Fleur

-Mira mis ojos Bulma Brief… dime qué ves?... Acaso no ves a un hombre libre?...

La hermosa mujer de 18 años miró hacia el suelo unos momentos y se ruborizo.

-Si… eres un hombre libre…

-Y tu no quieres ser libre?... Acaso quieres seguir sumergida en el recuerdo de aquel hombre que tanto amaste y te fue infiel, por ser una delicada flor cerrada… Con pétalos nuevos y que jamás se marchitará?… Dime Bulma, aún quieres ser esa niña por la cual tu novio te dejó por otra?...

-No… ya no quiero serlo.. quiero ser libre….

-Yo te haré libre de todo… De aquellos prejuicios que te interrumpen la vida, los que te atan a un estereotipo de mujer que no pediste ser…

Bulma se recostó en la cama, cerró los ojos y dejó a su nuevo instructor de vida a hacerle lo que quiera. Aquel que había conocido hace cinco meses atrás en París, mientras observaba la torre Eiffel, con el corazón destrozado, pues hacía sólo dos semanas que había llegado aquel lugar, escapando de su terrible pesadilla.

Su novio, el amor de su vida, tendría un hijo con aquella maldita perra que se había empeñado en separarlos…

Claro, ella aún no estaba lista para dejar de ser virgen. Estaba ciega del mundo, ella de verdad creía que tenía que ser especial, tenía que ser romántico.

Todo era una burda mentira. Era sexo y nada más… No había amor, no había ternura, no había nada.

Solo ella y su corazón roto, lejos de todas aquellas ilusiones que las princesas y cuentos de hadas le hicieron creer.

Todo era una burda mentira, nada era real, y lo tuvo que comprobar de la manera más cruel.

Él, ese hombre que tanto amaba, que tanto decía quererla, el que le dijo que la respetaría y la cuidaría… El que la esperaría… Si, él, el que en nueve meses sería padre del bebé de aquella chica, la que siempre quiso verlos separados y él solo le decía que no le importaba, que tenía ojos para ella….

Mentiras… mentiras…

Su vida estaba oscura, sumergida en un pozo de dolor y humillación… Hasta que su nuevo instructor de vida apareció, como un ángel de la guarda, aquel que le quitaba la venda, el que le decía las cosas de verdad.

Él no venía con mentiras, él venía con un mundo nuevo, un mundo lleno de otras sensaciones… Un mundo en donde ella podía ser libre…

Y ella quería ser libre, como sea.

-Bulma mira mis ojos…. no apartes la mirada…. Entraré en ti… pero debes verme, yo soy tu instructor, tu maestro….. Yo te daré alas ahora… pero no dejes de verme…

-No lo haré, lo prometo…. Me dolerá?...

-Si… pero tratare de ser cuidadoso, no porque me importes, esto es solo sexo… Disfruta tu cuerpo Bulma…. Solo acostumbrate a que la vida es solo esto… Eres libre, desata las ataduras de aquello efímero llamado amor… aquello que solo te hace sufrir… Suéltalo y entrégalo a la pasión, entrégate a la libertad….

Sin más que decir, el hombre se adentro de golpe en el interior de la mujer. Ella soltó un grito, pero jamás cerró sus ojos. Ella debia mirarlo, debía demostrarle que ya no había amor en su corazón, que nada de romance podía dar… Pues ella debía dejar atrás para siempre todo aquello que sin duda, Vegeta había hecho nacer y ya no quería…

-Adiós Vegeta… se feliz con tu hijo y tu maldito amor…

Pierre sonrió cuando escuchó a Bulma decir aquello. Tomó fuertemente de la cintura femenina y comenzó a moverse sin ninguna preocupación… Bulma siguió sin bajar la mirada un segundo.

-Adiós Bulma Brief, ya no volverás a ser infeliz… *Maintenant vous êtes libre… Eres inmarcesible...

(*Ahora eres libre)


7 años después….

La vida estaba llena de sorpresas y de caminos dificultosos. Era cierto, su vida no era muy buena, pero algo en su interior le pedía que resista, que no siempre sería así.

Llevaba atado a una mujer casi cuatro años, y sentía que cada vez la rutina lo aburría más, pero no podría separarse de ella, ella era un buena mujer.

