"Las Puertas"
La buena suerte que había deseado al momento de salir le dio la espalda cuando, recién llegando a la sección ocho Minho se detuvo de repente, haciendo que sus dos aprendices casi chocaran con él. Empujó a Thomas arrinconándolo contra la pared, y Hiems, quien estaba más lejos por su problema con cortar lianas, se apegó de lleno contra el muro, siguiendo el ejemplo – Hay un Penitente en la esquina – Dijo lo más bajo que pudo, asustando al par de larchos. Soltó a Thomas de su camiseta mientras asomaba medio rostro por la esquina, poniéndole los pelos de punta a la chica.
-Carajo, se sentó – El par guardó silencio, por lo que siguió hablando – Es como cuando picaron a Alby, parece muerto.
"Descansando" corrigió en su mente.
-¿Qué haremos? – Preguntó el castaño.
-Está justo donde debemos pasar, así que veremos si se mueve o tomaremos otra ruta a ver si no nos ve – Volvió a asomarse para volver la cabeza rápidamente – Mierda, no está. ¡Muévanse! – Dicho esto salió trotando en dirección a la entrada de la sección, seguido por Hiems y al último Thomas. Fue un acuerdo sin palabras el que nadie recriminara nada por seguirlo, y es que, como habían dejado claro, el reloj corría y había que cambiar los métodos.
No demoraron nada en darse cuenta que la bestia se dirigía al Acantilado, ya que tomaba la ruta más corta, sin siquiera detenerse un poco. O eso les decía Minho, pues él iba adelante, asegurándose siempre de ver sólo la parte trasera del "animal". No tardaron en llegar al objetivo, pero enmudecieron cuando vieron como el Penitente se afirmaba del borde del precipicio, ejerciendo fuerza para después lanzarse al vacío, que lo tragó tan abruptamente que de ninguna manera se vio como un fenómeno natural. Se miraron las caras y caminaron lentamente por el pasillo.
-Está claro…
-¿A qué te refieres? – La chica quedó en silencio mientras el par de muchachos hablaban.
-Primero, el Penitente que picó a Alby huyó en ésta dirección, en segundo lugar esos mierteros que engañamos para que saltaran…
-Tal vez ni siquiera fue un engaño – El asiático gruñó y prosiguió.
-Y ahora éste último salta y desaparece de la nada. Es obvio que hay algo con esa mierda de allá – Dijo apuntando el techo gris que, aún "apagado", poseía una sombra que consumía toda la parte inferior de aquellos horizontes invisibles.
-Si ellos pueden pasar, nosotros también.
-Claro, luego salimos de éste lío y vamos a ver una película con los Penitentes ¿Qué te parece?
-¿Tienes una mejor idea, acaso?
Hiems arrojó una piedra al vacío, pero a diferencia de la primera vez que lo hizo el Corredor, ella apuntó hacia donde vio que la babosa desapareció, siguiendo la misma trayectoria que ésta última – ¿Qué tal eso? – Dijo, sugiriendo la idea.
Durante una media hora trotaron por los alrededores buscando piedrecillas sueltas en el suelo, los rincones, entre las grietas o enredaderas, e incluso Hiems picaba con su cuchilla una que otra esquina suelta. Cuando cada uno reunió una cantidad suficiente volvieron al punto, en el cual Minho los organizó – Muy bien, par de garlopos, haremos esto con cuidado. Si hay una salida escondida por aquí, no quiero ser el que meta la pata cuando un larcho quiera salir y algo salga mal.
-Yo opino que el encargado de los corredores debería ser ese larcho – Hiems rió por lo bajo ante el comentario.
-Muy gracioso…
Empezaron lanzando piedras de izquierda a derecha, luego de adelante hacia atrás, mientras el Encargado iba haciendo anotaciones varias en su libreta. Se miraban nerviosos, y, por qué no, ella también, pues temía que las piedrecillas que cayesen alertaran a las bestias que estaban allá adentro.
Luego de varias pruebas descubrieron que no habían encontrado tal portal oculto pues tenía aproximadamente un metro cuadrado, no más que aquello. Minho hacía un pequeño diagrama en el cual indicaba que la anomalía se encontraba a unos tres metros de la orilla del barranco, justo al medio de éste – Con razón no lo habían visto.
