Exención de responsabilidad: One Piece, sus personajes, historia, y sus películas, no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda y Toei. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.
Me di prisa, aunque no tanta como podría haberme dado. Éste capítulo tiene una primera parte de mucho humor, y hasta ahí llega la comedia. Después, empieza lo serio.
Como siempre, me gustaría también agradecer por las reviews y mps de este año, a Karou, Lilework, Kirika, Dnymp, Falkner Zero, Joshag, Erza Scarlet, Uya yun, a todos los del año anterior, y seguramente me deje a alguien, por todo su apoyo día a día. Escribo por y para vosotros y vosotras, y espero que siga siendo así por muchos años!
Sin más que añadir, os dejo con el capítulo.
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SAGA DE MARINE FORD
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CAPÍTULO 20
ARCO DE LA ISLA ZAFIRO
LOS ÚLTIMOS PREPARATIVOS
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Amaneció un nuevo día a bordo del Sunny. Luffy salió a cubierta más calmado que la noche anterior, y con un gran sentimiento de gratitud hacia su navegante.
Ella había sido un apoyo fundamental para que pudiera tranquilizarse, y afrontar lo que estaba por venir con su forma de ser habitual.
Una nube rápida tapó el sol ascendente, y Luffy de pronto recordó una escena de su pasado, vivida con Ace y su abuelo Garp, un tiempo después de la muerte de Sabo.
Flashbak
Se encontraban en el claro del bosque donde siempre se juntaban, una tarde, después de una larga comilona. Luffy se encontraba semi-dormido, pero escuchaba tranquilamente lo que Ace y su abuelo estaban hablando, con el sombrero echado sobre la cabeza, pero sin bloquearle la visión.
– Abuelo, sigo queriendo ser un pirata, digas lo que digas – decía Ace.
– Serás un Marine. Igual que Luffy. Seréis los mejores y más fuertes Marines de todos, y comeréis todo lo que queráis Guahahahaha – contestaba su abuelo, que quitaba importancia a las palabras de su revoltoso nieto adoptivo.
– Garp – soltó de pronto Ace. Luffy ahí abrió un ojo, era la primera vez que Ace llamaba a su abuelo por su nombre. Garp se cruzó de brazos, encaró las cejas, y observó con seriedad al pecoso jovenzuelo – Quiero ser pirata. Lo tengo decidido, y lo seré por mi propia voluntad. Me da igual quién fuera mi padre, tú me has criado, y eres un Marine. Pero yo quiero ser libre, y no puedo serlo obedeciendo continuamente a un tipo tras otro.
"Abuelo, yo quiero tener mi propia tripulación, mis nakamas, y ser libre e ir por el mundo haciendo lo que yo quiera. No voy a molestar a la gente, ni a hacer daño a los demás, como mucho hacer alguna travesura de esas que Luffy hace cada día jajaja – siguió diciendo Ace, que de pronto rompió a reír – Pero es lo que quiero ser"
Siguió a esa declaración un tenso silencio. Garp había agachado la cabeza, y permanecía callado. Finalmente, el viejo Vicealmirante había roto el silencio, y comenzado a hablar.
– Ace, mocoso... ¿cuál crees que es el destino de los piratas, en la era que está por venir? La Era de la Piratería tiene los días contados. Cada día, la corriente dura de la Marina se hace más poderosa. Y esa corriente, quiere a todos los piratas muertos y eliminados como grupo de todos los mares – explicó el viejo – Sólo quiero protegerte, debes ser un Marine, para estar a salvo. Tú, más que nadie. Si alguien descubre que eres hijo de...
Pero lo que iba a decir, se interrumpió porque Ace había soltado una pedorreta.
– Al diablo con eso, abuelo. Si algún día pasa algo, y soy pirata, sé que tú me protegerás. No voy a hacer daño a nadie, asique estoy tranquilo – había dicho con tranquilidad Ace. Pero las palabras que dijo su abuelo, se guardaron en el corazón de Luffy para siempre.
– Ace... si te haces pirata y eres capturado... yo cumpliré con mi deber. Tenlo siempre presente. Siempre – había dicho él con voz dura. Ace había abierto los ojos de par en par, y algo en su mirada se fue, y nunca regresó cuando miraba a Garp. Un muro invisible se había levantado ese día entre ambos. Ace, el hijo de Roger, sabía que Garp no iba a poder, o iba a anteponer su deber a la familia, si alguna vez pasaba algo.
Podía entenderlo, pero para él, un nakama iba por delante del deber.
Por eso, Garp era Marine, y Ace pirata.
