Llegó a la reunión cuando ya estaba lleno de gente y bullicio por todos lados. ¡Maldición!, ¿por qué no pudo haberse enterado antes? Si, por supuesto, el futuro líder del clan, no debe entretenerse con asuntos tan triviales… ¡carajo! Tenían razón. Todos tenían razón. Él tenía el deber sagrado de estar pendiente de mil cosas importantes: tratados, negocios, explotar de la mejor manera las habilidades de cada uno dentro de la familia; emplear su afamada astucia en pro de los suyos; tenía que estar más interesado en continuar el bienestar que por generaciones la cabeza de la familia se había asegurado de mantener. Eso era lo que debería estar haciendo. Eso y no estar buscando a la mujer de la que, lo admitía ahora, estaba perdidamente enamorado. Sí. Tontamente enamorado, porque ese amor no podía ir hacia ningún lado. Porque era un amor unilateral, de una sola vía, y el amor de esta forma está destinado al fracaso.

¡Demonios! ¿Qué hace Neji Hyuga pensando tamañas estupideces mientras busca a la persona equivocada?

¿Equivocada? No. Ella era la persona correcta. El único equivocado allí era él…

― ¡Por dios, Hinata, aparece! Lo dijo en voz alta y ni él sabía porque tanta urgencia en verla. Porque solo era para eso: para verla. No tenía siquiera nada que decirle, Solo sabía que al fin Naruto había hecho su gloriosa llegada a la aldea y por ende ella desaparecería de su vida ¡y eso era lo último que él quería! Ella no tenía derecho a irse… pero tampoco era como si él tuviera derecho a reclamarle nada, no tenía derecho a pedirle una oportunidad de pelear por estar a su lado; entre otras cosas porque ella desde el inicio le dejó claro las bases de esta relación. Y sin embargo él ahí estaba…

― ¿Neji? ― La voz vibrante de su ex compañero de equipo por poco lo saca de quicio.

― Lee, no estoy de humor.

― ¿No estás de humor?, ¿A qué viniste entonces? ― Otra voz salió de la nada.

― Guy Sensei… ― eso debería ser una broma. No hoy. No ahora. ― Sensei, tengo que atender algo urgente. ¿No ha…

― No nada. Eres muy joven para andar tan serio siempre. Quedate con nosotros y de paso me ayudas a vigilar que Lee no pruebe de su elixir prohibido. ― Algo le decía a Neji que Migthy Guy estaba acaparando el licor que Lee no podía aceptar. ― Además ya puedes dejarte de preocupar por las cuestiones del clan, Hiashi llega mañana a la aldea.

Maldito fuera Kami-sama. Se preocuparía por Hiashi luego…

Se giró. Dejó a su maestro hablando solo. Chocó contra Tenten que volvía con dos platos de comida para sus amigos.

― Hey Neji, que bueno que vinieras.

― Busco a Hinata. ¿La has visto?

La urgencia sin precedentes que vio en los ojos de Neji, dejó a la castaña anulada por completo.

― Allí. Con la comitiva que organizó todo esto…

Y vio un reflejo de su cabello. Fue solo un mechón azulado, pero habría jurado que era el cabello de ella que resaltaba siempre de entre todas las mujeres. Juró que escuchaba su risa y que su silueta se perdía entre un tumulto de gente. Alguien corpulento le pasó por el frente cegándole la visión y para cuando volvió a entornar los ojos en el grupo, la sombra que creyó, era ella; ya no estaba allí.

Cielos, a este paso iba a enloquecer…

Se acercó sin embargo para descubrir que en efecto, allí no estaba a quien buscaba. Dio una vuelta. Dio otra. Vio a lo lejos a Temari, quizás ella tendría una idea del paradero de su prima.

― Sabaku ― el semblante serio le impidió a ella también algún comentario ― ¿Dónde está Hinata?

― Con Naruto…― casi sintió pena por el Hyuga frente a ella. Casi. al fin de cuentas Neji no había hecho nada por retenerla. Se lo merecía.

Él aspiró fuerte. Se pasó una mano exasperada por el pelo y dudó casi un minuto en preguntar.

― ¿Hacia dónde fueron?

― No te incumbe Hyuga. Un hombre respondió a espaldas suyas.