Ella lo había rescatado cuando peor estaba, era su amiga y lo consoló de muchas formas. Y no podía dejar de pensar en que fue la única que no lo abandonó por lo que hizo, o mejor dicho, no hizo y todos lo juzgaron.

Ella había permanecido a su lado y era una bella persona. Sin pensarlo, sin querer, ella se enamoró de él y él…. solo trató de olvidar a la mujer que de verdad amo con toda su alma.

Se casaron, si, no porque él crea en aquel sacramento, pero sentía que le debía algo a ella.

Hijos?, nunca. Cuando la maldita de Rina lo engañó diciéndole que estaba embarazada, él entró en pánico y se juró jamás tener hijos. Y para su suerte, Kale estaba de acuerdo.

Claro, luego se descubrió la verdad, él jamás la había tocado, la maldita lo había drogado y luego le hizo creer que estaba embarazada.

Pero, aunque se supo la verdad, el había perdido a su novia para siempre. No tenía ni idea donde estaba, pues los padres de Bulma lo odiaban porque su hija intentó quitarse la vida por su culpa y jamás le dijeron donde estaba ella… Para su suerte, no lo logró, pero ella se fue un día y jamás volvió.

Eso lo volvió loco… Cuando supo que la mujer de su vida, quiso morir por su culpa, él pensó en hacer lo mismo, pero claro, ahí fue cuando ella apareció.

La buena Kale, con su mirada baja y tranquila. Llenándolo de calor y apoyo. La que permaneció junto a él incondicionalmente, aún cuando él la despreciaba y la echaba de su lado.

Kale se comportó como una buena mujer. Él jamás podría amarla, nunca como amaba a Bulma, pero Kale se hizo merecedora de su respeto y cariño. Ella lo respetaba y lo ayudaba siempre.

Ella lo amaba y aunque él sabía perfectamente que jamás podría hacerlo, se juró respetarla y quererla. Protegerla y sobre todo, jamás permitir que derramara una sola lágrima por él.

Él intentaría hacerla feliz como sea, aunque no era la mujer que él amaba.

[...]

-Vegeta…. -La mujer miró a su esposo y sonrió. -Llegaste temprano del trabajo!

El hombre miró los ojos oscuros de su mujer, mientras se sentaba frente a ella en el sillón de su casa.

-Kale, tengo un regalo para ti…

La mujer sonrió.

-Sabes que tu eres mi mejor regalo.

Vegeta se sonrió y miró hacia el costado, como le gustaría poder corresponder a tanto amor. Trato de sacudir su cabeza y volvió a los ojos de su esposa.

-No digas eso… Además, este regalo te encantará.

-Seguramente, dime que es?

-Mira. -El hombre sacó dos boletos de avión de su chaqueta. -Son pasajes a París, siempre me has dicho que te gustaria conocer Francia… pues yo quiero hacer tu sueño realidad…

La mujer sonrió feliz. Se levantó despacio y se lanzó a los brazos de su marido.

-Vegeta no debiste gastar tus ahorros en eso…

-Lo mereces mujer, siempre me haz dado todo… Esto es para ti y quiero que seas feliz!

Ambos se sonrieron con calma, sin duda, él debía ser un buen esposo, aunque faltaba amor en su corazón, sería un buen hombre.


El viaje fue bastante largo para Pierre Butte, estaba cansado. Sin duda su tour era demasiado largo y no le gustaba para nada ir y venir, pero así era su trabajo, su apasionante trabajo.

Que acaso ir de acá para allá , vendiendo seguros de vida y llevarse a una que otra mujer a la cama no era apasionante?

Claro que lo era. Así era su vida desde que era solo un niño, su madre, una de las más famosas prostitutas, le había enseñado que la vida de un hombre tenía que estar llena de placer y él se dedicaba a eso.

Salió del aeropuerto y como siempre, ella no estaba para recibirlo, sabía que no lo haría, pues Bulma era una mujer con un carácter muy fuerte y después de siete años, sabía que no podía esperar nada de ella.

