Amigos míos:
Aquí les traigo la continuación de esta historia y aunque odio los spoilers advierto que esta vez hay un poco de lemon, así que ya lo saben. (Artemis: Las cosas se van a poner más interesantes a partir de este punto, pues Yami y Hanabi van a...) Bueno sin más que decir que empiece el show. (Artemis: no es justo nunca me dejas hacer el spoiler T_T).
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo los estoy tomando prestados para brindarles una bonita historia alternativa no relacionada con la trama del manga o el ánime.
Cadenas Negras Parte 2
Al día siguiente Naruto partió con Hanabi rumbo al país Helado, en lo que sería su prueba decisiva para convertirse el chunin.
Durante las primeras dos horas de viaje ninguno de los dos shinobis pronunció palabra alguna pues ambos estaban tan sumidos en sus pensamientos que prácticamente estaban viajando en piloto automático, al menos hasta que Hanabi piso una rama frágil, provocando la caída la Hyuga.
- ¡Demonios! – grito la Hyuga mientras se colgaba de una rama cercana.
- ¿Hanabi-chan estás bien? – preguntó Naruto deteniendo su marcha para ayudar a su compañera de equipo.
- Tan bien como cualquiera en mi situación. – dijo la Hyuga mientras extendía su mano hacia Naruto para subir al árbol junto a él.
- Esa sí que hubiera sido una terrible caída-datebayo. – dijo el rubio mientras miraba al suelo.
- Ni que lo digas, pero podrías soltar mi mano por favor. – dijo Hanabi algo incomoda por la situación.
- Ah claro disculpa. – dijo el rubio mientras intentaba soltar la mano de la Hyuga aunque su cuerpo estaba un tanto renuente a obedecer a su cerebro.
- Creo que será mejor que descansemos un poco, evidentemente ambos estamos algo desconcentrados y necesitamos enfocarnos o de lo contrario esta misión podría salir muy mal. – dijo la Hyuga mientras daba un gran salto hacia el suelo.
Durante el pequeño descanso tanto Naruto como Hanabi trataron de despejar su mente del tema que los tenía tan alterados: Yami.
Tras algunos minutos que Naruto aprovecho para meditar y Hanabi reflexionar, ambos decidieron que era mejor pasar de Yami por el momento. Por su lado Naruto sabía que sin importar lo que el y Kurama le hicieran Yami jamás les rebelaría su secreto, mientras que Hanabi por su parte no encontraba una forma para estar al lado de Yami sin contar con la participación de Naruto, lo que le resultaba sumamente frustrante, pues Hinata la mataría antes que permitir que le robe a su esposo.
Aquella noche Yami intentó escabullirse para ver a Hanabi, pero fue rápidamente detenido por Kurama quien logró evitar que el moreno lograra tomar control del cuerpo del rubio valiéndose para ello de su antigua celda, en donde arrojó a Yami para luego cerrar el sello con ayuda de Naruto.
Sin embargo, antes de ser sellado dentro de la celda de Kurama Yami se las ingenió para tomar control de una de las manos del rubio, la misma que uso para escribir un mensaje para la Hyuga, el cual decía: Nos veremos pronto.
Al día siguiente Hanabi se levantó de muy mal humor por el incumplimiento de Yami por lo que pensó desquitarse con su cuñado, al menos hasta el momento en que vio la nota que el Moreno había grabado en la tierra con su kunai, por lo que comprendió que algo debió salirse de control durante la noche así que optó por borrar la nota y luego despertar a Naruto.
Durante los siguientes diez días ambos shinobis continuaron su viaje sin ninguna clase de incidente, sin embargo conforme se iban a cercando a su destino el clima empezó a jugarles una mala pasada, en especial teniendo en cuenta que actualmente muchas de las pequeñas aldeas que se encontraban en la frontera del país helado se habían convertido en pueblos fantasmas como consecuencia de la Cuarta Guerra Shinobi, por lo que ambos shinobis no tenían muchos lugares donde buscar cobijo del frío.
- Maldición, uno pensaría que después de doce años la gente volvería a su hogar pero esta es la tercera aldea fantasma en dos días. – dijo Hanabi mientras ingresaba a una casa abandonada en compañía de Naruto.
- La gente quedo muy asustada en especial después de la destrucción de aquella villa y el cuartel general de la alianza. – dijo Naruto tiritando de frío.
