Espero compenzar la larga espera, que, a mi parecer, fue eterna, con... ¡Este super maravilloso extra super ultra mega hiper largo! 8D... Jo, y me dije a mi misma no volver a hacer uno así XD. Pero bueno..., las razones son porque más o menos la mitad fue puro rellenar y para llegar a lo que llegó. Y no pensaba borrarlo ._. ¡Ya no los entretengo más!
Gracias por sus reviews :D. Dísfruten.
Tori's POV.
-¡Quita la maldita sonrisa de tus labios, Vega!
-No-oh. Tendrás que—
Me detendo antes de completar la frase. La verdad, el hecho de pensar en que Jade me fuerze a quitar la sonrisa que tengo me da algo de... después de lo de las tijeras en detención no le tengo tanta confianza como a la vez sí.
-No la quitaré.
-Pues habré de hacer algo al respecto –Me dice, dando un paso hacia mí, y yo retrocedo igualmente un paso.
-Chicas. Están llamando la atención –Murmura Cat apresuradamente cuando pasa al lado nuestro.
Jade carraspea, me mira de arribabajo y después me sonrie con petulancia para después marcharse.
Así hemos estado todo el tiempo, empezando una pelea de la nada, por el más mínimo detalle, después Cat llegaba y nos susurraba que pararamos, poque la gente se nos quedaba viendo, o simplemente si estabamos envueltas en una pelea y habían dado ya el toque, pasaba y nos decía que dejaramos de hacer eso como acaba de hacer, pasando de largo fingiendo tener prisa.
Camino... no, corro a clases, con la esperanza de alcanzar a Jade. Aminoro el paso cuando noto eso. Paso lento o rápido, igual terminaré topándome con Jade.
-¡Nuevamente Tori!... llegas tarde –Cierro la puerta detrás de mí, mirando a Sikowitz agitar su coco.
-Tuve un problema camino aquí –Discutí nuevamente con Jade, eso es lo que fue.
-Bien. Toma asiento y pon atención –Me ordena y obedesco, tomando asiento al lado de André.
Hacía ya un buen que no salía mucho con él. No más de lo que hacía en el almuerzo y clases. En realidad, hacía mucho que no salía con alguien además de Jade, Cat y Melissa.
Melissa... la chica me habló hoy a las tres de la madrugada sólo para felicitarme por mi nueva relación con Jade, lo cual no me molestó. ¡Pero a las tres de la mañana! ¿Quién en su sano juicio te llama a esa hora cuando puede llamarte después y para más el tema a tratar no es de vida o muerte? Aseguro y yo estoy de testigo, de que cuando la vea... lo primero que haré será darle un buen golpe en la cabeza por despertarme de tan plácido sueño, y para más dar genialidad a mi sueño, estaba soñando que estaba dormida cómodamente mientras soñaba estar dormida entre los brazos de Jade.
Oh, bueno. Logré dormir el tiempo restante con suerte, y desperté sintiéndome de maravilla, pero con aún ganas de dormir más para sentir esa comodidad entre sueños.
Lo que me recuerda que tengo que hablarle hoy. Espero no olvidarlo. Miro a Sikowitz, quien está ensismismado en sus palabras, explicando algo. Saco mi celular rápidamente, agazapándolo a mí intentando cubrirlo de la vista del profesor.
Háblame tú. Se me olvidará antes de que logre llamarte.
Recibo un mensaje de su parte al instante.
¿Y crees que a mí no?
Sé que igual se te olvidará, pero también sé que te acordarás. Por otro lado... ¡¿Te estás saltando clases nuevamente?
Si así lo está haciendo, aseguro que un golpe no será lo único que recibirá.
No, Tori, no me estoy saltando clases. Es sólo que he terminado el trabajo antes que todos. Te hablo yo. Viene el maestro. ¡Hasta luego!
Sonrio y agito mi cabeza, la niña nunca aprende. Y podría apostar que me ha mentido. No es como si fuese la primera vez que lo hace. Guardo mi celular nuevamente en mi bolsillo.
-¿Qué? –Suelto cuando noto la mirada intensa de mi amigo André sobre mí. Me disculpo rápidamente cuando noto el tono en que he dicho eso... soné como Jade.
-No hay problema. Sólo... me preguntaba que te tiene tan animada.
-Oh, esque quedé de hablar con Melissa –Le dije sonriente, el levantó una ceja al no comprender de quién hablaba–. Mi mejor amiga de mi anterior escuela.
André hace un gesto de haber comprendido, y después de eso calla y sigue poniendo atención al profesor, al igual que yo. Oh, lo que me recuerda—
¡NO! Para con los recuerdos. Deja de desviar tu atención de lo que dice Sikowitz mujer. Ya, toda mi atención es Sikowitz desde... ¡Ahora!
-¡Jurámelo! –Exclamo divertida, reprimiendo la carcajada que quiero soltar.
-¡Enserio! Rodó por las escaleras, no salió herido pero... ¡Ay!... –Melissa suelta una carcajada, presionando sus manos en su estómago y echando la cabeza hacia atrás.
Exploto en risas junto con ella, carcajeándome con lágrimas en los ojos. Dios. Es inexplicable la facilidad con la que me hace reír, seriamente.
Tomó el vaso de agua que yace en la mesa algo olvidado cuando mi risa se calma al igual que la de mi amiga. Empino el vaso, bebiendo el agua lentamente cuando la risa de Melissa me hace ahogarme y accidentalmente termino escupiendo el agua ante la risa incontrolable que me acude, provocando una risa más audible en Melissa y que yo me ahogara con más ganas.
Comenzé a toser y a reír. Odiaba cuando pasaba este tipo de accidentes. No faltaba el día que pasara con Melissa sin ahogarme con algún alimento o bebida, claro, cuando estabamos bebiendo u ingiriendo algo. Golpeé mi pecho firmemente, se me iba el aire. Y mi gran amiga sólo se carcajeaba más de las caras que ponía, menuda amiga e terminado por tener.
Después de unos minutos ahogándome y de Melissa carcajeando y dando de vez en vez palmadas en mi espalda, logramos ambas calmarnos. Termino con la respiración pesada y agitada, mientras que la suya es entrecortada y pesada.
-Tienes que parar de hacer eso –Le digo, mirándola con diversión y molestia.
-Ve el lado bueno, Tori. Morirás feliz –Alzo los hombros.
-En eso estás en lo correcto.
-Salgamos nuevamente –Me dice de la nada, ánimada ante la idea.
-De acuerd—
El estruendo de la puerta siendo abierta con violencia me interrumpio. Suspiré y me giré en mi asiento.
-¿Algún día podrás entrar sin ser tan ruidosa, Jade?
-No –Me dice tajante, azotando la puerta al momento de cerrarla. Me deberá una puerta nueva en muy poco tiempo si sigue entrando con tanta libertad.
Camina hasta tomar asiento al lado mío, recargándose en el sillón y abriendo sus piernas... su usual manera de sentarse. Encendió el televisor y comenzó a cambiar los canales.
-¿Para cuándo? –Pregunto a Melissa, regresando al tema.
-¿Cuándo quieres?
-¿Cuándo estás disponible?
-Toda la semana –Le doy un golpe en la cabeza– ¡Hey! ¿Este por qué? Ya no he hecho nada malo... no que tú sepas.
-Ya sabrás tú por qué –Le respondo con fingido enojo.
-No, no lo sé. Igual, tampoco quiero saber y no me importa –No esperaba menos la verdad.
-Entonces... ¿cuándo?
-¿Cuándo estás libre? –Me quedo pensando un rato.
-No sé, que te parece el—
-Vega. ¿Iremos sí o no a hacer la tarea en equipo de Sikowitz? –Me interrumpe nuevamente Jade harta de cambiar canal por canal.
-Está bien.
-¡Wohoo! Por fin veré qué tan bien te queda actuar.
-Es un asco –Se burla Jade soltando una risa.
-Jaade –La miro. ¿No puede ser un poquito más linda?
-¿Qué? Es la verdad, Vega, admítelo. No eres ni la mitad de buena de lo que soy –Asiento con resignación, pues eso es verdad–. Ja. Ni siquiera puedes mentir –Le doy un golpe en el antebrazo.