Tomó un taxi y fue directamente al departamento de la mujer que tanto admiraba. Ella era una roca y la única que comprendía su estilo de vida, pues sin duda, ella lo compartía. Pero, como no hacerlo?, si él mismo fue el que la instruyó y la sumergió en aquel mundo de placeres sin amor.

Ella era su compañera, digna amante y una maravillosa cómplice. Sin pensarlo más, se encaminó al sitio que siempre disfrutaba de su placer más grande, el sexo, pero no cualquier sexo, el sexo con Bulma Butte… su Bulma Butte!...

El taxi tardó aproximadamente dos horas en llegar a aquel departamento que tanto amaba ir, pues sin duda, Bulma fue su mejor inversión de dinero y tiempo. Cierto era que sus alas habían despegado rápidamente y ella se había vuelto independiente, tenía su trabajo, sus cosas, pero jamás lo dejó. Ellos eran uno solo y lo mejor de todo, era que no había amor, no había ataduras, ambos eran libres y eso era lo mejor que podía pedirle a una mujer.

Bajó del transporte con sus maletas, pago el taxi y entró en el edificio. Subió el ascensor sin anunciarse, nunca lo necesitaba y fue directo a la puerta de su mujer.

No tenía llaves, pues otra vez las había perdido y ella simplemente se canso de hacerle un juego, así que no tuvo opción que tocar timbre.

Luego de la tercera llamada, la puerta se abrió despacio. Pierre miró intensamente a la mujer que tenía delante de él. Estaba semidesnuda, con un hermoso vestido de satén color rojos transparente, el cabello recogido, tacos negros bien altos y estaba toda transpirada y agitada.

-Que rayos haces aquí?...

-Así me recibes *Chère?… Con todo lo que te extrañe…

Bulma levantó una ceja incrédula.

-Sí, seguro. Espera.

La mujer cerró la puerta, se escucho un ruido y un grito. Pierre sonrió, pues esa mujer no cambiaba más.

La puerta se abrió nuevamente y del interior salieron dos hombres bastantes corpulentos. Ambos se arreglaban la ropa y trataban de acomodar sus cabellos.

Pierre inclinó la cabeza a los dos cuando lo miraron molestos, pues sin duda había interrumpido algo y de seguro Bulma lo haría pagar. Sonrió contento, esa era la mujer que tanto quería.

La mujer abrió más la puerta y dejó pasar a su compañero sexual. Se sentó molesta en el sillón mientras desataba su cabello largo, azul llenos de ondas y prendió un cigarrillo.

Pierre entró despacio y se acercó lentamente a su amante, cerrando la puerta tras él. Se sentó a su lado y sonrió.

-Perdón.. tampoco puedes condenarme…

-Eran gemelos Pierre… porque siempre interrumpes mis fiestas privadas!?...

-Ya chère... no te enojes. Te traje juguetitos de Holanda….

Bulma miró a Pierre y sonrió.

-Todos para mi?...

-Todos!...

La mujer sonrió con perversidad, mostró sus dientes blancos y perfectos y se tiró a los brazos de su eterno amante, aquel que nunca la trataba como una delicada flor, pues ella jamás volvería ser así. Nunca.

(*querida)


Vegeta y Kale salieron del aeropuerto de París por la tarde. Lo primero que hicieron fue alojarse en uno de los hoteles más lindos de la ciudad.

Vegeta había ahorrado casi por dos años enteros para darle a su mujer una buena visita. Él quería complacerla de alguna manera, llenarla de algo, hacerla sentir feliz por la falta tan grande que tenía de amor hacía ella.

Kale lo sabía, pero no le importaba. Amaba a Vegeta y todo lo que él hacía, la hacía feliz.

Luego de registrarse en el hotel y dejar sus cosas, salieron a recorrer las tardes hermosas y cálidas de aquella ciudad.

Así, lo hicieron por algunos días. El lugar era hermoso sin duda. Las luces eran esplendorosas y el atardecer una belleza. Ambos esposos caminaron por calles antiguas y lugares nuevos, conocieron algunas tiendas, museos y visitaron algunos monumentos.

-Tienes hambre?...

-Si, y tu?.

-Sí, también. He leído en una guía turística, de un restaurante de una mujer muy conocida aquí en París. Una tal "Chère Pierre"….

