¡Al fin! El final del capítulo 18 xD! Fue muy largo 19.621 palabras (35 páginas en total) Menos mal que lo subí por partes. Y eso que sólo hablo de la Cuarta Parte. Imagínense, en fin xD Espero les guste n3n.
Capítulo 18 Zettai Reido Emotion (Continuación 2 Cuarta Parte y Final)
Ya en la soledad de su habitación, la joven no lograba comprender lo que había sucedido. Siempre negó la existencia de la magia, y su madre nunca le habló de ello… Se sentó en su cama y observó la palma de su mano izquierda, la cual siempre cubría con un guante, en ese momento recordó la imagen de Aine extendiéndole su mano. -Aine…- susurró sin poder evitar que los recuerdos de su primer encuentro, así como algunas frases del peliazul, vinieran a su mente:
"Mi nombre es Aine Kisaragi ¡Mucho gusto!" "¡No te preocupes! Lograrás debutar como compositora ¡Me encargaré de ello!" "¡Demos lo mejor! ¿Sí?" "El mar… Me da mucha nostalgia… ¿A ti no?" "Kanon… Yo…"
La chica no pudo soportar cada uno de los fugaces recuerdos así como la voz de Kisaragi la cual nunca olvidó. -¡Ya basta!- se llevó sus manos hasta sus sienes sacudiendo su cabeza-Por favor, y-ya basta…- sollozó para luego volver a observar su mano izquierda. Los últimos días en los que vio a Aine con vida el joven estaba depresivo, ella tenía la duda de que hubiera pasado si se hubiese atrevido a ver el pasado del idol desaparecido y así poder ayudarlo… Pero en aquel tiempo sentía tanto miedo de su poder que no quiso usarlo más… - Perdóname… -cerró su siniestra fuertemente sintiendo la placa de metal con la que protegía su palma debajo del guante- Aine… Yo… Perdón…- se abrazó a sus rodillas y hundió su cabeza en ellas para así ocultar su rostro y ahogar su llanto, no quería ser escuchada. La gran melancolía que Kanon sentía era por Aine, creía ser de alguna manera culpable de su desaparición. Y la pérdida de su memoria de ese fatídico día no hacía más que atormentarla. Deseaba con tantas fuerzas ser capaz de retroceder el tiempo… Hasta esos segundos se había negado a la idea de que Aine ya no estaba en este mundo, pues por alguna razón lo sentía cerca de ella. No obstante ahora tras saber la dura realidad, pareció haber despertado de su sueño. Ya ni siquiera en su madre podía confiar, la burbuja se había reventado, tal cual lo temió Camus.
Al día siguiente la chica buscó a Ai para saber de su condición, pues según Cecil el menor había resultado lastimado pero no lo encontraba por ningún lado, ni siquiera sus kohais sabían en donde estaba. Lo cierto era que tras lo sucedido con Helena-sama, el chibi-senpai comenzó a tener complicaciones que regresó a donde el científico que lo creó, esto obviamente en total secreto, sólo Shining estaba consciente de ello.
Por otro lado, ahora todos parecían emocionados por el próximo evento del cual la madre de Kanon estaba a cargo, se trataba de una ceremonia de premiación para diversos Idols de todas las agencias en Japón, a la mejor canción de lo que llevaba el año y entre los nominados de la agencia Shining se encontraban: Ai con su canción Blue Bird, y Tokiya con la canción Ao no Tsubasa (Canción principal del dorama que la guitarrista protagonizaba con el kohai de Reiji) Por parte de Raging Entertainment se encontraba Rui Yagami, el ex senpai de Kanon, con su tan famosa canción llamada Ophelia. Era por ello que Helena estaba en la Agencia Shining, aun así a la chica se le hacía difícil ahora soportar la presencia de su madre, también al príncipe de Agnapolis se le dificultaba el fingir que nada pasaba, pero hacia todo lo posible por controlarse Camus ya le había dado órdenes de no decir ni hacer nada. Repentinamente ambos chicos junto a Kanon fueron llamados por Shining y al entrar a su oficina se encontraron con Helena, la pelivioleta se mordió la lengua en el momento en que la mujer la saludó fraternalmente como su madre… ¿Qué tan hipócrita se podía ser? Tal vez ahora estaba entendiendo las palabras de Camus, el conde vio con preocupación el semblante apagado de la chica, por un lado deseaba que Kanon siguiera siendo ingenua a toda esa situación, pero ahora que estaba consciente podía ser más cautelosa y así evitar exponerse al peligro. Shining pronto les informó que ellos tres tendrían que trabajar en una nueva canción para competir en la gala que se haría en una de las mansiones de Helena-sama, aquel evento era ajeno a la premiación, tal parecía que Helena-sama y Shining Saotome habían planeado muchos futuros eventos juntos. Koizumi simplemente no podía entenderlo… Para su pesar tuvo que aceptar el trabajo, de todas maneras sería interesante componer para Cecil y Camus se preguntaba cómo sería un dueto entre ellos, seguro que sería algo genial. Por su parte Camus hacia sus propias conjeturas de las acciones de Saotome y Helena, puesto que la mujer había sugerido como representantes de la Agencia precisamente a ellos tres ¿Qué estaba planeando? El idol no pretendía bajar la guardia, el tiempo que ahora pasara al lado de ambos jóvenes trabajando en la canción, lo aprovecharía también para "entrenarlos" ante cualquier situación peligrosa.
