este es muy bonito y responde algunas preguntas para algunas y espero no decepcionarlas. como siempre los personajes y la serie de candy candy no me pertenecen.


Cap. 21

"La maldición del honor de los Andry"

Anthony abre los ojos a la mañana siguiente y mira a su alrededor. Lo primero que siente es confusión. ¿De dónde salieron cosas tan espectaculares y lujosas? Después de un rato logra recordar que esta en la mansión de los Andry y que ahora la tía abuela sabe que está vivo. Siente una mezcla de satisfacción con temor. Por más que la tía abuela estuviera feliz de verlo y lo complaciera toda la noche aun no sabía de su decisión de no volver… ¿Qué haría cuando lo supiera? La duda hacia que Anthony casi se arrepintiera de hacerlo pero ese sentimiento era rápidamente ahogado por el recuerdo de su encuentro. Aunque le sorprendió al principio, su anhelo de verla y su emoción al hacerlo casi podían compararse con el de la pobre anciana. Candy tenía razón: estaba vieja y sola, por eso era amargada.

Anthony se levanta de la cama y – de nuevo- admira su antigua habitación. Cuantos gratos recuerdos aunque… la mayoría son muy solitarios. Media hora después, se encuentra bajando las escaleras y se sorprende de reconocer el camino después de tantos años. Los sirvientes lo saludan amablemente. Pronto se encuentra en el gran comedor donde su familia acaba de llegar. Como el día anterior, los sirvientes no muestras ninguna muestra de distinción –excepto las que exige la tía abuela- y algunos parecen hacer una mueca de contradicción cuando la oyen llamarlo "Anthony".

Después del desayuno, decidieron que el día ameritaba un poco de aire fresco. Era un bello día: el sol brillaba con intensidad, la brisa juguetona llenaba el aire, los pequeños pajarillos se atrevían a cantar sus más hermosas canciones y el jardín se veía más vivo que nunca.

Se encontraban todos reunidos en el jardín alrededor de una mesa cubierta por un gran toldo de un blanco inmaculado. Dicho toldo recordó a Anthony su querido circo "imaginer". Después de cerciorarse de que no había sirvientes cerca comenzó a hablar encarecidamente sobre el circo, su "familia" y su trabajo. No disimulaba en ocultar el orgullo que le producían. Archie y Albert reían de sus anécdotas y le hacían preguntas. Anthony estaba tan emocionado en su historia que no notó el disgusto en el semblante de la tía abuela Elroy.

- ¡BASTA YA ANTHONY! – vociferó al fin- ¡No quiero escuchar nada más sobre toda esa… esa… "gentuza"! - dijo enfatizando la última palabra con notorio desprecio-. ¡ya es suficiente con la deshonra de que vivieras en un circo y que te hicieran trabajar durante todos esos años para que encima hables tan bien de ellos!

Su tono solemne hizo sus palabras aún más pesadas. El trino de los pajarillos pareció cesar y todos quedaron atónitos.

- Cómo te atreves, tía abuela… - susurro Anthony sin poder ocultar su enojo y desprecio por ella- ¡es gracias a esa… "gentuza" como tú la llamas… que yo estoy vivo! ¡es gracias a esa "gentuza"… que sobreviví a la guerra!, ¡es gracias a esa "gentuza" que pude volver y estoy aquí frente a ti!- casi gritaba mientras apretaba los puños con fuerza.

- Es cierto tía- intervino Albert poniendo una mano en el hombro de Anthony indicándole que debía calmarse-. Deberías ser un poco más comprensiva.

- Después de todo, Anthony tiene razón, les debemos mucho. –agrego Archie

- ¡No me interesa! -Respondió la dama con un respingo-. ¡Al saber que eras parte de la familia de los Andry debieron, al menos, permitirte el no trabajar!

- Ellos trabajan duro cada día tan solo para sobrevivir. Para ellos no importan ni los nombres, ni la sangre. Cada uno es responsable de sí mismo y de ayudar a los demás - le responde Anthony entre dientes tratando de no levantar la voz.

- ¡Es exactamente por eso que me disgusta tanto que pasaras tanto tiempo con ellos!- decía con voz solemne-. ¡tan solo piensa en la vergüenza que recaería sobre el honor del apellido de los Andry si alguien se enterase!- dijo mientras se secaba el sudor de la frente ante tal pensamiento.

- Nadie tiene por que enterarse…- intervino Albert rápidamente.