-Que Pierre no es nombre de hombre?.

-Ni idea, quizás solo es un apodo… Por que no vamos y probamos la comida?

-Está bien.


Pierre levantó la mirada y miró a Bulma que estaba sentada en la cama fumando. Torció el labio y le habló.

-No es suficiente venganza ya por lo de los gemelos?...

-...No…

-Vas a desatarme?... Llevo días aquí encerrado, quiero comer….

-Eres tan molesto… Todo te quejas!.. Si te ato, te quejas, si te penetro por atrás con mis juguetes, te quejas, si te muerdo el miembro, te quejas…. No sirves para nada Pierre!...

-Bulma, eres demasiado mala conmigo… Maldigo el día que te regale estas cosas sexuales… Vamos, hace días que no vas a trabajar, vamos a comer!...

Bulma se puso de pie. Tomó las sogas de su amante y lo desató. Camino hasta el baño y se dio una ducha.

Pierre sonrió, tomó de sus muñeca que le dolían un poco y se dispuso a entrar a la ducha con ella.

Se bañaron juntos, y luego de un rato, ambos se vistieron.

Bulma se puso un escandaloso vestido de color verde esmeralda. Era demasiado provocativo. Tenía un escote muy profundo, dejando ver demasiado sus senos. Era corto, casi se le podía ver todo su trasero y era sumamente ajustado.

Le encantaba, siempre se vestía así. Ella era libre, su cuerpo le pertenecía, y si quería andar desnuda, pues lo haría, nadie tenía derecho a decirle nada.

Su estilo de vida era así, y por suerte en aquel país, todos lo aceptaban sin molestarla en lo absoluto.

Puso sus joyas en su lugar, cuello, manos, muñeca y orejas, se maquilló suavemente y tomó su cartera. Espero a que Pierre terminara de arreglarse y ambos salieron hacía su restaurante. Aquel que gracias a la inversión de su amante, pudo abrir hace tres años, convirtiéndose en uno de los mejores.

Su chef, el señor Buride era un excelente cocinero y un tornado en la cama, pero muy miedoso para su gusto.

Gracias a él, su prestigio subió rápidamente, tanto que ya estaba en la lista de los mejores restaurante de París.

Ambos subieron al auto de Bulma y se encaminaron hacía el lugar.


Vegeta miró a su esposa. Al parecer el menú era muy complicado para ella. En esos momento agradeció a su padre por enviarlo a esa academia para aprender Francés, pues se estaba manejado muy bien con el idioma.

Sonrió tranquilo y decidió ordenar para ambos un menú sencillo y sin complicaciones. Tomaron vino blanco y conversaron de la bella luna, que aquella noche les estaba regalando.

Terminaron la cena tranquilos. Kale miraba con tanta adoración a su marido y este solo le sonreía.

-Voy al baño amor, ya regreso.

-Está bien, yo pediré postre y luego nos iremos al hotel.

-De acuerdo.

Kale se puso de pie y caminó hasta el servicio. Vegeta la miró cálidamente. Le rogaba a dios algún día poder amar a su esposa, ese sería un deseo que pediría si pudiera. Ella se lo merecía, ella era buena, ella….

Una voz resonó en los oídos de Vegeta. Una voz muy familiar, que lo hizo estremecer. Su piel se erizo desde los pies hasta la cabeza.

Por un momento creyó que estaba delirando, como tantas veces le había ocurrido. Siempre le pasaba lo mismo, pues así se daba cuenta que clavado tenía en su corazón a su pequeña flor…

Vegeta se giró lentamente… y su corazón se detuvo por completo.

-Bonne nuit…

-Bonne nuit, madame….

-Prépare la table habituelle, Pierre et moi, nous dînons ici ce soir.

-Oui madame

(-Buenas noches ...

-Buenas noches, señora ...

-Prepare la mesa habitual, Pierre y yo, cenaremos aquí esta noche.

-Sí, señora)

Bulma sonrió a su empleado, aquel que siempre le daba la bienvenida tan cálidamente. Miró a Pierre y este se le acercó a su oído. Le susurro algo y sonrió.

Bulma volvió a mirar al hombre y también sonrió. Ambos se volvieron a sonreír y caminaron hasta el salón del restaurante. A la mesa habitual.

