Minos recibe el aviso que su hermana podría estar en peligro y sin pensarlo dos veces acude a apoyar a Aioros. La bruja opone un interesante desafío y no escatima nada para obtener su venganza aunque eso la lleve a ser imprudente. Y hablando de imprudencias, Ingrid debería poner más atención por donde va.


¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon. O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.


DISCLAIMER: Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA

Pelotita anti estrés, o los más sensibles, leer este capítulo cerca de un desfibrilador y de alguien que sepa usarlo.

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. Debido a la naturaleza de algunas escenas gráficas, se pide extra cuidado. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.

¡No intenten nada de esto en casa!


XXIII. ANIMA CAPTI
(Alma Atrapada)

Capítulo 20: Caídas.

Calles de Oslo, Noruega

En esos momentos. 8 de noviembre. 11:03 horas

Como que de pronto la vida había tomado un extraño color gris. Pero al mismo tiempo frenético, dicho sea de paso. Ingrid estaba muy molesta por el rumbo que habían tomado las cosas y en serio se reprochaba mucho su falta de juicio. Al fin y al cabo que había cometido un error, uno de los más garrafales de su vida. ¿Por qué nunca tenía suerte? ¿Qué tenía que hacer una mujer como ella para agarrarse a un millonario? Debió seguir sus impresiones iniciales, pero no… ¡Tuvo que llevarse la contra! Si no hubiera sido tan caprichosa y prejuiciosa ahora no estaría en esa situación, embarazada y sola por la vida.

Al menos no conservaría a la criatura, esa cosa se la llevaría su padre, ojalá por siempre. Ella no tenía materia de mamá luchona. ¿Los niños? De lejitos, gracias. ¿Estos casi tres kilos de carne? Más lejos todavía: contaba los días para que poder sacarse a la chiquilla de las entrañas.

Además le estaba agarrando algo de miedo a la enana: últimamente estaba teniendo sueños en que se veía a sí misma atormentada por una entidad muy agresiva cada vez que pensaba en hacerle daño. No, no era una criatura mitológica, tenía la impresión que era muy humana, que más de una vez había intentado ahorcarla tan solo por imaginar que aplastaba una almohada contra la cabeza de la bebé. ¡Es Mía, No te Atrevas!, escuchó que le dijo una vez. ¡Mídete Con Alguien de tu tamaño, Rubia Pajera!, añadía la voz.

Le daba escalofrío pensar en aquella persona a la que nunca podía verle la cara. Por eso intentaba ignorar todo lo posible su panza. Mejor no le decía a nadie sobre esa persona o la creerían loca. ¿Tendría que ver con el hecho que Minos era un juez del Inframundo?

"Más fácil pensarlo que hacerlo." Rezongó Ingrid mientras pasaba los cambios del auto. Miró fugazmente los niveles del vehículo. "Tengo que cargar combustible pronto."

Suspiró con mucha auto lástima. Sí, Minos era un juez de Hades, pero no el muerto de hambre que supuso por puro prejuicio. ¡Pero qué tonta era! El hombre sí era el heredero del banco ese. ¿Cómo fue a equivocarse tanto? Debió ser más paciente, morderse la lengua, tragarse sus prejuicios. ¡Casi, casi se había embolsado a un millonario!

Ingrid negó con la cabeza y siguió conduciendo por las calles de Oslo. Esta vez comenzó a prestar más atención a sus alrededores, buscando tal vez una gasolinera en donde cargar combustible, apenas reconociendo el área donde hacía unos meses atrás casi había tenido un accidente. ¡Qué espanto! Menos mal que el seguro se había encargado de los arreglos y que a ella no le había pasado nada.

Lamentablemente a la bebé tampoco le había pasado nada, pero aún así…

Bzzzt, bzzzt.

Al sentir su celular, Ingrid sonrió. Miró hacia el costado y tomó su teléfono sin dudarlo dos veces. Desbloqueó el aparato, aprovechando la oportunidad para mirar el camino. ¡Era una notificación de Tinder! Algún chico la había saludado.

"¡Oooh, Primer mensaje! Vamos a ver…"

Ingrid, mientras dividía su atención entre la aplicación del celular y el camino, comenzó a sentir un simpático entusiasmo en el estómago. Había tenido muchos problemas para volver al mercado de solteros, la panza no la ayudaba nada, y desde que había vuelto a Tinder, apenas había tenido solicitudes.