Volviendo al presente
– ¿Por qué pienso eso ahora? Ser libre es lo que te hace ser pirata, eso me lo dijo Shanks. Pero entonces, ¿qué es ser un Marine? – se preguntó Luffy en voz alta. Lo que él pensaba ya, era que ser Marine era tener que cumplir siempre con su deber. No, no podría contar con su abuelo para rescatar a Ace. Él había dejado ya claro, muchos años atrás, que siempre pondría por delante el deber a la familia.
– Capitán – saludó Zoro, que se encontraba en el césped haciendo sus ejercicios matutinos.
– Zoro – saludó Luffy con una pequeña sonrisa. Zoro le observó detenidamente, y luego asintió dos veces, como si confirmara algo.
– Es normal estar preocupado, Luffy. Pero no dejes que eso te afecte a la hora de dirigir este barco – dijo él, que parecía haber sido capaz de leer sus pensamientos – Aun así, te veo mejor de lo que esperaba… en vista de la situación – añadió mientras se ponía en pie, y le lanzaba una de sus katanas.
– Oe… Zoro, sabes que no me gusta usar espadas – se quejó Luffy, mientras bostezaba. Le lanzó de regreso la katana a Zoro – Pero gracias por la oferta. Estoy bien, lo digo en serio shishishishi – añadió el peli negro mientras reía, para luego sostener la mirada del peli verde. Éste le observó detenidamente, y luego asintió. Sabía que Luffy decía la verdad, no sabía mentir. Pero además, se veía que estaba más tranquilo que el día anterior. Seguía preocupado, maldita sea, era normal, su hermano estaba a punto de ser ejecutado, pero ya se le veía más recuperado, más tranquilo. Zoro, en secreto, también valoraba en su justa medida, y sobre todo, respetaba, a Ace, asique él también estaba decidido a hacer todo lo posible para rescatar al hermano de su capitán.
– Qué remedio… iré a entrenar con Altazor – contestó Zoro. Se hechó la katana a la espalda, y se dirigió hacia la popa del barco. Luffy se quedó observando el cielo despejado. Ese día empezaba una nueva aventura, él lo sabía.
– Tienes un buen vicecapitán, Luffy kun – comentó una voz a sus espaldas. Luffy se giró y se encontró con Rayleigh, que estaba sentado en la baranda del barco con una sonrisa mitad nostálgica mitad divertida.
– Ossan, es el mejor vice capitán del mundo – contestó con seguridad.
– ¿Entonces eso a mí, que fui el del Rey de los Piratas, me pone en segundo lugar? – preguntó Rayleigh mientras encaraba una ceja. Luffy balbuceó unas palabras mientras se ponía blanco, sin saber qué responder, y miraba hacia todas partes en busca de ayuda – Jajajajajaja, es broma joven – rompió a reír el anciano al ver la cómica expresión del peli negro.
– Shishishi – se rió también Luffy, mientras estiraba los brazos y se impulsaba para encararse temerariamente a la baranda del barco.
– Está pasando algo en el puerto, Luffy kun – comentó Rayleigh mientras observaba la empinada ciudad que tenían frente a ellos – Están llegando varios más de los vuestros – le explicó Rayleigh.
– ¿Varios más qué? ¿Se come? – preguntó Luffy. Rayleigh rió, y negó con la cabeza.
– Varios Super Nova – se explicó Rayleigh.
– Oh, ya veo. Hacía tiempo que no había varios en un mismo lugar – dijo Robin, que acababa de llegar.
– ¿Qué son los Súper Nova? – preguntó Brook, el todopoderoso pero desaparecido durante dos capítulos, Brook. Todos los Mugiwara llegaron en menos de un minuto, ya listos para la acción. Sanji salió también de la cocina con una bandeja de snacks para desayunar algo rápido, de la que Luffy dio buena cuenta a media en menos de un minuto.
– Los Súper Novatos son piratas de nueva generación, que llegan hasta las cercanías del Archipiélago Sabaody, la última isla de la primera mitad del Grand Line, con una recompensa por su cabeza superior a los 100 millones. O al menos, eso dice la teoría. La práctica, es que la Marina considera esos mismos piratas cuando entran en el último grupo de tres islas del Grand Line… una de esas, es ésta. Se encuentra muy cerca del archipiélago, a menos de tres días de navegación – explicó Rayleigh después de la pausa para el desayuno – Hacen eso, porque tienen unos sistemas de control y detección de barcos atravesando de extremo a extremo esa última línea imaginaria de éste mar especial. Así, para cuando llegas a Sabaody, la guarnición de la isla está alertada de que un nuevo Súper Nova llegará hasta allí.
