Bueno…, otro capítulo del fic. Creo saber cómo terminarlo por fin!. Por favor comenta lo que piensas o crees que va a pasar y gracias por tu lectura y subscripción!
LEYENDO MENTES
Rock Lee había sido escoltado hasta los cuarteles AMBU por Naruto y Sai. Los corredores eran grises, las luces bajas e intermitentes. Todos caminaban en silencio. Solo se escuchaba el eco de los pasos al golpear contra el suelo de cemento. Rock Lee aún se encontraba aún algo perturbado por las poderosas drogas que le habían sido administradas y Naruto y Sai, lo flanqueaban evitando que este tropezara y cayera.
- Sai… ¿crees que esto de resultado?- Susurró Naruto dirigiéndose a Sai.
- Lady Tsunade confía en que sí. Si bien las drogas que le introdujeron están perdiendo su efecto, con la técnica de Ino y su padre podremos saber qué fue lo que paso.- Contestó un estoico Sai.
- Pero… ¿no se puede esperar a que Rock Lee este mejor?- Naruto miraba algo preocupado a su joven amigo.
- No. Según Shizune, las plantas usadas en las drogas que le fueron inoculadas a Rock Lee tienen la particularidad de que tan pronto pase su efecto, todo lo que paso desde que fue inyectada hasta que su efecto desaparece, nunca será recordado. Es decir se crea un estado de fuga o amnesia y no podríamos saber que le pasó a Rock Lee.
- Increíble… ¿Quién podría ser capaz de hacer tal droga?
- Es muy extraño… Pocos shinobis saben de esto. Entre ellos Lady Tsunade, y algunos ninjas de nuestra propia aldea, ninguno de los cuales se encontraba con Rock Lee en su misión. Aunque...
- ¿Aunque…, qué?
- Mmmm nada, olvídalo.
- ¿Qué pasa Sai?…, anda dime, que piensas, ¡no me dejes con la curiosidad!- Naruto preguntó mientras lanzaba una mirada de súplica cómica a Sai. Últimamente se encontraba de mejor humor.
- Nada Naruto
- Dime, dime, dime, dale, dime Sai…- Naruto insistía a su manera tradicional, la cual no podía ser ignorada por alguien como Sai.
- Está bien Naruto…, no te quería decir porque es algo imposible y algo tonto a decir verdad. Pocos shinobis saben de drogas como estas, pero ellos… ya están muertos.- esto último intrigo a Naruto, relegando la comedia para otro día.
- Orochimaru…
- Si, Orochimaru y su súbdito Kabuto. Sasori y otros ninjas de la aldea de la lluvia también sabían de poderosos gases, pero todos ellos también están muertos…
- Es realmente extraño.
- Si, por eso Lady Tsunade le pidió a Inoichi que trataran de recuperar lo más que se pudiera de los recuerdos de Rock Lee.
- A propósito, ¿Qué misión estaba haciendo él solo, sin equipo de apoyo?
Sai iba a contestar a Naruto, pero fue interrumpido por la orden impartida por un ninja rubio, al llegar al cuarto de interrogación No 1. Había una especie de círculo, en donde se encontraba una silla. Esta estaba rodeada a su vez por esferas las cuales se conectaban en el centro del círculo por medio de sellos y escrituras.
- Naruto, acomoda a Rock Lee en el centro del círculo y aléjate.
- ¿Puedo quedarme?- Naruto estaba muy intrigado por todo lo que pasaba.
- Sí, pero no intervengas. Hay unas sillas en el fondo.- respondió Inoichi en un tono profesional y relajado.
Ino y su padre se ubicaron en cada una de las esferas exteriores en donde posaron sus manos derechas mientras con la izquierda concentraban chakra en su frente. Pasaron unos minutos y de las esferas empezó a salir papel como si estas fueran impresoras.