"Vamos a ver a quien le gusté…"

Mientras rebuscaba en la aplicación, Ingrid no se percató del cambio de luz en el semáforo, o que estaba muy cerca del mismo lugar del accidente previo. Después de todo no veía a nadie en el camino y perfectamente podía… ¡CICLISTA CRUZANDO!

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!"

Ingrid soltó el teléfono y pisó el freno y el embrague al mismo tiempo, perdiendo el control del vehículo al mismo tiempo.

SCREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEECH. WRAAAAAM.

Y se encontró de frente con el mismo poste que esquivara la vez anterior. El airbag le explotó en la cara y el cinturón de seguridad la aferró en su sitio. El volante del auto se le encajó en el abdomen y un fuerte peso cayó encima, aplastando el techo. Lo último que vio Ingrid antes de perder la conciencia, fue al ciclista que de milagro no había atropellado y que corría a ver cómo estaba…

… ¿Ese era Lune?


Inframundo. Esfera de Ptolomea.

En esos momentos.8 de noviembre. 11:03 horas

"¿Qué Lily está dónde, haciendo qué cosa?" Preguntó Radamanthys sorprendido.

"¿Fue a escalar sola?" Aiacos frunció el ceño. "Hmpf. Eso no me parece responsable para nada."

Minos miró a los otros dos jueces sin saber bien cómo reaccionar. Sonrió cansado mientras analizaba la reacción de Radamanthys (curiosidad) y de Aiacos (no muy contento). Se encogió de hombros y se guardó el celular. Lily acababa de enviarle unas fotos desde Meteora, que había compartido con sus camaradas sin dudar.

"Lily está en Meteora escalando algún risco. Me comentó eso hace unos días y bueno, allá la tienes, Rada." Respondió Minos con tranquilidad, antes de volverse hacia Aiacos. "Lily es estupenda escalando: puede sola sin problemas."

"No lo dudo, pero ni aunque fuese escaladora experta se lo justifico. Irse a un risco *sin* compañero de cordada es irresponsable. ¡los accidentes pasan!"

"Aiacos tiene algo de razón." Reconoció Radamanthys con un gruñido.

Minos se sopló el flequillo, dejando ver por momentos las ojeras que tenía. ¡Claro que lo que decía Aiacos tenía sentido! Él era nepalí, algo sabía sobre montañismo, aunque no fuera exactamente un sherpa. A veces tenía momentos de genialidad en los que decía algo con sentido.

"Sí, la tiene, pero Lily es adulta y sabe cuidarse. Además, tiene sangre noruega y somos todos buenos montañeses." La defendió el Grifo.

"Ser noruego o nepalí no es garantía de saberlo todo sobre la montaña." Retrucó Aiacos entre dientes. "Por ejemplo, ¡Tú eres noruego y no sabes esquiar!"

Minos abrió la boca para defender su honor noruego herido, pero la cerró enseguida, inflando las mejillas. No tenía contraargumentos para rebatirle a Garuda. Rada rodó los ojos al cielo y se masajeó una sien: se suponía que los noruegos prácticamente nacían con los esquíes puestos, pero Minos era la notable excepción a la regla. La última vez que había intentado aprender (gracias a las pacientes instrucciones del mismo Aiacos), Minos había terminado imitando a la ardilla de Ice Age y llevándose a varios incautos por delante.

¡Menos mal que no se había roto ningún hueso!

Bueno… sí… dos costillas. ¡Poca cosa!

"Supongo que lo imprudente corre en la sangre." Gruñó Radamanthys, atrayendo para sí la atención. "Liliana sabe cuidarse, y seguro que debe querer despejar la cabeza. Esta escalada le va a servir para eso. Al menos sabemos dónde está."

"Y que está sola." Gruñó Aiacos. El juez solía tomarse demasiado a pecho las medidas de seguridad cuando uno salía de excursión. "Hmpf. Minos, llámala para saber cómo está y si necesita algo."

"Luego la llamo. ¡No la voy a acaparar!" Minos suspiró cansado. "La fui a dejar ayer a la estación de trenes y esta mañana estuvimos hablando un montón. La voy a cansar, mejor le doy un respiro."

