Hola!!

Como prometi hoy subo dos capitulos! ^^

Espero que os gusten, abajo respondere a los reviews anonimos. Mil gracias por todos los reviews, aún no me creo que ya haya pasado los 200!! XD


CAPITULO 21

BELLA POV:

Mientras seguíamos bailando oí como Mike se reía.

- ¿Qué ocurre?- le pregunté.

- Oh, nada, solo que Cullen y Jessica ya podrían irse a un hotel.- dijo aún riendo.

Le miré confundida.

Entonces seguí la dirección de su mirada y mi cuerpo se desconectó de mi mente.

Delante de mis ojos se representaba una escena que me destrozó aún más. Entonces supe con exactitud lo que era estar rota por dentro, así me sentía yo.

Jessica tenía sus piernas entrelazadas en la cintura de Edward y sus brazos alrededor del cuello de este mientras se besaban apasionadamente y Edward tenía sus manos en sus caderas, sujetándola.

Una lágrima escapó de mis ojos y solo pude apartar la mirada dolida.

Entonces oí como Mike se quejaba.

Me sequé la lágrima para que él no lo notara y le miré.

- ¿Qué te pasa?- pregunté preocupada pues por su rostro parecía como si le doliera algo.

- Me siento mal, la cabeza me da vueltas y me siento un poco débil.

- Sera mejor que nos sentemos.- sugerí.

- Si no te importa Bella, preferiría volver a casa ¿te importaría?

- No, claro que no.- y no mentía, era la verdad, quería salir de ahí lo más pronto posible.

No quería estar ni por un minuto más en la misma habitación que Edward y Jessica.

Mike y yo salimos a paso rápido sin mirar atrás. No quería que sin querer mi vista volviera a cruzarse con esa dolorosa escena.

- Dame las llaves, conduciré yo.- dije una vez estuvimos al lado de su coche.

No dijo nada solo me lanzó las llaves, las cuales obviamente cayeron al suelo. Las recogí y entramos.

Mike aún tenía una expresión de malestar en su rostro, aunque aún seguía sintiendo esa sensación de que algo iba mal.

- ¿Quieres que te lleve al médico?- pregunté mientras íbamos por la carretera en dirección a su casa.

Ante eso abrió los ojos de par en par.

- ¡NO! Esto, no, quiero decir que no hace falta, solo necesito descansar y ya ¿está bien?- me dijo nerviosamente.

Asentí aunque su comportamiento se me hizo un poco extraño.

No tardamos en llegar a la casa de Mike, así que aparqué en la entrada.

Fue entonces cuando me pregunté cómo regresaría a la casa de los Cullen.

Tenía dos opciones:

1) Llamar a Alice para que viniera a recogerme.

No, definitivamente esta no era una opción. No iba a arruinarle el baile.

2) Pedirle a Mike que me dejara su coche.

Sí, esta era la mejor opción. Me iría a casa con su coche y mañana se lo devolvería. Le pediría a Alice que me siguiera con su coche y una vez se lo devolviera me iría con ella en el suyo.

- Bueno, ya estás en tu casa. Oye ¿te importa si me llevo tu coche para poder ir a mi casa y mañana te lo traigo de vuelta?- dije con una sonrisa (no hace falta decir que era fingida, era la única que podía mostrar en esos momentos).

- Esto, claro, no hay problema. Pero...- parecía pensar en sus próximas palabras.

- ¿Sí?

- Me preguntaba si antes de irte te importaría ayudarme a entrar en casa, no me siento nada bien y no creo que pueda mantenerme en pie.

- Claro que no me importa.- dicho eso bajé rápidamente y fui hacia la puerta del copiloto.

Ayudarlo a entrar a su casa era lo menos que podía hacer después de que me diera la excusa perfecta para salir del baile.

Él se apoyó en mí para andar. Pasó su brazo izquierdo por detrás de mí nuca hasta mi hombro y yo pasé mi mano por su cintura para sujetarlo. Sentía que en cualquier momento nos caeríamos los dos. Ya que no solo tenía que andar con mi propio peso, ahora parecía que arrastraba un saco de patatas conmigo.

Por suerte llegamos a la puerta sin tropezar ni una sola vez. Mike abrió y le ayudé a entrar.

