Desclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es completamente mía y queda prohibada su reproducción total o parcial sin mi autorización.


Cap.21

Sentimientos

Salí prácticamente corriendo de la casa de Sue, no podía seguir pretendiendo que estaba de lo mejor junto con "mi novio", mi ex prometido y su prometida que también resultaba mi hermanastra, todo era demasiado retorcido.

—Pudiste haber sido un poco más convincente allá adentro Bella— me reprochó Edward una vez que subimos al auto.

—Jamás te pedí que hicieras eso, ni siquiera te pedí que me trajeras— le dije toda sulfurada como estaba.

—Abrocha tu cinturón— me recordó ignorando lo que le dije, como toda una niña berrinchuda no le hice caso, simplemente me crucé de brazos y me hundí en mi asiento.

Al ver que estaba decidida a no hacer lo que me pedía, él alargó su brazo y colocó mi cinturón.

—Eres toda una bebé— me reprendió, iba decirle unas cuantas verdades cuando repentinamente beso mi nariz, eso logró que mi mente se quedara en estado de shock y no pudiera decir ni una palabra.

Emprendimos el camino hacia la casa Cullen en completo silencio, ni siquiera me molesté en pedirle que pusiera un poco de música, simplemente ya no quería ni verlo y mientras más rápido llegáramos, mucho mejor.

Cuando nos estacionamos frente a la gran mansión salí casi como un torpedo del auto, huyendo obviamente de ese demonio bien vestido, no me preocupé ni siquiera en tocar la puerta, la abrí de golpe y con la rapidez de mi movimiento prácticamente me caí, pero una gran persona fornida detuvo mi caída.

—Vaya Bells, sigues siendo toda una torpe— fue el saludo de Emmett, prácticamente grité de la emoción de verlo ahí, porque si él estaba en la casa de los Cullen eso significaba que Rose también y confirmé mis sospechas cuando de la cocina salió mi rubia amiga seguida por Esme.

— ¡Rose! — me aventé a sus brazos una vez la tuve en frente.

—Bells, te extrañé tanto amiga— me saludó devolviéndome el abrazo.

— ¿Qué no hay abrazo para mí? — preguntó una vocecilla proveniente de las escaleras, Alice en toda su belleza estaba en la casa Cullen también.

— ¡Ali! — la llamé, ella se unió a nuestro abrazo, ahora que las tenía conmigo me daba cuenta de cuánto había extrañado que estuviéramos las tres juntas.

— ¿Qué hacen aquí? — les pregunté una vez que nos separamos.

—Edward creyó que sería una buena idea que viniéramos, así que mando por nosotras— me dijo sonriente Rosalie viendo hacía el susodicho quien se encontraba en el marco de la puerta, sin decir nada.

Alice tenía una ligera mueca, definitivamente tenía que hablar con Rose, de inmediato.

—Chicas, tenemos que hablar, es urgente, Esme espero que no te moleste— le dije disculpándome después de saludarla fugazmente, ella sólo negó y le restó importancia con un ligero movimiento de mano.

—Descuida hija, ve con tus chicas, bajen cuando quieran, muchachos vengan a ayudarme— le dijo a los dos hombres que sin rechistar siguieron a Esme hacia la cocina, yo tomé la mano de mis amigas y las jalé conmigo hasta la tercera planta de la casa, entrando estrepitosamente a mi habitación.

—Rose, creo que debes saber algo importante— le dije a mi amiga empujándola hacia mi cama y sentándola, Alice se paró a mi lado, dándome su apoyo, ella ya sabía lo que tenía que decirle a Rose.

— ¿Qué sucede? Me están preocupando— nos dijo Rose, entrecerrando sus ojos y mirándonos mal a amabas.

—Es obvio que Alice te contó lo que ocurrió en mi despedida de soltera, pero creo que omitió un pequeño detalle— le dije haciendo una mueca, ella no me dijo nada instándome a continuar— El hombre con el que me besé no era un extraño, tú lo conoces, esa noche, besé a Edward— Rosalie me miraba con la boca abierta sin decir nada y con la sorpresa gravada en su perfecto rostro.

— ¿Cómo pudiste no decirme? Bella— estalló— ¡Te mandé a vivir a la casa de sus padres! — Me gritó, era obvio que se pusiera así, no la culpaba— Y tú, enana loca— le dijo a Alice— ¡Lo sabías y dejaste que aceptara el que nos trajera aquí! — Rosalie estaba molesta y mucho.