-Para de burlarte de mí.
-No me burlo Vega –Me dice, dedicándome una de esas sonrisas que expresan su altanería y confianza. Amo esa sonrisa también–, te estoy diciendo la verdad.
Suspiro y me levanto, golpeando su hombro con aburrición.
-Verdad o no, es hiriente –Me sonrie malisiosamente a lo que yo sonrio con tímidez y vergüenza, esa sonrisa suya me pone muy nerviosa.
Se levanta y me besa en los labios suavemente. Me sorprende cuando me toma por la cintura y me abienta al sofá, acorralándome contra éste; sus piernas a mis costados y sus manos a los lados de mi cara.
-¡Jade! –Le grito sonrojada, mirándola con un poco de molestia ante tal brusco movimiento de su parte.
-¿Qué? –Me pregunta aún sonriente.
Muerdo mi labio inferior. Quiero que se quite pero a la vez no. Bajo mi mirada, pues no soporto la mirada que Jade me dirige... me intimida de alguna manera. Cierro mis ojos cuando veo los pechos de Jade. No, no, no.
-¿Qué sucede Vega? –Susurró con sorna a poca distancia de mis labios.
Respiré lenta y profundamente, intentando recobrar la calma y bajar mis nervios. No funcionó, el aroma de Jade sólo empeoró la situación y nubló mis sentidos. Vamos Tori... cálmate, cálmate.
Intento mirarla con dureza, lo cual no me sale y lo noto cuando Jade bufa con burla. La tomo de los hombros e intento empujarla. Pero bien. Quedó en un intento como dije, pues no logré quítarmela de encima.
Solté un gemido extrangulado cuando Jade mordió mi labio inferior suavemente. Intenté nuevamente apartarla, pero antes de poder lograr algo me sujetó por las muñecas, apartando mis manos de sus hombros.
Después de eso me besó con fuerza, presionando sus labios contra los míos rudamente. Amo su rudeza, al menos para mí me es bastante sexy y atractivo, claro, cuando no se pasa de la raya.
Correspondo al beso con la misma intensidad que Jade me lo ha dado.
-¡Tori! –Perfecto momento el de llegar Trina.
Jade se separa de mí y toma asiento al lado mío, tomando el control y comenzando a cambiar los canales como anteriormente había hecho con expresión aburrida.
-¿Qué quieres, Trina? –Pregunto en tono cansado.
-Ayúdame con las bolsas –¿Qué tanto compró? Tiene en total 6 bolsas en los brazos –. Oh, no, estas no. En el carro –Me dice cuando intento ayudarla con las bolsas entre sus brazos.
¿Qué tanto fue a comprar mi hermana ahora? Que va, le preguntaré después, por el momento no me interesa mucho. Me gana más la curiosidad de saber en qué momento Melissa se fue de mi casa. Se había esfumado. Puf. Un momento ahí y luego... ya no.
-Entonces... ¿nos invitan a algo similar a un día de campo? –Pregunta Robbie arqueando las cejas.
-Sí o no Shappiro. Eso es muy fácil de comprender, deberías ser tú capáz de hacerlo –Golpeo a Jade por debajo de la mesa con mi rodilla a lo que ella me dirige una de sus miradas que me advierten no volver a hacer eso o me irá mal.
Le sonrio y vuelvo a golpearla. Me dirige una mirada molesta y me devuelve el golpe con más fuerza, lo que me hace cerrar los ojos y suprimir lo que iba a decir.
-Umm... una pregunta. ¿Cuándo comenzaron ustedes dos a hacerse tan buenas amigas? –Rio por lo bajo ante la pregunta de André. Jade y yo intercambíamos miradas, lo que deja a los demás con una cara de confusión.
-La verdad –Comienzo– no creo que seamos amigas y no creo que lo fueramos con anterioridad. O bueno, Jade no me consideraba su amiga según sus palabras. Así que... en ningún punto. Y si no logramos ser amigas, mucho menos buenas amigas –Explico. Jade se inclina al nivel de mi oído y cubre su boca con su mano.
-De lo que sea que fuesemos pasamos a novias. Y en ningún momento fuimos amigas... ¿o sí? En caso de lo contrario no sabría decir cuándo –Sacudo mi cabeza. Jade tiene tanta razón. En ningún momento llegamos a formalizar o declaramos tener una amistad–. Como sea. ¿Quieren o no?
-Seguro. ¿Por qué no?
Todos terminan por aceptar a acompañarnos en un relajante domingo. No podía esperar. La campana sonó y todos nos levantamos para tirar la basura.
-¿Viste su mirada? –La miro por unos segundos antes de comprender de quién habla.
-Sí, una totalmente recelosa y escrutadora –Respondo con una ligera sonrisa en mis labios–. Aunque me siento un poco mal por él...
-¿Sentirte mal? Después de me forzó a un beso frente tuyo ¿te sientes mal?
-Jade... él no sabía que me encontraba ahí. Igualmente, el te ama o amaba y por lo mismo lo hizo –Le contesto.
-Si me amase no me hubiera forzado a un beso.
-¿A cuántos besos me has forzado tú?
-No te fuerzo... de ser así explicame el por qué del hecho de que me correspondas –Suspiro y ell me da un beso rápido en la mejilla antes de apresurar el paso e ir a con Cat.
La verdad no me sentía TAN mal por Beck. Sólo un poquitito quizás. Me sentiría más mal por él si no hubiese forzado a mi novia a un beso. O me sentiría yo mal si Jade hubiese correspondido, pero no lo hizo, en su lugar le espetó a Beck las verdades contenidas hasta el momento y luego huyó conmigo. Ah, escena de película casi.
Camino hasta mi casillero para sacar los libros que necesitaré. Pego un respingo cuando siento unos brazos deslizarse suave y lentamente por mi cintura y me giro bruscamente, golpeándome con la puerta del casillero.
-¡Jade! –Llevo mi mano al punto en donde me he golpeado. No me volveré a girar con tal brusquedad, me dolió bastante y me levanté un poquito de piel.
-¿Qué? Yo sólo pasaba por aquí y te ví así. Me pareció buena idea llegar y sorprenderte.
-Pues no la ha sido. Me has dado un susto con eso, ¿sabes? –Le reprocho y ella sólo me sonrie.
-Puedo mejorar el humor, Tori.
-No gracias, vamos a clases que se nos hace más tarde de lo que ya –Le digo recogiendo mis libros y cerrando la puerta de mi casillero.
Me giro lista para irme cuando Jade me toma por la mano y me gira nuevamente, azotándome contra los casilleros y besándome por varios segundos. Se separó y me miró a los ojos triunfante. Me dio un beso rápido antes de sonreirme.
-¿Ves? Te he mejorado el humor, amor –Siento mis mejillas arder y mi corazón latir con fuerza y velocidad–. Entonces aquí ya terminé por el momento –Me dice, caminando hacia clases.
Me tomo mi tiempo para calmarme. No, no, no. Jade debe dejar de hacer eso, estoy muy segura que algún día no sólo serán besos, y cuando ese día llegue... bueno, cuando llegue estaré más que contenta, pero aparte de eso, temo que un maestro nos descubra. Bueno, igual con los besos que Jade me da cuando nadie está cercas.
No temo a que alguien comiense a hacer comentarios, no. En primera porque sé Jade terminaría haciéndoles algo y en segunda porque ya aprendí la lección del monólogo del pájaro. No me importa lo que los demás piensen mientras yo me sienta bien con ello y creo que está bien.
Pienso dos veces antes de decidirme si ir o no a la última clase, y opto por saltarmela. Igual, si llego terminaré siendo regañada por llegar tarde, contrario a si me salto la clase. De todas maneras, era la última clase y siempre podía pedir por los apuntes hechos.
Doy media vuelta y camino al auto de Trina, sentándome en el piso, recargándome en la llanta del auto, en donde esperaré a que Trina llegue. Flexiono mis rodillas a manera de que están contra mi pecho y enredo mis brazos alrededor de mis piernas.
Alzo mi mirada cuando escucho pasos y suspiro cuando veo quién es. No quiero contestar preguntas o dar explicaciones. De igual manera... ¿qué hay que contestar? Giro mi rostro y recargo mi cachete en mi rodilla.