- Bueno, pues ya estás en tu casa.- dije con un suspiro cuando le ayudé a sentarse en el sofá.

Sentía la necesidad de irme de ahí pronto, aún recordaba la última vez que estuve ahí y no fue para nada agradable.

Inmediatamente Mike sonrió y se levantó, dejándome estupefacta.

¿No decía que se encontraba mal y que no podía andar?

- Solo voy a tomar un zumo, tengo sed.- aclaró con una sonrisa al ver mi cara de sorpresa.

- Ahh...- "Bella cierra la boca que van a entrar moscas", pensé con sarcasmo mientras Mike se dirigía a la cocina.

Pero es que de verdad me sentía un poco confundida. Hacía apenas unos segundos se apoyaba en mí como si fuera paralitico y ahora andaba perfectamente hasta la cocina.

Me pareció bastante extraño pero preferí dejarlo pasar, en cuanto volviera le diría que me diera las llaves del coche para poder irme.

Iba a sentarme en el sofá a esperarlo cuando unas fotos llamaron mi atención.

Me acerqué al mueble donde estaban los marcos con las fotos y mi boca se abrió por la sorpresa al ver una foto en la que se veía a Mike y Jessica besándose.

Un momento... ¿Mike y Jessica besándose?

¿Habían sido novios? ¿Cuándo? ¿Por qué nadie me dijo nada?

Entonces se me ocurrió abrir el marco de la foto para poder ver la foto por detrás y mirar si ponía la fecha en la que se hizo.

Y por suerte así era, calculé mentalmente y me quedé en shock.

Esa foto se había hecho hacía un mes. Yo había perdido la memoria hacía dos semanas. Y Mike me había dicho que llevábamos saliendo desde el curso pasado. ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Mike me había sido infiel con Jessica? O... ¿es que en verdad yo nunca había salido con Mike?

La última pregunta había rondado por mi cabeza desde siempre, se me hacía muy extraño que dijera que salíamos juntos tanto tiempo y que yo no sintiera nada por él, es más ni siquiera me caía bien, para ser sinceros.

Pero no tenía sentido ¿para qué iban a querer engañarme respecto a eso? Nada de esto tenía sentido.

Aunque la fecha no fue lo único que me dejó en shock, al lado de la fecha había una dedicatoria:

Para Mike de Jessica:

Ya llevamos saliendo un año y con esta foto conmemoraremos tal recuerdo por el resto de nuestras vidas. En la cual estamos tú y yo celebrando nuestro primer año de enamorados.

Con amor, Jess.

Oí como Mike volvía y antes de que llegara a la sala volví a cerrar el marco y puse la foto en su lugar.

Cuando le vi no pude evitar fruncir el ceño.

¿Me había estado engañando con Jessica todo este tiempo o es que nunca había habido nada que engañar? Cada vez estaba más segura de que nunca habíamos salido juntos. Necesitaba respuestas. Y ahora mismo iba a conseguirlas, pero no iba a decirle nada de la foto. Primero quería ver hasta dónde podían llegar sus mentiras.

- Ten para ti.- dijo mientras llegaba a mí y alargaba su brazo ofreciéndome un vaso de zumo de naranja.

- No quiero, gracias.- dije aún con el ceño fruncido.

- Anda, esta bueno y te sentara bien, toma.

- No.- dije fríamente. Yo que quería hablar con él y él me venía con tonterías de zumo.

Al ver mi insistente negativa esta vez fue él quien frunció el ceño.

- Es de mala educación rechazar lo que te ofrezco.- dijo molesto. ¿Por qué insistía tanto en que me tomara el maldito zumo?

No estaba segura de si fue el descubrir la mentira o que me llamara maleducada, o tal vez fueron las dos cosas juntas la gota que colmó el vaso. Pero sentí como la furia se apoderaba rápidamente de mi cuerpo.

- También es de mala educación mentir.- contraataqué duramente mientras cruzaba los brazos.

MIKE POV:

Fui a la cocina para seguir con la siguiente parte de mi plan.

Jessica ya había hecho su parte, a mí solo me quedaba cumplir la última parte del plan. Quién iba a decir que un plan tan simple iba a dar resultado.