Aiacos y Rada lo escucharon tranquilos, pero no intercambiaron miradas. De alguna manera estaban agradecidos con Lily, pues les había aliviado mucho del peso que significaba contener al Grifo. No es que Minos fuera un pusilánime, todo lo contrario, pero había cosas que a un hombre le afectaban más que otras, y sin duda que el juez nunca se imaginó que jugarían así con su corazón. Podrá ser un rudo y fiero guerrero, pero no era de palo. Rada y Aiacos (Violate también, aunque ocasionalmente) podían ayudarlo a desestresarse con una buena sesión de puños y patadas y quizás una cerveza luego; las chicas (incluyendo a Maribel, quien recién se incorporaba al grupo), solían conversar con él, tratar que se desahogara… bueno, Pandora lo regañaba y Violate trataba de escucharlo un poco más. Era Lily la que lograba que Minos se abriera y eso que era bastante torpe con las destrezas blandas.

¡Cómo estarán de mal al respecto en el Inframundo!

Y aquí entre nos, Rea también cooperaba, pero su solución involucraba pastillas.

"Bah. Mejor dame el teléfono y la llamo yo, así quedo tranquilo. ¡Quizás qué le puede pasar! Un resbalón y terminamos recogiéndola con pala del fondo del risco y…"

Los tres jueces levantaron cabeza, detectando en seguida una alteración en la Fuerza… digo, en la cosmonet. Minos irguió la espalda y aguantó la respiración. Era Aioros, avisando que Lily estaba en peligro y que intervendría en el acto. El Grifo apretó los dientes y se puso en guardia.

"Mis disculpas, tengo una emergencia familiar." Minos, con el ceño bien fruncido, se dispuso a irse ni bien terminó de escuchar el mensaje. Rada se tronó los nudillos.

"¡Vamos! Ya tenía ganas de dar una paliza."

"¡Lo agradezco Radamanthys! Pero no gracias. Voy solo." Pidió Minos muy solemne. "Está Aioros allá. Deja que el pobre idiota se vea épico, a ver si impresiona a Lily."

"¿Huh?"

"Tiene razón." Dijo Aiacos, sujetando a Rada por el brazo. "Ve Minos y da palizas, a ver si eso te despeja un poco."

Minos asintió y no se tardó en desaparecer. Rada miró curioso a Aiacos, quien se encogió de hombro.

"¿Puedo sospechar que por un motivo parecido ustedes no intervinieron cuando esos locos quisieron sacrificar a mi mujer y les tuve que dar una lección?"

"Un hombre tiene que verse épico ante la chica de uno. No íbamos a empañarte esa oportunidad. ¿No lo crees?"

Radamanthys hinchó el pecho de súbito y cerró los ojos, muy solemne. Le dio un golpe amistoso de puño a Aiacos en el brazo y dejó que las emociones de macho espalda plateada fluyeran por sus venas. Como que ahora entendía por qué sus hermanos de armas no habían intervenido en aquella pelea cuando salvó a Maribel y de corazón lo agradeció.

"Gracias."

"Sabía que lo comprenderías."

"Ahora a estar alertas a lo que pase con Lily."

"¡Eso no lo dudes!"


Meteora, Grecia.

8 de noviembre, 11:17 horas.

La sarcástica sonrisa de Madelia cobró tintes perturbadores cuando Lily se precipitó por el borde, viéndola con esa cara de terror que solo comprendería quien ha estado al borde de la muerte, pero fue una satisfacción que apenas duró una fracción de segundo y no más. Madelia recibió un súbito empujón que ni vio venir y se fue de espaldas contra la superficie. Cayó al suelo, confundida y sin saber bien qué había pasado. Se incorporó agitada, sintiendo un volcán de ácido al ver el motivo de su caída.

"¡NOOOO!"

Es que Aioros (con todo y armadura) apareció en el segundo justo. Empujó a la bruja y sujetó a Lily por las ropas, atrayéndola hacia él mismo, impidiendo su caída. El santo dorado no perdió tiempo en alejarla del borde y la llevó a lugar seguro, en donde comenzó a ayudar a Lily a quitarse las cuerdas de encima, que obviamente se resistían a ser retiradas.

"¡Deja que te las quito!"

"¡Me duele, duele! COFCOFCOF…"

"¡Vamos! Vamos…"

"¡Déjala!"

Madelia no perdió tiempo y con su magia le lanzó una descarga eléctrica a Lily al tiempo que las cuerdas comenzaban a presionarla especialmente por el cuello, impidiendo que respirase. Lily, apenas conteniendo el dolor, intentó sujetar las cuerdas mientras trataba de no desesperarse. Aioros le lanzó un golpe de cosmo a la bruja casi en seguida, liberando a Liliana, y decidió cortar por lo sano.

"¡Quédate lo más quieta que puedas!" Le dijo en un susurro a la chica.