—Rose, por favor no te enojes, debí decírtelo, pero no podía, es amigo de tu esposo, uno de sus mejores amigos— traté de sujetarme a ese argumento.

—Bella, tú eres mi hermana, debiste decírmelo— me dijo con dolor en su voz.

—Lo sentimos de verdad Rose, no te molestes con Bella, ella estaba muy afectada por todo, yo fui la que no te dijo toda la verdad, Bella debió aclararte todo sí, pero sólo fue para no ponerte en una situación incómoda— Nos justificó a ambas Alice.

—Me siento tan tonta— dijo Rose, sentándose de nuevo en la cama y ocultando su rostro entre sus manos.

—Rosie, perdóname— le pedí abrazándola por los hombros, Alice hizo lo mismo.

—Bella, ¿Sabes lo furiosa que estaba con el hombre que arruinó tu boda? Es verdad que no estaba muy de acuerdo con una boda tan apresurada, pero no era ciega, veía lo ilusionada que estaba con todo eso y lo mucho que querías a Jake, él obviamente es el hombre perfecto, y aquel tipo lo había arruinado todo— Dijo recordando aquel tiempo— Quería destruirlo, y lo hubiera hecho, pero no lo conocía, volví dos noches seguidas al ese club para averiguar quién era pero no conseguí nada— me explicó con ojos aguados y voz rota.

—Rosie— susurré, nunca supe que ella había hecho aquello.

—Y yo como tonta hablando de eso con Edward— bufó, eso me desconcertó, ella que ahora había alzado su rostro de nuevo y me veía a la cara me explicó.

—A veces visitaba a Emmett en su departamento, él vive con Edward, Emmett confía en él y me aseguró que jamás diría nada, así que le conté a ambos, ¡Él nunca dijo nada! — explotó Rose de nuevo.

—Tranquila Rose, ya no tiene caso— la frenó Alice.

—Ella tiene razón Rosie, no es necesario— Tenía planeado contarles que me había besado otras veces y que estaba en plan acosador conmigo, pero viendo lo molestas que estaban mis amigas esa no era la mejor opción, estaba segura que no lo dejarían vivo en esta ocasión, pero ¿no era eso lo que quería? ¿Qué me dejara en paz? Sí, eso quería, pero por alguna extraña razón tan sólo imaginarme que le hicieran algo me alarmaba sobremanera.

Después de unos minutos más y habernos calmado considerablemente, entramos en materia.

—Bien, a lo que venimos señoritas, mañana iremos a una fiesta y debes estar espectacular Belly— Me dijo Alice saltando de la cama.

— ¿Cómo? — no entendía, aunque tratándose de Alice era normal que no captara muy bien lo que me decía.

—Venimos para que no estuvieras sola en la fiesta de compromiso de Jacob, Bells, fue idea de Edward— dijo Rose haciendo una mueca, bufé, eran esas cosas que él hacía las que me provocaban mucha confusión, algunas de sus acciones podía atribuirlas al que me quisiera molestar, pero, ¿Qué ganaría él trayendo a mis amigas hasta Forks sólo para que me acompañaran?

—Exacto, y traje unos vestidos hermosos que te van a encantar, ya lo verás Belly— dijo aplaudiendo y saltando mi amiga, yo la deje hacer pues cierta parte de mí también quería lucir lo mejor posible, sólo para no amedrentarme frente a la feliz pareja que anunciaba su compromiso ante todo el pequeño pueblo.

Finalmente nos decidimos por tres vestidos en diferentes tonalidades de rosa, el de Rose era rosa claro, corto, la falda era de gasa y en la parte superior estaba cubierto con rosas, se le veía hermoso, el de Alice era rosa pálido, con un corsé blanco y la falda de gasa le caía libre hasta los tobillos, el mío era roa intenso, con escote en "V", más largo de atrás que de adelante, se me veía bien.

—Todo saldrá bien Bells, ya verás— me animó ahora Rose, cerca de las seis de la tarde bajamos a cenar, Esme junto con Emmett y Edward había preparado la cena, estaba deliciosa, Rose se contuvo lo mejor posible para no ahorcar a Edward, pero tanto ella como Alice eran totalmente frías con él.

Después de eso y de discúlpame con Esme por no haber ayudado con la cena como habíamos acordado subimos a nuestras habitaciones.

— ¿Dónde se quedaran? — les pregunté a mis amigas.

—Me quedaré en la habitación de Emmett, claro— dijo sonrojada mi amiga, yo sólo asentí.

—Esme me dio la habitación de Edward, que está frente a la tuya Belly— dijo Alice como si nada.