Después de la reunión la chica caminaba solitaria por la mansión, tenía muchos deseos de ver a Ai, no encontraba razones para que él se fuese sin siquiera avisarle… En su camino giró su mirada hacia uno de los balcones cuyas puertas estaban abiertas, así que quiso tomar un poco de aire mientras apreciaba el bello paisaje que los jardines del lugar le ofrecían. Y entonces, al asomarse, pudo ver a Syo junto a Kaoru, ambos gemelos se veían realmente felices de estar juntos, y una vez más los recuerdos invadieron la nostálgica mente de Kanon. Ahora veía la imagen de dos pequeños mellizos, ambos poseían unos brillantes ojos rosáceos así como unas lavandas cabelleras, el recuerdo era de ella misma junto a su hermano mellizo, pero algo faltaba en esa imagen… De él no tenía más que recuerdos de su niñez, pues luego fueron separados sin explicación, ella fue enviada a Japón y su hermano fue criado en Grecia. Desde los 12 años que ella le enviaba cartas para saber de él, días antes del cumpleaños de ambos le escribía una carta y enviaba con ella algún regalo, más aquellas cartas jamás tenían respuesta e incluso muchas fueron devueltas a sus manos, ya a los 17 años fue que decidió no enviar más cartas pensando en que su hermano no deseaba saber de ella… Lamentaba decir que su propio hermano no era más que un desconocido, los únicos datos que tenía de él era tan sólo los que los medios decían, datos que todo el mundo sabía y que no podían ser 100% ciertos… Su hermano no pertenecía al mundo de la música a pesar de estar catalogado como un prodigio, él se dedicaba al modelaje y a veces a la actuación. A diferencia de Kanon, él era conocido por ser el hijo de un influyente político japonés Jin Shimizu, y no se le vinculaba para nada a Helena, el hecho de ser hermanos también era un secreto.
-Izu-chan… -de pronto una mano tocó el hombro de la chica- ¿Estás bien?-La guitarrista salió de su trance gracias a Ringo.
-Ah, Rin-chan… P-perdón… Estoy bien.
-¿Segura? –Enarcó las cejas con preocupación- ¿Qué haces aquí?
-Sólo quería tomar algo de aire- le dijo sonriente mientras se encogió de hombros- Por cierto, ¿No has visto a Ai-chan?
-Ah, él tuvo que hacer un pequeño viaje, no te preocupes. ¡Y hablando de eso!- el idol juntó sus manos con suma emoción- ¿Ya te enteraste? ¡Su canción Blue Bird está nominada a la mejor canción de lo que lleva el año!-manifestó bastante alegre.
-Sí, ya lo sé.
-Seguramente Ai-chan estará de vuelta para los premios, no te preocupes- el pelirosa intentó calmar a la joven.
-Sí…
-¡Hm!-Ringo infló sus mejillas con enfado al ver lo apagada que estaba la chica- ¿Qué pasa? Tú también eres parte de ese premio ¡Alégrate!
-Estoy alegre, sólo que estoy cansada, esto todo… Bueno, tengo cosas qué hacer… -la chica le hizo una reverencia y se retiró del lugar, se veía tan distante.
-Izu-chan…- él tan sólo la vio alejarse sin saber lo que le pasaba.
Había sido un día agotador, Kanon se preparó un baño antes de bajar a cenar con sus compañeros. Pero justo en el momento en que extendió su mano hacia la llave de la ducha, recordó el sonido del agua corriendo dentro de esa oscura torre de su visión. Su mano tembló casi rozando la fría y metálica llave- ¿Qué pasa? Es sólo agua…- frunció el ceño y abrió la llave de golpe dejando que el agua cayera sobre su cuerpo, por segundos tembló ante el contacto con el agua, pero la tibieza de la misma logró calmarla. Ya una vez aseada se introdujo con cuidado en la tina buscando relajarse, cerró sus ojos y se hundió casi por completo en el agua sólo dejando su rostro en la superficie. No obstante las crueles visiones volvían una y otra vez a atacarla, esta vez se vio así misma siendo empujada por un balcón, seguido de una cerca rota y cayendo a lo que parecía ser una piscina en la cual la chica se ahogaba. Kanon dio un grito desesperado levantándose de golpe, y al sentirse observada no pudo evitar mirar alrededor del cuarto de baño, pero estaba sola, se encogió entonces en la tina abrazándose así misma sin entender lo que sucedía. En ese momento no podía dejar de pensar en Mikaze, necesita verlo… Él era el único que lograba calmar su ansiedad.
Pronto alguien llamó a la puerta de su cuarto, Kanon tomó una toalla cubriéndose para salir de la tina, y sin abrir la puerta preguntó- ¿Quién es?
-Kanon-chan, soy yo, Cecil.
-Ah, espérame un momento por favor… -La joven sintió un gran alivio ante la presencia de Cecil, que rápidamente se cambió de ropa, y le abrió la puerta- Adelante, perdón me acababa de dar un baño-le informó aún con una toalla cubriendo sus cabellos.
-Ah, lo siento, si quieres puedo volver después.
-No, está bien… Pasa-extendió su mano indicando que entrara.
El joven se sentó en la mesa del cuarto junto a Koizumi.
-Bueno, sólo pasaba a ver como estabas…-dijo el chico jugando con el pendiente de las Musas en sus manos.
-Estoy bien, gracias.
-¿Segura?
-Sí…- no quería decirle lo de las visiones, le aterraba incluso hablar de ellas.
-De todas formas, creo que a mi también me ha costado asimilar muchas cosas, a pesar de que desde pequeño que estoy acostumbrado a la magia.- ella no podía engañarlo, sabía que su amiga tenía dificultades.