La primera parte fue fácil, Jessica había hecho un trabajo excelente al lanzarse encima de Cullen sin darle tiempo a reaccionar. Fue tan divertido ver la cara de asombro de ese payaso, pero lo mejor fue cuando Bella vio esa escena y malinterpreto las cosas. Justo lo que esperaba.

La siguiente parte del plan también había sido fácil: sacar a Bella del baile y traerla a mi casa.

Fingir que me encontraba mal había sido una buena idea, aunque creo que de igual forma ella hubiera accedido a irse del baile para no seguir viendo a Edward y Jessica "besándose".

Me reí internamente. Eso había sido tan divertido. Ver la decepción y el dolor en el rostro de Bella había sido glorioso, Edward Cullen había muerto para ella. ¡Al fin! ¡Al fin había logrado que Bella bajara a Edward Cullen del pedestal en el que tenía a ese idiota!

Bella estaba destinada a ser solamente mía.

Ahora solo faltaba la última parte del plan y lo iba a conseguir a como de lugar.

Me encaminé hacía un armario y cogí el primer vaso que encontré. Abrí la nevera y cogí un zumo de naranja. Dejé el vaso en la encimera mientras llevaba mi mano a mi bolsillo y sacaba las pastillas.

Había sido una suerte poder conseguirlas en internet en tan poco tiempo. Según decían estas pastillas te dejaban el cuerpo paralizado, te dejaban sin voluntad. Iba a disfrutar tanto haciéndola mía durante toda la noche. Estaba seguro de que ella también lo iba a disfrutar. Es más, seguro que cuando recuperara el control de su cuerpo querría repetir. Me suplicaría porque la volviera a hacer mía y yo con gusto la complacería.

Nadie se le puede resistir a Mike Newton.

Sabía que ella lo deseaba tanto como yo. Solo le estaba proporcionando una pequeña ayudita ya que estaba seguro de que si no la ayudaba con estas pastillas tal vez ella se negaría por su espíritu de mojigata pero solo lo hacía por su bien. Sabía que en un futuro me lo agradecería ya que iba a enseñarle lo que era el verdadero placer.

Una sonrisa de orgullo se asomó en mi rostro.

Metí tres pastillas en el zumo y guardé las restantes en mi bolsillo. Cogí una cuchara y removí el zumo hasta que vi como las pastillas se disolvían.

Era una verdadera suerte que mis padres estuvieran visitando a los abuelos durante el fin de semana. Tampoco es que hubiera sido un problema haberla hecho mía en el coche en mitad de un descampado pero obviamente era más cómodo en una cama.

Con el zumo en la mano me encaminé hacia donde estaba Bella.

BELLA POV:

- ¿De qué hablas?- me preguntó ceñudo.

- Estoy segura de que si piensas un poco sabrás a lo que me refiero. A no ser que me hayas dicho tantas mentiras que ni sepas de cual te hablo.

- No sé a qué te refieres, pero ¿por qué no nos tranquilizamos? Mira toma el zumo, te sentara bien.

- ¡Metete el zumo por donde te quepa!- grité ya explotando.

Yo hablando de cosas serias y él erre que erre con el puñetero zumo.

Ninguno de los dos volvió a decir nada, solo nos mirábamos con enfado. ¿Hasta cuándo iba a seguir mintiéndome?

- Está bien, será mejor que nos relajemos ¿qué ocurre Bella?- me preguntó ahora más calmado.

Decidí imitar su ejemplo e intenté relajarme yo también.

- Contéstame a una cosa y dime la verdad, aunque solo sea por una vez en tu vida.

Mike asintió por lo que continué.

- ¿De verdad tú y yo salíamos antes de mi amnesia?

Mike pareció sorprendido por mi pregunta, incluso parecía nervioso.

- Sí.

- ¿Desde hace cuánto?

- Semanas después de que llegaras a Forks, ya te lo dije.- era cierto, me dijo lo mismo que la primera vez que le pregunté respecto a eso. Con la diferencia de que ahora sabía que mentía.

