When All is Lost, One is Found. En Español.

Autora: Rinoaebastel

Capítulo 20: Vuelta a la Doble Vida: Parte 2

Disclaimer: Harry Potter no es mío y no gano nada con esto, solo practicar en la escritura. Harry Potter es propiedad de JK Rowling.
AN: Esta historia puede contener escenas de los libros y de las películas de Harry Potter, pero no con el dialogo exacto, este ha sido reescrito u omitido. No está señalado.


Agosto, 1995

El verano estaba siendo tan horrible como había esperado y tener a Sirius Black sentado en frente de él, le recordaba a todos esos años de sufrimiento que había vivido. Y ahora, para colmo, también tenía que lidiar con el Señor Tenebroso mientras espiaba por partida doble.

—Cuéntanos, Severus ¿Cómo fue tu reunión con el Señor Tenebroso? —la voz de Dumbledore le hizo desviar sus intentos de agujerear el cráneo de Black con la mirada. —¿Tuviste algún problema?

—No. —mintió con una voz tan fría como la expresividad en su rostro. El Señor Tenebroso le había concedido a él, y a otros pocos, una sesión de tortura bajo el hechizo cruciatus que duró durante horas. —Como era de esperar, los mortífagos están siendo cautos con mi vuelta pero el Señor Tenebroso aceptó mis explicaciones. —Dumbledore asintió. —No me permiten la entrada a las reuniones más privadas, a no ser que el Señor Tenebroso requiera de mí presencia y todavía no me ha necesitado desde su vuelta.

—Así que eres tan inútil como siempre. —la intervención de Sirius provocó que sus ojos se volvieran a fijar en el perro. No reprimió el mostrar su odio contra el chucho.

Sus nervios aun temblaban debido a la "bienvenida" del Señor Tenebroso, por lo que estaba siendo realmente difícil, el evitar la tentación de lanzar esa maldición hacia el perro.

Puede que ahora no tuviera poder, pero era consciente de que el Señor Tenebroso empezaría a llamarlo de nuevo.

Convencer a su señor había sido una horrible tarea pero se las había arreglado para tergiversar las órdenes, que aquel monstruo le asignó en antaño, y usarlas en su beneficio. Nunca había dejado de ser un espía. Había recolectado información y estaba dentro de Hogwarts, ganándose la confianza de Dumbledore. Con ello había conseguido obtener el beneficio de la duda por parte de su amo.

Además, era consciente de que el Señor Tenebroso iba a necesitar todo el apoyo que pudiera conseguir y no iba a negar a ningún "sirviente leal" que volviera a su lado.

—Al menos yo salgo y hago algo, pulgoso.

—Silencio. Los dos. —interrumpió Dumbledore. —Severus, sabes que tu posición es importante. Se prudente y continua como hasta ahora. No podemos permitirnos que bajes la guardia ahora, amigo mío.

—No volverá a suceder, director. —el perro se río ante su disculpa. La tentación de maldecirlo creció hasta el punto de que tuvo que coger la taza de té para evitar sacar su varita. —¿Necesitas decir algo o te has atragantado con un hueso de pollo crudo? Quizás la próxima vez deberías utilizar un juguete de plástico. —se inclinó hacia delante. —Algunos de ellos chillan. —la sonrisa de Sirius desapareció. —Si no se requiere nada más de mí, me marcho. Tengo trabajo que hacer.

—¿De vuelta a tus pequeñas pociones? —Snape sonrió ante la pregunta de Black.

—Sirius, alguien tiene que hacer el spray para evitar que te defeques por toda la casa.

Dumbledore suspiró antes de volver a intervenir.

—Ten cuidado, Severus.

Dejó la taza en la mesa y se levantó. El director sabía que debía dejarlo ir antes de que el perro intentase matarlo. Además, sabía que los mortífagos se estaban vigilando los unos a los otros, y lo mejor sería permanecer visible ante ellos. Haría lo que siempre hacía en Hogwarts. Preparar pociones, reunir ingredientes, y maldecir el calor mientras caminaba por Hogsmeade una vez a la semana.

Esperaba poder reunir información pronto para poder ayudar, pero temía tener que volver a ser un participante activo. No estaba seguro de si podría volver a destruir otra alma por el bien común.

Pero el que estuviera preparado o no, no importaba. Necesitaba caer en la oscuridad para brindar al resto una oportunidad de destruirla.

Cuando cerró la puerta tras de él, dejó escapar un largo suspiro de sus pulmones.

Aun sujetando el manillar, apoyó su cabeza en la madera, fijando sus ojos en la cima de las oscuras escaleras.

Encontró un par de ojos marrones devolviéndole la mirada.

Se había olvidado de que Granger estaba aquí.

Era inquietante que lo viera de esa forma. Que pudiera vislumbrar su estado de vulnerabilidad.

La muchacha debería intentar quedarse en un sitio seguro con sus padres muggles. Si la capturaban durante esta guerra, su muerte sería particularmente tortuosa por ser una hija de padres que no poseían magia.

Ella solo estaba aquí porque era amiga de Potter, y de nuevo, una chispa de admiración por la lealtad que mostraba, brilló en él.

Dejó caer su mano del manillar y se enderezó. Se giró, permitiendo que ella solo viera su espalda mientras caminaba hacia la puerta de salida.


AN: Aquí estoy. Espero que ya de vuelta. Aun no estoy completamente recuperada ni aún estoy completamente estable en mi casa. Pero pasito a pasito. Espero que os haya gustado el capítulo y si no ocurre nada malo, hasta la próxima semana.