-Ahora que lo mencionas, recuerdo que me dijiste que había algo mágico en mí…
-Sí, me alegra no estar equivocado. De hecho, la primera vez que te vi… Fue en la playa…-recordó confesándole el haberla visto escondido cantar- Tu voz era tan hermosa, como la de una sire… Ah… d-digo…-interrumpió lo que iba a decir, ya que compararla con una sirena en esos momentos no era para nada un elogio, siendo consciente de su situación con Helena.
-Cómo una sirena ¿verdad?-finalizó la frase del menor- No te preocupes…-sonrió con gentileza
-¡B-bueno! Ya vamos a cenar ¿Quieres que bajemos juntos?
-Gracias, pero primero debo secarme el cabello.
-Está bien, te espero abajo ¡No tardes!-expresó sonriente intentando ocultar su preocupación al desviar con disimulo su mirada hacia la delicada mano izquierda de la joven. No podía permitir que ese poder se siguiera acumulando.
La chica cerró la puerta detrás de Cecil, el joven se quedó pensativo por unos instantes apoyando su espalda en la puerta ¿Qué podía hacer por ella? Lamentaba ser tan joven e inexperto ¿Qué hubiera hecho su antepasado? -"Por favor, Muse… Protégela" – pensó dentro de sí mientras sus esmeralda mirada se hundía en el pendiente de las musas.
-¿Cómo está?- intervino Camus.
-Ah, Camus…- el menor dirigió su mirada hacia el senpai- Creo que está bien.
-Ya veo, le costará asimilar las cosas, es normal.
-Lo sé… -hizo una mueca con su boca- Camus… Tú me ayudarás a protegerla ¿verdad?
-¿Protegerla?- el conde alzó las cejas viendo con atención al menor.
-Oh, por favor… Sé que estás igual o más preocupado que yo…
-A la única que protejo es a mi reina… Pero… Tal vez, pueda hacer una excepción…-se cruzó de brazos desviando su mirada.
-¡Camus!- expresó Cecil con una amplia sonrisa- ¡Muchas gracias!
-Como sea, bajemos a cenar… Recuerda que este pasillo es de las damas, no tenemos nada qué hacer aquí…- se giró con su siempre orgullosa postura y caminó rumbo al gran comedor donde los demás aguardaban por ellos. No importaba lo que pasara, Cecil no tenía que ni siquiera pedírselo, puesto que Camus ya había decidido proteger a Koizumi… Sólo que su personalidad orgullosa le impedía expresarlo abiertamente.
Los días pasaron, y Kanon suponía que Camus ya tenía preparada la letra que al día siguiente le mostraría en el "White Day" como había nombrado a su reunión, la joven aún no comprendía su insistencia pero se le hacía gracioso. -¡Listo!- expresó la chica en una sala de audio dentro de la mansión, pues había terminado de grabar el demo de la canción de Camus, al menos el instrumental, para que así su compañero le mostrara la letra, además de ser el mismo demo que mostraría a los ejecutivos de la agencia, para que le dieran el visto bueno e hicieran oficial aquella canción.- Me pregunto ¿Qué nombre tendrás?- cuestionó sonriente mientras sostenía en sus manos un Ipad en el cual había guardado la melodía en formato mp3. El estar trabajando en las canciones la ayudaban a distraerse un poco del nuevo mundo que Kanon descubrió tras el incidente en la laguna, seguía asustada pero no le quedaba más remedio que adaptarse. Caminó entonces rumbo a su cuarto para descansar, se veía sonriente no sólo por las ansias de conocer la canción de Camus, sino que también por estar con Ranmaru… Realmente se habían visto muy poco y aunque le costara admitirlo, lo extrañaba. Sentía como su corazón se encogía cada vez que pensaba en él, y a pesar de decirle a Cecil que ya no aceptaría que el amor tocara su corazón, era un sentimiento que no podía evitar- No te hagas ilusiones, sólo quiere que revises su nueva canción…- se dijo así misma para tener sus pies bien puestos en la tierra. - ¿Pero qué estoy pensando?- se llevó ambas manos hasta sus mejillas completamente avergonzada por imaginarse cosas al lado de Ranmaru- Sólo soy una "mocosa llorona" para él…- soltó suspirando resignada. No obstante, sus graciosas expresiones fueron interrumpidas cuando ella pudo distinguir más adelante una celeste y misteriosa luz colocarse por las rendijas de una puerta…
Con total curiosidad se acercó con cuidado notando que la puerta estaba junta, y al ver quién estaba adentro se sorprendió pues se trataba de Helena. La mujer parecía estar hablando con alguien en un idioma que ella no conocía, por lo que dicha conversación era todo un misterio para ella. Su madre además vestía una capucha tan oscura como la noche y de sus manos se desprendía aquella brillante luz celeste. Kanon quiso irse de allí, porque a pesar de no saber lo que pasaba, algo en su interior le ordenó correr, pero sus piernas no respondían. Repentinamente Helena desvió su mirada hacia la puerta, la pelivioleta pensó que ya no tenía escapatoria hasta que fue tomada por detrás mientras que su boca era tapada, todo fue demasiado rápido que no tuvo tiempo siquiera de respirar…
El estrepitoso ruido de su alarma despertó a la joven quien de un brinco se levantó de su cama hasta que reaccionó- ¡Espera! Yo…- recordó el momento en que fue tomada por una misteriosa mano. Recorrió desorientada su mirada por toda la habitación, luego se revisó así misma, tenía puesto su pijama e incluso tenía lista la ropa que pretendía ponerse al día siguiente, pero no recordaba haberlo organizado todo… Se llevó una mano a su frente, seguro todo había sido su imaginación ¿Qué más podía pensar? Dejando de lado aquello, fue a darse un baño para así no demorar, Camus era demasiado exigente con los horarios. Una vez lista bajó sonriente hasta la Sala de Música donde pretendía reunirse con Ranmaru, llevaba con ella colgando en la espalda su guitarra eléctrica, pues si trabajarían en las canciones, seguro necesitaría usarla ya que las canciones de Kurosaki eran rockeras. Dejó cuidadosamente su guitarra apoyada en una pared aún envuelta en su estuche de un color rojizo, pronto notó la presencia de otra persona colocando un Bajo a su lado, graciosamente tenían el mismo estuche…
-Buenos días…- dijo la voz de Ranmaru. Ella volteó a mirarlo, y cuando sus ojos se encontraron no pudo evitar sonrojarse.
