Para acompañar el capítulo, os recomendaría Built to fall de Trivium, en acústico ;) La letra creo que comprende muy bien la historia (¿O será al revñes o.Ó?)
You are the thing that's killing me, from the inside out.
-Miss Traductor: No eres sanguinaria, mujé! Simplemente, compasiva… Pero bueno, veamos como reacciona Glenn a la transfusión de Angie ^^ Yo también pensé que Daryl reaccionaría así, y mira que es difícil imaginársele besando :$ Muchas gracias
: ¡Corregido y re-corregido! Al principio, cuando empecé a escribir busqué "Glenn" y en unos sitios me ponía una cosa y en otros otra, pero ya lo he corregido en los capítulos venideros y en este. Me encantó que dijeses que te encanta la personalidad de Angie, como personaje al que he dado mil vueltas y en el que me meto todas las semanas para intentar comprender, me halaga. Muchísimas gracias por tu gran aportación.
-DixonGirl: Muchas gracias *-*
-Anto Bones 16: No pidas perdón, ni nada por el estilo, con lo que he disfrutado yo leyendo este super comentario! ¿Nunca habías visto la palabra "malosos"? A mí también me mola. La verdad es que lo de Angie es un poco complicado, a veces yo también pienso que lo suyo más que un una bendición es algo con lo que tiene que cargar…
Y, con esto que pusiste: "aunque difiero de mi querido cateto, porque ellos se podrían tener el uno al otro tranquilamente" me reí mucho… Es cierto! Pero bueno, ninguno de los dos considera por el momento que deban decirse nada o que hayan llegado a ese punto. Por otra parte, ninguno conoce lo que piensa el otro, aunque ya deberían de haberlo notado ¬¬
Muchísimas gracias, espero que te vaya todo más que bien en la uni ^^
Vayamos con el capítulo, que es el último que tengo corregido (debo ponerme las pilas), a ver qué opináis…
20:
Tanto el sonido como el olor a cerrado le provocaron una chispa en la mente que le hizo recordar cuando en el colegio estiraba junto a sus compañeros, en el gimnasio. A veces se tumbaba en el frío suelo, pegajosa por el sudor, y se quedaba en un estado parecido al duermevela.
Sin embargo, en ese momento estaba muy despierta. El mismo dolor le producía una aguda conciencia de en donde estaba. Le hacía intentar vaciar su cabeza de espinosas preguntas que no hacían más que dejarse paso las unas a las otras. La primera de todas ellas era la que cuestionaba el estado de Gleen; Todos sabían que el muchacho no aguantaría un solo día más.
Continuaba con los ojos cerrados porque el miedo a abrirlos le atenazaba la garganta.
No escuchaba gritos aterrorizados, ni pasos correr, pero eso no tenía porque ser buena señal… Quizá le habían dado muerte porque no había mejorado.
Cualquiera se habría dado cuenta de que estaba despierta, de que solo fingía malamente el sueño. Cualquiera excepto quien vino a zarandearla de los hombros para que se moviese:
-Angie, es hora de levantarse. Vamos, arriba.- Definitivamente sonaba a día de colegio.
Entreabrió los ojos y observó que Rick se separaba de ella para seguir lo que fuese que estaría haciendo.
Se incorporó sobre los codos y observó que el círculo se había disgregado y que no quedaba nadie a su alrededor al igual que no quedaba ni rastro de la vela.
Se sintió algo avergonzada, por lo que se puso rápidamente en pie y se frotó los ojos para terminar de despejarse del todo.
Dirigió la mirada hacia la caravana que permanecía aparcada frente a ella, impasible, como si la hubiesen acabado de comprar.
Se internó en ella y lo primero que vio fue la espalda de Andrea. Cuando la aludida escuchó sus pasos se giró y esbozó una mueca parecida a una sonrisa:
-No creo que tenga tiempo para darte las gracias tal y como está engullendo.- Comentó, señalando a Glenn. Angie entreabrió los labios y alzó la mirada.
Glenn continuaba en el mismo sitio que llevaba ocupando días, pero se había incorporado y se comía, o más bien devoraba, un par de salchichas que aún le quedaban de un bote que chorreaba aceite a la mesita de Dale.
Se sentó frente a él mientras este la hacía un gesto con la mano y Andrea murmuró algo sobre dejarlos solos.