- ¡Por supuesto que no Albert! - dijo interrumpiéndolo-. Tienes toda la razón. ¡Nadie debe enterase de esto! - decía para el asombro de todos. De nuevo se secó la frente, acomodo su vestido y siguió un poco más tranquila-. Es por todo esto que… una vez que seas introducido en la sociedad de nuevo como un miembro de los Andry esto debe permanecer en secreto y oculto de todos los…- decía solemnemente mientras Anthony veía horrorizado a Albert que se apresuró a decir.

- ¡Creo… tía… que es el momento de adecuado de comunicarte mi decisión de mantener el regreso de Anthony en secreto y dejarlo fuera de la sociedad de modo que…!- había empezado a decir cuando la anciana se levantó de la silla furiosa y planto los puños sobre la mesa con fuerza.

- ¡NO!, ¡NO PUEDES HACERLO WILLIAM! ¡NO TE LO PERMITIRE!- chillo la anciana con fuerza.

- ¡¿Por qué no?!- grito Albert en respuesta

- ¡POR EL HONOR DE LOS ANDRY!- le grito- ¡NO PUEDES MANCHAR EL HONOR DE LOS ANDRY!

- ¡No veo por qué he de mancharlo al mantener a mi sobrino en el anonimato! - respondió Albert.

- ¡Sabes muy bien que ahora que ha vuelto ÉL es tu legítimo heredero! ¡ y debe aprender de ti para continuar manteniendo el honor de los Andry!

- No puedo creer que ahora que recién empecé a ejercer mi autoridad como el cabeza de los Andry, ya me estés destituyendo querida tía -dijo sin poder evitar esbozar un sonrisa.

- ¡NO TE ATREVAS WILLIAM A BRULARTE DE MI!- decía cada vez más fúrica- ¡ANTHONY VOLVERA CON LOS ANDRY Y PUNTO!

- ¡NO! ¡NO LO HARE!- intervino Anthony levantándose también al no poder contenerse también - ¡NO LO HARE Y NO PUEDEN OBLIGARME! ¡Es por esto que no quería venir! ¡es por esto que no quería verte! ¡ES POR ESTO QUE NO QUERIA QUE SUPIERAS QUE ESTABA VIVO!- le grita sin poder controlar sus palabras mientras frotaba sus sienes por el dolor de cabeza que le había empezado desde hace rato.

- ¡ANTHONY!- exclamó la anciana anonadada mientras siente sus palabras como cuchillos

- ¡no quería venir porque sabía que esto iba a pasar! ¡sabía que tratarías de controlarme de nuevo y de enjaularme aquí a tu lado para exhibirme como un trofeo! ¡LO SABIA!, ¡LO SABIA! ¡Pero me deje convencer por ella! ¡DEJE QUE ELLA ME CONVENCIERA!

- ¿ella…?- susurro la tía abuela

- Si, ella. Candy. ¡CANDY ME CONVENCIO DE VENIR A VERTE! – le grito y la dama se dejó caer en su silla. - ¡Me convenció de que debía darte otra oportunidad! ¡Me convenció de que era injusto al ocultarme de ti! ¡Ella me convenció de olvidarlo todo y hacerte saber que estaba vivo! ¡ES GRACIAS A ELLA QUE TU QUERIDO SOBRINO VOLVIO DE ENTRE LOS MUERTOS!

- No te creo…no te creo…- decía ocultando su boca en su pañuelo pero con la cabeza altivamente erguida tratando de ocultar su asombro y confusión.

- ¡Pues no me importa que no me creas! De todas formas ¡ME IRE A HORA MISMO!

El ofuscado joven trata de abrirse paso para salir del toldo. La tía abuela grita su nombre en desesperación y Albert – al ver que de verdad pensaba marcharse- se apresuró a tomar su brazo con fuerza obligándolo a detenerse.

- NO ANTHONY… Espera… No te vayas ahora que nos hemos encontrado después de tanto tiempo…- Anthony se suelta de su brazo algo disgustado pero no se marcha-. No quiero que nos separemos de nuevo… y si para evitarlo es necesario que nadie sepa de tu regreso… ten por seguro que tus deseos serán respetados y nadie se enterara de que estas vivo...- Anthony se volvió, mirándolo con ojos incrédulos.

