Capítulo 20

"La confesión"

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Su corazón desierto me inquieta, a veces siento el resoplido del vendaval de sus emociones estridentes, que parecieran unidas a las mías transitando por la misma vereda escarpada y con tanta fuerza. Un desasosiego sólo frenado por el orgullo, su orgullo; ¿Cómo es que puedo sentir los latidos de su corazón tan vividos y estruendosos y a la vez casi inexistentes, vacíos y efímeros como si se tratase de una vana ilusión, es como si todo el tiempo estuviera sumergido en una lucha de poder en su interior que jamás cede, sin tregua, presente en cada aliento, en cada respiro… sofocante y violenta y que irremediablemente siempre logra ganarle la batalla a sus debilitadas emociones. ¿Por qué no dejarlas salir y liberarse de esa guerra de una vez? ¿Por qué permanecer luchando eternamente contra sí mismo? ahogándose, reprimiéndose en ese mar de soledad.

No es solamente su orgullo y soledad su condena, hay algo más en su interior que lo martiriza… su pasado quizá; algo que ha ocultado durante mucho tiempo, puedo percibirlo.

Hace mucho tiempo que lo conozco, pero paulatinamente he aprendido a conocer su alma, en un principio pensé que carecía de ella y en verdad lo odiaba profundamente por todo lo que me arrebató, sin embargo ese odio fue mermando y fue cuando descubrí que ese ser sanguinario, tiene piedad, me mostró su misericordia en distintas ocasiones, una extraña misericordia cada vez que fui salvada por él, en cada ocasión que sentí su mano protectora alcanzarme sin siquiera solicitar su ayuda, todas esas veces que se salió de su guion, mismas que me desconcertaron, entonces tuve la dicha de percibir a otro príncipe saiyajin diferente, pude ver su mirada de ojos negros penetrantes, sedientos de sangre, tornar a una mirada relajada por primera vez con la guardia baja; como si se rompiera el maleficio y el príncipe fuera liberado de su maldición… en ese momento comencé a verlo de otra manera y pude apreciar sus extrañas cualidades.

Me pregunté y aun me preguntó ¿Por qué había adoptado ese inesperado comportamiento conmigo? Aunque otras veces me mostraba su ira atenuada, visiblemente disfrazada de desdén…

Ambos hemos evolucionado, quizá él lo haya hecho más que yo… es quizá por esa razón que cautivó mi corazón… es por ello que no encuentro una respuesta… ¿Cómo después de todo lo sucedido él se unirá a una extraña? Sí, una impostora que pretende ocupar un lugar que no le pertenece, él no tiene sentimientos hacia ella… ¿por qué tendría que compartir su vida con esa mujer? La odio, la detesto profundamente por querer apoderarse de él, de su corazón; la aborrezco… jamás experimente un odio tan vivo, tan real, ni siquiera cuando solía sentirme atraída por Yamcha, este es un sentimiento oscuro, celos que abaten mi alma.

Mi padre siempre solía decirme que podía albergar en mi corazón cualquier sentimiento menos el odio; el odio es como un fuego abrazador, devora todo a su paso, hasta que lo consume todo; no puedo dejar de sentir ese sentimiento, no puedo intentar reprimirlo es tan natural como el amor, como el amor que siento por él. Debo reconocer que es verdad que no sólo en su corazón hay oscuridad, también la oscuridad habita dentro del mío, hoy he comprendido que no existe un alma completamente pura, es por eso que ahora lo comprendo más.

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… La princesa reflexionaba sentada en uno de los enormes sillones del jardín.

-Pareces abatida terrícola –una voz la sacó de sus pensamientos, era nada más y nada menos que Caulifla, mirándola con sus enormes ojos negros alargados.

-No en realidad yo… -se contuvo y descifró su mirada, evidentemente sólo quería aturdirla. –Estoy un poco agotada, he entrenado muy duro con su alteza –rio de lado.

-Oh ya veo, entiendo MI prometido es muy poderoso es natural que estés así terrícola –acentuó la palabra prometido.

-Así es, por cierto, no me llamo terrícola, soy la princesa Bulma; así que por favor llámame como corresponde.

-Hmph… que dices… ¿llamarte princesa? ya no eres más que una simple plebeya humana, el único orden de esta nueva sociedad es de los saiyajin y sólo al rey Vegeta y a sus hijos reconozco como regentes –expresó irritada, irguiéndose.