-A-ah, buenos días… No esperaba encontrarte tan temprano… -no pudo evitar desviar su mirada.
-Sí… Yo tampoco…- el chico la observó de pies a cabeza, ella vestía un vestido en tonalidades azules que la hacían lucir realmente linda así como unos zapatos blancos con adornos celestes que hacían juego, parecía haber elegido cuidadosamente su vestuario; pero ella era una idol no era fuera lo de común que siempre se vería bien.
–Bueno, te dejo… Tengo que ir al White Day con Camus…-se despidió con una reverencia pero al momento de alejarse, Ranmaru repasó rápidamente la palabra "White Day" y la tomó de la muñeca para detenerla.
-Espera ¿White Day? –Arqueó las cejas sin comprenderlo- ¿A qué te refieres con eso?- le cuestionó.
-A-ah… P-pues… - comenzó a reír nerviosa mientras se rascaba su nuca- ¡N-no es lo que piensas! Es muy complicado de explicarlo…
-Pues inténtalo… -la soltó y se cruzó de brazos como si tuviese todo el derecho de saberlo, Ranmaru no podía evitar estar celoso ¿Acaso Camus pretendía arruinar su confesión? A la chica no le quedó otra opción que explicarle lo del chocolate sin mencionarle lo sucedido con Helena, él no debía saberlo ya que no estaba familiarizado con la magia.
-Tch… Qué molestia… -comentó luego de escuchar a la chica- ¿Sabes? No tienes que hacer todo lo que te dice…
-Lo sé, pero me mostrará su canción. Sabes que es importante.
-¿Sólo lo haces por la canción?
-¡Claro que sí!
-Hm… -la observó con cierta duda- No será que… Y-ya sabes…- No sabía cómo preguntarle si seguía enamorada del conde, todo eso del White Day no le gustaba para nada.
-¿Te refieres a que si sigo enamorada de él?- le cuestionó de forma directa al entender a lo que se refería.- N-no… Y-ya lo superé… Tranquilo, yo ya crecí… - por unos momentos se sintió ofendida pensando en que Ranmaru seguía creyendo que era la misma de antes a la que muchas veces encontró llorando por Camus.- D-de todas formas ¡¿A ti qué te importa?!- le gritó.
-¡Claro que me importa!- empuñó su diestra frunciendo el ceño. -¿Eh? ¿Por qué?
-¡Porque…! -se quedó en silencio- ¡Tsk! Olvídalo… N-nos vemos a la noche…- avanzó hasta la salida haciéndole una señal de despedida con su mano alzada intentado verse indiferente. Mas su rostro estaba completamente sonrojado- "Tch… Contrólate, no lo arruines…"- pensó mientras se alejaba frustrado, sobre todo por lo linda que la chica se veía en ese vestido. Sentía ganas de matar a Camus ya que tendría la fortuna de pasear con la joven.
Pronto la chica se reunió con el conde quien la vio sorprendida pues realmente se veía hermosa. Salieron pues juntos en aquel "White Day" el idol se sentía un tanto nervioso al no saber cómo dirigirse a la chica, además de conocer su condición actual, seguramente ella no estaría de ánimos. Camus la condujo primeramente hasta un acuario muy famoso, sabía gracias a Ai que a Kanon le gustaba todo lo que tuviese que ver con el mar, por lo que encontró adecuada que su primera parada fuese allí, por fortuna acertó. La chica se veía bastante animada observando a las criaturas marinas del lugar, por momentos lograba jalar al conde mostrándole cada una de las especies. Él fingió interés en aprender un poco más de aquellas criaturas, que acortó su distancia con la chica para así escuchar su dulce y animada voz...
-¡Mira! –Expresó pegando sus manos en el cristal como si fuese una niña pequeña- Aquel es el pez Betta Splendens.
-Ya veo ¿Qué me puedes decir de él?
-¡Oh! ¡Pues…! –la chica comenzó a darle todos los datos que conocía de ese pez, mientras el conde observaba con atención al pequeño animal, era realmente hermoso, sus escamas brillaban como si fuese una joya preciosa proyectando los rayos de luz. De pronto desvió su mirada hacia la chica que concentrada y emocionada le daba toda la información que ella tenía, se fijó entonces en su brillante cabello lavanda que hacia juego con esos inocentes ojos rosáceos que eran protegidos por unas largas pestañas, y bajó su mirada hacia aquellos suaves y tentadores labios de un suave tono coral. Kanon era realmente hermosa, y estaba mucho más hermosa que el día en que la conoció…
-¿Camus?- de pronto la voz de la chica lo sacó de su trance.