Neji tuvo que respirar profundo para calmarse esta vez.

― Nara.

― Hyuga.

(…)

.

.

.

Hinata se mantuvo callada mientras inspeccionaba todo a su alrededor, intentando evaluar la situación de la cual estaba presa. Tenía que haber una oportunidad en algún lado. Tenía que hallarla. ¡Kami, Tenía que!

Se aseguró de no mostrar sorpresa ante los cuerpos momificados de pequeños animales muertos clavados en las paredes, adornando siniestramente el lugar.

― ¿Te gustan? Son de mi hija. Por cierto, ella está muerta ¿sabías?

Hinata intentó mover la cabeza pero de nuevo fue imposible. ― Lo sé. ― Respondió.

― ¡Por supuesto que lo sabes maldita zorra! Te has estado acostando con su asesino. De todas las personas honorables, preciso tú tenías que haber sucumbido a sus encantos. Me sorprendió demasiado, ¿sabes? Que de todas las mujeres del pueblo tú, la intachable princesa Hyuga, fuera a dejarse mancillar por ese maldito infeliz. Si tan solo hubieras seguido siendo fiel al Uzumaki ese, a esta hora estarías a salvo. Pero no pudiste, ¿cierto?; tuviste que haber sido una maldita puta. ¿Sabes si fuiste para tu maldito amante algo más que una puta de paso?

Hinata sentía gordas gotas cayendo en sus mejillas. El miedo taladrándole en el pecho.

― D-de… ¿De qué habla?

― Hablo de que ese maldito familiar tuyo se llevó lo único bueno que me pasó en este mundo. Primero la enamoró y la alejó de mí y luego, no contento con eso, la mató. Le detuvo el corazón de un golpe y todo el mundo se encargó de encubrirlo. ― Tenía un cuchillo que parecía demasiado filoso apuntando a ella y la mano le temblaba mientras le hablaba. ― Quise matarlo por mucho tiempo. Pasé semanas sin dormir estudiando su doujutsu, sus movimientos, su no-tan-secreto punto ciego, ― el anciano tuvo que dejar de hablar para reír con ganas. ― Pero no encontré ni una maldita cosa, una mínima oportunidad de ganarle. No en una confrontación física. Entonces esperé. Y seguí esperando hasta que él solo me delatara su talón de Aquiles.

Y la miró con ojos que casi salidos de sus cuencas denotaban la más horrible locura.

― Y ahora voy a matarte en frente de él y a permitir que él sufra mientras te ve morir ― el viejo ahora intercalaba las miradas entre su arma y la chica que estaba de pie, inmóvil ante él. ― Y quien quita, quizás él solo decida ir a hacerles compañía luego de que tú también mueras.

― No logrará nada con mi muerte. Neji solo llorará un familiar perdido. No sufrirá más de lo que ha sufrido por los amigos que ha perdido en la guerra. ― Y decir esto fue lo suficientemente doloroso para ella como para hacerla apretar los puños.

Sintió que respondieron muy, muy levemente y Hinata vislumbró allí una esperanza… quizás si hacía suficiente tiempo hablando, el efecto de la toxina pasaría antes de lo esperado…

― Oh, por supuesto que quedará herido. El imbécil cree que te ama. ¿No te lo ha dicho acaso? ― Y nuevamente carcajadas llenaron el lugar― ¡santo cielo esto es simplemente perfecto! cuando se dé cuenta que te ha perdido por completo, hará su confesión, te mirará moribunda y te dirá que te ama y entonces se dará cuanta cuánto duele. Y yo voy a ver sus ojos devastados. ―Hablaba entre risotadas nauseabundas― te mirará a los ojos y verá como su luz se extingue. Y él no podrá hacer nada… Será doble dolor para ese idiota. Confesarte su amor mientras te vas inevitablemente de su vida… ―los ojos del anciano brillaban al imaginarse tal escena.

― U-usted está equivocado. Neji nunca podrá quererme como quiso a Kaoru. Su muerte fue producto de un ataque enemigo. Su registro de defunción lo dice. Usted tuvo que haberlo visto. Neji quiso a su hija, todos saben que la quiso. ¡Y Neji nunca dañaría a nadie que quiere!