El cuarto era grande y oscuro. Luces emanaban del techo, iluminando solo a Rock Lee y la ubicación de los Yamanaka, el resto se encontraba bajo la oscuridad. Usualmente se realizaban fuertes interrogatorios en esa sala y sus energías eran pesadas y negativas. Naruto y Sai, se dispondrían a escuchar un relato muy extraño.
- Bueno Rock Lee- Interpelo el Yamanaka padre- cuéntanos que pasó anoche en tu misión.
Rock Lee cerro los ojos y ladeo ligeramente su cabeza. Su cabello se inclinaba hacia la izquierda quedando algunos mechones sobre sus ojos y en susurros empezó a contestar las preguntas del padre de Ino.
- ¡Lady Tsunade finalmente me había llamado!, ¡Sería una oportunidad que no dejaría escapar!, ¡demostrar el resultado de mis entrenamientos con Naruto y que la energía de la juventud corría por mis venas como nunca!. Rápidamente enfile mis pasos a la torre Hokage. Allí se encontraban Lady Tsunade, Shizune y Sakura-chan. Lady Tsunade había recibido una pista de la aldea que iba a ser atacada por la banda de mercenarios shinobi. Era una pequeña villa en la frontera del país del rayo con el país del sonido. Es una aldea pequeña pero próspera por su comercio con oro. Por su riqueza y debido a esta nueva serie de asaltos, el líder de esta había contratado seguridad extra con ninjas de Kumogakure, los cuales patrullaban los bosques aledaños. Supieron que algo andaba mal cuando no recibieron los reportes de avistamientos que debían enviar a Kumo cada 12 horas por parte de estos ninjas y por lo tanto avisaron inmediatamente a Konoha…
…El día anterior…
-…Ahora Rock Lee, tu eres el único que puede ayudarnos en esta misión de rango S.
-¡RANGO S!, ¡Por fin Konoha me toma en serio!, sabía que todos esos años de sacrificio valdrían la pena, por favor Tsunade-sama, ¡dígame que tengo que hacer y lo haré así sea lo último que haga en mi vidaaa!- Rock Lee casi gritaba eufórico, con lágrimas de felicidad cayendo por su rostro.
Al ver esta demostración exagerada de agradecimiento, Tsunade miró de reojo a Shizune con una expresión de nerviosismo mezclada con inseguridad, la cual fue recibida con un encogimiento de hombros por parte de esta última. Suspirando profundamente Tsunade se dirigió a Rock Lee.
-¡Rock Lee! Esta misión es extremadamente importante para Konoha, las otras aldeas sospechan que estamos involucrados con esa pandilla de mercenarios y tenemos que demostrarles que no es así. De esta misión puede depender la continuación de la paz que hemos disfrutado los últimos años. Debido a tus habilidades especiales se te ha escogido para que atrapes o des de baja a este delincuente. - Tsunade procedió a extenderle una fotografía a Rock Lee y continuó con su tono imperativo. –Si bien no se distingue los rasgos físicos de esta persona y en si la imagen es algo oscura, si da una idea de cómo es su apariencia en general. Usa por lo general una capa larga con capucha la cual oculta su rostro. Es de mediana altura y talla pequeña. No sabemos si es hombre o mujer, solo sabemos que tiene habilidades sensoriales extraordinarias. Debido a que la ausencia visible de chakra en tu cuerpo es considerable, eres el único que puede acercarse a ella sin ser detectado y por lo tanto no puedes tener equipo de respaldo, iras solo a esta misión, ¿entiendes?- Su tono era serio y sus ojos estaban fijos en los de Rock Lee. El ambiente era tenso y se escuchaba el parpadeo espasmódico de las luces de la oficina.
Rock Lee por su parte sentía un poco de aprensión al no contar con compañeros en la típica formación de tres shinobis a la que estaba acostumbrado, pero rápidamente su expresión cambio a una de total determinación.
-Lo haré Lady Tsunade, ¡confié en mí!