-Los Penitentes son de todo menos hábiles para saltos y esas cosas, salir de ese agujero es algo difícil para ellos, pero creo que para los Habitantes sería más fácil.
-¿Cómo podría ser esto? – Minho dejó de dibujar para mirar el lugar en cuestión.
-Tal vez sea un holograma – Le respondió Hiems – Como el cielo falso…
-Hay que hablar de esto con Newt y Alby. Mientras recorramos un poco más el Laberinto, es el momento para que cambien el decorado – Se puso en marcha – Vamonos rápido, me da escalofríos estar tan cerca de donde entran esas cosas.
-Y posiblemente de donde salen – Thomas echó un último vistazo por sobre su hombro – La Fosa de los Penitentes…
-Te ves como un garlopo poniendo nombres – El comentario de la chica despertó al castaño de sus cavilaciones y le sacó una carcajada a Minho y a Tem.
A su vuelta se retrasaba cuando debía cortar las lianas de las paredes, debiendo acelerar para alcanzar al par de muchachos. Sin embargo, con las instrucciones de Tem, iba mejorando poco a poco, además de reconocer mejor los cambios en las paredes que su compañero.
El Laberinto no tenía nada anormal en comparación con el par de noches que estuvo dentro, por lo que su vuelta al Área fue bastante rápida.
Lo que no se esperó fue que Minho fuese directo al edificio donde guardaban los mapas. "Thomas notará que faltan" dijo para sí, preocupada.
Ojalá que éste garlopo tenga un plan o algo parecido.
Una vez adentro Minho les enseñó la rutina típica que solían hacer los corredores al volver; Dibujar los mapas. Se compadeció un poco de Thomy, como le decía Newt, pues tenía al Corredor supervisándolo constantemente, y eso incluía una ayuda algo molesta de vez en cuando, en cambio ella tenía su "Minho personal", lo cual no resultaba mejor, a pesar de que a ella, por defecto, ya no le costase nada crear un mapa de alguna sección…
Tienes que hacer las líneas más rectas que en tu block.
Hey, vas muy rápido, finge que te cuesta, por lo menos.
Ese pasillo está demasiado ancho, o el resto del mapa muy pequeño.
Thomas ya te miró raro, finge que te estás acordando.
Una vez terminados los mapas, de los cuales el asiático dio una simple aprobación, les enseñó dónde y cómo se almacenaban, y su trabajo nocturno diario comparando cada sección, de cada día del mes. Y si bien eso entusiasmó al castaño el Encargado no tardó en echarlo del lugar.
-Investigaremos los mapas después de la cena.
Al salir los encontraron en la puerta Alby y Newt, lo que llevó a pensar a la morena cuánto tiempo pasaron esperándolos. Luego de una larga explicación de Minho acerca de lo que vieron, y de hacer parecer al par de larchos restantes unos adornos de pared, llegó Chuck con una noticia que dejó al castaño pálido como papel – La chica despertó.
El par de líderes corrió a la Finca en ese preciso instante, mientras el Novato aprovechaba de escabullirse. El Corredor entró a la sala de mapas sin decirle a nadie, dejando a la morena sola, apoyada en la resistente pared de piedra, mirando de cara a la Puerta Norte. Sentía agitación dentro de sí.
"¿Quién es ella, Tem?"
Realmente no sé. No tengo idea si recordaría algo o si llegó como todos…
Tenía miedo, lo sabía, pero no se quería rendir ante él. Estaba decidida a ser fuerte, más en ese entonces, que se habían acercado más que nunca a la clave para salir de ahí, y ella estaba segura de que saldría bien, así tuviese que ser picadillo de humano para Penitentes…
Recordó que tenía un tema a tratar con Minho, por lo que abrió torpemente la puerta de metal que obstruía el paso hasta la sala de mapas, donde supuso que estaría.
"No es que sea un edificio muy grande, después de todo"
Subió una vez más por la empinada escalera hasta que dio con el cuarto, abrió la puerta, también metálica, ligeramente mientras trataba de ver el interior. Sabía que vendría una discusión, y de las grandes, si decidía entrar, pero no podía quedarse con la boca cerrada por siempre.