Su mirada parpadeó y por un breve momento Hinata pensó que había visto un poco de cordura ahí. Entonces sus ojos se pusieron vidriosos otra vez y la furia llameó en ellos.

― ¡Ese informe está lleno de mentiras y datos falsos! ¡El maldito la mató por proteger su herencia ocular! Él sabía que Kaoru estaba embarazada y sabía que Kaoru me entregaría el niño, porque ella me lo había prometido. ¡Mató a mi hija y al niño que por derecho propio me correspondía!

La última frase salió acompañada de furiosas bofetadas que hicieron sangrar el labio de la peli azul. El dolor irradió por toda su cara, sin embargo lo que la aturdió por completo fue la mención de lo que había en el vientre de Kaoru cuando la vida de ésta fuera cegada.

(…)

.

.

.

Se volvió con el byakugan activo, no para amedrentar al pelinegro, sino para buscar a la mujer por la que estaba desesperado a estas alturas.

― ¿Qué quieres ver? está con su novio. ― La cara de aburrimiento y las manos desganadas en los bolsillos contrastaban con el tono de burla y desafío con el que Shikamaru hablaba.

― Te lo advierto Nara. No estorbes.

― Ya déjalo Hyuga. Está con quien debe estar.

― ¡Joder, Temari, no la encuentro! ― Desactivó su Byakugan y se volvió a la rubia, porque aunque Shikamaru le estaba colmado la paciencia, había otro asunto que era prioridad en su cabeza. ― ¡No está con Naruto! ¡No la encuentro!

Estaba aterrado. El mal presagio de la mañana lo había acompañado durante todo el día y para estas horas lo estaba ahogando inexplicablemente. Sabía que algo malo le estaba pasando, Hinata acababa de salir de un ataque y Neji estaba seguro que la persona había vuelto a terminar lo que había empezado.

Logró contagiarle la angustia a Temari, quien a pesar de no tener Byakugan, logró ver que Naruto regresaba de las colinas… solo.

― ¿Sabes algo? ― miró a su Novio, quien no pareció inmutarse al ver a Naruto regresar sin su acompañante.

― ¡Sabes algo! ― Neji se abalanzó sobre él dispuesto a sacarle la información a golpes, pero su sombra lo detuvo a milímetros del rostro de Shikamaru.

―Nara, dilo ―era Temari, que le hablaba preocupada.

Shikamaru rodó los ojos de mala gana. Él también sentía mala espina por la persona que vio con su carreta cerca de donde Naruto y Hinata hablaban. No le dio importancia, hasta ahora. Y sabía que debía decirle de esto a Naruto, pero no podía ir a hablarle sin descuidar su justu de posesión sobre Neji; y dejar a Neji moverse, no era una opción.

― ¡Que me digas donde está carajo! ― La sangre de Neji hervía mientras agarraba a Shikamaru por el chaleco que siempre llevaba. Aprovechó un segundo de descuido del Nara para poder soltarse de su jutsu.

― ¡Y a ti que mierdas te importa si se va a la casa con uno o con otro! ¡No es tu mujer!

El golpe en la quijada no se hizo esperar, y hubiera seguido de no ser porque dos personas lo agarraron cada uno de un brazo.

― ¡Neji, hombre, que pasa! ― Naruto había llegado en medio segundo, luego de que viera estupefacto como el primo de su novia golpeaba a su gran amigo.

― Hinata. No la encuentro. Fue atacada la semana pasada y creo que quien lo hizo volvió. ¡Y este imbécil sabe quien la tiene! ― Escupía las palabras intentando en vano librarse del agarre del rubio.

Naruto cerró los ojos e intentó ubicarla en su modo sabio. Tras cinco eternos minutos, negó, indicando que tampoco sabía dónde estaba la chica. Miró a Shikamaru con la pregunta en los ojos

No le fue posible seguir reteniendo la información tras de que ni el senjutsu de Naruto ni el Byakugan de Neji hubieran sido de ayuda. Ahora él también estaba seriamente intranquilo.

― El viejo loco de las montañas. El que hace experimentos. Estaba caminando cerca de donde hablabas con Hinata.

El rostro del Hyuga empalideció por completo.