Y si perder más tiempo cortó en trozos todas las cuerdas que vio. Lily exhaló de susto y no perdió tiempo en abrazar a Aioros.

"¡Ni que me hubieras echado de menos, linda!"

"¡Ella me quiere matar!" Exclamó Lily muy asustada, sin querer soltarse.

"¡Y LO VOY A LOGRAR!"

Madelia comenzó a brillar con un aura extraña, anaranjada y verde, que daba la impresión de óxido de mala calidad. Puso los ojos en blanco y lanzó su hechizo, esta vez hacia Aioros, quien pensando que le iba a dar a Lily, la protegió con su cuerpo recibiendo de lleno el ataque. Lily se tapó la cabeza, pero del susto ni gritar pudo. Solo se abrazó del dorado.

"¡AAAARGH!" Aioros apretó los dientes. El golpe dolía, cierto, pero había aguantado palizas peores.

"¡Eso Te Pasa Por Ponerte En Mi Camino!" Se burló Madelia, mientras aumentaba la intensidad de su ataque.

"¡¿Quién Te Dijo Que Esto Incapacita?!" Aioros volvió a inflamar su cosmo y atacó a la bruja. Al caer esta al suelo, se levantó dejando a Lily tras de sí. Avanzó intimidante hacia Madelia. "¿Qué buscas con todo esto?" Le preguntó.

"¡Matar A Esa Perra! ¿Qué No Se Entiende?" Madelia, a tropezones, se puso de pie, en posición de ataque.

"¡Aquí te espero!" Exclamó de pronto Lily con súbito coraje, sin ponerse de pie. "Arreglemos esto a golpes si quieres, pero ¡Ya no más!"

"¿Qué es lo divertido de eso?" Siseó mientras comenzaba a manipular la magia con sus manos.

Aioros reaccionó al mismo tiempo que la bruja y la embistió. En honor a la verdad no tenía muchos deseos de lastimarla, era de la idea que las cosas podían arreglarse conversando, pero ya estaba perdiendo la paciencia. El hechizo no lo había lastimado, y aunque sí había notado una merma en su poder, sabía que era temporal. Parecía ser inofensivo, pero eso no le quitaba lo molesto. En un pestañeo sujetó a Madelia por la solapa y la levantó.

"¡Esto se termina aquí y ahora!"

"¡Nunca!"

La bruja le dio una fuerte palmada en el pecho, por sobre la armadura, lo que produjo un sonido grave, como de un campanazo estancado en la nota do, que habrá durado unos segundos. Aioros sintió un fortísimo dolor en los tímpanos, y soltó a la bruja para cubrirse las orejas, al tiempo que inflamaba su cosmo para protegerse de algún modo, sin poder anular los efectos de aquella magia. Es que el mundo de pronto daba vueltas tan feroces que hasta su sentido de ubicación espacial estaba confundido. Lo que ya es decir, considerando que Aioros sufría de vértigo (sí, estaba con tratamiento, pero eso no parecía ayudarle nada en aquellos instantes). Sin dejar de mostrarle la palma de la mano con la que le había golpeado, Madelia con mucha cautela le pasó por el lado mientras caminaba hacia Lily, quien del coraje y del susto no se movía.

"¡Aaaaaaagh!"

Aioros se sujetó la cabeza y apretó los dientes, preso de dolores que asemejaban puñaladas, y con el mundo dándole vueltas horribles alrededor de su cabeza, que no le dejaban distinguir el suelo del cielo. Cayó de bruces, pero era más porfiado que eso, pues pese a la tortura a la que era sometido, se incorporó a gatas, mientras trataba de recuperar la compostura para poder contratacar.

"Te quedas quietecito ahí, santito. Mi problema no es contigo." Le dijo a Aioros mientras se alejaba de él. Miró a Lily. "Es Contigo, Perra Bastarda."

"¡Deja a Aioros!" Lily tomó aire, se levantó y comenzó a dar pasos decididos hacia la bruja. "Entiendo tu enojo, pero… ¡AAAAaaaARGH!"

"¡Claro Que NO Entiendes Mi Enojo!" Madelia detuvo a Lily con magia y la sujetó del cuello, dándole ocasionales y dolorosos topes eléctricos. "El idiota de mi marido está en la cárcel y LO PERDIMOS TODO por tu culpa. ¡TU CULPA!"

"NO." Lily sujetó el brazo de Madelia, cuidando de clavarle las pocas uñas que tenía. "¡Está preso POR *SU* CULPA! NO por la mía. ¡TRABAJA si quieres tus cosas de vuelta!"