- ¡PERO WILLIAM!- chillo la tía abuela

- ¡BASTA TIA ABUELA! ¡ES QUE ACASO NO VE QUE ANTHONY SE IRA SI INTENTAMOS FORZARLO A PRESENTARSE EN SOCIEDAD! ¡¿ES ESO LO QUE QUIERE?! ¡¿QUEIRE QUE ANTHONY SE MARCHE Y QUE NO LO VOLVAMOS A VER?!- gritaba Albert con autoridad. Anthony entendió lo que estaba tratando de hacer.

- Es cierto, tía abuela. ¡SI INSISTES EN PRESENTARME EN SOCIEDAD, ME IRE Y NO VOLVERAS A VERME JAMAS! ¡LO JURO POR EL HONOR DE LOS ANDRY!- termino diciendo mientras colocaba la mano derecha sobre su pecho.

La pobre anciana bufaba de rabia, pero las lágrimas corrían por su rostro. Su corazón se estrujaba ante la amenaza de no volver a verlo. Ahora que había visto a su adorado niño de vuelta frente a sus ojos no podía soportar la idea de perderlo de nuevo. Estaba derrotada. No había salida. Sus ojos despedían chispas incontrolables y sus manos arrugaban el fino mantel de seda china. Se levantó lentamente, hizo una leve reverencia y se alejó, inmutable como si nada hubiera sucedido. Hasta que a algunos pasos de distancia la oyeron descargar su rabia con los pobres sirvientes que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino.

Archie -que se había quedado sin aliento desde el primer grito-, finalmente logro respirar. Se había mantenido estático en su lugar. Paralizado por el desenlace de los acontecimientos. Tomo el vaso de limonada frente a sí y tomo un sorbo para recuperarse.

- No sabía que no querías volver con nosotros - dijo al fin dirigiéndose a Anthony que acababa de sentarse de nuevo junto con Albert.

- No es lo que tú crees- se apresuró a responder-. Archie, tu siempre serás mi primo y mi mejor amigo, Albert siempre será mi tío y la tía abuela siempre será mi tía abuela. Lo que sucede es que ya no soportaba más vivir atrapado en esta jaula de oro- dijo señalando alrededor-. Quiero ser libre y vivir mi vida, como yo quiera y como yo lo decida.- Archie hizo una mueca extraña ya que no entendía muy bien a que se refería su primo-. Sin embargo, no pienses ni por un momento que me alejare de ustedes y no los veré más.

- Así que… era mentira lo de irte y nunca volver.

- Bueno… No lo sé… tal vez… tal vez no… Pero no importa ya que funciono de todas maneras, ¿cierto? – pregunto mirando a Albert que asintió con una sonrisa.

Después de hablar otro rato más Archie se despidió ya que debía ir a ver Annie para aclarar unas cosas sobre la boda. Albert y Anthony se quedaron solos. El día aún estaba maravilloso a pesar de esa tormentosa mañana. Albert sintió la necesidad de despejarse y llevo a Anthony a recorrer los amplios jardines hasta terminar en su pequeña casita del árbol.

- ¿Crees que algún día me perdonara?- pregunta Anthony mientras caminan por las senderos cubiertos de vegetación.

- ¿La tía Elroy?- pregunta Albert y Anthony asiente-. No me extrañaría que ya lo hubiera hecho. Ella te ama creo que incluso más que a mí. De otro modo no se hubiera rendido tan fácil y no es que no sea capaz de cambiar de opinión o intentar algo. Lo que sucede es que te hará sufrir por varias semanas más como castigo.

- ¡Mmmm… Como la había extrañado!- dice Anthony y ambos ríen.

Toman un camino que es bordeado por frondosos árboles con bellos colores. Albert le habla a Anthony sobre sus viajes a áfrica y sobre los inmensos e imponentes arboles de las junglas que eran mil veces mayores.

- ¿entonces… sabías que funcionaria?- pregunto de repente. Albert lo miro confundido por un segundo pero luego entendió sus palabras

- Para serte honesto… no…no lo sabía - rio-. Pero al recordar el estado en que se puso cuando la amenace con no dejarla verte… supe que debía funcionar.

- Pues…qué bueno que se te ocurrió. No tengo ni idea de que hubiera pasado si las cosas se prolongaban.

- Lo más probable es que ella hubiera tratado de encerrarte en alguna habitación hasta que entraras en razón.

- ¿crees que algún día… podrá perdonar a Candy… por lo que le dije?- dijo de repente algo avergonzado.