-Por supuesto que confiamos en ti Rock Lee. Ahora toma, estas son las coordenadas donde se supone deberían estar los shinobis de Kumo desaparecidos. Creemos que este individuo tiene un alcance sensorial de 10 kilómetros a la redonda, por lo tanto debes examinar toda esta área rodeada en un círculo rojo. Usualmente utilizan gases somníferos para dormir a los guardias de los bosques exteriores, para poder ingresar a las villas sin preocupaciones de que sean rodeados. Por lo tanto ahora deben encontrarse perpetrando el robo en el interior de la villa. Tienes que llegar antes de que estos salgan de esta. Te deseo suerte.
-Hai Lady Tsunade-
Rock Lee se dirigió corriendo con todas sus fuerzas al lugar señalado en el mapa.
Era una noche de verano con una luna llena que resplandecía como un gran diamante en el cielo nocturno. No había nubes ni rastros de lluvia, las ramas estaban secas y eso le permitía tener más agarre al saltar de árbol en árbol aumentando la velocidad. Rápidamente se acercaba a los terrenos boscosos donde se estaba dando el golpe por la banda criminal, que en el mapa aparecía rodeado por un círculo rojo. El viento golpeaba su rostro y la confianza de Rock Lee se reflejaba en la sonrisa ladeada que cruzaba un lado de su cara y sus ojos fijos y atentos a cualquier movimiento.
Pronto llegó a un camino que conducía a una cueva. En ella desde lejos podía ver que el reflejo de la luna pegaba contra algo metálico. Curioso, con cautela se acercó lo suficiente para corroborar que adentro se encontraban los cuerpos inconscientes de seis shinobis de kumo. Los sacudió con algo de fuerza esperando despertarlos de su sopor, sin resultado.
-Parece que están drogados…- Se dijo para sí mismo, interrumpiéndose al escuchar pasos que se acercaban. Rápidamente se escondió detrás de unos arbustos altos unos metros al norte de la entrada de la cueva. Los pasos se acercaban aún más, y la luz de la luna descubrió a dos siluetas que susurraban entre sí.
-¡Parece que fue un éxito de nuevo!, Rin-sama ya dio la luz verde, no hay problemas adelante, podemos regresar de nuevo a casa.
-y, ¿Qué hacemos con estos?- Señalando a los cuerpos de los shinobis de Kumo.
-Ellos no importan, tenemos que movernos rápido. Rin-sama no demora y le molesta que alguien se retrase.
Antes de irse, una de las sombras sacó unas Kunai las cuales roció con un líquido purpura para luego arrojarlas a los cuerpos, sin que ninguno de ellos quedara sin una alojada en alguna parte.
-listo vamos.- Iban a partir cuando, dos fuertes golpes los enviaron volando por el aire para dar contra la pared del fondo, golpeando su cabeza de paso, dejándolos inconscientes. La bestia verde de Konoha había dado un par de patadas que, por lo menos, garantizaba que sus oponentes no iban a poder levantarse o recuperar su aliento por unos minutos. Al ver Rock Lee, que ninguno de ellos se movía, se acercó y los observó detenidamente.
-No, ninguno de los dos es el ninja sensorial, son muy grandes y sus proporciones no cuadran con el de la foto.- Tomó un poco de cuerda que había regada por la cueva y procedió a amarrar sus manos y sus pies. Mientras hacia ese procedimiento de los ropajes de uno de los cuerpos se deslizó una placa de metal cayendo al suelo con un notorio ruido. La tomó y después de asegurarse de que los dos hombres estuvieran completamente inhabilitados, salió de la cueva y bajo la luz de la luna pudo observar la marca de la aldea de la lluvia.
-Así que son shinobis de la aldea de la lluvia…, tal vez su líder sea este ninja sensorial… Según lo que decía uno de ellos, su maestro, Rin, estará próximo en llegar a este sitio. ¡Lo esperare y derrotare, probando así mi valía ante Tsunade y todos los que alguna vez dudaron de mis capacidades como shinobi!- Rock Lee procedió a guardar la banda en su enterizo.
