De la fama de Scorpius
Estas sentado en la cama de Scorpius, mirando como él y su padre se abrazan, y te entran celos, celos de saber que cuando tu padre aparezca (porque lo hará de un momento a otro) no se va a comportar de la misma forma, y aunque desearías que así fuera, sabes que no. De repente los dos hombres rubios que tienes enfrente, se giran hacia ti y te miran fijamente. Se acercan y Scorpius te toca la nariz, a lo que tú has respondido con un sonoro "Auch".
-¿Te duele, Al? – dice agachado a tu lado – porque se está poniendo muy feo.
-¿Qué te ha pasado Albus? – te dice el señor Malfoy, al cual agradeces que te llame por tu nombre.
-Ha sido el idiota de Potter – dice Scorp.
-¿Qué? – pregunta extrañado su padre
-Quiero decir, que ha sido James, su hermano, vino antes que tú y parecía muy enfadado.
Justo cuando ambos están agachados junto a ti, oyes un carraspeo inmediatamente a tu derecha. Y oyes esa voz que más temes.
-Por Merlín, Albus Severus, ¿Qué demonios te ha pasado? – dice tu padre mirándote desde la chimenea.
El señor Malfoy lo mira extrañado, mientras tu padre se une a ellos a tu lado.
-¿Cómo lo has llamado? – dice poniendo una mueca.
-Albus Severus – añade Scorp – es su nombre, papá
-¿Has puesto a tu hijo Severus? – le pregunta extrañado el señor Malfoy a tu padre.
-Si, ¿tienes algún problema con eso? – tu padre no lo mira, pero parece ser que sonríe un poco.
-No, nada, todo lo contrario, solo que, bueno, no sabía que ese fuera su segundo nombre.
-Muy poca gente lo sabe – añade Scorp – odia que lo llamen así.
-Al igual que tu – le dices sonriendo un poco – odias que te llamen Hyperion.
Ambos sonreís ajenos a que vuestros padres se lanzan miradas curiosas e intentan arreglarte la nariz. De repente tu padre saca su varita y te señala con ella.
-Espera, papá ¿sabes lo que haces? – dices tapándote con las dos manos.
-Si, la madre de Lorcan y Lysander me enseño este hechizo porque, curiosamente, alguien también rompió mi nariz en sexto curso – dice mirando de reojo al señor Malfoy.
-Bueno, Scorpius, será mejor que dejemos a Albus con su padre, que de seguro tendrán cosas de que hablar.
Ambos se levantan y se dirigen a la puerta. Y tú piensas que nada podría ser peor. De repente tu padre comienza a hablar mientras con su varita hace un par de cosas que te causan un poco de dolor.
-Bueno, me gustaría una explicación – dice sin mirarte a los ojos
-¿Qué quieres que te diga, papá? ¿no ha quedado obvio en esa fotografía?
-Entonces, ¿es verdad? ¿tú y Malfoy…? – dice con un poco de miedo
-Si, es así – intentas parecer seguro de ti mismo, aunque las manos te tiemblan peligrosamente.
-¿Sabes? lo que más me molesta de todo esto, es que me haya tenido que enterar de esta forma. Quiero decir, sabes que nunca me han gustado este tipo de asuntos, lo de salir en la prensa y tal, pero cuando esta mañana me dirigía al ministerio, una decena de periodistas me ha abordado y ahí realmente me he dado cuenta de que esto se ha escapado un poco de nuestras manos, Al.
-Pero papá, yo no quería esto, ¿crees que habría pasado si lo hubiese sabido?
-Albus, sabes perfectamente, que desde que tus hermanos y tu están en Hogwarts, desde que tú estás en Slytherin y cada vez que os enfrentáis en un partido de quidditch, media docena de medios vienen a cubrir el acontecimiento. No has tenido cuidado. Pero el daño ya está hecho. No se puede hacer nada, solo afrontarlo y esperar a que todo se calme.
-Ya lo sé, pero aun así tengo un poco de miedo.
-Lo sé, hijo, pero bueno, eres un adolescente, todos pasáis por etapas, y la tuya está siendo particularmente difícil. Los jóvenes creéis que por revelaros ante los mayores, sois más maduros, y cosas así.
-Para, ¿Qué intentas decirme? – no puede ser que intente insinuarte eso
-Bueno, está claro que todo el tema este de estar en Slytherin y con este chico te ha llevado a confundirte un poco, y claro, crees que esta es la forma de decir: "Aquí estoy yo" pero no tienes porque hacerlo Albus.
-Un momento, creo que estás confundiendo las cosas, ¿realmente crees eso? Porque estás muy equivocado. Te lo aseguro. Esto no es ninguna etapa, esto que me pasa con Scorpius, no es nuevo ni de ahora. Llevo con él, aquí, entre estas cuatro pareces más de cinco años. Lo conozco.
-Cariño, las cosas a veces, se agravan al estar aquí dentro. Parece que algo aquí es mucho más grande que si lo ves desde fuera. Cuando salgas de aquí, te darás cuenta de que estabas equivocado.
-¿Crees que he montado todo esto para llamar la atención o algo así? Me parece increíble que pienses todo esto, papá. Ni Scorpius ni yo hemos hecho nada para que esto ocurra, ¿entiendes? hasta el señor Malfoy comprende mejor las cosas que tu…
-Claro – dice levantando la voz – porque a él todo esto le beneficia, ¿no lo entiendes? ha visto la oportunidad de su vida, su hijo con un Potter, eso le servirá para limpiar su apellido.
-No te enteras de nada.
-No, el que no se entera eres tú, que eres un crio. Que no te extrañe que Draco haya planeado todo esto, y que su hijo esté involucrado.
Te levantas y comienzas a andar por la habitación, no puedes creer lo que estás oyendo, tiene que ser una broma. Por un momento olvidas la portada de ese estúpido diario. Porque tu padre no puede creer esas cosas que dice, es imposible. Creer que Scorp está contigo por esas cosas…
-Mira, papá, creo que es mejor que hablemos las cosas cuando se calme todo. Porque creo que estas un poco confundido.
-Si, será mejor, aun así me gustaría que mientras todo vuelve a la normalidad, volvieras a casa con tu madre y conmigo.
-¿Qué? No puedes estar hablando enserio – dices completamente anonadado.
-Si, además te vendrá bien, será mejor no tener que afrontar a todo el castillo cuando tengas que bajar a almorzar o a cenar.
-Si, será difícil, pero no pienso dejar que Scorp se quede solo ante esto. Así que puedes marcharte, yo no voy contigo.
-Tú verás lo que haces. Pero no pienso intervenir en ninguna más de tus estupideces. Arréglatelas solo si piensas seguir con todo esto.
-Mira mi nariz, ya sé que no tengo a mi familia de mi parte.
-No es eso, Albus, solo quiero que no cometas más tonterías.
-Te he dicho que ha sido un error, no volverá a ocurrir, te lo aseguro.
-Bien, si estás seguro, confiaré en ti, se que eres un chico inteligente, así que espero que sepas manejarlo todo bien ya que no quieres mi ayuda.
-Pues entonces, así será. No tendremos que volver a tener esta conversación nunca más.
-Me alegro de eso. Si está todo bien, volveré a casa, que tu madre tiene un ataque de nervios. Hijo mío, cuando te vio con ese chico en el periódico, casi le da un desmayo – tu padre parece querer echarse a reír en este momento, aunque intenta que no se note – bueno – dice dándote un abrazo – espero que todo les vaya bien por aquí.
Y sin más sale por la chimenea.