- Tienes razón, pero para nuestra desgracia esos renegados que tienen la espada del nidaime Hokage se ocultan en el centro de este maldito tempano de hielo. – dijo la Hyuga mientras intentaba prender una pequeña fogata al interior de la casa para mantener el calor.
- Si no encontramos pronto a esos sujetos, moriremos tendremos que ir pensando en volver a Konoha derrotados.
- ¿Cómo diablos hizo Sasuke para mantener con vida a sus subordinados si yo ni siquiera puedo encender una maldita fogata? – bufo Hanabi antes de arrojar a un lado las varas con las cuales trataba de encender el fuego.
- Él es usuario de Katon. – dijo Naruto mientras le entregaba a Hanabi una enorme piel de oso que traía en la mochila.
- Sí que fue una buena idea traer estas pieles de la última aldea.
- Ojalá y hubiéramos encontrado algo con que encender fuego.
- Tranquilo Naruto no pierdas la calma.
- Está bien, ¿Qué te parece si descansamos por hoy? Después de todo no quiero arriesgarme en esa maldita ventisca.
- Muy bien.
Aquella Noche, tanto Naruto como Kurama se encontraban totalmente agotados del viaje así que cierto moreno aprovechó para hacer acto de presencia en el exterior.
- Al fin creí que no saldría nunca. – dijo Yami estirándose, mientras observaba a la Hyuga quien dormitaba frente a él.
Al ver a Hanabi, Yami no pudo resistir la tentación de acariciar su rostro, pero lo que descubrió al tocar a la Hyuga casi le provoca un infarto, Hanabi estaba tan helada como un bloque de hielo y su respiración era excesivamente lenta, si no hacía algo pronto la Hyuga moriría sin que él pudiera evitarlo, así que el moreno al ver la hoguera decidió que la encendería sin importar el cómo y luego buscaría la forma de calentar el cuerpo de la castaña.
Maldita nevada pensó Yami mientras bregaba con la yesca y las dos varillas de madera que la Hyuga no pudo encender. Cuando se dio cuenta que su esfuerzo era inútil, ya frustrado decidió arrojar lejos las dichosas varillas.
- Resiste Hanabi, te juro que encontraré como encender ese fuego. – dijo Yami antes de besar la frente de la Hyuga e ir a recoger las dichosas varillas.
Cuando Yami recogió la primera varilla notó que esta no duraría mucho más pero sin importar que tuviera que hacer, él encontraría la forma de salvar a la Hyuga. Sin embargo las esperanzas del moreno se vinieron al suelo cuando llegó al lugar donde había caído la tercera varilla, pues la encontró partida en dos.
- No puede ser, no pienso rendirme, voy a salvarla no sé cómo pero lo voy a hacer, ese es mi camino ninja. - dijo Yami antes de golpear la pared provocando que un pequeño armario cayera al suelo haciéndose pedazos.
Cuando Yami se puso de pie notó que entre los restos del armario había una pequeña piedra de color negro con vetas blancas y alguno que otro efecto de valor.
- No puede ser ¿Acaso eso es…? Si claro que lo es, si no porque alguien guardaría una piedra en su casa. – dijo Yami mientras recogía el singular objeto que resultó ser un pedernal.
Con el pedernal en mano, Yami finalmente consiguió encender el fuego, sin embargo ese pequeño fuego no ayudaría a salvar a la Hyuga, así que intentó despertarla.
- Hanabi-chan despierta. – dijo Yami mientras empezaba a sacudirla sin éxito. – Vamos no me hagas esto tú no eres débil tienes que despertar. – dijo mientras la sacudía más fuerte.
Tras algunos segundos de repetir la operación Hanabi empezó a reaccionar.
- Déjame dormir Naruto, tengo sueño. – balbuceo de pronto Hanabi.
- ¿Qué Naruto ni ocho cuartos? Vamos despierta.
En ese momento la Hyuga se arropó aún más con su frazada de piel de oso.
- Maldición no me queda de otra. – dijo Yami mientras cargaba a Hanabi y la recostaba un poco más cerca al fuego.
Al cabo de unos segundos Yami se despojó de parte de su ropa quedando sólo en bóxer y camiseta para luego echarse al lado de Hanabi. Sin embargo como él sabía que eso no bastaría para mantener el calor, empezó a desnudar a la Hyuga dejándola sólo con sus pantaletas y una camiseta del rubio.