- Eso sería mucho más difícil pero… no lo creo imposible…- sonrió- No digo que llegue a recibirla con un abrazo la próxima vez que la vea. Pero como te dije antes, ella te ama tanto que con tu pequeña actuación… no me extrañaría que lograras dar en el clavo - dijo mirándolo maliciosamente y Anthony se sonrojo.

Ambos caminaron un largo trecho sin hablar. Solo admirando la belleza natural a su alrededor y disfrutando de la compañía del otro. Llegaron al pequeño lago cuyas aguas brillaban con intensidad y la brisa traía el aroma del agua fresca. Ambos se sentaron en la orilla por un momento.

- Sabías que estaba vivo ¿verdad?- pregunto Anthony después de una pausa

Albert rio ligeramente. Le dio una palmada en la espalda y se preparó para hablar mientras ordenaba sus pensamientos.

- En realidad no lo sabía pero… lo sentí… en… Candy – miro a su sobrino que tenía el rostro lleno de confusión y asombro. Albert rio por su propia forma de expresarse y continuo -. Te lo explicare mejor pero para eso tengo que irme un poco más atrás. – Anthony asistió y Albert perdió la vista en las aguas relucientes frente a si-. Cuando Candy se enteró de que yo era el tío abuelo William, ella estaba viviendo en el Hogar de Pony. yo tuve que marcharme casi de inmediato por lo negocios que tenía y casi no pude estar con ella. Logramos mantenernos en contacto pero me preocupaba que estuviera allá sola además de que la extrañaba y quería verla- Anthony escuchaba con atención cada palabra-. Unas semanas después de que yo lograra volver, llegaron noticias de que Terry estaba teniendo problemas serios con la bebida y que su actuación estaba decayendo. A pesar de que lo negaba sé que se deprimió un poco por ello, ella sinceramente espera que le estuviera yendo mejor. Yo estaba muy preocupado así que use mis influencias para que fuera transferida aquí, a un hospital de chicago. De esa manera yo podría estar cerca de ella y animarla cuando pudiera, también estaría cerca de Annie, Archie y Patty que venía pocas veces. Funciono y ella volvió a ser la misma chica alegre y risueña de siempre – a Anthony le costaba ocultar su asombrabo ya que no se esperaba nada de eso-. De pronto estallo la noticia de la separación de Terry con Susana y con el teatro. Muchos decían que tenía muchas deudas por el juego y la bebida; que ya nadie quería darle trabajo; que ya no era el mismo actor de antes y solo servía para pelear en las cantinas… Algunos hasta dijeron que había dejado a Susana embarazada, y después de obligarla a abortar la dejó - se detuvo por un segundo-. Candy trato de ocultar sus sentimientos y negaba el hecho de que le afectaran todos estos rumores pero era muy obvio para todos que no era cierto. Yo no podía pasar mucho tiempo con ella como hubiera deseado por mis compromisos. Archie y Annie estaban ausentes en ocasiones. Patty tuvo que volver a Inglaterra con sus padres. Los meses pasaban y Terry no volvía ni se sabía nada de él. Cada vez se veía peor. Empecé a dudar de mi decisión de traerla y estuve a punto de mandarla de nuevo a al hogar de Pony pensando que allí estaría mucho mejor cuando… - se detuvo y volvió su rostro para ver a Anthony. Sonrió ligeramente como si un recuerdo se reprodujera en su mente- …un día apareció frente a mí con una sonrisa tan grande que no cabía en su rostro y unos ojos tan brillantes que parecían irradiar luz y me di cuenta de que toda su alegría había vuelto. Era la misma chiquilla risueña y atolondrada de siempre- Anthony sonrió levemente por qué sabía que se refería a él. Albert desvió la mirada de nuevo -. Yo no tenía ni idea de que había pasado. Ella no me dijo nada al respecto así que decidí olvidar el motivo y ser feliz con los resultados. Decidí dejarla aquí para así poder ver parte de su felicidad ocasionalmente - su tono era tranquilo pero con un dejo de melancolía-. No obstante, empecé a notar cosas extrañas cada vez que estábamos juntos. Por ejemplo, en ocasiones la descubría mirándome detenidamente con una sonrisa, pero su gesto era como si yo le recordara a alguien. También empezó a hacer muchas preguntas sobre ti, tu niñez y tu madre. Me hablaba sobre un nuevo amigo que tenía pero nunca me dijo su nombre y evitaba hablar de él conmigo aunque yo sabía que por dentro se moría de ganas por hacerlo. Y por último, sin darse cuenta, me llamaba por tu nombre en ocasiones -Anthony sacudió la cabeza un momento dudando de sus oídos al creer escuchar un dejo de tristeza en su voz-. He de confesarte que todo me parecía muy extraño pero, la veía tan feliz que no me importo nada de lo que estuviera pasando- miro a Anthony de nuevo-. Un día, hace ya casi dos meses apareció en mi puerta con los ojos hinchados. Trató de no llorar y yo no le hice muchas preguntas pero al final término llorando en mis brazos desconsoladamente diciéndome que debía irse para el hogar de Pony de inmediato y que necesitaba mi ayuda. Yo no entendía nada y ella lloraba cada vez más. Trate de tranquilizarla pero sin éxito hasta que al final…