"¡DEBISTE QUEDARTE CALLADA!" Bramó la bruja, encendiendo su poder y dándole otra descarga eléctrica. "¿Tienes idea de la cantidad de gente que se vio perjudicada?"

"¡No es mi culpa! AAAAAAAAGH."

"¡Deja De Decir Eso!"

Madelia arrojó a Lily al suelo y la miró con odio, con los ojos tiritando de indignación, mientras la chica se retorcía presa de su magia. La bruja no podía ver a su marido como culpable de aquella penosa situación en la que había caído (lo amaba demasiado) pero, aunque no le gustara, lo era. Nicos Metaxás había decidido evadir impuestos, no pagarle lo justo a sus empleados. Se suponía que debía cuidar de su empresa, hacerla crecer, convertirla en rentable, velar por sus trabajadores, de manera de que todos pudieran desarrollarse profesionalmente, pero había optado por no hacer nada de lo anterior. La naviera fue rentable, pero a base de ilegalidades egoístas que solo beneficiaron a unos pocos. Intentaron transparentar las cosas utilizando a Lily y su prestigio, pero ella no solo los descubrió, sino que además los denunció.

No era culpa de Lily que la gente hubiera perdido sus trabajos o que el marido de la bruja esta y su séquito estuvieran presos, investigados, procesados y enfrentando juicio, sino que era culpa del mismo Nicos.

De alguna manera Madelia también era una víctima.

"¡BASTARDA ASQUEROSA!"

Claro que estaba juntando su buena dosis de karma culpando y atacando a Lily de esa manera. Y no digamos que no se lo habían advertido. Madelia levantó en alto un puñal que conjuró quizás de dónde y de una carrera se abalanzó sobre Liliana dispuesta a apuñalarla. Justo en ese momento Aioros la sujetó en una llave particularmente agresiva y la levantó en aire.

El dorado aún era preso del conjuro que le había lanzado Madelia momentos antes, no se dejen engañar, pero como buen sagitario que era probó ser más porfiado. La bruja se sacudió en sus brazos, chillando como marrano, pero Aioros no estaba dispuesto a dejarla ir.

"¡SUELTAME, DÉJAME MALDITO! ¡SUELTA TE DICEN! ¡NOOOOO!"

"¡Lily, Corre!" Exclamó Aioros mientras forcejeaba con Madelia. "¡Ocúltate en las ruinas!"

"¡LOS VOY A MATAR A LOS DOS! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!"

"¡NO! ¡NO PIENSO dejarte solo! ¿Estás loco?" Preguntó Lily agitada y llena de angustias. Se llevó las manos al pecho. No quería que nada le pasara a ella, pero tampoco quería que Aioros saliera perjudicado.

Amaba al pobre idiota. Acababa de aceptar eso. ¡Se negaba a perderlo!

"¡CORRE, TE DICEN!"

"¡MUERE!"

Madelia lanzó una bola de energía verduzca hacia Lily, que rápidamente acertó su blanco y pareció atravesarla de lado a lado. La chica puso los ojos en blanco y pareció perder la consciencia, pero no cayó al suelo. Emitió un sonido extraño y pareció resoplar por aire…

"¡LILY!"

"¡YAAAAAAAAAAAAA!"

De súbito y con mucha violencia, Lily fue empujada hacia atrás por una fuerza externa que pareció jalarla del pecho y la arrastró hasta lanzarla por el borde del abismo, justo por donde mismo había subido y en donde aún estaban instaladas las cuerdas. Aioros sintió que moría de la angustia y afiló los ojos. Sin pensarlo botó a Madelia por el suelo, sacándola de en medio sin ninguna consideración, y corrió en la dirección de Lily. Fue aquél un angustioso segundo en el que no pensó en su propia seguridad ni tuvo mucha consciencia de sus movimientos, solo saltó por el borde con los brazos extendidos, logrando sujetar a Lily con su mano derecha y logrando con las justas sujetar las cuerdas que aún estaban instaladas en la pared.

"¡AAAAAAARGH!"

Fue una caída brutal. El inesperado peso de ambos sobre las cuerdas puso a prueba los anclajes y no pocos cedieron y saltaron por los aires, causando que ambos dieran botes contra el risco a medida que caían. La peor parte se la llevó Aioros, quien si no hubiera tenido la armadura con él se las habría visto color de hormigas. Aquellos breves instantes de terror (que parecieron una mini eternidad) finalizaron cuando por fin se detuvieron, casi treinta metros más abajo. Producto del roce y la caída, y pese a la armadura, la mano izquierda de Aioros sangraba profusamente, y toda su musculatura resentía el maltrato recién recibido. Miró hacia abajo, a Lily, a quien tenía precariamente sujeta con la mano derecha y no parecía estar consciente. La chica también tenía raspones y golpes por doquier.