Entró junto con el chillido del metal contra el piso de piedra, sobresaltando al asiático por un segundo, para luego volver a su tarea revisando los demás mapas.
-¿No deberías estar cenando, Hiems?
-Tengo algo más importante que hacer – Afirmó decidida. El muchacho la miró encarnando una ceja, para voltear, como si la ignorara – Y considero necesario que los dos pongamos atención.
-Dime… – Su actitud distante le estaba tentando a ir a su lado y asestarle un puñetazo en la cara.
-¿Por qué no quisiste que fuera corredora? – La pregunta no pareció sentarle nada bien, reaccionando como si fuese una pregunta tediosa e insistente.
-No insistas de nuevo con eso… – Sí, le fastidiaba, pero lograría obtener la respuesta, pues lo conocía, tal y como él a ella, y sabía que su actitud distante era sólo una careta
-Minho, en el Área he conocido a varios larchos cuyo motivo de sus acciones es un "porque sí". Tú no eres uno de ellos – Tomó aire – Quiero saber ¿Por qué me alejaste?
-No me creerías – Las mentiras empezaban a acabársele, y la paciencia de ella también.
En un movimiento sumamente brusco tomó el hombro del moreno con fuerza, volteándolo, dejándolos cara a cara, expuestos a sus miradas bruscas y a la defensiva, dejándolos sólo a ellos y su enfrentamiento en el mundo – Minho, desperté antes de lo previsto en ese miertero ascensor, tengo recuerdos de mí misma a los diez años sin ser picada, hay una voz en mi cabeza que me dice cosas que ni yo podía llegar a imaginar, y han acertado – Sentía su sangre hervir a más no poder – Y tú me dices que no te creeré – Lo miraba a los ojos, pero ni siquiera se fijaba en él; su rabia la enceguecía. Apretó sus puños, causándole un dolor punzante en las palmas de sus manos que ignoró sin más – Confié en ti para decirte cada una de esas mierdas, y tú no puedes contarme por qué rayos me alejaste – Se calmó un poco, pero no cambió su voz firme ni su ceño arrogante – Se supone que tú eres mi mejor amigo…
-Ya cállate de una vez – Las frías palabras y el duro gesto del asiático la hicieron pisar tierra una vez más, pero con la consecuencia de un sentimiento de rabia aún mayor – Lo admito, tienes razón – Se sorprendió del chico, pues aún dándole la razón no dejaba ese semblante orgulloso. Parpadeó varias veces por la confusión que le produjo, para alejarse un paso de él, pues estaban más próximos de lo que hubiese querido, él hizo lo mismo, caminando hacia el otro extremo de la sala, con las manos en la cadera – Me sentiré como un shank si te lo digo.
-¿Crees que yo no me he sentido igual?
-Tuve un sueño – Soltó rápidamente, sin rodeos, como acostumbraba él – Con la chica.
-¿Qué…?
-Me dijo que no sobrevivirías, que los Penitentes estaban programados para verte como una prioridad, como sucedió en el Laberinto.
-¿Está seguro de…? – Tomó una pequeña hoja doblada y se la lanzó. Ella la atrapó, la desdobló con cuidado y leyó las palabras escritas con tinta a mano.
"Cuídalas, no dejes que la vean"
-Entendí. Se refería a ellos.
-No puedes estar seguro.
-Fue lo que vi esa vez. Además aquello no fue un sueño normal, fue como si…
-Lo acabases de vivir – Completó la chica, completamente al tanto de la situación.
-Exacto – Hiems se sentó en la silla en la cual antes estaba el moreno, apoyando los codos sobre todos los papeles, descansando su frente sobre sus manos – Dijiste que en tus recuerdos ella te odiaba. Si es así tiene sentido.
-También tiene sentido que haya sido importante, junto con Thomas.
-¿Estás segura de eso?
-Ben me lo dijo – Sintió un nudo en la garganta al acordarse de él. Respiró hondo y tanteó la piedra negra en su cuello.
-Lo siento si te alejé con eso – Minho estaba ahora de pie, a su lado – Simplemente no quiero que mueras – Le agradaba cómo decía las cosas tan secamente. Ella le tendió la mano diestra, como en una vencida, gesto que él respondió sin entender muy bien, aunque energicamente.