Angie se limitó a verle comer, aunque el muchacho aminoró un poco la velocidad con la mandíbula cuando comprobó que ella le observaba. La joven no podía evitar preguntarse qué era lo que le había impulsado a jugársela de aquella manera por él. Quizá Daryl tenía razón y lo había hecho porque no podía luchar por nadie más… Quizá porque había oído lo que Glenn había hecho por el grupo, porque Maggie había muerto ante sus ojos o porque le debía la vida:
-¿Quieres dejar de mirarme así?-Preguntó él, limpiándose con el dorso de la mano, incómodo:- No soy una salchicha.- Angie sonrió. Le dolían las comisuras de los labios. Recordaba haber estado mordiéndoselas antes de dormir:
-No hay mucho que ver por la ventana.- Se limitó a contestar ella, pero aún así giró la vista. Se hizo un silencio, sin embargo cuando Glenn habló ella se dio cuenta de que ya esperaba aquellas palabras:
-Le pregunté a Andrea… Sobre cómo habíamos llegado hasta aquí. Qué había pasado en estos días.
-Se adónde quieres ir a parar, Gleen. – Cortó ella y él alzó las cejas:
-¿En serio?- Ella apretó los labios y le lanzó una mirada desafiante:
-Te hemos salvado la vida entre todos así que considérate afortunado. Cuídala como si…- Bajó el rostro en busca de una respuesta pero él se le adelantó:
-Como si fuese tuya.- La respuesta la sorprendió no sabría decir si gratamente. – Estaba serio y pálido. Se notaba en sus facciones el rastro de la enfermedad pero también del miedo:
-Quizás. – Se sonrieron levemente. En ese preciso momento Rick entró por la puerta y pronunció su nombre. Si antes se había fijado en la seriedad de Gleen se dio cuenta de que comparar la de los dos sería una soberana absurdez:
-¿Qué pasa?-Le inquirió Gleen, captando seguramente lo que ella ya había percibido. Rick la hizo un gesto, pesaroso para que se levantase:
-Matt quiere charlar, nada más.- Angie frunció el ceño y bajó de la caravana tras él.
Algunos de sus compañeros estaban en la salida. Carol y Lori se habían sentado junto al improvisado campamento, pero ambas se levantaron cuando la vieron salir y ella captó la tensión tirante en sus retinas. Ni Dale ni Andrea estaban fuera.
Pero Shane esperaba a Rick, y se puso a un lado de Angie, justo al contrario que su hermana. Se sintió instantáneamente escoltada, como si fuese a ser detenida en cualquier momento.
Visionó a Matt y a los suyos en el mismo sitio donde el día anterior se habían despedido. Carl se había sentado con los dos niños de su edad, uno de ellos reía.
Dale y Andrea se giraron en cuanto los vieron y el hombre regordete de ayer los señaló. La gente, que iba de aquí para allá con cestos de ropa que encaminaba hacia los bidones de agua repartidos por las gradas los miraban al igual que estaban sentados en sitios superiores. Angie lo notaba claramente. Matt intercambiaba unas palabras con Matt y cuando se giró a mirarla, el brillo en los ojos de su amigo de instituto le brindó la verdad.
Se abrazó a sí misma, dándose cuenta de todo. Se llamó estúpida. Recordaba que no había tenido miedo al entrar a los túneles, pero se percató de que en ese momento sí que sentía miedo.
Cuando eran pequeños Rick se pasaba las tardes y las noches leyendo cuentos de fantasmas. Después disfrutaba yendo a su cuarto y atemorizándola con ellos, por lo cual se pasaba días durmiendo con la manta hasta arriba. En aquellas ocasiones su abuela solía decirle que no debía temer a los muertos, sino a los vivos.
Aquella frase cobró sentido en cuanto vio que Matt forzaba una sonrisa:
-¿Cómo está vuestro compañero?- Inquirió cuando llegaron a ellos:
-Se encuentra bastante mejor.
-¿Cómo pasó?-Inquirió el tipo vigoroso. Angie tragó saliva y preguntó, a la defensiva:
-¿El qué?
-Lo de vuestro amigo.- Angie calló porque estaba segura de que su hermano encontraría la respuesta, y así fue:
-Pasamos varias noches a la intemperie. Cogió fiebre y no dejaba de subirle. Se encontraba bastante débil.