-Te equivocas Caulifla, es verdad que el rey Vegeta es regente, pero no existe ningún documento que haya revocado nuestro título natural de realeza, mi padre es el soberano del reino del sur y yo sigo siendo y siempre seré una princesa; así que espero que sea la última vez que te refieres a mí de esa forma, recuerda cuál es tu lugar, hasta que no te unas al príncipe Vegeta, seguirás siendo nadie –la miró con profundo desdén.

Caulifla contuvo su ira y sus enormes deseos de romperle el cuello porque observó a Tarble que caminaba hacia ellas, le dio la espalda a la princesa se reverenció ante el príncipe y se marchó.

-Buenos días su alteza –saludó la mujer.

-Buenos días princesa Bulma, veo que Caulifla y tú no se llevan muy bien

-Escuchaste ¿cierto? –expresó apenada.

-Sí, pude percibir una atmosfera muy densa entre ustedes.

-Esa saiyajin es muy irritable.

-Descuida, al menos le dejaste en claro cómo tratarte –rio.

-Lo siento, yo sé que ella es la prometida del príncipe Vegeta y que…

-No te disculpes, hiciste lo correcto, en realidad ni siquiera sabemos si mi hermano la tomara como su mujer, él no está de acuerdo y no creo que cambie de opinión.

-¡En serio! –una enorme sonrisa se dibujó en sus labios.

Tarble asintió.

La princesa sentía que podía flotar por las nubes, esa era una gran revelación, aunque tenía claro que su situación con Vegeta era muy confusa, desde el día anterior no lo había visto, después de ese intenso beso que se dieron el simplemente desapareció, por un lado sentía que estaban en la misma frecuencia, pero por otro el rompía el contacto cuando se sentía peligrosamente acorralado y eso la desconcertaba demasiado, sin duda era un saiyajin muy extraño, descifrar lo que había dentro de su mente y su corazón era un misterio y probablemente siempre lo sería, pero lo que era cierto es que no seguiría así, o se controlaba y enterraba esos sentimientos o persistía en esa dura lucha por entrar en su corazón.

De pronto observó su silueta frente a ella, no era un espejismo, era él en persona, ella se sobresaltó al mirarlo, sus ojos lucían como siempre impenetrables y fríos.

-Vegeta…

El sólo la miró.

-Me alegra verte, recuerda que tenemos un trato… debemos ayudar a Picollo sino lo ejecutarán… -la peliazul atinó en decir, regresándole la cordura a su mente.

-Hmph… de acuerdo, sólo espero que cumplas tu parte.

Se reunieron con Kakaroto y otro saiyajin y partieron rumbo al sitio donde percibieron el debilitado ki de Picollo.

Se trataba de una base subterránea, descendieron y se encontraron con Mui que custodiaba la celda de Picollo.

-Entréganos a la sabandija verde –advirtió Vegeta.

-Huh, así que han venido a rescatarlo, la única forma de dejarlo en libertad es que nos devuelvan el tesoro.

-¿El tesoro?

-Sí sabes muy bien de lo que hablo, de las esferas del dragón que le robaron a mi señor Cooler.

-Oh ya veo… siento informarte que jamás las obtendrás –reunió una poderosa bola de energía en su mano y se la lanzó, pero esta no causó ningún efecto en Mui.

-Vamos libera a Picollo, ya sabemos que no hay nadie más en esta base, dudo que puedas contra nosotros –advirtió la princesa.

-Conmigo es más que suficiente para exterminar sus miserables vidas.

La pelea comenzó Kakarotto atacó primero, pero no corrió con mucha suerte otro de los saiyajin lo relevó quedando muy malherido, finalmente Mui miró a la princesa inmediatamente Vegeta lo enfrentó y se desató una poderosa pelea que se prolongó durante varios minutos, la mujer aprovechó el momento para violar la puerta de la celda y rescatar a Picollo, quien estaba sentado con los brazos cruzados y con heridas por todo el cuerpo, era evidente que había sido severamente torturado, la mujer lo observó desde el umbral de la celda y múltiples escalofríos la cubrieron, quedó paralizada, al recordar aquella vez que fue encerrada en aquella oscura y fría mazmorra y las terribles torturas que padeció a manos de Shiosi, tragó saliva y su respiración comenzó a agitarse, llevó su mano a su corazón, no podía reaccionar ni hacer nada, Kakarotto al verla, a pesar de sus heridas se irguió y fue hasta ella, la observó pálida sin hacer nada.