Pierre miró a Bulma.

-Necesito pasar al baño antes, tengo mi miembro que me duele…

-Eres un llorón Pierre…

El hombre sonrió y se fue directo al baño. Bulma miró a su mozo y asintió con la cabeza, pues era la seña para que le traigan su bebida.

Miró por un momento el lugar, su lugar y se sintió contenta. Sabía que era demasiado fría a veces, pero si algo la hacía feliz era ver su negocio progresar de la manera que lo hacía.


Pierre salió del baño tratando de controlar su miembro. De verdad Bulma era muy salvaje a veces, ya no podía controlarla como antes.

Al salir del lugar, se tropezó con una hermosa mujer de cabello negro y ojos de igual color.

Tenía una mirada tímida y cálida. Siempre mirando el suelo, con rostro preocupado. Pierre sonrió.

"Sumisa… mis preferidas…"

El hombre tomó a la mujer de los brazos y se hizo el distraído. La acercó a su pecho y sonrió.

-Lo siento Chère … no te vi.

La mujer se giró y vio al hombre que la tenía entre sus brazos muy delicadamente. El hombre era alto, un poco más que su marido. Tenía el cabello de color dorado, casi blanco. Unos ojos verdes que parecían dos esmeraldas y un cabello corto, muy elegante, al igual que su ropa.

Sin saber porque, Kale se sonrojo al ver cómo el hombre la tomaba con sus brazos fuertes, pero no le ocasionaba ningún daño. Era como si supiera cual era la fuerza justa que debía emplear.

-Lo siento… no lo vi….

Kale bajó la mirada más sonrojada, pues el hombre no la soltaba. Pierre sonrió más, levantó su mano y tomó el mentón de la mujer para que lo mire a los ojos.

-Una mujer tan hermosa no debería mirar el suelo… no debes privarnos de esa mirada tan cálida… *Mon amour.

Kale se puso más nerviosa de lo que estaba. Comenzó a temblar sin querer.

-Permiso, mi esposo me está esperando… -Sin pensarlo más, se soltó del agarre y salió corriendo del lugar.

Pierre sonrió estrechamente. Esa mujer era hermosa, sumisa y con muchas inseguridades… una presa fácil y sin duda, una de sus favoritas.

"Que empiece la cacería…"

Caminó deprisa hacia su mesa y se sentó frente a Bulma. Sonrió con perversidad y tomó su mano.

Bulma levantó una ceja y lo estudió despacio.

-Lo que sea que hayas encontrado, te la llevas!, no quiero otro escándalo sexual en el baño de mi restaurante.

-Eres tan aguafiestas **Femme … -Pierre tomó su copa que ya estaba llena y sonrió. -Sumisa… mi favorita…

-Lo que sea, aquí no.

Ambos se sonrieron cómplices mientras esperaban la comida.

(*Mi amor. **Mujer.)


Mientras tanto Vegeta seguía en shock. Estaba sentado, completamente quieto, con los ojos abiertos y blanco como una papel. Parecía que había visto un fantasma. Tenía mucho miedo de girar la cabeza y ver sin duda la peor escena de su vida.

Bulma… su Bulma, el amor de su vida… Sentada con un hombre y con vestimentas tan vulgares.

Era ella, la había escuchado perfectamente. La vio de reojo, más no pudo girarse por completo.

La vio sentarse y ver a su compañero caminar e irse y luego volver. No puedo mover un músculo.

Sin pensarlo, se dio la vuelta por completo y la contempló finalmente. Estaba más hermosa que nunca. Más de lo que él recordaba.

Se veía más madura, elegante y con ropas escandalosas, pero aún así, con aquella esencia que solo le pertenecía a ella.

Su flor, su más preciada flor. Ahí estaba. Sentada justo enfrente de él. Bebiendo vino y hablando con aquel hombre.

Su esposa se sentó frente a él, estaba tan sonrojada, que no quería levantar la mirada y enfrentar los ojos de su marido. No tenía ni idea de lo que pasaba con ella, pero aquel hombre había producido un temblor muy extraño en todo su cuerpo.