"Tanto Zoro kun, como Luffy kun, han llegado hasta aquí con una recompensa superior a los cien millones. Por tanto, son oficialmente desde el momento en que se acercaron a la isla, Súper Novatos"
–¡Sugoooooi! – gritó Luffy.
– Chúpate esa, cocinero pervertido. Una vez más, quedé por delante de ti – se regodeó Zoro, provocando al instante una pelea con Sanji.
– ¡Maldito marimo! – gritó Sanji.
– Yohohoho – se rió Brook, al ver la primera pelea del día.
– ¡Basta idiotas! – gritó Nami, y los dos se detuvieron al instante antes de que la navegante la emprendiera a golpes contra ellos.
– Ella también era así… que curioso es el destino – comentó Rayleigh mientras reía con ganas, y recordaba a cierta navegante que tuvieron en su tripulación, pelirroja, de armas tomar, y que acabó siendo la esposa de ese hombre...
– ¿Qué pasa ossan? – preguntó Luffy mirando a Rayleigh con interés.
– Nada, cosas mías – respondió éste, volviendo al presente – Como sea, hoy pondremos rumbo hacia Impel Down. Tenemos todo preparado, ¿verdad señorita? – preguntó dirigiéndose a la navegante.
– Hay algo que nos sigue faltando – comentó Altazor, que se encontraba entre ellos agachado mientras dibujaba círculos con el dedo en el césped. Todos le miraron, asique éste se puso en pie y carraspeó – Impel Down se encuentra en medio del Calm Belt. El Sunny no resistirá contra los Reyes Marinos – dijo serio. Siguió un silencio.
– No tuvimos eso en cuenta – reconoció Nami, que observó a Franky.
– Éste barco es Súuuuuperrr. Pero no creo que pueda el ataque de los Reyes Marinos – reconoció el carpintero.
– Es el momento de que digas lo que se te ocurrió ayer – comentó Rayleigh sosteniendo la mirada de Altazor. Éste asintió.
– Hay una solución, pero no será barata – dijo el peli plateado. Robin sujetó del brazo a Nami, que de repente había ido hacia Altazor con intenciones letales. Éste tragó saliva y siguió hablando – No depende de mí, es un material muy raro y extremadamente caro – se explicó, pero Nami era sujetada por Robin mientras ésta lanzaba dentelladas y zarpazos en dirección hacia Altazor – Tenemos que proteger el barco Nami. Si no todos pueden morir– intentó razonar Altazor, pero la navegante seguía igual.
– Nami, por Oda, se razonable. ¡Podemos morir todos! – dijo Usopp, que se llevó un puñetazo en la nariz, quedándole cual acordeón. Nami no atendía a razones, y a Robin se le hacía cada vez más difícil de sujetar.
– Brook, tengo miedo – lloró Chopper mientras se ocultaba detrás del afro del músico.
– Bruja, si destruyen el barco, hundirán todos tus tesoros y los perderás para siempre – murmuró Zoro mientras gruñía a la vez que hablaba.
– Tenéis razón. Debemos proteger los tesoros. Que diga, el barco – dijo de pronto Nami, poniéndose recta y carraspeando con delicadeza, ya repuesta y muy tranquila, como si ahí no hubiera pasado nada.
– ¿QUÉEEE? ¿ASÍ DE FÁCIL? – gritaron todos.
– Jajajajaja – carcajeaban Luffy y Rayleigh, subidos en la baranda del barco muy divertidos.
– Empiezo a entender algunas cosas. Espero no deberle nunca un céntimo a esta mujer – murmuró Altazor.
– Fufufufu. Buen trabajo espadachín san – se rió Robin, provocando que éste soltara su clásico "tsk" y se alejara de todos enfurruñado.
– ¿Cuánto dinero hace falta? ¿Y a quién hay que pagarle? – exigió saber Nami, con los brazos en jarras.
– Cien millones. Pagarías al Ejército Revolucionario – explicó Altazor.
– ¡Cien millones! – gritaron Usopp, Chopper y Franky con las lenguas fuera y ojos desorbitados.
– Altazor, eso es la mitad del dinero que tenemos en el barco, contando todos nuestros tesoros – razonó Sanji, que veía como de nuevo Nami estaba a punto de sufrir un ataque, y que no deseaba que el peli plateado muriera tan joven.
– Nos lo están dejando tres veces más barato de lo normal – explicó Altazor – Y no, no negociarán más – añadió al ver como Nami iba a abrir la boca.
– Eso era lo que hacías ayer con ellos – comprendió Robin. El aludido asintió.
– ¿Y qué es esa cosa tan necesaria para que podamos pasar el Calm Belt? – exigió saber Nami.