-Princesa… ¿se encuentra bien? –le tomó el hombro.

La mujer reaccionó.

-Sí, ahm… ayuda a Picollo por favor está malherido -Picollo abrió los ojos acortando su meditación que era el único medio que tenía para sobrevivir, Kakarotto lo ayudó a incorporarse y lo sacaron de allí.

-¿Picollo estás bien? –le preguntó la mujer.

Débilmente el namekiano asintió.

Cuando salieron observaron a Mui tendido y muy malherido, pero aún con vida.

Algo que dejó asombrados a todos, sin duda el poder del príncipe había aumentado muchísimo; Vegeta le lanzaría el último ataque de gracia al sirviente de Cooler para darle la muerte, pero Bulma, le sostuvo el brazo.

-Basta Vegeta es suficiente, el ya no podrá hacer nada, mejor marchémonos –aconsejó.

Vegeta la miró con dureza.

-¡Yo no tengo misericordia por nadie hazte a un lado! –ordenó.

-Por favor Vegeta, no tiene caso, vámonos ya –lo miró con sus ojos oceánicos.

-Hmph… - increíblemente le perdonó la vida haciéndole caso a la princesa y se marcharon.

Picollo fue enviado a la cámara de recuperación. El príncipe se acercó a la mujer y le dijo:

-Yo ya cumplí mi promesa, es momento que tu cumplas la tuya.

-Eh… si es sólo que no las tengo conmigo, tendrás que esperar un poco.

Vegeta la miró incrédulo.

-Por favor...

-Hmph… está bien, pero no esperaré mucho. –se marchó.

Después de algunas horas el namekiano se recuperó. Lo primero que hizo fue reunirse con la princesa a solas.

-Su alteza, es muy necesario que use de inmediato esas esferas, Cooler ansía su poder mágico y si él logra recuperarlas será el fin –advirtió.

-Lo sé, pero…

-Haga lo que acordó con su padre, es tiempo.

-Picollo es que eso significaría…

-Su alteza, no dude, usted tiene el poder en sus manos úselo, no puede confiar en los saiyajin.

-Está bien, sólo necesito usarlas en el momento adecuado, sé que conoces el acuerdo… –bajó la mirada –Aunque nos deshagamos de los saiyajin, existe la amenaza de Cooler, es necesario derrotar a ese monstruo, y los únicos capaces de ello son los saiyajin.

-Si en eso estoy de acuerdo, deje que peleen y que se maten entre ellos, es muy peligroso para usted estar en la pelea princesa, cuando estuve prisionero pude probar con creces de lo que son capaces y usted ya lo ha probado también, le pido que lo piense bien, una vez que todo termine su padre retomará el imperio y usted debe estar a su lado.

Picollo se retiró dejando pensativa a la princesa, por ahora debía pensar, así que decidió reunirse con su familia, viajando al refugio donde ahora vivían sus padres.

-Padre he regresado –informó la peliazul.

-Bulma hija me alegra, ya pude hablar con Picollo, me alegra que esté a salvo.

-A mí también…

-Hija, debemos hablar sobre el plan.

-No te preocupes padre, haremos todo como se acordó –su mirada se perdió, había tristeza es sus ojos.

Su padre quien la conocía como a nadie en el mundo se percató de ello.

-¿Qué sucede hija?... sé que has formado relaciones de amistad con los saiyajin, no es una decisión fácil, pero recuerda que todo es por el bien de nuestro imperio, nuestra gente lo ha perdido todo, viven con hambre, incluso nosotros, mientras los saiyajin sigan ocupando este espacio, nuestra existencia correrá peligro, lo comprendí el día que le solicitamos apoyo al rey Vegeta y él nos dio la espalda.

-Lo sé padre, soy consciente de ello –su padre le tomo la mano cariñosamente.

-Confió plenamente en ti mi pequeña hija, sé que lo lograrás eres la única que puede terminar con esta pesadilla –la princesa le sonrió casi con una sonrisa melancólica.

-Lo haré padre…

-Esperemos que todo salga bien, así será… por favor no interfieras en la lucha que se avecina, te lo ruego.