"¡Lily! ¡Reacciona! ¡LILIANA!"

"…"

Apretando los dientes, Aioros miró hacia arriba, al anclaje que finalmente había resistido. No tenía forma de saber si Lily había instalados estos en específico o si habían quedado de excursiones previas, pero sin duda que le debía un par de cervezas a quien fuese que los hubiera instalado. La cuerda a la que estaban sujetos por fortuna era de alto rendimiento y la exigencia que implicó aquella terrorífica caída libre no pareció maltratarla mucho. Su calidad había quedado de manifiesto, pero… ¿aguantaría el peso de ambos? Quizás si estuviera sin la armadura…

Fascinado, vio cómo su propia sangre se deslizaba por su brazo y apretó los dientes. ¡Linda situación en la que estaban metidos! ¿Y ahora como salían de esta?

"¿Aioros?"

El santo de sagitario sintió que el corazón le daba un vuelco al oír la tenue voz de Lily y que esta, sorprendida y en una veloz reacción, levantó su otra mano para asirse mejor del brazo de Aioros. Éste volvió la cabeza hacia abajo y cruzó miradas con Lily.

"¿Estás bien?"

"Estoy colgando sin cuerdas de seguridad." Comentó en un asustado, pero contenido siseo. "¡Estás Sangrando!"

"He tenido desbarrancadas peores." Le dijo con mucha autoridad.

Lily se mordió el labio: a diferencia de ocasiones anteriores, no quería ni mirar hacia abajo. No tenía idea de a qué altura estaban, pero no era un número que quisiera saber. Se concentró en Aioros, quien parecía estar pensando a mil por hora sobre cómo salir de esta lo más ilesos posible. Apretó los ojos y controló la respiración: estaba muy asustada, pero pensando claro. Quizás se debía a aquella brisa, quizás a lo intensa de esa situación, nunca lo sabría, pero si de algo estaba segura era de que confiaba en que Aioros no la soltaría por voluntad propia.

Pero si seguían colgando, esa opción sería inevitable. Era Aioros el que estaba sujeto de las cuerdas, no ella. Él podría salvarse, ella no. Tendría que soltarla en algún momento o morirían los dos.

¿Por qué tenía esa sensación que por mucho que la soltara, Aioros no la dejaría morir?

"Lily… dame cinco minutos en lo que pienso algo. ¡No voy a soltarte!"

"No te culparía." Le dijo Lily con un puchero. "Regla de la montaña."

"¡No Digas Estupideces! ¡Me Valen las Reglas de los Escaladores! AHORA NO."

Lily no le respondió, tenía un nudo en la garganta. Aioros tragó saliva e intentó sofocar la angustia que le subía por el esófago como si fuera un volcán de ácido. Apretó los ojos con fuerza y tomó aire para regañar a Lily: si ella caía, se caían los dos, ¡incluso se impulsaría para caer primero y servirle de colchón! A Seiya le había funcionado una vez, ¿por qué a él no?

¡Momento! ¿Le pareció ver un lindo gatito? Aioros estiró el cuello un poco a la derecha para ver mejor hacia abajo… ¡Es cierto, es cierto! ¡Minos de Griffin venía subiendo!

"Lily." Comenzó a decir Aioros. "Tengo…"

"¡¿USTEDES NO SE MUEREN CON NADA?!" Madelia bramó desde la cima, llamando la atención de la pareja, quienes miraron hacia arriba.

La bruja invocó más magia y lanzó un par de ataques, logrando darles una buena sacudida. Aioros elevó su cosmo para protegerse junto con Lily, pero el susto se lo llevaron de todos modos. Madelia, rodeándose de su poder, se elevó en el aire y flotó lentamente hacia abajo, dispuesta a atacarlos más de cerca aprovechando una posición ventajosa. Aquél despliegue mágico levantó mucho viento.

"Suéltame."

"¡Lily! ¡¿Qué dices?!"

"Por favor." Le dijo Lily con un puchero. "Suéltame… O nos va a matar a los dos."

"¡No Nos Va A Matar! ¡¿Cómo Me PIDES Que Te Suelte?!"