-Es curioso.- Respondió el interlocutor:
-Paul.- Murmuró Matt, tratando de pararlo, un tanto severo:
-Hemos estado revisando las medicinas que trajisteis y no falta un solo bote de analgésicos. ¿Se ha puesto repentinamente mejor con una pastilla?
-Paul.-Repitió Matt:
-Está diciendo lo que todos pensamos, Matt.- Intervino entonces la mujer que el día anterior portaba al bebé en los brazos; Esta vez los tenía en jarra y estaba, al igual que Angie, en posición defensiva:-Vuestro amigo está infectado y tú también lo estás.- Al terminar la frase apuntó acusadoramente a Angie con el dedo. Dale y Andrea esbozaron la misma expresión, pero ella fue más ágil en su respuesta:
-Un par de arañazos no quieren decir nada y para bajar la fiebre, en un día, generalmente sólo hace una pastilla. No hace falta ser médico.
-Resulta que yo sí soy médico.- Se metió entonces Jim. Sus compañeros giraron la vista hacia él, pero Angie no lo hizo. Había girado la cabeza hacia las barras que protegían las gradas, porque Daryl estaba apoyado contra ellas, como si estuviese pendiente de la conversación aunque fuese con una distancia de seis o siete metros, que era lo que debía de separarlos. Le miraba y por ello él desvió la vista y le correspondió la mirada. Deseó girar los pies y dirigirse hacia allí. Daryl no la iba a sentar ante un tribunal y a castigarse por jugarse la vida por un compañero. No iba a escoltarla hasta dedos y miradas acusadoras.
Siguió contemplándole, sin reparo, con mirada indescifrable hasta cuando él viró la vista de nuevo y la centró en Jim, que añadía:
-Lo siento, pero ayer cuando volvíais me fijé en lo que llevabas en los brazos. Esta gente nos ha recibido en su refugio y se merecen una prueba de que pueden confiar en nosotros.- Shane se adelantó y apartó a la mujer de manera busca con el puño alzado, pero Rick se lanzó hacia él para retenerlo. Andrea gritó su nombre y la mujer de espesa melena no hacía más que chillar. Más rostros se giraron a mirarlos.
Angie bajó la vista y encontró que Carl y sus nuevos amigos componían el mismo rostro. Parecían un cuadro. Una sosa pintura que nada quisiese expresar, que sólo buscase un odiado y bien conseguido realismo. Pensó que los niños no debían ver más discusiones porque la muerte ya había hecho demasiado de plato principal y estaban suficientemente saciados:
-¿Qué queréis que os diga?-Preguntó, intentando hacerse oír. Por el rabillo del ojo observó que Daryl se acercaba. Andrea, que captó rápidamente las intenciones de Angie respondió:
-No tienes obligación de responder a nada.-Abrió los brazos cuando Rick consiguió echar hacia atrás a Shane y los tres compañeros de Matt se quedaban estáticos, sin quitar la vista de encima a su amigo:-No tenemos obligación de responder a nada.-Golpeó el aire suavemente con las dos palmas de las manos vueltas hacia abajo, enfatizando:- No queremos hacer daño a nadie. No necesitamos mentirnos.
-¿Y cómo sabemos eso?- Replicó la mujer:- ¡Tenemos hijos, por el amor de Dios! Es imposible que sobreviva a esos arañazos… Y cuando se despierte en la otra vida.- Se recogió la cadena que llevaba prendada al cuello de la que colgaba un crucifijo:- Tendremos problemas, habrá muchas muertes.- Andrea suspiró, pero entonces Daryl comentó:
-Eso es una gilipollez. No va a despertarse de ninguna manera porque no puede ponerse enferma.- Dale le hizo un gesto y Shane se llevó dos ddos al ceño para luego alzar la cabeza y decir:
-¿Cómo puedes ser tan imbécil?- Daryl se giró hacia él:
-No me llames imbécil, yo no me he pegado con nadie.- Shane apretó los dientes pero entonces el hombre impecable se introdujo en la conversación:
-Eso no puede ser verdad. Todos hemos visto las noticias, si hubiese una cura ya habrían venido a buscarnos con ella.
