tíos van a viajar por el Portal para averiguar que está pasando.//- Eldarion interrumpió a su padre, con la misma mirada intensa. "---" //Por favor, papi. Déjame ir.//- gimoteó, haciendo que sus ojos brillaran con una luz extraña. Parecía un cachorro perdido.
El mayor volvió a suspirar y enterró su cara en sus amplias manos. Luego miró a su hijo con los ojos angostados.
-"---" //¿No vas a ceder en esto, verdad?//- su voz sonaba casi dolorida.
-Nope.- sonrisa.
-"---" //¡¡Oh, por todos los Valar!! ¡¡Está bien!!//- llevó sus manos al cielo, preguntándole a los Dioses porqué le dieron un hijo tan insistente. Si bien esa actitud podría ayudarlo y serle muy favorable cuando él le cediera la corona, pero ahora no hacía más que exasperarlo.- "---" //Prepara tus cosas, te irás a Rivendell con una escolta. Allí esperarás noticias y, si tu abuelo te lo permite, viajarás a la otra dimensión.//
-¡¡YAI!!- chilló y abrazó a su mascota negra.- "---" //¡Voy a preparar mis cosas!//- dicho eso, salió corriendo del despacho, casi llevándose por delante a su padre gestante.
Legolas enarcó una ceja, mirando como su hijo corría, como si un orco estuviera tras su cuello y después se giró para enfrentar a su marido. Aragorn tenía una mirada de angustia, pero también parecía aliviado.
-"---" //¿Al fin sus gimoteos han cumplido efecto?//- preguntó en tono burlón, mientras se acercaba a su esposo. Aragorn le tiró una mirada oscura.
-"---" //Te agradecerías que no bromearas con eso.//- masculló, mientras atraía con brusquedad la cintura de su esposo, para sentarlo en su regazo.- "---" //Probablemente habrías hecho igual, eventualmente, si es que tuvieras que aguantar su gimoteo. No sé de donde ha sacado esa actitud tan… no-real
Legolas sonrió, pasó uno de sus brazos por detrás del cuello de su esposo y lo atrajo para un tierno beso.
-"---" //Creo que tus hermanos adoptivos tienen mucho que ver.//- susurró, mordisqueando su oreja.- "---" //Si mal no recuerdo, Lord Elrond siempre se ha quejado de esta actitud de sus hijos.//
Aragorn gimió al sentir la lengua de su esposo en su oreja y pronto se olvidó de todo. Su esposo sabía muy bien como hacerle olvidar todos sus problemas.
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-.Mundo Mágico.-
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Ezellahen entró a la amplia Sala de estar que tenía la mansión donde llevaba viviendo más de tres semanas, con Mokona plácidamente descansando en su cabeza. Estaban ambos aburridos y venía para buscar algo en lo que divertirse. Pareció venirle como anillo al dedo el ver, a quien le habían dicho era su padrino, haciendo muecas al espejo de la pared, mientras acomodaba su ropa, y que su papá Elrohir estuviera con el ceño fruncido, los labios formando un línea fina y que de vez en cuando mandara miradas de reojo a Sirius Black. El adolescente sonrió malicioso.
-¿Sirius…?- llamó, mirándolo confundido.- ¿Vas a salir?
-Sip, tengo una cita con un compañero del Ministerio.- guiñó un ojo y luego miró al reloj.- Y creo que debo marcharme ya, debo llegar temprano como todo un caballero.- se acercó para revolver el cabello de su ahijado.- ¿Podrías decirle a los demás que llegaré muy tarde?- Harry asintió y Sirius sonrió.- Je… bye, ahijado.
No bien el animago cruzó la puerta de salida, el moreno se asustó al escuchar, lo que pareció ser, un gruñido del lugar donde se sentaba su papá. Elrohir miraba la puerta como si quisiera derretirla, su cuerpo estaba tenso y sus ojos brillaban con enfado. Su hijo tragó saliva. Creo que mi papá debe darse cuenta de lo que le pasa antes de que ocurra algo malo. ¿Pero por qué es tan tonto? A papá Elladan solo le tomó una semana darse cuenta que Morë era su pareja. Sacudió su cabeza y se encogió de hombros. Tal vez era solo cosa de adultos.