-Padre… -tomó sus envejecidas manos –Es mi deber soy una guerrera tengo que luchar, no me sentiría bien si no lo hiciera, por lo menos lo intentaré y todo saldrá bien, Cooler será derrotado y todo regresará a la normalidad.

El corazón de la princesa se llenó de duda, debía cumplir la voluntad de su padre, ahora teniendo a su amigo sano y salvo, pero si la cumplía sería el fin de los saiyajin y eso implicaba el fin de Vegeta.

La princesa se reunió con Helios; su semblante lo expresaba todo.

-Estoy en la peor encrucijada de toda mi vida Helios, tengo que cumplir con la promesa que le hice a mi padre y la verdad es que yo no quiero que Vegeta… se recargó en su lomo, pero tengo que hacerlo… -una lagrima descendió por su mejilla.

Vegeta entrenaba arduamente, se sentía tan extraño, de no tener la irritable compañía de la humana desde hace días entrenaban juntos; negó con la cabeza como obligándose a no pensar en ello.

-Tendrás que darme esas esferas quieras o no, yo seré inmortal y por fin gobernaré el universo entero, mi imperio será mucho más poderoso que el de esos malditos lagartos, la raza saiyajin volverá a recuperar su honorable reputación –rio.

Kale y Caulifla conversaban en su habitación

-Puedes creerlo, ¡esa maldita humana me humilló, aun se cree importante, le haré pagar sus palabras!

-Estoy de acuerdo hermana, pero ten cuidado, he escuchado rumores que ella es la protegida del príncipe Vegeta, según dicen, es intocable, no entiendo porque razón será, jamás me había enterado que su alteza tuviera alguna amistad con alguien.

-Es eso lo que me enfurece más y me preocupa, esa mujer no es una simple amiga del príncipe, su forma de mirarlo y enfrentarme a mí, que seré la futura princesa de este imperio… esa horrible humana está enamorada de él –afirmó con absoluta seguridad.

-Pero… ¿Cómo lo sabes?

-Lo percibí desde que se sentó a su lado, ella guarda un sentimiento profundo hacia él y quizá él… ¡no! Eso tiene que ser imposible, esa mujer es una simplona, no tiene ningún atractivo, ni siquiera viste adecuadamente, ¡es fea y desgarbada! –dijo con coraje.

-Es verdad hermana, no tienes por qué preocuparte, tu eres mucho más hermosa, además eres fuerte y eres una saiyajin, sabes de antemano que las relaciones entre saiyajin y humanos están prohibidas, la ejecutarían si ella se atreviera a pretender algo con su alteza.

-Más vale que no pretenda nada, sino yo misma me encargaré de quitarla del camino, por supuesto su humillación no quedará en blanco, haré que arrepienta de su atrevimiento.

La princesa Bulma regresó al palacio al caer la noche, la cena ya se había ofrecido así que regresó a la alcoba que le asignaron. Abrió el enorme ventanal de la habitación observando a los patos nadar en el enorme estanque.

-Pronto todo terminará.

Vegeta sintió la presencia de la mujer muy cerca ya que sus habitaciones eran cercanas, respiró profundo sin conocer la razón, abrió el ventanal de la enorme terraza de su habitación, volvió a inspirar aire, Bulma hizo lo mismo ambos miraron a la misma dirección y sus miradas se cruzaron, los dos se sobresaltaron al mirarse, pero no dijeron nada, Bulma iba a dirigirle una palabra, cuando el entró a la habitación y cerró el ventanal, ella se desilusionó.

Sus emociones fluyeron en su ser y parecían querer explotar…

-Necesito saber si él… debo saber que han sido para él esos besos que nos dimos porque sucedió, no puedo seguir con esa duda, debo averiguarlo.

Sin importar nada, se armó de valor y salió de su habitación, era un momento perfecto porque no había nadie mirando, todos dormían; se detuvo frente a la puerta de la habitación del príncipe; golpeó la puerta varias veces.

Vegeta que permanecía de pie frente a la cama, se sorprendió al escuchar los toquidos, sus ojos se abrieron de asombro; mientras la princesa continuaba golpeando con sutileza.

El saiyajin abrió y vio a la mujer en una especie de bata larga, de un color aperlado, con sus cabellos sueltos y sus hermosos ojos azules que brillaban en esa atenuada oscuridad. Se sorprendió tanto al verla.