-Nadie sabe que estamos aquí, gilipollas.- Respondió Daryl, malhumorado:- Ella es la cura.- Angie tragó saliva, evaluando las miradas de los demás.
Tras una larga pausa, Matt dijo:
-Lo siento, pero tenéis que marcharos.- Rick negó con la cabeza:
-No vamos a irnos a ningún sitio. Ni siquiera tenemos un plan de adónde ir y nadie ha cometido un crimen aquí. Todos estamos sanos.
-No tenéis pruebas de ello.- Arremetió Paul, cruzando los brazos sobre la barriga y echándose hacia atrás, conforme:
-Sí que podemos hacer una prueba.- Se hizo notar entonces una voz procedente de la espalda de Angie, la cual sintió un leve escalofrío. Observó pasar a su lado, metiéndose entre el cuerpo de Daryl y el suyo una figura menuda que no reconoció hasta que no se fijó en la gorra que le cubría los ojos desde la cual se escapaba un mechón:
-Annie, ¿Quién está cuidando de Bryan y Steph?-Preguntó la mujer, pero la chiquilla no pareció hacerle mucho caso:
-Vosotros decís que es inofensiva y que está sana.- Hizo un gesto de indiferencia y el peto que llevaba anudado a los hombros se le giró un poco hacia la derecha:-Pero los únicos que pueden probarlos son los monstruos. Sobrevivisteis por lo que no debisteis encontraros con demasiados en el túnel.- Hizo una pausa:- Si volvemos a meterte y mañana por la mañana estas viva querrá decir que vosotros tenéis razón.- Alzó un poco la cabeza y observó a Angie por encima de sus gafas cuadradas, con unos ojos castaños singularmente peculiares. Sus compañeros se quedaron en silencia, dubitativos, pero Rick negó rápidamente:
-Eso es una locura.
-Es vuestro precio por pasar unos días más aquí.- Sentenció Matt, entonces y todos asintieron, convencidos y vehementes. Rick abrió la boca pero entonces Paul se llevó la mano al cinturón y empuñó un revólver:
-Hijo de puta.- Masculló Shane, que se unió a la blasfemia de Daryl.
Rick contempló a sus anfitriones con ojos fríos y luego dio un paso hacia Matt para pegar su rostro contra el suyo:
-No esperes que me vaya a quedar de brazos cruzados.- Angie observó que la chica de la gorra se acercaba a la espalda de Rick y se llevó la mano al cinturón para descubrir que su arma no estaba. Quizá Matt había prohibido que tuviesen las armas, quizás por Shane se había quedado estático y furioso frente al cañón del revólver de Paul, como si fuese a partirlo por la mitad:
-Pues yo que tú no haría ningún movimiento, poli. Estamos en democracia y el pueblo ya ha hablado. ¿O quieres que hagamos un referéndum entre todas las personas del estadio?- A Rick le temblaba la mandíbula.
Las manos de Paul estaban sudorosas, pegajosas como aquel suelo del gimnasio de cuando ella iba al colegio.
Matt iba tras ellos, con las llaves tintineando en su bolsillo trasero. Paul prácticamente la empujaba. Creyó que su cabeza iba a dar contra el suelo en cualquier momento.
Entonces, escuchó los pasos correr hacia ellos y creyó que Carl se corría hacia ellos. Pero si se distraía de sus pensamientos y prestaba atención, escuchaba las voces de sus compañeros gritar entre ellos y la de Carl chillar su nombre.
Giró la cabeza y comprobó que era Daryl quien corría hacia allí.
Matt rebuscaba en los laterales de las puertas en un saco de harina viejo sobre el que sobresalían algunos cañones de escopetas para dar finalmente con una gruesa tubería de unos trece centímetros:
-Esto te servirá.
-Yo llevaré mi ballesta.- Dijo Daryl cuando se detuvo junto a ellos tres. Paul arrugó el entrecejo:
-Dijimos que era ella quien entraba.-Daryl le observó, como si se estuviese riendo y comentó:
-Bésame el culo. – Paul cambió de mano el revólver, pero entonces Matt alzó los brazos:
-Si quieres acompañarla, de acuerdo. Pero nada de tonterías. La puerta no se abrirá hasta mañana por la mañana, cuando el sol esté tan alto como ahora.- Daryl no contestó a eso y se dirigió el primero hacia las puertas mientras Matt metía la llave y le daba vueltas.