A Aioros se le atenazó la garganta. Aparte de los raspones y moretes, Lily tenía las mejillas llenas de lágrimas y lo miraba con angustia, pero… pero había algo además en sus ojos que… ¡No podía dejarla ir! No, no, no, no podía. ¡No podía! Lily tenía razón, tenía que soltarla o no se podría defender, pero… pero… ¿soltar la? ¡¿dejarla caer?!

¡¿Dejarla Ir?!

Recordó el oráculo: tenía que hacerlo, aunque nunca creyó que tan literalmente. Sintió un extraño calorcito en el pecho, como si algo se estuviera preparando.

Quizás era el mismo calorcito que estaba sintiendo Lily, quien miraba suplicante a Aioros. No, no le tenía miedo al dorado, más temor tenía que se quedara sin saber qué sentía por él en serio. No… ya no temía lo que él pudiera entregarle y aunque pareciera una locura, sabía que no la iba a dejar morir. Y si ocurría, nunca se lo tendría en cuenta.

Descubrió que confiaba en él a ojos cerrados. Y que era capaz de dejarlo entrar de lleno en su corazoncito. Era su persona especial.

¡¿Dejarlo entrar?! ¡Claro que sí!

Lily dejó caer una de sus manos.

"¡Liliana! ¿Qué haces? ¡Sujétate!"

"Aioros." Lily tomó aire y cerró los ojos, como si lo que estaba a punto de decirle, le costase. "¡Te Amo!"

Palabras más sinceras no había. Aioros sintió un vuelco en el corazón que se sintió como un regimiento pisoteando al mismo tiempo. Reprimió el puchero como el macho que era y suavizó la mirada, sonrió con dulzura, con una nueva decisión en su corazón.

Esto le iba a doler, pero valdría la pena. Ese día alguien resultaría muerto, ¡Y Por Athena no sería Lily!

"Yo te amo más." Le respondió Aioros. "Y quiero que seas libre…"

"Aioros…"

"¿Confías en mí?"

"Sí."

Aioros soltó a Lily, y por un instante fugaz quedaron suspendidos en el aire, sujetos de un arco eléctrico que brotó del pecho del dorado y le pegó a Lily en el suyo. Si ya antes el viento se estaba alborotando alrededor de ambos, esto terminó por desatarlo por completo. Pareció que una burbuja estallaba y Lily comenzó a caer de nuevo, risco abajo.

"¡MUÉRANSE LOS DOS!" Exclamó la bruja cuando por fin alcanzó a Aioros.

Apretando los dientes, y sin pensar en las consecuencias, Aioros escaldó a Madelia con la mirada y en un imprevisto movimiento, se acomodó en la roca e impulsándose con las piernas, se abalanzó sobre la sorprendida Bruja dispuesto a darle su merecido, quien no alcanzó a esquivarlo.

"¡¿QUÉ HACES IMBÉCIL?! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!"

La gravedad simplemente siguió haciendo lo suyo.


Inframundo. Esfera de Antenora. Juzgados.

En esos momentos. 8 de noviembre. 12:13 horas.

No estaba para nada concentrado. Aiacos se mesó las sienes y dejó de ver el caso que tenía en la carpeta. No había regresado hacía mucho a su juzgado, pero no podía concentrarse para nada. Hacía más de cuarenta minutos que Minos había partido a ayudar a Lily, pero aún no se sabía nada del sujeto, ni de Lily o de qué estaba pasando.

"Debería haber ido." Gruñó de mal humor.

Tokusa lo miró desde su esquina con mucha atención. Hacía poco más de un mes que se había ganado el derecho de ser el nuevo lugarteniente de Antenora y todavía intentaba acostumbrarse al ritmo de trabajo de Aiacos. Sin duda que no quería hacerlo enojar, que suficiente tenía con las palizas que le daba día por medio en los entrenamientos. ¡Bah! ¡Y creyó que sería un trabajo fácil! ¿Cómo era que Violate le seguía tan bien el ritmo? Nunca más volvería a subestimar…

"¿Estás prestando atención, Tokusa, o ya te dormiste?"

"¡Despierto Señor!" Exclamó de súbito. "Me distraje con los documentos. ¿Qué fue lo que me dijo?"

"Nada, solo quería saber si estabas atento." Gruñó de mal humor. "¿Qué tan atrasados estamos?"

"Unos tres o cuatro casos por debajo de la meta."

"¿Tres o cuatro?"

"Err… pues tres." Respondió mientras revisaba sus propios papeles. "Aunque si termina ese que está revisando pronto…"

"Hmpf."

