Los personajes no me pertenecen y la historia tampoco , pertenece a Dess Cullen , yo solo la traigo aquí para que la disfrutéis tanto como yo.
Al día siguiente, Bella tuvo que enfrentar a Edward cara a cara, cosa que como él supuso acertadamente la noche anterior, ella había agradecido el poder posponerlo. Pero antes o después ese momento tendría lugar.
- Buenos días familia – dijo una aún adormilada Bella, entrando en pijama casi desperezándose aún.
- Buenos días Bella – Buenos día hija – Buenos días enana… - Tenía saludos de varios tipos.
- Me encanta… de veras – les respondió con una sonrisa de las suyas – Parece que lo tuvierais ensayado, en serio, jajaja! – Rió ella – Aunque claro, las noches sin dormir dan para mucho, - les picó con un guiño de ojos.
Bella se acercó a la encimera donde reposaba la cafetera recién hecha y se sirvió una taza, para seguidamente sentarse en la barra americana de la cocina donde desayunaba todos los días.
Ya no se molestaba en discutir sobre el tema de servirse, ya que esa disputa la tenía completamente perdida con Esme y tampoco quería disgustarla. Si a ella, o en sí a todos, les hacía ilusión servirle la comida, no iba a seguir discutiendo.
Una vez sentada, Edward se acercó con un plato a rebosar de tortitas recién hechas. Bella que aún estaba algo lenta de reflejos, se sobresaltó con su presencia inesperada.
Sabía que tendría que encararlo, pero no pensaba que fuera a ser esa misma mañana, y mucho menos estando ella aún tan espesa.
- Vaya, gracias Edward! – dijo algo turbada.
- Siento haberte asustado – le contestó Edward sonriéndole tan natural.
Pero aunque Bella no los conocía íntimamente, podría arriesgarse a decir que a Edward lo había calado algo más que al resto. Sería porque no podía apartar la vista de él, y que seguía cada uno de sus movimientos sin poder, ni explicárselo ni controlarlo.
Por lo que cuando se fijó en su sonrisa, pudo ver que él intentaba que pareciese natural, pero no lo era del todo. Escondía un trasfondo de malicia… casi hasta de resentimiento. Y todo por qué? Por su cita? Ella le había puesto en bandeja el haberla anulado; solo necesitaba que él le diera un motivo, bueno, para hacerlo. Pero él no lo hizo; cosa que en sí, la descolocó.
Si no sentía lo suficiente por ella como para darle un motivo de peso, entonces a que venía tanto resentimiento porque saliera con Jacob?
Ella de mano le devolvió una sonrisa tímida a su gesto, pero cuando notó ese "trasfondo", su rostro cambió a uno de sospecha, agachando los ojos… Aunque, sin saber explicar por qué, se sentía ligeramente cohibida en su presencia. Como si ella misma se sintiera culpable por su cita. Como si estuviera traicionando a Edward con ella.
Se sacudió mentalmente la cabeza y sacó esa idea "absurda" de la cabeza… Aunque quizás no era tan absurda.
Edward se percató de lo tan observadora que era Bella ya que había notado que su sonrisa no era genuina, y en ese instante se dio cuenta de lo tan pendiente que estaba Bella de él, cosa que lo agradado sobremanera, hinchándole el orgullo.
Pero también se dio cuenta del gesto avergonzado de ella a la hora de mirarlo. Ella, en el fondo, se sentía mal por su cita; por la mera sospecha de hacerle daño a él.
Durante el resto del día, Bella no tuvo más quehacer que esquivar a Edward a toda costa. Intentaba no pasar más del tiempo políticamente correcto en la misma habitación donde él estuviera. Seguía con ese sentimiento "absurdo" de traición.
Hasta que Esme, sin saberlo, la ayudó en tu tarea de evasión invitándola a ayudarla en el jardín con sus flores.