Desde mi llegada a Forks había pasado muchísimo más que un mes, eso sin contar que él llevaba saliendo con Jessica un año. ¿Pero Jessica no salía con Edward? ¡Esto definitivamente era una locura! Solo había dos respuestas posibles. O él me había sido infiel o nunca habíamos salido juntos. Todo esto me resultaba tan confuso. Si él me era infiel ¿para qué iba a tener fotos de Jessica en su casa? Y sin embargo no había ni una nuestra, ni en su casa ni en la mía. Todo apuntaba a la segunda opción.

Ya que lo normal era tener fotos de tu pareja en tu casa y no de tu amante.

Todo esto olía demasiado mal...

¿Entonces qué pasaba con Edward? ¿Él salía de verdad con Jessica... o no? ¿O Jessica salía con Mike? ¡Dios! Esto era peor que una telenovela...

- Y dime ¿alguna vez has salido con Jessica?- ¿sería tan cínico como para negarlo cuando tenía en su casa, a la vista de todos, fotos de ellos dos?

- ¿Con esa zorra? No, además ella esta de novia de Edward desde hace mucho tiempo.

Otro puñal en el corazón. Si es que aún quedaba algo de él.

¿Entonces Edward si salía con Jessica? Yo ya no sabía que creer, lo único que salía de sus labios eran mentiras ¿cómo creerle?

- Mike deja ahora mismo de mentirme y dime la verdad. No quiero volver a oír una mentira más, ya todo esto me tiene harta.- le dije al borde de la histeria.

No soportaba ni por un minuto más todo esto. ¡Parecía que mi vida solo fuera una gran mentira!

- No te entiendo.

- ¡¿No me entiendes?! ¿¡En serio!? ¡Tal vez esto te ayude a refrescar la memoria!- grité ya cansada de todo mientras cogía la foto de nuevo y la ponía delante de sus ojos. ¿Por qué nadie me decía de una buena vez la verdad?

Siempre había sospechado que había algo raro en todo esto, en nuestra relación. Pero nunca le quise dar mucha importancia ya que me convenía tenerlo a mi lado para olvidarme de Edward.

Pero ahora ya no tenía nada que perder, mi corazón ya estaba roto y sabía que ni Mike ni nadie lo podría reparar. Ahora lo único que pedía era la verdad.

Mientras veía la foto que sostenía delante de sus ojos la sangre abandonó su rostro.

- B-Bella... esto, no es lo que parece.- susurró.

- Ya claro, mira Mike, solo te lo voy a volver a preguntar una última vez ¿de verdad alguna vez tú y yo hemos tenido algo?

Pareció dudar unos segundos.

- Ya te he dicho que sí.- contestó ácidamente.

Está bien, él quería seguir con su estúpido juego, ok. Él no era el único que me podía decir la verdad.

Pero entonces me di cuenta de una cosa, ¿los demás también estarían en la mentira? No sabía exactamente en qué consistía tal pero era evidente que mi vida estaba basada en mentiras.

Sí los demás estaban en la mentira eso quería decir que yo nunca había salido con Mike. Pero si por el contrario ellos sí pensaban de verdad que yo salía con Mike eso significaría que me había sido infiel.

Pero analicé el comportamiento de toda la gente durante estas últimas semanas y ahora estaba casi segura que me habían estado mintiendo.

Entonces las personas a quien preguntar se redujeron hasta quedar solo en una. Aún así esa persona era la única en quien sabía que podía confiar, la única que me diría la verdad: Charlie.

Él no me mentiría.

- No quieres decirme la verdad, ok, pues quédate con tus mentiras, yo me voy.- dije mientras me encaminaba a la puerta.

Ya no me importaba ir andando hacia casa. Prefería eso a conducir el coche de Mike.

Pero entonces me sorprendió ver cómo, Mike, se adelantaba delante de mí y cerraba la puerta de la casa con llave.

- ¿Qué demonios crees que haces?- pregunté irritada y con un poco de miedo.

¿Para qué había cerrado la puerta con llave?

Por primera vez me fijé bien en su rostro y vi muchas emociones que me asustaron.

Me miraba con enfado, reproche y... ¿lujuria?

Tal vez no fue buena idea entrar a su casa... bueno tal vez, no, definitivamente no fue una buena idea.

- ¿Adónde te crees que vas?- preguntó mientras se cruzaba de brazos enfrente de la puerta.