Angie siguió a Daryl hacia la oscuridad y antes de meterse Matt la retuvo del antebrazo y le susurró:
-Las pilas están casi gastadas, pero no vais a pasaros un día entero ahí metidos sin luz.- Angie se aferró a la linterna y creyó partirla cuando la puerta se cerró tras ellos, como el día anterior. Apoyó la frente en el frío hierro mientras Daryl se daba la vuelta, con cautela. Notaba el calor de su brazo contra el suyo.
Suspiró y separó los labios, pero entonces él dijo, en un murmullo apagado:
-No preguntes.- Su voz sonaba como si estuviese a punto de caer de una cuerda tensada en el aire. Angie se giró lentamente, como sino le hubieran dado cuerda, y entonces comprobó que el cuerpo que la noche anterior Daryl había rematado con una de sus flechas ya no estaba.
Asintió y contestó, sin saber qué más decir:
-No preguntaré.-
…..
Soltó el aire cuidadosamente, mirando hacia su izquierda con los ojos excesivamente abiertos. Cuando escuchó su voz, apagada, casi tuvo que reprimir una exclamación.
Se giró, aferrándose con tanta fuerza a la linterna que sin querer accionó el botón para encenderla:
-Me estás poniendo nervioso, joder. Siéntate de una puta vez.- Su compañero parecía nervioso y ella estaba casi segura de saber el porqué.
Se acercó cuidadosamente frente a él, sin darle la espalda del todo al pasillo que prácticamente era tragado por el matiz ocre que lo recubría todo:
-¿Dónde estará? ¿Cómo ha podido moverse?-Inquirió, dejando el aparato ya apagado en el suelo y agarrándose las rodillas con las manos sudorosas. Daryl no contestó en un principio, pero ella casi podía oler su ceño fruncido:
-Quizá no le clavé bien la flecha.- Murmuraban, y pretendían tanto el uno como el otro mostrar seguridad, pero ambos estaba visiblemente inquietos:
-No es que seas especialmente brillante, pero al menos sabes clavar bien un arma afilada.- Daryl no dijo nada, solamente alzó una ceja. Se echó hacia atrás y se apoyó contra la pared de la galería antes de responder:
-No hemos salido de la granja desde hace semanas, ni siquiera hemos salido de Atlanta. No sabemos cómo están las cosas en otros sitios;-Hizo una pausa y más tarde agregó:-Tú sí pareces algo más brillante pero acabaste en un trabajo de mierda de todas formas.- Angie entrecerró los ojos, evaluándole, pero aún así no se lo tomó a malas. Daryl creía que podía herirla así, pero en realidad ella era muy consciente de lo que tenía. No tenía miedo a afrontar la verdad o, al menos, no ese aspecto de su vida.
El silencio del túnel le hacía imaginar sonidos que seguramente no estaban allí, ya que sonaban prácticamente en su oreja. Escuchaba pasos, golpes, quejidos… Y prefería pensar que en el caso de que no fuese sugestión pudiese defenderse de ello con una tubería.
Finalmente, para acallar a su vil mente, dijo:
-No llevabas razón. En lo de Glenn. –Daryl se encogió de hombros, sin mirarla:
-Eso es que tienes una respuesta mejor.
-Me cae bien Glenn. Y son demasiado pocas las personas que me caen bien en este mundo como para dejar que se vayan, sin más.- Daryl negó con la cabeza y arremetió contra ella:
-Eso es una razón tonta por la que morir.
-Eso es que tú tienes una respuesta mejor.- Contestó ella, sintiéndose permanente victoriosa. Sintió el silencio de Daryl y al mismo tiempo se percató de que ya no escuchaba los demás sonidos:
-Te dije que no te la jugases con ese tipo. Por su culpa estamos metidos aquí.- Angie apretó los dientes. Suponía que había subestimado a Daryl, y que este se había dado cuenta de que no podía hacerla reaccionar recordándole que su anterior trabajo a superviviente había sido una mierda, pero que sí lo podía hacer Jim:
-En realidad él no tiene la culpa de nada. Simplemente se ha dado cuenta de que no sabe vivir si no le prestó atención.