Tan pronto Hanabi estuvo en la misma situación que el moreno, él la hecho sobre la piel de oso en la que la Hyuga estaba envuelta, para luego acostarse a su lado mientras cubría el cuerpo de ambos con la segunda piel de oso.
Cuando ambos ya estaban totalmente abrigados en la improvisada cama, Yami abrazó a la Hyuga y empezó a acariciar su frío cuerpo para estimularlo y apartar el mortal frío que amenazaba con matar a la hermosa kunoichi.
Al cabo de algunos minutos de iniciadas las frotaciones, Hanabi empezó a reaccionar y cuando se dio cuenta de su poco decorosa situación intento levantarse.
- Tranquila Hanabi, ni que no hubiera visto desnuda antes. – dijo de pronto Yami.
- ¿De qué rayos hablas Naruto? – dijo la Hyuga antes de enfocar bien su vista
- Escúchame debemos permanecer juntos o moriremos. – dijo Yami mientras la abrazaba más fuerte.
- Pero esa no es justificación para desnudarme, se lo diré a Hinata.
- Me importa un rábano lo que piense tu hermana, sólo me importas tú. – dijo Yami antes de besar la nuca de la Hyuga haciendo que esta última se estremeciera de pies a cabeza.
- ¿Yami? Pero ¿Y Naruto? – preguntó Hanabi mientras se apegaba más al cuerpo del moreno.
- Él y Kurama están adormilados por el frío, ahora sólo relájate y compartamos nuestro calor corporal. – dijo Yami abrazándola fuertemente.
- Pues si lo que quieres es compartir calor corporal, entonces déjame ayudarte. – dijo la kunoichi mientras se giraba sobre su hombro izquierdo y se despojaba de la camiseta del rubio.
- ¿Pero qué haces? - preguntó Yami confundido.
- Compartiendo calor corporal, ahora quítate esa camiseta y abrázame. – dijo la Hyuga mientras intentaba desnudar a Yami quien decidió no oponer resistencia.
Tan pronto ambos shinobis estuvieron con el torso desnudo, Hanabi abrazó a Yami y luego le planto un ardiente beso en los labios el cual el moreno correspondiéndole con pasión. El acalorado se extendió hasta que el oxígeno se hizo necesario, sin embargo eso era el preludio de lo que iba a suceder esa noche.
Pues al cabo de unos segundos llegaría un segundo beso seguido de alguna caricias que pese a iniciar muy ligeras e inocentes, terminaron volviéndose en apasionadas y salvajes, como consecuencia de las mismas, la única prenda que ambos shinobis traían encima no tardó en volverse en innecesaria.
Tan pronto ambos shinobis quedaron completamente desnudos Yami se echó sobre Hanabi y luego de recorrer su cuello y sus pechos con sus labios procedió a tomar a la Hyuga de las caderas al tiempo que ella abrazaba a su acompañante con sus piernas mientras se preparaba para lo que venía.
- Por favor ten cuidado es la primera vez que… - dijo Hanabi mientras sentía como el miembro de Yami se introducía en su interior.
- No te preocupes mi amor, seré cuidadoso. – dijo Yami en un ronco suspiro mientras se preparaba para desvirgar a la Hyuga.
Luego de tomar una gran bocanada de aire, Yami continuo con el acto empujando lenta y cuidadosamente su miembro al interior de la Hyuga hasta que ya no pudo más, mientras tanto Hanabi gemía y suspiraba de dolor y placer.
Tan pronto como el himen de Hanabi fue desgarrado por Yami ambos se abrazaron para luego empezar con una serie de movimientos pélvicos que no tardó en llevarlos a un orgasmo conjunto en el cual Yami derramó toda su carga genética al interior de Hanabi.
El mismo acto se repitió al menos unas tres veces más cada una más placentera que la anterior.
Al final del último Acto Yami beso a Hanabi en los labios y luego de mirarla a los ojos se acostó a su lado con calma.
- Hanabi-chan, sabes que está no era mi intención ¿Cierto?
- Lo sé, pero si era la mía, quería demostrarte que iba en serio con lo nuestro.
- ¿Y que hay de tu hermana y el tonto de Naruto? – pregunto Yami mientras pensaba en qué momento se había vuelto tan blando.
- Ya lo resolveremos en su momento.
- Oye y si tú quedas embarazada, después de todo este cuerpo sigue siendo de él.
- No te preocupes por eso, al menos no hoy, pues no es posible. – dijo Hanabi con una gran sonrisa.