Se acomodó de nuevo entre los arbustos a la entrada de la cueva. Y espero. Contenía la respiración y se hacia uno con el ambiente a su alrededor. Su experticia en taijutsu y combate cuerpo a cuerpo hacia que pudiera controlar hasta el más pequeño de sus músculos sin dificultad y permanecer completamente inmóvil por largos periodos de tiempo. Y eso fue lo que hizo. Su espera fue recompensada al ver que una figura pequeña se acercaba sigilosamente por entre los árboles.
-Ryota…, ¿Dónde estás?- Karin, susurraba, preocupada por la suerte de su joven pupilo. Sentía su chakra cerca y lo sentía débil. Tal vez había tenido algún accidente ya que no sentía la presencia de chakras enemigos, así que no era probable que hubiera caído en alguna emboscada. Confiando en este último pensamiento, se acercó sin prevenciones a la cueva donde sentía el chackra de Ryota. Como siempre, tenía su capa negra la cual la cubría de pies a cabeza.
-Sí, esa figura es igual a la de la foto.- Pensó Rock Lee al observar a Karin. Su corazón latía a mil por hora y la adrenalina hacia que su cuerpo se sintiera caliente y alerta.
Karin entró a la cueva y observó con sorpresa que Ryota y otro shinobi mercenario de su aldea se encontraban inconscientes y atados de pies y manos. Alertada por esta visión Karin salió corriendo al camino, para ver si podía sentir a algún enemigo cerca. Llevó su mano derecha a su frente y realizando un sello elemental expandió su mente para poder hacer un barrido amplio de la zona, sin que este tuviera éxito. Fue en ese instante que Rock Lee se convenció finalmente que esa persona era la que estaba buscando y procedió a atacar.
En un solo movimiento corporal, Rock Lee saltó de detrás de los arbustos, dio un doble giro en el aire e imprimió la fuerza suficiente para que barriendo los pies de Karin, esta perdiese el equilibrio y cayese de lado. Antes de tocar el suelo, Rock Lee le propinó una patada a Karin la cual, la mando volando por los aires, siendo detenida por un árbol con tal fuerza, que el impacto con este le fracturó su hombro derecho y le sacó todo el aire de sus pulmones.
Karin no era una experta de taijutsu ni mucho menos. Sus poderes se concentraban en evadir a aquellos con muchas más habilidades de lucha y guiar a otros que si las tuvieran, ubicando el lugar exacto de sus enemigos. Tan pronto se vio herida y sin posibilidades de que alguien viniera en su ayuda, Karin entró en desesperación y lágrimas recorrían todo su rostro, muchos pensamientos cruzaron por su mente, siendo uno en particular el que la obsesionaba terriblemente el que la asalto con más vehemencia; RAIZ por fin había dado con ella.
No había divisado bien quien le había propinado esos golpes, debido a que estos vinieron desde su punto ciego. Fue cuando pudo incorporarse un poco apoyándose contra el árbol que la recibió, cuando pudo observar quien era su atacante. Sus ojos se abrieron como platos y el ligero temblor que la había invadido, empeoró. Mientras volaba por los aires, su capa se había desgarrado y por lo tanto tuvo que quitársela debido a que impedía sus movimientos, descubriendo a Rock Lee, el género de su objetivo militar, ella era su objetivo militar, no un él.
-¡KUNOICHI CRIMINAL, ME CONOCEN COMO LA BESTIA VERDE DE KONOHA, Y HOY SERÁ TU FIN!, gritó Rock Lee.