-Ah… -sacudió un poco su cabeza- D-dime…
-Te hice una pregunta… -ladeó su cabeza frunciendo el ceño- ¿No me estabas escuchando?
-Lo siento, me distraje… ¿Cuál era tu pregunta?
-¿A quién te recuerda ese pez?
-Hm…-observó con suma atención el espécimen notando esa especie de cresta turquesa sobre su cabeza, entonces a su mente vino la imagen de Ai- ¿Tal vez a Mikaze?
-¡¿Verdad que sí?!- expresó sonriente- Me recuerda a Ai-chan… - su voz sonó un tanto apagada debido a que no lo había visto y lo extrañaba. Camus notó el cambio repentino en el ánimo de la chica, pero antes de que pudiese decir algo, el ruido de un cristal rompiéndose los distrajo.
-¡Cuidado! – exclamaron los encargados de la mantención del lugar para que los presentes salieran de en medio. A sus oídos llegaron los rumores que uno de los cristales había colapsado, y de inmediato levantaron las alertas. En ese momento Kanon recordó que al entrar al acuario era como estar debajo del agua pues al alzar la mirada la chica vio como un vidrio la separaba del agua y de los peces que circulaban sobre su cabeza, recordó fugazmente la imagen de ella misma ahogándose que las ansias la invadieron, repentinamente el sonido metálico de una tuerca le hizo dar un respingo tropezando.
-¿Koizumi, qué pasa? –la sostuvo.
-N-nada…- desvió su mirada hacia un hombre del mantenimiento del acuario que parecía apretar las tuercas de unos tubos metálicos debajo de los cristales. Kanon se aferró ligeramente de las mangas del brazo de Camus.
-¿Qué tal si salimos de aquí? Descansemos un poco.- le propuso al notar su miedo, era tiempo de hablar.
-Sí…- asintió saliendo de allí junto a Camus.
La llevó hasta unas mesas en donde de inmediato fueron atendidos, ambos pidieron unos jugos de frutas ya que sólo estarían unos momentos. -Parece que va a llover…-soltó de pronto el conde. La chica entonces alzó con algo de miedo su mirada al cielo notando que estaba completamente despejado.
-E-el cielo está despejado… -musitó confusa.
-Por supuesto…- le dijo cruzando de brazos- Sólo quería ver tu reacción.
-¡Hm! ¡Pues no fue gracioso!- le reclamó ya que se había asustado.
-¿Desde cuándo le tienes miedo a la lluvia?
-A-ah… Y-yo… -entonces se dio cuenta de lo que extraña que estaba actuando, ella no le temía miedo a la lluvia, ni al agua… Pero sus visiones la aterraban.
-Koizumi, debes saber algo… -Hizo una pausa- Existen dos mundos: El mundo real, y el mundo irreal.
-¿Dos mundos?
-Exacto, para la gente común el mundo real es aquel que antes solías conocer, donde la magia como tal no existe… Donde sólo se limitan desde los grandes ilusionistas hasta el mago más humilde sacando a un conejo de su sombrero, esa es la clase de "magia" que conocen. – Le explicó- Pero, para las personas como tú y yo, el mundo real es aquel en donde podemos incluso ver diminutas luces flotando en el espacio, un mundo sensible en extinción…
-¿En extinción?
-Verás, ya casi no existen adeptos puros a la magia como mi reina, Cecil e incluso tú…
-¿Qué hay de ti?
-¿Yo? Sólo soy un usuario de la magia gracias a mi reina, pero la magia que poseo no me pertenece. Si puedo percibir las mismas cosas que tú es porque mis ojos fueron abiertos… Y entiendo lo que difícil que puede ser al principio…
La pelivioleta agachó la mirada pues desde que descubrió su poder y cruzó su camino con Aine, las cosas se habían vuelto oscuras para ella, siempre tenía miedo de estar sola… Hasta que se encontró con Mikaze… Y ahora notaba la gran falta que le hacía, siempre era él quien calmaba su ansiedad, en todos esos arranques de terror él siempre estaba allí para ofrecerle un abrazo…
-Koizumi, tú ahora te encuentras en medio de dos mundos… Y no dejarás de sufrir hasta que te decidas a cruzar hacia el mundo real. TU MUNDO REAL.- enfatizó esa última frase para hacerle entender que el mundo de antes no era el suyo.
-Necesito que me lo expliques… Porque a pesar de que son mundos diferentes, me doy cuenta que coexisten al mismo tiempo…
-Por supuesto, nuestro mundo ahora es espiritual, mientras que el otro es físico… Somos pocos que nos conocemos entre nosotros, podemos saber perfectamente quiénes manejan la magia con tan sólo vernos a los ojos… Es por eso que yo sé muchas cosas de tu madre, de ti antes no sabía nada… Porque ahora eres "Especial"
-¿Especial? ¿Qué quiere decir eso?
-Como ahora tus poderes no están del todo activos, y estás en medio… Los demás no podemos percibir lo que eres en realidad, y eso puede ser peligroso… Porque llamas bastante la atención… El ser "Especial" en este mundo no es bueno, tienes que dejar de serlo y ser capaz de camuflarte.
-¡P-pero…! ¡No lo entiendo! –Apoyó sus codos sobre la mesa y se tomó la cabeza confusa. Mas pronto sintió las manos del conde sobre ella quien delicadamente apartó las manos de la chica y alzó su mirada tomándola del mentón.
-Tranquila…-la miró profundamente acariciando su mejilla- Yo estoy aquí, intentaré enseñarte lo que sé…
-Camus ¿Lo dices en serio?