- ¿Pero cómo lo sabes?
- Hay ciertas cosas que toda mujer debe conocer sobre su propio cuerpo a menos que seas una mojigata como cierta pariente mía, ahora descansa mi amor. Mañana nos espera un día largo y tengo que despertarme antes que Naruto para limpiar todo este desastre.
- Desastre que tú provocaste. - dijo Yami con una sonrisa de complicidad.
- Ni que no hubieras ayudado. – dijo la castaña mirándolo a los ojos.
- Espera, creo que deberíamos vestirnos primero, de lo contrario no sé cómo le vas a explicar esto a cierto rubio atarantado.
- Tienes razón. – le dijo Hanabi antes de darle un tierno beso en los labios.
Luego de vestirse Yami le entregó a Hanabi el pedernal esperando que le fuera de utilidad y tras una limpieza rápida de las frazadas con un paño húmedo, ambos shinobis se echaron a dormir juntos como si fueran una pareja felizmente casada.
A la mañana siguiente Hanabi se despertó a primera hora y tras terminar de limpiar el desastre de la noche anterior procedió a despertar a Naruto, quien se veía más relajado que nunca.
Como era de esperarse, el rubio no se dio cuenta de lo ocurrido la noche anterior y mientras recogía sus cosas la única pregunta que tenía en mente era como rayos Hanabi había logrado encender el fuego, pero antes de que pudiera hacer alguna pregunta sobre el asunto Hanabi ya había terminado de empacar su equipo junto con incluyendo el pedernal que Yami le entregó antes de irse a dormir.
Al cabo de un par de horas de camino al último paradero de los ladrones, Naruto y Hanabi llegaron a lo que parecía ser una la primera aldea habitada del país helado. En ese lugar repusieron sus provisiones descansaron un par de horas y recopilaron algo de información sobre los renegados quienes habían sido vistos recientemente en un pequeño valle no muy lejos del lugar al parecer esos sujetos estaban intentando ocultarse de un grupo de shinobis de Konoha que les había hecho bastante daño durante su último encuentro.
- Si la información que tenemos es cierta creo que podremos atrapar a estos sujetos antes del anochecer. – dijo Hanabi.
- Yo creo que incluso antes. - dijo Naruto mientras miraba por la ventana.
- ¿A qué te refieres? – dijo Hanabi mientras giraba para ver por la misma ventana.
Allí justo a unos cinco metros de distancia se encontraba uno de los shinobis renegados que había luchado contra la unidad de Sasuke.
- ¿Y bien a qué estamos esperando? – dijo el rubio poniéndose de pie mientras la castaña se limitó a observarlo detenidamente.
- ¡Siéntate Naruto!
- Pero Hanabi-chan
- Siéntate ahora mismo. – dijo la Hyuga en tono autoritario mientras las venas de su rostro empezaban a marcase.
- Pero va a escapar. – dijo el rubio tomando asiento de nuevo en su lugar.
- Es evidente que va a escapar si sales corriendo como un loco, voy a seguirlo con el Byakugan y cunado se haya alejado lo suficiente y luego iremos tras ellos. – dijo la Hyuga mientras bebía su té
- Está bien. – respondió Naruto un tanto más relajado.
Al cabo de unos minutos la Hyuga se puso de pie, pago la cuenta y ambos shinobis salieron tras el renegado. Conforme lo predicho por la Hyuga los shinobis de Konoha llegaron al campamento enemigo poco antes del anochecer y como pasar la noche a la intemperie no era una opción, decidieron que debían lanzar un ataque relámpago y salir huyendo lo más pronto posible.
Gracias al Byakugan Hanabi pudo detectar aproximadamente a unos diez shinobis capacitados para combatir y aproximadamente uno veinticinco heridos. Al parecer Sasuke había hecho mucho más daño del que había detallado en su informe.
- Muy bien el plan es este yo me encargo de los tres centinelas de la izquierda y tú de los de la derecha.
- Muy bien Hanabi-chan.
- Una vez que los centinelas hayan caído usa tu Hiraishin para llegar hasta donde se encuentra el líder, luego neutralízalo con tus poderes espirituales toma la espada y nos largamos.
- Correcto Hanabi-chan.
Al parecer el plan debía ejecutarse de forma sencilla, sin embargo, lo que los de Konoha no sabían era que habían sido conducidos a una trampa. Tan pronto Hanabi eliminó al primer centinela, todos los shinobis en el campamento enemigo, incluyendo a los supuestos heridos se pusieron en movimiento.