― ¿Q-que… qué dices? ― Había escuchado perfectamente. Su mente, sin embargo, se negaba a asimilar la información que el pelinegro estaba proporcionando.

Los brazos languidecieron a sus costados y quienes lo estaban reteniendo lo soltaron, intrigados ante la actitud del castaño. El reconocimiento del serio peligro en el que se encontraba Hinata, lo golpeó con la fuerza de un rayo y la cabeza le dio vueltas, titilando y amenazando con romperse en pedazos. De repente ya nada más le importó. Ahora todo tuvo sentido. La agresión hacia Hinata no había sido al azar; había sido fríamente calculada por ese viejo loco que la estaba acechando sabrá dios desde hace cuánto tiempo. Y solo había una única razón por la cual este hombre se acercaría a Hinata.

― Escúchenme, tenemos que encontrarla. Ese hombre es el padre de Kaoru y si no actuamos rápido la matará. Va a vengarse por lo que le pasó a su hija. Fue el quien atacó antes a Hinata y esta vez no se andará con rodeos. Ya llegó a herirla antes y estoy seguro que fue solo probando las habilidades de Hinata.

― Nara. Exactamente ¿en dónde dices que estaba?

No hubo nada que replicar esta vez. Shikamaru dio las indicaciones precisas, mientras Naruto los miraba fijamente en silencioso estado de shock.

De momento no reparó en el hecho de que una venganza contra Neji fuera dirigida hacia Hinata, ni tampoco en que ella ya hubiera sido atacada previamente. ¿Por qué nadie le dijo nada de eso?

―Hay trampas, sensores en el piso y en las copas de los árboles. Este tipo podrá no ser fuerte ni hábil, pero lo compensa muy bien con un arsenal de armas que maneja remotamente. Tenemos que ser cuidadosos: todas están impregnadas de fuertes venenos.

―Tenemos que trazar un plan entonces. Tú eres el único que tiene leves indicios de la ubicación del lugar. ― Shikamaru se había detenido e intentó retenerlo tomándole un brazo.

¡Trazar un plan y una mierda!

Se soltó con furia del agarre. La rabia y el miedo vertiéndole por los ojos a cantidades iguales. La desesperación desgarrándole los intestinos llenos de nudos. Había prometido cuidar de ella. Se había autoimpuesto la tarea de velar porque nadie le hiciera daño, de vigilar siempre su espalda ¡él lo había jurado!

―Diablos, Shikamaru, te lo dije: si no nos damos prisa la matará, y si lo hace, yo te mataré a ti.

―Me largo entonces. ¿A qué demonios me dijiste que viniera si lo único que hacemos es correr en círculos como idiotas?

―La entrada debe de estar por aquí…―dándole nada de importancia, Neji tanteaba con los pies el terreno, recordando la vez que años antes la que era su novia lo había llevado a ese mismo lugar con los ojos vendados.

― Neji. ― Fue Naruto quien lo llamó esta vez. ― Cálmate. Necesito que nos digas que hacer.

― Ustedes cuídenla. Ese tipo me quiere a mí, pero si puede herirla de paso, sé que lo hará. Ustedes tienen que prometerme que nada le pasará a ella. ¿Entiendes? Nada importa excepto mantenerla a salvo. ― había tal desesperación en sus ojos y su voz que Naruto tuvo que morderse la lengua para no preguntar algo de lo que no estaba seguro querer recibir respuesta. Sacudió su cabeza para ahuyentar los pensamientos ociosos que latigaron contra su cabeza.

…Él estaría igual de desesperado si la que estuviera en peligro de muerte fuera su hermana… si, eso era…

Se obligó a sí mismo a asentir a las palabras de Neji. Un asentimiento desconfiado...

― Escucha Naruto. No sé qué vaya a haber detrás de esas puertas. Quisiera pensar que tenemos ventaja al llegar de improvisto y superarlo en número, pero la entrada es estrecha y de ese modo la cantidad para él, no será problema. Las trampas que hemos desactivado hasta aquí no son nada, porque allí adentro él guarda para su protección otro tipo de armas, casi todas suprimen el chacra y algunas ni siquiera tengo idea de lo que pueden hacer. ¡Ni se les ocurra tocas las paredes!