Ambos se quedaron el silencio, mirando cada uno en dirección opuesta. Kale, la ventana, mientras que en su reflejo podía ver a aquel hombre sonreir y Vegeta la mesa detrás de él, mirando intensamente a su novia de juventud.


-Es extraño…

Bulma lo miró tranquila.

-Que cosa?...

-Hay un hombre detrás de ti que prácticamente te está violando con la mirada…. Sabes qué es lo curioso?

-Que?...

-Que está sentado justo con la mujer que me quiero llevar a mi cuarto de juegos… Es su esposo, me lo dijo en el pasillo… No es en verdad divino?…

Bulma levantó las dos cejas y sonrió. Sabía lo que decía su amigo.

-No me acostare con su esposo para que tu te tires a la mujer.

-Mala, mala mujer! *mauvaise femme! Esa no es la Bulma que amo!...

-No sabes que mal me siento por eso… -Rió con sarcasmo.

-Vamos Bulma, solo échale una miradita… Quién te dice te gusta y lo puedes sodomizar un ratito…

Bulma suspiró pesadamente. Pierre siempre le ganaba por cansancio. Se giró un poco y de repente se chocó con la intensa mirada de aquel hombre que tanto daño le había hecho en el pasado. Se quedó unos largos segundos mirándolo.

Se giró de nuevo y miró su plato sin hacer ninguna mueca.

-Así que ese es su esposo?...

Pierre dejó de sonreír y miró fijamente a Bulma.

-Que paso?

-Nada.

-Bulma… a mi no… 7 años Bulma, te conozco!... Qué ocurre?

La peliazul levantó la mirada y miró los ojos verdes de su eterno amante.

-Es Vegeta…

Pierre volvió a sonreír de nuevo.

-Pero mira que oportuno… Que hermosa es la vida, un círculo eterno y lleno de revanchas…

Bulma miró el plato de nuevo mientras sentía su corazón bombear con dolor.

-No lo sueñes Pierre…. él no… Tú lo sabes….

-Mon amour… que no lo ves?... Es la vida mi cielo, te está dando una segunda oportunidad…

Bulma lo miró enojada y apretó su puño con fuerza.

-Qué demonios dices, Pierre?... De qué oportunidad me hablas?

El rostro de Pierre se volvió sombrío y oscuro.

-La oportunidad para vengarte… para destrozarlo como él te destrozo a ti y por fin borrar tu pasado para siempre…**Revanche... ma chère fleur!

Bulma miró hacía el costado. Pierre estaba loco si pensaba que aquello la convencería. Todo era para poder acostarse con la esposa de Vegeta, ella no sería cómplice de aquello. No de eso… La esposa de Vegeta….

-No cuentes con eso Pierre… Te dije que no… Él está muerto para mi…

-***Ma princesse, que no es bella la vida?... Mira, te lo trajo hasta aquí, listo para ser destrozado al igual que tu cuando llegaste a mi…

Pierre miró a Vegeta que no le sacaba los ojos de encima. Levantó la mirada y chocó con los ojos de aquella mujer que ya deseaba fuertemente, por el simple hecho de que no podía tenerla. Volvió a sonreír.

-Que pasa Bulma?... Tienes miedo de volver a enamorarte de él?...

Bulma levantó la mirada y sonrió con desprecio.

-Yo no me enamoro Pierre… yo no se que es eso…. -Bulma se giró, miró fijamente a Vegeta que la seguía penetrando con sus ojos negros. La mujer le sonrió a su observador.

-Eso nunca pasara…

Ambos se quedaron mirando por unos intensos minutos. Mientras Vegeta respiraba con dificultad, miraba ahogado aquellos ojos azules que tanto amaba y jamás en su vida pudo olvidar.

Su corazón empezó a latir con violencia cuando vio aquella sonrisa hermosa que tanto amaba observar cuando era adolescente. Sin duda, aquel sería el mejor viaje de su vida, o por lo menos eso creyó él.

Bulma dejó ver una hermosa y seductora sonrisa, mientras seguía hablando con Pierre.

-Tienes razón Pierre… Siempre la tienes… ****C'est l'heure de ma revanche …

(*Mala mujer. **Venganza ... mi querida flor. ***Mi princesa. ****Es hora de mi venganza)