— ¿Y donde se quedará él? ¿No se molestó? — pregunté preocupada, parte de lo que me mantenía inquieta era que él estuviera a tan pocos pasos de mi habitación.

—No tendría por qué, de todas maneras no la está ocupando— dijo como si nada mi amiga, pero realmente eso me sorprendió, así que todo este tiempo Edward no había estado en su cuarto.

Lo dejé pasar, aunque igual me inquietaba todo eso que él hacía.

Me quedé hablando con mis amigas largo tiempo durante la noche, como cuando estábamos estudiando juntas, cerca de las dos de la mañana Rose se fue a su habitación pero Alice y yo nos quedamos durmiendo juntas en la mía, según Alice no quería "contagiarse" con algo que pudiera tener la habitación de Edward.

Casi no dormí esa noche, pensaba y pensaba en todo lo que había pasado, en cada acción de Edward esa tarde, cuando llegué a la casa de sus padres, sus palabras de antes, hasta el momento en que nos vimos por primera vez, y lo único que conseguía era notar como un sentimiento extraño se apoderara de mí, me provocaba nauseas y cosquillas por todo el cuerpo, ansiedad y emoción al mismo tiempo, era demasiado y no sabía cómo nombrarlo, ya más entrada la mañana caí rendida por el sueño.

—Bella, vamos levántate, tenemos mucho que hacer— me habló Alice, sacudiéndome nada gentilmente, sentía que apenas había cerrado mis ojos cuando ya eran más de las once de la mañana.

Alice como siempre ya estaba bañada y lista para arreglarse, aunque primero tenía que trabajar conmigo.

—Isabella Swan, no sé qué haré contigo, la próxima vez que te desveles y te provoques ojeras una noche antes de una fiesta te voy a llevar de compras por toda una semana— me amenazó bastante molesta por haber estado en vela la noche anterior, yo la ignoré pues continuaba como un zombie.

Tomé una ducha rápida y bajé a desayunar ignorando olímpicamente a mi loca amiga quien me seguía gritando para que me apresurara.

—Buenos días, Bells, ¿mala noche? — me saludó Emmett quien estaba preparando el desayuno, Rose estaba ayudándolo como todo un matrimonio, ella me dio un beso en la coronilla una vez que me senté en el comedor.

—Algo así, Alice ronca mucho— dije sabiendo que mi amiga, quien entraba en ese momento, me escucharía.

— ¡No es cierto! — se quejó, ella sí roncaba pero no le gustaba que lo supieran, era un ronquido muy quedo, casi nulo, pero según ella no era nada agradable, igual eso se lo había ganado por levantarme de esa manera.

— ¿Dónde está Esme? — pregunté, extrañada de que ella no estuviera al frente de su cocina como cada mañana.

—Salió con Eddy a comprar algunas cosas, los veremos en la fiesta— me enunció Emm, bueno al menos estaría libre de él durante toda la tarde.

Después de desayunar, las chicas y yo subimos a arreglarnos, comenzaron conmigo, Rose acomodó mi cabello en perfectas onda para poder alzarlo de un lado con horquillas y así dejar suelto del otro.

Ella se hizo una diadema con su propio cabello y lo dejó suelto, Alice insistió en arreglarse ella misma su cabello, era extraño, lo dejó suelto y lacio, y casi no usó maquillaje, cosa inusual en ella, Rose delineó mis ojos y puso un poco de sombra café para realzar mis ojos, ella hizo algo parecido pero con una sombra color arena, en menos de dos horas estábamos más que listas.

—Se ven increíbles chicas— nos halagó Carlisle quien nos esperaba junto con Emmett para irnos a la fiesta, ellos también habían sido invitados al final.

—Esme y Eddy nos verán allá— dijo Emmett después de terminar el apasionado beso que le había dado a su esposa al verla bajar por las escaleras.

—Entonces vamos— apremió Alice, así que le hicimos caso, Rose, Alice y Emmett iban en el Jeep de éste y yo iba en el auto de Carlisle.

—Hija, ¿cómo te encuentras? — me preguntó Carlisle como si nada, sin despegar sus ojos del camino.

—A la perfección Carlisle, ¿por qué la pregunta? — me había desconcertado su pregunta.

—Edward me dijo que podrías sentirte un poco indispuesta, le prometí que te llevaría de una pieza— me dijo sonriendo y viéndome por unos segundos.

—Pues, gracias Carlisle, estoy bien— le aseguré sonriendo, no sabía si me había creído, obviamente había sido una mentira pero esperaba no lo hubiera notado, me sentía más que nerviosa, las piernas me temblaban y tenía cosquillas en el estomago.