―Yo iré primero y esperaré su ataque. Ustedes tienen que ser rápidos y sacar a Hinata antes de que él pueda reaccionar y hacerle algo.

Era ridículo. Un plan absolutamente ridículo. No había forma alguna en que tuviera sentido que un equipo conformado por el shinobi más fuerte del mundo, el mejor estratega en su generación y el mejor representante del Byakugan no tuvieran nada mejor que hacer que plantarse ante un anciano demente y esperar a que este los atacara para aprovechar un descuido de su parte.

Sin embargo ninguno dijo nada…

….

..

..

.

― Vas a escribir una nota y le dirás que siga a la paloma mensajera. ― Escupió el viejo mientras le halaba el cabello para hacerle levantar el rostro.

Oh no. Eso no pasaría. Ella no llamaría a Neji para que ese tipo lo matara en sus narices. ― Escriba usted mismo―. De todas maneras no puedo moverme.

Hinata gritó de dolor cuando el hombre tiró fuertemente de su dedo del medio hacia arriba y lo fracturó en el acto ― ¿crees que soy tan estúpido que te inyecto algo sin probarlo primero? puedes mover esa mano. Lo sé. Aunque en el resto del cuerpo tardará un par de horas más.

¿Qué acababa de escuchar? ¡Dios, no! Tenía que hacer más tiempo del presupuestado…

¿Así golpeabas a tu hija? ¿Fue por eso por eso que enloqueció? ¡MALDITO LOCO!

Tal como lo sospechó Hinata, el viejo se desquitó con una fuerte golpiza. La estrelló contra la pared tres veces seguidas, lo suficientemente fuerte como para casi hacerla rogar clemencia, sin llegar a quitarle el conocimiento. Lástima. Esa habría sido una buena opción para hacer tiempo.

― ¡No hables de lo que no sabes maldita lagarta! Mi Kaoru fue buena niña. Le enseñé a ser buena. Siempre hizo todo cuanto le ordené. TODO. Me obedecía todo el tiempo, hasta que apareció ese estúpido Hyuga y le ordené que hiciera lo que fuera necesario para que le quitara los ojos. Y ella lo hizo. Lo enamoró hasta que él confió y llegó a dormir plácidamente a su lado. ¿Sabes el asco que me daba verla cada que pasaban la noche juntos?, pero justo cuando debía terminar con el plan, descubrí que se había embarazado sin mi permiso.

El hombre hablaba con odio, pero con convencimiento. A pesar de ello, Hinata logró divisar la culpa entre las arrugas de sus ojos.

― Fue eso. ¿Cierto? Enloqueció por tu culpa ¿Solamente la golpeabas? ¿O le hiciste padecer otro horror para enloqueciera de ese modo? ― Hinata rogaba por estar equivocada, pero su instinto femenino le decía que el padre de Kaoru hacía algo más que solo golpearla.

― ¡PARA!

― ¿Por qué dijiste que el hijo que ella y Neji habían engendrado te correspondía? ¿Qué tan asustada estaba que la hiciste prometer que te entregaría la prueba más pura del amor entre ella y mi primo? ¿Qué fue lo que le hiciste maldito monstruo? ― Gritaba las preguntas desafiante. No solo porque sabía que lo estaba atormentando, sino porque la bruma sobre el evasivo comportamiento de Neji por fin podría empezar a aclararse.

― No hice nada que un padre amoroso no haría. ¡Y ese estúpido no debió entrometerse entre nosotros! Si se hubiera dejado sacar los ojos en la primera noche nada de esto había pasado.

¿Qué? ¡Ella había intentado sacarle los ojos en su primera noche! ¿a eso se refería Neji cuando mencionó alguna vez que ella era brusca?, ¿que no era convencional?,¿ que tenían algún tipo de violencia en la intimidad de la alcoba? ¡Cielos, ella en serio quiso lastimarlo todo el tiempo! ¡Cuánto odió a esa mujer, y cuanto deseaba ahora mismo estar escupiendo sobre su tumba!

Hinata no mencionó palabra alguna, pero sus ojos delataron lo desconcertada que se sintió ante lo que acababa de escuchar.