Sin esperar respuesta por parte de Karin y por supuesto sin reconocer a su objetivo como una antigua compañera shinobi de Konoha, se lanzó contra ella, con la intención de dar un golpe final el cual bien podría matarla o dejarla inconsciente o incapacitada lo suficiente como para trasladarla hasta Konoha como rehén. Karin al ver el tamaño de la fuerza con que era atacada, hizo tres sellos y un humo morado ocultó por un momento su figura envolviendo a Rock Lee de paso y permitiéndole saltar al árbol más cercano con apenas el tiempo suficiente para evadir el golpe de Rock Lee y el humo de su ataque.
-¡CREES QUE ME VAS A ENGAÑAR CON ESE TRUCO TAN SIMPLE!, ¡SOY UNO DE LOS SHINOBIS MÁS FUERTES DE LA ALDEA DE LA HOJA Y NO VOY A FALLAR HOY!- Al terminar de gritar estas palabras, Rock Lee, en un pestañeo saltó a la rama donde se encontraba Karin, propinándole una patada la cual dio de lleno en su costado, precipitándola con gran aceleración al suelo, esta vez, Karin no pudo evadirla y chocó con fuerza contra el suelo seco de verano, de donde saldría una gran nube de polvo. No quedó inconsciente ya que antes de golpear el suelo, puso su brazo derecho en su frente amortiguando, su cabeza.
Rock Lee aterrizó en el suelo y se dirigió hacia donde se encontraba Karin.
-Ríndete, no creo que puedas hacer mucho más. Si no lo haces me veré forzado a…- Rock Lee no terminó la oración. Una extraña sensación de rigidez se estaba adueñando de su cuerpo, cada minuto más opresiva que la anterior. –Pero, ¿que… me es..ta…arggg… pas..ando…?, ¿Qué…, me… hiciste…grrr?
Karin se incorporó lentamente, jadeante y cubierta de polvo. Se logró sentar, apoyándose contra el árbol más cercano. Sudor y sangre rodaba por su cara y sus ropas estaban hechas trizas.
-Vaya…, pen..sé.. que… no… haría… efecto…- Una muy golpeada Karin hablaba lentamente.
-¿Qué… PASA…?- Pudo gritar Rock Lee antes de caer al suelo, inmóvil pero consiente. De pronto abrió sus ojos percatándose de lo que había pasado…, el gas del ataque de Karin y el cual lo envolvió por un momento, era un gas nervioso el cual paralizaba a todo aquel que por desgracia se encontrara en su camino o siquiera llegara a respirarlo por un segundo.
Karin sonrió malignamente y respiró profundamente, cerrando sus ojos, tratando de estimar los daños que había sufrido su cuerpo, tratando de no sentir tanto dolor. No pudo terminar con su inhalación, debido a un dolor punzante que le atravesó su torso y el cual provenía de su costado izquierdo, allí donde Rock Lee había propinado un gran golpe. Tenía rotas dos costillas.
-Casi… me… matas… Konoha…- Karin apenas podía hablar.- Pero hoy…, hoy no moriré…-
Reunió todo el chakra que pudo, enfocándolo en una mano, el cual se tornó en un aura verde, un aura sanadora. Posó su mano en su costado por unos momentos y luego subió a su hombro. Si bien estos primeros auxilios eran paños de agua tibia para la gravedad de las heridas, estos harían la diferencia entre poder escapar de Konoha ese día o no. Poco a poco se incorporó y con pasos cortos e inseguros se acercó a Rock Lee que se encontraba inmóvil con la mirada fija en Karin.