—Todo estará bien cielo, te lo aseguro— dijo tomando mi mano y apretándola gentilmente, agradecía su apoyo de verdad, Esme y Carlisle eran las mejores personas que jamás hubiera conocido.

Llegamos a uno de los jardines de Forks donde se celebraría la fiesta, ya varios invitados estaban ahí, también Sue y Charlie, no había rastro de Seth y Jess y mucho menos de los novios.

Justo cuando nos detuvimos frente a la entrada donde el valet parking se llevaría el auto, Esme y Edward llegaron, seguidos por Emmett, Alice y Rose.

—Carlisle, Bella— nos llamó Esme, él susodicho se dirigió inmediatamente hacia su esposa, la tomó por la cintura y la beso provocando que se sonrojara, parecían un par de novios cuando seguramente ya tenían más de veinte años juntos, esa era la clase de amor que inspiraba.

—Estás preciosa— me dijo una suave voz al odio, los bellos de mis brazos se erizaron y el corazón se me aceleró, reacción que sólo una persona provocaba, Edward.

—Gracias— susurré, y me sonrojé hasta la raíz del cabello, escuché su melodiosa risa, ¿melodiosa? ¿De dónde saqué eso?

—Vamos, debemos entrar— dijo pasando su brazo por mi cintura y conduciéndome por el camino hasta la entrada.

Esme y Carlisle iba delante de nosotros pero no veía a Rose ni a Alice por ningún lado.

—Buenas tardes Charlie, Sue, se ve hermosa— saludó y halagó cortésmente Edward a mi padre y a su novia, después de su primer encuentro ellos se habían llevado bastante bien, lo que sólo complicaría las cosas cuando hubiera terminado con mi "noviazgo", lo cual haría inmediatamente después de que regresáramos a Forks y antes de que me fuera a París.

—Hija, te ves espectacular— me saludó Charlie con un beso en la frente.

—Gracias papá, igual tú, los trajes te sientan bien, Sue tú estás increíble— la saludé también con un ligero abrazo.

—Gracias querida, tú estás para robarte, cuídala bien Edward— bromeó mi madrastra y Edward sólo asintió y sonrió provocando que se me revolviera el estomago, como si algo revoloteara dentro de él.

Nos alejamos y buscamos nuestra mesa, ahí estaban ya los padres de Edward, Rose y Emmett, pero no Alice y eso me preocupó.

—Alice no está, ¿quieres que la busque? — me preguntó Edward como adivinando mis pensamientos, sólo asentí, él me ayudó a sentarme y salió en busca de mi amiga, una oleada de calor recorrió todo mi cuerpo y terminó instalándose en mi pecho, justo donde estaba mi corazón. ¿Qué es esto? Me repetía mentalmente.

De un momento a otro todos comenzaron a aplaudir, me di cuenta que los novios habían llegado y se veían radiantes, Jake con un traje gris perfectamente limpio, con una sonrisa radiante y aferrado fuertemente a la cintura de Leah, quien lucía encantadora, llevaba un vestido color crema de encaje, con mangas hasta los codos y corto hasta medio muslo, su brillante cabello marrón estaba sujeto en un moño y el maquillaje ligero le daba un toque precioso a su hermoso rostro ovalado, la pareja perfecta, y yo estaba aquí, sentada, con un sentimiento extraño instalado en el pecho que no quería pasar.

Los novios pasaron a la mesa central, donde mi padre y la madre de Leah, Seth y Jessica estaba presentes, parecían toda una familia y yo estaba fuera de ese cuadro, pues no pertenecía a él, me había salido de su casa pues no podía estar ahí, como tampoco podía continuar en esa fiesta, había sido un total error haber asistido.

—Antes del brindis quisiéramos que estuvieran aquí presentes mi hermana Isabella y su novio Edward por favor— habló Leah por el micrófono que le habían proporcionado, todos comenzaron a buscarme hasta que me ubicaron a punto de irme.

Una mano se posicionó en mi espalda y me produjo un escalofrío, Edward me guió hasta la mesa principal y me abrazó fuertemente cuando nos reunimos con todos.

—Lamento haber tardado— me susurró en el oído para no interrumpir las palabras que Seth, tan emotivamente, dedicaba a su hermana mayor.

—Sólo no lo vuelvas a hacer— le susurré de vuelta, no tenía ni idea de por qué había dicho aquello, obviamente también sorprendió a Edward porque me miró extrañado pero se recompuso inmediatamente, me sujetó más cerca de él y yo me refugié en su abrazo, definitivamente no quería que lo hiciera de nuevo.