- Termino contándotelo todo- lo interrumpió Anthony.

- Si, de manera algo desordenada e incompleta, he de agregar, pero sí. Por supuesto, al principio pensé que estaba loca pero comencé a atar cabos y me di cuenta de que esa era la razón de su extraño comportamiento. Incluso Archie también se había estado comportando de manera extraña y eso lo explicaba a la perfección. Aún estaba un poco aturdido por la noticia pero la ayude a marcharse lo más rápido posible. Pronto me encontré en mi despacho, solo con mis pensamientos. Una vez que me acostumbre a la idea me pareció lo más lógico y me sentí estúpido de que no hubiera pensado antes en buscar tu cuerpo - suspiró-. Desde ese día… solo espere pacientemente el momento en que tú solito vinieras a mí.

- ¿Cómo sabias que lo haría?

- Porque eres igual a tu madre – sonrió Albert-. Sabía qué harías lo correcto independientemente de que Candy estuviera allí para empujarte o no.

Ambos callaron por un momento. Puppe había logrado encontrarlos en el camino y ahora estaba jugueteando con la mano de Albert pero este se había perdido en sus pensamientos.

- ¿Por qué me ayudaste con la tía abuela?- pregunto Anthony sacándolo de su ensimismamiento. Albert lo pensó por un momento y sonrió.

- Porque se perfectamente cómo te sientes… siempre me he sentido de la misma manera que tú. Lastimosamente, yo no pude escapar de mi destino de ser la cabeza de los Andry y no quise te sucediera lo mismo a ti si es que tenía la oportunidad de evitarlo- cayó por un momento y continuo-. Además… si Candy te llegara a escoger a ti… ella nunca sería feliz en este mundo de apariencias y falsedades como tú lo llamaste. Quise asegurarme de que ambos pudieran escapar de "la maldición del honor de los Andry"- terminó solemnemente en el tono que solía usar la tía abuela y ambos comenzaron a reír.

Pupe pareció escuchar algo y salió corriendo entre los árboles. Ambos jóvenes vieron al zorrillo alejarse y luego se miraron. Un brillo destello en sus ojos y sabiendo que ambos pensaban los mismo, se levantaron de prisa y comenzaron a correr tras el zorrillo intentando atraparlo. Albert reía y Anthony gritaba corriendo tras de él. Pupe era muy ágil y se escabullía con maestría de entre sus manos. Corrieron como niños por el jardín y estuvieron a punto de caer cuando Anthony quiso hacer trampa al prenderse de las piernas de su tío como cuando eran niños. Finalmente, Albert se detuvo al pie de un gran árbol. Había perdido un poco su condición física al estar tanto tiempo encerrado en una oficina. Anthony también se detuvo y se secaba el sudor de la frente con el antebrazo. Ambos se miraron y comenzaron a reír. Anthony levanto la vista por un segundo y su risa se ahogó.

A unos cuantos pasos de si, iluminado por el sol del mediodía, estaba el inmenso árbol en el que estaba la casita del árbol en la que jugo tantas veces con sus primos. Sin decir nada corrió hasta ella y subió con ligereza. La recorrió toda en un segundo, devorándola con la vista mientras sus recuerdos le llenaban el pecho. Tocaba cada rincón como si aún no lo creyera. Albert se le había unido con rapidez y lo miraba compadecido. Pobre niño –porque aún era un niño a sus ojos- que se había visto obligado a madurar tan pronto por los golpes de la vida.