-Sin que le lamas el culo.- Rectificó él:- Es un niño mimado.
-Jim nunca ha tenido una pizca de humildad. Conozco a sus padres… O al menos los conocía. No permitían que su hijo cargase con sus errores de modo que él acabó pensando que no cometía ninguno.- Hizo un pesaroso gesto:- Fue así del instituto.
-Le habría mandado a la mierda.- Reconoció Daryl, con simplicidad. Angie sonrió levemente, alzando imperceptiblemente la comisura de los labios:
-No es fácil mandar a la mierda a Jim. Te atrapa, te hace pensar que has de estar con él, que con él estás bien porque él lo sabe todo y se encargará de protegerte de todo; En realidad era Shane quien me acababa sacando de todos los apuros.- Reconoció, dándose cuenta de lo patético que sonaba.
Súbitamente, sus sentidos se dispararon y olvidó momentáneamente la conversación:
-¿Qué coño…?-Fue a inquirir Daryl, pero Angie alargó la mano para agarrarle del antebrazo con fuerza, a lo que él entendió y calló.
La joven se levantó cuidadosamente y atrapó la linterna con una mano para agarrar la tubería con otra.
Fue de puntillas hasta la puerta y adelantó unos cuantos pasos. Escudriñó la oscuridad, pero no consiguió escuchar más que unos cuantos ruidos que no supo identificar. Sonaba como el chirriar de un cristal contra otro.
Alzó un tanto la linterna y de nuevo se esforzó por no gritar cuando sintió que algo se colocaba detrás suyo. Naturalmente, no era más que su compañero:
-No se te ocurra.- Angie lo mandó callar.
Proyectó el foco hacia arriba y cuando la débil luz iluminó el corredor pudo observar a uno de los caminantes frente a una de las puertas cerradas, efectivamente, haciendo chocar sus uñas contra la superficie. Apagó enseguida la linterna y trató de contener la respiración.
Entonces escuchó una respiración agitada y un grito ahogado y tuvo intención de moverse, pero Daryl la sujetó de los antebrazos para que no pudiese hacerlo.
Se quedó tiesa hasta que notó el putrefacto aliento de aquel ser. Sin pensarlo un momento alzó el brazo y le asestó un golpe directo en lo que suponía que era la cabeza; Ni siquiera se había dado cuenta de que su compañero la había soltado:
-No hagas tanto ruido.- Gruñó él, y ella bufó pero decidió ignorarle:
-¿Qué habrá tras esa puerta? Estaba rascando contra ella.
-Está desesperado por comida y busca por todas partes, no le busques sentido a eso.
-Hace unos días tampoco le habría encontrado sentido a que un muerto con una flecha en la cabeza se fuese de parranda por un túnel de estadio en busca de comida.- Daryl compuso una expresión de desagrado que ella interpretó por su respiración, pero finalmente le oyó cargar la ballesta, que prácticamente besaba su hombro cuando comenzaron a andar hacia delante.
Angie posó el oído contra la puerta n cuestión y obtuvo como respuesta el silencio:
-No oigo nada.
-Yo creía que los muertos estaban de parranda.- Se mofó él y ella gruñó por toda respuesta, pero antes de que pudiese contestarle un golpe que hizo retumbar la puerta la hizo saltar hacia atrás:
-No eran imaginaciones mías. Alguien estaba golpeando la puerta.- Dijo ella, sin poder contener la sorpresa:
-Alguien.- Masculló Daryl, y le robó la linterna. Enfocó sin miedo hacia el centro del corredor, el cual estaba vacío.
Se puso lateralmente contra la puerta y Angie le oyó contar hasta tres en susurros.
Se echó hacia atrás cuando derribó la puerta pero sostuvo la tubería en ristre.
Se escuchó una maldición por parte de una garganta femenina y Daryl apuntó contra la cabeza de la aludida directamente:
-Baja eso. No estoy infectada.- Le informó la voz de mujer, autoritaria.
Él negó con la cabeza, aún en la oscuridad, con temple:
-Ni de coña. Dime quién eres primero.- Se hizo un breve silencio, pero otra voz lo rompió:
-Esto no es una ocasión para cumplir con el protocolo, El.- Otra pausa:
-Soy la agente Elisabeth Payson, del FBI.- Daryl alzó las cejas, y aunque Angie no lo supo, lo imitó:
-¿Y tus compañeros?