El anciano sonrió triunfante. Decidió que se burlaría más del pobre infeliz que había matado a su hija. Lo reduciría a miserables escupitajos ante los ojos de Hinata y se divertiría de ver como ella se arrepentía de estar en tal situación a causa de un pelele de poca monta.

― ¿Sabías que ella misma tuvo la idea de la emboscada? Así de poca cosa era él para ella. ¿Y sabes por qué intentó matarlo? Porque ya le había sacado lo que yo le mande que le quitara.

¡Cielos!. La versión oficial de la muerte de Kaoru era que al salir de misión, habían sido emboscados. Murió a manos de ninjas rebeldes y Neji llevó varios cuerpos como prueba. Nunca se pudo establecer la nacionalidad de esas personas ni la finalidad de tal ataque… ¡Oh Dios!, ¿y si lo que decía este hombre era cierto? Su mente, trabajando a mil, recordó el registro de defunción que estaba archivado dentro de la carpeta de Neji ¡esa era la razón! Y las palabras que había allí escritas "inocente- resultados –pruebas – puño suave – confirmado"

Oh por todos los kamis. Era cierto:

"Hara Kaoru, muerta a manos de su líder de escuadrón Hyuga Neji. Causa de la muerte: Detención del corazón por medio de golpe de puño suave.

Tras trabajo de inteligencia realizado por Morino Ibiki, se comprueba la insubordinación de la miembro de equipo Hara Kaoru, quien en compañía de ninjas anónimos arremeten contra los otros dos miembros del equipo, al parecer con intenciones de darles muerte. Se determina homicidio en defensa propia. Veredicto: Hyuga Neji, inocente.

Se realizan pruebas de rutina al cuerpo inerte de la ninja renegada y se evidencia estado de gravidez en su tercera semana. Paternidad confirmada: Neji Hyuga"…

Oh Dios! Ahora todo tenía sentido…

Su propio corazón casi dolió más que sus heridas físicas solo de imaginar lo que habría sentido Neji al enterarse que sin querer había matado a su propio hijo no-nato. Imaginó su sufrimiento al ver como la persona que se suponía lo amaba, moría en sus brazos producto de una trampa que ella misma le había tendido. Neji tenía todo el derecho del mundo en desconfiar del amor. Supo, conociéndolo como llevaba años conociéndolo, que lo más seguro es que hubiera jurado pasar su vida a la sombra de la memoria de su hijo muerto. Era lógico que Neji sintiera que no merecía ser feliz.

Los odió a ambos. Padre e hija. A él más que a ella. Y antes de que la consciencia la abandonara, se desquitó de la única manera que podía: atormentarle la mente con la memoria de Kaoru.

Como pudo, empezó a reír de la nada. ― ¡Usted fue quien mató a su propia hija!

¡Sí! el desconcierto en la mirada del viejo le dio ánimos de seguir con su plan.

―Y para ser alguien que dice ser tan meticuloso, realmente fue usted un perfecto idiota al pasar tantos detalles por alto.

― ¿De qué hablas? pequeña zorrita sucia.

Más risas. ―Usted mismo lo dijo, ¿recuerda? Su hija estaba enamorada de Neji. Fue él quien estuvo al mando todo el tiempo. La enamoró, poco a poco la alejó de usted y por último ella dejó de obedecerle. Y usted ni siquiera se dio cuenta sino hasta que ella estuvo embarazada. ¿Qué se siente ser tan estúpido?

― ¡Cállate! ― Y una senda cachetada voló por su cara.

― ¿En serio no se dio cuenta de lo que pasaba? ¿No se dio cuenta que ella nunca pensó matar a Neji para darle el hijo que ella llevaba en el vientre? ¿Que solo lo hizo para que usted bajara la guardia y aceptara mandarla con esos inútiles que le tendieron la trampa? Por cierto, ¿Quiénes eran? ¿Campesinos? ¿Aspirantes a ninjas de otras aldeas? Kaoru conocía completamente bien el alcance de los poderes de Neji; sabía que esos pobres diablos no iban a poder pararlo nunca. La intención de ella era eliminar todos los testigos para poder fugarse con Neji. Pero adivine: antes de irse, vendrían ambos a matarlo a usted.

El anciano se dio cuenta de inmediato que todo lo que decía Hinata tenía demasiado sentido.