-Puedes confiar en mí…- soltó con sinceridad- Pero antes, te debo una disculpa...
Entonces el chico tragándose todo su orgullo se disculpó por las hirientes palabras que le dijo aquel día, culpándola de las cosas que su madre hacía. Ya sabía que la chica era completamente inocente, y que no estaba a salvo al lado de Helena. Quizá en ese momento hablar de esos sentimientos que estaban floreciendo dentro de él no era apropiado, pero al menos quería protegerla y ya no volver a lastimarla.
-En verdad, Koizumi… Lo lamento-continuó disculpándose hasta que sintió las cálidas manos de Kanon sobre las suyas.
-Está bien…-le mostró una gentil sonrisa, por momentos el conde pudo ver a Psyche en ella, esa delicada dama de ensortijados cabellos con la que sentía haberse encontrado en el pasado.
-Gracias… -esbozó una sincera sonrisa- Creo que es momento en que te muestre mi canción.-se levantó-¿Vamos? –le ofreció su mano.
-¡Sí! ¡Vamos!- tomó su mano realmente emocionada, estaba feliz de al fin llevarse bien con Camus, y agradecía el tenerlo a su lado en esos momentos tan difíciles. Paralelamente el chico hacia todo lo posible por contenerse, sentía como algo dentro de sí se derretía poco a poco debido a la presencia de la guitarrista su mano era tan pequeña y cálida...
El conde la llevó hasta un parque, él pretendía entonar la canción sin más instrumento que su voz, pero Kanon traía consigo la grabación de la melodía que preparándolo todo hicieron una especie de mini escenario, ella realmente lo quería escuchar en todo su esplendor, mientras que él deseaba con todas sus fuerzas expresarse por medio de su canción. La acción de los jóvenes comenzó a llamar la atención de las personas, mucho más al notar que se trataba de dos Idols de la agencia Shining. Camus hubiese preferido cantar en privado pero el público en esos momentos no venía mal, necesitaban de su aprobación de todas maneras.
-¿Listo?- consultó la chica.
-¡Por supuesto!- expresó con su característico orgullo al ver el público que se acumulaba solo para verlo a él. Más en su interior sólo deseaba que Kanon lo escuchara. La chica dio la señal y entonces dejó que la melodía comenzara a sonar. Mágicamente el ambiente comenzó a cambiar la joven fue envuelta por una gentil e invernal brisa justo en el momento en que Camus comenzó a cantar…
::Zettai Reido Emotion::
He sido influenciando por algo llamado amor, y en vez de ser abrazado por la corrupción. Mi ser se siente bien, ha sido envuelto en una canción… ¡Oh! ¡Majestuoso amor!
El tiempo que corres es sagrado, respirar es hermoso. Si puedo rozar tus labios… Será como una lección dentro de la encantadora noche
Una rapsodia efímera junto a un corazón de hielo están confundiéndome. ¿Harás que me derrita? Oh, mi preciosa.
Estoy atrapado en eso a lo que llaman Sueños, dentro de una cárcel de amor congelado. No siento nada más que este calor que acaba de nacer de este Majestuoso Amor.
Bajo la Aurora Boreal los dos creeremos en la eternidad. Me arrodillaré ante ti por este Majestuoso Amor
Como las estrellas desplegadas en el cielo, mi helada mano aún debe comprender la calidez de nuestra unión. ¿Me enseñarías?
Estoy atrapado en eso a lo que llaman Sueños, dentro de una cárcel de amor congelado. No siento nada más que este calor que acaba de nacer de este Majestuoso Amor.
Bajo la Aurora Boreal los dos creeremos en la eternidad. Me arrodillaré ante ti por este Majestuoso Amor
Tras finalizar su canción todos aplaudieron realmente impresionados, mientras la chica aún no se recuperaba de aquella sensación que la había invadido, pues sintió por momentos que flotaba en el aire ante el sonido del violoncelo y de la majestuosa voz de Camus. Pues había visto ese lado gentil y alegra de la magia, como indicándole que ya no debía tener miedo. El ambiente invernal se fue desvaneciendo a medida que las notas musicales desaparecían en el aire, escuchando ahora tan sólo los elogios y aplausos del improvisado público.
-¡Camus!- la chica se acercó a él- ¡Fue genial!- no podía evitar mostrar una resplandeciente sonrisa, aún se sentía en el aire completamente encantada por la canción. Camus sonrió complacido encantándose aún más por la ternura de la chica. De alguna manera ambos lograron escabullirse de las personas y continuar su paseo, las horas pasaron realmente rápido que ninguno de ellos lo notó. Caminaban entonces por las calles mientras que la chica tarareaba la canción de Camus, él tan sólo la observaba sonriente.
-¿En verdad te gustó la canción?
-¿Pero qué dices? ¡Me encantó! –dio un par de vueltas al más puro estilo de Cecil cuando bailaba el Agnadance- ¡Fue mágico!
-Sí que eres extraña…-soltó riendo por primera vez ante la chica.
-¡Camus, reíste!- parpadeó un par de veces- ¡¿Lo ves?! ¡Es mágica!- exclamó para después quedar frente a él y llevar ambos manos hasta su pecho justo en donde se encontraba su corazón- Gracias, ya no tengo miedo… Tú canción de alguna manera me ayudó, sé que apenas es el principio y que seguro habrá momentos en que lo que vuelva a tener miedo pero…- alzó su dulce mirada hacia él- Gracias a ti, sé que la magia igual puede ser algo hermoso.