- La verdad es que no sabía si te apetecería ayudarme – le decía Esme complacida por la aceptación de Bella. – Pero he de reconocer que me encanta que estés aquí conmigo, pasando un ratito las dos juntas – relataba sonriente.
- Claro que me apetecía, y a mí también me agrada pasar un rato contigo – le respondió la chica devolviéndole el gesto sonriente – Siempre estoy con las chicas, o con Emmet… no hemos pasado demasiado tiempo juntas desde que llegué. – comentó pensativa.
- Pues deberíamos hacerlo más a menudo – respondió la vampira ante el asentimiento de Bella.
Las dos estuvieron preparando la tierra para unos nuevos rosales, haciéndoles el agujero en la tierra, abonándolo y regándolo para plantarlos. Poniéndose perdidas de tierra entre las risas de ambas.
Esme jamás se manchaba, pero al ver que Bella si lo hacía, muy discretamente hizo por ensuciarse la ropa para que la chica no se sintiera mal. Acción que resultó de lo más divertida cuando ambas llegaron a ensuciarse hasta la cara.
Después de tener la tierra lista, llegó la hora de insertar los rosales.
- Me dejas que planté uno? – le pidió Bella.
- Claro! – Concedió la matriarca – Ya que has preparado tan a conciencia la tierra, te has ganado los honores – le sonrió.
Bella se levantó y cogió uno de los rosales que estaban depositados al lado de la vampira. Lo recogió y lo depositó en la tierra con sumo cuidado; Esme le fue indicando y entre las dos plantaron todos los rosales, dejando el trocito de jardín mucho más hermoso.
- Ahora vamos a podarlos. – Indicó Esme – Pero creo que esto deberías dejármelo a mí. Observa como lo hago y la próxima vez lo podrás hacer tú, de acuerdo? – hablaba ante la atenta mirada de Bella.
Al cabo de unos minutos, Esme se giró. Bella pensó que la vampira ya había acabado de podar y metió la mano entre los rosales para quitar las ramitas podadas, sin darse cuenta de que Esme solo había cambiado su posición para limpiar las tijeras y seguir limpiado las plantas.
Todo ocurrió en unos segundos:
Bella tenía su mano metida entre las ramas, Esme vuelve a girarse a su velocidad vampírica y mete la tijera para seguir con su labor, cuando de pronto se oye un grito horrible; un aullido de dolor capaz de desgarrar cualquier tímpano.
- Aaaahhhhhhh! – el gritó de Bella llegó a helar la ponzoña que corría por las venas de Esme.
- Bellaaaaaa! – gritó ella al tiempo que soltaba las tijeras y se posicionaba al lado de la chica que se sujetaba la mano con la cara desfigurada.
El resto de la familia fue llegando ipso facto al lugar, desde distintas partes de la casa.
- Qué ha ocurri…? – Jasper, que fue el primero en llegar, seguido muy de cerca del resto de la familia, se quedó clavado en el sitio y no fue capaz ni de acabar la frase.
Un olor dulce y conocido por ellos, embriaga el lugar. Sangre.
- Qué ha ocurrido? – Carlisle concluyó la pregunta inconclusa de su hijo. – Huele a… sangre? – preguntó alarmado.
Esme, muy delicadamente fue alejándose de Bella. El olor de su sangre era excesivamente dulce, y aunque estaba, casi, segura de controlarse, tenía el recelo del "casi"; y antes de cometer una tontería, prefirió retirarse unos metros de la chica.
- Estoy… me ha… corta… Estoy… - Bella se sujetaba la mano retorciéndose de dolor. – Me ha cortado con la tijera… Estoy sangrando! – consiguió decir alterada.
- No sé cómo ha pasado – se lamentaba Esme con la voz tomada – Me giré solo un segundo para limpiar las tijeras y cuando volví a la tarea, no hice más que dar el primer tijeretazo, Bella gritó – Decía totalmente compungida la vampira.