-Te juro, por lo que más quieras, que no moriré.
-Más te vale – Le respondió – Por cierto, me sorprendiste – Lo miró, desentendida – Por un momento pensé que era Tempestas la que me hablaba – Le aclaró, riendo.
-Cierto – Sonrió por lo bajo. Se dio cuenta de que no se había mostrado a sí misma desde que había vuelto del Laberinto. Miró su reloj tratando de huir de la situación, cuando se dio cuenta de un detalle que había ignorado con todo aquel revuelo – Minho, dijiste que tendríamos que estar cenando.
-Sí ¿Qué hay con eso?
-¿Sentiste las puertas cerrarse? – No conocía la hora exacta del cierre de puertas, pero siempre era aproximadamente a mitad de la cena, cosa de la cual ella no se dio cuenta cuando vio la Puerta Norte abierta de par en par.
-Debimos haberlo pasado por alto… – Dijo el asiático con un tinte de pánico en su expresión al notar que había pasado media hora desde el cierre programado, que afloró al momento en el que se encaminó sin pensar hacia afuera del edificio.
Al abrir la pesada puerta sintió como todas las esperanzas de la mañana se desvanecían; Las Puertas estaban abiertas, como si fuese medio día. Abiertas. Completamente.
Corrieron hacia la Finca.
Estaba sentada con un interminable movimiento de pierna que denotaba su nerviosismo. Apenas llegaron Newt arrastró de la camiseta a Minho – Una asamblea ¡Apúrate, shank!
Adam se le acercó, igual de nervioso que ella, pero no hablaron nada, estaban todos en el deplorable edificio, lo que daba la sensación de que éste era más pequeño que nunca. Al otro lado de la habitación se encontraba Chuck, realmente asustado, hablando con Thomas. El ambiente lúgubre cubría toda el Área.
"Tem ¿sabías de esto?"
No. Sabía que los obligarían a salir de aquí, pero no me enteré de lo de las puertas…
Por un momento pensó en rezar, cuando llegó Newt, reuniendo a los constructores, a los cuales se sumó Hiems, sin preguntar – Construyan barricadas en las puertas, rápido.
-¿Es una broma? – De entre todos los murmullos la voz de Adam salió fuerte y concisa.
-¿Disculpa? – El rubio estaba notoriamente molesto, y no se veía dispuesto a aguantar nada.
-Newt, primero que nada, sin Gally estamos perdidos, además de que ya casi no hay tiempo, o materiales…
-No me discutas, Adam, ahora vayan y arréglenselas – El pelirrojo iba a responder algo más, pero Leonardo intervino, tomándole el hombro desde la espalda.
-No es el momento preciso para discutir – Les hizo una seña con el mentón para ir afuera, siendo él el ejemplo, seguido por el resto de muchachos y la morena.
-¿Los corredores no deberían descansar? – Les indicó el Co-Líder.
-Estamos bien ¿No, Hiems? – La heterocroma asintió, sin siquiera detenerse a mirar atrás, yendo de inmediato a buscar varios de los materiales que habían en la Bodega. Para su sorpresa se encontró con Thomas, quien se ofreció a ayudar apenas tuvo la oportunidad.
Adam tenía razón, al menos con Gally presente no desperdiciarían tantos materiales. La estrategia era simple, ya que no había de otra; usaban los maderos como estructura principal, y los pocos soportes de hierro los apoyaban paralelamente a los tablones ya mencionados. Pero había que admitirlo, las barricadas eran realmente patéticas.
Trabajar contra el tiempo tampoco era reconfortante, sentía que cada una tenía menos dedicación que la anterior, y el castaño pareció notarlo – No va a funcionar…
-Lo sabemos, Nuevito – Le cortó Leo de inmediato.
-Pero es mejor esto a un montón de shanks gritando como niñitas – Completó Adam, resignado, como todos ahí.