-¿Qué quieres humana? –expresó seco.

-Disculpa, sé que es muy tarde, pero necesitaba hablar contigo.

-¿Hablar conmigo? ¿Sobre qué? –desvió la mirada.

-Vegeta… -bajó la mirada sonrojada –Yo… yo sé que pronto lucharemos contra Cooler, y si la suerte nos sonríe podremos derrotarlo, pero yo no puedo seguir así con estas dudas…

Vegeta giró su mirada y se encontró con sus ojos prestándole toda la atención, como nunca antes había hecho con nadie. No recibió respuesta inmediata, las palabras de la mujer parecieron morir en sus labios, estaba tan nerviosa que se paralizó.

-¿De qué dudas hablas?... ¡no me quites más el tiempo ve al grano y déjame dormir! –expresó exasperado.

-Tenemos que aclarar de una vez que está sucediendo entre nosotros –los ojos del saiyajin se abrieron aún más sin comprender a donde quería llegar. –Ella se sonrojó aún más –Han sucedido cosas entre nosotros… me refiero a esos besos que nos dimos –soltó -¿Por qué ocurrieron? Necesito saberlo… -lo miró con firmeza dejando su orgullo y vergüenza de lado.

La respiración del príncipe se cortó, no hubiera imaginado que lo enfrentaría con eso, en realidad ni él mismo tenía las respuestas, se sentía acorralado y necesitaba con urgencia huir, sus preguntas, su aroma y su extrema cercanía lo estaban abrumando.

-Hmph… ¿por esas estupideces has venido a irrumpir en mi habitación? –desvió la mirada, intentando llevar por otro camino el tema.

-¡Respóndeme deja de huir de esto! ¿Por qué me besaste?... ¿Por qué me salvaste tantas veces? Era completamente conveniente para ti deshacerte de mí y sin embargo tú…

-¡Largo de mi habitación, no pienso escuchar estupideces! –le dio la espalda.

-¡No son estupideces es claro que algo ha ocurrido entre nosotros, pero jamás querrás reconocerlo por tu estúpido orgullo!

-Huh –comenzaba a perder la paciencia.

-Sé muy bien que está prohibido, un humano y un saiyajin no deben relacionarse, sin embargo nosotros hemos tenido esos acercamientos y yo… -estuvo a punto de confesarle a la cara todos sus sentimientos, cuando fue abruptamente interrumpida.

-¡Silencio!... así es eso es imposible no crees ideas estúpidas en tu mente, además a mí no me interesan esas idioteces.

-¡El amor no es una estupidez! –lo enfrentó mirándolo con profunda rabia.

El silenció absorbió la atmosfera en esa habitación.

Sus ojos pasaron de la rabia a llenarse de lágrimas, se marchó azotando la puerta y se encerró en su habitación, dejándose caer pesadamente a la cama.

-Vegeta eres un idiota, sólo eres un saiyajin idiota… -decía invadida de decepción, mientras su almohada se colmaba de lágrimas.

-¿Amor?... tonterías… yo no conozco el significado de esa palabra –expresó el príncipe mientras se acostaba pensativo.

Un nuevo día nació en el majestuoso palacio, la realeza y los nobles desayunaban en la colosal mesa, devoraban los deliciosos manjares, pero existía un silencio absoluto, de pronto muy a su pesar la princesa Bulma hizo su aparición, buscó el lugar más alejado del príncipe Vegeta, no quería ni mirarlo, era evidente que su presencia no era muy grata en esa mesa ni en el palacio, pero sabían que era sólo temporal; Caulifla la miró con profundo odio, deseaba con todo su ser que esa mujer desapareciera pronto…

-Buenos días su majestad, su alteza –refiriéndose únicamente al rey Vegeta y a Tarble, algo que no pasó inadvertido por ninguno de los presentes, un escalofrío cubrió al orgulloso saiyajin por tal atrevimiento, pero decidió ignorar su falta.

-Nuestros hombres están preparados para atacar –expresó el rey acortando el silencio.

-Me alegra su majestad, es una excelente noticia, estoy seguro que pronto Cooler será eliminado y su imperio florecerá y más poderoso que nunca –añadió el ex general Tomo.