- Me voy a mi casa, así que abre la maldita puerta.

- No. Tú no te vas de aquí.

Un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo.

¿Qué pretendía?

- Mike abre la puerta ahora mismo.- le exigí en un tono serio.

- Ya te he dicho que no.

- ¿Por qué?- le pregunté.

Sonrió maliciosamente, instintivamente di un paso atrás.

Algo me decía que Mike iba a mostrarme su verdadera cara.

- ¡¿Qué por qué?! ¡Porque eres mía! ¡Y no quiero que te vayas!- se acercó más a mí y yo retrocedí.

- Yo no soy tuya.

Inmediatamente que dije eso Mike avanzó rápidamente hacia mí y me arrincono contra una pared mientras aprisionaba mis muñecas entre sus manos y la pared.

- Por supuesto que eres mía. Siempre lo has sido. Y hoy lo serás más que nunca.- entonces sentí sus asquerosos labios en mi boca.

Intenté apartar mi rostro pero me fue imposible. Mike tenía mucha más fuerza que yo.

Sentí ganas de vomitar mientras sus labios se movían bruscamente sobre los míos.

Tenía que salir de ahí lo antes posible.

Levanté mi pierna izquierda y le di en sus partes. Yo no era un chico pero según tenía entendido eso dolía bastante. Y parecía que así era porque Mike dejó de besarme y empezó a retorcerse en el suelo de dolor mientras se agarraba sus partes con ambas manos.

- ¡Maldita perra!- gritaba entrecortadamente.

Yo me aparté de él y corrí a la puerta.

¡Maldición! ¡Había olvidado que estaba cerrada! Busqué con la mirada cualquier otra vía de escape y vi las ventanas. ¡Perfecto!

Corrí rápidamente hacia estas y cuando iba a abrirlas una mano me tomó del brazo haciéndome girar hacia atrás.

- Ahora vas a saber lo que es bueno.- dijo mientras me abofeteaba y me lanzaba encima del sofá.

Rápidamente se subió encima de mí mientras empezaba a besar mi cuello.

No podía ni siquiera apartarlo de mí ya que sujetaba mis manos tal y como había hecho en la pared.

- Todo habría sido mucho más fácil si hubieras tomado el maldito zumo, pero no te preocupes que aún lo podemos solucionar.

Entonces me soltó una de las manos para sujetarme ambas con una sola, mientras dirigía su mano libre hacia su bolsillo. Asustada vi como sacaba una pastilla y la dirigía a mi boca.

Estaba loco si pensaba que iba a tragarme eso.

- ¡Abre la maldita boca!- gritó cuando vio como apretaba los labios.

Continúo insistiendo pero al no obtener lo que quería decidió optar por otra opción.

- Está bien, si quieres ponértelo difícil que así sea. A ver cuánto aguantas sin respirar.- fue entonces cuando sentí como me tapaba la nariz.

¡Maldición! Si no abría la boca no podría respirar.

¡Maldito cretino! Tenía que pensar algo rápido ya que sería muy tarde cuando me faltara el aire. Ya que sabía que irremediablemente tendría que abrir la boca y ahí estaría todo perdido para mí.

Intenté soltarme las manos, y aún a pesar de que él solo me sujetaba con una no pude hacer mucho.

Entonces se me ocurrió otra idea.

Impulsé mi cuerpo con toda la fuerza de la que fui capaz hacía la derecha de tal forma que ambos caímos rodando hacia al suelo y sentí como la mesa que había ahí se rompía bajo nuestros cuerpos.

Pero eso no fue lo peor, ya que sentí como me golpeaba el tobillo con una de las patas de la mesa de madera que se encontraba enfrente del sofá (la que se acababa de romper).

¡Genial! Estaba casi segura que acababa de ganarme un esguince ya que empecé a sentir un profundo dolor en el tobillo.

Intenté levantarme pero antes de conseguirlo Mike agarró mi tobillo herido haciéndome caer de nuevo.

Nuevamente Mike se subió encima de mí y ahora ya no parecía querer que tomara su maldita pastilla. No, ahora podía ver en sus ojos que solo quería una cosa.

A mí.