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.:.Por la noche.:.
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-"---" //¿No vienes a acostarte, Elrohir?//- preguntó Remus, al ver que su amigo seguía sentado en la silla que ocupaba desde hace tres horas, una que se encontraba cerca de la ventana desde la cual se podía ver la entrada de la casa.
-"---" //No tengo sueño… me quedaré aquí.//- respondió sin mirarlo.
El licántropo frunció el ceño e intentó abrir la boca para decir algo, pero algo chocando contra su tobillo lo detuvo.
-¡Poo!- Mokona estaba a sus pies y tiraba de su pantalón para señalarle algo escondido en el marco de la puerta. Allí, Ezellahen le hacía señas para que se acercara y él así lo hizo.
-¿Qué haces allí escondido?- susurró.
-Vine a evitar que hagas algo tonto.- murmuró.- Creo que hemos llegado al momento decisivo…- miró a su padre.- Mamá Elrohir está allí desde que Padfoot salió a una cita…
-Oh…- sus cejas se levantaron.- ¿Tú crees que…?
-Creo que está rabiando de celos.- sonrió. Por supuesto, ellos ya habían llegado a la conclusión de que Sirius era la esperada pareja de Elrohir, pero parecía que el elfo no quería aceptarlo e intentaba no hacerle caso a las señales.- Y también que está esperándolo para hacer o decirle algo. No sé que puede llegar a ser… pero es mejor dejarlo solo.
Remus mordió su labio inferior y asintió.
-Está bien, que sea lo que Merlín quiera.- suspiró, antes de dar una mirada a su amigo y luego seguir a Harry rumbo a las habitaciones.
Ya era más allá de la medianoche y el elfo se estaba impacientando. ¿Es que ese idiota no pensaba volver? ¿Por qué? ¿Qué podría estar haciendo? Las posibilidades a esa pregunta llenaron de piedras su estómago y un escalofrío recorrió todo su cuerpo, haciendo que empezara a sentirse realmente mal. No quería que Sirius pasara la noche con otra persona, no quería que estuviera con otra persona, ni que lo besara, ni que le llenara de cumplidos o si quiera que le diera una de sus hermosas sonrisas. Solo quería que le hiciera todas esas cosas a él…
Elrohir congeló en su asiento y sus ojos se abrieron como platos. ¿De dónde había venido ese pensamiento? Fregó sus brazos para que su piel erizada volviera a normal y mordió su labio inferior. ¿Era eso lo que quería? ¿Qué todas las atenciones de ese hombre fueran para él? Pensó por un momento en su actitud desde que había llegado. No podía negar que, al ver por primera vez a Sirius Black, todas aquellas sensaciones que su hermano le relatara cuando vio a su ahora esposo, vinieron a su mente. No necesitó compararlas por mucho tiempo para saber que eran igual, algo se lo decía. Sin embargo, él no hizo caso de eso a favor de que su mente aún rechazara todo lo que tuviera que ver con el pasado de su hijo. Para él, todas esas personas eran sus enemigos, porque podría arrebatarle el amor de su hijo en un abrir y cerrar de ojos.
Pero ahora…
Ahora todo su ser clamaba porque Sirius Black estuviera a su lado y solo con él y nadie más. Lo hacía sentirse enfermo y casi sin poder respirar el solo hecho de pensar que sus enormes manos tocaran otro cuerpo que no fuera el suyo, su piel picaba por contacto con el animago y sus labios zumbaban por ser besados. Y, con renuencia, se admitió que el animago era mucho más importante para él de lo que quería admitir.
El ruido de la cerradura abriéndose lo sacó de sus cavilaciones y se enderezó en su sillón al ver entrar una figura algo tambaleante.