-Sí así será, por cierto… ya mandé a pedir las telas para confeccionar los atuendos de tu hija para la unión –informó el soberano.

-Oh su alteza, muchas gracias no se hubiera molestado –agradeció el saiyajin, Caulifla sonrió de oreja a oreja, mientras que Bulma casi se atraganta con la comida.

-No es ninguna molestia, la futura princesa de nuestro imperio, debe lucir aún más hermosa, no escatimaremos en gastos.

Bulma sintió un vacío profundo en su interior, tan sofocante, no podía continuar más allí escuchando de los preparativos de esa boda –se levantó enseguida.

-Disculpen, me retiro, que tengan buen provecho –se reverenció y se marchó inmediatamente.

Mientras caminaba sus ojos se llenaron de lágrimas y cuando su vista se nubló, se detuvo apoyándose en un árbol y comenzó a sollozar.

-Princesa… ¿Qué le sucede? –la mujer se giró intentando esconder sus ojos llorosos, se trataba de Tarble.

-Tarble su alteza, yo…

-No es necesario que me dé explicaciones, desde hace un tiempo me di cuenta, sé muy bien que usted ama a mi hermano –le dijo con absoluta frescura.

La princesa se sorprendió y se sintió avergonzada.

-Su alteza yo en verdad…

-Tranquila, no te asustes, no se lo diré a nadie, la comprendo mejor que nadie, yo también me enamoré de alguien prohibido, sé que si alguien más se entera de esto podría ser fatal, pero tenga por seguro que su secreto está a salvo conmigo.

-Gracias su alteza –se limpió las lágrimas.

Tarble le dio su pañuelo, ella le agradeció con la mirada.

-En verdad que eres tan diferente a tu hermano, tu eres amable y sutil como un verdadero príncipe de cuento.

Tarble sonrió.

-Eso es verdad ha ha… pero no soy tan valiente y fuerte como mi hermano, somos hermanos compartimos la misma sangre, pero somos tan diferentes.

-No sé cómo pude enamorarme de él, simplemente sucedió y sé que no es correcto, pero…

-Pero no puede evitarlo, ese sentimiento es así inevitable princesa…

-Así es, pero créame que no sobrepasaré el límite, él pronto se casará con una saiyajin.

-Como ya se lo había dicho, nadie lo sabe, mi hermano es todo un misterio y sobretodo es indomable, dudo que deje que gobiernen su voluntad; princesa yo nunca me he llevado bien con mi hermano, eso es evidente y jamás cambiará, pero es mi hermano mayor, he visto grandes cambios en él desde que la conoció, han sido cambios positivos, por lo menos lo ha liberado un poco de su eterna soledad; no desista, no lo deje solo, su presencia es importante para él, yo lo sé.

La princesa levantó la mirada, con esas palabras le brindó toda la seguridad y apoyo que necesitaba y le devolvió la paz a su corazón.

Por qué renunciar a todo, si bien jamás podrían estar juntos como una pareja, porque renunciar a una "amistad"… pero luego recordó que no embonaba para nada con el plan de su padre, se entristeció…

-No importa nada por lo menos quiero poder estar a su lado un poco más… -dijo a sus adentros.

El orgulloso saiyajin regresó a la habitación de entrenamiento, allí lo esperaba Bulma.

-Vegeta… por hoy entrenamos en otro sitio, este lugar encerrado es muy sofocante.

Vegeta la miró atónito, no esperaba verla más por allí después de la discusión que tuvieron el día anterior, esa mujer era muy extraña.

En contra de su voluntad fue prácticamente obligado a entrenar en el bosque, su ceño fruncido lo decía todo.

-Bien este es el sitio perfecto –sonrió la mujer.

-Hmph –bufó.

-Antes de empezar, hay algo que quiero mostrarte –sin aviso previo, lo tomó de la mano y salió corriendo con él jalándolo, el saiyajin no entendía absolutamente nada y se sentía profundamente incomodo, ella corría y sonreía a la vez.

-¿A dónde demonios vamos? Esto es patético –decía molesto.

-Shh… silencio, por una vez en tu vida relájate –dijo.

De pronto se detuvo en seco y el príncipe casi cae, lo soltó de la mano –mira a tu alrededor.