- ¿Pero qué rayos? – dijo Hanabi cuando el sujeto al cual ataco fue reemplazado por un tonco hueco.
- Vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí primero un Uchiha y luego un Hyuga, pues bien, parece que esta vez nos apropiaremos de otro tesoro de Konoha. – dijo el líder enemigo mientras aparecía frente a Hanabi, al tiempo que todo el cuerpo de la Hyuga quedaba atrapado dentro de un gran bloque de Hielo.
- Shion-sama creo que tenemos un problema. - dijo de pronto uno de los renegados.
- Problema ¿Qué clase de problema?
- El acompañante de la Hyuga es el Destello Naranja.
- Eso no es ningún problema, yo más bien diría que es una bendición, ordena al escuadrón de emboscada retirarse, lidiaré con el Uzumaki personalmente.
Mientras tanto Naruto empezaba a expulsar el chakra de Kurama al tiempo que se disponía a luchar contra sus adversarios.
- Eso no será necesario destello naranja. – dijo Shion haciendo acto de presencia frente a Naruto. – Si diriges tu vista hacia allá podrás ver que tu acompañante está completamente indefensa en mi jutsu de prisión de Hielo, así que si no te rindes, pues sólo digamos que la señorita Hyuga experimentará en carne propia lo dolorosa que puede ser una caída desde lo más alto de un acantilado. – dijo Shion señalando hacia una altísima pared de hielo, en donde tres shinobis tenían cautiva a Hanabi.
- Bastardo, libera a Hanabi-chan ahora. – dijo Naruto en tono amenazador.
- Sólo ríndete y ella no sufrirá daño, con excepción de esos hermosos ojos suyos, será devuelta a Konoha sana y salva.
- ¿Qué dijiste? – dijo el rubio mientras sus ojos se tornaban grises y una expresión de furia invadía su rostro.
- Te dije que quiero que tú te… - dijo Shion mientras una gruesa cadena negra se enredaba en su cuello cortándole la respiración al tiempo que el cabello de Naruto se tornaba negro como la noche.
- Shion-sama.- gritaron de pronto los secuaces de aquel hombre arrojando el cuerpo de Hanabi al vacío.
Mientras tanto en el interior de Naruto Yami rompía los barrotes de su supuesta prisión y unas gruesas cadenas negras inmovilizaban a unos muy confundidos Naruto y Kurama.
- ¿Pero qué diablos? - grito Naruto mientras las cadenas de Yami lo arrojaban al fondo de la celda de Kurama, junto al enorme Zorro quien sólo gruñía y bufaba de furia, pues Yami lo tenía completamente inmovilizado y amordazado.
- Esta es mi pelea, después podrás hacer lo que quieras conmigo. – dijo Yami trabando lo que quedaba de la gran reja con sus cadenas.
Aunque la estrategia de los hombres de Shion logró salvar la vida de su líder, todo se trastocó cuando Yami uso el Hiraishinpara llegar al lado de Hanabi. Con un solo movimiento las cadenas de Yami despedazaron a los captores de la Hyuga y detuvieron la caída de la Hyuga.
A diferencia de las cadenas que normalmente usaba cuando estaba con Hanabi, las mismas que terminaban rematadas en unas pequeñas esferas de metal, esta vez las cadenas de Yami terminaban rematadas en unas gruesas y filosas puntas de hierro, muy similares a las de la primera cadena de Andromeda (Referencia cruzada Saint Seiya).
- ¿Estás bien Hanabi-chan? – dijo Yami mientras empezaba a subir a la Hyuga hasta lo alto del risco, para luego liberarla con sus cadenas.
- Sí ahora lo estoy gracias a ti. – dijo la Hyuga mientras observaba los cadáveres de sus captores.
- Quédate aquí esto no durará no cinco segundos. – dijo Yami mientras se preparaba para usar el Hiraishin de nuevo.
- Espera quiero ayudarte.
- Eso no será necesario. – dijo Yami bastante serio.
- Pero son demasiados aún para ti.
- Sólo digamos que tome un souvenir antes de venir para aquí. – dijo Yami exhibiendo la espada del Nidaime Hokage.
- ¿Está bien Yami, pero ten cuidado quieres? – dijo Hanabi antes de darle un beso.