Sirius prendió las luces, sonriente, pensando en que tal vez había tomado demasiado whiskey de fuego. Pero ¡hey!, era una cita y ambos se habían divertido, bailado y besado por largas horas. Solo que, no supo porque, pero ese joven Auro no le gusto demasiado, no lo suficiente como para llevarlo a la cama. Y ¡oh!, el chico habría estado dispuesto, pero solo se despidieron con un beso y no hizo caso de la mirada de decepción en el chico. No podía tener remordimientos, sobre todo cuando no sabía por qué lo había rechazado. Se sacó su capa abrigada, muy necesaria ahora que estaban cerca del invierno, suspiró y estaba por volver a apagar las luces cuando vio por el rabillo del ojo una figura.
Su respiración se detuvo al ver la figura del elfo. Su cabello lacio estaba suelto, sin trenzas o atado en una coleta baja, no, el cabello negro caía por ambos lados de la cara, haciendo un contraste increíble con la palidez del rostro. Su cuerpo pequeño y delicado, pero fuerte y atlético estaba pulcramente descansando en el sillón de una persona de la Sala, la túnica color blanco que comprara en el Callejón Diagon hace algunos días, lo hacían parecer un ángel, aunque la expresión de enfado en su rostro arruinaba un poco el efecto. Sin embargo, todo en todo, ver de esa forma al elfo hizo que toda la sangre de Sirius se acumulara en su entrepierna. Desconcertado por ese hecho, el Auror intentó sonreír al otro.
-Hola ahí.- agitó una mano.- ¿No duermes? Es bastante tarde.
-Los elfos no necesitamos mucho sueño.- contestó con aspereza. Sirius enarcó una ceja ante el tono.
-Bien, suerte la de ustedes.- bostezó.- Pero yo me muero de sueño, así que me voy yendo a la cama.
El animago dio un arco juguetón al otro y se encaminó a las escaleras, pero la voz venenosa de Elrohir lo detuvo.
-¿Cómo estuvo tu cita?
Se giró para mirarlo sorprendido. ¿A que venía tanta animosidad?
-Bien.- sonrió con superioridad.- Como todas las que he tenido.
-Es asqueroso lo que haces, ¿sabes?- gruñó con desdén.- Saliendo con todas esas personas, dándole ilusiones de que son importantes para ti. Pero solo las usas para pasar un buen rato.
El ceño del animago se frunció.
-Bueno esa es tu opinión, pero lo que haga de mi vida no debe interesarte a ti ni a nadie.- masculló.
Las manos del elfo se cerraron formando un puño y su cuerpo tensó.
-Me inmiscuye aunque no lo quiera así.- escupió con desdén.- Vivimos todos en una misma casa y sé que te jactas de tus acciones con tus amigos. Ezellahen ha estado presente en algunas de ellas… y no estoy feliz por ello. Lo menos que quiero es que mí hijo salga como tú, porque desea copiar tus acciones.
-Él no es tu hijo.- fue la respuesta inmediata del otro.
-Sí, si lo es.- gruñó, incorporándose del sillón.- Yo lo crié, yo le di mi amor, y eso lo hace mi hijo… pese a quien le pese. Y él nos considera su familia a nosotros, nos ama por sobre toda las cosas y nunca necesitará a nadie más.
Los ojos azules se angostaron y caminó hasta quedar cara a cara con el elfo. Elrohir estuvo tentado a dar un paso atrás al sentir como su piel reaccionaba ante el acercamiento, pero no lo hizo.
-¿Oh, si?- siseó con sarcasmo.- Y si eso es cierto… ¿Por qué él te ha pedido venir a visitar a su verdadera familia? No creo que el amor que dices darle haya sido suficiente si es que ha venido buscando a su verdadero padre.
La boca de Elrohir se abrió ante ultraje y sintió como el agua acometía con rapidez a sus ojos. No podía negar que este hombre tenía algo de razón. Devastado por esas revelaciones, hizo lo único que se le ocurrió… abofeteó a Sirius e intentó irse a su habitación.
-¡Idiota!