-¿Qué tienes ahora, Tori? –Me pregunta, tomando asiento al lado mío.
-Nada grave, tenlo por seguro –Le contesto con aburrición– ¿Tú qué haces aquí de todos modos? –Le pregunto con brusquedad, algo que no planeé.
-Uy. Si quieres te dejo en paz.
-No. Perdón... sólo estoy esperando a que den el timbre y a que Trina llegue –Explico, aún sin voltear a verla.
-Ya veo.
-Jade –Le llamo, alzando mi rostro con un poco de diversión en el.
-¿Sí? ¡Vega! –Exclama cuando me abalanzo sobre ella, acorralándola contra el concreto. Por fin lo logré, ya no soy yo quien está contra algo sin mucha escapatoria.
-¿Qué sucede Jade? –Pregunto con fingida inocencia en mi voz.
Entrecerró los ojos y me miró duramente, claramente quería que me quitase de encima. Pero ni de chiste lo haría... o tal vez sí. Quién sabe.
-Quí-ta-te de encima –Muerdo mi lengua para no reír.
-¿Por qué? Tú nunca te apartas cuando te lo digo –Replico con una sonrisa victoriosa.
-Porque yo te lo ordeno Y puedo forzarte a...
-Mnh... Buen punto. Aún así –Amplio mi sonrisa–, no pienso quitarme –Me siento sobre el estómago de Jade y ella sólo rueda sus ojos a la vez que suspira.
-Escucha Vega. Se supone que fui al baño y si el maestro no me ve en el salón antes de toque... ¿Qué impresión he de dar?
-Que... ¿estás en tu periodo? –Atino a decir, siendo lo primero que me viene a la mente..
-Suertudamente, aún no. Ahora quítate de encima mío. Sólo quería saber a dónde te habías ido. Ya supe eso y más –Hago un puchero–. Eres una imadura. Y sí, también quería verte. ¿Ya? –Golpeo su brazo suavemente.
-Un poco de amor en tus palabras no te haría daño.
-Un poco de amor en tus palabras no te haría daño –Ésta vez sí la golpeo de verdad en el brazo a lo que ella me gruñe.
-¡Yo no hablo así! –Exclamo molesta.
-Sí, sí. Sólo quítateme de encima.
Hago lo que me dice y retomo mi posición, no sin antes, claro, darle un beso en los labios. La miro levantarse y sacudirse las ropas.
-Entonces nos vemos después –Me dice con una sonrisa que es correspondida.
-Hasta después... –Murmuro cuando se va.
Bostezo con aburrición y miro la hora que marca mi celular. En unos cuantos minutos darían el toque. Sólo diesiocho minutos...
-Tranquila. Es cuestión de estar en calma e ignorar los detalles que te molesten de él –Le digo tomándola de los hombros y mostrándole una sonrisa.
-Todo sobre él me molesta últimamente...
-Jade.
-¡Es la verdad! Y no me digas que no has notado el tipo de miradas que te dirige. ¡Me dan ganas de golpearlo! –Suspiro ante eso.
-Sí, si las he notado. Son odiosas, pero no puedo hacer mucho al respecto. Y tú no lo vas a golpear. ¿Entendido? –La única respuesta que resivo de su parte es un bufido de indignación, lo que me da a entender de que sí lo ha entendido–. Ten en claro de que él ya tiene más que claro que no quieres absolutamente nada con él.
-Sí, sí. Di lo que quieras, esa no me la trago aún.
-¿Quieres que le digamos sobre lo nuestro para que le quede más que en claro? –Me mira con duda antes de responderme. Tuerce los labios y alza los hombros en un gesto desinteresado.
-Nah, mejor le decimos al mismo tiempo que a los demás. No quiero que se sienta privilegiado –Rio ante lo dicho y la beso en la mejilla.
-Por eso te amo.
-¿Por tratar a la gente como basura? –Bufo con diversión ante eso y agito mi cabeza en un 'No'.
-No por eso... pero ahorita que lo pienso... parece que más o menos viene siendo eso. Amo todo de ti, ¿sí?
-Esa parece ser una pregunta que quieres yo te confirme la respuesta para que te sientas más segura sobre eso –Dios...
-Por eso te amo tanto. Y ni te atrevas a decirme más. Ya me revolviste las ideas –Suspiro y me siento en la silla que está al lado suyo–. El punto aquí es que amo todo de ti... seguro sí, amo unas cosas menos que otras... como tu manera inusualmente agresiva de responder a algunas cosas.
-¡La gente lo empieza todo!
-Ahí esta –Digo intentando ocultar la sonrisa que amenaza en ser mostrada.
-Tú lo empezaste –Me dice molesta, cruzándose los brazos.
-Hey, no te pongas así. Ese detalle de ti también me gusta, no malinterpretes las cosas –Le digo intentando hacer que se calme.
Me mira molesta, pero después su mirada cambia a una de ternura.
-Me parece bien.
-¿Y tú?
-¿Yo? Mnh... está difícil. Todo en ti me resulta super molesto e irritante –Hago un gesto de ofendida que ella sabe es fingido y la golpeo en el brazo, el cual ella frota con su mano, fingiendo que le ha dolido mucho cuando claramente no es así–. Hey, cálmate. Sólo señalo eso, nunca dije que no me gustase eso.
-Tampoco dijiste que te gustasen.
-Porque no me gustan –Levanté mi puño lista para volver a golpearla, pero ella habla nuevamente antes de que lo haga–. Pero que no me gusten significa poco. Sí, no me gusta porque no va tanto conmigo y llevo ya un buen que ese tipo de acciones y cosas de ti no me gustan en nadie; tengo mis razones. Pero en ti... es diferente, me gustan un poco más. Y, no me gusta... lo amo.
-Aww... que linda –Esbozo una sonrisa conmovida por sus palabras y le salto encima para abrazarla y termino llevándomela al piso, tirando las sillas en las que anteriormente nos encontrábamos.
-¡Otra vez Vega! ¡Quítate de encima!
Me rio para mis adentros. He descubierto que Jade odia que la acorrale contra el suelo (y digo suelo, porque son los únicos lugares a los que la he acorralado). Ah, pero eso sí, ella ama acorralarme a mí contra cualquier cosa solida.
-Nop. Tendrás que obligarme.
-¿Enserio quieres que te oblige? –Me pregunta arqueando su ceja y sonriéndome de medio lado.
No sé si decir 'Sí' o 'No', pues la última vez que le reté a que me obligara terminé acobardándome al último momento, pues su mirada no me decía que haría algo bueno. Esta vez, no me pienso echar para atrás.
-Así es.
-Que te quede en claro que has sido tú quien me ha accedido. Así que no te quejes si algo pasa y no te agrada –Me advierte.
-Jade, ¿de qu— ¡Whaa!
Jade me toma por la cintura y me tira al piso, posicionándose ella encima mío. Me estoy comenzando a arrepentir de la idea de haberla retado. Un leve temblor acude a mi cuerpo cuando veo qué tipo de mirada me dirige. No me gusta ni un poquitillo. Nada, no me dice que algún buen pensamiento esté rondando por su recorcida mente. Retorcida y maravillosa mente... ¡Reacciona Tori! Tienes a Jade West sobre ti y lo único que haces es ponerte a divagar sobre lo que podría pasar por su oh-tan-magnifica-manera-de-pensar. ¿Magnifica? Oh Dios.
-Te lo dije –Se inclina y yo cierro los ojos con fuerza ante lo que sea que vaya a hacerme. Me asusta de alguna manera.
Me sorprendo al escuchar un gemido salir de mi garganta. Jade me ha tomado desprevenida al comenzar a besar mi cuello y succionar. Presiono mis manos contra sus hombros, intentando apartarla, en lo cual fallo cuando Jade toma mis muñecas y las aparta, tomando ambas con una mano.
Me besa en los labios cuando nota que estoy a punto de protestar. Y bien... en cualquier otro lugar no me molestaría, pero estamos en detención y uno nunca sabe cuando irrumpirá el tipo a cargo. Mas ésto parece importarle poco a Jade... no me sorprende.