Esme se sentía mal por haber cortado a la chica, su cara no solo mostraba eso, sino el debate interno de controlar sus impulsos de vampira ante el olor de semejante manjar.
Bella lo captó al cabo de un instante, cuando se dio cuenta de que ninguno se acercaba a ella, solo Carlisle, que le estaba quitando el guante poco a poco para comprobar los daños.
Entonces vio a Edward. Era el que más lejos estaba de todos, cerca de Emmet, que parecía de los más controlados, el cual tenía apoyada una mano sobre el brazo de su hermano, a modo de agarre. Su cara estaba desencajada por completo, y miraba hacía su mano con los ojos fuera de las órbitas completamente oscurecidos. En ellos había hambre… muchísima hambre… Y en ese momento, fue la primera vez que realmente sintió miedo de él.
Carlisle consiguió quitarle el guante que protegía su mano, y al darle el aire y ante el roce de la tela, que le causaron un dolor desgarrador, Bella apartó la mirada de Edward para posarla en su mano completamente ensangrentada.
La tijera la había cortado en la muñeca, subiendo la incisión bordeando el pulgar, cayendo sangre de forma descontrolada.
- Dios mío… le ha cortado la arteria radial… se desangra! – gritaba Carlisle. - Hay que cortar la hemorragia ya!
Bella al oír esas palabras, entró en un estado de pánico, y más, viendo los ojos del resto de la familia que la miraban desconcertados, y de forma lastimera, intentando ocultar el apetito por su sangre; pero por muchos esfuerzos que hicieran, sus ojos se volvieron negros y su trasfondo era fiero. Igual que los de un animal cuando huele a su presa.
- Suéltame…! – comenzó a revolverse como loca – No me toques! – gritaba. – Eres un vampiro!
- Bella… tranquila… No pasa nada, cortaremos la hemorragia, no te sucederá nada. – intentaba sosegarla Carlisle ante los quites de la chica. – Estoy acostumbrado a la sangre, soy médico, recuerdas? – intentaba convencerla.
- Nooo… es mucha sangre! – gritaba Bella enloquecida. – Perderás el control y me harás lo mismo que Aro le hizo a aquella chica! – seguía gritando.
Todos los presentes se quedaron chocados ante el recuerdo de Bella. Sobre todo el patriarca, que se vio ofendido por la comparanza; aunque no se lo tuvo en cuenta a la chica debido al momento tenso y delicado.
- Bella como puedes acordarte ahora de eso? – le preguntó Jasper.
- No es que se haya acordado ahora, Jasper – le contestó Rose – Ella no ha llegado a olvidar nunca aquel suceso. –decía compungida.
En estas, vio un objeto grande y oscuro volar a su lado. Era el maletín de Carlisle que alguno de los chicos lo había traído, y no arriesgándose a acercarse, lo habían lanzado hasta su posición.
- Nooo… voy a morir… a morir desangrada… - aullaba Bella.
Estaba tan nerviosa que no se dejaba hacer, y Carlisle por miedo a lastimarla si la sujetaba demasiado fuerte, no era capaz de hacerle el torniquete para cortar la escandalosa hemorragia.
- Bella… Debes estar quieta, me oyes? Así no puedo… - se lamentaba el doctor viendo que poco a poco la fuerza de la chica disminuía. Estaba desangrándose. Estaba muriendo. – No puedo… se me va… Se desangra por momentos – se lamentaba Carlisle casi enloquecido.
- Que nooo… que me dejes! – seguía protestando Bella, la cual consiguió soltarse de Carlisle y se alejó unos pasos de él.
Estaba sudando en frio, y notaba como el color de sus mejillas desaparecía por momentos. Las rodillas le temblaban y el corazón le daba lastimosas sacudidas. Estaba muriendo; lo notaba, lo sentía.
Ante estas palabras, algo en la mente de Edward, cambió.
De pronto, el olor excesivamente tentador y enloquecedor de la sangre de Bella dejaron de importarle; de tener dominio sobre él.