-¡No espera!- gruñó Sirius y alcanzó al elfo. ¡Mierda! ¡No había querido ser tan crudo! ¡Pero el elfo lo había provocado! Sin embargo, la mirada de choque y tristeza en esa cara de porcelana hicieron que se sintiera como un verdadero bastardo.
-¡Suéltame!- exclamó Elrohir, intentado deshacerse del agarre del animago.
-¡No! ¡Detente!- masculló, zarandeando un poco al elfo para dejara de luchar. Lo estrelló contra una pared del pasillo donde habían llegado, luego de su persecución, y sostuvo con fuerzas ambas manos del pelilargo a ambos lados de su cabeza, para que no se le escapara.- ¡Lo siento! ¿Está bien?
-¡¿Lo sientes?!- siseó, sus ojos oscuros brillando con enojo.- ¡¿Cómo te atreves de dudar del amor que le doy a mi hijo?!
-No quise decir todo eso, ¿está bien?- suspiró.- Pero llego a mi casa contento, después de una buena noche, te encuentro en la Sala y comienzas a atacarme. No medí mis palabras… lo siento.
-¡No acepto tus disculpas!- chilló. Las palabras de Sirius sobre lo buena de su noche solo habían dando más combustible a su enojo.- ¡Eres un idiota! ¡No sabes nada de…!
Unos labios carnosos detuvieron sus quejas. Los ojos del elfo se abrieron como platos, pero una sensación muy caliente se apoderó de todo su cuerpo y pronto se encontró respondiendo al beso con la misma ferocidad con la que había comenzado. Ambos mordieron, lamieron y gimieron durante varios segundos, hasta que el aire se hizo necesario. Un silencio incómodo se apoderó de ellos, hasta que Elrohir reunió valor para preguntar.
-¿Por qué hiciste eso?
-Necesitaba que te callaras…
Sirius supo enseguida que esa fue la cosa incorrecta a decir, al ver la mirada de dolor en el elfo, que pronto se transformó en una de furia. Elrohir usó toda su fuerza natural y se deshizo del apretón de muerte que tenía Sirius sobre él y corrió hasta su habitación, teniendo en mente encerrarse y no volver a salir. Pero, otra vez, unos fuertes brazos esta vez en su cintura, lo detuvieron. Peleó de nuevo, pero nada pudo hacer contra los músculos del animago.
-¡Suéltame!
-No.- la voz susurrante y el calor en su oído derecho hicieron que el elfo congelara.- Antes vas a decirme que fue todo eso… ¿Por qué estás tan enfadado?- lo giró para enfrentarlo, pero aún sosteniéndolo con fuerza para que no escapara.- ¿Qué es lo que quieres de mí?
-¿Qué es lo que quiero de ti?- repitió, el enfado y la necesidad nublando su mente.- ¡Quiero que me cojas! ¡Eso es lo que quiero!
Los ojos de Sirius se abrieron como platos, pero no tuvo mucho tiempo a pensar en lo que el elfo acababa de decir, porque pronto el elfo en sus brazos inició un nuevo beso. Mucho más salvaje que el primero. Y con eso todo sus pensamientos volaron de su mente… lo único importante ahora era satisfacer esa demanda del ángel en sus brazos.
Cargó a Elrohir en sus brazos, haciendo que el elfo rodeara su cintura con sus piernas y lo llevó hasta su habitación. Allí, rompieron y desgarraron sus ropas, sin importarle que fueran costosas o nuevas, lo único importante ahora era sentir la piel del otro. Besarla, morderla, lamerla y marcarla como suya. Luego de quedarse sin ropas, cayeron sobre la amplia cama de Sirius y el animago enseguida bajó su cabeza para tomar la notoria erección del elfo en su boca. Los ojos de Elrohir volaron abiertos y tapó su boca para suprimir el grito de placer que esa acción le causo. Era sensacional, nunca se imaginó que tener la boca de su pareja rodeando su pene podría llegar a ser tan excitante. Una corriente eléctrica pasó por todo su cuerpo cuando las manos de Sirius agarraron sus testículos y comenzaron a masajearlas.