– Kairoseki – dijo Luffy mientras se picaba la nariz.
– ¿Naniiiii? – gritaron ahora sí todos, menos Altazor y Zoro, que sonrieron.
– Kairoseki – repitió Luffy mientras seguía picándose la nariz. Nami se dio una palmada en la cara a sí misma para ver que no estaba soñando.
– Luffy tiene razón – afirmó Altazor, mientras miraba con un nuevo respeto al capitán.
– Se me cae la mandíbula de la impresión – comenzó Brook – Pero ya la tengo caída porque…
– Eres todo huesos – completó la frase Chopper, subido en su afro. Y Brook se deprimió.
– ¿Cómo puedes saber tú eso? Se supone que eres idiota – quiso saber Sanji, al que de la sorpresa se le había caído el cigarro, y estaba quemando el césped del barco – Mierda – soltó Sanji, mientras apagaba el mini incendio provocado.
– Pirómano pervertido – se le ocurrió a Zoro. Sanji y él iniciaron la segunda pelea del día. Nami, esta vez sí, los noqueó contra el suelo.
Y Brook se rio, ya repuesto de su depresión.
– Luffy, ¿cómo sabías tú eso? – se interesó Robin.
– Pues Robin, se lo escuché a unos tipos en la ciudad de los canales de agua – comentó luffy mientras arrojaba la bolita de moco por la borda (su prospección había tenido éxito) – Dijeron que solo los barcos de la Marina podían pasar por el Calm Belt, porque tenían la parte de abajo cubierta de kairoseki. Eso es lo que quieres comprar ¿no? – añadió mirando a Altazor.
– Correcto Luffy. Es eso, exactamente. El problema es que es una plancha muy fina, y sólo de una aleación de metal y kairoseki. El verdadero, es cinco veces más caro. Servirá para éste viaje, y quizá un tiempo más, pero más pronto que tarde, se romperá – explicó Altazor.
– Es igual. ¿Servirá? – quiso saber Luffy. Altazor se llevó un puño al pecho.
– Lo juro – contestó marcialmente. Sus obligaciones se las tomaba muy en serio.
– ¿Luffy y esa seriedad? – preguntó Usopp asombrado, mientras se colocaba la nariz. Luffy dirigió a todos una mirada seria, pero serena.
– La vida de mi hermano está en juego – fue su simple respuesta.
– Tienes razón Luffy. Vayamos a comprar esa plancha de kairoseki, y que Franky se la coloque al barco – asintió Nami. Luffy cruzó una mirada con Nami, y recordó la promesa de la noche anterior. Debía mantener el control, él era el capitán, debía actuar como tal aunque luego fuese un alocado de cuidado.
– Yo haré guardia – se ofreció Brook. Pero el Rey Oscuro intervino.
– Me quedaré yo. No me apetece ya mucho caminar, y creo que os las podréis apañar solos – contestó Rayleigh, mientras echaba un trago de su petaca. Zoro supo identificar una excusa para darle a la botella en esas palabras, pero no dijo nada – Es posible que os encontréis en la isla con alguno de los Súper Nova, pero os pediré que seáis cuidadosos. Posiblemente, todos juntos podáis derrotar ahora mismo a cualquier tripulación pirata de la primera mitad del Grand Line, pero todos los piratas de más de cien millones son duros rivales. No los provoquéis sin un buen motivo – añadió Rayleigh.
– Shishishishi. Parece divertido – dijo Luffy mientras se crujía los nudillos. Zoro desenvainó ligeramente su espada, y echó a caminar en dirección contraria al resto.
– ¡No es por allí idiota!¡Y tú deja de reírte! – gritó Nami a Zoro, y luego a Luffy mientras le daba una colleja. Luffy hizo un puchero y se calmó.
– Maldita bruja – añadió Zoro molesto.
– ¡Nami, no eres nada divertida! – protestó Luffy, y la susodicha tironeó de la estirable mejilla de Luffy, y comenzó a arrastrarle calle arriba mientras le gritaba toda clase de lindeces.
Emprendieron el ascenso por las calles de la ciudad, hasta que se internaron en los barrios más alejados del puerto. Allí, las casas eran más pequeñas y estaban hechas de madera, y las calles eran más estrechas. También olía mucho peor. Era la zona del distrito bajo de esa pequeña ciudad portuaria, el lugar ideal para operar en las sombras, incluso en un lugar donde todo lo que había eran piratas, contrabandistas y toda clase de gente que quería ocultarse del Gobierno Mundial.
– ¿Zoro qué tal están tus heridas? – preguntó Chopper de repente.