Estaban frente a un hermoso paisaje, cubierto de flores distintas y una cristalina cascada, se escuchaba el maravilloso sonido de los pajarillos, era un sitio que jamás había visto, alejado de toda civilización, habían viajado en avión para llegar hasta allí, ese lugar era un paraíso terrenal. Vegeta lo miraba y la princesa seguía a sus ojos negros.

-Es hermoso verdad

-Hmph… a esto me trajiste.

-Vamos Vegeta, pocas veces podemos encontrar un sitio así… tengo algo de sed vamos, cerca de aquí hay una laguna –lo tomó nuevamente de la mano con extrema familiaridad y fue jalado hasta ese sitio.

La humana comenzó a beber agua de la laguna tomándola con sus manos.

-Vamos bebe está muy fresca –decía.

-No tengo sed –dijo con gesto amargado.

-Créeme pronto te dará sed, anda bebe –incitó.

En realidad si tenía un poco de sed, por lo que decidió imitar a la princesa y comenzó a beber agua, era cierto esa agua era fresca y diferente a la que había probado antes, era pura; la princesa lo observó beber y no pudo evitar el arrebato de salpicarle agua al rostro.

El príncipe saiyajin se enfureció.

-¿¡Pero qué demonios haces humana!?

La princesa se rio de él y continuó mojándolo, su rostro lo decía todo, pero ella continuaba, entonces decidió vengarse y mojarla también, la princesa dejó de reír y luego sonrió y se desató una guerra en esa laguna, hasta que ella perdió el equilibrio y resbaló a la laguna, pero no se fue sola antes de caer jaló del brazo al saiyajin e irremediablemente el cayó también, ambos estaban sumergidos en el agua.

-¡Todo es tu culpa! –Vegeta le recriminó.

-Sí y que…–le sonrió casi con coquetería y le mojó el rostro una vez más, la lucha se reanudo, hasta que ocurrió lo más inesperado, Vegeta pasó del enojo, a esbozar por primera vez una honesta sonrisa, sus ojos lucían distintos, Bulma lo miró y no podía creer lo que veían sus ojos, Vegeta el orgulloso príncipe saiyajin estaba riendo, por primera vez estaba divirtiéndose, no pudo más que emocionarse al verlo así y continuó jugando con él, hasta que los dos estuvieron muy cerca y agitados en esa laguna sus respiraciones se unieron, mientras no dejaban de mirarse el uno al otro, ambos se acercaron aún más y juntaron sus rostros, hasta que sus labios se unieron una vez más, esta vez el beso fue sutil, lento, nuevas emociones ahondaron en el, era un sentimiento de ternura y comprensión, más que un beso apasionado, el llevó sus manos debajo del agua hacia su cintura y ella rodeo su cuello con sus brazos…

Ninguno de los dos quería terminar ese momento, continuaron besándose, hasta que escucharon los ruidos de un pequeño animal, volvieron al mundo real.

Despegaron sus labios y se soltaron, el sonrojo en sus rostros era evidente. Cada uno por su parte salió de la laguna, con las ropas empapadas. El saiyajin le dio la espalda.

-Vegeta… me alegra verte así… sonriendo te vez muy bien así –rompió el silencio la mujer.

-No digas más tonterías, no me prestaré a tus juegos, yo me largo de aquí -pensó en tomar vuelo, cuando la peliazul, lo sostuvo por el brazo.

-No te marches por favor –le suplicó –Mi intención no era incomodarte… yo sólo quería que te relajaras un poco… sobre todo ahora que tendremos una lucha de vida o muerte… Vegeta no tiene nada de malo, al contrario… no tienes por qué estar en guardia siempre –lo miró a los ojos.

El continuó ignorándola, desviándole la mirada.

-Lo que hablamos ayer… sobre lo que sucede entre nosotros… yo… -bajó la mirada, desnudar su alma y confesarle a un hombre sus sentimientos era muy difícil, pero no quería que todo terminara sin habérselo hecho saber, tomó valor, como nuca antes. –Vegeta yo… no tengo idea de cómo sucedió, cuando tu llegaste a este planeta a invadir y luché contra ti yo te odiaba profundamente, odiaba a los tuyos, luego fui conociéndote y conociéndolos y me di cuenta que hay saiyajin de buen corazón y que se puede confiar en ellos y descubrí que tú no eres ese saiyajin temible y sanguinario del que todos temen hay algo más debajo de toda esa personalidad infranqueable… pude percibir en ti mucho más que todo eso y poco a poco me fui dando cuenta que el odio que sentía hacia ti se disipó por completo… el amor no es algo malo, Vegeta por eso quiero que sepas que yo… te amo –lo dijo finalmente abriéndole su corazón por completo, sin importarle las reglas, sin importarle nada, ahora estaba segura que no podría hacerle daño, ahora estaba segura que renunciaría al plan y encontraría una solución a todo.