Fue más importante el riesgo a perderla que el hambre que originaba su sangre.
- Estoy sangrando mucho… - decía cayéndole lágrimas por los ojos de forma descontrolada, al igual que sangre de su muñeca – Es mejor… que no te acerques… - decía a trompicones mientras se alejaba marcha atrás.
Carlisle intentaba acercarse, pero ella reculaba mirándolo con dolor en los ojos. Dolor físico y dolor emocional. Estaba sangrando de aquella manera y Carlisle estaba a su lado intentando ayudarla. No lo comprendía.
- Bella, por favor… no seas necia… Si no dejas que se acerque morirás. Y de una forma absurda – intentaba convencerla Alice, que no se había pronunciado hasta ese momento.
- No lo entiendo… Como puedes estar tan cerca de mí… El resto no puede… Mi sangre los aleja… - lloriqueaba Bella meneando la cabeza incrédula. – Nadie se acerca a mí… soy una apestosa! – lloraba descontroladamente.
- Bella… estoy acostumbrado a la sangre, hija… además… Piensas que voy a dejar que mueras así? Siendo tú? Importándome tantísimo? – le preguntaba ante la cara de desconcierto de Bella. – El resto de la familia no me lo perdonaría…
Bella los miró y efectivamente, todos negaban ante la declaración de Carlisle. Todos habían cambiado sus caras por otras completamente diferentes: Desasosiego.
- Si, Bella… esas caras son por ti; por el riesgo a perderte. Todos te queremos, tan difícil es de entender? – le preguntó. – Aunque seamos vampiros, tenemos sentimientos – le decía compungido.
Bella había perdido demasiada sangre. Ya no podía razonar, no podía mantenerse despierta, y no era capaz a moverse. Sin más, antes de que llegara a contestar nada, se desplomó hacía el suelo. Estaba inconsciente.
En menos de un segundo, Edward se lanzó a por Bella no dejándola tocar el suelo. La sujetó entre sus brazos dejando a Carlisle trabajar sobre ella.
En un suspiro, le realizó el torniquete, vendándole el corte… pero la venda pronto comenzó a empaparse de su sangre. El torniquete no había servido de nada.
- Dios mío, Edward… - lamentó mirando hacía su hijo – el corte le ha segado la arteria. Tengo que intervenirla, ya! – apremió. – Pero necesito ayuda… - miró suplicante hacía su hijo.
- Te ayudaré – contestó seguro de sí mismo Edward.
- Será duro… - previno – tengo que quitarle el vendaje y coserle la arteria… serás capaz de aguantar eso? – le pregunto.
- Sí – volvió a contestar con la misma seguridad.
- Por Dios Carlisle, haz algo… - suplicaba Esme completamente desolada.
- Está como… muerta… - Emmet estaba en shock. Como el resto de sus hermanos.
- Muérdela Carlisle… No esperes a que sea demasiado tarde – aconsejó Alice casi gritando. Estaba afectadísima por el riesgo de perder a su hermanita.
- Aún hay tiempo… pero si no… lo haré – anunció tajante el patriarca ante la mirada casi expectante de Edward.
El resto de la familia ni respiraba; ya no solo por el olor a sangre, sino por el momento dramático que se estaba viviendo en esos momentos. Estaban a un paso de perder a su niña. Y todo por un absurdo accidente… Por un descuido imperdonable.
Edward se la llevo a una habitación que Bella nunca había visto, la cual estaba muy bien camuflada para sus ojos humanos. Un quirófano totalmente equipado.
Carlisle lo había montado cuando conocieron el juego. Quiso estar precavido ante cualquier situación de peligro de vida que pudiera sufrir la chica. Aunque nunca creyó realmente necesitarlo.
Colocaron a Bella en la mesa de operaciones y Edward, conocedor de medicina, pero jamás habiendo practicado la profesión, ayudo a su padre a preparar a Bella. Al igual que él mismo se preparó, poniéndose una mascarilla cargada de formol en la nariz.