Un leve gritillo extrangulado sale de mi garganta cuando siento la mano de Jade presionada sobre mi pecho. Oh, no, no. De esto nada. No aquí. Forcejeo para liberar mis muñecas, pero ella sólo pone más fuerza en su agarre, lo que me frustra.
Tiemblo ligeramente al sentir como la mano de Jade se desliza hasta tomar el dobladillo de mi camisa entre sus dedos. Siento como me estoy quedando sin aire, tanto por el beso como la agitación que me hacen sentir sus suaves dedos al rozar mi piel por debajo de mi camisa.
Oh mi Dios. ¡Lo que me está haciendo sentir! ¡No y no! Ay Dios mío, que horrible escalofrío me ha recorrido.
Me remuevo inquietamente, no me agrada mucho el hecho de que su mano esté jugueteando a placer suyo con mis pechos. ¡Quiero que se me quite de encima ahora! De acuerdo, es obvio que no quiero. Pero no creo que sea correcto tener mi primera vez con Jade en detención.
-¿Quieres que continue? –Me pregunta una vez se separa de nuestro beso, su mano haciendo figuras invisibles en la parte descubierta de mi pecho.
No. Absolutamente no. No quiero que continues. No, no, no y no. ¡No! Quiero que pares, porque nos pillarán en pleno acto y ahí sí que no habrá vuelta atrás. Así que mi respuesta definitiva es claramente un no. ¡Un fuerte y audible no!
-Sí -¿Qué acabo de decir? ¡¿Qué sí? Oh bueno, es obvio que lo que siento justo en estos momentos me priva de responder con un 'No'. Al igual de que me priva de pensar claro.
Las piernas me tiemblan cuando Jade me sonrie. Esa sonrisa... tan cautivadora, sexy, hermosa, bella, que te roba el aliento, pensamientos..., ¡y muchas otras cosas!
Desliza su mano hacia mi espalda para desabrochar mi sostén, y ayudo arqueando un poco mi espalda. Dios de mi vida. ¡Lo que está a punto de pasar!
¡ARGH! Maldito celular de su... momento para sonar a elegido. Me encanta que Jade lo ignore y continue con lo suyo, quitándomelo.
¡De acuerdo! Se está poniendo odioso el celular. Para la otra que no los dejen en esa caja al alcanze nuestro, donde podamos oírlo.
-Si es tu celular lo destrozaré –Gruñe Jade en mi oído. Su voz ronca me pone más...
Espera. No pienso dejar que destruya mi celular. Me levanto tomando mi brassier y corro para detener a Jade.
-¡No puedes ir destrozando cosas por la vida! ¿Te crees qué? Dámelo –Se lo arrebato de las manos y giro al instante el rostro cuando escucho la puerta de la biblioteca abrise.
Mierda. Me pongo detrás de Jade y me repego lo más que puedo a ella, escondiendo mi bra por debajo de su camisa.
-Señorita Vega. Creo que he dejado muy en claro que NADA de celulares mientras está en detención. ¡Otra semana más! –Mi boca cae abierta. ¡Pero si yo no he hecho nada!
-¡No es mi culpa! ¡Comenzó a sonar solo! –El codo de Jade me golpea un poco fuerte en las costillas. Bien, no debo gritar cercas de su oído.
-Si cómo no.
-¡Es la verdad! Allá usted si no me cree –Otro golpe... y otra semana... ugh. Oh perfecto. ¿Acaso me pasaré toda la vida en detención. Esto es horrible. Y con mayúsculas.
-Pfft. ¿Otra? Cómo si eso le afectara.
-Ah, ¿con que sí? Usted, tiene otra.
-Uy... pero que miedo me da.
-Otra.
-Sabe. Si me pondrá otra por cada oración que saldrá de mi boca... ¿por qué no decirle todo para que me ponga sólo una como resultado? –Oh Dios mío... Jade es una suicida, no literal, claro. O eso hasta donde yo sé.
-Gustoso le pongo más si así lo quiere.
-Y yo gustosa le digo más... ¡quiera o no!
-¡Jade! –Siseo en su oreja. De verdad le gustan los problemas.
-Otra.
-¿A sí...?—
-Ya entendimos –Digo cubriendo la boca de mi novia, pues si no lo hago esto podría seguir por horas, hasta que tuviesemos que quedarnos todos los días en detención, por el resto de nuestras vidas–. Lo siento, ¿de acuerdo? No volveré a tomar mi celular. ¿Ya?
Le sonrio nerviosa, esperando que se vaya y no me pida el celular, porque sé, tendré que ir a entregárselo, y es lo que no quiero, por la obvia razón de que no tengo puesto mi sostén y porque si voy a dárselo, será demaciado notorio ese hecho.
-NO más celular.
Y tras decir eso se marcha. Suspiro aliviada y mi respiración queda atrapada en mi garganta cuando Jade se gira y me toma entrebrazos por la cintura, atrayéndome más a ella.
-¿En qué estábamos? –Me pregunta arqueando su ceja y sonriéndome de esa manera que hace a mis piernas temblar.
-En que me devolvías mi brassier –Contesto, deslizando mi mano por debajo de su camisa para tomar lo que me pertenece. Para mi no tan gran sorpresa, Jade me toma del brazo, impidiéndome remover mi mano de su lugar.
-Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío –La miro con diversión. Esa ni ella se la cree, no del todo.
-En ese caso..., que sea así –Le sonrio de medio lado y ella frunce levemente el ceño al no saber qué haré. Oh, pronto lo sabrá.
En un movimiento rápido, deslizo mi otra mano por debajo de su ropa para poder desabrochar su brassier, sonsacándole un leve chillido de sorpresa. Pero bueno, esa ni yo me la esperé.
-Ahora, sí. Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío. Oh... que bonito brassier –Comento con una sonrisa suprimida.
La verdad, no está tan mal su bra. Es color negro, justo como esperaba, sólo que tiene un lindo estampado de mariposas con color plata. No puedo evitar reír levemente ante esto.
-¡Devuélveme mi brassier Vega! –Rio mientras la observo llevar su mano a su espalda para sacar el mío.
-De eso nada. Ahora es mío.
-Y por ende mío –Se me abalanza encima para quítarmelo, pero yo me aparto rápidamente, impidiéndole su cometido– ¡Dámelo!
-No-oh –Le saco la lengua infantilmente a lo que ella me lanza una mirada de advertencia.
Pasa un tiempo en lo que Jade me persigue por toda la biblioteca para recuperar su dichoso sostén, hasta que me detengo, pues me cansé de correr por todo el lugar varias veces.
-Ya pues, toma –Le digo con una sonrisa plasmada en mis labios. Fue divertido tener a Jade tras mío por un rato.
-Vuelve a hacer tal cosa y no te aseguro que algo bueno salga de ello.
-Me encanta tu amabilidad.
-Y a mi la tuya –Me besa en los labios antes de entregarme mi sujetador para ponerse el suyo y yo hago lo mismo–. Algún día... lograré hacerlo sin interrupciones –Rio ante lo dicho. Y no dudo que sea así. Con o sin, Jade terminará haciéndolo.
-Esperaré hasta entonces.
Por fin es domingo. Ayer fue una enorme pesadilla. Jade no paraba de intentar acercarseme y bueno... como anteriormente dicho, eso no me molesta mucho, pero estabamos en detención; y después de que fuimos interrumpidas, la verdad ya no tenía tanta confianza en hacerlo ahí.
Todos íbamos en la camioneta de Melissa, con Beck, André, Robbie, Rex y yo en la parte de atrás, lo cual a mí no me molestaba, pues me agradaba sentir el aire golpear suavemente contra mi rostro. Por otro lado, Melissa, Jade y Cat iban en la parte delantera. Melissa conducía mientras Jade tenía a Cat sobre sus piernas en el asiento del copiloto. Las tres parecían tener una animada conversación, llena de risas.
-¿Y qué pasa entre Jade y tú? –Miro a André, quien me mira escrutadoramente.
-¿Cómo que qué pasa? –Pregunto. No quiero responder ese tipo de preguntas. No ahora.
-Pues no sé. Dímelo tú. Las dos han estado tan... raras últimamente –Quiero soltarle un comentario mordaz, pero eso no está en mis planes de "Un buen domingo".