Sus ojos estaban llenos de lujuria. Sentí un asco impresionante.

Sus labios habían vuelto a mi cuello mientras sus manos empezaron a quitarme la chaqueta, la cual lanzó hacia la otra punta de la habitación.

- ¡Suéltame!- grité desesperada.

Se me estaba acabando el tiempo, Mike, parecía demasiado ansioso por conseguir lo que quería ya que sentí como sus manos bajaban hasta los pliegues finales de mi vestido y lo subía.

Intenté apartarlo nuevamente de mí pero todo esfuerzo era inútil.

Con horror vi como se bajaba la cremallera del pantalón.

¡Maldito malnacido!

- Ya verás que te va a gustar.- dijo en mi oído con voz ronca.

Alargué mis manos hacia los lados intentando buscar algo con que golpearle para quitármelo de encima y parecía que la suerte me sonreía un poco ya que encontré una pata de la mesa que se había roto.

La tomé fuertemente entre mi mano y le golpeé en la cabeza con todas mis fuerzas.

Un alarido de dolor salió de sus labios y esta vez sí pude quitármelo de encima. Corrí con mi vestido desgarrado y mi pelo alborotado hasta la primera ventana que encontré y salté.

Me quité los tacones y empecé a correr sin mirar atrás. Fue entonces cuando volví a sentir un dolor punzante en mi tobillo. Sí, tal vez correr con un esguince no era lo mejor, pero era lo único que podía hacer en este momento.

Lágrimas corrían por mis mejillas sin control.

¡Mike Newton era un maldito desgraciado! ¡Nunca tuve que confiar en él! ¡Nunca debí salir con él! ¡Nunca debí haber perdido la maldita memoria!

No sabía a dónde dirigirme, solo quería alejarme lo máximo posible.

No llevaba corriendo ni dos minutos cuando oí como un coche venía detrás de mí.

Me giré y me sorprendió ver el coche de Carlisle.

Me paré en seco.

¿Era él? ¿Qué hacía aquí?

Pero el ocupante del coche no hizo ademan de salir de este, solo frenó ahí mismo con las luces de los faros delanteros encendidos. No podía ver a través de los cristales ya que eran polarizados.

Entonces el miedo volvió a apoderarse de mí. Si fuera Carlisle ya habría salido en mi ayuda.

Pues estaba segura que mi aspecto era lamentable.

Un escalofrió me recorrió al pensar en la posibilidad de que no fuera Carlisle. Entonces me acordé de la última vez que había visto este coche y no era Carlisle el conductor.

Fue después de salir corriendo de la casa del imbécil de Mike mientras esperaba a Alice en el parque. ¿Era posible que fuera el mismo coche? ¿El mismo que había salido huyendo cuando Alice había aparecido?

No tuve tiempo de pensar mucho más ya que la puerta del conductor se abrió y mis pesadillas se hicieron realidad.

- Hola de nuevo, Bella.

Me quedé paralizada en mi lugar, como si estuviera echando raíces.

Esto no era posible, esto no podía estar pasando.

Yo aún seguía en shock cuando vi como un borrón se acercaba a mi... lo último que sentí fue un golpe en mi cabeza que hizo que perdiera la consciencia.

Dolor.

Eso era lo único que sentía. Un profundo dolor en mi cabeza.

Los parpados me pesaban, los abrí con pesadez y me desconcerté.

Delante de mis ojos solo podía ver oscuridad, esperé a que mis ojos se adaptaran. Y entonces me horroricé con la escena que se representaba antes mis ojos.

¿Dónde demonios estaba? ¿Por qué estaba metida en una especie de celda? ¿Por qué estaba tumbada en el suelo? ¿Qué estaba pasando?

Me incorporé lentamente e intenté pensar en lo sucedido.

Lo último que recordaba era el haber salido de casa de Mike... argg... y minutos después un coche, la puerta del conductor se abrió y... Oh, Dios mío...

Era ella... la chica de mis sueños, mejor dicho pesadillas, Jane.

Un momento, un momento ¿cómo qué Jane? ¿Cómo demonios sabía yo cómo se llamaba?

Entonces los recuerdos vinieron a mí. Me vi a mi misma al lado de Edward y Alice, delante de los Vulturis, donde también se encontraba Jane con otros guardias.