Aiacos se cruzó de brazos. ¡Imposible concentrarse! Estaba demasiado pendiente de lo que podría estar pasando con Lily para enfocarse en el caso de aquella alma que…

"¡Aiacos!"

Pandora entró con su garbo usual, aunque se notaba agitada. Tokusa de inmediato asumió la posición de firmes y Aiacos la miró frunciendo el ceño. Se levantó de su escritorio, haciéndose parte de la urgencia que irradiaba la Heraldo. ¿Acaso había pasado algo con Lily? Él y Radamanthys le habían informado en qué estaba el Grifo ni bien desapareció del Inframundo, ¿Acaso…?

"Necesito que vayas a Noruega AHORA. Lune se reportó."

"¡¿A Noruega?!"

OK. No era lo que Aiacos esperaba exactamente. Y por lo mismo, sintió que se le helaba el estómago.

"Ja." Pandora lo miró con su usual gravedad que solo ponía cuando algo había pasado. "Esa verdammt de Ingrid chocó contra un poste, ella iba conduciendo, hará quizás una hora más o menos. Lune cree que fue un accidente. Ahora mismo está en el hospital."

"¡Señorita Pandora!" Exclamó Aiacos. "¿Qué dice? ¿Cómo que cree que fue un accidente?" El juez se pasó una mano por los cabellos. "¿Y qué es eso de estar conduciendo? Ingrid está en meses mayores, no puede condu… ¡Oh!"

Pandora solo miró intensamente a Aiacos, aunque sus ojos reflejaron mucha preocupación. No tuvo que decirle más al Juez.

"¡La Re%&∑ama¥≠e que la remil…!"

"Envié a Radamanthys a avisarle a Minos, pero necesito que vayas a ese hospital. Ya."

Aiacos asintió y en menos de un suspiro hubo desaparecido. Pandora se volvió hacia Tokusa, quien la miraba con los ojos muy abiertos y llenos de preguntas.

"¿Podrás hacerte cargo de los juicios o te envío apoyo?"

"Me las arreglo, señorita Pandora." El lemuriano tomó valor. "¿Se sabe algo de la niña?" Preguntó casi con temor.

Pandora resopló preocupada y empuñó las manos.

"Nada."

Tokusa tragó saliva.

Continuará.

Por
Misao–CG


Próximo Capítulo: Asentando Noticias

"… Minos sintió un cosquilleo en los dedos de las manos y los pies, como si estuviera perdiendo de a poco las sensaciones. Del mismo modo, le bajó la presión, pero antes de dejarse dominar por eso gruñó y sacudió la cabeza. ¡No era el momento! Nadie lo iba a culpar si tenía un colapso emocional, pero NO ERA EL MALDITO MOMENTO…"


Nota Mental: Inexcusable mi actitud. Tuve uno de los días más Murphy de todos y todo conspiró para que no actualizara a tiempo hoy. Pero aquí lo tienen, corrí contra el tiempo y puede que haya vencido. A todo esto, en el capítulo 5 Aioros recibió una ENORME pista acerca de cómo resolver el oráculo, pero supongo que estaba más pendiente de otras cosas. Sé que de nuevo los dejé en vilo, pero bueno, espero que se entretengan al menos. Ojala que les guste mucho. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEER!


Me dejaron algunos reviews "anónimos", así que los respondo:

¡BloodyP! Lamento mucho haberte hecho esperar de sobra, me fue inevitable, pero bueno... aquí ya estuvo el capítulo y espero que lo hayas disfrutado… aunque dudo que te haya dejado muy tranquila n.n.

Como ya viste, este era el momento para que las alas de sagitario funcionaran, aunque se hicieron de rogar en esta ocasión, que tanto Lily como Aioros se llevaron una buena desbarrancada. Al menos rescató a la chica… aunque ahora volvió a caer sin control. No digamos que es su día más estelar.

Rada nació para ser esposo, y está de lo más feliz con Mary. Es cierto que esta pareja ha tenido muchas desaveniencias y algunos problemillas de convivencia, pero no duran mucho enojados y hacen pronto las paces. Se adoran estos dos y van a durar toda la vida.

En honor a la verdad, no pasó nada en ese sillón… digamos que la "acción" se trasladó hacia otro lado en donde pudieron expresarse como correspondía. Al menos Lily y Aioros se aman un montón.

Ooooh, ese peluche: seguro lo hicieron con el mismo relleno que el sofá de mi tía. ¡No me extrañaría!

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D