- Buena idea, hijo… muy precavido – lo alabó Carlisle.
Carlisle le unió las dos partes de la arteria seccionada en unos segundos, pero aunque la hemorragia se había detenido, el latido del corazón de Bella era prácticamente inexistente.
– No sé si habremos llegado a tiempo… - Carlisle no estaba seguro de poder salvarla. Bella había perdido muchísima sangre. – Casi no hay latido Edward… la estamos perdiendo… - se lamentaba Carlisle mientras acababa coserle la herida.
Edward, ante las palabras de su padre, se inclinó sobre Bella y acercó sus dientes afilados al cuello de Bella. Estaba decidido. No iba a dejarla morir. No pudiendo él hacer algo.
- Edward… - lo llamó Carlisle nervioso – Sabes lo que vas a hacer? Estas seguro hijo? – le preguntó conteniendo el aliento ante tal tamaña situación.
- No hay otra salida… No la voy a dejar morir – le contestó seguro.
Le ladeo el cuello, suspiro, y comenzó a introducir sus colmillos afilados en su tierna y fina piel con cuidado.
Ya notaba su dulce sangre en las glándulas gustativas, empezando a dejar caer su veneno en el torrente sanguíneo de Bella cuando su padre, el cual le había dejado hacer ya que veía que no había otra salida, lo paró.
- Edward espera…! Hay latido… Empieza a hacerse más fuerte – lo miró sonriente – No hay motivo para que la muerdas.
Edward se separó de Bella, relamiéndose inconscientemente los labios con la sangre de la chica. Había estado a punto de convertirla. Su primera conversión en casi un siglo como vampiro. Y sería de la chica a la que amaba.
Ahora estaba seguro… La amaba, y no le importaría gritarlo a los cuatro vientos.
En el momento en que percibió que ella moría, el olor de su sangre dejó de importarle; fue como si el sentido del olfato se le hubiera atrofiado de pronto y no pudiera oler nada.
Incluso ahora, con su dulce sangre en la boca, apenas podía apreciar ese dulzor… Ese sabor que enloquecía tanto a los de su especie.
- La hemos cogido por los pelos – suspiraba Carlisle. – Unos minutos más… y… - no quería ni podía acabar la frase.
- Eso no hubiera pasado… la hubiera mordido sin contemplaciones, como has comprobado. – sentenció Edward tajante.
- Es increíble Edward, con lo que te atrae su sangre y has sido capaz de aguantar de forma heroica – relataba Carlisle con admiración. Edward se limitó a inclinarse de hombros – Edward… eso solo significa que la amas… Que es el amor de tu vida – le decía emocionado su padre ante el descubrimiento.
- Puede ser… - Carlisle lo miró alzando una ceja y sonriendo pícaro. Edward sonrió – Sí… la amo. Tenía la sospecha, pero yo mismo me he dado realmente cuenta ahora. El riesgo a que muriera ha sido superior a cualquier otra cosa. Nada impediría que la salvara. – Comentaba meditabundo Edward mirando atentamente a Bella, que ahora reposaba relajada sobre la camilla de operaciones.
- Y qué piensas hacer? – le preguntó su padre.
- No lo sé… Por ahora, dejemos que despierte y se recupere. – seguía mirando para Bella desbordando amor a borbotones por los ojos. – Hay que tener en cuenta de que Jake está loco por ella… - decía con pena en su tono de voz.
Le colocaron una vía con suero, sangre y unos antibióticos, para posteriormente subirla a su cuarto. Sería mucho mejor que Bella despertara allí, en un entorno conocido por ella.
Entre las chicas la asearon y le pusieron un pijama cómodo, acostándola suavemente en su cama.