¿Vulturis?

Oh, Dios mío... ahora lo recordaba todo... absolutamente TODO.

No podía creerlo, había recuperado la memoria.

Los Cullen eran vampiros, yo era la novia de Edward, es más iba a casarme con él.

Entonces comprendí con dolor lo que había sucedido. Todos me habían estado engañando. Yo nunca había salido con Mike (Dios que asco, solo de pensarlo...). Pero había una cosa que aún no conseguía encontrarle lógica... ¿Edward y Jessica estaban juntos? ¿Qué demonios...? ¿Ella estaba embarazada? ¿De Edward? ¿De un vampiro? Imposible...

Muchos recuerdos pasaron por mi mente como una ráfaga, no conseguía entender nada.

Sin duda alguna Edward Cullen me debía muchas explicaciones.

Me levanté y otra vez volví a sentir el dolor punzante en mi tobillo. Hice un mohín de dolor pero eso no impidió que me pusiera de pie.

Ahora lo que más me preocupaba era el motivo por el cual me encontraba aquí ¿Jane me había traído aquí? ¿Los Vulturis que tenían que ver? ¿Acaso estaba en Volterra? Es más... ¿estaba acaso en el castillo de los Vulturis?

Mi mente quería negarse a esa opción pero mi parte más lógica me decía que así era ¿dónde más podía estar? Seguramente estuviera en los calabozos de los Vulturis.

Definitivamente la buena suerte y yo no éramos amigas, es más juraría que somos enemigas naturales.

Solo a mí me puede pasar perder la memoria y que todo el mundo me mienta, que Mike finja ser mi novio e intente violarme y ya como gran final que una panda de vampiros psicópatas ebrios de poder me secuestren.

¿Qué más me podía pasar?

Como si fuera una respuesta a mi pregunta no formulada verbalmente oí como abrían una puerta.

No escuché pasos, pero tampoco me extrañé. Los vampiros eran demasiado sigilosos.

Me encaminé hasta el límite de la celda y puse mis manos en los barrotes mientras intentaba examinar el lugar. Esta no era la única celda que había, enfrente de mi había otra y a mis lados también, pero todas estaban vacías, exceptuando la mía claro está. Esto parecía algún tipo de prisión y en cierto modo lo era. Ahora yo era prisionera de los Vulturis.

Cuando quise darme cuenta ya volvía a tener a esa vampira enfrente de mis ojos.

Jane.

- Vaya, por lo que veo ya has despertado.- dijo con voz burlona.

Me aparté de los barrotes y di varios pasos hacia atrás.

- ¿Qué hago aquí?- pregunté con voz temerosa.

Solo sonrió maliciosamente ignorando mi pregunta.

- ¿Por qué me tenéis aquí? ¿Qué queréis?- seguí preguntando sin recibir respuesta alguna.

- Para ser una humana eres bastante curiosa. Pero ahora no es el momento para tus estúpidas preguntas, los maestros te esperan. Así que andando.- dijo mientras hacía ademán de buscar la llave correcta (entre todas las que llevaba en ese llavero) que abriría la celda.

¿Maestros? Tenía que estar refiriéndose a Aro, Cayo y Marco.

Solo de recordarlos un estremecimiento de miedo recorrió todo mi cuerpo.

Aún recordaba la dieta que seguían estos vampiros y sinceramente tenía miedo. Aún podía recordar los gritos de aquellos pobres inocentes que fueron asesinados cuando Edward, Alice y yo salíamos de la gran sala después de conversar con Aro.

- No quiero ir.- dije mientras retrocedía hasta chocar con la pared de mi celda.

Ella soltó una pequeña risita burlona mientras se me quedaba viendo con pura maldad.

- Creo que no lo has entendido. No te lo estoy pidiendo, te lo estoy ordenando.

Aún en la situación en la que me encontraba mi mente solo podía pensar en Edward. ¿Sabría él que me habían secuestrado los Vulturis? ¿Y el resto de los Cullen habrían notado mi ausencia?

Jane abrió la celda y me hizo señas de que saliera.

Yo solo negué con la cabeza. No quería encontrarme de nuevo con los Vulturis.