Demasiado

― ¡Qué te detengas, joder! ― El cuchillo sacó chispas al chocar fuertemente contra la pared, a escasos centímetros del rostro de la chica.

―¡Es cierto! Yo lo sé porque sé cómo piensa una mujer enamorada. Y en estos momentos sé cómo piensa una mujer que lo odia a usted con el alma. Ella solo tuvo un error de cálculo. Supuso que Neji usaría su doujutsu y descubriría de inmediato el embarazo. Debió saber que es demasiado orgulloso como para usar el Byakugan sin necesidad alguna…

Y lloró. Lloró porque de algún lugar distante una voz le confirmaba que eso en efecto era lo que realmente había pasado. Lloró porque nadie merece que su primer amor termine en semejante tragedia. Lloró porque aún su cuerpo no le respondía…

―Inventa lo que quieras. No servirá para nada. Porque ya estoy muerto por dentro. No siento nada. Y volvió a extender el pedazo del papel hacia ella. Ahora escribe exactamente lo que te voy a decir.

―¡NO! Tendrá que matarme aquí, porque no pienso hacer que él venga. ― Y volvió a llorar al pensar que muy probablemente estaba pronunciando sus últimas palabras. Y nadie la vendría a buscar. Moriría y solo este loco vería sus ojos cuando la luz se apagara. Moriría, pero por lo menos Neji seguiría con vida y ¡como un demonio!, podría jurar que Neji vengaría su muerte.

Solo que ella no quería morir. No quería dejar a Neji. Quería sentirse rodeada de nuevo por sus brazos y quería reconfortarlo y mostrarle el lado bonito del amor.

―Deja de tentar tu suerte pequeña puta estúpida. ― Y le haló el dedo fracturado dispuesto tal vez a arrancarlo de su mano. ―Si tengo que hacer yo mismo la nota, la escribiré con tu sangre entonces.

El grito desgarrador de Hinata retumbó más allá de las paredes de esa casa.

―Hágalo si quiere. De todas maneras usted jamás podrá ganarle. Él puede vencerlo con los ojos cerrados y yo me suicidaré para que él no tenga que preocuparse de mantenerme viva.

―Oh estaba esperando que dijeras algo por el estilo. ― Y de inmediato el ánimo del viejo cambió por completo. Le soltó el dedo y fue hacia un escritorio cercano para sacar un artefacto de metal. Era poco más grande que la mano de un hombre robusto y tenía forma de una L recostada de lado. Echó un poco de polvo negro en un orificio y los ojos le brillaron cuando dijo:

― ¿Conoces la pólvora?

―Te presento mi nueva obra maestra. Esta es la cima de todas mis creaciones y es tan buena que en poco tiempo ustedes los ninjas pasarán a ser obsoletos. La llamo: cañón de mano.

Y accionó una pequeña palanca que esta tenía en la parte de abajo, dando como resultado instantáneo un estallido y una ráfaga de fuego salió de la boca del artefacto. Un olor a quemado inundó el lugar y para cuando el humo se disipó había un agujero traspasando los estantes de metal junto a ella e incluso había traspasado la pared de la habitación. En tan solo un segundo, este diabólico aparato había hecho polvo el metal y el concreto. Su rostro palideció al pensar que podría hacerle al cuerpo humano.

—Soy listo —sonrió—. Mucho más listo que el bastardo de tu amante.

(…)

.

.

.

.

Hola a todos! sé que no hubo mucho avance en la historia, pero no quería que el capítulo se hiciera tedioso de leer, así que lo corté en 4600 palabras. (espero que les haya gustado). espero que el siguiente no tarde tanto, ya que tengo alguna parte adelantada.

¡Oh! y estoy tan, pero tan contenta de ver nuevas historias Nejihina *o* hay actualizaciones bastante interesantes, (los invito a pasarse por el perfil de Dolly_HIna : linda, soy seguidora silenciosa de tus historias;) Y obvio, la siempre genial Nahi Shite (tu fic está que saca chispas).

Saludos especiales a :

dianalaurazb

esther82

Mapau20

Dolly Hina1

KattytoNebel

Mikashimota Z

Mia

ustedes me inspiran para seguir!