-Sólo... no sé. ¿Hemos avanzado un poco más en nuestra relación? No lo sé. Creo que la detención junta nos ha hecho bien –De igual manera, lo que pase o no conmigo y Jade poco ha de importarle. Nosotras ya veremos cuando les diremos lo que hay o no hay entre nosotras.
-Bastante bien.
Gruño ante su susurro. ¿Él quién se ha de creer para jusgarnos? Jusgar lo que hay o no entre nosotras, lo que hubo y habrá y lo que no hubo y habrá.
De acuerdo... cuando se trata de Jade suelo ponerme muy agresiva y suspicaz. Pero esque simplemente me hastía e irrita que anden comentando cosas sobre nosotras. Sí, antes nos llebabamos de lo peor, eso es muy cierto. Pero ya no. E igual, nunca hay que jusgar por las apariencias, al menos no en voz alta y decir "Ah, pues ella/él se ve...", no. Por lo menos aclarar con un 'a opinión mía', 'a mí parecer', 'yo creo, pero quién sabe'. Me disgusta que anden soltando conjeturas con pocas bases. Sí, yo lo he hecho con anterioridad, pero aún así, no lo digo en voz alta y comienzo a soltar preguntas a lo bobo.
Observo a Beck y Robbie, quienes están platicando animadamente, y André se les une un poco después. Me asomo por la pequeña ventanita que conecta a donde las demás.
-¿Qué sucede por aquí? –Pregunto felizmente.
-Oh, Jade estaba a punto de contarnos qué fue lo que pasó entre ustedes ayer –Dice Cat entre risitas. Miro a Jade con una mirada inquisidora.
-¡No es cierto! –Exclama Jade exaltada.
-Pero claro que sí. Nos decía como ustedes dos... –Melissa rie cuando Jade golpea su brazo.
-¡Tú sólo maneja! –Le grita Jade sonrojada.
-¿Entonces Jade? ¿Les ibas a decir o no? –Pregunto con tono serio, el cual he de agregar, es fingido.
-¡No! ¡Por supuesto que no! –Melissa suelta una carcajada que provoca que todos la veamos.
-Perdón, pero hey, si no quieren hablar de ello es por algo, ¿no es así? –Mi sonrojo acompaña al de Jade. ¡Dios esta mujer!
-¡Urgh! Cómo te atreves a decir tal cosa –Le digo. No puede ser que piense eso. Aunque sí, eso fue lo que sucedió, casi.
-¿Entonces sí hicieron algo pervertido? –Rie Cat. Oh mi...
-De acuerdo, Melissa, estás de ahora en adelante prohibiba de hablarle a Cat.
-¡¿Pero por qué?
-Mira tú el porque –Le digo y puedo ver por el espejo retrovisor que sólo sonrie triunfante–. Borraría esa sonrisa de tu rostro con una fuerte cachetada si pudiera.
-Entonces pienso esperar a que puedas para que la borres –Ruedo los ojos.
-Por cierto, ¿cuánto falta para que lleguemos? –Pregunto, algo cansada de estar entre puros hombres allá atrás.
-Unos cinco minutos. Ahora largo. Me estás distrayento y terminaré chocando por tú culpa, Tori.
-Oh, sí. ¿De aquí a cuándo sueles preocuparte por chocar? –Pregunto, recordando las tonterías que se la ha ocurrido hacer mientras manejamos.
Una vez, estabamos en autopista y a la muy inteligente se le ocurrió jugar un poco con el carro, moviendo el volante a lo loco. Otra fue cuando estabamos calmadas escuchando música y de la nada me dijo "Mira lo que puedo hacer" y soltó el volante. Me asusté mucho esa vez porque el auto se movió para el otro lado; suetudamente retomó el agarre en el volante antes de que nos estrellasemos contra un árbol.
-Verás, desde la multa que me pusieron la otra vez—
-¡¿La multa? –Ella vuelve a carcajearse.
-Tranquila, sólo bromeaba.
-Mas te vale –Regreso a mi asiento de atrás, con la mirada de todos sobre mí– ¿Qué sucede? –Pregunto, asegurándome de que mi tono no sonace agresivo.
-¿Qué ha sido todo eso? –Beck pregunta.
-¿Qué ha sido qué?
-Todo ese alboroto –Responde André.
-Charla entre mujeres –Respondo entrecerrando mis ojos.
-Ajá. Y eso involvía el hecho de que hablaban algo sobre detención –Dice Beck.
-Sí. Ayer Jade y yo tuvimos detención. ¿No recuerdas? Nos ganamos como cinco semanas más –Le digo y él me mira molesto.
-Eso lo tengo muy claro. Robbie también se ganó una. Pero no creo que sea eso –Suspiro y paso mi mano por mi cabello, intentando calmarme.
-Cree lo que quieras Beck.
Por mí, que crea lo que quiera, no es como si lo que sea que diga me afecte... no tiene porque afectarme. Y de no ser porque sé no debo hacerlo, le hubiese brincado encima, aunque eso significara caer del auto y rodar por el suelo, independientemente de que fuesemos atropeyados o no. ¡Me irritaba! La gente tenía que parar de meterse en mi vida y la de Jade.
-¡Llegamos! –Grita Melissa, frenando abruptamente, a lo que Robbie y Rex caen hacia el lado, André se va de boca, Beck casi se va para atrás y yo, sí, me fui para atrás, cayendo de la camioneta.
-¡Oh por Dios, Tori! –Chilla Cat, bajando del auto rápidamente, seguida por Jade y Melissa– ¿Estás bien?
Toso levemente. No, no estoy bien, ¡acabo de caer de espaldas! Uy, horrible golpe que me he dado. Cat y Melissa me toman de ambos brazos y me ayudan a levantarme, mientras Jade está arrodillada tomándome por la espalda y costado.
-¡Esperen! –Me hago un ovillo en el suelo, recargando mi frente en la tierra, ignorando la dureza de ésta; mis brazos alrededor de mis costados, mis ojos cerrados y mis dientes apretados. Me duele– Ya verás cuando pueda levantarme, de ésta no te salvas –Amenazo a mi amiga, quien retrocede un par de pasos y comienza a silbar–. Olvidé que hacías eso...
-Sí... para la otra no lo olvides, Tori –Extiendo mi brazo con brusquedad, intentando golpear la pierna de Melissa, pero ella da un salto hacia atrás.
Me enderezo un poco, respirando profundamente.
-¡Tonta! –Le grito a Melissa, golpeando su pierna con el revés de mi mano, ella sólo rió.
-Ya, ya. Ven, levántate –Me dice, agachándose para tomar mis manos y ayudarme a levantarme.
Jade igual me ayuda a levantarme, susurrándome palabras cariñosas. Me recargo en la camioneta, suspirando. Me duele la espalda y el cuello. Rio ante el recuerdo de la caída. No sé cómo estuvo, sólo sé que el piso se me fue y el mundo me dio una vuelta y luego. Paft. Caí con un dolor y manchas en mi visión.
Sacudo mis ropas, quitando la tierra de encima y luego remuevo la tierra de mi mejilla, frente, brazos y cabello. Siendo sincera, no sé si me di una vuelta al caer, sólo sé que me invadió un dolor levemente agudo, que mi visión me falló por lo que terminé cerrando los ojos y, que estaba bastante aturdida una vez pasado el agudo dolor.
Carraspeo un poco y sacudo ligeramente mi cabeza, intentando apartar el mareo que siento. Dirigo una mirada a Melissa, quien al parecer no aguanta la risa, pero bien sabe que si se rie iré a darle un buen golpe.
Después de unos segundos ayudo a bajar las bolsas con todo lo necesario para hacer de éste día un buen día de campo. Me detengo unas cuantas veces en nuestro camino, pues los brazos comienzan a dolerme al igual que las muñecas. Tomamos una mesa que estaba vacía y era lo suficientemente grande para que todos cupiesemos ahí. Acomodamos las bolsas en el césped y sacamos una que otra cosa.
¡Pero ve eso! Suspiro y me excuso, tengo que ir a lavar la tierra y sangre de mis manos. ¿Saben una cosa? Ya me estoy hartando de tropezar, caer, golpearme, rasparme y otros más. Entro a los baños que están cercas de nuestra mesa y abro la llave del lavabo.