Ella sonrió burlonamente y entró a por mí. En menos de un segundo ya sentía su presión en mi brazo mientras me sacaba a rastras de la celda.

Forcejeé con ella pero solo conseguí que apretara más mi brazo haciéndome gritar de dolor. Si no se me había roto un hueso con ese agarre era por pura suerte.

Empezamos a andar (mejor dicho ella andaba y yo cojeaba) por el pasillo que estaba en medio de los calabozos hasta que llegamos a unas escaleras de caracol, cuando las terminamos de subir vi una puerta de madera antigua.

Jane siguió guiándome por los pasillos mientras yo sentía el tacto frio del suelo en mis pies, ya que iba descalza.

No podía dejar de mirar hacia todos lados, estaba desesperada.

Tenía tanto miedo, me tocaría volver a enfrentarme a los Vulturis y esta vez ni Edward ni Alice estarían conmigo.

Seguimos andando por unos minutos más hasta que llegamos a una puerta que reconocía muy bien, era la gran sala donde estaban los tronos de los Vulturis.

Tragué saliva ruidosamente.

Jane abrió la puerta arrastrándome con ella y por segunda vez vi esos rostros que tanto me atemorizaban.

Me llevó hasta el centro y me dejó en mitad de la gran sala a la vista de todos mientras ella iba a situarse detrás de los Vulturis.

- Pero mira que tenemos aquí, nada más ni nada menos que la mascota de los Cullen.- dijo socarronamente Cayo.

Inmediatamente bajé la mirada avergonzada por su comentario ofensivo. Lo peor de todo era saber que no tenía derecho a réplica, no a menos que buscara mi propia muerte. Eso sin contar que sus miradas fijas en mí me intimidaban.

Al menos la de Aro y Cayo, ya que Marco solo me miraba aburrido. Como si estuviera viendo los anuncios esperando que empezara algún programa.

- Oh, vamos hermano, no seas así. Es nuestra invitada.- dijo Aro mientras oía como se levantaba de su trono y se acercaba a mí.

Me obligué a levantar la mirada y le vi acortar la distancia mientras se acercaba a mí con una sonrisa hipócrita.

Una vez estuvo frente a mí volví a bajar la mirada nuevamente intimidada por su cercanía y por su mirada penetrante.

Levantó mi mentón con una de sus manos y me obligó a mirarle a la cara.

- Es una verdadera lástima que tengamos que matarte.


¿Qué ocurrira? ¿Matarán a Bella? ¿Qué harán los Cullen cuando descubran que Bella ha sido secuestrada? Todo esto y mucho más en los proximos capítulos! n_n

Y bueno ahora respondo a los reviews anonimos, (si quereis que os responda los reviews anonimos teneis que dejarme vuestro correo, pero para que la pagina no lo borre teneis que separarlo):

lisbet777: pues no sé exactamente cuantos capis tendra el fic, pero en la otra pagina donde lo subo voy por el capi 28 y ya no queda mucho para terminar. Tal vez el fic tenga 35 capis más o menos.

Elisa: tus preguntas se resuelven en el capi 22, es decir en el proximo capi! ^^

Barbara: ¿Cómo crees que va a molestarme que me des tu opinión? Al contrario me encanta leer las opiniones de los demás! ^^
Sobre si Bella deberia empezar a recordar algo como ya habras leido ya no hace falta, pues ya ha recuperado la memoria! (ya iba siendo hora! XD)
Así que sí, Bella va a recuperar la memoria (cosa que ya ha sucedido). Y sí, ya han pasado las 2 semanas.
Sobre si Alice ha visto algo o no (al igual que Edward con su don), no puedo decirtelo. Solo te dire que en el capi 22 se resuelve esa duda en especifico.
Tu correo no aparece ya que la pagina te lo borra si no lo separas! XD

And1thap_Cullen_Black: antes que nada ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! sé que fue ayer pero más vale tarde que nunca! ^^
No te preocupes que no pienso olvidar el fic porque me haya quedado sin internet! XD
No estare en paz conmigo misma hasta que ponga FIN a esta historia!! XD Tanto en la versión de Bella como en la de Edward! n_n

Nos vemos en el proximo capítulo! n_n