Elrohir lloriqueó y levantó las caderas por instinto, necesitando más, pero no sabiendo qué. Sirius sonrió alrededor del miembro de su amante y sostuvo las caderas contra el colchón, para que el movimiento no lo hicieran estrangular. Chupó con mayor ímpetu y sintió como su garganta se llenaba de un líquido caliente; amamantó lo más que pudo, para poder obtener todo el líquido proveniente del pelilargo.
-Oh… cielos…- manejó susurrar Elrohir, cuando Sirius dejó su carne.
Pronto sintió como unos labios se posaban por los suyos y pudo saborear el amargo sabor de su semilla, pero eso no le importó, lo único que quería era ser amado por su amante. Rodeó el cuello de Sirius con sus brazos y abrió mejor las piernas para que el otro se ubicara mejor entre el. Pudo sentir en su estómago como la carne erecta de Black se clavaba en su piel y bajó una de sus manos para tomar la erección en sus manos y comenzó a masajearla. El animago jadeó entrecortado y empujó contra esa mano, para obtener mayor placer.
-N-No… espera.- murmuró, separando con renuencia la mano de Elrohir.- Quiero venirme dentro de ti.- dijo, antes de besar castamente los labios del elfo. Intentó levantarse, pero una mano sobre su brazo se lo impidió.
-¿Adónde vas?- preguntó con el ceño fruncido.
-Voy por lubricante al baño, no tengo nada a mano.- hizo una mueca, reprochando esa afirmación. Lo que pasaba es que él nunca traía amantes a la casa, era una regla que tenían todos los Merodeadores. Las relaciones sexuales se mantenían afuera, porque ese lugar era su hogar y no querían traer a nadie que no estuviera íntimamente relacionado con todos.
-Oh…
-¿Sabes para qué voy a utilizarlo, verdad?- se vio forzado a preguntar, al ver la mirada confundida del otro.
-Sí… si… sé…- se ruborizó al escuchar lo tonto que sonaba.
-¿No lo has hecho antes?
El rubor del elfo aumentó.
-L-Los elfos estamos destinado a una sola persona, una persona que los Valar eligen para nosotros.- se sintió tímido y cubrió su desnudez con la sábana.- Nuestro deseo sexual solo se despierta con esa persona… es por eso que yo nunca… hasta ahora…- no terminó la frase, porque era obvia. Era virgen hasta entonces.
-Vaya…- musitó Sirius, sintiendo como se su erección cedía un poco. Y es que ahora muchas preguntas se le vinieron a la cabeza. Si es que se cojía al elfo… ¿Eso significaba que estaría juntos para siempre? ¿No volvería a tener sexo con nadie más? ¿Ya no habría noches de fiesta o filtreo con alguien que conociera? ¿Tendría que casarse?
-¿Lo he arruinado todo, cierto?- murmuró Elrohir, agachando la mirada, ocultando su rostro con sus cabellos negros.
Cuando Sirius vio que los hombros del elfo se estremecieron y como una lágrima rodaba por la mejilla que no estaba tapada por el hermoso cabello de su amante, el animago se dijo que las respuestas a esas preguntas no le importaban. Quería sentirse dentro del elfo… lo demás luego lo resolverían.
Caminó a pasos apresurados al baño, agarró el frasco del lubricante y volvió a la cama. Con delicadeza obligó al elfo a que se acostara boca arriba en la cama y que lo mirara. Los ojos de Elrohir estaban empañados y mordía su labio inferior para no soltar un sollozo. Sirius sonrió con ternura y besó sus labios.
-Voy hacerte mío ahora.- confesó, mirándolo a los ojos.- Lo que sea que salga de esto… ya lo hablaremos, ¿de acuerdo?- Elrohir lo miró ceñudo por largos segundos agonizantes y Sirius esperó aguantando la respiración. El elfo terminó asintiendo y rodeó el cuello del otro con sus brazos y lo besó. Black sintió despertar su erección con violencia y molió sus caderas contra el pene del otro, haciendo al elfo gritar de placer, su propia erección comenzando a despertar nuevamente.- Ahora voy a prepararte… puede ser que duela un poco, pero haré lo posible para facilitarte esto, ¿ok?