-Un día... un día terminaré desangrada por tantas caídas...
Sé que no es posible, pero en fin. Hago un pequeño berrinche cuando veo que no sólo me he raspado las manos, sino también las rodillas, codos, brazos y rostro. Me desespero y comienzo a soltar sollozos de desesperación, para después soltar una leve risa.
-¿Qué te traes Vega? –Pego un leve respingo cuando escucho la voz de Jade.
-Me raspé más de lo que creí –Respondo.
-Por lo que veo sí –Me mira de arribabajo y le lanzo una mirada amenazadora. Sé lo que planea–. De todos modos, caístes con bastante gracia.
-Ajá. Dolió mucho.
-Con razón.
-Pero ha sido mi culpa, se me olvidaba que le gustaba frenar con tanta brusquedad –Digo, mojando un papel para limpiar la tierra y sangre de mi piel. Oh perfecto, rompí mis jeans. Oh, que importa.
-¿A dónde? –Me dice Jade con un poco de sorna a la vez que me toma del brazo y yo lo aparto rápidamente, pues me ha dolido, supongo que saldrá un morete ahí.
-¿A dónde crees? Con los demás –Se acerca a mí y me toma por la cintura, apoyando su frente sobre la mía.
-¿Y por qué no te quedas aquí conmigo? –Me pregunta con un tono un tanto lascivo para después besarme.
-No –Me libro de su agarre y me aparto de ella, caminando ha la puerta de salida–. Después tendremos tiempo para eso –Me sonrie con una ceja arqueada y me salgo de ahí antes de que Jade haga otro movimiento.
-Uh. Se ve bien –Comento cuando llego a la mesa.
-Se ve como sabe –Me dice Melissa y asiento– ¿Quién quiere jugar football? –Pregunta animada, sonriendo de oreja a oreja.
Le ENCANTA jugar football. Más no le gusta mucho verlo, según ella, porque es muchísimo mejor jugarlo a verlo. Aunque si lo ves no terminas lastimado. Siento un ligerísimo escalofrío recorrerme cuando recuerdo todos los accidentes que he tenido jugando con ella.
Rex y Cat se quedan cuídando la comida y cosas en la mesa, mientras que nosotros vamos a un lugar más abierto.
-¿Mujeres contra hombres? –Pregunta y todos aceptan a eso.
El partido empieza después de aclara unas cuantas cosas, y tengo ganas de reír ante las caras que ponen mis amigos ante la brusquedad y agresividad de Melissa en el juego. Pero yo entiendo eso, pues ella cuando jugaba ya más de niña, jugaba con puros hombros y rara vez con mujeres, ya que, según ella, las mujeres eran unas delicadas y no querían jugar. Y bueno, si ella no era igual de agresiva que los hombres, no disfrutaba el juego. En fin, sólo sé que si ella no jugaba brusco no lo disfrutaba tanto.
Me sorprendió que Jade jugaba casi con la misma brusquedad, con la ligera diferencia de que ella apartaba a los demás golpeándolos con su hombro. Por mi lado, yo no era tan agresiva, pero igual terminé con la misma hipótesis de Melissa. Si no eres agresiva al igual que los hombres, no te diviertes, y que, mientras más daño recibas, más emocionante se pone el juego.
-¡Ah! ¡Una ardilla! –Exclamó mi amiga con cabellera castaña, señalando dicho animal.
Cayó al piso cuando el balón se estrelló en su pierna, provocando que ésta se flexionara. Suspiré y caminé hacia ella, mirándola con una sonrisa en los labios.
-Lo lamento, estás bien –Dice Beck, ayudándola a levantarse.
-¿Qué si estoy bien? –Pregunta con ironía, doblando su pierna unas cuantas veces– ¡Estoy super feliz! –Dice, abrazando a Beck, quien la mira con confusión
-¿Feliz por qué te golpeé con el balón? –Pregunta una vez Melissa se separa de él.
-En efecto. Hace mucho que no era golpeada por un balón. De todas formas, tenemos que continuar –Dice, caminando pausadamente hacia el balón.
Mis amigos me miraron con confusión y yo simplemente sacudí mis hombros, diciéndoles silenciosamente que lo dejaran pasar. El juego continuó normal, con unos cuantos golpes aquí y acá, pero nada grave. Yo soltaba risas cuando mis amigos hombres se quedaban con una cara que expresaba su sorpresa de cómo Melissa era tan brusca y agresiva.
Beck se quitó la camisa cuando comenzó a tener mucho calor, lo que me alarmó, por suerte tenía una camisa de resaque color blanco abajo. Miré a Melissa, y todo estaba bien, sólo se estaba abanicando a si misma con su blusa.
-¿Por qué tan nerviosa Vega?
-Porque Beck se quitó la camisa. Verás, Melissa tiene un... no sé cómo explicarlo, así que verás pronto lo que suele hacer cuando tiene mucho calor –Le digo, comenzando a correr cuando la pelota se acercaba a mí, con Robbie pateándola.
No me costó mucho trabajo quítarsela, sólo tuve que llegarle de frente y patear el balón por el costado, evitando que Robbie lo pasara para el otro lado, donde estaba André. Casi resbalo cuando tomo posesión del balón, pero logré mantener mi equilibrio y correr con el balón delante a la portería contraria.
Pateé el balón hacia un lado, pasándoselo a Jade, quien se lo pasó a Melissa.
-¿Se quita la camisa al igual que Beck? –Le doy una rápida mirada a Jade y contesto con mi cabeza en un débil 'No'.
-Hasta donde sé, no lo ha hecho. Pero quién sabe –Digo tras divagar entre memorias–. Aquí viene el balón –Digo y me pongo a correr junto a Jade para quitarle el balón a Beck.
Jade y yo intentamos patear el balón y quitarselo a Beck, pero no sucedió así. Al momento que yo solté la patada, Beck movió su otro pie y se giró un poco, golpeándome con su codo en la boca, y cuando Jade pateó igual, metió pie entre los tres y los tres tropezamos. ¿Adivinen qué? Terminé con Jade y Beck sobre mí, acabándome mi preciado aire.
-¡Quítenseme de encima! –Grito, removiéndome bajo su peso desesperada.
Me sentía como un animal cuando está apresado... cosa que no me gusta que pase no ver. Tomé un gran respiro cuando los dos se me quitaron de encima. Me levanté sintiendo un leve mareo, pero lo ignoré, después de todo fue un simple golpe.
-Continuemos, no es nada –Digo, restregando la palma de mi mano contra mi labio. No sangré, éso ya es un progreso.
-¿Te encuentras bien? –Me preguntó mi novia y yo asentí.
-Un poco adolorida, pero nada grave. De todas maneras, sigamos jugando que aún no se sabe quien ganará –Le digo, pues estamos los dos equipos empatados, tres a tres.
Retomamos el juego. No creí que algún día disfrutaría tanto jugar football, usualmente me pongo a flojear cuando me canso un poco. No me gusta ir mucho detrás de la pelota de un lado a otro, pero parece que por fin logro sentir lo que siente mi amiga cuando persigue la pelota, intentando quítarsela al del equipo contrario. Eso o porque simplemente quiero quítarsela a Beck y sentirme bien. Aún sigo resentida un poco por besar a mi novia.
Me siento como un perro... supongo que así se llegaría a sentir un perro, aclaremos, Toriz, si fuese un perro de verdad tras una pelota. Pensando sobre el perro, peluche, lo que sea... extraño al pequeño, hacía ya un tiempo que no lo veía, tal vez después de hoy vaya con Jade a su casa, si no le molesta, claro.
Apresuro el paso lo más que puedo para intentar evitar que André tire un gol a nuestra improvisación barata de portería, que era sólo un árbol que marcaba eso. Mentiría si dijese que no me barrí para quítarle el balón, pero igual mentiría si dijese lo opuesto. Resbalé y punto, pero logré evitar golpear el césped nuevamente entreponiendo mis manos. Pero hey, logré evitar un gol del equipo contrario. Me levanto rápidamente y pateo el balón, pasándoselo a Jade. Oportunidad que Melissa aprovecha para tomarse un descanso y... ¡Oh, no, no, no! Eso ni de chiste.