Ambos estaban sentados en la plataforma, los pies colgando de esta. El silencio reinaba, ligero como una pluma pero algo le impedía a Anthony disfrutarlo. La emoción de ver su casita del árbol de nuevo le había hecho olvidar la sensación de que algo le daba vueltas en el estómago. Masticaba las palabras en su boca pero no las dejaba salir. Jugaba con Pupe que se había rendido y ahora estaba en su regazo. Finalmente se armó de valor y pregunto por última vez:

- ¿desde hace cuánto la amas?

La sonrisa del rostro de Albert se desvaneció y de inmediato miro a Anthony. Abrió la boca por un segundo pero vio en sus ojos que no valía la pena negarlo. Desvió la mirada de nuevo y sin poder evitarlo comenzó a reír por su cruda honestidad.

- Cada vez te pareces más a tu madre - dijo dándole una palmadita en el hombro y su rostro se volvió serio pero relajado-. ¿Tan obvio soy?

- Todos lo somos… - susurro Anthony y luego una sonrisa se caló en su boca- no sé cómo lo hace pero Candy siempre logra hacer que todos pierdan la cabeza por ella.

- Tienes toda la razón- respondió Albert con una leve sonrisa

- ¿por qué nunca intentaste ganarte su amor? Pudiste haberlo hecho mientras Terry estaba desaparecido y yo estaba muerto – continúo después de un rato-. Pudiste haber aprovechado.

- ¿quién te dijo a ti que no lo intente?- respondió Albert riendo mientras lo miraba con sus ojos azules ligeramente vidriosos para luego posarlos en otro lugar-. Lo intenté... de verdad que lo intenté… pero… Candy no es la clase de chica que entrega su corazón con rapidez a cualquiera… Con ella hay que tener paciencia, perseverancia y tiempo. Para mi desfortuna yo no tuve esto último…- dijo sonriendo tristemente.

- Porque aparecí yo… - susurro Anthony débilmente.

- Ya no importa - respondió Albert acariciando a Pupe

- ¿estás seguro de eso?- insistió. Albert busco su mirada de nuevo

- Estoy completamente seguro - respondió con voz clara y honesta-. Sé que hay dos grandes chicos que la aman y la cuidaran con su vida si es necesario. Sé que cualquiera que sea que ella elija le puede dar lo que yo no puedo por…

- "la maldición del honor de los Andry"- termino Anthony y ambos rieron ligeramente-. La tía abuela nos mataría si no oyera decir eso

El silencio volvió de nuevo pero seguía siendo liviano. Anthony aún tiene algo más que decir.

- gracias por preferir su felicidad antes que la tuya - dijo viéndolo con ojos de agradecimiento. Albert pasó su brazo sobre su hombro y lo atrajo hacia él.

- ¿Quién te ha dicho a ti que no soy feliz, ah? ¡Acabo de recuperar al difunto hijo de mi difunta hermana! ¡¿Qué me puede hacer más feliz que eso?!

A pesar de que lo conoció hace tan solo unos días Anthony siente como si conociera a Albert de toda la vida. Lo abrazo con fuerza agradecido de haberlo encontrado. Se asombra de cómo se puede admirar y querer tanto a alguien en tan poco tiempo.

- Quisiera pedirte un favor- dice Albert sin soltarlo aun-. Ven a vernos a menudo. Ya no tienes que preocuparte por ser descubierto. Puedes venir cuantas veces gustes. Puedes traer a quien quieras. Esta siempre será tu casa… Tu hogar... Nosotros siempre seremos tu familia... Ya no estás solo…

Anthony no puede evitar que una lágrima se le escape ante las palabras de su tío y asiente con la cabeza. No tenía que pedírselo. Ahora es él, el que no quiere irse. El que quiere volver. Pero no se preocupa porque sabe que puede volver. Sabe que al renunciar a su apellido y su honor no significa que deba renunciar a su familia también. Se sentía tan bien saber que ya no estaba solo en el mundo. Ahora si sentía, por primera vez desde que piso América de nuevo, que finalmente había vuelto…


que tal? espero sus comentarios y hasta la próxima.

pd: perdona isis verania que no te he contestado pero es estado algo ocupada y es por eso que tarde un poco en actualizar. me siento extremadamente honrada con tu propuesta pero quisiera que me dieras un poco mas de información al respecto por que no soy muy buena con ese tipo de cosas. de hecho este es mi primer y único fic y todavía estoy aprendiendo como usar esta pagina ect, ect, ect. asi que de nuevo te agradezco mucho.