-Está bien.- besó sus labios.- Confío en ti.
El Auror gruñó y volvió a tomar los labios del otro con los suyos en un beso lleno de pasión. Untó sus dedos y de a poco comenzó a inscribirse en la entrada del elfo. Como esperaba, el cuerpo bajo él tensó e intentó rechazarlo, pero él siguió metiendo, no dando posibilidad a rechazo. Lo dejó allí hasta que sintió el lugar acostumbrarse y pronto puso otro. Ya teniendo dos dentro del ano de su amante, comenzó a moverlos para agrandarlos, como tijeras que se abrían y se cerraban. Mientras, él se deleitaba al ver las muchas caras que pasaban por el rostro de Elrohir, al sentir las sensaciones que esta acción daba a su cuerpo.
-Necesito más.- pidió Elrohir.
-Todavía no.
Elrohir lloriqueó y atrajo al animago para besarlo. El beso fue salvaje y las uñas del elfo se hundieron en la carne de su espalda, pero Sirius no se quejó. Su propia erección ardía por estar dentro del su amante y empujar, pero sabía que no era tiempo, si querían disfrutar ambos, debía al menos meter otro dedo más. Y eso fue lo que hizo, agradeciendo a todas las deidades por sentir que el ano cedía con más facilidad que al principio. Cuando lo supo preparado, sacó los tres dedos, obteniendo un gemido de decepción.
-¿Qué haces…?- Elrohir puso mala cara.
-Voy a hacer lo que ambos deseamos.- Sirius guiñó un ojo y besó los labios del pelilargo.
Puso una almohada por debajo del trasero del elfo, para facilitar su próxima entrada y abrió todo lo que pudo las piernas de su amante. De a poco y estando al tanto de los ojos expectantes de su pareja, comenzó a hundir su erección dentro del Elrohir. El Inmortal gimió y se aferró a las sábanas, cerrando sus ojos por el dolor.
-Respira y relájate.- dijo Sirius, cerrando tambien los ojos al sentir la calidez rodeando su pene.- Anda, debes relajarte para que deje de doler. Si te tensas vas a estrangularme también y no podremos disfrutar.
Elrohir asintió y comenzó a respirar con calma. Soltó las sábanas y atrajo a Sirius para besarlo. El animago accedió y besó a su amante para que olvidara un poco de la intrusión. Pronto, Elrohir levantó sus caderas, y Sirius gimió en el beso, sintiendo la aceptación. No perdió tiempo y enseguida sacó todo su miembro y entró dentro de su amante con rapidez. El otro gritó y abrió sus ojos cuando su pene hizo contacto con su próstata, Elrohir se aferró con fuerzas al cuerpo del otro, con brazos y piernas rodeando completamente el marco musculoso de Black.
Las embestidas pronto aumentaron de velocidad, al mismo tiempo que lo gritos y jadeos llenaban la habitación, que por suerte estaba insonorizada. Elrohir fue el primero en venirse, sin necesitar ayuda extra, solo sintiendo el plano vientre de su amante rozando su pene, más las embestidas a su ano lo ayudaron a correrse, seguido de cerca por su amante. Sirius se derrumbó sobre el cuerpo más pequeño, sintiendo como el cansancio se apoderaba de su cuerpo. Nunca antes en su vida, con sus numerosos amantes, había disfrutado tanto de una sesión de sexo, pero esta había sido maravillosa, indescriptible y su último pensamiento antes de caerse dormido fue:
Esto debe repetirse…
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-.Rivendell.-
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-"---" //Por amor a Merlín, Eldarion. Si no te quedas quieto voy a hechizarte.//- gruñó Regulus al heredero del trono de Gondor.
-"---" //¡¿Cómo quieres que me esté quieto?!//- exclamó indignado.- "---" //Me dijeron que viajaríamos cuando todo estuviera listo… ¡Y hace tres días que lo estamos y aún no nos vamos!//
-"---" //¡No me grites! ¡Sabes que no es mi culpa!//
Ambos se fulminaron con la mirada y Elladan rió quedamente, antes de salvar la situación.