Vegeta dejó de desviarle la mirada, mientras sus ojos se abrían como platos… esa palabra, sus palabras, resonaron tan profundamente sintió una calidez extrema en su interior y a la vez no sabía cómo reaccionar.

-Yo sólo quería que lo supieras –bajó la mirada avergonzada.

El corazón de Vegeta se llenó de confusión, ¿por qué tenía que sentirse tan abruptamente debilitado ante esa humana? ¿Por qué esas simples palabras habían hecho eco en su solitaria y vacía alma? ¿Porque se sentía así? no eso no podía ser así, él era un saiyajin orgulloso, incapaz de someterse a esos sentimientos absurdos, el sólo creía y deseaba más poder era el fin de su existencia y así sería siempre, el jamás se dejaría arrastrar por eso, el no conocía esos sentimientos ni los conocería nunca, jamás nadie le habló de amor y no lo aceptaría ahora, tenía que alejarse de esa amenaza. Finalmente habló:

-El amor es una estupidez, es algo que no existe en mi vocabulario y jamás existirá, yo soy un saiyajin de raza guerrera esos sentimientos insulsos sólo pertenecen a criaturas nefastas como ustedes los humanos, guárdate tus estúpidos sentimientos y entiende de una vez no vuelvas a tener estas familiaridades conmigo yo soy el príncipe de los saiyajin y puedo terminar con tu vida ahora mismo… no quiero volver a verte por el palacio y olvida el absurdo entrenamiento, desde ahora en adelante entiende cuál es tu lugar

Los ojos de la princesa se llenaron de lágrimas que fluyeron como cascadas, jamás hubiera imaginado que reaccionaría así, que sus palabras fueran tan crueles, iba a echarse a correr de inmediato como una chiquilla a la que le han roto el corazón, pero él la detuvo.

-Espera, aun no me has dado las esferas, ¡entrégamelas inmediatamente! -le ordenó.

Ella se limpió las lágrimas y se giró con violencia

-Tendrá que esperar toda su vida, jamás se las entregaré, con su permiso alteza –descomprimió la capsula con su avión y se marchó de inmediato.

Vegeta la miró partir.

Cooler regresó a la base subterránea encontró la celda destruida y a su fiel soldado muy malherido en el suelo.

-M-mi s-señor Cooler… esos saiyajin vinieron y se llevaron al prisionero… ellos tienen las esferas.

-Hmph eso ya lo sé…

-Mi s-señor, a-ayúdeme –le suplicó.

-¿Ayudarte?... no eres más que una basura que no pudo contra esos insectos, ya no eres digno de estar a mi servicio –extendió su dedo y le arrojó un rayo de energía que lo pulverizó.

La princesa lloró desconsolada durante todo el camino y fue a refugiarse con su fiel amigo azabache, tenía el corazón destrozado y se sentía una estúpida por haberle confesado sus sentimientos al saiyajin y haber creído que algo entre ellos podría surgir, pensó en traicionar la confianza de su padre en vano. Por otro lado Vegeta regresó al palacio, aun no podía entender como había ocurrido todo, se sentía tan extraño, pero no tuvo mucho tiempo para pensar cuando escucharon una explosión a varios kilómetros de allí.

-Ya es hora…

Las tropas saiyajin se reunieron y acudieron al lugar de los hechos, allí estaba Cooler flotando en los cielos.

-¡Malnacidos saiyajin es hora de exterminarlos y que me entreguen las esferas del dragón! –decía enardecido.

CONTINUARÁ…

Hola muchas gracias por todos sus comentarios, aquí les entrego un nuevo capítulo, espero haya sido de su agrado y espero pronto poder subir el siguiente; en el próximo capítulo se desatará la guerra y sabremos quién gobernará la Tierra; por otro lado que sucederá con las esferas del dragón y con nuestros personajes principales, no se lo pierdan. Saludos a todos y un fuerte abrazo.