-¡Deten tus manos justo ahí! –Medio grito, medio susurro, apartandólaselas de su lugar.
-Pero tengo calor Tori –Se queja, haciendo un puchero.
-Pues tomate un descanso.
-¡Pero quiero jugar!
-Compórtate.
-Pero— ¡Uy la pelota! –Y me empuja hacia el lado, corriendo a dicho objeto.
-De acuerdo. Ya no quiero jugar más, no por ahora –Declaro. Ya me han tirado como cuatro veces este día. Ya no quiero ser tirada, no más.
Me levanto y camino hacia la mesa, respondiendo con una agitación de mano a preguntas de parte de mis amigos.
-¿Quieres chocolate? –Me pregunta Cat, extendiéndome una barra de chocolate ya mordida.
-Seguro –Digo y tomo la barra para comensar a degustar de ella.
-Si quieres te pongo hielo en las heridas –Volteo a ver a Cat, quien está sosteniendo un hielo en su mano y con la otra una paleta, la cual tiene en la boca.
Ay, es tan adorable cuando tiene esa carita– No gracias, así está bien.
-De acuerdo... –Tira el hielo al césped y se inclina para tomar otra paleta más. Ésta es de sabor a uva y la anterior, de la cuál queda poco, de cereza– Umh... Tori...
-¿Sí?
-¿Por qué Melissa se está... quitando la camisa? –Reacciono a eso y me levanto bruscamente, golpeándome contra la mesa de madera, pero qué importa eso. ¡Mi amiga está a punto de quitarse la camisa!
-¡Hey, hey, hey! ¡Para con eso! –Grito, corriendo hacia mi amiga y frenándola.
-¡¿Por qué? Me estoy sofocando –Me reclama.
-Pues para de jugar.
-No, me gusta jugar football, y tú lo sabes –Sí, sí lo sé. También sé que es el único juego que te pone así de activa pese a estar cansada. Pero eso no es el punto aquí...
-Pero no es razón para quitarte la camisa –Le digo en tono autoritario.
-De acuerdo. No lo haré. Pero dame tu liga, estoy sudando horrible –La miro con duda– Quiero mantenerla arriba, para que me dé el aire.
-No –Me giro hacia mis amigos– De acuerdo... hasta aquí llega el juego.
-¿Por qué no me dejas?
-Porque no.
-Sí Beck puede, ¿por qué yo no? Prometo enseñar nada –Suspiro derrotada, sé que no parará de insistirme con eso.
-De acuerdo, pero que esté bajo el límite –Le digo a la vez que deslizo la liga fuera de mi cabello.
-Ajap –Me dice, tomando su blusa y levantándola hasta bajo su brassier, para después tomar la liga y amarrarla para que su blusa se sostuviera a esa altura.
Caminamos de regreso a donde Cat, y Jade está al lado mío sonriéndome con diversión. Le doy una mirada que pregunta el por qué de su sonrisa.
-Tu amiga es bastante... peculiar.
-Lo sé. Pero uno se tiene que terminar acostumbrando.
-Te amo –Me volteo ante esas dos simples palabras, sólo para ser besada en los labios por los de Jade. Me sonrojo ante eso.
Una vez terminado el corto beso, se pone a correr hacia la mesa, riendo bobamente por lo bajo, y yo le persigo. No siempre tiene uno la oportunidad de ver este lado de Jade. Y hasta la fecha no había logrado un beso con tanto público, y aquello me ponía rídiculamente feliz.
Cuando llegué, tomé asiento entre Jade y Melissa, con Jade a mi izquierda y Melissa a mi derecha.
-¿Qué? ¿No es normal ver a una chica intentando quitarse el calor del cuerpo? –Pregunta mi amiga castaña, levemente irritada ante la mirada de mis amigos. Le doy un codazo ante sus preguntas– ¿Pues qué? Ya sabes que me incomoda que me vean así cuando hago totalmente normal.
-No, no es totalmente normal –Respondo, entrecerrando mis ojos para poner más enfasis en lo dicho.
-Da la misma, si hombres pueden hacerlo, ¿por qué mujeres no?
Suspiro, pues no volveré a tener una de nuestras discuciones del por qué los hombres sí pueden y la mujeres no. Siempre que teníamos una, empezaba a replicarme con pequeñísimos y leves detalles de mi punto del por qué no, y aunque podrían ser considerados insignificantes esos puntos que ella señalaba, tenía toda la razón.
Comenzamos a comer cualquier cosa que se nos antojara y estuviera a nuestro alcanze, platicando sobre lo que nos había sucedido en estos últimos días que no habíamos conversado mucho. Reímos, discutimos, bromeamos, en fin, la pasamos fenómenal.
A lo largo de todo eso, Jade de vez en vez deslizaba su mano por mi pierna, y cuando volteaba a verla para recprocharle silenciosamente con la mirada por ello, ella sólo sonreía ligeramente, siguiendo la conversación, fingiendo no notar que la miraba. Un vez, que opté por ignorar su mano, debido a que sabía que de nada me serviría reclamarle con la mirada o apartar su mano, la muy aprovechada, decidió deslizarla un poco más arriba, y de no ser porque reaccioné tuviese su mano dentro de mi camisa. Oh, y no olvidemos las veces que decidía que mi pierna no era suficiente, no. Deslizaba lentamente su mano hasta mi parte tracera, y a veces metía mano por debajo de mi camisa, haciéndome temblar ligeramente.
Y, a lo largo de todo eso, también, Cat había ingerido exceso de dulce, ahora no paraba de platicarnos cosas, de lo cual yo no me quejaba, sólo que me sacaba de onda cuando contaba algo poco normal, al igual que a todos excepto Melissa, que se quedaba viéndola igual que nosotros por un segundos y después se soltaba a carcajadas.
Recogimos toda la basura, dejándola en las bolsas en las que venían para después tirarlas en botes que había por ahí. Decidimos descansar un rato en el verde césped, tomando asiento en un lugar que se nos hizo a todos cómodo. La vista... era simplemente maravillosa. Estabamos ya en la tarde, y el Sol daba una asombrosa vista del cielo. Los arboles y edificios que se veaín, acompañaban a la buena vista.
Todos nos acostamos en el césped, descansando y esperando a que la comida se nos bajara. Yo me quedé acostada al lado de Jade, quien me abrazó por la cintura, acurrucando su cabeza en mi pecho mientras yo acurrucaba la mía sobre la suya. Su respiración sobre la parte descubierta de mi pecho me provocaba un cosquilleo un tanto enfadoso.
El aroma de Jade me estaba arrullando, era un tanto dulce, intenso, pero no fuerte. A saber, era un tanto contradictorio.
-Cariño –Rio ante su apodo, y suelto un leve quejido cuando se separa de mí para sentarse, recargándose en una mano.
-¿Qué sucede? –Pregunto con el mismo tono suave a la vez que procedo a sentarme.
-¿Te molestarías si te tiro colina abajo?
-Creo que sí. ¿Por qué lo dic—
Y me empujó. Así de la nada. Me empujo con una enorme fuerza, haciéndome rodar colina abajo. Intenté aferrarme al césped, pero la primera vez se despegó de la tierra, haciendo rodar hacia atrás nuevamente. Intenté nuevamente parar de rodar, lo cual logré. O eso creí, pues me entró un enorme mareo y no logré tener suficiente fuerzas y no sé que pasó, si resbalé, me solté, se despegó el césped o que a causa del mareo me tiré hacía el lado y terminé cayendo. No supe bien cómo fue que sucedió la cosa realmente, sólo recuerdo manchas borrosas de colores, entre ellas el color verde del césped y el color azulado con leves matices narajas y amarillos, convinado con un mareo y aturdimiento.
Me quedé tendida un rato así, bocabajo, intentando recuperar mi suelo. Solté un gruñido y me levanté. Dirigí una mirada molesta a mi novia, quien sólo me miraba con esa sonrisa engreida y altanera que me derretía por dentro. Comenzé a subir colina arriba, resbalando de vez en cuanto ante el aún latente mareo. Me quedé quieta unos segundos, esperando a que se me quitara el aturdimiento. Levanté la cabeza cuando escuché un grito y lo único que logré hacer fue tirarme al césped para rodar y evitar a Jade, quien rodaba colina abajo. Se lo merecía por tirarme. Agradesco a Melissa haber hecho eso, y sé que fue ella porque se está carcajeando sonoramente.