-El agente Madison y su compañero, Walt.
-¿Y qué coño hacéis aquí metidos tres federales?- La mujer se adelantó un paso y comentó:
-Antes éramos más que tres federales.- Angie evocó sin querer las imágenes del día anterior e inquirió:
-Vuestro compañero ha muerto.- Pero aquello más que una información, era una confirmación. No obstante, ella rápidamente la tomó por estúpida:
-Tal y como oíamos los gritos de nuestro compañero algo intuimos.- Pero no había acabado de mofarse de ella, cuando Angie exclamó:
-¡EH!- Enfocó instintivamente con la linterna hacia la cara del caminante que había doblado el recodo en busca de sus voces. Daryl giró la ballesta hacia allí pero Madison le puso una mano en el hombro:
-Quieto. Podría servirnos de ayuda.- Desabrochó el cinturón del uniforme que en su estrecha cadera no parecía tener demasiada utilidad y puso una mano, delimitando el espacio entre ella y el ser que corría hacia ellos:
-Estás jodídamente loca.- Le reprochó Daryl, pero ella se limitó a tensar el cinturón y a esperar. Cuando el caminante se hubo aproximado hacia ella lo suficiente, rodó por el suelo y se colocó a su espalda, aferrándole el cuello con el cinturón, hábilmente:
-¿Por qué no habéis hecho eso antes?
-No podemos usar nuestros cinturones contra veinte muertos ni contra diez personas armadas.- Contraatacó uno de los compañeros de Madison, con voz insulsa:
-Voy a explicarte lo que tienes que hacer y me gustaría que pusieses atención.- Dijo entonces Madison, mirando a Daryl, el cual frunció el ceño:- Quiero que grites que estés en peligro para que te abran la puerta.
-¿Tú crees que estamos aquí por gusto o qué?
-Creía que os habían mandado a inspeccionar la zona.- Angie calló y Daryl renunció a formular más palabras, de modo que se giró y regresó hacia la puerta.
Le escuchó llamar a Matt, darle la razón en cuanto a ella y golpear las puertas con los puños sin que pasase nada digno de mención. Angie, por su parte, examinaba a Madison, con sus piernas y brazos flacos, sujetando al caminante como sino necesitase más fuerza que la que poseía. Llevaba un moño castaño mal recogido y no llevaba chaleco ni placa, sin embargo los tirantes y los pantalones la delataban y hacían pensar que decía la verdad.
De pronto la puerta se abrió y ella y sus cuatro acompañantes improvisados fueron tras Daryl en el momento en el que la cara de Matt se asomaba, inquieto, como la vez anterior:
-¿Qué mierda…?- Pero se apartó instintivamente de las puertas debido a la presencia del caminante, que salió al estadio de las manos flacuchas de la agente.
En un instante, Angie pudo escuchar claramente los gritos exaltados en todo el estadio, el cual permanecía iluminado a medias:
-Cierra la puerta.- Ordenó Daryl, apuntándole con la ballesta.
Paul gritó el nombre de Matt, a la lejanía mientras la gente se congregaba en el centro del estadio, asustada y el líder cerraba las puertas de nuevo.
Madison adelantó a Daryl y se dirigió hacia el centro.
Conforme avanzaban, la gente fue echándose hacia atrás.
Paul, que estaba en primera línea, los apuntó con la pistola, tembloroso, pero la agente le amenazó directamente:
-No te lo aconsejo. Una pistola no te valdrá de nada cuando se te eche encima. Lo sabemos por propia experiencia.-Matt iba escoltado por Daryl y cuando resonaron los gritos de Rick por el inmenso campo Angie se apartó de su lado para observar casi todos sus compañeros salían corriendo de su espontáneo campamento y se abrazó a su hermano:
-¿Qué estáis haciendo?-Preguntó él a su oído, con el calor de sus labios reconfortándola. Sonaba medianamente enfadado, pero también aliviado:
-Si pudiera explicaros…
-Queremos las armas.- Le interrumpió entonces Madison, en voz alta mientras su dos compañeros llegaban a su altura:- Y desde luego, tú y tú.- Señaló a Paul y a Matt:- os largáis a la calle. Sin provisiones de ningún tipo.-