Toda la familia estaba allí reunida, velando por Bella. Esperando a que despertara. No sabían cuál iba a ser su reacción. Lo acontecido había sido un golpe tremendo en su relación. La chica había sentido el hambre que su sangre provocaba en ellos, observando como ninguno se acercaba a ella.
Por vez primera había visto su naturaleza de vampiros.
Cómo se sentiría ella ahora con ellos? Cómo se relacionaría a partir de ahora?
Entre tanto, el teléfono de casa y el personal de Bella sonaron varias veces.
- Es Jacob – anunció Alice. – Ayer quedaron en que la llamaría hoy, y al no contestar, estará poniéndose nervioso.
- Bueno, pues que siga llamando – contestó serio Edward.
- Creo que es mejor que lo avisemos… si no, acabará presentándose aquí. – Le replicó Alice a su hermano – Bella es importante para él.
- Pero ese chucho no se da cuenta de que en unos meses Bella ya no será humana? O que estará muerta? – preguntó Rose molesta.
Todos se inclinaron de hombros sin saber que contestar a la pregunta abierta de Rose.
El problema de eso, era que Jake no había entendido realmente el final del juego. Él sabía que una vez concluido el año, Bella debía elegir el irse a Italia o quedarse con los Cullen, y él suponía, viendo a Bella tan contenta e integrada en la familia, que escogería el quedarse con la familia de vampiros. Pero lo que él no había comprendido, es que ella sería una vampira al igual que ellos.
Que el trato para que Bella siguiera perteneciendo a la familia Cullen y no tuviera que volver con los otros vampiros, era que debía transformarse.
Él estaba convencido que entre ellos había algo… había "feeling", y que podría llegar a más, y sumando lo cómoda que se encontraba ella entre los vampiros, esperaba que fuera suficiente para decantar la elección de Bella por quedarse.
- Jake, soy Alice. Tengo que comentarte algo sobre Bella – la nombrada fue la escogida para relatarle a Jake lo sucedido.
- Algo sobre Bella? – preguntó alarmándose de forma inmediata.
Alice le relató con tacto lo sucedido hacía unos minutos con la chica.
- Quéee? – Exclamó Jake sobresaltado – Pero ella… ella está bien? – preguntó nervioso.
- Si, si… mi padre, con la ayuda de Edward, le ha salvado la vida. Esta fuera de todo peligro – le relataba ella intentando relajar a Jacob.
- Voy para ya…
- No, Jake, espera ella está… Jake? Jacob? – los llamamientos de Alice no tuvieron respuesta, ya que Jake había colgado.
- Chicos, os anuncio que Jake viene para aquí. – les comentó Alice. – No he podido contenerlo, me ha colgado el teléfono. – se inclinó de hombros haciendo una mueca con la boca.
- Este chico… Pues sí que está loquito por nuestra Bella… - meditaba en alto Esme – Pero ella ahora está dormida… Bueno… el amor es lo que tiene… - Y ahí Esme se calló, ya que se dio cuenta de lo que acababa de decir; y sobre todo por el gruñido que Edward acababa de emitir.
Nadie, a excepción de Alice que lo había visto gracias a su don, sabía lo que realmente había ocurrido en aquella habitación. Carlisle guardo silencio no truncando la confianza de su hijo.
Era perfectamente conocedor del carácter de Edward y sabía que él necesitaría su tiempo y sus formas para contarle a la familia de su descubrimiento.
En 10 minutos el licántropo cruzaba a las carreras el jardín de los Cullen. Nada más acercarse, un fortísimo hedor a producto químico le quemó la nariz. Se giró para orientar de donde venía tal olor, y se encontró una parcela razonable de jardín quemado; como si alguien hubiera derramado algún líquido abrasivo.
Todos, a excepción de Esme, salieron a su encuentro, mirando hacia donde Jake tenía dirigida la vista.
- Hemos tenido que echar varios productos químicos para quitar el rastro de sangre… y por consiguiente, el olor. – le explicó Carlisle.
- Pero… es un trozo grandísimo – miraba Jake con el ceño fruncido.