Karin sacó una kunai la cual se encontraba empapada de un líquido purpura. Era igual a las usadas por los ninjas mercenarios en la cueva hacia unos momentos. Se arrodilló en el lugar donde Rock Lee yacía y mientras acercaba su kunai al cuello de Rock Lee…
-Haz…lo, he fallado, no puedo volver a Konoha como un perdedor, hazlo… por..favor…- Lagrimas recorrían el rostro de Rock Lee, rogaba por su muerte. Observaba a su contrincante, una pequeña mujer de cabello oscuro y ojos crueles. De pronto la mano de Karin empezó a temblar, y detuvo su accionar. Lo observó con detenimiento unos momentos que para Rock Lee serian eternos. De pronto alzó la hoja de la kunai, y Rock Lee cerró sus ojos con resignación, pensó que había fallado en una misión y que no podía llegar con malas noticias a Tsunade, cuando al fallar, le fallaba a la paz, le fallaba a toda la aldea y a todos los sacrificios que tuvieron que hacer para alcanzar esa paz. Karin subió su mano y en un rápido movimiento lanzó la kunai a la pierna de Rock Lee. Este al sentir el dolor en un lugar diferente al que creía abrió sus ojos sorprendido y contrariado. Sin embargo empezó a sentir que su cuerpo se relajaba y entraba en un sopor profundo.
-Dime…Rock Lee, ¿cómo, cómo… está el equipo 7?
Esto fue lo último que escucho Rock Lee antes de caer en un profundo sueño. Debido a que no tenían noticias de él en Konoha, Tsunade envió a Naruto y a Sai a buscar a Rock Lee a la mañana siguiente. Ino sería el tercer integrante de este equipo hechizo, debido a que Naruto había expresamente pedido no hacer equipo con Sakura, desde que Karin había muerto.
Lo encontraron dormido profundamente junto a los cuerpos de los shinobis de Kumo. No había rastros de los otros shinobis. Rápidamente Naruto tomó a Rock Lee y junto a Sai y a Ino, volvió a Konoha en un parpadeo con su Shunsin no jutsu. Lo presentaron a Tsunade y al examinarlo, notó la presencia de una droga especial la cual hacia que todos los recuerdos se borraran. Esta ordeno rápidamente que Ino y su padre leyeran su mente y recuperaran toda la información que pudieran. Era así que se encontraban estos shinobis interrogando a su querido compañero Rock Lee.
…En el salón de interrogatorios…
-Ya he escuchado lo suficiente, creo saber con quién estamos enfrentándonos…- Naruto descruzó sus brazos y se levantó con ceño fruncido y mirada profunda.
-¿Quién?
-Esto es obra de Kabuto- Naruto respondió girando sus ojos a donde se encontraba Sai. Su voz era firme y algo fría, una ira contenida en el trasfondo le daba un ligero color de malignidad.
-Es muy pronto para hacer esa clase de suposiciones, tenemos que recolectar más información.
- Sai…- Dijo Naruto de forma resolutiva. –Tú has lo que tengas que hacer, yo haré lo que es correcto.- Tan pronto termino de decir eso desapareció en una nube de humo. Dejando a Sai preocupado por las suposiciones que su amigo estaba creando en su mente. No sabía si debía compartirle todas las sospechas, hipótesis y pistas que había recabado en los últimos doce meses desde que escucho por accidente la conversación de las hermanas Hyuga. Su tren de pensamientos se vio interrumpido por las últimas preguntas que Ino le hiciera a Rock Lee, antes de que este colapsara definitivamente por el cansancio.
-Rock Lee…, ¿Recuerdas algo del aspecto de esta shinobi?
-Sus ojos eran muy extraños…
-¿Cómo extraños?
- Eran color ámbar, pero por instantes un borde carmesí parecía invadirlos. No se… que… más… decir…- Termino de decir estas palabras cayendo inconsciente en el suelo de la sala de interrogatorios.
Sai quedo petrificado ante esta última información. Muchas piezas empezaban a encajar en su mente y debía compartirlas inmediatamente con la que hasta el momento había sido su cómplice en la recolección de información.
Bueno…, creo que eso es todo lo que pudimos saber. La droga ya hizo su efecto y no recordara nada para mañana.- Ino terminaba de sellar la información recolectada en esa sesión, en pergaminos que irían al despacho de la Hokage.-Uff estoy muy cansada…, que dices Sai si vamos a tomar algo…- No había terminado de hacer su pregunta, cuando Sai había desaparecido de la sala.
Grrr no sé qué le veo a ese paliducho