Para total sorpresa y desgracia mía, Jade me tomó por el pie y terminó llevándome junto con ella. Rodamos lo que tanto me costó escalar, golpeándonos la una a la otra en nuestra bajada. Paramos con un gemido de dolor, yo debajo de ella. Ay, otra vez me sentía acorralada.
-Ahí lo tienes, por tirarme.
-Fue divertido. ¿No te divertiste tú? –Me digo, apoyándose en sus manos para separarse un poco de mí.
-¿Te divertiste tú rodando colina abajo? –Ella sólo me sonrie antes de darme un rápido beso en los labios y levantarse para comenzar a escalar colina arriba.
Será un interesante día, o lo que queda de él.
¿Nunca han arrastrado o sido arrastrados por una colina abajo? Es super divertido... con la excepción de que el pasto de... verde y malo te puede dejar lever heridas en las piernas. Fuera de eso es divertido rodar sin poder controlarte mucho, o resbalar.
En eso estabamos todos. Chillando de emoción cuando alguien nos tomaba por las piernas o pies para arrastranos, y quienes lo hacían, a veces resbalaban y caían para rodar.
Reíamos a carcajadas a cada momento. Casualmente, alguien se iba del rumbo y se estrellaba contra el tronco de un árbol, y cuando íbamos para ayudarle a levantarse lo más pronto posible, resbalabamos y comenzabamos de nuevo a caer por la colina.
-¡Whoa, whoa! ¡No! –Chillo sin poder contener la sonrisa boba que aparece en mis labios. Jade y Melissa me habían tomado de las piernas– ¡No, paren! –Chillo, pataleando para quitarme sus manos de encima.
Ellas sólo rieron y me arrastraron hacia abajo. Me aferré fuertemente al césped, no queriendo ser arrastrada, ya tengo muchas raspaduras en la espalda, rostro y brazos. Haciendo un movimiento rápido y brusco, terminé tirándolas a las dos, haciéndolas caer hacia atrás y rodar, y yo, ante aquel movimiento, quedé de lado y terminé igual rodando cuesta abajo.
Que maravilloso día que ha sido hasta el momento...
Me encontraba recarga en el pecho de Jade, quien me acariciaba suavemente el cabello. Nos encontrabamos en la parte tracera de la camioneta que Melissa conducía dando giros y vueltas a lo loco, justo como ella sabe hacer; después de que dejaramos a los chicos Jade y yo nos decidimos acostarnos.
La abruptidad del carro frenando me indicó que ya habíamos llegado a nuestra siguiente parada.
-¡Jade te bajas aquí! –Indicó Cat animada.
Me estiré perezosamente antes de sentarme para dejar que Jade bajara. Bostezé cansada, y así había sido el día de hecho. Agotador y divertido.
-Aquí bajamos –Dice Jade a la vez que se estira.
Me sonrojo y desvío la mirada cuando mi mirada se fija en la piel que muestra la ropa al momento de que estira sus brazos hacia arriba.
-Espera. ¿Bajamos?
-Sí... tú y yo –Me dice, agachándose para deslizar sus brazos para cargarme.
-¡Espera Jade, no! ¡No hagas eso! –Digo cuando noto que piensa saltar para bajarse.
-Para de lloriquear, Vega –Me aferro a ella cuando salta del auto, huniendo mi rostro en su pecho–. Ya puedes abrir los ojos, no pienso cargarte hasta mi cuarto –Asiento tímidamente, con una sonrisa igual de tímida y avergonzada.
Jade me deja en el suelo con delicadeza y una vez la puerta de su casa se cierra detrás de nosotras, desliza sus brazos por mi cintura, hundiendo su rostro en mi cuello, provocándome un ligero temblor.
-Mnfh... –Cubrí mi boca en cuanto ese gemido escapó de mis labios.
Me giró en un rápido movimiento, acorralándome contra la pared para besarme en los labios. La empujo, estoy bastante cansada como para terminar haciendo eso, pero ella vuelve a ponerme contra la pared. Como odio que ella tenga más fuerza que yo. Sus manos están presionando mis hombros para que me quede quieta en mi lugar, pero las mías igual están en sus hombros, para que se aleje.
No sé como logré quitarme a Jade de encima pero terminé logrando eso. En estos momentos estoy parada en medio del pasillo que da a la habitación de Jade, observando un cuadro detalladamente.
-Se supone que lo tienes que ver de lejos, Vega. Así se aprecia el arte –Volteo a ver a Jade, quien trae dos tazas en cada mano. Me da una a mí y puedo oírla reír por lo bajo ante la cara que pongo–. Tomátelo todo, Vega –Me dice, dedicándome una sonrisa antes de tomar de su taza de café.
Suspiro resignada y bebo de mi jugo de naranja. Me está regresando lo que le hice. Para su desgracia, a mí sí me gustaba el juego de naranja y no estaba enferma, y si lo estuviera, igual la tomara.
-¿Lo quieres? –Me pregunta y yo no comprendo muy bien de qué habla– El cuadro. ¿Lo quieres?
-Ummnh... n-no.
-Descuida Vega, te lo ofresco porque es mío. Yo lo hice. Mira la esquina inferior derecha –Observo la esquina señalada y sí, Jade lo ha hecho. En la esquina se lee su firma en cursiva "Jade W." – ¿Y? ¿Lo quieres?
-Se ve bien ahí.
-Se vería mejor en tu habitación –Sacudo mi cabeza y comienzo a caminar hacia el cuarto de Jade.
Las anteriores veces en las que había venido a casa de Jade, nunca puse mucha atención a las pinturas que colgaban de las paredes. Y ahorita que sí la ponía, descubrí que la mayoría eran de Jade, y todos, y cada uno de ellos eran hermosos. Por más simple que se vieran, se veían maravillosos.
Me tumbo en la cómoda cama de Jade, tomando a Toriz para acomodarlo entre mis brazos, y aspiro profundamente el aroma de Jade que tiene la habitación. Jade se tumbó al lado mío después de dejar su taza al lado de la mía en un escritorio que tenía frente a la cama.
Se giró para abrazarme por la cintura y después depositó un dulce y firme beso en mi mejilla, produciendo un sonido cuando separó sus labios de los míos.
-Eww... me embarraste de saliva –Digo, restregando mi mano para remover la saliva que Jade dejó en mi mejilla cuando me besó. Más que beso terminó succionando.
-Ay, no te quejas cuando nos besamos.
-Mmnh.. cierto –Me acomodo entre sus brazos, teniendo cuidado de que Tori no estuviera aplastado entre nosotras, para besar su nariz y hacer lo mismo que ella había hecho.
-Asco, Tori. Yo te besé en la mejilla no en la nariz –Dice, limpiando su nariz en mi cuello, a lo que me remuevo ante las cosquillas que me provoca eso.
-Es casi lo mismo –Respondo, dando un suave beso en sus labios.
-¿Tus padres no se preguntan en dónde se encuentra su hermosa hija siempre que desapareces para andar conmigo?
-Sí, pero les explico y creo que ya saben en dónde estoy cuando no estoy en casa –Respondo, abrazándola para poder acurrucarme mejor contra ella.
Estaba bastante agotada, por lo que no perdí mi tiempo y dormí rápidamente.
Ando de supersticiosa. Así que si no ven más actualizaciones después del 6 es porque ando bajo el agua a causa de un cataclismo :3. No vuelvo a ver tele ._. Ugh. Profetas que andan con sus famosos clataclis... catla... ¡las weas! Como se pronuncie. Cataclismos, éso.
Así que... ¿Qué les pareció? Capítulo largo, quería cortarle mucho antes porque no tenía mucho ánimo como para escribir y la verdad que ya quería publicarlo. Terminé escribiendo toda idea para este capítulo. Así que espero les haya gustado :D. Y lamento faltas de ortografía... me dio flojera leer después de la mitad e_e.