- Derramo muchísima sangre… Estuvimos a punto de perderla – agregó Edward, el cual estaba algo alejado del resto. No quería ni arrimarse a ese sitio. No por el olor, sino por los recuerdos que le golpeaban la memoria.
Jake pidió más explicaciones de lo sucedido, y Carlisle se las dio sin problemas, dejando al chico mucho más tranquilo.
- Es increíble que sangrando de esa forma, ninguno os hubierais alterado – comentó asombrado.
- Bueno… fue difícil, la sangre de Bella es muy dulce; muy tentadora – intervino Jasper – pero ella, es nuestra niña. No es comida… el sentimiento pudo sobradamente con los instintos. – añadió ante el asentimiento de todos los presentes.
- Sé que quieres subir a verla, verdad? – le preguntó Carlisle sonriendo con intención hacía Jake, ante el asentimiento de este. – Esta sedada, así que ella no se enterara, pero sé que tú te quedarás más tranquilo. – Carlisle miró con disimulo hacía Edward, el cual fingió no inmutarse por la visita del lobo.
- No te preocupes, en unos días la tendremos correteando otra vez por aquí – lo animó Emmet, y de paso se animaba a él mismo.
Así fue, Jake subió a la habitación de Bella. Al contemplar su rostro pálido y sus ojeras marcadas, un estremecimiento le recorrió por sus venas.
Se acercó a la cama y le acarició con ternura la cara, susurrándole palabras tiernas en idioma Quileutte.
La familia los dejó solos para darles un poco de intimidad, pero en esa casa, esa palabra no tenía cabida; era imposible.
Por mucho que a todos les molestara que Jake cortejara a Bella, y ella se dejara de buen agrado, tenían que reconocer que los sentimientos del lobo por la chica eran de lo más puros, sinceros.
Al cabo de un rato, Jake se marchó más tranquilo. Pasaría al día siguiente a ver a Bella, cuando ella estuviera consciente. Le pidió a Esme que le comunicara a Bella que había estado allí, la cual lo relajó diciéndole que así lo haría.
Jake marchó algo más tranquilo viendo que Bella estaba relativamente bien, y sobre todo, fuera de peligro.
La familia se quedó con Bella durante un buen rato, hasta que Carlisle les pidió que la dejaran reposar en paz. Aunque Esme se quedó con ella para velar su sueño.
Espero que este capitulo os guste, ya sabemos que los accidentes ocurren pero todo todo le tiene que ocurri a Bella?, por lo visto si jajajaj yo me dejaria curar por cualquiera de ellos y ustedes?.Mil Gracias a bea, Angie Cullen Hale, PameHaleMcCarthyCullen, sisi , ano, almalaura , beakis , hildiux , katycullenPattinson , vanezhittacullen2 , culdrak, nina , -Tsukino , Alimita28, sunrisesss , gabriela , Victoria , Idta , nanos, keimasen86, claudia cullen xD,miadharu28 ,Mauxi Cullen O'shea,aramisweet ,Dess Cullen ,annacullen.s.m ,Judy Cullen , Aiiram ,zujeyane,dannacullen.s.m, CaroBereCullen, 3twilighterslove, Maya Cullen Masen, MiaCarLu , Kirtash,Fabi Cullen y su hermana,Gaby7, por seguir la historia y tomarse su tiempo en dejar un reviews , gracias a las nuevas lectoras y a esas que se han animado a dejar un reviews ,no he podido contestar a vuestros reviews por que ahora estoy de examenes hasta arriba, sorry, también gracias a todos aquellos que siguen la historia aunque no dejen reviews y les animo a que quiero dar las gracias a aquellos que me tienen tanto a mí como a la historia en favoritos o han puesto la historia en alerta., muchísimas gracias a todos no sabéis los ánimos que dais a la aotora y las ideas que me dais a mi para la historia jajaja
Muchísimos Besos.
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