Nota: Mejor tarde que nunca.

Viernes 12 de junio de 2015

Estaba que me comía las uñas. Si mis hermanos iban a dejarle la nota a mi admiradora, significaba que iba a poder seguirlos y así podría averiguar quién es, por fin.

Pero siempre está esa clase de hermano.

Ese hermano que es tan malvado que sabe hacer bien sus planes.

Ese hermano que sabe lo que piensas.

Ese hermano que no permitirá que averigües quién es tu admiradora secreta.

Ese hermano… es Butch.

El grandísimo hijo de mi madre se quedó en casa, conmigo, vigilándome, mientras Brick iba a dejarle la carta a mi admiradora.

Intenté escabullirme por la ventana de mi habitación, pero él me siguió.

Intenté salir por la puerta de la cocina, pero ahí estaba mi madre y… Butch estaba afuera.

Intenté salir por la puerta principal, casi lo logro de no ser que Butch me tomó desde el cuello de la pollera y me tiró hasta caer al piso.

Dios mío.

Finalmente, terminé sentado en el sofá, mirando los ojos de Butch que veían su propio móvil y al más mínimo de mis movimientos levantaba la mirada.

Te odio.

Brick llegó a eso de dos horas más tarde, porque había pasado a comprar unas cosas que le había encargado mi madre.

– ¡Brick! ¡Brick! –Grité – ¿Se la pasaste?

–Sí, obvio –sonrió.

– ¡¿Cómo reaccionó?!

–Se emocionó mucho al saber que aún lees sus notas… aunque sus hermanas no sabían de su existencia.

Hermanas.

Hermanas.

Hermanas.

Hermanas.

Melissa tiene solo un hermano de tres años.

[…]

Este día, decidí que le dejaría yo mismo una nota en mi buzón.

Sí, en mi propio buzón.

Alegremente, en mi cómoda habitación, tomé un trozo de papel y con el mismo rotulador, escribí:

"No sabré si de verdad eres Melissa hasta que te vea. De verdad tengo muchas ganas de conocerte, admiradora xx.

Boomer".

Antes de cenar, dejé la nota en el vacío buzón.

Cuando dieron las 11:00pm, salí y al abrir el buzón, noté que ahí estaba solo la nota de mi admiradora.

Se había llevado la mía.