– Shhhhhh – le calló Zoro, buscando a Luffy con la mirada. Por suerte, el peli negro estaba atacando un puesto de comida rápida, mientras Nami le gritaba, y el tenderero gritaba, y Brook reía, asique nadie había escuchado el pequeño reno – No quiero que Luffy piense que sigo herido. Estoy mucho mejor, Chopper. Lo digo en serio – contestó Zoro con seguridad, y era cierto. Sus heridas recientes estaban casi curadas, y las heridas que le causó Kuma estaban sanando poco a poco. Su cuerpo seguía sin estar al 100% de su capacidad real, pero poco a poco se iba acercando.
– Vale Zoro – contestó el doctor, inocentemente convencido – Si te encuentras mal de nuevo, avísame – pidió por último, y se acercó a Usopp, que en seguida comenzó a contarle una de sus "exageradas" historias.
– El sitio no queda muy lejos. Pronto podremos embarcar – comentó Altazor, mientras observaba hacia todas partes. Iba ligeramente adelantado al resto, y se le veía tenso.
– ¿Ocurre algo, platitas kun? – preguntó Robin en voz baja, situándose a su lado. Altazor la dirigió una mirada inquisitiva, y miró al resto. Cada uno iba a lo suyo, menos Sanji, que cerraba la marcha y también le estaba observando. Curiosamente, el rubio asintió, demostrando que entendía que debían estar alerta.
– Robin, estamos vivos de milagro. ¿Eres consciente de eso verdad? De todos nosotros, tú, Nami y Franky sois los que más sentido común tenéis – respondió Altazor en voz baja, sin aminorar el paso.
– Lo sé – asintió Robin con sencillez. Altazor asintió, claro que ella lo sabía. Ella en algunas cosas era como él: habían arruinado su vida, tenía un pasado oscuro, y tenía un sexto sentido para detectar el peligro. Decidió sincerarse con ella.
– ¿Crees que Borsalino parará la caza? ¿Crees que dejará de perseguirnos? – preguntó Altazor en voz baja. Él ya sabía la respuesta, pero quería oír lo que opinaba Robin. Ella le miró, y dudó un segundo. Finalmente, ella también decidió ser sincera, por ahora.
– No parará hasta verte muerto. A ti, y a Luffy – contestó. Altazor soltó un largo suspiro.
– Eso creo yo también... él me enseñó muchas cosas, fue uno de mis principales maestros, y sabe mi forma de pensar. ¿Y si él supiera que yo vendría aquí? – siguió hablando el peli plateado.
– Entonces, nos habría atacado ya. Sin Rayleigh, somos presa fácil. No creo que sepa a dónde te ibas a dirigir exactamente, si no, habríamos visto marines ya – razonó Robin. Altazor asintió, y pareció relajarse un poco.
– Quizá esté siendo paranoico – reconoció en voz baja – ¡Chicos, hemos llegado! – anunció finalmente, señalando una puerta de vieja madera marrón oscura.
Luffy fue el primero en entrar en la habitación, seguido de cerca por los demás. Era un lugar pequeño, y escasamente iluminado. Junto a la puerta, se encontraba un hombre de ropa ajustada de aspecto militar, y tras una barra, había otros dos más. Todos ellos parecían armados, y dispuestos a todo. Claramente, los Revolucionarios no se fiaban totalmente de nadie, debían haber tenido muchos problemas con la Marina y el Gobierno para tener esa pinta de gente curtida y veterana.
La negociación fue rápida. Los Revolucionarios, sin hacer ningún comentario, entregaron unas cajas enormes llenas de planchas de metal de kairoseki, y Franky entregó el dinero. Tampoco había mucho más que decir.
Es broma
Nami negoció con ellos, y sacó un descuento del 10%. No fue gran cosa, pero una vez más la navegante demostró, que nadie la ganaba negociando.
El último descanso había terminado. Ya solo quedaba colocar las planchas, y los Mugiwara podrían poner rumbo a Impel Down.
Pero... algo malo había pasado mientras ellos hacían eso. Ahora sí, comenzaban los problemas
Porque mientras ellos negociaban en el puerto de la isla Acuamarina acababa de atracar un enorme barco muy lujoso y bien decorado. Un barco con el símbolo del Gobierno Mundial y de los Tenryuubitos en las velas.
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Hasta aquí de nuevo, un capítulo corto, y lo lamento, pero casi no tengo tiempo para escribir, y prefiero poder ir publicando capítulos cortos, poco a poco, que capítulos largos que solo salgan una vez al mes. A ver si llegan las vacaciones y tengo algo más de tiempo!
En fin, como siempre, espero vuestras reviews mis queridos lectores. Mil gracias a todos y un abrazo!