-"---" //No contábamos con que Eómer nos mandara ese mensaje diciendo que quería venirse con nosotros. Debemos esperarlo, porque si desea venir, debe ser ahora.//- dijo con paciencia.
El chico fulminó a su tío adoptivo con la mirada, tomó a su mascota negra y salió a enfurruñarse a su habitación.
-No puedo creer que haya estado tan insoportable.- se quejó Regulus, caminado hasta su esposo para ser abrazado y besado.- Nunca me imaginé que Eldarion pudiera llegar a tener esa actitud, ahora entiendo por qué Aragorn lo dejó venir.
-Nos pasó el problema.- rió el gemelo. Se agachó para besar a su esposo y luego suspiró.- Aunque creo saber que le pasa…- sonrió.- Esa no es actitud común para alguien que solo extraña a su amigo… creo que allí hay algo más.
-¿Algo más…? ¿Cómo qué?
-Oh, vamos… ¿no lo has notado?- enarcó un ceja.
-¿Notar qué…?- frunció el ceño y pronto la realización lo golpeó.- ¿Dices que Eldarion…? ¿Podría estar…?
-Su actitud me lo dice.- se encogió de hombros y volvió a besar a su esposo.
Eómer junto con Elboron y una escolta de diez hombres del ejército de Rohan llegaron cinco días después. El rey miró sorprendido a Lord Elrond, Regulus y Elladan cuando el pequeño príncipe le dio un discurso enojado acerca de su tardanza. Pero pronto todo estuvo listo, y fueron hasta Lothlorien para poder cruzar el portal.
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-.Mundo Mágico: Mansión de los Merodeadores.-
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La Navidad estaba a la vuelta de la esquina y Harry estaba emocionado por muchas cosas. Uno de ellas era, porque le habían explicado de qué trataba la Navidad y lo emocionaba poder armar un árbol y recibir regalos, y otro era porque, después de las fiestas, él iba a incorporarse a Hogwarts como alumno de tercer año. Ahora mismo se encontraban en el sótano de la mansión de los Merodeadores, buscando todos los adornos necesarios para la ocasión.
-Debemos llevar estos globos.- James los examinó con ojo crítico.- Los compramos el año pasado, cambian de luz por sí solos… aunque no me acuerdo cual era el hechizo para activarlos.- se encogió de hombros.- Seguro Spongy lo sabe.
-¿Y cuando iremos por el árbol?
-Le pedí al guardabosque de Hogwarts, Hagrid, que me seleccione uno de los que él planta todos los años para las Navidades. Vendré con él el lunes después de clases.
-Bien… eso sería…- frunció el ceño.
-¿Pasa algo, Harry?
-Siento algo…- murmuró, dejando los globos que tenía en la mano y dirigiéndose a la salida.
Asustado, el animago siguió a su hijo, por el camino se encontraron con Frank y él enarcó una ceja, James solo se encogió de hombros y así los tres salieron de la casa, hasta llegar a donde estaban dibujadas las runas que habían abierto el Portal al otro universo la primera vez. Recién allí, los otros dos pudieron sentir como su magia zumbaba en sus cuerpos, con una clara señal que un fuerte poder estaba rodeando el área. Y, como la primera vez, fueron testigos de cómo una luz blanca se formaba en el centro del las runas, tanto que los encegueció.
Cuando la luz atenuó, pudieron notar a siete figuras. Tres de ellos eran adultos, dos parecían estar en su adolescencia y las otras dos últimas estaban, una en brazos de un pelilargo muy parecido al elfo que residía en su casa y el otro en la persona muy parecido al moreno heredero de la familia Black.
-¡Papá Dan!
Continuará…
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Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!
Jejeje… perdón si parece acometido, pero nosotras queríamos que el Sirius/Elrohir sea así, muy pasional y que saltaran las chispas cada vez que se vieran XD
En el chap que viene ya van a ver como es el esperado reencuentro.
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan y Angeli.
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