Terminaban la última puerta cuando Newt se les volvió a acercar, ésta vez con unos objetos en la mano – Tengan – Le entregó a cada uno una linterna – Usarán estas cosas sólo en caso de emergencia, y esta noche dormirán todos en la Finca – La mayoría del grupo asintió – Necesito un favor más de ustedes…
Algunos cargaban granos y comida no perecedera a la Finca, otros se encargaron de los suministros y materiales. De lejos vio a Minho cargando una caja llena de Armas desde el sótano hasta el dichoso edificio. Se imaginó la situación que estaban previniendo, y no pudo siquiera aguantar la idea de todos atrapados en aquel lugar, a la espera de su muerte, como ganado. Recordó sus primeros días en el Área, en el matadero, cuando se preguntó si los animales sabrían de su inminente muerte. Se sintió como la mierda al compararse con ellos, pero no podía evitarlo, e incluso los envidaba: ellos no lo sabían, no tenían pánico ni hacían esfuerzos inútiles para evitarlo.
Miró de nuevo a Minho, quien les hizo un gesto con la mandíbula a ella y a Leonardo, para que fuesen donde él, a lo que el par de muchachos respondieron sin tardanza alguna – Newt nos encargó una pequeña tarea – La chica notó que tenía varios mapas en la mano, exactamente 10 – Trasladaremos los mapas otra vez.
-Dónde – Preguntó el moreno a su lado – Creí que estarían seguros de los Penitentes ahí.
-No es de los Penitentes que hay que protegerlos – Respondió certero, mirando al Líder del Área gritando órdenes como loco – Aprovecharemos que está entretenido – Se dirigió con paso firme a la Finca, seguido por el par de ex-constructores – Llevaremos los cajones al subterráneo.
Debido a la histeria colectiva y el que Newt los mantuviese ocupados a todos en algo nadie notó la tarea de los tres Corredores. No tardaron más de media hora, a pesar de lo aparatoso que era trasladar los enormes cofres. Una vez terminaron su tarea de dirigieron de inmediato a la Finca. Como la mayoría de los corredores, ella fue a la sala en donde también se encontraban el par de líderes. Minho y Thomas usaron sillas para sentarse, mientras que Hiems sólo escogió el piso, apoyando su espalda contra la pared y sus codos contra sus rodillas. Tenía su cabeza en un ángulo diagonal, miró por última vez a los demás, para notar sólo expresiones de miedo ante el primer grito de Penitente, y una de extrema derrota por parte de Alby.
Todo estará bien, sobrevivirán ésta noche.
"No todos"
La mayoría, y eso es suficiente. Sé que te sientes impotente, pero toda esta mierda no depende de ti.
"Si tan sólo pudiese hacer algo…"
¿Cómo qué? ¿Lanzarte a los Penitentes y ser la primera de muchos? Excelente ayuda, Him.
"No, pero tal vez distraerlos… Si al menos nos hubiésemos escondido en la sala de mapas estaríamos más seguros, o tal vez regarnos por toda el Área, sería más difícil encontrarnos"
El Área es bastante pequeña si ves bien, y un grupo de esas cosas con batería para toda una noche los despedazaría a todos, aunque lo de la sala de mapas en verdad era una buena idea… esa cosa parece ser del mismo material que los muros.
"Aunque si nos hubiésemos escondido allí Alby notaría lo del cambio de mapas mucho más rápido"
Him, quiero confesarte que… tengo miedo.
"No eres la única"
Un sonido de llaves titilando la hizo volver a la realidad, para ver a Alby saliendo de la sala.
Se sentía como si acabase de despertar, mirando todo el lugar, aturdida, necesitando unos segundos para entender qué sucedía – ¿A qué salió Alby? – Le preguntó suavemente a Minho.
-Hasta que despiertas, estabas como un zombie – Le susurró – Salió hacia la Sala de Mapas.
No dijo nada, y a pesar de saber que no iba a nada bueno no le importó en absoluto.
"Si llega a hacer algo en verdad, dejará de ser un Líder"
(fin del capítulo 17)
Estoy hiper cansadaaaaa
Estuve de paseo por el fin de semana, y quería subir el capítulo ayer, pero estaba demasiado agotada, así que aquí está.
Lo bueno es que me inspiré demasiado en el campo, y les puedo asegurar que en el próximo capítulo, o en el que le sigue, habrá una escena mega hedmoza uwu
Eso es todo lo que tengo que decir, se despide Megi, que los ama a todos
Bye .3.