Después de que les deseé una vida llena de prosperidad y amor a los futuros esposos le di el micrófono a Edward para que también hablara.

—Sólo puedo desearles que tengan un matrimonio lleno de fuerza, por parte de ambos, de perseverancia y de respeto mutuo, el amor que un día se tengan háganlo crecer mucho más, no se conformen, si sienten que su felicidad no puede ser más grande, busquen engrandecerla más brindándolo hacia los demás, con el tiempo se darán cuenta que lo que un día dieron, regresará multiplicado, por lo novios— todos aplaudieron y pasaron a la cena, regresamos a nuestra mesa aunque mi padre insistió en que nos quedáramos.

Todos en nuestra mesa se la pasaban bien, aunque no entendía lo que me estaba pasando, de una cosa estaba muy segura, no podía despegarme de Edward, si tenía que saludar a un viejo conocido o debía levantarse por cualquier razón lo seguía con la mirada y cada vez que me atrapaba viéndolo fijamente él me devolvía la mirada y me sonreía como sólo él sabía hacerlo, después de una cena amena la música comenzó.

— ¿Me permite una pieza señorita? — se acercó mi padre y yo le concedí lo que me pedía, aunque no sin cierta reticencia, pero con una mirada Edward me animó y yo me adelanté con mi padre hacia la pista de baile.

"Saving all my love for you" sonaba en honor a los novios, mi padre me guiaba un tanto torpe pero me agradaba bailar con él, con cada vuelta que daba buscaba la mirada de Edward y me complacía saber que él no despegaba su mirada de mí tampoco.

A mitad de la canción Edward apareció pidiéndole el baile a mi padre, él sonrió y aceptó sólo porque Sue ya estaba esperando por él.

—Guarda todo tu amor para mí Bella— me susurró en el odio mientras me abrazaba, me levantó un poco y me colocó sobre sus pies, quería bajarme por no lastimarlo, no era peso pluma, pero me sonrió y negó, comenzó a dar varias vueltas por la pista provocando que la risa saliera de mi pecho.

La canción cambió lentamente y "Fligthless bird, american mouth" comenzó a sonar, como me sostenía en sus brazos sobre sus pies recargué mi cabeza en su hombro.

—No me alejes más Bella, por favor— me suplicó besando el tope de mi cabeza.

Levanté mi rostro de su hombro y lo miré directamente a los ojos, esas gemas verdes que me miraban intensamente, llegando hasta mi interior, hipnotizándome.

Había sido una tonta, una tonta que no lo había querido ver ni aceptar, desde el primer momento, mi orgullo herido por sus palabras había querido ocultar lo que mi cuerpo ya sabía, el por qué había correspondido su beso, el por qué siempre que estaba cerca de mí todo se descontrolaba en mi interior, la razón por la que soñaba con él, por qué no quería estar lejos de él, por qué me sentía segura en sus brazos, todo eso y más había sido por una sola razón.

—No te quiero lejos nunca más, Edward— las palabras habían salido solas de mi boca, pero esa era toda la verdad, todos estos sentimientos tenían una razón, la única razón era que yo estaba incondicional e irrevocablemente enamorada de Edward Cullen.


HOLA, sigo viva guapuritas, fue una semana dura, ahorita estoy un poco desahogada pero aun tengo trabajos por hacer y estudiar para exámenes, así que subo el capítulo en una escapada express, ¿Les gusto? A mí me encantó, fue uno de mis favoritos, ya vamos poco a poco, les agradezco sus comentarios, favoritos y alertas, también por continuar conmigo en esta historia a la que realmente le he puesto mi corazón.

Ya faltan muy poquitos capítulos, espero que les siga agradando la historia con sus comentarios puedo saber qué debería cambiar, también me animan más sus comentarios, así actualizo más rápido, aunque saben que las fechas de actualizaciones serán medio irregulares.

Hay fotos de este y el capítulo anterior en mi perfil, si quieren darse una vuelta y checarlas ahí las tienen a su disposición.

TENGO TWITTER: me pueden buscar como (arroba) iSoyAndy, ahí escribo pensamientos cursis y tontos para divertir un poco, si quieren seguirme pueden hacerlo, aun no hago mi página de Facebook para la historia pero en cuanto lo tenga les dejaré el link en mi perfil.

Les mando muchos besos de pescadito enormes y chiquitos y muchas muchas letritas de amor, An.