- No te preocupes cariño, sólo quédate aquí y disfruta el espectáculo.
Dos segundos después Yami apareció en medio de los enemigos junto con un gran manto de oscuridad. Lo cual provocó un enorme caos y confusión por parte de los renegados que empezaron a morir como moscas, ya fuera a causa de las cadenas de Yami, la espada de rayos o la combinación de ambas armas.
Tal como Yami lo había predicho, la pelea acabo antes de empezar, los shinobis renegados no tuvieron ninguna oportunidad ante la ferocidad y el poder de Yami, quien no sólo los había privado de su chakra sino que además se movía a una velocidad infernal cortando y despedazando todo lo que se moviera a su paso.
Tan sólo transcurrieron unos treinta segundos desde que la oscuridad se adueñó del campo de batalla antes de que se escuchará el último grito de terror de los renegados, luego todo quedo en silencio hasta que Yami uso el Hiraishin para llegar con Hanabi.
- Espera amor mío esto aún no termina. - dijo Yami mientras formaba un enorme Rasengan, para luego dar un gran salto hacia la oscuridad u dejar tras de sí un gran cráter.
- Eso fue increíble. – dijo Hanabi sorprendida ante el gran poder de Yami.
- Eso no es nada deberías verme con todo mi chakra, ahora vámonos de aquí que pienso enterrar a estos sujetos bajo este mismo risco. – dijo Yami mientras se llevaba a Hanabi a una distancia segura con el Hiraishin para luego regresar y terminar su trabajo provocando una gran avalancha.
La avalancha provocada por Yami borró del mapa todo rastro de la terrible masacre.
- Bueno Hanabi-chan creo que esto es una misión cumplida y discúlpame por perder el control pero al verte en riesgo, creo que me puse de malas. – dijo Yami rascándose la nuca igual que Naruto
- Está bien no te preocupes, pero tendremos que trabajar un poco sobre eso. – dijo Hanabi sonrojándose un poco.
- Por cierto creo que esto es lo que viniste a buscar. – dijo Yami mientras le entregaba la espada del Nidaime Hokage a la Hyuga.
Sin darse cuenta algo había cambiado en él y mientras más tiempo pasaba al lado de la Hyuga, más se empezaba a parecer a Naruto, la misma determinación, los mismos gestos, pero sobre todo la misma preocupación por alguien más a parte de él. Sin embargo, Yami y Naruto nunca serían iguales, pues mientras que a Naruto le importaba su familia y toda Konoha, a Yami sólo le importaba Hanabi y ahría cualquier cosa por el bienestar de su querida Hyuga, incluso destruir Konoha y al mundo entero si fuera necesario con tal de hacerla feliz.
Otra gran diferencia entre Naruto y Yami era que el primero era un poco ingenuo, algo inmaduro y escandaloso, mientras que el segundo, era un sujeto muy astuto, centrado, frío y calculador, pero la diferencia más saltante entre ambos radicaba en que el Naruto siempre intentaría buscar una solución pacífica antes que el conflicto directo, mientras que Yami no tenía ningún problema con aplastar a sus rivales como insectos.
Conforme Yami y Hanabi se iban alejando del lugar de la batalla, Hanabi sólo tenía una duda, porque los extremos de las cadenas de Yami variaban según su estado de ánimo y no dudo en preguntarlo.
- Yami puedes explicarme que sucede con tus cadenas.
- Si te refieres a las puntas y las esferas de Hierro, pues bien yo puedo modelarlas según me plazca, pero siempre prefiero usar las puntas para combatir y si el rival es muy numeroso uso los dientes de los eslabones con lo cual las cadenas se convierten en una sierra.
- Ya veo.
- ¿Sabes algo Hanabi?
- Dime
- Tú eres la única que pudo romper mis cadenas y creo que nadie más podría. ¿Sabes por qué?
- No dímelo.
- Pues porque tú eres la única persona que es importante para mí en este mundo es por eso que mis cadenas nunca podrán lastimarte. – dijo Yami abrazando a la Hyuga. – Mi tiempo se acaba.
- ¿No puedes quedarte un poco más?
- Las cadenas que retienen a Naruto y Kurama ya casi se han roto, si me quedo más tiempo me van a hacer lamentarlo, pues casi no tengo chakra ni energía, debo descansar, además ya casi hemos llegado al pueblo. – dijo Yami mientras su cabello se tornaba dorado y sus ojos azules.