-A-ah…- las mejillas del conde se sonrojaron- N-no es para tanto… -intentó controlarse-¡Pero! –Volvió a tomar ligeramente su postura orgullosa- Era de esperarse, es una canción mía después de todo.
-¡Claro, claro!-Kanon le siguió el juego divertida
-Creo que hicimos un buen trabajo- admitió el chico sonriente.
Koizumi en ese momento notó que ya no faltaba mucho para que el sol se ocultara, y pronto tendría que reunirse con Ranmaru, su corazón se aceleró un poco.
-Bueno, ¿crees que ya es hora de volver?- preguntó la guitarrista.
-No lo sé… - Camus buscó rápidamente algún lugar a donde llevarla, no se quería separar de ella, a pesar de haber estado paseando juntos prácticamente todo el día- ¿Tienes hambre? – le cuestionó mientras le indicaba un restorán, coincidentemente era el local en donde trabajaban dos ancianos bastante cercanos a Kurosaki
-Está bien, de todos modos ahora nos falta fijar una fecha para mostrarles el demo de la canción a los de la agencia- dijo Kanon esperando no demorar mucho, ya que deseaba ver a Ranmaru.- Y sí, tengo algo de hambre.- admitió con un semblante fatigado.
El idol entonces la condujo hasta el restorán, donde la anciana los recibió amablemente recordando a la pelivioleta, pues era la segunda veZ que visitaba el lugar, Ranmaru la había llevado antes junto a Syo, la vez que tuvieron ese incidente con los Yakuzas. Kanon le tuvo que explicar aquello a Camus, y luego se sentaron. Para la sorpresa de la chica, Camus pidió un frappuccino jumbo, mientras que ella tan sólo había pedido un café con un emparedado. Ella se lo quedó viendo sorprendida mientras lo veía saboreando su postre.
-¿Qué pasa? –cuestionó al notar su mirada.
-¿T-te vas a comer todo eso…?- preguntó. Ella estaba consiente por su gusto por los dulces, pero nunca lo había visto comer algo así.
-Sí, ¿Por qué? ¿Deseas probar?
-Hm… Bueno, ¡Por qué no! –Se encogió de hombros y tomando una cuchara lo probó-¡Está delicioso! Aunque… ¡M-muy d-d-dulce!-sacudió su cabeza mientras cerraba con fuerza sus ojos. Esos gestos le hicieron bastante gracia a su compañero- Creo que pediré uno, pero obviamente que la versión comestible…-lo molestó para entonces pedir la versión normal de ese postre.
Sin esperarlo, la chica había pasado un buen rato al lado de Camus adquiriendo más confianza ante la complicada situación en la que se encontraba, sabía que podía contar tanto con Camus como con Cecil, ya no se sentía sola. -Bien, hemos llegado.- musitó Camus al entrar junto a su compañera a la mansión, todas las luces estaban apagadas pues ya era tarde.
-Sí, fue divertido.- sonrió a pesar que tal vez había perdido su reunión con Ranmaru. Pues horas antes en el restorán le envió un mensaje disculpándose que quizás no llegaría a tiempo y que por favor no la esperara, dio un vistazo al enorme reloj en la pared y notó que sólo faltaban 5 minutos para que se cumpliera una hora de retraso con la reunión de Ranmaru, suponía que él ya no se encontraba esperándola y que seguro estaba furioso. Repentinamente el conde tomó a la joven por sorpresa girando con delicadeza su rostro para que lo mirara a él, entonces se acercó y le dio un beso muy cercano a la comisura de sus labios.
-¿C-Camus?- se sorprendió por aquel beso, que originalmente le iba a dar en sus mejillas.
-Buenas noches, tómalo como parte del White Day.
-A-ah… E-está bien…- la chica lo observó confundida, pero su deseo por ver al rockero bloqueaban todo tipo de pensamiento o que la chica pudiese comprender las indirectas del conde.
-¿Pasa algo? Te veo ansiosa.
-S-sí, es que dejé mi guitarra en el salón de música, no me gusta dejarla ahí. Debo ir por ella- le explicó para luego hacer una reverencia- ¡Me divertí mucho! Buenas noches, y gracias por todo.-se irguió y rápidamente se fue por su "guitarra". Camus no se inmutó ante esa reacción estaba demasiado cansado que prefirió subir a su habitación.
Lo cierto era que la chica albergaba un poco de esperanzas de encontrarse con el albino, no sabía por qué… O tal vez sí, sólo que tenía miedo de admitirlo, todo el día estuvo pensando en él, a pesar de en verdad estar encantada con la canción de Camus. Ella ya no podía evitar que su mente y corazón comenzaran a latir por tan sólo una persona…
Abrió rápidamente la sala de música la cual estaba en completa oscuridad, sólo había un poco de luz en donde la luz de la luna se colocaba por uno de los ventanales. La chica se decepcionó
-¿Qué haces aquí?- dijo de pronto la voz del albino asustando a la chica.
-¡Ranmaru!-exclamó viéndolo sentado junto al ventanal que la luna iluminaba, no lo había visto.-M-me asustaste…- entró a la habitación cerrando la puerta para así buscar el interruptor.
-¡Espera! ¡No enciendas la luz! Me pudo encandilar… Tch… -le advirtió.
-Ah, perdón… ¿C-cuánto tiempo llevas aquí?
-Un par de horas…- se encogió de hombros observando a la chica- Te ves agitada ¿Estuviste corriendo?
-Ah, sí, es que quería ver a mi guitarra.
-¿A tu guitarra? ¿Temías que se escapara?- se burló.
-¡Hm…! B-bueno, es mi guitarra favorita…- se sonrojó sin saber que decir. Ya que fue por verlo a él que corrió, al menos su corazonada no estaba equivocada- ¿Por qué sigues aquí? En verdad lamento no haber llegado a tiempo…- tomó confianza y decidió acercarse hasta la parte luminosa del cuarto en donde Ranmaru estaba y se sentó a su lado a unos escasos metros de él
-Está bien, al menos avisaste…
-S-supongo que no revisaremos la canción ¿Verdad?
-Pues no… -el joven hacía lo que podía por ocultar su enojo, porque estaba molesto al imaginarse el por qué la chica se entretuvo tanto con Camus- ¿Q-qué tal tu salida con el condesucho? ¿Te mostró la canción?
-A-ah, sí… Fue genial, luego la escucharás…
-Supongo… -giró su mirada hacia ella- Tal vez no podamos revisar la canción, pero podemos hacer algo más… -insinuó mirándola fijamente a los ojos para después bajar, sin ningún disimulo, su mirada hacia los labios de la joven
-Ah, c-creo que es algo tarde- de pronto los nervios la invadieron- Sí, es tarde… -dijo viendo su celuar y luegose levantó- B-buenas no—Pero Kurosaki la interrumpió al tomarla de la muñeca.
-No he terminado de hablar, Kanon- dijo serio- Necesito que escuches algo…
-Pero ya es tarde…- hizo un movimiento para soltarse- Así que…
De pronto el rockero se puso de pie y jaló a la chica hasta él para así encerrarla en un abrazo deshaciendo por completo las fuerzas de la chica.
-Ranmaru… -estaba paralizada.
-¿Por qué huyes?
-N-no huyo…
-Entonces escúchame… -la chica se hundió en el pecho del chico completamente avergonzada, no sabía qué hacer. -¡Me gustas!- soltó al fin.
-¡¿Eh?!
-¡Sólo escúchame! – hacia lo que podía por no dejar ir a la chica y al mismo tiempo permitir dejar ir a esas palabras que mantuvo guardadas con tanta cautela, tenía que dejarlas ir antes de que enloquecieran. –Esto no es de ahora, me di cuenta de lo que sentía desde mucho antes… Y he notado que fue desde la primera vez que te vi…- le confesó recordando la primera vez que posó su mirada en aquella misteriosa guitarrista, de la que todo mundo hablaba por su linda y delicada apariencia, sin poder creer en la pasión con la que tocaba la guitarra eléctrica, como si hubiese nacido para ello. -Primero fue tu música, luego tu cuerpo, después tu voz y luego… Tú… - intentó explicarle las etapas en la que se fue fijando en ella, su interés por el cómo rockeaba con la guitarra, tampoco podía ignorar su atractivo físico, la chica era hermosa y no tenía por qué negarlo. Después esa dulce voz que se desprendía de sus labios para después completar la imagen con el verdadero ser de la chica, ese que pocos conocían, y que él era uno de los afortunados de conocer, definitivamente lo terminaron por enamorar sin que él se lo esperara.- No tienes ideas por cuánto tiempo lo he ocultado…- le susurró al oído- Pero si no dije nada, era porque en ese tiempo tú sólo podías pensar en Camus… No sabes cuánto desee cortar tu llanto con un beso… - se separó un poco de la chica para mirarla a los ojos, ella estaba completamente sonrojada sin creer lo que escuchaba- Te amo, Kanon… Lo digo en serio… -se inclinó entonces para besar a la enmudecida chica, él no esperaba escuchar sus sentimientos, quería que ella escuchara los suyos y nada más.
-¡E-e-espera!- habló al fin extendiendo sus manos contra el pecho del chico para así alejarlo de ella- ¿Q-qué vas a hacer? ¡P-pueden vernos!
-Ah, así que tu preocupación es que nos vean?- sonrió de forma atrevida.
-¡¿Qué?!
- Puedo solucionarlo…- sin soltar a la chica la llevó hasta una de las esquinas contra uno de los estantes que estaban en el lugar, allí la luz de la luna no llegaba por lo que quedaron completamente a oscuras. La chica sentía la respiración de Kurosaki cerca, y comenzó a gustarle sentirlo de esa manera…
-R-Ranmaru…- susurró algo temblorosa, pues tenía miedo.
-Kanon…- dijo su nombre mientras que la envolvía entre sus brazos acorralándola en contra el estante- Perdón… Pero, me enamoré de ti…- susurró eso último rozando sus labios para luego al fin besarla ¡Pero qué bien se sentía! Era justo o mucho mejor que de lo que se imaginaba... La pelivioleta abrió sus ojos con sorpresa aún si no podía ver nada, el beso del chico era tierno y cálido, él hacia lo que podía por controlarse ya que no quería asustarla más de la cuenta… Y poco a poco Kanon comenzó a caer bajo el hechizo de ese beso en el cual Ranmaru desbordaba sus sentimientos… Dejó de hacer presión contra el pecho del rockero y soltó sus brazos para ponerlos alrededor de él mientras correspondía el beso. El chico sonrió sin separar sus labios de la chica al saber que era correspondido la atrajo hasta el con fuerza para así ahora apasionar el beso pues no deseaba dejarla ir… Kanon sentía que en cualquier momento su corazón se saldría de su pecho, no sabía muy bien si ese dolor que comenzaba a sentir tenía otro significado más allá de no poder controlar sus latidos por el amor que sentía por Ranmaru y que sólo a estos segundos descubrió en todo su esplendor ¿Qué sería de ellos a partir de ahora?
